Capítulo 38
¿Qué mejor plan que permanecer en una cárcel húmeda y maloliente al lado de tu mejor amigo?
-Joder, en menos de un año ya van dos veces.
-Y las que te faltan.
-Cállate Killer - Kid estaba de muy malhumor.
Había sido patético caer en aquella trampa, pero aún estaba muy malherido de la lucha con Kaido.
Heat, Wires y el resto habían conseguido evitar ser capturados gracias a las órdenes de su capitán, y estaban reuniendo a sus aliados para provocar un motín y poder rescatarlo a él y a su segundo de abordo.
No había nada que hacer en aquel lugar, así que cuando los guardas les avisaron que a partir de hoy iban a tener una nueva compañera de habitación sintieron curiosidad.
Y más al descubrir que dicha compañera iba a ser la amante de Trafalgar. Lo cual
Cuando la trajeron, no la dejaron encadenada como a ellos.
La trataron como si fuera una bestia salvaje. A pesar de que ella no opuso la más mínima resistencia, los guardias la encadenaron con las manos atadas a la pared. También pusieron una cadena en el cuello a modo de collar, y otra más en las piernas, evitando que si quiera pudiese ponerse de pie. Le pusieron un bozal parecido al que llevó Mugiwara en la prisión de Udon y la dejaron tirada junto a ellos.
-Vaya, y luego dicen que yo no trato bien a las damas - comentó Kid de manera casual.
El pelirrojo y la chica cruzaron miradas. Ella no podía hablar por el bozal, a parte de hacer sonidos aleatorios.
-¿Cómo diablos pueden hacerle eso? Ni que fuera un puto dragón o algo - la miró - En fin, supongo que te sonamos al menos, pero por si acaso, mi nombre es Eustass Kid, capitán de los piratas Kid. Y el idiota de al lado es mi amigo Killer.
-Hey - dijo sin más el rubio.
Ella gruñó.
-Joder, si vais a traernos un compañero, al menos que sea uno que pueda hablar.
Tras un par de horas, finalmente llegó alguien. Era un hombre alto y vestido de blanco.
-Joder Kid - susurró Killer - Es el CP0
-¿El puto CP0? ¿Qué coño quieren de nosotros?
-No vengo por vosotros, imbéciles - contestó el agente con normalidad - Vengo a ver a la hermosa señorita que tenéis al lado.
Ambos la miraron. Era cierto, recordaban que era revolucionaria.
El hombre entró a la celda, pero ella no hizo ningún movimiento o sonido.
-Vaya, veo que no han sido muy hospitalarios - se rió - Bueno, tampoco pareces habladora, así que no creo que importe demasiado.
Mandó a traer una silla y se sentó enfrente de ella, y al lado de los dos piratas.
-Bueno, es molesto que no estemos a solas, pero tendrás que perdonar que no sea una cita en privado- se puso unos guantes blancos - Te contaré las reglas. Yo pregunto y tú contestas, y cuanto más colabores intentaré que tu muerte sea menos desagradable.
Mina no hizo ningún sonido.
-Los 11 Jurados han decretado que eres culpable de alta traición al Gobierno Mundial, por lo que serás ejecutada en la horca. Pero si me tocas las narices, es posible que te acuse de bruja y te mande a la hoguera, así que colabora.
Kid y Killer se miraron atónitos. ¿La iban a torturar enfrente de ellos?
El hombre se levantó y, sin previo aviso, le dio una patada en el estómago a la chica.
-¡Hey! ¡Ni siquiera le has preguntado!
-¿Y tú quién coño eres?
-No te importa, pedazo de mierda.
-Mira, esto no tiene nada que ver contigo pelirrojo, así que cállate la boca o haré lo mismo contigo.
Kid miró a Mina, la cual permanecía tirada en el suelo, intentando respirar con el bozal, el cual lo hacía bastante complicado.
El hombre continuó golpeándola con fuerza tanto en la cara como en el cuerpo, hasta que empezó a vomitar sangre, pero, a causa del bozal, empezó a ahogarse con ella.
-No es divertido si te ahogas, supongo que te lo quitaré y continuaremos más tarde. Esto ha sido una advertencia, espero que cuando vuelva estés receptiva, guapa.
