24º Regreso a Herdforshire
El carruaje recorría el camino a buen paso, en su interior, el señor Darcy sostenía a su hijo William, de 7 meses de vida, mientras dormía plácidamente, al igual que su esposa en el asiento de enfrente.
En otras ocasiones, lo normal hubiera sido que ella fuera quien se encargara del pequeño, pero no en esa ocasión. Ella llevaba varios días en los que apenas dormía, tenía pesadillas y había perdido el apetito.
Lizzy no le había dicho nada, pero él estaba seguro de que eso era debido al aniversario de la muerte de su padre. Desde que habían arreglado su relación y eran una familia feliz, Elizabeth se había culpado de lo mal que lo había tratado en sus últimos años de vida, y eso la estaba atormentando.
Por esa razón había decidido llevarla de nuevo hacia Merytown, para que pudiera decir todo lo que sentía frente a la tumba de su padre, y así poder quedar en paz. También quería darle una sorpresa que estaba seguro de que le encantaría, pero eso sería al final del viaje.
Un bache hizo que se zarandeara el coche, haciendo que Lizzy despertara de pronto sobresaltada.
-Tranquila cariño, no pasa nada- La calmó al verla nerviosa- Solo ha sido el traqueteo del carruaje, vuelve a dormirte.
-No, ya he dormido suficiente- Dijo mientras se acomodaba. Una vez sentada, miró el exterior con el rostro sombrío, parecía muy decaída.
-¿Qué te ocurre?
-Nada, no te preocupes- Le dijo sin demasiadas ganas.
-Elizabeth, por favor- Le pidió, levantándose con cuidado de no despertar a su hijo, colocándose junto a ella- Llevas con esta actitud desde hace días.
-¿Qué actitud?
-Esta tan desganada- Le comentó, pasando un brazo por sus hombros- Sé que este viaje te resulta duro, ¿por eso estás así?
-En parte si- Le confesó, apoyándose en su marido.
-¿En parte? ¿Qué más te está atormentando?
-Es un cúmulo de cosas- Suspiró con pesar- Es la culpabilidad que siento hacia mi padre, y el hecho de que mi cumpleaños será en unos días y por primera vez no tendré a ninguna de mis hermanas a mi lado.
-Mi amor, sé que te hubiera gustado que vinieran también, pero era imposible- Le dijo acercándola más a él- Jane está a punto de dar a luz, en su condición sabes que no debe realizar un viaje tan largo.
-Lo sé, lo sé.
-Las pequeñas están de viaje con mi tía- Le recordó.
-Es cierto, las está llevando a visitar las obras más famosas de Inglaterra- Sonrió al pensar en sus hermanas pequeñas y todo lo que habían cambiado en esos últimos meses.
-Y Georgiana y Mary están acudiendo a los conciertos como intérpretes bajo la tutela de Richard- Le comentó.
-Lo sé- Suspiró cerrando los ojos- Son la sensación del momento, el primer duo de intérpretes que ha habido, y además siendo tan jóvenes- Su voz mostraba orgullo, y eso alegró a su marido. Sin embargo, su rostro no mostraba el mismo entusiasmo.
-¿Hay algo más que te preocupe? ¿Algo que te moleste? ¿He hecho algo que te haya perturbado?
-No es nada, de verdad- Intentó calmarlo- Te aseguro que son tonterías mías.
-Cuéntamelo, por favor- Le suplicó- No serán tonterías cuando te tienen así.
-Sabes que últimamente tengo pesadillas- Él asintió- En ellas revivo la última noche en Longbourn, pero además, veo a mi primo disfrutando de mi sufrimiento- Su voz se tornó en llorosa- Sé que no puede hacernos daño, pero su imagen me persigue cuando duermo desde que preparamos el viaje.
-Lamento que te perturbe tanto- Se mortificó- De haberlo sabido no te habría pedido que me acompañaras, pero pensé que como no estaban las chicas en casa, un viaje a tu tierra natal te sentaría bien.
-¡Estoy encantada de hacer este viaje!- Le aseguró de inmediato- De verdad que estoy muy feliz de poder viajar los tres solos y de tener la oportunidad de decirle a mi padre todo lo que siento- Se giró hacia su marido- Pero cuando cierro los ojos, no puedo evitar que esas imágenes vengan a mi cabeza.
-La verdad es que no me extraña, todo lo que ocurrió con ese indeseable fue muy traumático para ti- Besó sus cabellos- ¿Solo es eso?- Le preguntó, haciendo que ella lo mirara a los ojos, sujetando su rostro con los dedos. Lizzy asintió sin desviarle la mirada- Te prometo que este viaje va a ser tan maravilloso que se borrarán todos esos malos recuerdos.
