Capítulo 26
-Julieth, sino fuera por ti, William jamás hubiera podido encontrarme, quien sabe dónde estaría en este momento, así que no te preocupes.
-Dime, en que te puedo servir.
Candy, comenzó a llorar, es que, es que William, tiene otra mujer y no sé qué hacer, necesito que me aconsejes, en verdad que no sé qué más hacer, ya le pedí perdón por lo que hice, pero el ya no cree, dice que soy una mentirosa y no hace más que reprocharme que no fui honesta con él.
-Julieth, solo suspiro – dime Candy desde cuando que no tienen intimidad, porque te he de decir conozco a William y si el busco a fuera lo que no tiene en su casa, es porque de verdad que siente que lo de ustedes está más que perdido.
-Desde que me embarace de Katherine, ella ya tiene 8 meses.
-¿Sabes con quien te engaña?
Madeleine Klesko viuda de Rostrix , la ex novia.
-Uff, va estar muy difícil ganarle la partida a esa mujer, mira Candy no es por lastimarte pero si él está con esa mujer, es porque se siente bien con ella en todos los sentidos, hay que darle crédito a la mujer, ella sea lo que sea lo ama y por lo que me dices es su incondicional ahora, ellos fueron separados por el padre de ella, pero de que siempre tuvo amor por William de eso no me cabe la menor duda, ahora que ella está sola nada la hará separarse de él.
Candy, no dejaba de llorar le fluir sus lágrimas, sentía que el corazón se le oprimían al escuchar a Julieth. – pero yo también lo amo.
-¡Lo amas!, ¡de verdad lo haces! o solo es capricho de que te sientes desplazada.
-Yo lo amo, sé que al principio no, pero me fui enamorando de él con el tiempo, no sabes cómo lo extraño, el cada vez se aleja más y más.
-Dime Candy, ¿Qué has hecho para él se acerque a ti? Solo llorar como ahora, dime ¿Cuándo te has interesado por él? Por su trabajo, por sus preocupaciones, dime ¿Qué has hecho para hacerlo sentir importante en tu vida? Ha ya se, solo llorar y pedir perdón.
-¡Julieth!
-No Candy, mira en mi trabajo muchos hombres acuden a mi negocio por lo mismo, porque sus mujeres no son capaces de interesarse en ellos, lo que les gusta, lo que no, como va su trabajo, que proyectos tienen, apoyarlos, no, solo se ponen a gastar lo que ellos les ofrecen y después cuando en otro lugar encuentran lo que en su casa no, entonces se ponen a llorar como tú ahora.
Algunas dicen que ellos son los malos de la historia, por buscar compañía en otro lado, si sabias que la mayoría de mis clientes no buscan sexo, no, mi querida amiga, muchos de ellos solo buscan hablar, un consejo, una amiga, sentirse alagados y queridos, que con el tiempo sus mujeres los relegan al termino de proveedor, sin siquiera saber cómo se sienten ellos.
Hay Candy, creo que tu sentiste que con el inmenso amor que William te tenia jamás lo perderías, te sentías muy segura de él, pero te diré, William ha buscado allá afuera lo que no tiene en su casa, porque aquí lo único que tiene es una mujer de aparador. Si amiga, a la muñeca a la que puede presentar a sus amistades y por tu comportamiento casi ni eso.
- Candy, solo escuchaba y le dolía lo que Julieth le decía, ya que todo era verdad, ella solo se había echado a llorar como magdalena sin hacer nada para recupéralo, solo decía pero jamás actuó y lo que era peor, de seguir así, él se iría para siempre…
-Entonces aconséjame, porque no sé qué hacer.
-Bueno, para empezar te diré que esto va hacer una batalla, pero deberás de quitarte de la cabeza que él está con otra, si tu comienzas a reprocharle es lo peor que podrás hacer, deberás perdonar desde tu corazón, ya que si él se fue, prácticamente tu eres la única culpable, cuando lo recuperes si es que lo haces, le podrás reclamar lo que quieras
Mira Candy, William es un hombre muy serio en sus decisiones, él no es como los demás que le gusta andar con una o con otra, él es fiel, solo que hubo algo en tu contra, que tu rompiste su corazón, que fue lo que hizo arrojarse en los brazos de ella, si él hubiera sentido que había una oportunidad entre él y tú, créeme que nunca la hubiera tomado como su mujer.
