Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es obra de Naoko Takeuchi. La historia es mero entretenimiento para quien la lee y la escribe.


XXVIII.

—¿Cómo está la jaqueca?

Dijo Taiki al ver aparecer a Setsuna en el comedor de su casa, el chico se encontraba haciendo el desayuno, así que pudo notar como la morena tomaba su fleco para esconder los estragos de la noche anterior. Parecía un poco apenada por cómo se había comportado, en realidad él estaba seguro de que ella no recordaba nada, pero por la manera en que actuaba le hacía saber que ella no se sentía para nada cómoda de estar en la casa del chico.

—Mal. ¿Cómo puedes vivir con la resaca?

—Usualmente me hago un licuado secreto que me quita todos los síntomas.

—¿No mientes?

—Nop.

Así que Taiki regresó sus pasos al refrigerador para poder sacar verduras que seguramente no serían del agrado de Setsuna.

—¿Qué pasó ayer?

—Júrame que no lo recuerdas.

—Por algo te estoy preguntando.

El chico se rio, realmente estaba angustiada de haber hecho algo bochornoso, no sería malo y le diría la verdad. Pero en este momento dejaría que Setsuna sufriera un poco mientras hacía el licuado. Aquel silencio era incómodo para la morena, que miraba a Taiki poner bróculi, zanahoria, espinaca y algunos aros de cebolla en la licuadora. Luego tomó una botella de bebida energizante para vaciarla en las verduras.

Setsuna se llevó la mano a su boca, pues en su rostro se dibujaba el asco de tal mezcla. Luego su amigo chasqueó sus dedos, al parecer había recordado algo y corrió al frutero. Eso sería completamente intomable, pero esperaba que funcionara.

—¿Platano?

—Sí y huevo crudo— dijo dejándolo caer.

—¿Seguro que es correcto?

—Confía en mí, ayuda… Es cierto, falta el ingrediente secreto.

—¿Qué es?

—No, no, no… Eso no se puede decir, por algo es secreto.

Si la mujer de ojos granate esperaba que el dolor de cabeza fuera algo que pudiera pasar con el tiempo, después de que Taiki comenzara a triturar las cosas el dolor se intensificó. Así pudo darse cuenta de que él se reía de su sufrimiento y ella simplemente levantó su dedo medio al notar que no dejaba de carcajearse. Mientras que Taiki al ver el dedo de Setsuna hizo un gesto como si lo tomara, le dio un beso y lo guardó en su bolsillo trasero. La chica no tardó en reír ante el acto de su amigo, Taiki no dejaba de ser el chico más considerado de todos.

—¿Entonces?

—¿Qué? — respondió Taiki mientras vaciaba el líquido en un vaso.

Se acercó a Setsuna para entregarle el vaso y la miró para indicarle que era momento de ingerir la posición. Porque a esa mezcla no se le podía llamar de otra forma. Setsuna acercó su nariz para descifrar que tanto le costaría tomar esa bebida, alejó inmediatamente el vaso porque el olor era de lo peor que se había cruzado por sus fosas nasales. No quería imaginarse que eso pudiera resbalar por su garganta.

No estaba del todo segura si debiera tomar de ese líquido tan asqueroso, pero el rostro de Taiki emocionado le hizo tomar las fuerzas que necesitaba para acercar el vaso a su rostro y comenzar a tragar. Cada uno de ellos fue peor que el anterior, estaba a nada de volver el estómago, hasta que sintió liviano el recipiente y luego lo llevó a la mesa.

—Fuiste muy valiente Set, ya verás que pronto te sentirás mejor— se acercó —. Ahora, para la jaqueca debes de tomar estás aspirinas.

—Gracias.

—Entonces es momento de que te diga lo que hiciste ayer. ¿Qué tanto recuerdas Set?

—Pues… Les dije que nada podría apagar mi cerebro y…

Setsuna se llevó la mano a la frente para intentar hacer memoria luego de ese momento, pero era inútil, no recordaba más allá. Fragmentos, pudiera tener fragmentos de escenas, pero nada claro.

—¿Y?

—Tengo un golpe en la cabeza, me duele el lado derecho de la frente.

—Es cierto— dijo el chico divertido.

—¿Me contarás lo que sucedió ayer?

—Por supuesto Set.

El chico se acomodó en un sillón y miró a Setsuna directamente a los ojos, ella sabía que era la manera en la que su amigo le decía que las cosas que le contarían eran la verdad. Así que ella estaba lista para escuchar cualquier las tonterías que realizó aquella noche.

—Michiru te dijo que te había hecho beber para que pudieras decirle la verdad sin miedos o reprimirte. Sabe que eres una persona demasiado considerada y deseaba saber la verdad de lo que sientes por Haruka.

—¿Y? — dijo espantada.

—Verás Setsuna, yo te dije que lo mejor que podías hacer era lo siguiente. No pensar y simplemente actuar ¿recuerdas?

El rostro de Setsuna hizo una mueca, no era de confusión o de ganas de intentar recordar. No. Aquella mueca les decía que la siempre recta y confiable Setsuna comenzaba a recordar lo que había sucedido la noche anterior.

Así que no debo de pensar y debo actuar.

Sí, me parece un consejo excelente— dijo Michiru.

Hacer ¿eh?

Sip— comentó Taiki —. Espera, ¿qué haces?

