Amor y Venganza (Zootopia)
Capítulo 26:
Judy sentía que todo daba vueltas.
Presionaba con fuerza las heridas de los brazos.
Pero por más presión que ejerciera, estas no paraban de sangrar.
Enormes zarpazos cubrían su pequeño cuerpo, teñido de carmesí.
No quería imaginarse como estaría su espalda.
Un charco se había formado a su alrededor. A este paso, moriría desangrada.
Garra de Hierro la miraba con satisfacción, ella intentó por todos los medios no dejar entrever su sufrimiento, pero le fue imposible.
Dolía demasiado…
Garra de Hierro dio un paso hacia ella, ésta emitió un quejido como respuesta al intentar alejarse.
Levantó su garra.
Era el fin.
Judy inhalo profundo y como pudo se irguió. Cerró los ojos.
"Si tengo que morir, moriré de pie" se alentó.
Más el zarpazo final nunca llegó, observó con extrañeza a su atacante quien se encontraba inmóvil. Sus orejas se movían atentas, captando un sonido a lo lejos.
Judy también lo escuchó.
De pronto, unos gritos desgarradores hicieron que ambos se sobresaltaran. Ambos miraron hacia afuera, perplejos.
- Pero ¿qué? – La puerta se abrió dejando ingresar una sombra a la habitación.
Judy estaba pasmada, ¿qué era aquello?
De repente, la sombra se lanzó sobre su atacante, destrozándole la garganta.
La coneja veía la escena pasmada y con absoluto horror.
Cuando la bestia terminó de despedazar al zorro líder, elevó la mirada hacia ella.
Judy tenía la vista tan nublada que tardó unos segundos en enfocar al animal delante de ella.
-Nick…- Como respuesta el zorro salvaje se acercó a ella lentamente.
En una clara postura de ataque, mostró toda su hilera de colmillos.
Judy sintió un dejavu, al revivir el momento que tanto la había horrorizado en su niñez.
Estaba aterrada, temblando como una hoja, mientras él continuaba acercándose a ella.
Judy luchó como pudo contra su pánico, debía recordar que era Nick quien se encontraba delante de ella. Tenía que intentar que la reconociera o sería demasiado tarde.
-Nick… ¿sabes quién soy? Soy yo… Judy. -dijo con dulzura.
El zorro se detuvo, mirándola extrañado, más seguía mirándola con expresión feroz.
-Eso Nick, sólo soy yo. -dijo sonriendo la coneja, feliz de ser reconocida por él, pese a su estado. –Solíamos dibujar en nuestro escondite, ¿lo recuerdas? ¡La estación de trenes! - dijo entusiasmada al recordarlo.
El zorro continuó avanzando como un depredador.
-Vamos Nick, sé que eres tú. Sé que estás ahí. Soy Judy. -gritó soltando algunas lágrimas.
Un disparo impactó contra la bestia, quien lloriqueó.
Judy lo miró preocupada.
Un arma.
- ¡Nick cuidado! –vociferó, advirtiendo al animal justo a tiempo para que este se moviera y evitará la siguiente bala que iba dirigida hacia él.
Un gruñido gutural emergió de su garganta, para después abalanzarse y desgarrar el brazo del zorro que le había disparado.
Eso fue lo último que pudo ver Judy antes de desmayarse.
La coneja parpadeo reiteradas veces.
Cuando por fin pudo enfocar la vista de uno de sus ojos, ya que él otro continuaba cerrado, vio que estaba cubierta de vendas, sondas y llevaba puesto un suero.
"¿Un hospital?". Los recuerdos de pronto la inundaron.
Estaba a punto de quitarse cada uno de esas cosas de encima, cuando alguien ingresó en su habitación.
El zorro la miraba divertido, ante su expresión de incredulidad.
-Espero que no esté pensado en escapar, oficial Hopps. - dijo el zorro.
- ¡Nick! - dijo ella lanzándose sobre él cuando éste se acercó. Los ojos de la coneja se llenaron de lágrimas. –¡Estas bien! - dijo hundiéndose en la bata de hospital que él vestía.
Nick correspondió su abrazo con cuidado de no lastimarla.
De repente, Judy se separó de su abrazo. –Espera un momento, ¿cómo puede ser que seas tú? ¡Yo te vi! ¡Te volviste salvaje! - dijo incrédula sin entender cómo su … ¿amigo? había pasado de estar en un estado salvaje a ser un zorro civilizado nuevamente.