Si, esta con ella, te será muy difícil arrancarla de sus brazos, precisamente por que le será fiel, así que aquí deberás actuar con inteligencia, tienes algo a tu favor.
-¿Qué puede ser eso?
-¿Cómo qué? A tu hija
-Esa niña, es su sol pero ojo, Madeleine puede darle hijos también y cuando eso pase, no habrá ni cómo hacerlo regresar.
Una cara de horror puso Candy, solo apuñaba su pequeño pañuelo, para poder procesar toda la información que Julieth, le estaba dando. –Ayúdame Julieth, solo dime que hacer estoy desesperada.
-Dime ¿William aun llega a dormir?
-Sí, le gusta estar, cuando Katy despierta por las mañanas.
-Bien eso quiere decir que aún no todo está perdido, te diré, créeme que si los sigues al pie de la letra, el estará comiendo de tu mano como un gatito de nuevo, pero por lo pronto tendrás que jugar el mismo juego que ella. Hay pero solo déjame conocer a tu hija, solo la veo por los periódicos, debe ser hermosa.
-Si, en un momento mando a traerla, mandando a la servidumbre para que trajeran a la niña.
-Hay pero que divina esta, es preciosa, hay con sus caireles y tus ojos, con razón William, está enamorado, mira que belleza, cuídala mucho, regresándosela a Candy, ¡de verdad que es hermosa!, se parece mucho a ti.
-Solo se parece en lo físico, porque en el carácter es igual que su padre, exigente, malhumorada pero eso sí, muy noble.
-Hay, no sabes lo que yo hubiera dado por tener un bebe, pero en esta vida, no es sano traer a alguien a este mundo, solo para ser señalado.
Las mujeres, estuvieron hablando sobre qué hacer para atraer a un hombre de nuevo al hogar, sutil, sin ser agresiva y sobre todo para recupéralo totalmente.
-Bien Candy, me despido, aunque no lo creas me cumpliste un sueño, el poder ir a una casa de la sociedad sin ser señalada, muchas gracias y espero que, despierte de una buena vez de ese sueño en el que estas.
-Sí, Julieth y gracias por tus consejos.
Así, Candy, iniciaría con el plan al pie de la letra...
-Nancy, por favor necesito que me prepares una cena para William y para mí, sobre todo lo que más le gusta a él, sé que te tendrás que quedar hasta tarde pero de verdad te necesito.
-Sí, señora no se preocupe, además ahora George no llegara hasta muy tarde.
-Nancy, ¿Cuándo se piensan casar ustedes?
-Hay señora, pues, pues, él no me dice nada de casarnos, que la verdad no quisiera preguntar, así estamos bien.
-No, Nancy, no está bien, si el de verdad te quiere debe formalizar contigo, sabes que tú también harás algunas cosas al igual que yo.
-Pero ¿Cómo qué?
-No compartirás el lecho con él, escuchaste…hasta que se case contigo.
-Nancy, estaba atónica a lo que escuchaba, hay pero señora, yo sin él me muero.
-Pues te aguantas, créeme si sobrevive uno, aquí estoy yo, que mira que ya tiene tiempo que no, pero bueno, ya te diré que más, pero de entrada harás eso, bueno te ayudare hacer la cena.
-Hay no señora, como cree yo la preparo.
-No, yo te ayudare aún hay tiempo para arreglarme y ponerme bonita.
Así, comenzaron hacer una suculenta cena para William, preparo la mesa con velas y se puso muy bonita para espéralo.
William, después de que salía de la oficina, a veces visitaba a Madeleine, pero solo lo hacía cuando no tenía mucho trabajo, pero ese día, la carga había sido muy pesada y le mataba regresar a su casa a ver a su hija, así que opto por irse directo a su casa.
Candy, estaba con la niña en el cuarto de juegos ya dentro de unos minutos, la niña seria llevada a su cuarto para dormir, cuando escucho que el auto llegaba y se escuchaba el bullicio al entrar a la mansión junto con George.
William, lo primero que hacia al llegar era preguntar por Katherine – ¿mi hija?
