Ethan estaba atontado y no recordaba dónde se encontraba, al menos era un lugar suave ¿Una cama? Quizá era eso, sus manos sólo podían sentir tela suave a los costados, sentía su cuerpo arder de dolor. Además que pronto alguien se sentó a su lado ¿Era Luke? Pronto algo se frotó con suavidad contra su frente, algo mullido ¿Un algodón? Seguro era eso, estaban curando alguna herida.

Ahora lo recordaba un poco más, era imposible que fuera Luke quien le curara, había dejado al rubio. Aún era borroso el recuerdo del porque, solo sabía que no era Luke y tampoco Alabaster. Su amigo le había dado un último empujón hacia Chris, luego era una masa confusa de eventos.

Abrió los ojos con lentitud, al menos el que aún tenía descubiertos, sus oídos comenzaron a detectar ruido, personas hablando y discutiendo a lo lejos.

—Hey, estás aquí, estás bien —Sonó la voz de alguien cerca, era quien sostenía el algodón. Su ojo trataba de acostumbrarse a la luz, por un momento creyó ver a Luke, solo que viéndole bien, no era su rubio.

Su corazón se llenó de amargura al saberlo, era un chico rubio y tenía los ojos azules, pero no tenían ese brillo pícaro que prometían problemas como las de el. Además tenia pecas salpicadas por sus mejillas y nariz, lo que solo le hacía recordar a Alabaster, el pequeño enano ese. Dos centímetros de diferencia, eran dos centímetros de diferencia.

—¿Ya despertó? ¿Cómo se encuentra? —Una mata de cabello azabache estaba ahora en su pobre campo de visión, unos ojos verdemar lo veían con intensidad.

—Percy, déjalo descansar —Otro rubio apareció llevándose al azabache, los dos estaban sucios.

—Auch —Escucho un quejido a uno de los lados.

—Te dije que te quedaras quieto, los hijos de Hermes parecen no entender esa orden —Gruño la voz de una chica, Ethan giró un poco para poder verla. Ahí estaban Clarisse La Rue y su amigo Chris, ella estaba vendando su brazo, tenía una quemadura algo seria.

Y entonces lo recordó.

Había estado durmiendo encima del pecho de Luke con tranquilidad hasta cierta hora de la noche, sin sueños, sin nada, solo acomodado y caliente con el calor del cuerpo del rubio. Se había enojado con él en la tarde, pero ya estaba de mejor humor. No iba a hacerle caso a idiotas rumores y arruinar lo que tenía con él.

El celular del rubio sonó.

—¿Quién es a esta hora? —Se quejó Luke buscando con la mano el aparato en la mesa de noche. Ethan se hizo a un lado, se enrosco con las cobijas a un lado —Si, si señor, si, ya vamos —El rubio hablo con rapidez levantándose de la cama —Ethan, bebé despiertate —

—Dejame dormir —Había gruñido como de costumbre y se acurruco más en la cama.

—Vamos ahora, Cronos nos llama, vamos —Luke lo movió con fuerza, con mucho odio Ethan abandonó su comodidad, se vistió. El rubio fue más rápido y dijo que se adelantaría, el azabache se tomó su tiempo.

Miro la armadura que a veces usaba, se la colocó con pereza, su ojo cubierto estaba comenzando a fastidiarle dolia cada vez más. Salio de la habitación, camino por el pasillo y se embarcó en el ascensor, este lo llevaría a la entrada al laberinto que usaban para llegar a su destino.

El dolor se hizo más intenso entre más se acercaba, algo no estaba bien, el ambiente se empezaba a sentir pesado con cada metro que pasaba, su pecho se oprimió cuando las puertas del ascensor se abrieron y una luz intensa provino del pasillo, salió corriendo hacia ahí.

—¡Morirán! —Una voz horrorosa retumbaba por el lugar y entonces pronto lo vio, por el pasillo venían corriendo Luke junto con más mestizos, entre ellos Chris, Alabaster y Michael el hijo de Venus.

—¡Corre Ethan! ¡Corre! —Le grito Luke, las piernas de Ethan no reaccionaban, sus ojos se fijaron en el gigante de unos tres metros que venía tras él, en su mano sostenía una red y en la otra un tridente, cerca de sus pies aparecieron dracaenaes, telquines y perros del infierno, que comenzaban a darle cacería a sus amigos —¡Vete! ¡Corre! —Luke corto con su espada a una dracaenae que se adelantó.