La morena estaba tomando su celular para comenzar a hacer una llamada, él se estiró para poder quitarle el aparato. Pero Michiru lo detuvo y con un gesto le hizo entender que estaba bien que hiciera lo que deseara, al menos ese día Setsuna dejaría de estar preocupada por lo que otras personas pensarían de ella. Era la manera de Michiru de dejar que su nueva amiga se liberara de su dolor.

Hola Haruka, es Setsuna.

Los ojos de la morena se pusieron en blanco al recordar la llamada tan rara que le había hecho a la rubia. Que parecía estar completamente divertida con su llamada, genial, ahora Haruka podría creer en Mamoru. Claro, siempre que ese tipo corriera a hablar con la rubia y hablara mal de ella, todo saldría mal. Estaba segura de que esa llamada era la primera de una serie de tonterías que hizo frente a Michiru.

—¿Por qué dejaste que llamara?

—Te quité el celular, pero eres muy fuerte cuando estás con unas copas de más. Me lo quitaste muy fácil y Michiru te preguntó que si dejábamos la noche allí.

No, quieres que te diga la verdad ¿no?

Si es lo que deseas decir, yo escucharé atentamente.

Obviamente estoy enamorada de Haruka. Desde que la conocí me enamoré de ella y, no sabes como me encantaba que me estuviera llenando de atenciones.

¿Entonces por qué no tuviste algo con ella?

Michiru, las cosas no son tan sencillas entre nosotras.

¿Por el trabajo?

Sí, algo así… En realidad, sé que si Haruka está a mi lado cosas malas podrán ocurrirle, por eso renuncié a su amor. Lo único que tengo de ella son sueños de lo que pudo ser y no será— le arrebató su tarro de cerveza —. Tú apareciste en su camino y dije "ey, esa chica parece ser la solución a todos mis problemas. Puede enamorarse de Haruka y ella de esa chica. Todos estaremos bien siempre que Haruka y la chica alcohólica se enamoren." Lo sé, no fue correcto pensar eso de ti Michiru.

¿Cosas malas? Setsuna no creo que tengas la habilidad de ver el futuro como para saber las cosas. Sobre todo, no creo que algo malo le pudiera pasar a Haruka.

Michiru, hay cosas que escapan de nuestra racionalidad y no por eso son imposibles. Es obvio que no veo el futuro, pero hay algo dentro de mí que me dice que, si estoy cerca de Haruka, cosas malas podrán ocurrir.

No sé si lo que hiciste fue lo mejor para ti.

Mira, ahora que sé que Haruka desea ser tu esposa yo estoy contenta— dijo honestamente — Quiero decirte que yo juré proteger a Haruka y a la gente que ama, por eso te ayudaré con el tarado de Mamo.

¿Mamo?

Es el nombre del tipejo ese.

Entiendo— Michiru se quedó callada.

Pensando en que ya no tengo nada que perder…

¿A dónde vas Setsuna? — preguntó Taiki.

La chica se levantó de su lugar y caminaba de manera extraña al fondo del bar. Michiru decidió ir tras la mujer para acompañarla. Taiki la siguió con la mirada y luego ambos se quedaron estáticos al ver a Setsuna saludarlos. Estaba en la rocola del lugar, comenzó a buscar una canción.

You didn't know what you were lookin' for

Til you heard the voices in your ear

Cheap Trick… No, pobre Setsuna— dijo Taiki.

¿Qué hace?

Hey, it's me again

Plain to see again

Please can I see you every day

Le está llamando a Haruka de nuevo, creo que le está dedicando la canción.

Tal parece, pero creo que lo mejor es bajarla de la silla en la que se subió Taiki.

¡Amo a todos en este bar!

Nosotros también te amamos Setsuna borracha— respondía Taiki.

I'm a fool again

I fell in love with yo

Setsuna se llevó las manos a la cabeza al recordar que cuando se cayó se dio un golpe con una columna. No supo cómo pudo meter las manos para no darse de lleno contra ella, estaba tan borracha que era imposible que lo pudiera hacer, pero de alguna manera había logrado no herirse de gravedad. Recordaba ver que Michiru y Taiki corrían por ella, le preguntaban si se encontraba bien, mientras que ella reía con todas sus fuerzas.

Claro que había hecho cosas vergonzosas esa noche, todo por querer demostrar que podía olvidar a Haruka sin problemas. Esperaba que todas esas escenas no afectaran la relación o alianza que tenía con Michiru; Taiki se dio cuenta de la angustia que azotaba la mente de Setsuna y puso una de sus manos en el hombro de la chica. Ella simplemente se dedicó a mirar a su amigo con algo de pesar.

—Michiru está bien, es más, ella invitó la siguiente ronda y deja que te cuente que estaba comenzando a ponerse como tú.

—¿No lo hizo?

—No, porque Haruka le llamó.

—¿Fue por ella al lugar? ¡Ay no! Que pena saber que Haruka me vio en esas condiciones, ya no me cuentes más de eso Taiki. No sé si podré mirar de nuevo a Haruka, me quiero morir.

Se dejó caer a un sofá y ocultó su rostro en una almohada que estaba allí, estar borracha de por sí era algo que la apenaba. Pero saber que Haruka la había encontrado con la frente roja, hablando coas sin sentido o llorando.

—No deberías preocuparte por eso.

—¿Por qué? — se levantó rápidamente.

