CAPÍTULO 25

SERENA

¡Y por fin había acabado! Grité internamente entusiasmada, el día, aunque corto había dado sus frutos. Había conseguido arreglar todo para mis inminentes vacaciones y adelantado bastante en mi libro. Como preveía no hubo reparos en dármelas, aunque si parecían sorprendidos, algo normal cuando hace nada estaba totalmente sola… Por suerte ahora no era así, sonreí mientras recogía mi pen para seguir trabajando en casa, dejé todo recogido y bien cerrado para mi vuelta. Solamente estaba autorizado a entrar el personal de limpieza. Cuando salía por la puerta choqué con Kakeru.

- ¿Cómo te sientes?

-Más que perfecta…- sonrió.

-Esta noche será apoteósica…- dijo con ojos soñadores y rodé los ojos.

-No es por eso, mi mente está puesta en el domingo…- pasó su brazo por mis hombros.

-Vayamos paso por paso…- me guiñó- Primero nos centraremos en esta noche y tu despedida…- suspiré- A partir de mañana lo haremos en tu boda.

-Bien…- no quedaba de otra.

- ¿Hoy también viene tu hombre?

-Si…- rió y le entrecerré los ojos- Es un acuerdo justo, a mí no me gusta conducir y él está más que encantado de venir por mí.

-Lo único malo es que olvides cual pedal es el freno o cual el acelerador…- dijo divertido y volví a rodarle los ojos.

-No soy tan torpe.

-Serena…- me llamó Darien junto a nosotros y sonreí.

-Hola Darien…- Kakeru me soltó para que pudiera abrazarlo y me besó dulcemente los labios- ¿Cómo fue tu día?

-Constructivo…- volvió a besarme.

-El mío agotador, pero pude adelantar bastante.

-Me alegro…- miró a Kakeru- Kakeru…- estrecharon las manos.

-Hola Darien…- me guiñó- Los dejo, nos vemos después Serena…- se alejó y Darien me abrazó por los hombros para llevarme fuera y me dejé guiar encantada, se sentía bien tenerlo cerca y su olor ¡Dios! Su olor era delicioso.

-Entra…- pidió al abrirme la puerta del coche y lo hice con una enorme sonrisa, en cuanto cerró corrió a su lado y nos llevó a casa. Al aparcar frente a la entrada vino de nuevo a abrirme y antes de entrar me paró…- Quiero mostrarte algo.

- ¿En serio? - pregunté traviesa, ya me imaginaba por donde iba y estaba más que dispuesta.

-Eso vendrá después…- mordió mi labio haciendo que escapara un gemido de los mismos y se separó de mí.

- ¿Por qué no ahora? - me quejé y negó divertido.

-Porque como te dije antes, tengo algo que enseñarte.

-De acuerdo…- dije rendida, en cuanto entramos me llevó a nuestra habitación.

-Pasa…- lo hice, pero no veía nada fuera de lugar- Abre el armario, mira la mesita izquierda y el baño…- bastante extrañada me dirigí primero al armario ya que quedaba más cerca, cuando abrí la primera puerta todo estaba como recordaba, miré a Darien y con una seña de sus ojos indicó la otra puerta. Cuando la abrí casi lloro de emoción ¡Todas mis cosas estaban aquí! Perfectamente dobladas, colgadas y dispuestas.

-Darien…- dije con la voz entrecortada de emoción y vino a abrazarme.

- ¿Te gusta?

- ¿Lo hiciste tú?

-Tu madre me ayudó bastante.

-Gracias…- contesté casi sin voz, me hizo volverme para besarme con ternura.

-No es nada, mi mujer necesita sus cosas aquí ¿No crees? - asentí.

- ¿Trajiste todo? - me llevó a la mesita, abrió los cajones y vi toda mi ropa interior, luego en el baño también estaban mis útiles de aseo e higiene- Esto es tan…

-Me encanta tu cara cuando te sorprendes…- lo abracé con fuerza.

-Solo tú consigues eso de mí.

-Me halagas y me hace sentir orgulloso de ser el único…- alcé la mirada para verlo a los ojos.

-Siempre serás el único para mí…- apartó unos mechones de mi cara antes de besarme suavemente.

-Te amo.

-Yo también te amo…- volvimos a besarnos, esta vez el beso que empezó tierno fue subiendo de intensidad hasta que perdimos el control. Metí mis manos bajo su camisa para sentir sus músculos en mis manos mientras el sacaba mi jersey y bajaba mi sujetador lo justo para que asomaran mis pezones.