—Vamos —Chris se apresuró y lo arratro a un lado cuando algo estalló contra la pared. Los escombros comenzaban a volar por el lugar, el lugar se llenó de humo, una risa resonó escalofriante y tenebrosa.

—¡Traiganme al hijo de Némesis! —Vibro por el lugar aquel mensaje —¡Necesito a Ethan Nakamura! —

Escuchar su nombre en la voz de él sólo hizo que quisiera huir de ahí, eso fue lo que necesito para entrar en movimiento una vez más. Chris aún rodeaba su cintura, lo conducía por uno de los pasillos del laberinto.

—¡¿Qué es lo que esta pasando?! —Exigio saber mientras lanzaba un mandoble a un Telquin que se les tiró encima para atacarlos.

—¡Nos traicionó! ¡Eso pasó! —Alabaster hizo que una runa dibujada en su ropa estallara cuando una Dracaenae se le acerco, la hizo estallar en polvo dorado.

—Tienes que irte Ethan, no puedes dejar que te atrapen —Luke le voló la cabeza a un telquin de un solo tajo, cuando este se acercó demasiado a Ethan.

—¿Ir? ¿A dónde? —Un telquin le agarro del brazo, este movió el brazo y le dio en la nariz con su codo, con la espada le arrojó un golpe al pecho mandándole al tártaro.

—¡A dónde sea! ¡Tienes que irte! —Luke lo arrastro por debajo de un perro del infierno cuando este se les lanzó encima, quiso aplastarlos con sus patas, hasta que Alabaster dibujo una runa de viento, haciendo que este se ciegue por un momento, lo justo para que los dos salieran corriendo.

—Yo lo cuidaré —Chris jalo a Ethan por un pasillo, al fondo detrás de ellos resonaban los pasos de algo grande y delante de ellos la situación no estaba mejor.

—Necesitarán esto —Alabaster con la respiración agitada sacó de entre su ropa una madeja de hilo —Hilo de Ariadna, les ayudará a salir de aquí —Seguian corriendo por los pasillos, habían visto un gran monstruo que parecía tener animales en la cintura.

—¿Qué era eso? —Pregunto Chris tratando de recuperar el aliento mientras tomaba la madeja ofrecida por Alabaster, habían perdido de vista a Michael hace rato, al igual que a los demás mestizos.

—Campe, la carcelara —Dijo Luke mirando la zona donde ahora se encontraban, el lugar estaba vacío, las paredes de metal les rodeaban —Usen el hilo para salir, tengan cuidado. Chris por favor, cuídalo, trata de hablar con ellos —

—Luke, no entiendo nada ¿Qué está pasando? —Ethan odiaba cuando no comprendía las cosas y en especial en estas situaciones. Luke se volteó antes de que llegaran a una puerta que se separaba en dos caminos.

—Escuche a Caligula hablar con Cronos, dijo que nos mataría en cuanto leyeras la caja —Beso los labios del azabache antes de que este pudiera decir algo —Te dije que nada te pasaría, ahora debes irte —

—No puedo irme ¿Qué va a pasar contigo? —Chris comenzó a jalar su brazo para ir por uno de los caminos.

—Nada, no le pasará nada. Yo lo cuidaré, ahora váyanse, no dejen que los atrapen —Alabaster corrió con Luke por el otro pasillo.

—¡Trataremos de destruir su ejército! —Grito el rubio antes de desaparecer de su vista, luego se oyeron más explosiones.

—Hay que irnos —Chris lo apresuro, corrieron como locos por el lugar. Vieron a más enemigos mientras corrían, hasta que salieron detrás de lo que parecía una concha acústica de algún parque. Detrás de ellos corrían algunos enemigos aún, Ethan no podía dejar de mirar atrás, había dejado a Luke.

—¡Aquí están! —Un hombre enorme de color dorado apareció en delante de ellos cuando corrían en el parque, Chris e Ethan casi cayeron para atrás —Sólo necesitamos al pequeño —

Sus pasos sobre el pasto dejaban cráteres en ellos. Paso su mano contra ellos golpeando a Chris cuando este se interpuso para que lo lo sostuvieran a él.

—¡Corre! —Escucho decir al castaño mientras era sostenido por el brazo, este se comenzaba a poner rojo y lo vio salir volando contra un árbol. Ethan intentó correr lo más lejos que podía, se sentía como en los videojuegos cuando se enfrentaban al jefe de los malos, lo malo es que el no era el mejor en estos juegos.

