Palabra: espiral.
Touya Todoroki
So give me all your poison
And give me all your pills
And give me all your hopeless hearts
And make me ill
You're running after something
That you'll never kill
If this is what you want
Then fire at will
Thank You for the Venom, My Chemical Romance
Katsuki es todo furia y enojo. Los ojos le brillan cuando ve el campamento del que acaba de escapar a lo lejos y su boca se curvea en una sonrisa que dice que va a acabar con todo. Va a quemar ese lugar hasta los cimientos sólo por haber intentado arrebatarle a Izuku. Hay una hoguera al centro y los pueden ver a todos reunidos allí. (Todos, supone Shouto, que no los ha visto). Alcanza a ver también el cabello verde.
—Espera.
—¡Déjame!
—Espera. —Aizawa se asegura de que Katsuki no salte sobre todo el mundo a la primera de cambio.
Sólo puede ver a Izuku de espaldas. Un hombre de cabello azul muy claro, grisáceo, lo tiene agarrado por el cuello y no lo suelta. Izuku no se mueve. No voltea. No siente su presencia.
—No veo el báculo —dice Aizawa—. No harán nada sin él a la vista si el ritual que dijiste tiene que ver con eso y… Mejor saber dónde está.
«No causen problemas antes de tiempo», son las palabras que inundan el ambiente y nadie se atreve a decir. Incluso Yamada está inusualmente callado. También Shinsou está callado; le robó un cuchillo a Katsuki y lo lleva colgando del cinturón. Pasan unos momentos.
Entonces alcanzan a ver a la bruja y no hay nada que detenga a Katsuki.
Lleva el báculo en las manos.
Aizawa maldice cuando Katsuki se impulsa con un grito y una explosión. Shouto lo ve elevarse en el aire antes de poder hacer nada. Extiende su mano para intentar alcanzarlo usando un camino de hielo por el cual deslizarse, pero Katsuki se impulsa otra vez y grita. Shouto adivina lo que va a hacer cuando sus manos están encima de la hoguera. No sabe si detenerlo o dejarlo sembrar el caos.
Katsuki apunta sus manos hacia el fuego y suelta una explosión.
Él se eleva en el aire. A su alrededor se desata el apocalipsis. Hay humo y tierra y polvo y Shouto pierde de vista a la bruja y a Izuku junto a su captor y a Katsuki. Shinsou le gruñe a un hombre lagarto contra el que se lanza con un maullido furioso. Yamada ataca a alguien, Aizawa se defiende. Shouto no alcanza a distinguir lo que está ocurriendo a su alrededor. Intenta protegerse con una barrera de hielo, pero un fuego azul la destruye. Shouto busca con los ojos al responsable y entonces sí, lo encuentra.
Touya.
Aunque por lo que dijo Katsuki ya no se hace llamar Touya a sí mismo, pero sigue siendo el príncipe. Los ojos y la cara lo delatan. Shouto no se cree capaz de olvidar la cara de su hermano muerto.
Está lejos, pero Shouto se las arregla bastante bien con los ataques a distancia. No por nada su hielo en su forma más pura es capaz de llenar superficies enteras de tierra. Podría intentar atrapar a Touya en una estructura de hielo. Pero su orgullo lo obliga a acercarse más. Sus ojos quieren asegurarse de no estar cometiendo ningún error. Quiere verlo a los ojos cuando le pregunte por qué.
Todos los porqués que Shouto necesita oír.
(¿De verdad tiene tiempo para todos?)
Touya lo abrazó antes de marcharse. Siempre guardó su distancia antes de eso, aunque solía esconderse en su habitación. Nadie pensaría en buscar al príncipe rebelde en las habitaciones del ojo derecho e izquierdo del rey.
Usa el hielo para acercarse y con la mano izquierda repele el fuego azul con el propio. En teoría sabe usarlo a la perfección. Según su padre y todo el entrenamiento al que lo sometió.
(Se recuerda de rodillas, ante un hombre tan grande que llegaba al cielo, con las lágrimas guardadas bien hondo y la palabra «débil» bordeando el ambiente).
En la práctica, lo usa mucho menos y no se acostumbra a él.
A veces hay momentos desesperados en que lo necesita.
—¡¿Planeas matarme?! —espeta cuando está mucho más cerca de Touya.