-Señor esta con la señora, en el cuarto de juego.
-Bien iré con ellas, gracias, -se dirigió para verlas, al entrar las vio ahí jugando las dos, muy sonrientes, solo se recargo en la entrada para verlas solo fantaseaba, que Candy, correría abrazarlo muy sonriente, preguntándole ¿cómo había sido su día?, pero por esa ocasión su sueño estaba por convertirse en realidad.
Candy, lo miro enviándole una sonrisa y con su mano lo llamo para que se sentara a su lado…
-Anda ven siéntate, mira ya casi se para sola.
-Hola mi amor…
Katherine, solo veía a su papa y su sonrisa no podía ser más inmensa, tal parecía que su vida se iluminaba de solo verlo.
-Quien llego, mi niña llego papi verdad,
- Te identifica, desde que te ve.
-Sí, es mi más grande tesoro.
La niñera, llego para llevarse a la niña a dormir, los dos dándole un beso de buenas noches.
-Desea cenar, preparamos algo que sé que te gusta.
-Sí, la verdad muero de hambre.
-Ven, -tomándolo de la mano, -vamos al comedor la cena esta lista.
William, estaba atónico a lo que veía, la mesa muy bien adornada, la servidumbre comenzó a servir la cena, para comenzar a comer.
-Espero y te guste, la preparamos entre Nancy y yo, así como en la hacienda te acuerdas.
-Si, como olvidarlo, pensé que jamás querrías regresar a preparar algo.
-Me gusta cocinar, así que a partir de hoy esa será una de las cosas que haré, ¿pero dime como va todo con las minas?
William, no sabía que decir, Candy jamás le preguntaba sobre su trabajo, que casi se atraganta con el pedazo de carne que se llevó a la boca, cof, cof, cof.
-Hay, te serviré vino, sabes también hay pay del que te gusta.
William, recuperándose, así pues no cenare tanto para poder comer un gran trozo y contestando a tu pregunta, pues hay problemas sabes, hay unas minas que están muy bajas y a veces con las lluvias se inundan, es por eso que deben apresurar la explotación.
-Sí, debe ser difícil para ellos es su fuente de trabajo.
-Sí, para los que se dedican a eso si, así es.
-¿Quieres el café en tu habitación?.
-He si, la verdad estoy cansado.
-Ve a darte un baño, yo te lo subo en un momento.
William, no sabía que iba a todo eso, se sentía extraño ya hacía mucho que Candy, ni se interesaba en él y ahora de buenas a primeras estaba muy cambiada, pero se sentía alagado por todo lo que Candy había hecho. Subió a bañarse y salió del baño con la toalla en los hombros, Candy venia entrando con una charola, en la cual tenía su café y un trozo de pay, así como algunas otras cosas.
-William, se sentó en la cama y Candy, le dio su café en la mano, se sentó a su lado tomando un pedacito del pay, para dárselo hasta en la boca.
-Sí, sigues así, me vas a mal acostumbrar.
-Bueno, tu trabajas mucho y no hay nadie que te consienta, así que me dije que ya era hora de empezar, te parece si te recuestas y te doy un masaje, para que descanses.
-Si claro, -acostándose para descansar.
Candy, como siempre se quitó el brumoso vestido para quedarse con ropa interior y se puso a ahorcajadas sobre de el para darle un masaje con un aceite especial, el cual el aroma era exquisito. Sus manos viajaban por toda la espalda de William, hasta que este se quedó dormido, ella solo se acomodó a su lado.
La verdad es que William, no estaba dormido solo fingió estarlo pensando – perdóname Candy, pero no puedo regresar a lo de antes, aun no puedo y si inicio algo de nuevo contigo, deberé primero terminar lo que tengo con Madeleine. – solo suspiro.
William, estaba en una disyuntiva, en verdad que hubiera querido voltearse y comerse a besos a Candy, en verdad ansiaba hacerlo, pero eso lo convertiría en el peor de los hombres, ya que aunque sentía un gran e infinito amor por ella, pero estaba el hecho que el ya había iniciado una relación con alguien más.