-Te tomo la palabra- Le sonrió apoyándose en él.
El resto del camino fue mucho más placentero, Lizzy se mostraba animada ante la idea de volver al que había sido su hogar toda la vida, no podría ir a su casa debido al incendio, pero Bingley les había cedido Netherfield Park mientras estaban allí, así que podría pasear por todas los lugares que conocía y rememorar los buenos momentos que pasó allí.
Al llegar a Netherfield, la niñera, que había ido por delante junto a algunos sirvientes para adecentar la casa y preparar las habitaciones, se hizo cargo del pequeño mientras sus padres se dirigían al cementerio de Merytown.
Al llegar allí, Lizzy tomó con fuerza el brazo de su marido, necesitando un poco de apoyo, pues sentía como las piernas le temblaban. Él de inmediato se aferró a ella, y juntos caminaron por entre la multitud de lápidas que allí se encontraban. Por fin llegaron a ella, llena de polvo y sin una mísera flor.
Al ver aquella desolada lápida, la culpa se hizo presa de Elizabeth, que de inmediato, tomó un trapo que había cogido de la casa y limpió de arriba abajo toda la lápida, después tomó las flores que su esposo llevaba en la mano y las colocó en ante la lápida, y al levantar la mirada y ver el nombre de su padre ahí escrito, no pudo evitar ponerse a llorar.
-Elizabeth, ¿estás bien?- Se arrodilló junto a ella.
-Si, si, es solo que... Quiero decirle tantas cosas...
-Ahora es el momento para decírselas- La animó mientras frotaba su espalda- Dile todo lo que tengas que decirle.
-Está bien- Tomó aire y se serenó un poco antes de comenzar, entonces miró de nuevo aquella lápida y se armó de valor- Hola papá, soy Lizzy, estarás sorprendido de verme por aquí, ¿verdad?- Hizo una leve pausa- Sé que te dije que no quería saber nada más de ti, desde que me comprometiste en matrimonio con Fitzwilliam te odié y no quise saber nada de lo que te ocurría- Intentó aguantar las lágrimas- ¡Papá lo siento tanto! ¡Te dejé solo en los últimos años de tu vida!- Y no pudo aguantar más el llanto- Te hice sufrir con mi desprecio, e incluso me rehusé a visitarte aquí cuando ya te habías ido... ¿Podrás perdonarme alguna vez papá?- Se hizo un silencio, ella miraba aquel trozo de mármol como si este fuera a responderle, pero eso no ocurrió. Limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano, hizo una pequeña sonrisa- Papá, hoy he venido a verte no solo para pedirte perdón, también para darte las gracias- Respiró hondo varias veces- Finalmente, aquello por lo que estuve odiándote resultó ser lo mejor de mi vida- Tomó la mano de su esposo y lo miró- Gracias a ti tengo un marido maravilloso que se preocupa, no solo por mí, también por todas mis hermanas, y tengo un hijo precioso, al que adoro con todo mi ser, y nada de esto habría sido posible si tú no hubieras pactado mi matrimonio aquel día, por eso papá, estés donde estés, te pido que perdones mi carácter y mi forma de comportarme, y espero que seas feliz sabiendo que salvaste a todas tus hijas, pero en especial a mí, que me entregaste todo lo que es ahora mi mundo entero- Y volvió a llorar mientras besaba la lápida a la altura donde ponía el nombre de su padre.
-¿Te sientes mejor?- Preguntó su marido, y ella asintió, apoyando la cabeza en el hombro de su amado. Una vez se hubo serenado se disponía a levantarse cuando él la frenó- Espera un momento.
-¿Qué sucede?
-Yo también quiero decirle algo- Giró el rostro hacia la tumba- Señor Bennet, yo también debo agradecerle que me engatusara aquel día para aceptar a Elizabeth como esposa a cambio de sus tierras, en ella he encontrado a la mujer de mi vida, y gracias a ella soy mucho mejor persona- Dijo con sinceridad, emocionando a su esposa- Jamás seré merecedor de su amor, pero quiero prometerle que haré cuanto de mi dependa para merecer su cariño, y para protegerla de cualquier cosa- Pasando el brazo por los hombros de su mujer, sonrió- Gracias por confiarme a su maravillosa familia, y gracias por hacer que encontrara el amor de mi vida, por darme a su mayor tesoro para que pasara a ser el mío, gracias porque sin usted hoy no podría ser feliz- Notó como su mujer lo abrazaba con fuerza- Le prometo que jamás se arrepentirá de su decisión.