Ya no ve a nadie más. El ruido de fondo le revela que Bakugo sigue lanzando explosiones contra todo lo que se pueda explotar, que hay espadas que chocan y que el gato gruñe antes de atacar. Pero en sus ojos lo único que existe es Touya y ese rostro quemado que le cuesta reconocer.
Pero no hay duda. El fuego es de Touya.
(Se siente como a casa).
Los ojos azules son de Touya.
—¿Quieres morir?
Touya se detiene un momento y Shouto aprovecha para atrapar sus pies en el hielo. Esa táctica casi nunca falla. Desconcentra a los atacantes, los hace gastar tiempo precioso para descongelarse.
Pero Touya Todoroki es el primer príncipe al que el rey Enji Todoroki intentó entrenar.
El fuego es devastador a su alrededor. Shouto no gana tiempo. El hielo desaparece tan rápido como lo hace aparecer.
Touya se lanza frente a él, sin nada que perder, extiende los brazos hacia enfrente, donde Shouto intenta protegerse con una barrera de hielo. Touya la rompe y derrite sin esfuerzo. El hielo colapsa y se derrite a su alrededor y cuando Shouto intenta volver a reaccional los brazos de Touya lo derriban y van por sus muñecas. Las agarran tan fuerte que Shouto siente que sus manos van a despegarse de su cuerpo. Las manos de Touya calientan. No lo suficientemente para quemar, sólo para que duele, como recordatorio de que están allí.
—No te atrevas a usar tus poderes si valoras la piel de tus manos —espeta Touya.
Y no parece Touya, porque su hermano mayor nunca ha hablado con ese odio.
—Touya…
—Dabi —corrige—. Touya está muerto.
Pero Shouto insiste. Todos los porqués están atorados entre su pecho y su garganta y luchan por salir.
—Touya.
—¡Está muerto!
Está en el piso. Siente la tierra en su cabello, en su espalda, embarrándosele en el chaleco azul y en las mangas de la camisa. No se atreve a usar sus poderes porque no tiene una estrategia. Quizá ese Touya cuyos ojos azules brillan llenos de resentimiento sí cumpla su promesa de quemarlo.
Quizá.
—Touya.
Es una súplica.
Es su orgullo muerto, caído, tirado al suelo.
—Por favor.
Pero no lo suelta.
—Volviste a huir del castillo de papi, ¿eh? ¿Tanto lo odias?
Shouto no responde, no se le queda viendo. Intenta concentrar todo su desagrado en la mirada, pero supone que en realidad se acaba confundiendo con la desesperación.
—Oh, ¡no me mires así! —Touya está prácticamente encima de él. Tiene una de sus rodillas clavadas en su vientre, la otra pierna sobre las suyas, evitando que se moviera—. Su Majestad estuvo preguntando por grupos de mercenarios. Atrapó a Magne y nos dijo que el precio por su libertad era que te encontráramos. Nunca supo que le pidió a un hermano atrapar al otro. —Touya se ríe con una voz amarga que sale de su garganta y truena contra el piso, maniática, desesperada—. ¡Pero volviste a huir! ¡Lo sabía!
Shouto aprieta los dientes.
—¡Touya! ¡Todos creímos que estabas muerto!
La risa sigue.
Y sigue.
No se detiene.
No hasta que Touya lo mira otra vez a los ojos.
—Lo estuve. Shigaraki me devolvió a este mundo. No entero, pero… ¡Lo estuve! ¿Quieres saber qué hay del otro lado?
Shouto sacude la cabeza.
Quiere atacar, pero no puede. Al su alrededor hay ruidos, pero él no puede ver nada. Hay explosiones y gritos. Nadie les está prestando atención.
—¡No hay nada! —grita Touya. Shouto de repente siente más calientes las muñecas y teme que pierda el control. Necesita soltarse—. ¡Nada! ¡No hay frío ni calor! ¡No hay oscuridad ni luz! ¡Nada!
La diatriba distrae a Touya.
Shouto se impulsa hacia adelante, implorando que sus poderes acudan como él quiere, con todo su poder e intenta soltarse, empujarlo, pero no lo logra. Su fuego siempre es repelido por el de Touya y el hielo desaparece tan pronto lo invoca. Sólo ruedan por el suelo, sin ningún orden, ni concierto. Sin nada. Se llenan de mugre y tierra, pero ninguno suelta al otro.
Shouto no sabe si quiere matarlo.
Qué quiere.
Qué busca peleando con el su hermano mayor muerto que en realidad está vivo.
