Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Capítulo 29

Faltaban pocas horas para el momento del juicio. Bella llevaba días sin comer ya que no se le antojaba nada de comida, le sorprendía que los demás presos allí pudieran tener una vida corriente como si nada pasara. ¿Acaso no tenían una familia afuera? ¿Hijos?

El ruido de llaves acercándose a su celda no la alertó para incorporarse, siguió sentada en una esquina con la cabeza apoyada en la pared. Escuchó un carraspeo de garganta y alzó la vista para encontrarse con Jessica.

—Deberías comer algo. —Le tendió una manzana—. Sé que te gustan… siempre traías una contigo.

Bella no le respondió. Después de todo, Jessica era a quien más sentía haber traicionado.

»Como quieras. —Se sentó en el piso al lado de los barrotes de la celda.

—¿Qué haces?

—Tú dime. ¿Cómo es que terminaste aquí? Es decir… —La mirada de Jessica parecía perdida, tratando de buscar las palabras exactas—. No te veía tan mal, Bella. En serio, creí que… Dios, ni siquiera lo consultaste, ¿lo hubieras consultado conmigo? ¿Me habrías dicho?

—¿Para darte problemas?

—¡No! Tal vez te hubiera hecho cambiar de opinión, no lo sé… creí que éramos amigas.

—Eres mi amiga. —Se sentó derecha—. Nada podía hacerme cambiar de opinión, tú ni siquiera sabías que tuve una hija. ¿Cómo iba a soltarte algo así?

—¿Y Mike y Royce?

—Royce está obsesionado con Rosalie, no fue complicado. Mike es un idiota, nada más. —Vio a su amiga hacer un gesto—. No entiendo cómo te gustaba.

—Cállate —suspiró—. Dios, Bella, no saldrás de esta. ¿Sabes los años en prisión que se te vienen encima?

—Lo sé. Tardaste en decidir venir a verme, pero no te culpo. Creo que será mejor que te vayas, no quiero que tengas problemas por estar aquí.

—Renée quiere verte —soltó de la nada—. No te preocupes, hay poco personal hoy, Eric no ha venido… —Se encogió de hombros.

—Renée…

—Sí, lo sé. Ella… me ha encontrado cuando salía de trabajar el otro día y me lo pidió. No le prometí nada, pero le dije que hablaría contigo primero.

—¿Emmett no te dijo nada?

—Al menos a mí no… ¿Crees que él quiera hablar contigo?

—No lo sé, es… impredecible, supongo que está muy enojado y no va a dirigirme la palabra por el resto de mi vida.

—Es lo más probable. ¿Por qué no dejaste a Noa con Edward? Digo… es su padre, ¿no?

—Quieres saberlo todo.

—¡Pues claro! Llevamos toda una vida juntas y resulta que no sé nada de ti, Bella. Absolutamente nada. Y dices ser mi amiga.

—Lo siento.

—No es suficiente.

—Lo sé.

—¿Entonces?

—Se lo debía a Alice. —Jessica la miró con ojos entrecerrados—. Ella quería hijos, no yo. No lo entenderías, Jess.

Pasaron varios minutos antes de que alguna dijera algo, Bella finalmente aceptó la manzana y le dio un mordisco.

—Está bien —respondió Jessica finalmente, aceptando que tal vez no sabría mucho sobre su amiga.

—Trataré de ser más honesta contigo. Si quieres…

—Eres mi única amiga, Bella. Lamento no haber sido la amiga que necesitabas entonces.

—Yo no quería meterte en mis problemas. No necesitaba esa clase de amigos, siempre fuiste buena conmigo.

—No como Alice.

—¿Te molesta que haya dejado a mi hija con ella?

—No —suspiró—. No me lo dijiste, nunca lo supuse ni se me pasó por la cabeza. A ojos de todos tú y Edward parecían la pareja tóxica perfecta. —Rodó los ojos. Bella mordió la manzana y negó con la cabeza.

—Olvídalo. Puedes volver a mi departamento, si es que sigues teniendo la copia de la llave.

—Yo solo esperaba que sacaras al idiota de Alec de tu depa, nunca pensé que él se iría y entraría la niña. Sin ofender.

—Bueno, puedes quedarte con él —contestó refiriéndose al departamento—, no creo volver allí.

—Lo siento.

—Deja de disculparte. Ya no hay nada que hacer.

—Entonces, ¿qué le digo a Renée? —Bella la miró y extendió su mano, Jessica le ofreció la suya y Bella la sostuvo.

—Que se vaya a la mierda —sonrió y soltó su mano, Jessica puso cara de disgusto al ver el resto de manzana que Bella depositó en su mano.

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El juicio fue estresante, Bella buscó la mirada de su hermano, quien apartó los ojos de ella cuando la vio ingresar en la sala, el resto del tiempo se mantuvo inexpresiva pretendiendo que aquello no le afectaba. Aceptó los cargos por el secuestro y ser quien planeó todo.

Edward estaba sentado al fondo de la sala, manteniendo su mirada fija en ella. Cada minuto que pasaba era una cuchillada a su estómago, solo quería que todo terminara. Que le dieran la maldita condena y así no tener que verle la cara a nadie más por un tiempo.