- ¡Joder! Tus tetas son perfectas, siempre listas para mí…- acto seguido las juntó con sus manos y metió ambos pezones en su boca.

-Si…- deseosa de sentirlo fui desabrochando los botones de su camisa lo más deprisa que pude, él tomó mi trasero para subirme al lavabo.

-Ahora sacaremos esto…- terminó de desnudarme de cintura para abajo y me apresuré a sacar su erección- ¿Ansiosa?

-Siempre…- con osadía clavé mis talones en su trasero para acercarlo a mí, en cuanto estuvo en mi entrada sonrió de lado.

-Me encanta que me recibas así…- pasó un dedo por toda mi longitud antes de introducirlo dentro.

-Darien…- gemí deseosa de sentirlo dentro de mí, con la misma sonrisa sacó el dedo y lo chupó bajo mi atenta mirada consiguiendo que mis necesidades aumentaran- Por favor…- exigí y tras ponerse de nuevo en mi entrada fue penetrándome poco a poco. Cuando lo sentí llenarme por completo un gemido de placer escapó de ambos, tras coger mi nuca con fuerza me atrapó en un demandante beso mientras comenzaba a moverse con fuerza dentro y fuera de mí, una de sus manos se deslizó por mi cuello hasta alcanzar mis anhelantes pezones y jugó con ellos antes de seguir su descenso hasta mi clítoris donde dio un pellizco que me hizo culminar al instante- Darien…- atrapó mis labios de nuevo hasta que me siguió. Cuando volvimos a recuperar la respiración insistió.

-Ahora tenemos que seguir…- me relamí los labios.

- ¿Seguir? ¿Te refieres a…? - señalé nuestra unión y rió.

-Nada que ver, me has distraído…- mordió mi labio- Esto lo tenía reservado para después…- volví a clavar mis talones en su trasero para pegarlo más a mí.

-Podemos posponerlo…- tras un beso más corto negó.

-Quiero mostrarte todo antes de cenar…- insistió y suspiré recordando lo que venía después de la cena.

-Es cierto, la despedida…- dije sin ánimo y levantó mi barbilla para que lo mirara.

-Solo lo harás una vez así que disfruta.

-Por suerte…- rompió nuestra unión y me ayudó a bajar para vestirnos de nuevo.

-Puedes estar segura que una vez que seas mías no te dejaré escapar…- reí.

-Suena bien.

-Yo diría que excelente…- volvimos a besarnos- Ahora deja de distraerme que debo mostrarte algo…- dijo fingiendo enojo mientras me separaba de él.

- ¡De acuerdo! - me llevó casi a rastras a una habitación al final del pasillo, cuando abrió la puerta y me hizo entrar las lágrimas escaparon de mis ojos sin control- Darien… Esto es…

- ¿Te gusta?

- ¡Me encanta! Es casi igual que el de casa…- me acerqué al ordenador y las fotos.

-Son los mismos que tenías allí, pensaba comprarte todo nuevo pero tu madre insistió que te gustaría así.

-Es perfecto.

-Los muebles son iguales que los de allí, ya que este será tu espacio personal quería que te sintieras lo más cómoda posible, como tal puedes poner y quitar lo que desees…- señaló la habitación- Hay suficiente espacio para hacerlo.

-Si…- demasiado espacio, era casi el doble del que tenía en casa, ni siquiera se me había pasado por la cabeza acomodar un espacio así para mí, me alegraba que Darien hubiera pensado en ello y lo hubiera preparado. Así tendría intimidad para escribir en mis ratos libres- Todo está perfecto…- me abrazó por detrás besando mi nuca.

-Hoy me tomé el día libre para dejarlo todo listo antes que salieras.

-Podíamos haberlo hecho mañana…- volvió a besar mi cabeza.

-Esta noche acabaremos tarde y mañana debemos descansar para nuestra boda…- buen punto.

-Siiiiii…- suspiré emocionada, nunca había estado tan ansiosa como ahora.

-Ahora si podemos disfrutar hasta que vengan a secuestrarte…- dijo divertido y reí.

- ¿No podrías hacer algo para impedirlo?

-Podría…- alzó los hombros- Pero no quiero morir antes de ser un hombre felizmente casado…- reí más fuerte.

-Yo te protegeré de ellas…- sonrió de lado.

- ¿Y a ti? ¿Quién te protege a ti?