«¿Tienes sueños, Shouto?», le viene a la cabeza la pregunta hecha tantas veces al amparo de la oscuridad. «¿Cuáles son?». Touya Todoroki pasó de ser un adolescente cambiándose las vendas de los brazos al amparo de la soledad de la su habitación a «eso» que está arañándolo, buscando cualquier modo de hacerle daño.
—Podrías haber vuelto a huir del castillo de papi y nunca más haberme encontrado… —Las palabras le salen atropelladas a Touya—. Pero no, claro que no…
Shouto explota.
—¡SE LLEVARON A IZUKU!
Los ruidos se oyen más lejanos y entonces se da cuenta de que se alejaron bastante del centro del campamento.
—¡DAÑARON A IZUKU! —grita y es un alarido que rompe el cielo—. ¡SI NO SE HUBIERAN LLEVADO A IZUKU…!
Las lágrimas le nublan los ojos, pero la rabia le despeja el corazón. De repente no hay nada más que eso. La rabia lo envuelve, lo aprieta contra sí. Le da la seguridad qque necesita para cubrir una de las manos de Touya en fuego tan frío que está seguro de que puede congelarle las venas si no lo derrite pronto. La otra la aprisiona contra su mano de fuego y entonces es él quien está encima.
Touya se ríe.
—¿Tanto te importa el dueño del báculo?
—Me salvó.
—¿Y todas esas tonterías que Enji intentó meterte en la cabeza de niño sobre el orgullo de tener la sangre Todoroki aunque ese ni fuera su nombre?
Claro. Todoroki era el apellido de la Reina. Enji no era más que un regente que sólo se mantenía en el poder porque Rei seguía viva y no existía una abdicación en favor de Fuyumi.
—Izuku me salvó —repite Shouto y aprieta los dientes—. Tú me devolviste al castillo e Izuku me salvó, Touya.
—Dabi —corrige Touya y después se ríe. Alto, maniaco. Shouto nunca lo oyó reírse así mientras vivió en el castillo—. Oh, ¡sabía que ibas a escapar de nuevo! ¡Eres un Todoroki! ¡Mira todo ese poder!
Vuelve a reírse y Shouto siente que tiene demasiadas ganas de reventarle la cara de un golpe.
Pero se contiene.
Sabe lo que duelen los puños y las palmas abiertas sobre las mejillas y se niega a serlo. Por él. No porque Touya no se lo merezca.
—Izuku y Katsuki me salvaron —espeta. Concentra toda la furia en sus palabras—. ¡Y LUEGO LES HICISTE DAÑO!
Touya se ríe.
—No puedo decirle que no a Shigaraki.
Mueve las piernas y quizá intenta zafarse de Shouto, que no se lo permite.
—Me salvó la vida —espeta Touya—. ¿Dices que los dos inútiles que atrapamos te salvaron? Quizá entiendas esa clase de deuda. —Aprieta los dientes—. No puedo decirle que no a Shigaraki. Él quiere el báculo va a conseguir el báculo.
—No —responde Shouto—. ¿Sabes por qué, Touya?
Y su hermano se ríe.
—Dabi —corrige.
Shouto lo ignora.
Dabi. Touya. Qué importa. Creyó que estaba muerto, pero está vivo y es todo lo que nunca quiso que su hermano mayor fuera. Quizá se fue cuando él todavía era demasiado pequeño para saber si era una persona que valía la pena.
Quizá lo hubiera querido de todos modos.
Quién sabe.
—Tienes razón, entiendo perfectamente esa clase de deuda. —Tuerce la sonrisa, como hace Katsuki antes de atacar—. Izuku y Katsuki me salvaron. Y a cambio…
Entonces ataca. Se le quita de encima para obligarlo a defenderse, para derrotarlo. No puede detenerlo por siempre.
Sólo piensa que quiere proteger a Izuku y a sus abrazos que son el ancla que evita que él y Katsuki vayan a la deriva. A sus sonrisa que ilumina el mundo, incluso en la peor oscuridad. No le importa nada, más que salvar a Izuku.
Y eso quizá es egoísta, pero Izuku se lo merece.
—No importa, Shouto —dice Touya, que se defiende con el fuego—. Puedes odiarme tú también. Si quieres.
Y dispara fuego.
El príncipe se cubre con una barrera de hielo que lo detiene y ataca a su vez. Ve a Touya defenderse y entonces lo comprende.
«Oh».
Sí.
«Oh».
No lo odia.
