CAPÍTULO 31

Miro a Vladan aterrorizada. Siempre he sido valiente en la vida, pero ahora no lo soy. Tengo miedo porque sé que es una persona cruel y sin escrúpulos. Me matará solo por el gusto de vengarse. Personas como él no tienen ni corazón ni consciencia. Quiere hacerme creer que no es malvado para atraerme hacia una trampa mortal.

No encuentra satisfacción en matarme inmediatamente, antes me torturará psicológicamente, físicamente y cuando estará satisfecho, me matará. Una vez Alexander me había dicho que la peor muerte era lenta y dolorosa. Precisamente la que estoy a punto de sufrir yo.

—¡Sakura! Un grito desesperado me hace volverme de sopetón. Me falta la respiración, no me lo puedo creer: está aquí.

—Sasuke. —murmuro mientras corre hacia mí.

—¡No te acerques, Volkov! —Grita Vladan agarrándome por un brazo y atrayéndome hacia él. Me libero de su agarre y retrocedo. Miro a los hombres posicionados a mi alrededor mientras el corazón me martilla el pecho. No acabará bien para nadie.

—¡Sakura, ven conmigo! La voz de Alex es tranquila, pero sus ojos mienten, está preocupado. No me muevo, no sé si es lo más adecuado ir con él. Si doy un paso, Vladan me mata.

—¿Le has dicho la verdad, Sasuke? —Pregunta con tono airado. Miro a ambos, pero después me detengo en Vladan. ¿La verdad sobre qué?

—¡Nunca la tendrás, es mía! —Responde Sasuke golpeando las manos sobre su pecho. Vladan extrae la pistola y la apunta hacia él.

—En tu lugar, no avanzaría más. —Advierte. Me estremezco y retrocedo aún más, algo que no pasa desapercibido para ambos.

—Sakura, no tengas miedo, no quiero hacerte daño. Nunca podría…

—¡Cierra esa puta boca, cabrón! —Lo interrumpe Sasuke. —Ella es solo mía. Suya. Incluso en un momento como este él dice que soy suya. Seré siempre suya aun no existiendo la palabra nosotros.

—No es tuya, es ahí donde te equivocas. —Comenta Vladan volviéndose hacia mí.

—¿Sabes por qué Sasuke te secuestró? Para atacarme.

Lo miro confundida. ¿Qué tengo que ver yo? —Sakura, no lo escuches, ven aquí. —Ordena Sasuke. Nunca lo he visto tan preocupado como ahora. No le hago caso, permanezco concentrada en el hombre que tengo delante y que me mira de un modo extraño. El miedo ha hecho que no me diera cuenta de muchos detalles. La mirada que me dirige no parece malvada. Su expresión natural es severa, pero sus ojos son luminosos, no sombríos.

—¿Cómo puede atacarte usándome a mí? —Pregunto. Sonríe. Acerca la punta de la pistola a las sienes y la restriega. Sigo sus movimientos atentamente.

—No sé cómo, pero él… —Dice señalando a Sasuke con la pistola.

—¡Ha descubierto que tenía una hija mucho antes que yo! Bum, bum, bum. No respiro, me da vueltas la cabeza. No, no es verdad. Se ha expresado mal, tal vez quería decir otra cosa.

—Tú eres mi hija, Sakura, y él lo sabía. Te secuestró solo para vengarse, ¡no imagino las atrocidades que has sufrido a merced de esa bestia sin corazón! — Dice mirando a Alex con repugnancia.

—Te equivocas, yo no soy tu hija. Niego con la cabeza retrocediendo aún más mientras miro a los dos hombres. No es posible, solo es una pesadilla. —Amaba enormemente a Beatriz. Era de una belleza extraordinaria. No sabía de tu existencia y ahora me explico por qué desapareció de mi vida repentinamente. Quería un futuro mejor para ti, pero de esa manera me arrebató la alegría de tener a una hija. —Se vuelve hacia Sasuke.

—Dile cómo descubriste que es mi hija. —Le ordena. Miro a Sasuke incrédula. No puede haberlo hecho. No llegaría a estos niveles de crueldad.

—Sasuke, dime que se equivoca. Dime que no es mi padre de verdad. Dime que no me secuestraste para vengarte. Dime que son todo tonterías. —Grito desesperada con las lágrimas surcando mi rostro. Sus profundos ojos me miran con arrepentimiento. Pasa la mano por el cuello y agacha la cabeza. No, no por favor, dime que nada es verdad.