—Ella no fue por Michiru, fue nuestra querida amiga de cabellos turquesas la que salió corriendo del lugar. Al parecer la borrachera se le bajó cuando Haruka le llamó y no por miedo o algo parecido. Estaba angustiada porque Haruka le comentó que se encontraba cenando con su madre, al parecer iba a pedir la mano de Michiru.

—¿La mano?

—Sí, la señora Kaioh al fin se decidió a darle una oportunidad a Tenoh.

Le hubieras dado largas, ¿por qué aceptaste? — recordó la voz de Michiru.

—¿Entonces?

—Le dije que si necesitaba nuestro apoyo nos llamara e iríamos en su auxilio. Pero como no llamó, yo siento que les fue bien. ¿No es genial Set?

—No llamó.

No pudo sonreír, no pudo sentirse feliz al saber que su objetivo estaba a nada de cumplirse. Haruka se casaría con Michiru y ahora lo único que importaba era saber cómo salvarlas de la muerte. Pero sus ojos no pudieron esconder lo que realmente estaba sintiendo, las gotas que comenzaban a brotar de sus hermosos ojos granate llegaban a sus manos. Setsuna comenzó a apretar su ropa y un grito lleno de tristeza invadió la casa de Taiki. Fue allí donde el chico recordó lo que la morena sentía por Tenoh, él sabía la verdad sobre Setsuna. No tenía mucho que ella le había comentado sobre su habilidad.

Setsuna, no quieras verme la cara de idiota.

Te van a dar el puesto de editor en jefe en una semana. Ya no serás periodista Taiki, es más, ese día te ascenderán a pesar de que manches tu camisa con café.

Cuando al fin le dieron la promoción que tanto deseaba la llamó inmediatamente, le pidió que le contara como había adquirido esa habilidad. Ella fue clara, no le diría mucho sobre eso, pero lo que podía confesarle era que en un momento de su vida ella y Haruka estuvieron casadas. Hasta que Mamoru apareció y todo cambió. Setsuna hizo hasta lo imposible por salvar a la mujer que amaba, pero simplemente no podía cambiar las cosas.

Sin importar lo que hiciera, el resultado era que la rubia fallecía el mismo día que Michiru. Al seguir los consejos de Mamoru dedujo que para salvar al amor de su vida debía hacer que se acercara a la fotógrafa. En pocas palabras, debía renunciar al amor de Haruka y todo por salvarla. Aquí estaba el resultado, una Setsuna llena de dolor al saber que definitivamente había perdido al amor de su vida.

—Lo lamento, soy un imbécil— corrió a abrazar a la chica.

—No es tu culpa.

—Olvidé lo que esto significa para ti y fui desconsiderado al decirlo así… Sin suavizar las cosas antes.

—¿Cómo se suaviza lo que siento? Es algo inevitable Taiki y no es tu culpa.

—Es la de ese tipo, lo sé.

—Tampoco es la culpa de Mamoru… Es mi culpa Taiki, si yo hubiera hecho caso a los consejos de Haruka, en este momento la que se estaría casando con ella sería yo y no Michiru.

—Sabes Set, ellas aún no se han casado.

—¿Qué?

—Aún puedes recuperar a la persona que amas.

—¿Y lastimar a Michiru?

—Alguien debe de sufrir, ¿por qué debes de ser tú?

—¿Acaso no te diste cuenta de la forma en la que ella habla de Haruka? ¿Olvidaste la razón por la que te pedí que te acercaras a ella? ¡Dios, Taiki! Haruka también está enamorada de Michiru y de una manera tan profunda que no me voy a interponer entre ellas. No soy así, además ya elegí mi papel en toda esta historia.

—Lo haces todo por salvarla, lo sé.

—¿Entonces por qué razón me pides esas cosas?

—Porque…

—¿Qué ocurre?

—Setsuna, no me hagas decir cosas que pudieran lastimarte.

—Puedes decirlas— dijo sin poder dejar de llorar —. Somos amigos, puedes decir las cosas sin importar nada, somos honestos entre nosotros. No hay nada a qué temer Taiki.

—Set, no es eso.

—Dime.

—¿Y si no puede ser salvada?

—¿Qué?

—Digamos que Haruka y Michiru se casan, pero no pueden ser salvadas… Habrías renunciado a la persona que amas por nada, así, en lugar de pasar sus últimos días a su lado te habrías gastado esos valiosos segundos apartándola. Disculpa que lo diga, sé que te parecerá frío viniendo de mí; pero… ¿No crees que lo que hiciste es demasiado tonto? Dejas que otra persona sea quien cuide del amor de tu vida y entiendo que lo haces para demostrar que la amas. Pero tú y yo sabemos que ellas dos no estaban destinadas a conocerse. Por tanto, lo justo es que Tenoh y tú estén juntas, no que Michiru esté a su lado. ¿Me entiendes?

—Taiki, pasa que tú no sabes lo que es renunciar a alguien.

—Entiendo que es noble renunciar a la persona que amas, sólo si ese par estaba destinado. Allí no podrías decir más, simplemente te haces a un lado. En tu caso, no debías de perder tu derecho a ser feliz con Haruka.

—Si no te hubiera dicho que viajo en el tiempo, pensarías que lo que hago es noble porque ellas estaban destinadas a amarse ¿no?

—Pues sí, porque desconocía la verdad.

—¿Y si esta es la manera en la que el destino las condujo a encontrarse?

—¿Cómo?