Una de las manos de este rozo contra su brazo rasgando su piel y haciendo que grite de dolor, le dio con la espada haciendo que el otro retroceda un poco. Lo cual desató la risa del hombre grande dorado, entonces Ethan tropezó, cayó al suelo, sentía que era su fin.

De la nada el titán dorado dejó de reír, gritó de dolor y sus pasos sonaron algo lejanos. Unos brazos envolvieron a Ethan, su cuerpo fue levantado del lugar.

—¿Estás bien? —Sonó una voz suave cerca de su rostro, una mano paso por su cara quitando la tierra que seguramente ahora le cubría. Cuando abrió su ojo lo vio, esos ojos verdemar que cuando fuera un niño no dejaban de lagrimear.

¿Por qué el lo sostenía? El muchacho lo sentó y logró ver lo que pasaba, las flechas le llovían al gigante, otros más pequeños estaban encargándose de los monstruos que aparecían, las espadas retumbaban entre sí, los monstruos gritaban de dolor mientras se desvanecían en el aire. Y pronto vio como el hombre dorado era envuelto en una gran muralla de agua.

El chico que lo sacara del terreno de fuego, lo dejó un momento y entonces el torbellino de agua, traída desde el lago se hizo más grande. Abajo logró ver a varios hijos de Demeter envolver enredaderas al gigante, este se movía gritando, trataba de soltarse, de librarse de todo eso, solo que era imposible, pronto estuvo convertido en lo que parecía el árbol más horrible del parque.

—Lamento haberte dejado, hay que curarte pronto —El chico regreso como traído por la brisa marina y Ethan no resistío más, la quemadura en el brazo, los golpes y el cansancio de la pelea, a más del correr toda la noche, le hicieron desfallecer.

Ahí comprendió como es que había llegado a dónde estaba ahora, lo que no comprendía es ¿Por qué él lo salvó? ¿Acaso no recordaba que el fue uno de los que le secuestró?

El chico seguía mirándole como si nada, hasta le sonreía.

—Vamos ya déjalo —Regaño otro rubio tomando el brazo del azabache.

—¿Y entonces qué fue lo que pasó? —Decía Jason tratando de que Percy se este quieto y que Will pueda terminar su trabajo.

—Todo estalló, Cronos enloqueció, llamó a criaturas que nunca habíamos visto. Seguro Caligula fue por ellas —Decía como si nada Chris, quien tenía una venda en el brazo, en la cabeza y se ponía la camisa. Ethan solo se sentó en la cama oyendole, Will terminó de curar su herida en el brazo.

—Así que esa cosa del parque ¿Qué era? —Gruño la chica castaña que había atendido a Chris. Clarisse, quien tenía los brazos cruzados.

—Un titán, parece que han conseguido aliados bastante fuertes —Entro Teseo a la habitación, tenía una venda en la cabeza, estaba mojada —Me aventó contra un árbol antes de que lo pudiéramos encerrar —Sobo su frente.

—Y estaría curada si no te movieras —Perseo lo siguió, también tenía vendas, aunque no eran precisamente de la pelea contra esos monstruos.

—Que estoy bien —Renegó pero el otro no le hizo caso, lo jalo de la mano llevandoselo de ahí.

—Vamos, Tritón dijo que ya estaría listo, el y Annabeth nos esperan, esos dos pasan mucho juntos —Jason frunció el ceño.

—La ve como una nieta ¿Qué esperabas? —Salieron de la habitación y caminaron por el pasillo, Percy sobaba uno de sus brazos —¿Me das un beso? Antes de... ya sabes —

Jason sonrió, no iba a ser fácil que su prometido —La palabra comenzaba a sonar cada vez mejor—, volviera a tener tres años de edad, pero habían dicho que era lo mejor. Que el inhibidor de poderes de Percy, era como un seguro, les complicaría cualquier cosa que hicieran contra él.

El rubio beso sus labios, queriendo embriagarse de su sabor, recordar su suavidad, su sabor, cada centímetro de su boca grabarla en sus papilas gustativas y en su memoria.

—Ya fue suficiente, deben respirar —Tritón tiro de Percy a la habitación. Annabeth estaba junto a la laptop y por alguna razón les dio una mirada de pena a los dos, Jason pensó que quizá era por que ya no podrían estar como prometidos. No podía estar como prometido, como tal, con un niño de tres, aunque pasado el asunto quizá podrían a regresar a la normalidad a Percy.

—Bien, terminamos ya los últimos ajustes —La rubia tecleo algunas cosas más y pronto de la plataforma del centro de la mesa, de la habitación-taller salió el chupete de Percy. Ese de color azul con amarillo que usara cuando comenzó todo.