—Descubrí tu existencia por casualidad. Buscaba una manera de atacar a Vladan, e indagando en su pasado, di con Beatriz, tu madre. Me pregunté por qué le había abandonado y cómo había conseguido desaparecer del mapa. Pasé cinco años investigando hasta que no te encontré. Cuando vi tu foto, entendí todo. Vosotros dos tenéis los mismos ojos. Corrompí a uno de los

hombres de Vladan y me procuró un cabello de él, y para corroborar mi hipótesis, necesitaba también uno tuyo. Un examen de ADN no deja lugar a dudas. La noche del cumpleaños estaba en tu mesa porque había organizado un plan con todo tipo de detalles. Te había seguido, había observado tus costumbres, las personas que te rodeaban. Lo que no había previsto era tu carácter. Parecías inofensiva, pero aquella noche en la discoteca sucedió algo que puso en tela de juicio cualquier plan que se me pasara por la cabeza. — Realiza una pausa y me observa.

—Tendría que haberte odiado, y sin embargo, te amé inmediatamente. Me abalanzo contra él como una furia. Lo empujo y grito con rabia. Le golpeo el pecho con los puños y continúo gritando. ¡No puede haberme hecho esto! Todo ha sido una falsa, no hay amor entre nosotros. Solo me ha usado para alcanzar su objetivo.

—¡Te odio! —Grito empujándolo. Reacciona, me atrae hacia él y me envuelve entre sus brazos. Trato de liberarme, pero él me retiene impidiéndome cualquier movimiento.

—Lo siento por haberte arrastrado a este mundo, siento haberte mentido. No me arrepiento por lo que he hecho porque, como verás, Sakura… —Me levanta la barbilla obligándome a mirarlo a los ojos.

—Estoy dispuesto a todo con tal de tenerte. Él es la causa de todo, pero también mi otra mitad. Me ha arrastrado a un mundo al que no creía pertenecer, pero del que inconsciente formaba parte.

—Me has manipulado… —Digo apartándome.

—Me has usado… — Retrocedo, pero no me rindo. —Y todo esto porque la venganza te cegaba. Me vuelvo hacia Vladan.

—¡Tú no eres mi padre!, ¡no para mí! —Digo acercándome a él.

—¡Vosotros dos habéis manipulado mi vida con vuestra sed de venganza y no os habéis preocupado de mí! Apoyo la mano en la suya, que agarra firmemente la pistola.

—Querías tenerme en tu vida porque en mis venas corre tu sangre, pero no sabes nada de mí. Agarro la pistola y él la suelta sin oponerse.

—No quiero ser la causa de un derramamiento de sangre, y si de verdad me aprecias como dices, dejarás que sea yo quien decida lo que quiero hacer con mi vida. Me seco las lágrimas mientras él acaricia mi cabello. Dejo que lo haga porque me parece un gesto afectuoso. El miedo parece haber desaparecido, me siento

decidida. Noto el metal frío y me doy cuenta de que tengo una pistola en la mano. ¡Oh Dios mío!, ¡tengo un arma en las manos! Retrocedo y me vuelvo hacia Alexander. ¿Qué sentiría si le apuntara con la pistola?, ¿se asustaría?

—¡Eres una bestia sin corazón! —Digo mientras observo la pistola entre mis manos. ¿Qué haces con una pistola, Sakura? Tú no eres como ellos.

—¿Qué quieres de mí, Vladan? —Pregunto volviéndome hacia él, mientras bajo la pistola.

—Solo quiero conocer a mi hija… —Admite. Parece sincero, pero no me fío de él, no lo conozco. Me vuelvo hacia Sasuke que parece incómodo. No sabe cómo comportarse ahora que sé la verdad. No podrá decir nada que me haga cambiar de idea.

—No te puedes imaginar el daño que hace estar enamorada de la persona que te ha destruido.

—Créeme, nunca te habría hecho daño. —Responde.

—¿Cómo puedes no darte cuenta de que tú me haces daño siempre? No debías haber alterado mi vida. ¡No eres nadie para hacerme esto! —Grito histérica. Avanza intimidante, pero Vladan rápidamente se posiciona haciendo de escudo humano.

