Capítulo 24
Hinata y Naruto pasaron las siguientes dos semanas relajándose. Naruto mostró a Hinata muchos de los lugares donde él y sus hermanos solían jugar cuando eran niños. La ayudó a acostumbrarse a las necesidades y los deseos de su dragón, y le enseñó a comunicarse con su Simbiosis. Hinata enseñó a Naruto cómo cantar y le estaba enseñando a tocar la guitarra que replicaron para ella.
Pasaron horas caminando por los bosques que rodeaban la propiedad de la montaña o nadando en aquella enorme cuenca del jardín.
El momento preferido de Hinata era cuando ellos se transformaban en sus formas de dragón y volaban a través de las copas de los arboles del bosque, jugando a la persecución y captura y haciendo el amor en ambas formas.
Naruto se acercó bajo el agua y envolvió sus brazos alrededor de Hinata. Acababan de regresar de otro viaje de exploración y ahora disfrutaban de las aguas claras y frías de la piscina del jardín. Hinata se estremeció cuando su cuerpo caliente presionó contra su piel más fresca.
Naruto extendió su mano sobre el estómago de Hinata.
—Mi hijo crece en tu vientre. Lo puedo sentir.— susurró mientras le daba un beso en su mojado hombro.
La respiración de Hinata se atrapó en su garganta.
—¿Cómo puedes saberlo? ¿Estás seguro?
Hinata apretó sus dos manos sobre la mano más grande de Naruto, volviéndose para mirarle a los ojos.
—Lo supe el momento en que lo engendramos. Sentí tu vientre aceptar mi semilla y mantenerla apretada.
Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas. Un niño. Su hijo. Cerró los ojos tratando de utilizar los sentidos que Naruto le había mostrado durante las últimas dos semanas.
Se enfocó hacia adentro, buscando. Contuvo el aliento sorprendida al sentir la nueva vida en su interior. Su dragón estaba enroscado de manera protectora alrededor de ella.
Hinata se giró en los brazos de Naruto y le echó los brazos al cuello, enterrando la cara en su pecho.
—Puedo sentirlo.— susurró en voz baja.
Nunca había sentido tal oleada de amor o miedo, como en ese momento. naruty olió su miedo y la atrajo hacia su cuerpo.
—No temas, Elila, daría mi vida para protegerte a ti y a nuestro hijo. Voy a hacer cualquier cosa que esté en mi poder para asegurarme de que nada os suceda a ninguno de los dos.
Hinata alzó la vista.
—Lo sé. Te amo tanto, Naruto.
—Yo te amo más, Elila.
Hinata dio un lloroso adiós a Kushina, consiguiendo de la madre de Naruto la promesa de venir a visitarlos pronto.
Tenía muchas preguntas.
La noche anterior ambos habían compartido con Kushina sus buenas noticias.
Ella no pareció sorprendida en absoluto. De hecho, se veía muy satisfecha. Se comprometió a visitarles el mes siguiente.
El vuelo de regreso a la ciudad pareció mucho más corto en el camino de vuelta. Hinata extrañaría la tranquilidad del refugio de montaña, el cual le recordaba tanto a su propia montaña, pero estaba deseando ver de nuevo a Hanabi, Ino, Sakura y Temari. No podía esperar para compartir la noticia con ellas.
Se dio cuenta de que ya no pensaba en su vida antes de conocer a Naruto. Echaba de menos a Kurenai, Bo y Gloria, pero se sentía como en casa. Hinata miró a Naruto través de sus pestañas estudiando sus fuertes rasgos. Su corazón pareció hincharse, como si hubiera demasiado amor en él para contenerlo todo.
Naruto le estaba hablando acerca de sus planes para convertir la habitación de invitados en una guardería. Hinata se sentó y escuchó todos sus planes para el bebé tratando de no reírse mientras hablaba acerca de encargar la primera espada para el bebé.
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Naruto colocó suavemente la forma durmiente de Hinata en su cama. Era muy tarde y se había quedado dormida no mucho antes de que llegaran. Metió las mantas alrededor de ella y le dio un beso en la frente antes de salir para poder reunirse con sus hermanos.
No había querido preocupar a Hinata. Había recibido un mensaje algo retrasado de Shikamaru esta mañana, justo antes de salir. Hidan había sido visto por uno de los informantes de Obito partiendo fuera del planeta.
Cerrando silenciosamente la puerta de sus apartamentos, ordenó a los dos guardias que estaban de pie fuera de ella que debían protegerla con su vida. En silencio, llamó a su Simbiosis para pedirle que protegiera los balcones exteriores. Confiado en que Hinata estaba a salvo, Naruto se trasladó con determinación hacia su oficina, donde sus hermanos le esperaban.
— Naruto.— le saludó Shikamaru mientras entraba en la habitación.
Sai entregó a Naruto una bebida fuerte mientras avanzaba hacia la mesa, donde tenían una imagen holográfica del planeta en la pantalla.
—¿Qué has descubierto?— preguntó Naruto con voz dura.
—Una señal procedente de fuera del planeta se recibió hace dos días. A partir de lo que hemos descubierto, venía de la Galaxia Suna.— dijo Shikamaru exponiendo el holograma de la galaxia vecina.
—¿Suna?— preguntó Naruto con el ceño fruncido.