—¿Listo? —Tritón tomó con cuidado el chupete y se lo dio a Jason.

—Si, creo que lo estamos —El rubio había sabido hace días que esto pasaría, por eso había propuesto estar con Percy más tiempo —Sólo serán unos días —Le sonrió. Tritón y Annabeth intercambiaron miradas, suspiraron. Jason puso el chupete en la boca de Percy, una luz lo envolvió, pronto estaba de vuelta el pequeño de tres años.

—¿Me cargas? —Le hizo pucheros a Jason estirando sus ahora pequeñas manitas hacia él, Annabeth y Tritón intercambiaron miradas.

—Manipulador —Dijeron al mismo tiempo, Jason solo río mientras levantaba a Percy, este les dio una mala mirada a Tritón y Annabeth.

—Vamos a que te cambies de ropa —Se lo llevo cargando, Percy abrazo de forma posesiva al rubio. Si había una ventaja de ser pequeño, era esta, porque era más fácil que Jason lo cargue y abrace.

Entraron a la habitación de Percy, Jason lo dejó en la cama y sacó de uno de los cajones la ropa que le habían comprado de la vez anterior. Se dio la vuelta para darle privacidad a Percy de que se cambie.

—No mires rubio pervertido —Decía mientras pasaba su cabeza por el cuello de la camisa, hasta que se quedo atorado —Jason, Jason... —El rubio tuvo que voltearse a ayudarlo, desabotono la camisa para que pueda pasar su cabeza.

—Ya está —Se la termino de poner bien, Percy terminó de ponerse el resto de cosas. —Y hay que hablar sobre dónde dormirás —

—En tu cama contigo, no pienso dormir en la cuna

—No tienes que dormir en mi cama —Se dio la vuelta, Percy ajustaba sus zapatos con velcro y lucecitas —Tampoco tienes que usar esos zapatos —

—Me gustan mis zapatos —Hizo un puchero y lo vio con ojos llorosos.

—No me vas a convencer, dormirás en la cuna y sin esos zapatos, te puse los normales ahí Percy —El llanto se desató en la habitación, la tubería del baño estalló, la tierra tembló.

—¿Qué pasó? ¿Qué le hiciste rubio? —Teseo entro enseguida a la habitación y tomo a Percy en brazos.

—No quiere dormir conmigo, no me quiere, no quiere a mis zapatos —Se quejaba en los brazos de Teseo aún llorando mientras Jason sentía llegar su muerte, Tritón lo estaba mirando desde la puerta con Annabeth, quien negaba con la cabeza.

—Lo lamento, esta bien, puedes dormir conmigo, ven, deja que Teseo se termine de recuperar —Lo tomó de los brazos de Teseo y limpio sus lágrimas con su mano, todos le vieron con los ojos entrecerrados mientras se iba.

—¿Percy se aprovecha de su estado? —Pregunto Perseo mientras terminaba de curar a Teseo.

—Como siempre —Miro a Perseo —¿Te lastimo mucho? —Teseo tocó una de las heridas del brazo de Perseo.

—Un poco —Susurro, luego sonrió viendo al hijo de Poseidón —Sólo me tiro todo lo que encontró en su camino, me acusó de adulterio y dijo que me iba a denunciar en la escuela —Río entre dientes, lamió sus labios, se acercó más a Teseo —Porque ante la ley, yo estoy queriendo salir con un menor de edad —

—No soy menor —Se acercó a el poniendo sus manos sobre sus hombros, con cuidado de no apretarlos mucho, uno de ellos estaba lastimado.

La ex prometida de Perseo se había puesto como loca cuando él llegó a su departamento, solo alcanzó a agacharse antes de que un jarrón le diera en la cabeza. Suponía que tenía entrenamiento esquivando los que lanzaban Percy y Teseo, cuando estaban molestos con él. La cuestión es que apenas había logrado sacar sus cosas y salir con unas cuantas cortadas, golpes y un hombro dislocado cuando ella le saltó encima.

Sólo era una mortal, así que no podía atacarla como si fuera un semidiós, por lo que tuvo que actuar menos rudo de lo que habría podido.

—Para tu madre si y me esta mirando ahora —Susurro abarzandole y viendo a Sally que acababa de llegar junto con Paul.

—¿Dónde está Percy? —Pregunto alejando a Teseo de Perseo y viendo su rostro que estaba herido —Dioses, esa cortada esta fea, menos mal esta bien curada —Miro a Perseo —Hablare contigo después —Se llevó a Teseo.

