Tienes que haber leído Luz de luna antes de pasar por aquí. Esta es una recopilación de extras.
Este es el último extra que he escrito; tuve algunas peticiones repetidas y otras que no podían ser, pero en general, intenté añadir todas de un modo u otro. Espero que no se me haya pasado una :c
De nuevo, muchas, muchas gracias por leer /corazón, corazón.
Potter-Malfoy (o Malfoy Potter, dependiendo de a quién se lo preguntes)
I
—...Nox en posición —avisó Draco, hablando a la punta de su varita. Se la tendió a Antares, que se agazapaba a su lado, ocultándose detrás del mismo arbusto que él.
—Hola —dijo el niño, inclinándose sobre la varita—, estoy con papá Draco.
—Hunter y Hopear en posición —respondió la voz de Orión, seguramente desde la varita de Harry.
—Pueden tomar a rojo uno —indicó Harry, a través de la conexión.
—¿Por qué no usamos a rojo uno nosotros? —protestó Orión.
Draco rodeó a Antares con los brazos y se levantó deprisa. Lo cargó al pequeño muelle improvisado de la laguna y saltó sobre la balsa roja. Se aseguró de que se sentase, antes de colocar los hechizos protectores que evitarían que se cayese o se volcasen. Fue justo a tiempo, porque el niño no dudó en inclinarse desde el borde, para asomarse y ver su reflejo en el agua tranquila.
—Rojo uno tomado —le contó a la varita—, pueden avanzar hacia rojo dos.
Orión surgió desde detrás de un arbusto y se lanzó sobre una balsa roja en el otro extremo de la laguna. La empujó un poco con su impulso y Harry la atrajo con magia para poder subirse. Antares se emocionó y empezó a saludarlos, moviendo los brazos en el aire, hasta que su hermano le recordó que era una "misión secreta".
—Fase uno, completa —le dijo Harry, desde la conexión.
—Fase dos, en proceso —Draco convocó una bolsita que le ofreció a Antares, quien comenzó a dispersar unos trocitos azul brillante en el agua. Desde la otra balsa, Harry le tendió una a Orión para que hiciese lo mismo. Cuando dos capas cubrían el líquido, Draco extendió los brazos para su hijo menor, que se acurrucó entre estos—. Ahora, espera —pidió, dándole un besito en la cabeza.
—¿Cuánto tiempo hay que esperar? —indagó Orión, olvidándose del sigilo, al inclinarse por un costado de la balsa para ver el agua.
—No creo que sea mu-
Jamás escucharon la respuesta de Harry, porque el agua osciló, y una enorme figura larga y cubierta de algas brotó. Envió ambas balsas hacia los lados y levantó olas con sus movimientos, a medida que comía de los dos puntos en que vertieron la carnada.
Antares se carcajeó cuando notó que el agua no los mojaba, gracias a una de sus barreras en torno a la balsa, y se aferró a los brazos de Draco. Orión sacudía a Harry, a metros de ellos, boquiabierto y sin parar de apuntar al kelpie.
—¡Sí hay un caballito grande, papá Draco! —chilló Antares, dando saltitos entre sus brazos.
Misión "cumplir el sueño infantil de Draco y sus hijos" completada con éxito.
II
—...James Potter, ¿por qué mis hijos no están en la cama?
Draco se paró al final de las escaleras de Godric's Hollow y se cruzó de brazos. James miró alrededor, como si no estuviese seguro de si se refería a él, cuando no podía tratarse de nadie más; Lily y Harry aún no regresaban.
—¿En la cama? —repitió, con un practicado tono inocente que Draco había oído demasiadas veces en su propio esposo—. Ah, eso, es...sí, lo que pasa es que...les di permiso de salir un momento.
—¿A las diez de la noche?
—Sí, claro, ¿por qué no?
—Porque tienen diez y ocho años —replicó Draco, entre dientes.
Decidió adoptar lo que Lily llamaba una mirada de "ni se te ocurra mentirme, conozco tus trucos de Merodeador". Tras un instante, James se rindió y le mostró su mejor expresión avergonzada.
—Sirius y Teddy vinieron a buscarlos.
Como Draco continuó viéndolo enojado, de brazos cruzados, añadió, encogiéndose:
—En la moto.
Estaba seguro, por su expresión, de que acababa de cambiar a la mirada de "estás en problemas" sin darse cuenta.
Ese era un fin de semana regular de visita a los abuelos.
III
—...me dijiste que tú lo harías —recordó Draco, mirándolo por encima de sus lentes de lectura—, ese fue nuestro acuerdo, Harry.
Harry estaba parado frente a su escritorio, con el rostro rojo.
