Bellatrix le señaló el taburete junto al suyo. Hermione se acercó y se sentó intentado parecer cómoda. La mortífaga le pidió una cerveza y el camarero preparó ambas consumiciones.
Normalmente la absenta se servía en cantidades muy pequeñas. Pero la bruja le pidió un vaso grande y le dijo que ya le indicaría cuándo parar. El hombre fue vertiendo el líquido esmeralda hasta que a la morena le pareció suficiente (cuando ya casi rebosaba). El camarero la miró con cierta sorpresa: era el alcohol más fuerte que tenía y los bebedores más aguerridos aguantaban como mucho un par de chupitos. Pero no puso objeciones. Seguidamente sacó una cerveza del refrigerador y se la alargó a la chica que limpió el borde discretamente con una servilleta. Hermione le tendió un billete pequeño (el local no era gran cosa y los precios tampoco) y el camarero se alejó. Bellatrix dio un trago largo y murmuró:
-Esto es lo mejor que habéis inventado los muggles, ni siquiera el whisky de fuego está a la altura.
Hermione no intentó ni probarlo, le mareaba hasta el olor. Dio un sorbo a su cerveza envidiando la capacidad de adaptación de su compañera. Aunque lo que más nerviosa la puso fue cuando sintió la mano de Bellatrix en su rodilla. La bruja, que abandonaba la sobriedad a gran velocidad, le dedicó una sonrisa torcida. La gryffindor la miró nerviosa y volvió a centrarse en su cerveza. La morena le acarició el muslo por encima del pantalón y susurró en su oído: "Relájate, estás conmigo".
Sorprendentemente funcionó. Era verdad: esa mujer había sido, después de su maestro, el mayor terror del mundo mágico. Si estaba de su parte…
-En realidad yo era peor que él –murmuró Bellatrix sonriente-. Mi amorcito mató a los Potter, sí, pero salvo eso… A Moody se lo cargó por error; Pettigrew, Grindelwald y Snape eran malos, lo merecían; y… Y ahí acaba todo en realidad. Estaba obsesionado con un bebé… Mientras que yo maté y torturé a mucha más gente inocente como…
-¡¿Te has metido en mi mente?! –exclamó la chica con rabia.
-Sipi –respondió alegremente su compañera-. Sé que estoy borracha cuando no puedo hacerlo, pero de momento ningún problema en acceder a tu hiperactiva cabecita, ¡así que hay que solucionarlo!
Antes de que la chica pudiera evitarlo, con un mínimo gesto de la bruja el camarero volvió ante ellas.
-Quiero chupitos de… -empezó la bruja arrastrando las palabras- ¿cómo se llama esa cosa que tomáis con limón y…?
-¿Tequila? –aventuró el camarero.
-¡Eso! –exclamó la bruja dando un golpe de satisfacción en la barra.
La gryffindor iba a descabalgar del plan, pero decidió que ya que estaban, iba a disfrutar por una noche. Además necesitaba beber para olvidar la reciente confesión de Bellatrix: ella también pensó siempre que la lugarteniente fue más cruel que el líder. No obstante, nunca había tomado tequila, solo le sonaba el ritual de las películas americanas. Cuando el camarero desplegó la botella, varias rodajas de limón y un salero, no tuvo nada claro cómo actuar.
-Te dejo la botella y me avisas cuando acabéis –sonrió el hombre.
-Muchas gracias, cielo –respondió la morena con falsa dulzura.
Hermione no dudó que el camarero recordaría a su nueva clienta favorita el resto de sus días. La morena llenó los dos vasos de chupito y se lamió la muñeca. Se dio cuenta de que la castaña la miraba un tanto dudosa.
-¡No me digas que nunca has tomado tequila! ¿No bebes con tus amigos muggles?
-No… Siempre me consideraron bastante rarita y no tengo amigos fuera del colegio –reconoció la chica-. Solo he bebido vino con mis padres en alguna ocasión…
-Eres adorable, monito –murmuró la bruja estrujándole la cara-. No te preocupes, yo te enseño. Mira, primero te chupas la muñeca para que se adhiera la sal –murmuró haciéndolo.
Viendo que la chica seguía sin estar segura, le cogió la muñeca (la misma en la que aún se vislumbraban rastros de su tatuaje artesano) y se la lamió mirándola a los ojos; Hermione sintió que se mojaba algo más que su brazo. Seguidamente echó sal sobre ambas y le indicó que cogiera el vaso y una rodaja de limón.
-Primero chupas la sal, luego te lo bebes (de un trago, no me seas McGonagall) y muerdes el limón. Creo que sabrás hacerlo, no hace falta un EXTASIS para esto…
Procedieron. La bruja se lamió la sal, entrechocó su vaso con el de la chica, se lo bebió de un trago y masticó el limón. Hermione la imitó. Lo primero que sintió fue que le ardía la garganta. El desahogo cuando chupó el cítrico fue grande. ¡Una nueva experiencia para la sabelotodo! Se sintió más unida a Bellatrix al compartir ese ritual. La sensación de euforia que la invadió con rapidez también resultó agradable. Siempre lamentó haberse perdido de adolescente las juergas con los amigos. Aunque mejor hacerlo ahora con sentido común y con una mujer alucinante. La duelista insistió en repetir y la chica se negó: no podía tentar más a su baja tolerancia etílica. Además mezclar alcohol era muy perjudicial… aunque ya era tarde.
