La habitación que ocuparían tenía un camino de rosas, las sabanas de la cama eran de seda y el lugar tenía un aroma especial. Candy estaba maravillada ¿En que momento hicieron todo esto? Entonces sintió unos fuertes brazos levantarla.
- ¡Oh! Exclamo de sorpresa. Llevo la palma de su mano a la majilla del rostro de su esposo y le dedico la sonrisa más dulce que tenia.
- Al fin… eres mía…solo mía. Pego su frente a la de ella en un gesto de amor.- Te amo. Le susurro.
- Yo también…
Juntaron sus labios, mientras Terry la llevaba a la cama matrimonial. Se separo de sus labios durante unos segundos dejando besos por su rostro.
La pasión y el amor reinaban en el aire era una mezcla inigualable. De pronto el vestido de novia de Candy estaba en el suelo. Ella solo sentía las caricias de su esposo y los besos que este dejaba en su cuerpo.
Pronto la ropa le estorbaba a él especialmente en aquella parte que se moría por estar dentro de su pecosa.
- Mi ángel ¿Qué de bueno he hecho para merecerte?
- Mi amor… Candy lo miro con ternura.
- Te prometo que seré delicado aún debes estar lastimada por la última vez.
- No, esa noche fue hermosa y lo disfrute. Dijo sonrojada de la vergüenza.
- Adoraba ver a su pecosa con las mejillas rojas, era muy tímida pero amaba eso de ella.- La beso apasionadamente, dejando un hilo húmedo que los conectaba.
Los besos pronto no fueron suficientes, necesitaban sentirse y ambos se unieron en una danza de amor que era acompañada por la melodía de sus voces producto del placer.
…
Al amanecer Candy despertó con los rayos del sol ingresando por la ventana, se movió sintiendo un vacio a su lado.
- ¿Terry? Lo llamó por la habitación pero no obtuvo respuesta. Se dispuso a levantarse entonces se dio cuenta que aún estaba desnuda solo estaba cubierta por las sabanas. – Debo ponerme ropa primero, no puedo caminar así por la casa. Dijo poniéndose de pie envuelta en la sabana. De pronto la puerta se abrió ella giro bruscamente por el susto.
- Ya despertaste.
- T-Terry ¿Por qué no tocaste? Me estaba cambiando
- ¿Por qué debería tocar? Eres mi esposa.
- Lo sé, pero que pasa si yo hubiera estado desnuda.
- ¿Y que? ¿Acaso no he visto tu cuerpo, ya?
- Candy se sonrojo sujetándose con nerviosismo la sabana a su cuerpo.
- Candy de mi no tienes que esconder nada. Yo he visto tu cuerpo. Mientras decía aquello se iba acercando hasta arrinconarla a la pared.- Te he tocado. Decía en un susurro en su oreja.- lo he besado, te he hecho mía… En pocas palabras eres mía, conozco cada parte de ti.
- A-a-a aunque así sea, tienes que tocar la puerta primero. Se libro de la presión de su esposo sujetándose la sabana.
- Bien tú ganas. Dijo con una sonrisa burlona.
- Ella se quedo mirándolo, y solo hacía señas con la mirada.
- ¿Qué sucede? Dijo él confundido.
- Me voy cambiar.
- ¿Y?
- ¡Terry!
- Está bien… está bien. Terry se daba cuenta que esto aún le llevaría tiempo a su esposa para ella esto era algo vergonzoso pero le daría el tiempo necesario hasta acostumbrarse.
…
- La…lara…la. Annie entonaba una suave melodía mientras miraba la cuna de su futura bebé.
- (toc toc) ¿se puede?
- Adelante, Candy. ¿Qué tal tu noche? Pregunto Annie.
- Eh… Candy se torno roja.
- Jajaja, no hace falta que lo digas.
- Yo venía a preguntarte si necesitabas ayuda.
- No, no te preocupes, ya está todo listo.
- Oh, que hermosa cuna. Dijo Candy.- Y tiene…
- Si, ese será el nombre de mi pequeña.
- Jazmín… es un nombre precioso. ¡Vaya! Candy contemplo cada detalle de la habitación.- Te esmeraste mucho.
- Me hace mucha ilusión tenerla en mis brazos y darle todo mi amor.
- Candy sonrió.
- Le daré todo el amor que tenga, yo no pude sentir ese amor de mis padres porque apenas era muy pequeña cuando todo sucedió sin embargo tuve el amor de mi abuela pero me imagino que debe ser diferente sentir ese cariño de mamá.
- Yo fui criada por dos grandes mujeres y aunque tuve a mi madre por poco tiempo, el cariño que me brindo fue suficiente para mi, sentir sus manos acariciando mi cabello cuando dormía o contarme cuentos en las noches fueron momentos imborrables.
- Cambiemos de tema… debido al embarazo me vuelto algo melancólica. Dijo Annie limpiándose una lágrima.- Quería preguntarte ¿Cuándo tendrán al suyo tu y mi hermano?
- ¿Qué? U-un ¿bebé?
- Annie asintió.- Te imaginas a los dos corriendo y jugando juntos.
- Eh…
- Más vale que se apresuren… quiero llenarme de nietos.
- ¡Abuela! Candy giro encontrando a la dama de cabellos blancos parada en la entrada de la puerta.