Al siguiente día, Candy despertaba y William ya no estaba en la cama, pero como le había dicho Julieth que era un proceso, que no sería de la noche a la mañana, el día que él, despertara con ella como antes, ese día ya era suyo.
Retrospectiva.
-Candy, el matrimonio se cultiva, con cariño, con detalles, con amor, interesándote en lo que a tu pareja le interesa, no todo se trata de tener intimidad, eso lo puede tener en cualquier parte, se trata de que tu pareja regrese a su hogar, a ti cada noche por que desea estar contigo.
Deberás enamorarlo de nuevo, invítalo a que disfrute tu compañía, pregúntale cuales son sus proyectos, sácalo de la oficina para comer con él un día que ni se lo espere, ve a montar con él, que sienta que estas para él, en las buenas y en las malas también.
Final de la retrospectiva.
Así, que Candy, seguiría con todo lo que Julieth le había aconsejado que hiciera, así que se levantó y fue a ver a su hija, ahí estaba su adorado tormento con la niña en brazos.
-Buenos días- con una sonrisa.- acercándose a darle un beso a Katy.
-Buenos días, creo que ya es hora de irme.
-No, ¡William espera! deberías de desayunar antes de irte, no puedes irte con e estomago vacío, pediré el desayuno.
-Sí, claro, William estaba en shock por el comportamiento de Candy, cuando bajo a desayunar ya estaba todo servido con lo que le gustaba. Hacía mucho que ella, no compartía la mesa con él, que hasta había perdido el interés por estar a la hora del desayuno, comida o cena.
Candy, puso a la niña en la silla junto a ella, para darle de desayunar, - anda mi vida abre tu boca, anda come tu papilla, tal parecía que eran un familia normal que se levantaban a desayunar juntos.
William, sintió como lo invadió el amor por sus dos mujeres, como se había dejado ganar por el enojo y los celos, pudiendo tener la felicidad al alcance de su mano, con Madeleine, no es que no se sintiera bien, pero no sentía el mismo amor que por Candy.
-Me voy a la oficina, tengo trabajo,- dándole un beso a Katy, acercándose a darle otro a Candy en la frente, desde que estaban separados no habían tenido contacto físico, así que ese beso hizo que los dos sintieran una revolución dentro de ellos.
Fue hasta la oficina, donde George estaba ya esperándolo…
-Buenos días.
-¿Que tienen de buenos? – un George molesto.
-Amigo a ti que te pasa, comiste gallo.
-Más que eso, me montaron la retadora anoche, Nancy no me dejo compartir su cama anoche y en verdad que la extrañe.
-En serio, pero si esa mujer te ama, ¿Qué paso?
-No, lo sé, solo que desde que comenzamos a estar juntos jamás me había tratado como lo hizo ayer.
-Pues que te hizo, - William con una sonrisa que no podía ocultar.
-Bueno para empezar, no me dio de cenar, solo me dejo una taza de café con un pan de días, después quise entrar a su habitación y nada cerrado con llave cuando pregunte ¿Qué pasaba? Me dijo que yo sabía lo que pasaba, que si me hacia el tonto, era porque no la quería lo suficiente. ¡De verdad que no sé qué hice! Ella nunca me había tratado así.
-Pues es verdad, Nancy siempre se la pasaba consintiéndote que hasta envidia me daba. -William seguía con su sonrisa.
-Por lo que veo a ti, te trataron muy bien.
-Más que bien, contrario a ti, a mí me esperaron con una cena exquisita con vino y para rematar un masaje de esos que me gustan y hoy con un almuerzo para morirse.
-Se habrá dado cuenta Candy, que tú ya sabes estas con alguien más.
-Nooooo, si así fuera conociéndola, me habría hecho un berrinche de esos que me sabe hacer muy bien y quizás digo, quizás hasta hubiera corrido ayer de la mansión encontrando mis maleta en la entrada, ya que no me hubiera dejado quedarme.
No sé, es raro ella, había estado distante y desde la última pelea aún más, nunca se había interesado en mi realmente, desde que estuvimos en la hacienda, después todo era sobre ella ya que el mundo giraba a su alrededor y por primera vez, de la noche a la mañana me pregunto sobre del trabajo, que ¿cómo estaba?, si estaba cansado, en fin, no podo ni creerlo.