Quizá eso es lo más horrible, porque su estómago arde en rabia de pensar que Izuku estuvo en peligro y que quizá lo estuvo en las manos de Touya. Pero no lo odia. Cada que ve sus ojos recuerda al muchacho pelirrojo que se escondía en su recamara y parpadeaba muchas veces para no llorar de dolor al acomodarse las vendas y curarse nuevas quemaduras. No puede odiarlo.
Es un momento de realización que lo distrae y es casi fatal. El fuego de Touya está a punto de alcanzarlo y él usa el hielo para bloquearlo y apartarse. Da con la espalda contra un árbol.
Apenas si tiene tiempo de formar un escudo a su alrededor antes de que su hermano lo alcance.
—Qué pena, Shouto Todoroki…
—No te odio —escupe—. Debería, pero no te odio.
Eso detiene a Touya un momento. Shouto aprovecha el momento para escupir todo lo que tiene en la mente. Si no lo hace, se va a arrepentir toda la vida. No quiere vivir con eso guardado. Touya tiene que oírlo, aunque sea sólo una vez.
O Dabi, quien sea.
—Te atreviste a huir y eso es lo que yo siempre quise. —Se esfuerza por mantener el escudo de hielo—. No te odio. —Suelta una risa que suena demasiado parecida a las de Touya y usa su mano izquierda para amenazarlo—. Pero no puedo permitir que vuelvas a hacerle daño a Izuku.
Se incorpora.
Extiende el puño izquierdo. No tiene control perfecto sobre su fuego, pero hay una técnica que recuerda.
«¡Llévalo a su temperatura máxima!»
¿Cuántas veces lo hizo llorar el Rey Enji Todoroki con ello?
«¡No seas débil! ¡Dispáralo cuando esté en su máximo!»
Extiende la mano.
—Lárgate. Tanto si quieres ser libre de Shigaraki o no, lárgate. Si no…
—¿Si no?
Shouto dispara en advertencia. Ve como Touya apenas si puede parar el fuego así.
—Lárgate. No te vuelvas a cruzar en mi camino —espeta—. No se me va a olvidar que trataron de arrebatarle el báculo a Izuku, Touya.
—Dabi. —Por fin, por fin, alza las manos a modo de rendición—. Touya Todoroki está muerto.
Shouto se lo concede, finalmente.
—Sea, Touya Todoroki está muerto, Dabi.
Dabi le sonríe y hace un gesto de despedida. Shouto se queda todas las preguntas que siempre soñó con hacerle, cuando Touya no era Dabi, sino una simple presencia en su cabeza gracias a la cual deseaba huir del palacio de los Todoroki. Se guarda todos los abrazos que había creído que nunca tendrían lugar porque Touya murió en medio de una explosión de fuego azul que se vio desde el palacio. Ahora sabe que no pueden existir.
Dabi, después de todo, no es Touya Todoroki.
Lo ve desaparecer tan rápido que ni siquiera puede seguir su curso. Espera no volver a encontrárselo. Duda que ambos puedan sobrevivir otra serie de desacuerdos familiares.
—¡Princesa! ¡¿Dónde carajos estabas?!
Katsuki está en el aire y va a directo hacia él. Al aproximarse al suelo, lo hace caer.
—¡Cúbrenos! ¡Shigaraki viene detrás!
Shouto crea una barrera de hielo. Ve un rayo de luz que se alza hasta el cielo. Lleno de furia y desesperación.
—¡No te atrevas a lastimar a Kacchan!
Izuku se oye tan vivo que Shouto quiere llorar de felicidad. Pero por supuesto, no puede. Todavía les queda el último obstáculo.
Shigaraki.
Notas de este capítulo:
1) Este fue la cumbre de los capítulos Todoroki!centric porque es un drama de la Todofam tremendo. Es un conflicto que construí más que nada del lado de Shouto: descubrir que su hermano muerto sigue vivo y que quizá ya no es como era y definitivamente no es como sus recuerdos le dijeron que podía ser. Creo que es algo complicado el entender que no lo odia pero que tampoco puede ofrecerle nada más que una huida.
2) Los últimos dos capítulos cierran la trama principal de todo este pedo: Izuku convirtiéndose en un héroe con Kacchan a su lado. Pero este, por lo pronto, fue el último capítulo narrado por Shouto Todoroki. Decirle adiós a este fic es bien difícil. Son dos meses de trabajo en cuarentena. Qué pedo.
Andrea Poulain