—Yo si lo quiero de novio, mamá, uno tiene necesidades —Decía mientras era arrastrado por su madre.

—Conozco esas necesidades desde hace siglos y las escapadas, lo nada puro que es mi hijo, también lo poco pensante para una relación —Contesto ella, Perseo se sonrojo por la sonrisa burlona de Tritón y Annabeth, también la de Thalia que llego ahí.

—Tu le ayudas con esas necesidades ¿verdad? —Perseo salió huyendo antes de que Tritón lo mate por ello, Thalia se río con ganas de esto.

En toda la ciudad habían alertado de Tsunami, lo que había hecho que todas las tiendas cerraran. No era algo nuevo que esto suceda, con el clima como se había ido presentando en las últimas semanas, con los temblores, terremotos, tornados, lluvias salidas de la nada. Los mortales tenían una inventiva que Belerofonte envidiaba.

Aunque los negocios estaban cerrados, los empleados aún tenían que ir para asegurar las últimas cosas de estos. La cafetería no estaba cerca de la costa, pero igual tenían que asegurar todo.

—Espero que no le pase nada a este lugar —Decía el jefe de ellos cargando cajas a su auto.

—Esperamos lo mismo jefe —Contesto Chris poniéndose su abrigo —El clima si que se esta poniendo loco —Miro al cielo, el aire comenzaba a soplar fuerte.

—Y se va a poner peor —Belerofonte miraba el cielo que estaba lleno de nubarrones.

—Bien, eso es todo, gracias chicos —El hombre cerro el auto —¿Quieren que los lleve? —

—Yo voy —Chris alzo la mano —¿Vienes Bel? —Vio extrañado al chico que solo seguía mirando el cielo.

—Deben irse, está por llover —Miro a los dos —Iré solo, tomaré un taxi —

—Bueno, llámale a Mary cuando llegues, se lo prometiste —Le recordó Chris antes de que el jefe arrancara, Belerofonte solo asintió, el auto se alejó con los dos y el castaño suspiro.

Miro de nuevo el cielo que estaba cada vez más cargado de nubes. La vida de un semidiós nunca es fácil y menos para un hijo de los tres grandes, su vida siempre estaba llena de desamor, peligros y más peligros.

Camino solo unas cuantas cuadras antes de sentir que todo estaba por irse al tártaro, agradecía estar entrenado y saber moverse con velocidad. Salto aún lado cuando una bala quiso dar contra su brazo, lo malo es que no lo hizo muy a tiempo, esta rasgo la camisa que cargaba.

—Me lleva el Hades —Se quejó en el suelo mirando su ropa, pero no tuvo demasiado tiempo para quejas, pronto un punto rojo y una nueva bala dieron cerca de él.

—Te mueves bastante rápido para ser tan torpe siempre —Menciono una voz que Belerofonte reconocía y que le asqueaba a sobremanera. Andy, estaba en algún lugar cercano, no podía verlo, solo sabía que estaba viendo todo.

Belerofonte esquivo de nuevo la bala y luego sintió algo peor, una flecha encendida en llamas dio a sus pies, luego esta comenzó a echar humo. Era momento de huir, comenzó a correr lejos de ahí.

—¡¿A dónde vas?! ¡Se más valiente diosecillo! —Se mofó Andy y el castaño se detuvo ¿Cómo el sabia que el era un semidiós? ¿Cómo es que sabia ese término despectivo hacia ellos?

No importaba, ahora debía correr por su vida, las calles estaban casi vacías gracias a la alerta de Tsunami, así que sería fácil luchar, sacó de su bolsillo un pequeño llavero de espada que pronto creció hasta hacerse grande.

Comenzo a usarla para hacer que las balas se desviaran y dieran contra las paredes, otras logró cortarlas de tajo. Miraba a todos partes tratando de descubrir de dónde venían los disparos, hasta que lo encontró.

Un edificio ahora abandonado, ahí se encontraba Andy junto con dos mercenarios y un chico que parecía un hijo de Apolo, Belerofonte podría deducir que era semidios con facilidad, conocía demasiado bien al dios y reconocía su esencia dónde fuera.

—Deja de huir pequeño diosecillo —Se volvió a burlar Andy desde lo alto del edificio, sonriendo de forma sádica —Aquiles sólo es mío —

El castaño notó que desvió la mirada hacia unas calles y que el hijo de Apolo miró hacia ahí también ¿Cuál era su objetivo ahora? Tenia que descubrirlo, salió de su escondite, no iba a permitir que lastimen a nadie, entonces se dio cuenta de lo que pasaba.