No habían tenido problemas con aquel pueblo guerrero en esa galaxia durante casi un siglo.
— Obito cree que Hidan ha viajado hasta allí para reunir seguidores para atacar nuestro mundo. Los Suna son mercenarios de renombre.— dijo Sai. —Nuestra paz con ellos tenía un precio; la hija primogénita del Rey de Bijuu se casaría con el primer hijo del Rey de Suna. Es una pena que olvidamos decirles que, por lo general, sólo engendramos varones. Por desgracia, esos bastardos tienen una gran memoria. Al parecer ha nacido un hijo del Rey de Suna y esperan que tú, como el Rey Bijuu, produzcas una hija inmediatamente. Mientras tanto, Hidan ha decidido 'iluminarles' acerca de cómo es muy poco probable que eso suceda y trata de conseguir que crean que les hemos desairado de alguna manera.
—Además de eso, Obito dijo que todavía tiene el apoyo en Akatsuki del grupo militante de allí, los cuales quieren tenernos entrando en una batalla con los guerreros Akatsuki. Parece que está tratando de provocarnos suficientes conflictos con guerreros rivales como para que tengamos que estirar al máximo nuestros recursos y así poder causarnos la mayor cantidad de daño.— dijo Konohamaru.
—La pregunta es… ¿por qué?— dijo Sasuke. —¿Por qué está tan dispuesto a destruir a su propio pueblo? ¿Qué beneficio obtiene él?
—Por suerte, Obito y sus hermanos parecen estar conteniendo el problema en su planeta. Ahora, todo lo que necesitamos es que tú produzcas una hija y eso va a calmar la situación con los Suna.— dijo Sai con una sonrisa meneando las cejas arriba y abajo hacia Naruto, con picardía.
Naruto contuvo una maldición. Sabía que Sai sólo estaba bromeando, pero la idea de ofrecer a su hija como sacrificio por la paz no le sentó bien y sólo podía imaginar los problemas que tendría convenciendo a Hinata de que no tenía otra opción si su bebé, de hecho, resultara ser una hembra.
— Hinata ya lleva a mi hijo.— dijo Naruto con sobriedad.
Se dejó caer en la silla. Sai dejó escapar una maldición.
— Naruto, perdóname. No habría lanzado ese comentario si lo hubiera sabido.
Naruto agitó su mano desestimando la disculpa.
—En este momento, tengo que enfocarme en mantener a Hinata y al bebé seguros... y felices— Naruto hizo una mueca.
—Nadie le dirá una palabra sobre el acuerdo con los Suna. Será un punto muerto, si Hinata da a luz a un varón. ¿Entendido?
Sus cuatro hermanos asintieron con la cabeza en silencio.
—Por ahora, también seguiremos reuniendo la información que podamos acerca de Hidan estando fuera. Shikamaru, ¿todavía tienes un informante dentro de la élite de la fuerza personal de Hidan?
—Sí.— respondió Shikamaru en voz baja. — Obito tiene mínimo dos infiltrados dentro de Akatsuki. Por seguridad, ellos no se conocen el uno al otro. Hidan ha reforzado su seguridad, desde que uno de los espías que teníamos fue descubierto.
—Entonces, esperamos, escuchamos y planeamos opciones para cualquier posible escenario. Sai, tú y Shikamaru continuad con la supervisión de la formación de los guerreros. Sasuke, tú y Konohamaru trabajareis en aseguraros de que todas nuestras naves de guerra están listas y los escudos de tierra están listos, en caso de una posible invasión.— dijo Naruto mirando atentamente los mapas extendidos ante él.
Shikamaru sonrió tristemente antes de responder:
—Tú tan sólo concéntrate en la protección de tu compañera y asegurándote de que el Consejo entiende la gravedad de esta situación.
Naruto le sonrió.
—Creo que es tiempo para reunirse con la Casa Real de Suna. Dos pueden jugar el juego que Hidan está tratando de jugar. Después de todo, soy el Rey de Bijuu. Tal vez está en concordancia una invitación para mostrar nuestro compromiso con la paz entre nuestros mundos.
Konohamaru gruñó en tono bajo.
—Tú sólo asegúrate de que esos bastardos cachondos se mantengan alejados de las hembras humanas. Voy a arrancar cada una de sus malditas gargantas si ellos intentan cualquier cosa con mi Hanabi.
Sai, Sasuke y Shikamaru asintieron con la cabeza en respuesta. Sasuke añadió:
—Estoy de acuerdo. No sería una buena manera de establecer la paz si para ello tenemos que matar a esos bastardos reales. Tal vez podamos ocultar a las hembras.
Sai y Konohamaru se echaron a reír.
—Buena suerte con eso.
Shikamaru se quedó mirando hacia la mesa con un ceño feroz en su rostro. Sus labios se apretaron con determinación. Estaría condenado si dejaba que otro hombre estuviera cerca de Temari. Mataría a cualquiera que lo intentara. Por supuesto, conociendo a Temari, probablemente ella le golpearía para lograr tomar parte en la matanza.
Naruto se incorporó, caminando hacia la puerta, tenía la imperiosa necesidad de sostener a Hinata cerca.
—Mantendremos una línea segura abierta entre nosotros. No confiéis en nadie. Nos veremos mañana.
Continuará...