—Lo que escuchas, yo pensaba lo mismo que tú. No era justo tener que separarme de Haruka y todo por culpa de Mamoru. Pero entonces pensé que en ningún otro tiempo habrían sabido que estaban en el mismo tren. Ellas viajaban en el mismo vagón, pero Michiru seguía su camino y Haruka bajaba sola; es obvio que estaban destinadas a conocerse, pero el accidente no dejó que lo hicieran.

—Viajan en la misma línea.

—Sí. Entonces pensé ¿y si hubo un tiempo en que coincidieron?

—Lo que quieres decir es que…

—Exacto… Imagina que todo hubiera sido diferente mientras viajaban en el tren, incluso antes de ese día. En ese futuro en el que Michiru murió y yo me casaba con Haruka. ¿Qué pasa si ellas se miraban y no se hablaban porque sentían miedo o eran demasiado tímidas? Simplemente imagina lo siguiente Taiki…

Todos los días salía a la misma hora para llegar a la universidad. Necesitaba estar en la estación a un buen tiempo para tomar el tren. Mientras que a unos dos metros se encontraba Michiru leyendo un libro de su curso de fotografía. Cada una de ellas haciendo cosas diferentes, todos los días se cruzan de ida y vuelta, pero ninguna de ellas está atenta a su entorno. Hasta que un día Michiru sube en el mismo vagón que Haruka y hoy ha podido leer lo que debía pues no se fue de fiesta.

Alcanza un lugar en una esquina y comienza a mirar a las personas que están en el mismo vagón. Se detiene a imaginar historias para cada uno de los usuarios, sonríe al ver a una pareja que discute.

Seguramente no se han puesto de acuerdo si su boda será en un salón o en un jardín— dice para sí.

Luego se topa con una anciana con kimono, ella va a visitar a su esposo al hospital. Al menos es lo que cree que puede hacer pues lleva un almuerzo. A su lado están unos niños que van a la escuela, se les ha hecho tarde y tomaron el tren para no cansarse tanto al correr. Total, de pararse fuera del salón nadie los salva.

Michiru ríe discretamente al recordar las veces que la dejaron fuera del salón por llegar tarde y todo por causa de Minako que nunca estaba a tiempo. Por eso Michiru dejó de pasar por su amiga, no más retrasos y castigos injustos por culpa de su gran amiga.

Sigue con su recorrido para hacer el viaje en metro menos aburrido y se topa con un chico con cabello cenizo. Su corazón da un vuelco raro al notar que tiene ojos cansados, bosteza mientras mira por la ventana.

Oh no— dice al darse cuenta de que él la mira y sonríe.

Él regresa sus ojos a la ventana, el viaje ya no es aburrido para Michiru que mira al chico distraído. Y desde ese día Michiru se fija discretamente para encontrarse con el chico de cabellos cenizos. No sabe que él también la busca pues la sonrisa era su manera de saludarla, una plática tácita para que puedan acercarse.

Saben a qué hora llega la persona que les interesa, muchas veces dejan pasar otros trenes si es que una de ellas se atrasa.

Siempre se ve cansado— piensa Michiru.

¿Por qué se voltea cuando la miro? — se pregunta Haruka.

La fotógrafa se pone a buscar algo que le cuente una historia de la persona que siempre se sienta frente a ella. Una pista que le quite dudas y deje de hacer que imagine o invente historias sobre él. Haruka lo nota y para que ella sepa su nombre deja ver su credencial de la universidad.

Tenoh Haruka— puede leer.

¿Esa falda es nueva? Se ve muy guapa.

Pero nunca se dicen nada, solamente piensan en la manera de acercarse y la forma en la que lo harán.

Un día más viene y se va y ellas siguen sin decirse algo. No se animan, no tienen el valor, solamente se sientan delante. Más sonrisas, incluso cuentan las estaciones que faltan para que se separen y a pesar de que frecuentemente bajan en la misma no se dicen nada y se van por distintas salidas. El silencio es su cómplice, ellas parecen estar cómodas con esa charla secreta, pero no saben que el miedo es lo único que las separa.

Michiru no sabe que Haruka ha dejado la universidad, pero que no deja de tomar el tren para poder cruzarse con ella como cada mañana y noche.

Hoy hablaré con ella— se dice Haruka.

Me mira mucho, estoy muy nerviosa.

Ese cuatro de abril Michiru nota que Haruka va acompañada de dos personas y van discutiendo, el chico no se ha dado cuenta de que ella es testigo de esa charla que le incomoda. De hecho, no sabe que Haruka espera que Michiru no esté presente ese día, no voltea para buscarla pues tiene pena de saber que ella mira ese evento tan vergonzoso para la rubia.

¿Por qué te acercas a las puertas Haruka?

Lo mejor que Haruka piensa hacer es bajar de ese tren, no importa que deba dejar a sus padres, no soporta pensar que Michiru la pueda ver. Las puertas se abren y ella escapa, no tolera un segundo más la discusión con sus progenitores.

Michiru no puede salir y suspira al saber que lo mejor que puede hacer es esperar a llegar a la siguiente estación. Desea tener suerte de que al regresar a la estación en la que bajó Haruka esté esperándola en el andén… Llegan al puente que le indica que están llegando a la siguiente parada, Michiru cierra sus ojos.

Haruka— dice tímidamente.

Hola, lamento ser tan tímido como para venir a presentarme yo mismo— se aproxima a Michiru —. Sabes, cuando tardas unos minutos en llegar yo te espero, no me importa llegar tarde a lo demás si llego a tiempo a nuestra cita de todos los días.