"Entonces hagámoslo más emocionante" murmuró la bruja con voz seductora. Rellenó los vasos, se apartó la melena y ladeó la cabeza. Se chupó la mano para luego humedecerse el cuello y se echó la sal con cuidado de que no se desparramara.
-Vale, primero me chupas, luego bebes y luego la cosa amarilla –indicó la slytherin ya bastante ida.
-No creo que… -murmuró la chica avergonzada porque estaba segura de que nadie les quitaba ojo.
-Es de mala educación tener a una dama esperando a que la chupes –la regañó la bruja.
Hermione puso los ojos en blanco pero se inclinó sobre ella. Sin pensarlo más, le lamió el cuello. Debió recrearse demasiado porque oyó que Bellatrix le indicaba que ese paso ya estaba. La joven se bebió el alcohol y buscó la rodaja de limón con ansiedad. La encontró entre los labios de la morena que la miraba con ojos brillantes. A la gryffindor le ardía la garganta, no estaba para tonterías, así que junto su boca con la de su compañera. Mordisqueó el limón y luego sus labios. Se separaron varios minutos después tras enroscar sus lenguas y besarse de forma casi obscena.
Hermione levantó la vista y comprobó que, en efecto, tanto camarero como clientes las miraban hipnotizados. Si hubiesen sacado sus varitas y ejecutado hechizos no las observarían con más fascinación. Ni siquiera se avergonzó, se sentía sobreexcitada, tenía ganas de chillar y reír de lo absurdo que era todo. Pero le quedaba el sentido común justo para contenerse. A su lado, la duelista siguió bebiendo ya sin sal, ni limón: solo alcohol.
-Voy a bailar –informó la morena alegremente.
-Dijiste que tú no bailas porque lo aborreciste en las fiestas a las que te obligaban a ir.
-Exacto, no bailo en entornos anticuados y constrictores como Hogwarts. Pero si mi familia me viese borracha en un antro muggle bailando con una sangr… hija de muggles se avada kedavrarían ellos mismos –rió para sí misma-. ¿Así que vienes?
-No, Bellatrix, este no es este tipo de local.
No lo era. Había poco espacio, la música que sonaba era de hacía una década y la clientela gris y deprimente no invitaba a la danza. A la mortífaga le dio igual. Se levantó y aprovechó la única zona despejada de mesas para moverse al son de la extraña canción de rock alternativo que sonaba. Bellatrix no necesitaba magia para hechizar a nadie. Era hipnótica, mucho más sensual y elegante que cualquier veela. Aún así, a la chica le daba vergüenza unirse, ese no era su entorno, estaba muy fuera su zona de confort. Ni siquiera sabía si sería capaz de mantener la verticalidad.
-Toma, por si necesitas rebajar el alcohol.
La joven se giró hacia el camarero que le tendía un vaso de agua. Lo aceptó con sincera gratitud y bebió con ansia. El hombre le sonrió y comentó:
-Tú novia es un fenómeno, nunca había visto a nadie beber así.
-Sí, es única en su especie –confirmó la castaña-. Pero no se lo digas: ya lo sabe y no es necesario que se crezca más.
El camarero asintió y sonrió de nuevo. La gryffindor se dio cuenta de que se había referido a Bellatrix como "su novia" y no resultaba incómodo sino curioso. E incluso bonito. Desde luego la bruja parecía mucho más joven de lo que era y a Hermione le sobraba madurez. Estar con ella resultaba tan emocionante, divertido y liberador… Decidió que le gustaba la denominación.
-¿Cuánto le debo? –preguntó la chica señalando los restos de tequila.
-Invita la casa –aseguró el camarero.
La castaña insistió, pero no consiguió pagar, solo que le rellenara los vasos. Se encogió de hombros. Era justo. Ellas habían dado un espectáculo: ver a la chica dorada comiéndose la boca con la lugarteniente de Voldemort no podía salir gratis. Al rato la morena volvió a la barra y exclamó alegremente: "¡Se han rellenado!". Hermione iba a prohibirle que bebiera más pero ya era tarde, el alcohol discurría por su garganta. Bellatrix la cogió de la mano e intentó que se levantara:
-¡Ven a bailar, tenemos que tener una canción! Siri me dijo que si estás con alguien tienes que tener una canción.
-¿Cuál era la vuestra?
-Yo qué sé, no me acuerdo.
-Claro que te acuerdas.
La slytherin la miró con odio. Al rato murmuró: "Killer Queen. Sonaba la primera vez que entramos a un bar muggle".