—¡No te vuelvas a acercar a mi hija, Volkov! Los dos se miran con agresividad. La situación empeorará si no intervengo. Me aparto dejando caer la pistola al suelo y con las manos los empujo abriéndome paso entre ellos.

—¡Se acabó!, ¿queréis acabar de librar esta guerra?, ¿no os dais cuenta de que no os llevará a ninguna parte? Sois seres irracionales, estúpidos rusos. Ambos me miran sorprendidos por mi reacción, pero lo que más me impresiona es la mirada cargada de amor de Sasuke. Lo odio, pero una parte de mí lo ama de una manera enfermiza.

—No iré a Rusia con ninguno de los dos. —Explico con calma, pero las manos temblorosas me traicionan. —Iré por mi cuenta, no sé adónde, y vosotros dos acabaréis con todo esto, y lo más importante, ninguno de los dos deberá seguirme. Permanecen estupefactos, al menos puedo decir que los he acallado.

—Ahora si me disculpáis, me voy, si os echo de menos, os buscaré. Por lo que he visto no es muy difícil encontraros. Si creo que me las apañaré tan fácilmente, me equivoco. Conozco a Alex y creo haber entendido también el temperamento de Vladan. No se rendirán y

una paz inmediata entre ambos es impensable. —No puedes retomar tu vida, la voz ya se ha corrido y otras personas vendrán a buscarte. —Explica el que dice ser mi padre. No tenía dudas, pero ninguno de los dos sabe que quiero marcharme a un lugar lejano, a un lugar donde puedo estar a buen recaudo y crear por fin mi vida.

—Sakura, tenemos que mantenerte a salvo. Me vuelvo hacia Sasuke y frunzo el ceño. ¡Vaya valor que tiene! —Si tú no me hubieras buscado, yo no estaría en esta situación, aléjate de mi camino. Apoya la mano en la mía y la agarra con fuerza cuando trato de librarme.

—No renunciaré a ti, créeme… —Susurra. Siento las piernas débiles, me tiemblan. —Dado que ninguno consigue tomar una decisión, lo haré yo. La voz de fondo de Rodrigo llama nuestra atención. Contengo la respiración cuando noto que tiene una pistola entre las manos y la apunta hacia mí.

—¿Qué crees que estás haciendo?, ¡no apuntes la pistola hacia mi hija! —Grita Vladan. La situación no cambia. Rodrigo sonríe maléfico. —Vamos, niña, ven aquí, así podré acabar mi trabajo. No lo entiendo. ¿Pero su trabajo no era llevarme donde Vladan?

—¡Baja el arma! —Grita alguien a nuestras espaldas. Reconozco la voz: es Ivan. Me vuelvo y encuentro a todos los hermanos Volkov con las armas apuntando a Rodrigo. Y aquí acaba todo, no soy estúpida, sé que alguien morirá.

—Sakura, tengo una puntería perfecta, por lo tanto no me hagas esperar. Ven aquí, muchacha. No me muevo, pero sé que debería hacerlo si no quiero un derramamiento de sangre.

—¿Por qué? —Consigo preguntar. Alex aprieta mi mano, la aprieta fuertemente en su pecho. Lo miro y por un instante reina el silencio. Mi amor es también mi condena.

—Da gracias porque te protegen esos dos hombres. Cuando Alex requirió mis servicios, yo ya era uno de los hombres de Pavlov. Tú no sabes quién es, pero ellos dos sí, dado que la única hija de Pavlov murió por su culpa.

—¡Natasha! —Exclamo alterada. ¡Oh, Dios mío! Lo ha mandado el padre de Natasha. —Ha sido muy fácil reuniros todos aquí. Solo era necesario activar el

interruptor. Sasuke creía que yo era uno de los suyos e hice creer a Vladan que por dinero estaba dispuesto a todo. Fui yo quien se puso en contacto con Vladan para decirle que su hija estaba en mis manos. Sabía que Volkov me controlaba, del mismo modo que estaba seguro de que escuchaba mis llamadas.

Organicé un plan genial, como puedes ver. Sasuke demuestra tener sangre día, no pierde el control ni siquiera en estos momentos. A veces quisiera tener su fuerza y no ser tan débil. —Es hora de acabar con todas estas tonterías. Ven, Sakura —Ordena Rodrigo agitando la pistola. Miro nerviosamente a los hombres que me rodean mientras cada segundo parece una eternidad.