-Buen punto…- me pegó a su pecho dejando su boca a la altura de mi oído.

-Te prometo que será una noche memorable.

- ¿Tú crees? - pregunté con incredulidad.

-Lo sé.

-Confiaré en ti…- me separó un poco y tomó mi mano.

-Vamos a comer algo…- me dejé guiar de nuevo por él sin dejar de pensar en lo que había hecho, Darien era un amor y me hacía sentir la mujer más afortunada del mundo. A pesar de todo lo malo que había pasado me había llevado a este momento, a Darien, si tras la dolorosa ruptura con Seiya hubiera seguido mi vida sin más tal vez nuestros caminos nunca se hubieran cruzado. Viendo lo que tengo ahora puedo decir que ha valido la pena cada día de soledad y tristeza- ¿Qué piensas? - sonreí.

-En el domingo…- me sonrió de vuelta.

-Casualmente me pasa lo mismo…- al llegar al salón me di cuenta que la mesa estaba decorada con velas y pétalos esparcidos con cubiertos para 2, mientras me deleitaba con la vista de la misma se acercó a la hielera, sirvió 2 copas, me dio una y brindamos- Por nosotros.

-Por nosotros…- bebimos un poco y tras acomodarnos en la mesa cenamos conversando como siempre, el tiempo pasó tan rápido que apenas me di cuenta y cuando estábamos por recoger llamaron al telefonillo.

-Ya vienen por ti…- resoplé.

-Si íbamos a celebrarla en el mismo lugar podríamos haberla hecho conjunta…- rió.

-No creo que quieran las mismas cosas que nosotros…- le entrecerré los ojos.

- ¿Tendrás stripper? - asintió tan tranquilo y me sentí algo celosa.

-Los chicos se empeñaron, no es nada que me llame la atención…- me dio un golpecito en la nariz para que lo mirara- Prefiero verte a ti…- me guiñó y me sonrojé- Pero eso lo dejaremos para después…- se alejó a abrir la puerta y enseguida se escucharon sus voces.

- ¡Aquí está! - gritó Mina señalándome, mamá que venía junto a ella me sonrió.

- ¿Feliz? - sabía que no lo preguntaba solo por esta noche, corrí a abrazarla.

-Más que nunca…- Mina y Kakeru se unieron a nuestro abrazo.

-Debemos darnos prisa, todavía hay que cambiar a la futura novia…- ¡Mierda! Ya no lo recordaba, para mi pesar Mina eligió vestidos de enfermeras para ellas mientras que yo iba de doctora, cabe decir que las faldas eran demasiado cortas…

-Pueden hacerlo aquí…- ofreció Darien- Yo termino de recoger la mesa y voy arriba.

- ¡Bien! No queremos que la veas…- rodé los ojos, Darien sonrió antes de alejarse a la cocina con los últimos platos.

- ¡Vamos! - tras asegurarse que Darien subió arriba comenzó a sacar los disfraces y empezamos a vestirnos, Kakeru y Kou iban con pantalón.

- ¿Por qué no podía llevar uno de esos? - Mina me rodó los ojos con exageración.

-Tú vas de doctora.

- ¿Las doctoras no llevan pantalones?

- ¡Las chicas falda! - nos señaló a las 3- ¡Los chicos pantalones! - los señaló a ellos, me alejé rendida mientras iba a mirarme al espejo ¡Dios! Era muy corta- ¡Te ves de muerte! – gritó entusiasmada y Kakeru sonrió.

-Te ves muy sexy…- rodé los ojos- Cuando termine la noche y tu hombre te vea caerá rendido a tus pies.

-Para eso queda mucho…- me quejé y Mina me entrecerró los ojos.

-Tomaremos algo para entrar en calor…- me señaló con el dedo muy seria- ¡Y no jodas la noche antes de empezar! - mientras iba al bar a servirnos unos chupitos mamá me susurró.

-Intenta pasarlo bien…- me guiñó- Así pasará la noche enseguida…- entonces me acordé.

- ¿Pudiste convencerla? - negó.

-Ni siquiera me ha dejado ayudarla, creo que se olía algo…- resoplé.

-Pues ya ni modo.

-Recuerda que es su Club, todos lo saben y nadie hará nada que te incomode.

-Lo sé…- tal vez me aprovechara de eso, el cobraría sin tener que desnudarse, sonreí más tranquila.