Ambos permanecieron inmóviles durante unos minutos, desahogando sus almas, transmitiéndose calor y amor con aquel abrazo que no se atrevían a romper. Una ráfaga de viento sopló y los llenó de un aire cálido, y en su interior sintieron como una caricia, algo que les daba las gracias por sus palabras.
Tras aquella visita tan emotiva, ambos regresaron a Netherfield. Lo que quedó de día lo pasaron en casa, en compañía de su hijo, disfrutando de su vida familiar, que rara vez se componía de ellos tres.
Los dos días siguientes fueron un poco extraños para Lizzy, Darcy se pasaba gran parte del día fuera, pues tenía que atender unos negocios que le habían surgido hacía poco en aquella zona, ese había sido el aliciente para emprender aquel viaje, así que Lizzy se pasaba sola con su hijo todo el día, salía a pasear y leía, pero al no tener a sus hermanas alrededor le hacía sentirse sola, estaba tan acostumbrada a tenerlas junto a ella.
Cerca de la hora de la comida llegó su marido, sorprendiéndola gratamente, pero en lugar de felicitarla y besarla como ella esperaba, ordenó a la niñera que subiera al carruaje con el niño y partiera, dejándola desconcertada. Después la tomó del brazo, tirando de ella sin decir nada y empezó a caminar.
-¿Qué ocurre? ¿Por qué se han marchado la niñera y William?- Preguntó preocupada.
-¡Date prisa!
-¿Por qué? ¿Qué sucede?- Volvió a preguntar mientras caminaba, intentando seguirle el ritmo- ¿Estás enfadado conmigo? ¿He hecho algo indebido?- Volvió a preguntar, pero no recibió respuesta.
Sin entender nada siguió sus pasos, sin fijarse por donde iban, estaba realmente preocupada por el extraño comportamiento de su esposo, que parecía más serio de lo normal y se mostraba poco comunicativo.
Tras un rato caminando de aquella forma, debido a lo poco atenta que estaba, tropezó con una gran piedra del camino, no llegó a caer, pues su esposo la sostuvo de inmediato.
-¿Estás bien?- Ella asintió, recuperando el aliento- Bien, vamos- La tomó del nuevo del brazo- Date prisa, falta muy poco.
-¿Poco para qué?- Preguntó notando como de nuevo tiraba de ella- ¡Will!- Lo llamó empezando a desesperarse- ¿Por qué no me hablas?- Tras unos metros más de esa manera, se hartó- ¡Basta ya!- Se soltó de él dando un fuerte tirón- ¡No pienso dar un solo paso más si no me cuentas que sucede!
-Debemos seguir un poco más- Siguió caminando.
-¡Will!- Lo llamó, pero él no dejó de caminar.
Desesperada y dolida porque parecía no querer escucharla, lo siguió mientras lo llamaba, empezando a llorar de frustración al ver que él la ignoraba. De pronto Darcy paró su avance, haciendo que Lizzy chocara con él, y al mirarla, parecía sorprendido.
-¿Por qué lloras?
-¿Qué por qué lloro?- Preguntó enfadada- ¿Es qué no me oías llamarte?
-Si, pero teníamos que continuar.
-¿Continuar a donde? ¿Por qué no me respondías? ¿Por qué has hecho que la niñera se marche con William?- Estaba muy alterada.
-Lo lamento, no quería ponerte así- Se disculpó, tomándola de la mano con cariño- Pero teníamos que apresurarnos- Le dijo, colocándose tras ella y señalando frente a ellos- Quería mostrarte tu regalo.
-¡Dios mío!- Exclamó ella, llevándose las manos a la boca, realmente conmocionada por lo que veía- ¿Cómo es posible?- Ante ella estaba Longbourn, totalmente construida, tan hermosa o incluso más que antes- ¿Ya está terminada?
-Si, por eso quería hacer este viaje, para poder regalártela por tu cumpleaños- Le dijo sonriente, contento de ver como lloraba de felicidad- Perdona por todo lo de antes, pero quería que llegáramos cuanto antes y si te decía que viniéramos hacía aquí habrías sospechado algo, ¿me perdonas?
-¡Claro que si!- Le dijo lanzándose a sus brazos- ¡Eres maravilloso!
-Tú si que eres maravillosa- La besó con ardiente deseo, pero la separó de él, no queriendo ceder a sus impulsos en aquel momento- Vayamos dentro, quiero que veas toda la casa, además, William está ahí esperándonos.