—¿Qué estás haciendo? Somos seis contra uno. Maldigo a Liam por haber abierto la boca. Es una situación delicada donde un error mínimo nos llevaría a todos a la muerte.

—¿Crees que soy estúpido? Mira a tus espaldas y dime si todavía quieres hacerte el prepotente conmigo. —Responde Rodrigo engreído. Me vuelvo y detrás de los hermanos Volkov se encuentran cuatro hombres armados.

Estamos atrapados, todos. Tendría que haber imaginado que hombres como ellos no dejan cabos sueltos. Han planificado cada movimiento cuidadosamente para llegar al resultado deseado. No puedo permitir que comiencen a disparar, debo hacer algo. Me dejo guiar por el instinto y avanzo. Mi mente se rebela, tengo el corazón en un puño y estoy sudando. Estoy eligiendo ir hacia una muerte segura. La mano de Alex se posa en mi pecho impidiéndome avanzar más.

—¡Ni lo sueñes! —Gruñe entre dientes, mientras nuestras miradas se cruzan.

—¡Nos matará a todos si no voy!

—¡Nos matará de todas formas! —Responde fríamente. No sé cómo puede mantener el control en una situación así. Tiene un extraño resplandor en los ojos. Los recuerdos afloran y un escalofrío me recorre. El hombre penetrante que hay en él ha vuelto. Tiene algo en mente y creo saber lo que es. Quiere eliminar la amenaza que se cierne sobre nosotros. Contengo la respiración mientras dirige su atención hacia Rodrigo.

—Déjale marchar y prometo que te dejaré vivir. Observo el perfil de su rostro mientras aguanta la mirada del rival. Tengo que reconocerlo. Sasuke Volkov no tiene miedo a la muerte. Luego me detengo a pensar en sus palabras.

—¡Cuento hasta tres, Sakura! —Canturrea Rodrigo aparentemente disfrutando de la situación.

—¡Sasuke! —Susurro aterrorizada. Le aprieto la mano fuertemente dándole a entender que él es mi tabla de salvación. El corazón se me podría salir del pecho de lo fuerte que late. Tengo miedo. Su mirada quiere decir todo: mantener el control. Él es así, no teme a nadie.

—¡No lo escuches! —Susurra mientras se posiciona ante mí. Está completamente loco, está usando su cuerpo como escudo. Rodrigo podría disparar de un momento a otro y él lo sabe. —Tienes que hacerme un favor, pequeña. Cierra los ojos y recuerda nuestro amor. ¿Por qué me dice esto?, ¿cómo puedo hacerlo en una situación similar?, ¡es imposible!

—Por favor… —Suplica con voz suave. Suspiro resignada e intento satisfacer su petición.

—Sakura, dos… tr… —Cuenta Rodrigo.

—¡Teper'! —Grita Sasuke. Se abalanza sobre mí y me abraza. No consigo mantener el equilibro, mi cuerpo cae arrastrándole a él. Un estruendo. Disparos. Gritos. El tiempo se detiene. Mantengo los ojos cerrados mientras mis manos se aferran a la camiseta de Sasuke. Aprieto con fuerza mientras contengo la respiración. Moriremos todos. Quisiera gritar, pero no lo consigo. Lo único que consigo decir es su nombre. —Sasuke. Es una petición desesperada de ayuda.

—Eres mi rincón de Paraíso. —Susurra mientras me tiene abrazada. —El Paraíso en el Infierno. —Consigo decir con voz temblorosa. Abro los ojos repentinamente. Alza el rostro y yo me pierdo en el azul oscuro y misterioso. Me sonríe mientras a nuestro alrededor se desata el caos. Con la mano temblorosa me acerco a su rostro, lo acaricio y permanezco contemplándolo. Me encuentro en un lugar en donde solo estamos él y yo, el resto no existe. Apoya su frente en la mía y después se gira. En la mano tiene una pistola, la apunta hacia alguien, pero yo no miro, no tengo valor.

Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco disparos. Los oídos me silban a causa del ruido y me encojo aún más sobre mí misma mientras me agarro a él con fuerza. Los músculos de su cuerpo están contraídos mientras continúa disparando incesantemente. Ya no sé ni las veces, no escucho nada. Cierro los ojos y sueño con algo bonito mientras el Infierno se apodera de nosotros.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Teper`: Ahora