Se encontró con la mirada de Jasper, quien se sentaba en la segunda fila de asientos. Este le dio un asentimiento de cabeza y ella supo que estaría en deuda con él y Alice de por vida.

Jessica estaba unas filas más atrás, incluso Renée se encontraba en el fondo, suponiendo que así Bella no la vería. Su rostro estaba angustiado, vestía de negro como si estuviera pasando por un funeral. Bella pasó por alto la actuación de su madre, no se creía tal angustia.

Kayla no estuvo presente ya que su declaración fue puesta en video, Bella estuvo tranquila al no tener que verla y que su sobrina no la viera tampoco, ya bastante daño le había hecho. Se mantuvo con la mirada fija en el suelo cuando el juez comenzó a hablar, de vez en cuando levantaba la vista y hacía un paneo general de la sala.

El juicio se dio por terminado, dándole a Bella una condena de quince años de prisión, observó a Edward ponerse de pie e irse de allí, un oficial la tomó del brazo para llevársela mientras la gente comenzaba a retirarse.

—Bella. —Reconoció la voz de su hermano acercarse. Se detuvo con el oficial pisándole los talones y miró a Emmett sin dirigirle una palabra. Rosalie estaba a pocos pasos de distancia de él—. Lo siento. —Movió levemente la cabeza asintiendo y avanzando nuevamente. Ya ni sabía por lo que Emmett se disculpaba, tampoco le encontraba ningún sentido.

—Vámonos a casa —le pidió Rosalie tomando su mano una vez que Bella salió escoltada por oficiales.

Y así lo hicieron, agradecieron al abogado Webber y a Angela por toda la ayuda en la búsqueda e investigación del secuestro. El señor Webber les agradeció por su confianza diciendo también que con suerte no volverían a necesitar de sus servicios. Sonrieron en agradecimiento, se dieron un abrazo, Jasper se les unió y los tres partieron de regreso a su casa.

Serían quince largos años para todos. Rosalie y Emmett se desligaron de sus problemas pasados, pero Alice y Jasper debían encargarse de la niña que esperaba a su madre todos los días, no sería fácil.

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Bella odiaba la ropa naranja de la prisión, ¿quién elegía colores tan horrendos? Apenas llevaba dos días allí y todavía le costaba adaptarse, tampoco quería hacerlo.

Una oficial se acercó a su celda, llevándola a cambiarse por otra ropa, unos jeans y una camiseta cualquiera, no podía oponerse. En el fondo, ella también deseaba hacer lo que estaba a punto de hacer. Lo necesitaba.

Caminó esposada hasta el comedor donde de vez en cuando se daban las visitas.

—Solo veinte minutos —le dijo la oficial antes de quitarle las esposas. Bella asintió y entró al comedor. Todas las mesas estaban vacías, salvo una. Alice la miró de la cabeza a los pies, Bella sospechó que seguro evaluaba su vestimenta y se controló de poner los ojos en blanco. Los tres, Alice, Jasper y Noa, se pusieron de pie al verla caminar hacia ellos.

Trató de poner su mejor sonrisa al acercarse. Notó como las manos de su hija se aferraban a las manos de los adultos que ahora cuidaban de ella. Trató que aquello no le molestara, después de todo, Alice cumplió la condición de llevar a la niña a que la viera por última vez.

—Hola… —Se concentró en Noa y se agachó a su altura—. Hola, preciosa. Te extrañé mucho. —Mantuvo la distancia, previendo la reacción de la niña. Alice parecía incómoda y Jasper no quitaba los ojos de su hija. Como si quisieran alejarla de ella.

—Hola, Bella —saludó secamente. Bella sintió el nudo angustiante en su garganta pero no dejó que eso la detuviera. Sin pensárselo dos veces, atrajo a la niña a sus brazos, dándole aquel abrazo que necesitaba desde el momento que la dejó con Edward.

—Lo siento, nena, lo siento mucho.

—¡Mentiste! —Sentía cómo Noa trataba con todas sus fuerzas apartarse de ella.

—Tuve que hacerlo, Noa. Tenía que protegerte. Ahora no lo entiendes, pero… cuando crezcas vas a saberlo todo, te lo pro… Alice y Jasper te dirán todo cuando crezcas, ¿está bien?

—¿Vas a dejarme de nuevo? Dijiste que siempre estaríamos juntas, ¿por qué mentiste, Bella? ¿Por qué hiciste eso? —Noa lloraba a mares, su carita estaba roja por todo el llanto y a Bella le hubiera gustado huir con ella bien lejos.

—Yo… no sabía que pasaría todo esto, peque. —Acarició su rostro, tratando inútilmente de secar sus lágrimas.

Noa sollozó más fuerte y se aferró a ella, ambas unidas en su último abrazo. Alice tomó la mano de Jasper, conteniendo sus ganas de llorar ante la situación. A nadie le gustaba alejar a un niño de su madre, aunque sabían que a Bella no le importó hacer eso cuando secuestró a Kay, sentían mucha pena por ella y por Noa. La historia parecía volver a repetirse.


Muchas gracias Yanina por el beteo del capítulo!
Hola! hemos llegado casi al final de la historia, se viene el epílogo. No me odien(? Muchas gracias a todxs por leer y acompañarme en cada capítulo. Gracias por sus reviews! Hasta la próxima actualización!