La paliza duró aproximadamente media hora, hasta que la chica perdió el conocimiento. El agente suspiró.
Miró a ambos piratas.
-Cuando se digne a despertar, decidle que espero encontrarla más receptiva mañana.
Kid le devolvió la mirada con rabia.
-Un par de horas más tarde-
Mina abrió los ojos con dificultad. Le costaba respirar y notaba un dolor muy agudo en las costillas.
Lo bueno es que parecía que le habían quitado aquel bozal de metal, por lo que al menos ahora podía hablar.
-Hey ¿Estás bien? - preguntó el pirata que se encontraba atado a su lado. Mina recordó su nombre.
-Eustass Kid...
La revolucionaria intentó ponerse de rodillas. Comenzó a toser sangre. Se apoyó contra la pared y cerró los ojos.
Tenía moratones en los pómulos y la mandíbula, y su boca estaba completamente manchada de sangre.
-Vaya - comenzó a hablar con dificultad, aunque con un tono sarcástico - Que el destino me permitiese coincidir con Eustass Kid me hace sentir afortunada.
-Estás herida, pero te las arreglas para ser igual de molesta que él - contestó volteando los ojos.
-¿Hm?
-Oh vamos, tú y Trafalgar sois unos bastardos. Dios los cría y ellos se juntan.
-Law... - se mostró pensativa - ¿Qué tal está?
-¿Y yo que coño sé? Mejor que tú y yo desde luego.
Ella soltó una pequeña carcajada. Encontraba encantador los modales del pirata. Era como un cachorro de tigre intentando gruñir.
-Tengo entendido que mantienes una relación con Trafalgar - interrumpió Killer - ¿No debería venir en tu ayuda?
-No hay ningún motivo para que él venga a Impel Down - contestó con indiferencia.
-Bueno, eso es cierto ¿Pero no sois amantes?
Ella soltó una carcajada corta y sin fuerzas.
-¿Qué diablos creéis que tenemos él y yo?
-Os vi en Wano, no sé si te acuerdas, guapa.Y desde luego no parecías ajenos el uno del otro.
-Por dios, Eustass. Soy revolucionaria y él pirata ¿Acaso pensáis que somos una pareja feliz ansiando el compromiso, tres hijos y una casa con jardín?
-Mira que yo no soy romántico... - contestó con una gota de sudor tras la cabeza y volteando los ojos.
-Será un milagro si consigo salir de aquí con vida, y él tiene sus propias ambiciones. Law no es idiota, sabe lo que hay y hasta dónde se puede llegar. Además, no es que sepa que yo estoy aquí.
-Él parece bastante interesado en ti - dijo Killer.
-No sabía que los piratas de Kid ahora eran celestinas - contestó con burla.
Ambos piratas se miraron molestos.
-Jamás pensé que lo diría, pero creo que siento lástima por el pobre bastardo de Trafalgar...
Ella sonrió levemente.
La tortura iniciaba todos los días.
El agente del CP0 entraba y la golpeaba con diferentes accesorios, intentando encontrar respuestas a sus preguntas, hasta que ella terminaba desmayándose.
Al hombre imaginación no le faltaba, la había azotado con látigos, cables, cuerdas de esparto... hasta un día se hartó e incluso intentó hacerla hablar mientras la molía con una tabla de madera.
Kid y Killer fueron testigos diarios de lo que ocurría dentro de la celda. A pesar de que ella no gritaba, ver cómo aquel hombre se divertía con ella hasta hacerla perder el conocimiento empezó a afectarles también. Eran piratas violentos, pero incluso para ellos esa situación era demasiado duro.
Les costaba mantener la mirada ante los golpes que la mujer recibía. Además, cada día el hombre era más violento con ella.
Al quinto día, la pelirrosa empezó a tener espasmos de dolor involuntarios y temblaba.
Pero nunca gritó. Nunca. Ni un mísero sonido.
Ambos comenzaron a admirar de cierta manera la determinación de aquella mujer.