- ¡Toma! - bebí mi chupito de un trago mucho más animada- ¡Así me gusta! - sirvió otro, tras otros 3 de ron miel, terminamos de arreglarnos y salimos rumbo al club. Cuando llegamos nos encontramos con todas las chicas en la puerta, a pesar de ir con las faldas igual de cortas no parecía importarles lo más mínimo, trataría de no agacharme, así nadie vería lo que no debe.

- ¡Por fin llegan! - gritó Rei.

- ¡No seas exagerada! - le reprochó Lita, tras saludarnos me arrastraron dentro. Los chicos de la puerta parecían divertidos de vernos ¡Dios! ¡Qué vergüenza! Dejando atrás la parte central llegamos a un pasillo donde había varias puertas, entramos en la última a la derecha. Me sorprendí de lo grande que era, había una gran pista en medio, un bar a la derecha, un escenario en frente y algunos sofás a la izquierda.

- ¡Vamos a tomar los famosos cocktails de Barry! – gritó Mónica y me arrastraron allí, me dejaron en medio y el camarero me guiñó.

- ¿Flojo, medio o suave? - preguntó y me quedé perpleja.

- ¿Qué? - Mina resopló.

-A ella pónselo suave, no queremos que pierda el sentido a los 5 minutos de empezar…- la miré mal.

-No te pases.

- ¡Es cierto! No estás hecha para beber, así que con calma… - ¡Como si hiciera falta recordármelo! Luego se volvió a Barry- Ahora Barry, sírvenos a todas algo bueno y cuida que ella no tome nada que no sea leve ¿De acuerdo? – asintió, antes de volverse me sonrió y guiñó el ojo de nuevo. Me sentía como una niña pequeña siendo regañada. Cuando nos sirvieron me arrastraron a la pista para bailar ¡Bien! Esto podía hacerlo, era como salir un día normal, me dejé llevar por la música y bailé con todas al compás. Cuando me sentí algo cansada me retiré a la barra para beber algo, allí se encontraba sentado Kou. Kakeru estaba bailando junto a las demás, tal vez se sintiera cohibido o era más como yo. Así que fui a sentarme junto a él.

- ¿No bailas?

-Soy patoso…- reí.

-Yo también…- me miró con incredulidad.

-No es lo que he visto.

-Gracias, será que tengo un buen día.

-Debe ser…- reímos.

- Barry ¿me pones un cocktail?

- ¡Enseguida jefa!

-Serena…- lo corregí y negó.

-Eres la mujer del jefe, así que jefa serás…- insistió guiñándome el ojo.

-No es necesario, yo…- Kou me puso una mano en el brazo.

-Déjalo, suena bien ¿No crees?

-Solo soy Serena…- suspiró pensativo.

-A veces me siento como tú…- esperé en silencio que agregara algo más- Pero debemos valorar lo que tenemos…- dijo sin apartar la mirada de Kakeru.

- ¿Estáis bien?

-Vamos despacio…- otro silencio- Pero bien.

- ¡Aquí tienes jefa! – gritó Barry al poner la copa junto a mí, me puse a beber mientras los miraba a todos, sabía que no tardarían en venir a buscarme.

-Si algo he aprendido en estas últimas semanas…- dije sin apartar la mirada de ellos- Es que cuando algo bueno llega merece la pena dejarse llevar.

-Te doy la razón…- suspiró- Pero a veces no depende de ti.

-Estoy segura que si lo hablas con él podréis llegar a un acuerdo…- me dio una tierna sonrisa, pero entonces apagaron las luces y un foco deslumbrante alumbró a un tipo enorme que había sobre el escenario.

- ¿Serena Tsukino? ¿Dónde está Serena Tsukino?

- ¡Allí! - gritaron todos a la vez, otro foco me cegó.

- ¡Ya veo a la preciosa homenajeada de hoy! - no tardó en llegar a mi- ¡Vamos hermosa! Te necesito conmigo.

-No… Yo no…- balbuceé mientras me llevaba al escenario bajo los vítores y empujones de las chicas, una vez arriba me sentó en una silla frente a él, las chicas, Kakeru y Kou estaban abajo ¡Madre mía! ¡Qué vergüenza!

- ¿Queréis diversión?

-¡Siiiiii!

- ¿Están seguras? Los chicos… ¿Seguros? - volvió a gritar recibiendo los mismos gritos de todos.

-¡Siiiiii!