- ¡Wow Annie esto esta hermoso! La abuela miraba maravillada la decoración de la habitación.
- Me inspir… ¡Oh! Annie se toco el vientre.
- Querida ¿estás bien? ¿le sucede algo al bebé?
- Si.
- ¡Oh Santo cielo! ¡LLAMARE A GEORGE PARA QUE NOS LLEVE AL HOSPITAL DE INMEDIATO!
- Abuela calma, ven dame tu mano. La bebé solo esta pateando.
- Oh…
- Aún falta unos meses para que nazca. Dijo Annie.- Acércate, Candy.
- Yo… ¿puedo?
- Por supuesto que sí.
- Candy paso su mano y sintió pequeños golpes.- Es… es como si estuviera saltando.
- Jazmín… yo soy tu tía Candy. Mientras las damas sonreían por el momento especial tocaron la puerta.
- Señora, sus vitaminas. Dijo Lotty.
- Gracias.
- ¿Qué son esos? Pregunto Candy.
- Son vitaminas que el doctor me receto para la bebé.
- ¿Está enferma?
- No. Dijo la abuela.- Esas son vitaminas que ayudan que el bebé nazca sano y fuerte.
- Oh, sí recuerdo haber escuchado eso a Archie en el hospital.
- La sonrisa de Annie se desvaneció de un momento a otro. – Yo… creo que me iré a descansar.
- Oh, por supuesto.
…
Ya de noche Candy estaba frente al espejo peinando su cabellera preparándose para ir a la cama.
- ¿Te pasa algo, Candy? Terry noto a su esposa todo el día con una expresión extraña.
- No, solo estaba pensando.
- ¿Qué sucede con eso?
- Es algo tonto, tal vez solo sea mi imaginación.
- ¿Qué?
- Veras, hoy cuando estuve con tu hermana, mencione a Archie y ella cambio su sonrisa. Hubieras visto sus ojos, ellos se apagaron y pude sentir una gran tristeza en ella.
- Tal vez sea por el embarazo.
- Supongo que sí. Eh… hablando sobre eso yo…
- Dime.
- Yo… veras… ¿No es necesario que me contestes ahora? Tampoco te quiero presionar.
- Tranquila. Dijo tomándole el rostro en sus manos. Dime lo que quieras decir.
- Yo quería preguntarte… si tú… si tú… quisieras tener hijos ¡No ahora! En un futuro, cuando estés listo.
- Él le sonrió con ternura. – Cariño, si a nuestra vida llega un bebé en el momento que sea quiero que sepas que seré muy feliz y por supuesto que quiero tener hijos contigo.
- ¿De verdad? Dijo ella emocionada.
- Por supuesto que sí, es más tal vez ya este el aquí. Dijo tocando el vientre de Candy.
- Supongo que aún es muy pronto para saberlo.
- Bueno y ¿por qué no nos aseguramos de que haya uno pronto?
- T-Terry…
La tomo en sus brazos mientras la conducía a la cama entre besos y pasaron la noche intentando que pronto llegara ese bebé a sus vidas.
…
1 mes después…
Candy con tristeza veía que el sangrado le había llegado, en ese momento se decepciono un poco pero pensó que todavía tenía mucho tiempo para realizar ese sueño. Días después fue a visitar el hogar de Pony y mirando a los niños se hizo una pregunta ¿Qué pasaría si yo no puedo tener hijos? Ella misma trato de calmarse.- Candy, deja pensar tonterías aún es muy pronto para saber eso.
Tras pasar el día entre risas y juegos con los niños, vio al sol ocultarse se despidió de los niños y el auto junto a George la esperaban. Subió al automóvil, durante el camino observaba el pasear de parejas tomadas de la mano y pensó que hacía mucho tiempo que no salía de paseo con su esposo.
- Espera un momento, George quiero comprar unas semillas para el jardín aún está abierta esa tienda. Candy bajo y con una sonrisa de triunfo salió de la tienda tras conseguir las semillas. Entonces escucho unas voces provenientes de un pasadizo. Se acerco con curiosidad y vio a muchos hombres rodeando a alguien.
- Esa persona necesita ayuda. Pensó. – Debo llamar a la policía. Cuando se disponía a correr en busca de ayuda vio al hombre que rodeaban con claridad era…- ¡Niel!
- ¡Oigan! Ya les dije que la casa es suya. Déjenme en paz. Decía el castaño.
- Sabes que el jefe está disgustado contigo. Dijo uno de los hombres.
- Entiendo por eso les ofrezco la casa que deje, espero que así estemos a mano.
- ¿Crees que el jefe estará contento solo con eso?
- Les ofreceré lo que quieran.
- Tenemos entendido que estas casado con una chica muy rica.
- Está bien, les daré el dinero pronto la dejare en la miseria y tendré todo el dinero que quiero así que díganle a su jefe que no se preocupe que el dinero lo tendrá.
- Más le vale, él no tiene paciencia. Dijo un hombre tomándole del cuello de la camisa a Niel.
- Lo sé por eso le estoy dando mi casa como adelanto.
- Los hombres recibieron unas llaves y se fueron.
- Niel miro en varias direcciones y camino como si nada hubiera pasado.
…
- No puedo creerlo… Candy tenía la mano tapándose la boca de la impresión.- Annie… pobre Annie.
Continuará…
