Lo amenazaron haciéndole señas para que se bajara y abordara el vehículo donde estaba Michael, Albert obedeció sin resistirse, vio la sonrisa cínica de su enemigo, el chofer de ese auto era él asesino de Anthony.

—Vaya, vaya, vaya, el diablo escuchó las ganas que tenía de matarte y te puso en mis manos —dijo Michael.

Albert no contestó, comenzó a orar dentro de su ser, sabía que Dios era el Único que podía salvarlo «Dios mío dame la vida, permite que pueda ver crecer a mis hijos, si yo muero ¿Quién velará por ellos? También están en peligro, de seguro si logran matarme luego irán por mi familia, por favor, líbralos al igual que a mí. Sé que me he comportado mal con mi esposa, pero todo ha sido a raíz de este problema, te prometo que si me das la vida, la trataré como a vaso frágil y seré un buen padre que le enseñará a sus hijos tus mandamientos, haré que mediten en tu palabra, les enseñaré la sana doctrina, Padre mío a mi voz atiende, aquí están los que buscan acabar conmigo, confían en sus armas, tienen de su parte al maligno, pero yo confío en ti, sé que serás benevolente con mi alma, apiádate de mí».

Michael vio que tenía cerrados los ojos y que movía los labios, se imaginó de que estaba rezando, se carcajeó diciendo—: aunque te encomiendes a todos los santos, de hoy no pasas —Acto seguido le dio un cachazo en la cabeza dejándolo inconsciente. Después de media hora Albert volvió en sí, estaba colgado boca abajo, mojado de sus ropas— antes que te mate me divertiré un rato contigo, el jefe me dijo que lleve tu cabeza, no sé si ser clemente y matarte de un tiro o desmembrarte vivo hasta que mueras desangrado.

Se acercó a él con un cable pelado para electrocutarlo, Albert era sacudido por las descargas eléctricas.

—¿Por qué no lo matas de una vez? Deja de torturarlo —gritó el asesino de Anthony.

—¡Jamás! Esto es lo más divertido que he hecho en mi vida, no sabes cuánto he esperado este momento. —Michael buscó entre sus ropas y sacó una navaja, se acercó a Albert y con ella le desgarró la camisa, le hizo una cortada no muy profunda desde el ombligo hasta el cuello, logrando que Albert se retorciera por el dolor, este creyó que ese era su fin, pensó en provocar a Michael para que lo matara de una vez.

—El señor es mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar…

—¡Cállate! Ya te dije que aunque te encomiendes a todos los santos ninguno te salvará.

Albert siguió recitando el salmo 23, Michael se molestó tanto que le enterró la navaja en el lado derecho del pecho. Albert alzó más la voz, logrando así que Michael sacara su pistola y le apuntara en medio de los ojos, Albert los cerró, esperando el estallido que acabaría con su vida, se escuchó el estruendo del balazo, Albert no sintió que la bala le penetrara la cabeza, abrió los ojos y fue testigo de la caída de Michael. El asesino de Anthony le había disparado, se apresuró a bajarlo, aunque trató de hacerlo con cuidado, no pudo evitar que Albert se golpeara, se acercó a desamarrarlo, cuando logró liberarlo, se escuchó otro disparo, Michael que aún seguía con vida, logró disparar mortalmente al salvador de Albert.

—Aguanta, te llevaré al hospital.

—Siento que no lo lograré, agarre las llaves del auto que están en mi pantalón, lo dejé atrás para que escapáramos juntos, pero ya no podré acompañarlo. Dígame doctor, ¿será que mi alma se vaya al infierno? No quiero sufrir el tormento eterno, ¿Qué puedo hacer para salvarme?

Albert sintió compasión de él, pensó que el no era nadie para condenarlo, cierto, merecía morir por asesinar a Anthony, pero con él se había portado bien, así que le contestó—: debes creer que Jesucristo te puede salvar, que el te limpiará de todo pecado, que te dará su redención.

—Lo creo doctor, lo creo. Ore por mí, pídale a él que me salve, a usted si le escuchará.

—Tú eres el que debes hacer la oración.

—Ayúdeme, dígame que puedo decirle.