-Bueno mi querida Pelusa, esto será largo. –Nick procedió a explicar con mucho detalle cómo su padre se había "inspirado" en su momento de salvajismo de niño para empezar a infectar a mamíferos-presas, con la intención de combatir contra la injusticia y el odio de Bellwether hacia los depredadores, pero no siendo distinta de ésta.
Así, Nick explicó que el veneno de una planta fue el culpable de todo aquello.
-Espera. ¿La flor de nombre raro? - inquirió la coneja.
-Así es Pelusa, Midniccampum Holicithias. - respondió Nick leyendo el nombre de la flor en su brazo. –Este zorro no sólo es apuesto, sino que también es inteligente. - dijo haciendo referencia a sí mismo. –Escribí el nombre de la flor antes de volverme salvaje.
- ¡Vaya chico que encontraste, Hopps! –dijo McCuerno ingresando a la habitación, seguido de Savage, Lobato, McCuerno y Francine.
-Si no fuera por él, los científicos no habrían descubierto la planta. - agregó la elefante. -Una maldita flor, ¿Quién lo diría? –
Jack no dijo nada, más que hacer un asentimiento con la cabeza a ambos a modo de saludo.
Judy notó que no miraba con la misma desconfianza a Nick como antes, por lo que debió suceder algo para que su opinión sobre el zorro cambiase.
- ¡Judy! - gritó escandalizado Garraza, entrando al cuarto y arrojándose sobre la coneja herida, sin ningún tipo de cuidado.
Ella sólo hizo una mueca, sabiendo que su amigo estaba muy preocupado por ella. - ¡Oh Judy! ¡Qué suerte que estas bien! ¡Tienes suerte de tener de pareja a este zorro! -dijo señalando a Nick, a quien se le notaba con un ligero rubor.
- ¡Es verdad te protegió todo el tiempo! –agregó Lobato.
- Imagínate que casi ataca a este lobo cuanto intentó acercarse. –comentó McCuerno señalando a Lobato.
- ¿Qué? - Judy se giró para observarlo, notando que su rubor crecía hasta volverse rojo como los tomates.
- ¡Si! ¡No quería que nadie se te acercará! -acotó Lobato. –Tuvimos que sedarlo para alejarlo de ti y que pudieras recibir atención médica. –
- Nick, ¿es cierto? –indagó Judy mirando al zorro a los ojos.
Éste se rascó la parte posterior de la cabeza, incómodo. –Pues no lo sé, recuerdo fragmentos de lo que pasó, no todo en sí. Recuerdo sentir el dolor en todo el cuerpo, cuando la cápsula hizo efecto y luego estar frente a ti. Al principio no sabía quién eras, pero … cuando dijiste mi nombre, distintas imágenes empezaron a ser traídas a mi mente. - explicó. –En realidad, fuiste tú la que salvó mi vida. –reconoció. –Hubiera seguido atacando a cualquiera si no hubieras dicho mi nombre. –
Para este momento, el zorro se volvió carmesí de lo avergonzado que estaba, Judy lo notó, pero no hizo comentario sobre aquello.
No podía decir lo mismo de sus compañeros… Lobato y McCuerno junto con Garraza lanzaban pregunta tras pregunta a Nick sobre su "relación", dónde se conocieron, cuando pensaban casarse. El interrogatorio continúo unos minutos hasta que una enfermera entró furiosa y sacó uno por uno a los animales para darle tiempo a descansar a su paciente.
Todos salieron, prometiendo que volverían al día siguiente. Todos menos uno …. El zorro se había escondido detrás de una mampara que dividía la habitación en dos. Se acercó a ella y la tomó de las patas.
-Entonces… ¿supongo que debo agradecerte? -dijo Judy mirándolo con dulzura. El zorro la miró de igual manera y asintió.
Judy se acercó y lo besó intensamente.
-Gracias Nick, por salvarme. - comentó coqueta la coneja, el zorro la miró con una expresión boba.
Si la coneja iba a besarlo así cada vez que salvara su vida, no le molestaba arriesgar su vida de vez en cuando.
Y lo haría, las veces que sean necesarias. Que le quiten todo, menos a su Pelusa.
Notas de la autora:
Se viene el último capítulo y nos estamos despidiendo 3