-Bueno es de sabios cambiar, igual y ella está madurando, cuando te casaste con ella, solo era una niña caprichosa y bueno ahora, es una señora caprichosa jajajajajja.
-No te rías, en verdad que me estoy quebrando la cabeza por saber ¿Qué paso?
-Bueno mientras a ti te miman, a mí me tratan con la punta del pie, veré si esta noche me va mejor.
William, terminaba sus labores a las cuatro de la tarde ese día, pensaba visitar a Madeleine, pero su intriga fue mayor, pensando que tal vez solo fue que Candy, ese día solo lo atendió así, porque estaba de buen humor o quizás solo por no querer discutir, en fin, solo se dirigió a la mansión, para averiguar que estaba pasando.
-Cuando llego, pregunto por ella y por su hija.
-Señor, la señora esta en las caballerizas…
-¡¿Ha esta hora?!.
-Sí, está cepillando a Diablo.
Cuando William, escucho eso se fue inmediatamente a verla, eso tenía que verlo ya que jamás de los jamás se le acercaba a diablo, ella siempre le decía que ese caballo era el demonio mismo, ya que cada que quería acariciarlo el caballo no dejaba que lo tocara. Candy había sacado los caballos y estaba cepillando el hermoso corcel, para dar un paseo ya a su hija la tenía vestida para eso.
-hola, ¿A dónde van? Digo si se puede saber.
- Bueno cepille a diablo y como ya me quiere, daremos un paseo, te nos unes, aún es temprano antes de cenar.
-Sí, claro el día es perfecto para un paseo.
-Sí, es mejor que tu lleves a Katy, a mí me da un poco de miedo, en lo que voy por unas cosas a la cocina.
Así, los tres salieron de paseo por los alrededores, hasta llegar al lago, William bajo con Katy y se la dio a Candy, para amarrar a los caballos, Candy puso una manta gruesa para sentar a la niña y bajo una canasta que traía detrás.
Sacando, quesos, fruta, pan y un vino, que puso en la canasta.- esto lo traje, porque sé que te gusta, sirviendo el vino en una de las copas, William la acepto.
-Sí, gracias este vino e encanta.
Candy, comenzó a sacar la fruta y en un plato puso los quesos y el pan lo rebanaba para darle inclusive de comer en la boca, William simplemente se sentía como en un sueño, que no quería despertar, cuantas veces no había querido hacer una cosa así, pero con todos los problemas que habían podido, simplemente su relación se había reducido a nada.
-William, sabes la niña necesita que estés un poco más con ella, te necesita y pues es el poco el tiempo que le dedicas, sé que estas ocupado, pero si tú quieres puedo llevarla a tu oficina, sobre todo cuando no puedes venir a comer.- con una sonrisa.- sabía que si ella hacia eso, el ya no podría irse a ver a la tipeja.
-¡De verdad harías eso!, es que si a veces termino muy tarde o en definitiva no puedo venir a comer como hoy, pero tienes razón le he puesto interés a otras cosas, debo buscar el tiempo para estar con ella y contigo, viendo el cielo, solo se puso a jugar con su hija, que ella sonreía hasta que se quedó dormida en el regazo de su padre.
-Creo que ya se durmió.
-Sí, se cansó de tanto jugar, deberíamos regresar, digo debes tener hambre.
-No, de hecho con el pan, el queso y el vino, quede más que satisfecho.
-Sí, pero no es suficiente, anda vamos metiendo todo a la canasta, el solo la miro a los ojos, se veía tan bonita, con su traje de equitación, el embarazo le había dado unas curvas que acentuaban su cuerpo aún más de lo que ya lo tenía, se sentía hechizado de solo verla.
-Te ayudo a subir la canasta al caballo.
Él se subió a su caballo y ella le paso a la niña para que el la llevara en sus brazos, al igual ella monto su caballo para regresar, ya Nancy, los esperaba con la cena, Candy le sirvió a William.
-Candy, para eso está la servidumbre.
-Sí, pero yo quiero hacerlo.
-Comenzaron a cenar y platicaron de trivialidades, hasta que terminaron de cenar, te apetece un café.
-No, mejor dame una copa de vino.