Mary, su amiga, había regresado al negocio, ella había partido antes que todos, pero ahora estaba cerca de ahí de nuevo.

—¡No! —Belerofonte corrió hacia ella esquivando nuevas balas antes de que las flechas que lanzara el arquero le fueran a dar, la derribó en el suelo —¿Éstas bien? —

La chica estaba muy asustada y sorprendida, en un momento buscaba las llaves de respaldo del local y al otro estaba en el suelo, habría comenzado a gritar si no fuera porque reconocía la voz de Belerofonte.

—Bel —Susurro aún en shock, lo que empeoró al ver la mueca de dolor que se formó en el rostro del chico, una de las flechas le dio —¡Oh por dios! —

—¡Vete Mary! —El castaño se levantó de encima de ella lo más rápido que pudo, su brazo ardía, sus oídos zumbaban. Veneno, la punta de la flecha tenía veneno.

Pronto comenzaron a llover más flechas, Belerofonte convocó una barrera de agua delante de ellos para detener las flechas. Mary aún estaba estupefacta en el suelo, sin poder moverse.

—¡Vete ahora! —Belerofonte la levanto de un brazo y la hizo poner de pie. Fue cuando una bala atravesó la barrera y rozó su otro brazo —Sólo corre lejos —Ella ahogó un grito viendo la sangre salir de su brazo, pero obedeció, él no podía luchar con ella ahí.

La vista del castaño se nubló, hizo una nueva barrera y una cuerda hecha de agua, con ello protegió a Mary dem nuevo ataque que lanzaron contra ellos. Su cuerpo estaba débil, sus piernas no resistían su peso, su respiración comenzaba a hacerse lenta, el veneno se expandía por sus venas atacando sus órganos y desactivando todo dentro de él.

—Bravo, has salvado a la chica —Andy llego cerca de él aplaudiendo con sarcasmo —Que valiente héroe —Se acerco aún más cuando una flecha dio en el hombro de Belerofonte haciendo que caiga de rodillas al suelo.

Pronto delante del hijo de Poseidón estaban los dos mercenarios, el hijo de Apolo y Andy, apenas podía distinguirlos, ya no sentía su cuerpo, pronto cayó hacia adelante de cara al suelo justo delante de ellos.

—Me han contado que pagan muy bien, por las escamas de Tritón —Murmuró Andy sonriendo con falsa dulzura mientras se agachaba a lado de Belerofonte —Pero hey, no te duermas, estamos hablando de negocios —Le levanto la cabeza del cabello, cada vez se le hacía más difícil respirar al otro —Relajate, el veneno solo te hará sentir que mueres, pero no te matará —

—Hay que llevarlo con el jefe —Hablo el hijo de Apolo.

—Lo se, lo sé Elias —Menciono Andy sin mirarlo —¿Cuánto crees que nos de por el torpe tritón? —

—Prometio bastantes de miles —Contesto uno de los mercenarios lanzando una risilla burlesca.

—Bien, con eso podré irme con Aquiles y pasar unas bonitas vacaciones, supongo —Solto a Belerofonte que ya se encontraba inconsciente sobre el suelo —Llevenselo, yo debo ir al teatro, ya casi son las seis y hay presentación en el teatro —Sonrió sacudiendo su ropa.

—Si señor —Los hombres tomaron al muchacho y lo cargaron lejos de ahí a una camioneta negra.

—Le diré al jefe para que ya haga tu pago —Aviso el arquero, Andy asintió despreocupado mientras comenzaba a caminar por la calle, su celular sonó.

—Hola

—¿Te has encargado de él? —Hablo una mujer en la llamada.

—Si, ya no será un problema, Aquiles es mío —Río alegre.

—Eso espero Deidamia, no busque tu alma y deje tus recuerdos, sólo para que lo pierdas una vez más delante de ese.

—Esta vez es mío, se lo aseguro mi señora Tetis.

—Eso espero —Ella corto la llamada y Andy respiro tranquilo.

—Esta vez seremos muy felices —Chillo con emoción deteniendo un taxi —Al teatro de la onceava por favor —Se subió y se fue de ahí.

Sin darse cuenta de que Mary, aún estaba cerca, ella lo había visto todo y sabía quién era él.

—No vas a separarlos de nuevo —Murmuró Mary comenzando a marcar en su celular —Aquiles, tengo algo que decirte, tiene que ser ahora, antes de tu última presentación —Ella comenzó a caminar.