- ¡Pues empecemos! ¡Música Dj! - en cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes comenzó a bailar a mi alrededor, no estaba nada mal, aunque demasiado grande para mi gusto. Primero lo hizo vestido, conforme cambiaban la canción se iba quitando algo, cada vez más cerca de mí, aunque a veces se alejaba y subía a alguna de las otras chicas- Ahora hermosa…- me hizo levantar cuando solo le quedaba el tanga ¡Mierda! - Necesito tu ayuda con esto.

-Yo no…- sentí mi cara arder y me alejé un poco.

- ¡Vamos! No muerdo…- me guiñó y me sonrojé más si cabe.

-Es algo incómodo para mi…- miré a las chicas- ¿Por qué no mejor una de ellas?

-La homenajeada eres tú.

- ¡Vamos Sere! ¡Deja que nos muestre todo!

-Siiiiii…

- ¡Vamos! ¡No pares! - comenzaron a animar.

-Será rápido…- susurró divertido y asentí- Ponte detrás de mí y tira de los lados…- señaló las tiras de su tanga y asentí colocándome en posición- Cuando yo te diga ¿De acuerdo?

-Si…- susurré en respuesta mientras las chicas seguían vitoreando para que lo dejara desnudo.

- ¡Ahora hermosa! - en cuanto lo hice me alejé un poco y vi como movía su perfecto culo ¡Madre mía! ¡Qué glúteos! Debía hacer mucho ejercicio para mantenerse así, era puro músculo, no me vendría mal tomar ejemplo para levantar el mío- ¡Vamos! – gritó volviéndose a mí, traté de enfocarme en su cara en vez de en su… ¡Mierda! Era grande… Con la cara ardiendo me arrastró abajo donde bailó con todos, Mónica le ofreció una toalla y se la anudó a la cintura para poder pegarse más a todas, aunque parecía rozarse más con Kakeru, seguramente fueran cosas mías. Aprovechando la distracción me alejé a la barra, Kou había vuelto allí y Mónica vino detrás mía.

- ¿Todo bien?

-Si…- miré a Barry- Ponme algo por favor.

- ¡Enseguida jefa! - suspiré y lo dejé estar.

-Gracias…- Mónica me miraba divertida.

- ¿Te ha gustado el show?

-Mejor de lo que esperaba…- bebí bajo la atenta mirada de ambos.

-Estoy segura que el hecho que hayan encargado esto a Gary es cosa de tu chico…- la miré sin entender.

- ¿Darien? ¿Qué tiene que ver?

-Tienes razón, no lo sabes…- miró a Kou como si fuera un chiste entre ambos- ¿Te diste cuenta? - me miró divertido.

-Míralo bien…- lo señaló, Gary se hallaba contoneándose con Kakeru… Entonces lo entendí.

-Es gay…- ¿Por qué no me lo dijeron? Hubiera estado más tranquila durante su actuación.

-No negaré que es el mejor, pero muy conveniente para él que sea gay…- chasqueó la lengua- Lo que lleva a tu privado…- tragué grueso.

- ¿Privado? - pregunté como idiota a pesar que sabía de lo que hablaba.

- Ese será solo para ti…- me guiñó ¡Mierda! ¿Habría buscado también a alguien para mí? ¿Sería gay como Gary?

- ¿No será el mismo? - preguntó Kou y ella negó.

-Él no hace privados…- él suspiró con pesar y con una sonrisa siguió- Está felizmente casado…- rió.

-Una pena…- contestó y reímos- Estaba pensando en invitarlo esta noche con nosotros.

-Tendréis que buscar otro…- volvimos a reír, entonces Gary volvió a mi lado.

- ¡Aquí estás! - puso su enorme brazo en mis hombros- Por un momento temí que te hubieras escapado.

-Trató de hacerlo, pero la retuvimos…- dijo Mónica divertida, Kou y ella se miraron y chocaron los puños.

-Yo no…- apretó su abrazo.

- ¡Sígueme!

- ¿Dónde? - sonrió de lado.

-A tu show especial…- ahora que sabía que Darien podría haber metido la mano iba algo más tranquila, me dejé llevar de vuelta al escenario, detrás de la cortina en la pared había una pequeña puerta, salimos a un pasillo y me abrió la puerta de en frente- Entra y ponte cómoda, enseguida vendrá.

-Bien…- casi me empujó para que lo hiciera.