-Bueno, ya sabes. Supongo que continuaremos con esto hasta que te dignes a hablar, y créeme, tengo mucho tiempo. ¿Cuántos hombres tenéis y cómo están posicionadas vuestras filas? - intentó decir el agente con tono amenazante.
Ella se burló.
-¿Enserio me crees tan idiota? - sonrió con una mueca - Rómpeme el cuello con la soga, no vas a sacar nada.
El agente le sumergió la cabeza en un barreño de agua.
-Podemos seguir así toda la tarde, muñeca.
Le sacó la cabeza y dejó que ésta respirara antes de volver a meterla en el agua.
El procedimiento se repitió varias veces más, hasta que Mina cayó al suelo casi con la cara morada, a punto de la asfixia.
-Reconozco que aguantas bien, pero mi paciencia no es infinita - la agarró del pelo.
Ella le escupió en la cara.
-Eres una perra salvaje ¿eh? - empezó a ahorcarla con las cadenas y a levantarla, aprovechando que era más alto que ella - Esto es un adelanto de tu futuro, así que deberías reconsiderar ayudarme.
La soltó de golpe y se marchó.
Mientras Mina recuperaba el aliento, los piratas se acercaron a ella para intentar socorrerla.
-¿Y luego dicen que yo soy un salvaje? - Ya había presenciado varios interrogatorios, y hasta para alguien como él eran difíciles de ver - Aunque he de reconocer que aguantas mejor de lo que pensaba, joder niña, estás hecha de acero.
-He sido entrenada para que me mutilen si hace falta, unos segundos sin oxígeno no me van a matar - contestó ella sin darle demasiada importancia.
-Pueden drogarte, entonces no tendrían que hacer todo este circo - dijo Killer.
-Les gustaría, pero tampoco pueden drogarme. Soy inmune a todas ellas, y a 37 tipos de venenos diferentes. Ni la puta morfina me hace efecto - contestó con desagrado.
-Alucinante - contestó Killer - ¿Te entrenaron para eso también?
-Sí para los venenos. Para las drogas es más bien un defecto de familia. Nuestro hígado digamos que es...muy veloz.
Era cierto. A su tío le pasaba igual. Eran inmunes a todo tipo de sustancias alucinógenas. Era imposible drogarlos, pero eso implicaba que drogas para usos médicos, como la morfina, eran también inservibles. Curiosamente, lo único que su hígado especial parecía no tolerar era el alcohol, aunque necesitaba grandes cantidades para que le hiciese efecto.
Suspiró una vez más.
-Te noto estresada - comentó Kid en tono de burla.
-Por primera vez en mi vida creo que no tengo plan B - contestó ella mirando al vacío. Estaba muy cansada de todo - Ya he cumplido lo que se esperaba de mi, tal vez sea hora de dejarme ir...
-Esa es la gilipollez más grande que he escuchado en mi vida - le dijo el pelirrojo totalmente serio - ¿Tu único motivo para seguir viva son las órdenes de tu superior? ¿Es que acaso eres incapaz de pensar por ti misma?
Mina lo miró molesta.
-¿Y qué consejos me puede dar el gran capitán Eustass Kid?
-Joder ¿Acaso no tienes ninguna otra meta en tu vida? ¿Un sueño?
Sueños... nunca en su vida se había planteado tener un sueño. Nació sin patria, abandonada en una base de la marina en tierra neutra, después fue adoptada por Doflamingo, y pensó que el mayor logro que podía alcanzar en su vida era ser recompensada por él. Y cuando por fin decidió empezar a tomar las riendas de su vida, trabajar para la Armada Revolucionaria se había vuelto su motivo para seguir adelante.
-Eres revolucionaria ¿no?
-Sí.
-¿Por qué te uniste a ellos?
Se quedó unos segundos en silencio.
-Porque quería ser libre...
-¿Y crees que pudriéndote en la cárcel vas a cumplirlo?
Tras mirarlo con sorpresa, sonrió de manera genuina. Sin mueca de burla ni ironía.
-Eres más profundo de lo que esperaba, Eustass.
El pelirrojo se sonrojó. Podía entender a aquel bastardo de Trafalgar. Ah, joder, era su tipo completamente.
