IMPORTANTE!
NO poseo los derechos de autor, simplemente me divierto. Los personajes pertenecen a S. Mayer y la historia es de Federico Moccia.
Espero lo disfruten!
Capitulo 25
—Ven conmigo...
Jacob coge a Bella de la mano y empiezan a subir por via Panisperna.
—¿Adónde me llevas?
—Es una sorpresa.
Bella sonríe, asiente y se deja guiar en esta hermosa noche romana. Las charlas de la gente llegan de los callejones cercanos, de piazza degli Zingari, de via Milano, de via Urbana. Chicos de las edades más diversas salen de los restaurantes, van hacia los Foros Imperiales, Largo Argentina, la estación Termini, directos a quién sabe qué cita, a qué inesperada velada. Bella está sorprendida. «Aquí estoy, otra vez en Roma, cogida de la mano de este hombre. —Y sonríe para sus adentros—. Este hombre es mi marido. —Por un instante se pregunta dónde está el otro, Edward. El solo hecho de haber pensado en él un instante hace que le palpite más aprisa el corazón, se le enciendan las mejillas, se sienta aturdida. Testaruda, aparta ese pensamiento, terca, sigue caminando; un paso tras otro todo se va calmando, todo vuelve a la normalidad—. Sí, ésta es mi vida. Volveré a dar conciertos, estaré con mi marido, veré a mis amigos, les haré una visita a mis padres en Sicilia, tomaré el té con una amiga, iré a fiestas, organizaré alguna cena. Quiero ser normal.» Aprieta la mano de Jacob con más fuerza. Él se da cuenta, se vuelve y la mira. Se sonríen.
—Me gusta dar este paseo.
—Casi hemos llegado...
Y Bella cada vez está más convencida. «Ya basta, ahora sólo quiero esto, una vida tranquila. —Notar su mano en la de Jacob de repente la sorprende, no le molesta, le aporta serenidad, incluso seguridad—. Necesitamos sentirnos amados, amar y ser amados, poder confiar en alguien, abandonarnos a alguien. ¿Podrá ser así con Jacob? —Y lo mira a hurtadillas con el rabillo del ojo—.
Está más guapo, más delgado, más tranquilo, tal vez también más seguro. Es increíble cómo ha conseguido echarse todo ese dolor a la espalda, parece que ya no se acuerde, que no hubiera sucedido nunca, que no haya sufrido, en la oscuridad de esa habitación durante todo ese tiempo. Ha sido un milagro. «¿Y yo? ¿Qué ha significado todo esto para mí? Me iba apagando cada día que pasaba, ese cansancio, esa vida inmóvil, el tiempo corría y me vaciaba. Era como si cada minuto corriera al doble de la velocidad. Se me estaba envejeciendo el alma. Entonces llegó Edward... Su encanto, su belleza, su vitalidad, pero también su tristeza y su dolor, su oscuridad y su silencio. ¿De verdad quería conseguir todo ese dinero sólo para la operación de Jacob y así salvarlo a él y nuestro matrimonio? ¿O fue para ocultar el deseo que me había arrollado y las ganas de ser de Edward de la manera que fuera?»
—Bella... —Jacob se mezcla en sus pensamientos, es como si la hubiera descubierto, como si lo hubiera visto todo, sus recuerdos, sus deseos, su dolorosa nostalgia, y entonces ella, por un instante, se ruboriza, pero parece que él no presta atención, no se da cuenta de nada, le sonríe y simplemente le dice—: Hemos llegado.
Capitulo cortito, gracias por leer.
Besos!