—Repite después de mí, Padre Eterno, le hice a mi prójimo mucho mal, he pecado tanto que no merezco tu perdón, pero sé que solo tú eres el único que puedes redimirme y que me puedes lavar con tu sangre preciosa que derramaste en la cruz por todos los pecadores, así como perdonaste a aquel ladrón que estaba a tu lado y le dijiste que estaría contigo en el paraíso, así también sálvame a mí aunque en toda mi vida no te haya agradado; recibe mi alma pues creo que tú eres suficiente para que yo reciba el perdón, Señor Jesús en tus manos encomiendo mi alma…

Después de decir aquellas palabras el hombre expiró, Albert le cerró los ojos, escuchó que los hombres de Michael forzaban la puerta de la habitación, de aquella casa abandonada, el salió por la ventana, corrió hacia el auto y escapó. Aquellos malvados le hablaron a su jefe.

—Jefe, el doctor Andrew ha matado a Michael y huyó.

—Si no logran alcanzarlo vayan a su casa y maten a toda su familia.

Todos los Andrew, salieron de la casa con calma para no llamar la atención, solo llevaban tarjetas de débito y crédito aparte de sus pasaportes, los hombres que los vigilaban recibieron tarde el aviso de que no los dejaran salir, lograron perderlos en el tráfico.

El señor Gómez a quién Albert no asesinó en el quirófano, ordenó a sus hombres que atacaran la propiedad de su socio, pasaron en medio de la ciudad en camionetas blindadas, llamando la atención de la autoridad. Con granadas lograron derribar el portón de la entrada, el narco se imaginaba que lo atacarían, sabía que su socio trataría de vengarse, llamó a todos los altos mandos de la policía, del FBI, para delatarlo, si él caía el otro también. Los canales de noticias cubrieron aquella matanza desde helicópteros, el enemigo de Albert no pudo escapar, entre ellos mismos se mataron, no quedando ni uno vivo. Los hombres que perseguían a Albert escucharon por la radio lo que estaba ocurriendo y dejaron de perseguirlo para huir.

Los Andrew vieron en el aeropuerto las noticias, pero no sabían de quien huían, y tomaron el primer vuelo disponible a Quebec Canadá.

Albert fue a la policía para declarar, Gómez fue capturado y tenia los nombres de todos los que trabajaban con él y su socio por lo que organizaron una persecución hasta capturarlos a todos.

Albert no se contactó con su familia, hasta asegurarse de que no hubiera peligro, les dieron otra identidad, ya no se llamarían Andrew sino Ardlay.

Después de cinco meses que duró el juicio contra Gómez, Albert pudo contactarse con su familia.

Los Ardlay esperaban a que el avión donde viajaba Albert aterrizara, Candy estaba nerviosa. Ella se prometió de que no lo cuestionaría, quería ser comprensiva con él, ya habían sufrido todo ese tiempo por estar separados.

Stear y Archie sostuvieron a las niñas de Albert para que Candy pudiera abrazarlo en cuanto lo viera, la señora Elroy tenía al pequeño Anthony. Albert soltó sus maletas y fue corriendo para encontrarse con Candy, giró con ella en brazos, luego la bajó con cuidado y la besó con desesperación, como si en ese momento fuera a morir.

—Mi amor, por fin estamos juntos de nuevo, nunca más nos volveremos a separar.

Candy contestó—: todo será como antes.

—No mi amor ya nada será como antes, será mucho mejor, te prometo que te amaré y cuidaré. Trataré de no enojarme, por favor tenme paciencia. Dedicaré todos mis días para reparar todo el daño que una vez te hice.

Fueron juntos hacia donde estaban las niñas y el pequeño Anthony, Albert besó a sus hijos y a la señora Elroy, abrazó a sus sobrinos, estaba contento por la oportunidad que Dios le había dado de volverlos a ver.

FIN

Chicas, hemos llegado al final de otra de mis historias, les agradezco por seguirla y porque fueron pacientes. Saben que tarde o temprano mientras Dios me dé la vida terminaré mis historias. Les cuento a las que no saben que saqué 9 de promedio en el semestre de la licenciatura que llevo (a Dios sea la Gloria, pues es Él que nos da la inteligencia). Ahorita que estoy de vacaciones estoy tratando de actualizar los fics. Subí el final de Callé por amor la semana pasada. Les pregunté si querían epílogo y hasta ahorita de las 600 personas que leyeron el final solo 15 contestaron que sí, quiere decir que quedaron satisfechas. Dios me las bendiga. Ahora pregunto ¿Quieren epílogo de esta historia? Nos vemos en el siguiente Fic. Que Dios siga cuidando de ustedes y de sus familias. Las quiero, en el Señor Jesucristo.