-¡Te pega mucho! –exclamó la chica.
-Eso dijo él. Pero da igual, está muerto. ¡Vamos, ven! Esta también suena bien, será nuestra canción.
I would die for you
I would die for you
I've been dying just to feel you by my side
To know that you're mine
La música sonaba sexy, oscura e inquietante. Se alejaba bastante de los gustos de la chica, pero sin duda a la bruja le pegaba. Y a ella también: si estaban juntas, a ella también. Cerró los ojos intentando aclarar sus pensamientos.
I will cry for you
I will cry for you
I will wash away your pain with all my tears
And drown your fear
Sería el alcohol en sus venas, la semipenumbra en el bar que lo hacía todo irreal o la ilusión de tener realmente una canción que la uniera a la mortífaga. Pero aceptó la mano que le tendía y se levantó con dificultad.
I will pray for you
I will pray for you
I will sell my soul for something pure and true
Someone like you
El suelo no parecía tan firme como la última vez que lo había pisado. Sin embargo se sentía más liviana, envuelta en una falsa sensación de ingravidez y despreocupación. La música la atraía más poderosa que cualquier hechizo; no existía poción tan embriagante como su acompañante.
See your face ever place that I walk in
Hear your voice every time that I'm talking
You will believe in me
And I will never be ignored
No recodaba ni cómo bailar. Se movía al son de los compases, entre aquellos versos –casi poesía- que describían una relación de acoso y obsesión. Notaba los brazos de la mortífaga alrededor de su cuello mientras ella le acariciaba la cintura de forma casi inconsciente.
I will burn for you
Feel pain for you
I will twist the knife and bleed my aching heart
And tear it apart
Ardería por ella, en ese momento Hermione ardería por ella. Por la única persona que era capaz de hacerla olvidar todas sus tribulaciones, la única que lograba hacerla sentir. Su piel era muy suave y siempre fría al tacto. Su perfume, sándalo y pachuli, lo envolvía todo, más penetrante que cualquier alcohol.
I will lie for you
Beg and steal for you
I will crawl on hands and knees until you see
You're just like me
Todo daba vueltas como en un carrusel a cámara rápida. Pero no se sentía mareada, la euforia lo sofocaba todo. Bailaron entrelazando sus cuerpos, también saltaron de forma absurda y rieron al unísono. Eran iguales, al menos en ese momento, mientras sonara la música. Dos almas solitarias que solo deseaban huir de la realidad, deshacerse de toda rutina y perderse en un mundo lisérgico donde nadie las conocía.
Violate all the love that I'm missing
Throw away all the pain that I'm living
You will believe in me
And I could never be ignored
La morena la miró a los ojos. A la chica le costó centrarse pero lo consiguió. Los iris casi negros de la bruja brillaban en la más absoluta embriaguez. Sonreía, sonreía de verdad, no con superioridad ni con burla. Hermione nunca la había visto tan preciosa... aunque nunca había estado tan borracha... La slytherin acercó la boca a su oído y susurró: "Cuando ya no estemos juntas, recordaremos esta noche". La castaña solo fue capaz de asentir. Bellatrix la besó sellando el pacto.
I would die for you
I would kill for you
I would steal for you
Lo sabía. Era la única razón por la que se había embarcado en una relación con una asesina: era temporal. Cuando terminara el curso, no volverían a verse. Desaparecerían las dudas, los remordimientos y el dolor por los amigos perdidos a manos de su amante. Aunque por primera vez temió que una parte de su alma y quizá de su corazón partieran también.
To be part of you
'Cause I believe in you
I believe in you
I would die for you
La canción terminó y por unos segundos, no se separaron. El siguiente tema que escupieron los altavoces sonaba mucho más optimista, menos retorcido y oscuro. Intentaron bailarlo también pero no funcionó. Así que lo dejaron. La duelista comentó alegremente que ya tenían canción.
-Ni siquiera sabemos cómo se llama –apuntó la castaña.
Era verdad. Le dio pena que esos versos no fuesen a ser suyos más allá de esa noche. La morena debió pensar lo mismo, porque se giró hacia los parroquianos y preguntó alzando la voz: "¿Alguien sabe cómo se llama la canción anterior?". El camarero negó con la cabeza con actitud de disculpa. Los clientes las miraron (como llevaban haciendo toda la noche). No entendían qué relación tenían y qué hacían bailando en un bar de la periferia. Transcurridos unos segundos, el hombre que intercambiaba sustancias y billetes con una mujer en una mesa arrinconada, comentó:
-Es #1 Crush de Garbage, una banda americana. La estrenaron en el 95 y fue número uno en Billboard varias semanas.
Hermione se sorprendió. "Mira, traficante de profesión y melómano de vocación" pensó contemplando al hombre. La mortífaga no entendió ni la mitad del mensaje, pero el título sí; así que le dio las gracias con una sonrisa. "Ya está, ya comparto una canción de obsesión con una presidiaria", pensó la chica con sorna, "Mi vida está completa".