-Lo disfrutarás…- me guiñó, cerró la puerta y se fue. Miré alrededor, esta habitación era muy pequeña, había un sofá circular en medio, las paredes y el techo estaban cubiertas de cristal. Había altavoces a los lados, con los nervios a flor de piel me senté tratando de tapar lo máximo posible. Cuando pensaba que mis nervios no podían empeorar entró un hombre que exudaba sexo por cada poro ¡Madre mía! Este no era tan grande como Gary, pero tenía los músculos bien marcados, casi perfecto… Aunque no podía ver bien su cara estaba convencida que sería igual de perfecta que su cuerpo ¡Pero qué demonios estoy pensando! ¡Voy a casarme con Darien! Pero cuando se acercó a besar mi mano y sentí una corriente eléctrica por todo mi cuerpo casi me da algo ¡Qué demonios había sido eso!

DARIEN

Me supo a poco el tiempo con ella, apenas terminamos de comer y ya estaban aquí, como preveía me vi obligado a irme y dejarlas solas, una vez en mi habitación me di una ducha y con la toalla en mi cintura salí a preparar mis cosas. Hacía mucho que no bailaba para nadie, pero tenía guardada algunas cosas, en mi parte del armario había un doble fondo dónde guardaba cosas de mis días de gigoló, sonreí al sacar mi atuendo favorito, un finísimo pantalón blanco de seda, que resaltaba todo lo que debía en los lugares apropiados, dejando mi torso a la vista y como suplemento usaría una máscara a juego con el pantalón, solo me vería un poco los ojos y los labios pero evitaría que me reconociera hasta que yo quisiera. Lo guardé todo en una mochila y procedí a vestirme para mi noche con los chicos.

Cuando me aseguré que se habían ido fui a mi coche para ir yo también, esperaba no coincidir con ella hasta el momento apropiado. Habíamos arreglado todo para que fuera más fácil, mi despedida sería en la sala anexa a la suya, ambas estaban unidas al mismo pasillo independiente, así podría cambiarme y entrar a la sala donde haría su privado sin que nadie se percatara. Gary era el encargado de avisarme cuando terminara su show para ir preparando el mío. Cuando llegué al Club todos me esperaban en la barra.

-Buenas noches hermano ¿Listo para disfrutar?

-Digamos que si…- les guiñé y rieron.

-Hablamos de nosotros.

- ¿Y quién dijo lo contrario?

-Tu mirada tío…- Ayato me entrecerró los ojos- No es agradable pensar en eso.

- ¡Ni que Rei y tú fueran santos!

- ¿Qué tiene que ver Rei ahora?

-Que ustedes son peores que nosotros.

- ¿Podemos dejar el tema de mi cuñada y el sexo fuera?

-Estoy de acuerdo…- agregó Kenji de mal humor.

- ¡Haya paz chicos! - gritó Andrew- ¡Vayamos a la sala para comenzar la fiesta! No todos los días se casa uno ¿Verdad Darien?

- ¡Así es! – dije tratando de dejar lo otro atrás, me siguieron a la misma, nuestro camarero sería Dumas, nos conocía de muchos así que nada más vernos nos sirvió, solo tuvo que preguntar a Malaquite.

- ¿Cómo lo lleva jefe? – me preguntó cuando puso mi whisky junto a mí.

-Ansioso.

-Puedo imaginarlo, cuando me tocó hace 2 años estaba que me comía las uñas.

- ¿Estás casado? - preguntó Shu y asintió.

- ¡Joder Ruki! Seremos los únicos sin pareja.

-Tengo la intuición que pronto aparecerán…- dijo calmado.

- ¿Tú crees? - preguntó incrédulo.

-Eso mismo pensaba yo y… ¡Mírenme ahora!

-Lo mismo que yo…- me apoyó Andrew.

-Yo llevo más tiempo con Rei, pero no cuenta…- le rodamos los ojos- ¿Qué?

-Lo tuyo era un secreto a voces…- nos los rodó él.

-Si ustedes los dicen.

-Creo que soy el que menos hace que lo encontró y ya vamos a vivir juntos…- dijo Kaname y todos nos volvimos a él.

- ¿Vas a vivir con Ikuko? - preguntó Kenji descolocado.

-Así es…- sonrió ampliamente- Sé que estamos hechos el uno para el otro, no necesitamos esperar.

-Te entiendo hermano…- dije palmeando su hombro- Las Tsukino son tesoros que no se pueden dejar pasar.

- ¡Corroboro eso! - apuntó Malaquite mientras alzaba su copa y bebía.