Yo hago lo mismo.

¿De verdad?

Haruka, no me gusta la oscuridad— dice al ver el túnel.

Entonces toma mi mano, nada malo ocurrirá… ¿Cómo te llamas?

Michi…

Pero ella no alcanza a decirle su nombre por completo, las luces del vagón se apagan. Michiru siente que sus piernas se levantan del suelo, seguramente es porque ese día de abril fue especial. Haruka y ella al fin están hablando, por eso se siente en las nubes.

Mientras que Haruka a lo lejos ve como ese tren explota al estar ingresando al túnel y corre, no solo por sus padres.

No, no se vayan.

Corre porque estúpidamente nunca pudo confesarle a la chica lo mucho que le gusta, se siente una tonta por dejar pasar otra oportunidad para decir la verdad. La única diferencia hoy es que no tendrá otra oportunidad para hacer lo que deseaba, quiere encontrarla y tomar su rostro.

Oye, estoy enamorada de ti

Yo también Haruka— Michiru besa a Haruka y poco a poco deja de mover sus labios. Ella se ha ido y Haruka deja de imaginar ese beso.

Se deja caer porque lo ha perdido todo y no lo sabía…

—Al menos eso es lo que pienso Taiki.

—Te creaste toda una historia ¿no?

—¿Quién dice que no pudo ser así?

—Nadie, puede que eso ocurriera, así como puede que no. Nunca lo sabrás.

—No saberlo, no quiere decir que no fuera una posibilidad ¿entiendes?

—Dices que él sabía que eso pasó y por eso buscó la forma de volver a juntarlas.

—Lo he pensado, de otra manera no entiendo sus razones de separarnos porque sí. Seguramente ellas estaban destinadas, pero por tontas no se hablaron.

—¿Te hizo abandonar tu relación porque Haruka no tuvo el valor de hablar con Michiru?

—¿Por qué no?

—¿Entonces no tenemos derecho a odiarlo?

—Quiero creer esa historia, porque ya estoy cansada de odiar a Mamoru. No puedo más y si lo que pienso es inventado… Prefiero creerlo a seguir dejando que este negro sentimiento me consuma Taiki.

—Setsuna— su abrazo se intensificó.


No puedo con la sonrisa que se asoma en mi cara desde ayer en la noche, al fin la madre de Michiru me dio la autorización de casarme con su hija. ¿No es genial? Me siento en las nubes, lo único malo de la noche de ayer fue que mi sirena llegó con algunas copas de más y su madre la iba regañando. ¿Cómo era posible que una chica que estaba a punto de ser una mujer casada se comportara de manera tan inapropiada? Creo que la señora Esmeralda y yo nos llevamos bien.

Ayudar de nuevo a Michiru a ingresar a su casa no es la mejor escena que imaginé para despedirme de su madre. Pero al menos no salió mal, aunque la señora me dijo algo antes de irme que me ha dejado pensando.

¿Ya tienes el anillo de compromiso?

No, pensaba ir con Michiru a comprarlo, para que escoja el que más le guste.

¿Y la sorpresa?

Pues…

No es posible hijo— me tomó del brazo —. A las mujeres nos encantan las sorpresas en una propuesta. No tienes mucha experiencia con las mujeres ¿cierto?

Sí, ya estoy cansada de que me digan ese tipo de cosas, al menos las Kaioh siempre asumen que no sé nada de mujeres. Pero es que no quiero fallar en la medida del anillo de compromiso de Michiru y estaba pensando que no es del todo justo que yo vaya por la vida sin una sortija en la mano.

Yo quiero que las demás personas sepan que yo también me comprometí. No se me hace justo que solo Michiru sea la del anillo de compromiso.

Oh, eres un chico comprometido o afeminado.

Lo sé, Michiru heredó esas hermosas maneras que tiene su madre de dirigirse con las personas. Me tuve que aguantar para no poner los ojos en blanco, mientras que la señora Esmeralda me seguía guiando a la salida de la casa de su hija.

Comprometido con mi novia, quiero que sepa que estoy dispuesto a hacerle saber al mundo que no hay nadie más en mi vida. Que ya salí del mercado y que me caso con la mejor mujer del mundo.

Me sorprende que no seas gay.

Gracias.

No te enojes hijo, creo que comprendo bastante bien lo que quieres decir con lo del anillo para ti.

¿Sí?

Un anillo de promesa.

¿Qué es?

Pues lo que estás planeando, le prometes a mi hija que no hay nadie más para ti. Que le serás fiel en todo momento, en pocas palabras, le prometes que tú serás su único compañero de vida. No valen los divorcios.

Seré su compañero en todas mis reencarnaciones.

Hijo, tú sí que llevas todo al límite ¿no?

La miré con algo de miedo, parecía que no estaba muy feliz por lo que acababa de decir. ¿Realmente exageré? No lo creo, pero luego la señora Esmeralda me sonrió con mucho cariño y negó de manera divertida. Sé que encontraba en mis palabras la inocencia del chico que se enamora por primera vez, pero los juro que lo que siento por mi sirena es demasiado fuerte y honesto. No me veo en otra vida sin ella, nuestras almas se reconocerán siempre y que me parta un rayo si lo que digo es mentira. Michiru y yo estamos destinadas a amarnos en esta y las vidas siguientes.

Digo la verdad.