-¿Qué?
-La niñera tenía orden de venir hasta aquí- Le confesó- Todas nuestras cosas han sido llevadas mientras yo ordenaba donde se colocaban los muebles- Mientras hablaba veía como su rostro se iluminaba de felicidad- Y aun queda una última sorpresa esperándote en el interior.
-¿Otra sorpresa?
-Así es, pero para esta tendrás que ir con los ojos vendados- Le dijo, sacando de su bolsillo un trozo de tela, con el que le cubrió los ojos de inmediato- Vamos.
Con cuidado la condujo por el camino que llevaba hasta el que había sido su hogar de infancia, ahora mostrando todo su esplendor y belleza. Juntos se adentraron en la casa, que estaba en silencio, lentamente Fitzwilliam la condujo hacia el salón de la casa, parando en la entrada.
-¿Por qué paramos?
-¿Estás lista?- Preguntó abriendo la puerta y colocándola ante él. Elizabeth asintió, así que con lentitud, deshizo el nudo de la venda que ella tenía en los ojos y la quitó- ¡Sorpresa!
-¿Pero que...?
-¡Sorpresa!- Gritaron todos los presentes.
Ante ella estaban todas sus hermanas. Jane, que estaba a pocos días de dar a luz, junto a su esposo Charles, ambos sonriendo. Las pequeñas Lydia y Kitty, junto a Lady Catherine, saludándola mientras daban pequeños saltitos de emoción. Y Mary, junto a Georgiana, tan emocionadas como el resto de las Bennet, sosteniendo a su pequeño sobrino, que jugueteaba en sus brazos.
-Estáis todos aquí, ¿cómo es posible?
-Tu marido lleva preparando esta sorpresa desde hace meses- Comentó Jane- Cuando supo que iba a estar acabada para tu cumpleaños, y todos nos coordinamos para estar aquí contigo.
-Pero, ¿y vuestros conciertos?- Preguntó mirando a Mary y Georgiana- ¿Y vuestro viaje?- En dirección a Lady Catherine- ¿Y qué ocurre con tu bebé?
-Nosotras programamos nuestros conciertos sabiendo ya esta fecha, no tenemos que regresar hasta dentro de dos días, el coronel vendrá a recogernos mañana- Comentó Mary.
-Nuestro viaje es por toda Inglaterra, por ello primero fuimos a ver alguno de los conciertos de estas dos jóvenes intérpretes, y ya que estábamos, las escoltamos hasta aquí, y este lugar está también en nuestra hoja de ruta- Prosiguió Lady Catherine.
-Y nosotros hemos decidido que el bebé nazca en Herdforshire- Añadió Jane, tomando la mano de su marido- Nuestra residencia seguirá siendo Green Park, pero hemos querido que el bebé tenga nuestras mismas raíces, así que durante un par de meses residiremos en Netherfield.
-Yo... No tengo palabras... Esto es maravilloso- Empezó a llorar, incapaz de decir algo coherente. Entonces se giró hacia su marido- Los has reunido a todos aquí, para mí, en esta maravillosa casa que tanto significa para mí.
-Recuerdo cuanto significaba este lugar para ti, y sé que para ti es importante estar junto a tus seres queridos en las ocasiones importantes, por ello, supe que cuando viniéramos aquí, todos ellos debían estar presentes- Le tomó las manos y besó su frente- Te amo con todo mi corazón, y haré lo que sea necesario para que el brillo que veo ahora mismo en tu rostro y en tu mirada no desaparezca nunca.
-Mientras tú permanezcas a mi lado no desaparecerá jamás- Respondió acercando sus labios a los de su amado y besándolo.
Cualquier persona de la alta aristocracia inglesa habría catalogado aquel beso como descarado y falto de clase, obsceno por realizarlo ante tanta gente, pero no lo fue para ninguno de los presentes, que sabían cuanto se amaban los Darcy, y por ello solo pudieron observarlos sonrientes, felices de que aquel amor, que comenzó con un matrimonio de conveniencia, fuera algo tan hermoso.
Hola a todos,
¿Qué os ha parecido la visita al señor Bennet? ¿Y el comportamiento de Darcy para darle la sorpresa? ¿Os ha gustado la sorpresa? ¿Esperabais otra cosa?
Gracias a los que leéis y en especial a los que comentáis.
Voy a empezar a subir una nueva historia que se llama "Matrimonio con hijos" y aun sigo con las viñetas, si queréis pasar a leerlos, estaré encantada de saber vuestra opinión.
Nos leemos pronto.