- ¿No hay más? - preguntó curioso Ruki y Kenji lo miró mal.

-No…- dijo bastante seco y alzó las manos en rendición.

- ¡No era mi intención! - resopló y agregó entre serio y divertido- Sabes que soy un buen chico, pero llevo tiempo sin algo de acción…- viendo la cara de Kenji decidí intervenir.

-Ruki ¿Por qué no dejamos el tema?

-Bien…- tomó su copa y todos seguimos su ejemplo.

-Algunas veces me sacan de mis casillas…- se quejó Kenji y le ofrecí otro vaso.

- ¿Brindamos?

-Lo dejaré pasar porque no tengo ninguna nieta soltera…- dijo divertido y reímos.

-Sabes cómo son, a veces se comportan como niños.

-Ahí debo darte la razón…- dando por terminado ese tema seguimos la fiesta, bebiendo y conversando. Algunos salieron a bailar algunas canciones, en mi caso me quedé en la barra charlando con todos hasta que llegó la hora de mi show, vinieron 2 de nuestras mejores chicas a buscarme ¿Por qué 2? Algo debió intuir Andrew.

- ¡Eres el jefe! – dijo a modo de explicación.

- ¡No podíamos dejar pasar la oportunidad! - lo secundó Ayato ¡Ya no tenía remedio! Seguí las pautas que yo mismo dicté para este tipo de animaciones, me dejé llevar al escenario, me senté en mi silla para disfrutar del baile mientras se desnudaban para terminar bailando con ellas antes de quitarles la parte de abajo y quedar totalmente desnudas. Ahí fue cuando bajé del escenario y mandé a Shu y Ruki a disfrutar del último baile por mí y fui a barra a tomarme algo. Poco después recibí su mensaje.

- ¿Gary ya terminó? - preguntó Andrew.

- Ya mismo la lleva.

-En ese caso, ve y disfruta...- me guiñó y sonreí.

-Puedes apostar que sí…- bebí mi copa de un trago y me dirigí al pequeño vestidor que había junto a la sala privada. Una vez listo esperé, la puerta no tardó en sonar y abrí lo justo.

- ¡Jefe! - me saludó de un apretón de manos- Todo listo.

-Gracias…- cuando se fue salí, tomé aire y abrí la puerta de la sala decidido, debía interpretar bien mi papel si quería que no me reconociera. Me quedé analizando su atuendo, a pesar que mostraba más de lo quisiera le quedaba muy bien, ella parecía estar haciendo lo mismo y sonreí. Por su postura sentada en medio del sofá sin parar de jugar con sus manos sabía que estaba muy nerviosa, tratando de calmarla me acerqué a besar su mano, nuestra conexión se hizo presente, pero la solté antes que pudiera enlazar todo, parecía algo perdida al principio, pero cuando comencé con mi show lo dejó pasar, aunque su inquietud era más que obvia.

Hice mi mejor papel, era bueno en esto y quería ponerla al límite, por la forma que tragaba grueso cada vez que me rozaba con ella sabía que lo estaba consiguiendo. Me estaba divirtiendo como nunca, cuando llegó la hora de quitarme el bóxer dejé que tomara ella la decisión, quedando a horcajadas sobre sus piernas la acorralé contra el respaldo con las manos.

-Ah… Esto…- balbuceó nerviosa y sonreí antes de agravar mi voz para evitar que me reconociera.

-Quítalo…- ordené y se mordió el labio, por sus nervios supe que no me había reconocido todavía.

-Mejor que no…- miró a todos lados menos a mi- Esto…- suspiró- Ya terminó tu baile y debo volver…- tuve que aguantar la risa que luchaba por salir, ella trató de apartarme, pero en vez de hacerlo me dejé caer en sus piernas.

-Todavía no terminamos.

-No es necesario que te quites nada más…- me acerqué a su oído a susurrar.

- Puedo hacerte un completo gratis.

- ¿Qué? – gritó nerviosa, cuando me alejé para verla me miraba horrorizada. Iba a tomar su cara para besarla antes de decirle que era yo, pero me dio un manotazo- ¡No me toque! ¡Si no se quita de encima gritaré! - gritó enfadada, me resultó tan caliente como divertido y decidí aguantar un poco más.

- ¡Vamos nena! No le diré a nadie…- me atreví a tomar un mechón de su pelo y volvió a golpearme ¡Se veía tan sexy así!