Te creo, ninguno de los palurdos que anduvo con Michiru la mira de la manera en que tú lo haces Haruka. Me gusta, si te estoy dejando salir y casarte con mi niña es porque me llegaste a convencer de que la amas con todo el corazón y alma. Si no lo hicieras, te juro que te hubiera cortado los testículos desde el día en que te vi traerla a esta casa borracha. Que ganas no me faltaron.

¿Sí?

Pero ese es el pasado. Los dedos de Michiru son muy delgados y si te das cuenta son largos. A ella le gustan las cosas discretas, así que es igual que yo, no es exigente siempre que le demuestres cuanto la amas.

¿Debo planear bien el momento?

Sí, yo te diré la medida del dedo de Michi, que es del cuatro, es muy delgado.

Sí.

¿Y tú?

Ah… Soy del seis.

Tienes manos de mujer.

Tengo manos de pianista, eso decían mis padres.

Sí, claro hijo— la señora intentó no burlarse.

Busca el anillo de mi hija y luego me envías una foto. Te prometo que yo iré con ella a conseguir tu anillo de promesa.

¿No los venden juntos?

Haruka.

Bien, haremos como usted dice para llevarnos una sorpresa.

No puedo dejar de pensar en la manera en la que le debo de proponer a Michiru matrimonio, creo que soy demasiado estúpida para eso. Necesito que sea algo que la deje sin aliento, ella no tendrá más opción que volver a decir sí, porque ya le había dicho que me quiero casar con ella y no dijo que no. Pero para poder pedirle matrimonio, debo de encontrar un hermoso anillo, una sortija que la haga perder el aliento y por eso hoy estoy recargada en una vitrina observando los anillos.

—Seiya, no creo que a Michiru le agrade ese anillo. Apenas se podrá ver su dedo, la piedra es enorme.

—Tss— hace un sonido desagradable con la boca —. No le dije, mi amigo no sabe escoger un buen diamante.

—Todas las mujeres morimos por un diamante de ese tamaño.

—Mi novia tiene los dedos delgados señorita, se vería ridículo en ella. No me agrada Seiya, de verdad que es algo feo. ¿Tiene oro blanco?

—Sí señor, esta sortija de compromiso es de oro blanco y el diamante enloquecerá a su futura prometida.

—No seas tacaño— se molesta Seiya.

—No soy tacaño— elevo mi voz —. Mi suegra me dijo que a Michiru no le gusta lo extravagante. Para ser honest…— iba a decir honesta— Honesto, jamás he visto a Michiru con un anillo demasiado ancho son delgados y si tiene alguna piedra es pequeña.

—Haruka, tú no puedes pensar como chica ¿verdad?

—¿Te estás escuchando? — soy una mujer, pienso como una. Pero mi buen amigo me hace ver como un chico estúpido y tacaño. Lo noto porque la vendedora se lleva las manos a la cintura a manera de reproche.

—Las chicas pueden ponerse cosas discretas, no digo lo contrario, pero cuando se trata de su anillo de compromiso desean tener el más bello y grande.

—¡Qué rayos dices!

—Piensa en la señora Tamori, Kunzite no le dio un anillo pequeño y seguramente se lo mostró a Michiru y ella pensó lo siguiente— Seiya aclara su garganta —. "Mi anillo de compromiso será mil veces mejor que el de ella, mi boda pateará el trasero de la suya".

—Seiya, son amigas.

—¿Y crees que por eso no piensa en que su compromiso y boda serán mejores?

—Sí.

—Por dios Haruka, todas las mujeres de casi 30 años lo único que quieren es tener una gran boda y un anillo hermoso. Despierta ingenuo— chasquea sus dedos dos veces y luego la vendedora y él chocan su mano.

—Tu amigo dice la verdad— contesta una cliente —. Las mujeres perdemos la cabeza cuando se trata de nuestra boda y ella quiere que tú le ayudes a que sea en grande. La rivalidad existe, somos unas perras.

Yo simplemente levanto una ceja, mientras aparece un gesto de incredulidad en todo lo que me dicen. Michiru no es así, ella y yo planearemos algo que nos agrade a las dos, no hay necesidad de tener que impresionar a los demás. Nuestro matrimonio es algo personal, deseamos que esté presente la gente más cercana a nosotras y no más. Al menos así me imagino mi boda.

—Toma en cuenta que Michiru y Tamori siempre están en rivalidad. Así que debes de seguir mi consejo cuando te digo que el anillo debe de ser mejor que el que Kunzite le dio a su esposa.

—¿Amigas y rivales? — la vendedora se lleva la mano a la boca.

—Entonces esa piedra sigue siendo pequeña— dice la cliente.

—¿Lo creen? — les pregunta Seiya y ellas le confirman lo que realmente es "pequeña".

—Allí dice que es de 1.5 quilates, eso no es pequeño es enorme.

—Shhh— me callan.

—Demonios, ahora no puedo opinar sobre el anillo que yo le quiero comprar a mi novia.

—Ya, ya, ya, ya. Deja esto a los expertos.

Muevo la mano para restar importancia a las palabras de Seiya, que ellos sigan hablando lo que desean y viendo anillos enormes que no voy a comprar. Me doy la media vuelta y llevo mis manos a los bolsillos de mi pantalón. Debo dar una vuelta a la joyería para buscar un buen anillo de compromiso para mi Michiru, me siento observada mientras me paseo por las vitrinas que tiene la tienda.