—Es que- —balbuceó y empezó a gesticular muy deprisa— no sé hacerlo, es- es difícil y- y de imaginar sus expresiones- Antares se pondrá tan- y Orión tan- y- y la verdad es que, ¿cómo lo haría? Me refiero a que- ya sabes, no sé si ellos- son muy jóvenes y...y es como...no sé si les gustarán las chicas o los chicos, o- o puede ser que...no es que los juzgue, ellos podrán salir con quien quieran, pero si les doy esa charla como si se fuesen a acostar con una mujer, y luego resulta que lo harán con un hombre...o si lo hago al revés- eso no tendría mucho sentido, porque no está bien- digo, es que asumir que podrían ser gays es como asumir que serán hetero, y no quiero asumir algo y-
Draco se apretó el puente de la nariz.
—Pues diles que se pueden acostar con un hombre o una mujer —decidió, encogiéndose de hombros—, pero háblales del tema. Me lo prometiste, Harry.
—Sí, pero tal vez podríamos esperar un poco más...
—¿Esperar qué? Antares va a cumplir diez y estoy muy seguro de que Orión ya tiene nociones básicas del tema, si es que Teddy no le ha dado esta charla ya. Tú sólo di lo necesario, y no sé, ellos te preguntarán si tienen dudas o algo.
—Sé que te lo prometí, pero- agh —Harry lloriqueó y se desordenó el cabello—. Creo que tú podrías hacerlo mejor-
Draco bajó el libro que leía antes de que hubiese llegado y resopló.
—No, ellos se sentirán más en confianza contigo —insistió Draco—, ¿y sabes por qué? Porque tú le dirás "hacer el amor" y que "tienen que querer a esa persona", mientras que yo les diré que no me importa si es hombre, mujer, Veela, vampiro, mientras que usen protección, porque se van a meter en serios problemas si nos dan nietos antes de tiempo o contraen alguna enfermedad. Y ninguno querrá oírme diciendo eso, créeme.
Harry podía imaginar perfectamente la expresión perturbada de Antares y la sorprendida de Orión.
—Supongo que tendré que hacerlo yo...—murmuró Harry, más ruborizado aún.
IV
Orión pasó corriendo por el pasillo. Luego, lentamente, retrocedió y observó el retrato de su abuelo Lucius.
Sonrió y unió sus manos por detrás de la espalda. El hombre lo vio con cortés curiosidad. Era justo como su papá Draco lo describía.
—Querido abuelo —canturreó, meloso—, ¿podrías hacerme un favor?
Alrededor de diez minutos más tarde, Draco atravesaba el mismo corredor preguntándose a dónde se había metido Orión. Llevaba a Antares de la mano y este decía no tener idea del paradero de su hermano mayor.
Narcissa lo seguía, con una expresión preocupada.
—No entiendo cómo...—Narcissa paró ante el retrato de su esposo. Lo vio con suspicacia y el Lucius de la pintura se llevó el índice a los labios un instante, para después negar. Apuntó en la dirección opuesta por la que iban. Ella contuvo una sonrisa—. Draco, me parece que lo escuché en el piso de arriba, ¿sabes?
—¿En serio? No siento su presencia por ninguna parte —Draco le pidió a su hijo que fuese adelante y cambió de dirección—. Vamos para allá, seguro agarró la capa de nuevo. Le he dicho a Harry que la esconda mejor cuando Orión está castigado…
En algún punto del patio de la Mansión, Orión no paraba de conversar con Gideon sobre sus planes para conseguir un huevo del kelpie. Esa era justamente la razón por la que Draco lo había "castigado", con la esperanza de que no se metiesen a la laguna a buscarlo.
V
—¿...deberíamos...?
Draco meneó la cabeza y siguió leyendo.
—Se arreglarán solos, los chicos son así.
—¡...te dije que yo no fui, Orión! —replicó Antares, desde alguno de los cuartos de Nyx.
—¡Estoy muy seguro de que fuiste tú! —insistía Orión—. ¿Quién más...?
Harry suspiró y levitó los cuatro platos del desayuno hacia la mesa. A dos les puso encantamientos para mantenerlos calientes.
—¡Orión, ese es el mío!
—Sí, claro, ¡lee esto! ¿Qué dice aquí? ¿Ahora te llamas "Orión" también? No lo creo...
—¡Orión!
—¡No te atrevas a...!
Harry se agachó para acariciar la cabeza del pobre Lep, que siempre se escapaba de ellos cuando discutían. No era tan frecuente como sus desórdenes, pero el estrés de volver a Hogwarts siempre los tenía realizando cambios en los baúles de último momento y tomando artículos que eran del otro, por error.
—Les daré cinco minutos más y luego los llamaré a comer, o llegarán tarde para tomar el tren —indicó Harry. Su esposo lo aceptó con un asentimiento.
—Me parece perfecto, cariño. Cuidado con su magia accidental si te les acercas así.
Uno de los últimos arranques de Orión creó suficiente electricidad estática para que Harry tuviese el cabello parado en todas direcciones (más de lo normal) y no pudiese ni acercarse a Draco por varias horas.
—Supongo que puedo darles diez minutos —cedió.
—Lo arreglarán solos —repitió Draco, mostrándole una pequeña sonrisa.
Harry dejó escapar una risita. Sí, seguro que sí.
No era más que otro día en su casa.