-Pero... - Killer se unió a la conversación - ¿Qué quieres decir con ser libre?
Otra pregunta que jamás se había planteado. Miró confundida al suelo ¿Qué es lo que realmente quería? ¿Qué significaba para ella "ser libre"?
-Sólo sé... que he vivido toda mi vida ayudando a otros a cumplir sus sueños... Quiero saber qué es lo que se siente al tener una motivación propia... Quiero sentir que mi vida tuvo algún significado más allá que servir para la guerra...
Aquello no se lo esperaban ambos piratas. La vieron verdaderamente confundida. Era más compleja y profunda de lo que se esperaría de alguien con una apariencia tan joven. Era una mujer compleja, tal vez por eso a Law le gustaba tanto.
-Bueno - le dijo el rubio con una sonrisa - Entonces definitivamente no podemos quedarnos de brazos cruzados aquí dentro ¿No crees?
Aquel hombre de guantes blancos había entrado un par de veces, siempre intentando que la pelirrosa soltara algo de información a base de violencia, pero nunca consiguió resultados.
El agente, miró con desprecio a la chica.
-Eres realmente impresionante - apretó los puños.
Pensó que la muerte de aquel patético Tenryubito la habría desgastado lo suficiente como para que cantara, pero parecía no ser el caso. Ya no sabía con qué amenazarla, pues su otro familiar parecía ser Doflamingo, y apostaba que si amenazaba con matar al pirata le estaría haciendo un favor.
-Honestamente ¿No es tu existencia ya lo bastante patética como para que sigas haciéndote la dura?
Mina no contestó.
-Tu madre te abandonó, tu padre fue asesinado por la persona que te secuestró y ésta te acabó intentando asesinar también - se agachó y le agarró la cara -Llevas siendo perseguida toda tu vida ¿No estás cansada?
Ella le escupió en la cara.
-Bueno - se secó el rostro - Supongo que alguien que jamás ha sido amada por nadie como tú no tiene nada que perder - se levantó y la arrastró con ella, tumbándola - Me he estado conteniendo porque te considero más un animal que una mujer, pero ahora que te veo bien, eres bastante atractiva.
Aquello la descolocó. Su mirada era diferente. No era ajena a esa mirada, muchos hombres la habían visto de la misma manera, y ella había aprendido a manejar aquello en su propio beneficio, pero la situación era ahora diferente.
Estaba muy malherida y encadenada.
¿Y encima enfrente de aquellos dos? Le molestó pensar en aquello. Tener que soportar semejante humillación enfrente de dos piratas... Cerró los dientes con fuerza.
Killer miró a Kid, el cual había llegado a la misma conclusión que su amigo. Aquello no pintaba nada bien para ella.
El hombre comenzó a pegarle con fuerza hasta que ella comenzó a toser sangre. Su cuerpo entero estaba adolorido y llevaba varios días sin poder dormir, así que el cansancio estaba definitivamente haciendo su mella en ella. No tenía energías para defenderse de un hombre que estaba prácticamente al mismo nivel de fuerza que ella, y encima completamente sano.
Tras aquella brutal paliza, el hombre comenzó a tocarla.
Era consciente que resultaba atractiva para los demás, no era estúpida. Ella por su parte había adquirido una personalidad juguetona para intentar suplir su rostro inexpresivo, el cual podía ser inconveniente para la gran mayoría de misiones que requerían un mínimo de habilidades sociales. Era más fácil engañar a los hombres si jugabas con ellos a si les mostrabas una cara vacía.
Sin embargo, todavía tenía el típico orgullo de la realeza, así que jamás llegó a intimar con ninguno de los hombres con los que jugó.
Las manos de aquel hombre le daban escalofríos y asco. Intentó oponer resistencia, pero estaba encadenada y malherida.
Suspiró, aquella situación era inevitable. Agradecía no ser virgen, porque si no el proceso sería mucho más traumático. Tal vez si pensaba en algo más agradable podría dejar que el hombre se confiara y después quitárselo de alguna manera de encima cuando tuviese la guardia baja.
Cerró los ojos.
Tal vez si pensaba en él la experiencia sería más llevadera. Al fin y al cabo, no tenía nada que perder.