Busco a la persona que me está espiando y me encuentro con la sonrisa comprensiva del guardia de la tienda. Me hace unas señas, no estoy muy segura de querer la opinión de otra persona, pero puede que al menos él sea sensato con esto de elegir un anillo de compromiso.

—Vaya a Tiffany Co joven— dice en voz baja.

—¿Cómo?

—Llevo años trabajando como guardia en este tipo de joyerías. Puede que allí los anillos sean más caros, pero recuerde que el valor del diamante no está en el peso. Debe tener las cuatro c.

—¿Cuatro c?

—Corte, color, claridad y peso en quilates.

—Yo cuento tres c.

—Señor, puede dejar de ser tan aguafiestas por favor.

La manera en la que me llama la atención es tan graciosa que yo simplemente muevo mi cabeza con una sonrisa dibujada en el rostro y digo que sí. No creí que buscar el anillo indicado para Michiru fuera tan complicado y divertido a la vez.

—Sabrá cual es el anillo indicado para su novia, porque le recordará una característica única en ella. Así que escape antes de que esos tres locos encuentren algo que usted no quiera y su amigo lo obligue a comprarlo.

—No, que él lo compre— digo molesta.

—Se ve que usted es una persona que cede con tal de no pelear, escape señor y yo les diré que fue a dar una vuelta.

—Gracias.

No lo pienso más para escabullirme de la tienda, comienzo a caminar por la zona para buscar la tienda de Tiffany Co. Yo sé que la madre de Michiru me dijo que ella sería feliz con cualquier anillo de compromiso, pero tampoco significa que le regale uno de esos dulces con forma de anillo y con un caramelo que tenía forma de diamante. Entiendo la opinión de Seiya, ella debe de saber que me importa mucho y por eso invertí en una sortija que creo llega a sus talones. Un anillo que merece ser llevado en la mano de Michiru, mi futura esposa.

—Lo digo y comienzo a flotar— me llevo la mano izquierda al pecho.

Soy muy afortunada de haberme enamorado de Michiru y que ella me ame de vuelta, las cosas son tan perfectas en este momento que no me preocupo por el futuro. No quiero pensar en él, por primera vez deseo vivir en el presente y no perderme ningún segundo de él.

—Michiru— digo mientras entro a la tienda.

—Bienvenido— me recibe un vendedor —. Si necesita ayuda en algo, no dude en buscarme.

—De hecho, busco un anillo de compromiso de oro blanco y con un diamante discreto.

—¿Qué tipo de corte busca? — señores, esta sí que es atención.

—No tengo uno en mente.

—¿Color?

—Pues… La verdad no sé nada de diamantes— confieso.

—No se preocupe, le ayudaré a encontrar el anillo perfecto para la mujer que ama. Recuerdo cuando iba a pedirle matrimonio a mi esposa, no tenía un anillo en mente porque pensaba que no había uno que pudiera decirle a mi novia lo mucho que la amaba. Además de que supiera que ese diamante era un reflejo de como la veo, muchas personas piensan que entre más grande el diamante, más le gustará a nuestra amada. Pero la realidad es que el anillo es el mero símbolo del amor que le tenemos, lo valiosa que es para nosotros, la devoción que significa la fidelidad que le tenemos

—Exacto— me emociono.

—¿Quiere que sea de corte brillante? Son los más popular y son los que muchos dan— me muestra algunos, yo me detengo a mirar— Tenemos de corte escalonado— saca otros.

—No, esos no me gustan, se ven gigantes y vengo escapando de uno de ellos. Mi amigo no entiende que eso no refleja lo que siento por Michiru.

—Olvidemos el corte escalonado— guarda esos horrendos diamantes— Por aquí está el corte mixto.

—¿Qué diferencia hay? — pregunto llevando mi mano derecha a mi barbilla. Esta es mi pose de aprender algo nuevo.

—Bueno, las facetas del diamante en el corte brillante son triangulares y parecen papalote. ¿Puede ver?

—Sí.

—Esto ayuda a que el brillo se optimice, o sea, es como se regresa el reflejo de la luz, las facetas pueden ser 57 o 58.

—Eso es lo que lo hace brilloso.

—Así es joven. Los cortes comunes son de cojín, de corazón, ovalados.

—Ovalado no.

—Los descartamos entonces… Tenemos los cortes marquesa y de pera.

—De los cortes brillantes quiero de cojín.

—Ve, vamos progresando.

—¿Y el mixto?

—Ellos combinan los cortes brillantes y escalonados. Mire en el escalonado se resalta el color y la claridad del diamante. El corte común es el que le desagrada de esmeralda, si se da cuenta — saca uno para mostrarme —. Las facetas son de forma trapezoide, paralelas al filetín del diamante.

—Parece escalera.

—Sí joven — se ríe de mí —. El corte mixto tiene una corona hecha de corte escalonado y un pabellón de corte brillante.

—Por lo que es único— sonrío.

—Sí.

—Como mi sirena.

—Parece que ya tiene uno en mente— me dice con cariño.

—Sí.

—¿Desea ver el corte mixto?

—Sí— me emociono.

—El peso en quilates es de 2. ¿Sabe la medida de dedo de su novia?

—Cuatro, pero me preocupa que el diamante sea demasiado grande.

—Los dedos son muy delgados y tiene miedo de que se pierda ¿no?

—Sí.

—Permítame.