- ¿Acaso no escucha? ¡No me interesa! ¡Quítese de encima de una maldita vez! Como se entere mi prometido…- ya había sido suficiente, me quité la máscara y se quedó en shock- ¿Darien? - preguntó pestañeando repetidas veces- Eres tú…- sonreí.

- ¿No me reconociste? - me abrazó con fuerza.

- ¡Menos mal! ¡Ya estaba empezando a asustarme!

-No parecía así, más bien temía por mi integridad…- reí y se sonrojó.

-Yo solo…- suspiró mientras comenzaba a acariciar mi espalda- Cuando me diste la mano y sentí…

- ¿Me sentiste?

-Si, pero ni se me pasó por la cabeza que fueras tú…- se separó para verme a los ojos- ¿No estabas en tu despedida?

-Me escapé para hacer tu baile privado…- sonrió mientras sus manos pasaban a mi torso, yo bajé una de las mías para deslizar 2 dedos por su pierna y subir su falda- Ahora…- me relamí los labios y ella se mordió el suyo- ¿Quieres el completo? – bajó mi bóxer, me alcé a su altura y me metió entero en su boca ¡Joder! Agarré su cabeza con fuerza para guiar y fijar el ritmo, cuando estaba a punto la detuve y me levanté- Ponte de rodillas de espaldas a mí…- lo hizo- Pon tus manos en el respaldo de sofá y agárrate fuerte…- la ayudé a coger la posición adecuada, bajé sus bragas y tras asegurarme que estaba lista para mí, le di una palmada en el trasero antes de penetrarla de una fuerte estocada, soltó un fuerte gemido que igualó al mío, mantuve el ritmo hasta que la sentí tensarse, deslicé mi mano a su clítoris para pellizcarlo y lograr que estallara, con los resquicios de su orgasmo alcancé el mío.

-Eso ha sido…

-Todavía no termino…- la interrumpí- Ahora boca arriba…- la ayudé a hacerlo, levanté su uniforme para dejar sus pechos a mi disposición y placer, chupé con fuerza ambos antes de descender a su sexo, mi corrida anterior ya resbalaba por sus piernas, me centré en degustar, chupar o mordisquear su sexo y clítoris hasta que volvió a correrse en mi boca, tomé todo lo que me dio antes de volver penetrarla, esta vez sería de pie, una vez en su interior me levanté con ella enganchada a mi cintura y fui a la pared de espejos más cercana para follarla contra éste, ella clavaba sus tacones en mi trasero mientras mi lengua follaba su boca, esta vez fue casi simultáneo…

- ¡Oh Dios! - sonreí muy pagado de mí mismo.

-Solo yo nena…- sonrió.

-Mi Darien, mi dios del sexo…- susurró entre seria y divertida, no pude evitar reír.

- ¿Dios del sexo? - se sonrojó- ¡Me gusta!

- ¡No te rías! - dijo mientras me daba una pequeña palmada en el pecho.

-Me gusta eso de dios…- le guiñé y volví a besarla antes de ponerla de vuelta en el suelo- ¡Llámame así cuando quieras!

-En ese caso lo haré…- casi ronroneó, me alejé para tomar toallitas y limpiarla, cuando iba a cogerlas insistí.

-Yo me encargo…- lo hice con el mayor mimo, poniendo especial atención a sus zonas más sensibles, para cuando terminé su mirada era puro fuego. La ignoré ayudándola a vestirse y la empujé a la puerta.

- ¿Ya? – se quejó y sonreí.

-Debes volver con las chicas…- le guiñé- No les cuentes que estuve aquí.

-Pero…- sabía que quería más pero no era momento.

-En casa…- le di un beso fugaz- Lo prometo…- resopló mientras volvía a pasar su mirada por mi cuerpo.

-Será una noche muy larga…- se quejó antes de alejarse a la puerta que la llevaría de vuelta a su sala y reí, tras ponerme los pantalones volví al vestidor para cambiarme de nuevo y volver con los chicos.

Había salido mejor de lo que esperaba, me había dado la oportunidad de verla y disfrutarla antes de llegar a casa. También me había traído recuerdos de otros tiempos, con Serena había disfrutado como nunca, no es que fuese la primera vez que tenía sexo durante mis privados, pero ella lo hacía todo más especial. Y ese lado agresivo suyo, me relamí los labios recordando sus manotazos, tenía que sacarlo en la cama… En casa lo haría de nuevo, eso me daba muy buenas ideas…

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA TSUKINO*