El señor levanta una mano para llamar la atención de una de sus compañeras. Ella corre directamente a nosotros, me sonríe y el señor le comenta que desea que se ponga la sortija para que yo pueda evaluar si me gusta o no.

—La argolla es delgada, demasiado sofisticada para evitar que el diamante parezca enorme cuando uno lo mira. Deja que el joven tome tu mano querida — le dice a su compañera.

—Definitivamente no se ve mal.

—No y como bien lo dijo, es único como su novia. Sepa que el anillo de compromiso Tiffany True es exclusivo y expresa bien la palabra amor. No todas tienen uno y si ella es tan especial, seguramente sabrá lo mucho que usted la ama al ver el anillo.

—Ya lo creo. ¿Cuál es el precio?

—Es nada comparado con el amor que le tiene a su novia.

—Eso me da miedo— digo divertida.

—4,120365 yenes.

—Cosa de nada— la verdad es que para mí no es tan caro porque gano bien, pero realmente esta cosa me hace pensar que tendré que comer ramen por un año.

—¿Pagará con tarjeta de crédito?

—Trabajo para que ella tenga lo mejor, además ella es lo mejor que tengo en la vida y vale la pena el gasto. ¿Dónde está la caja?

—Acompáñeme— me sonríe.

—Vamos.

Pensar en la sonrisa de Michiru me hace sentirme como la mujer más afortunada del planeta. Sé que ella estará feliz cuando lo vea, ahora debo pensar en la manera más apropiada de pedirle que se case conmigo. El vendedor está haciendo el cobro y recibo una llamada de Seiya, está algo molesto porque me escapé y saben no me importa. Le comento que he encontrado el anillo perfecto para Michiru. Estoy muy feliz porque al fin tengo la sortija perfecta para la mujer perfecta.

—Disculpe, me deja tomarle una foto. Mi suegra lo quiere ver.

—Claro joven.

No tardo mucho en enviarle el mensaje a la señora Esmeralda, seguramente va a pensar que soy una engreída. Pero les juro que este anillo resume perfectamente lo que Michiru representa en mi vida; el guardia tenía razón. La sortija perfecta es la que te recuerda a tu amada y todas sus cualidades.

—Necesito ver lo que compraste— dice Seiya indignado.

—Seiya es mi compromiso, no el tuyo.

—¿Qué?

—Valoro tu ayuda, pero me da miedo que te pones peor que yo.

—Haruka, llevo planeando mi boda desde que tengo cinco años y se como es el anillo que le daré a mi futura esposa. El esmoquin que debo de llevar, el tipo de vestido de mi futura esposa y que la ceremonia será al aire libre. Con lirios blancos que adornarán el camino por el que ella pasará antes de que su padre me la entregue. La recepción se hará en un salón e incluso sé de cuantos pisos quiero mi pastel.

—Bueno yo no había pensado en mi boda hasta que conocí a Michiru.

—Por eso eres un animal sin sentimientos— dice moviendo su mano para que el vendedor le deje ver la sortija —. Pero hiciste una excelente elección, mira esta cosa, Michi la amará— se pone a dar saltos y por primera vez me pregunto si Seiya no es gay de closet.

Continuará…


Chicos estamos de vuelta y espero que se encuentren bien después del sismo del martes, no sé ustedes, pero yo casi me muero del miedo. ¿Alguien más piensa que duró demasiado? Los malos recuerdos aparecieron, después del 19S del 2017… Realmente espero que mis compatriotas estén bien (por lo del sismo), también espero que todos estén sanos y no tengan problemas con la pandemia.

El 2020 nos odia chicos, bueno a mí no del todo porque me trajo a mi bello Kai, mi bebé bonito es el mejor regalo del año.

Pasemos a los comentarios chicos.

UnbreakableWarrior: Gracias por estar otra semana más, espero que el capítulo de hoy te guste. Saludos y nos leemos pronto.

Roshell101216 san: La verdad ya nos habíamos preocupado por no leer tu comentario. La verdad es que Haruka sí hizo hasta lo imposible por agradarle a Esmeralda, pero supongo que la impresión que tenía de la madre de Michiru era de una persona materialista y la sorpresa es que no piensa de esa manera. Todo gracias al innombrable.

Hablando de ese… #AmigaDateCuenta que Haruka ya hasta le fue a comprar el anillo a Michiru y la acompañó Seiya. Que hoy nos vuelve a demostrar que está enamorado de Usagi a más no poder, hasta ha planeado cómo será su boda. Pobre de nuestro buen amigo, esperemos que al fin se le haga.

Setsuna y su historia para creer que el destino no juntó a las chicas antes porque la muerte interrumpió ese encuentro. ¿Sera real o no? Igual la pobre me estruja el corazón y espero que Taiki aproveche.

NOTA: Chicos, de nuevo tengo el mismo problema con los comentarios. Y no sólo con esta historia, ya sé que es un problema de la página y debo avisarles. Me es frustrante no poder responderle a Kyoky, VaMkHt o Ely. De nuevo reportaré el problema y disculpen los inconvenientes, tengo dos comentarios perdidos en éste episodio.

—De verdad estamos muy molestos y apenados por volver a los mismos problemas. Pero no dejen de dar follow o fav a la historia para que su mail haga tolón tolón cada que actualizamos.

Odio que los comentarios queden en el limbo. Realmente me molesta no poder hacer las cosas como se deben. ¿Nosotros dónde nos deberíamos leer Tori?

—En fanfic, またね!