-Candy, le sirvió y ella también tomo una, - dime, ¿cómo va lo de la producción de la salsa de tomate?.
-Bien, la producción va bien de hecho, ya es toda una marca, se está vendiendo por todo el país, cada día crece más de seguir así, deberemos agrandar más la fábrica.
-¡Oh qué bien!, es un éxito total.
-Sí, así es, ¡Candy!
-Sí, dime.
-Aun no me preguntas, sobre la fábrica de tu padre.
-Sera, que no es necesario mi madre me cuenta cómo va y realmente te agradezco porque si no es por ti, la empresa no estaría como está ahora.
-¡Candy!
-¿A que debo tu cambio tan repentino?.
-Bueno, quedamos que llevaríamos un matrimonio cordial, por el bien de Katy, así que no sé porque estar enojados o sin hablarnos, digo podemos ser cordiales y llevar la fiesta en paz, ¿no crees?
-Claro, si tienes toda la razón.
-Quieres que te prepare el baño, levantándose del comedor.
-Sí, enseguida subo.
William, se quedó pensando en lo que le acababa de decir Candy, por el bien de su hija, debía de cambiar las cosas y una de ellas era su relación con Madeleine, debía terminar esa relación ya que el tiempo que le dedicaba, debía ser para estar con su hija, estaba dejando de lado a la niña relegándola solo a unos minutos en la mañana y a la hora después de la comida, cuando podía regresar a la mansión.
Los días pasaron y William, pensó que al paso de los días, el cambio de Candy, se iba a disipar pero fue al contrario ella, cada vez estaba más noble, más cariñosa y no solo eso, que hasta avances hasta ingresaba al despacho para ayudarlo con algunas cosas.
Si no entendía, solo optaba por llevarle café, galletas y mantenerlo muy bien atendido, cosa que le encantaba ya que lo llenaba de atenciones, de hecho, hasta ya había perdido interés por visitar a Madeleine, ya que Candy, se las ingeniaba para que cada día fuera diferente al día anterior.
Lo mantenía a la expectativa, de que cosa haría para alagarlo o inclusive para apoyarlo, mantenía todo en orden en su despacho y hasta a veces le pedía George que le ayudara aprender algunas cosas, para poder saber sobre los negocios de William, cosa que George gustoso le enseñanza, ya que sabía que ella todo lo hacía por su bien.
Así, ya habían pasado un par de meses… casa de Madeleine.
-Otra vez no vino tía, dijo que vendría y mira la hora que es, - una Madeleine como león enjaulado.
-Cálmate, igual y tuvo muchísimo trabajo.
-Ya lleva más de un mes, sin visitarme y nada que me puedo embarazar.
-Hija, tendrás problemas de fertilidad.
-Hay tía, es que yo, bueno cuando estuve con él, quede embarazada pero al tenerle un miedo a mi padre fui con una partera y me dio algo, para que ya sabes, después me case y con mi esposo nunca me pude embarazar, pero ahora con William veo que nada, será que quede mal.
-Bueno, deberías ir con el doctor, solo él te dirá que es lo que sucede, pero si no te calmas te puedes poner mal, mírate, estás muy alterada.
-Tía, no sé qué está pasando pero yo a William lo noto distante, desde un tiempo para acá sus visitas se han acortado y de hecho, ya casi ni hemos intimado la última vez solo vino a decirme que estaba muy ocupado, lo estoy perdiendo tía, lo sé, lo siento, el corazón me lo dicta.
-Sabes que él, es un hombre ocupado, William te lo dijo desde un principio que él no podría darte lo que tú quieres, que solo podría venir cuando pudiera, si sigues así lo vas alejar de ti, hija tu aceptaste esta situación, aunque me duela decírtelo pero solo eres su amante, él tiene una familia y debes entender que le está dedicando tiempo completo a su familia.
-Eso es lo que me preocupa, que su mujer lo aleje de mí, más esa chiquilla que es lo que lo ata a ella.
-Sabes que, aunque se divorcie de ella su hija siempre estará presente en su vida.
-Sí, lo sé, pero me siento tan vacía sin él.
-En la mansión.-
William, llegaba como todas las tardes, para estar con su hija y ahora con Candy, como siempre lo mantenía a la expectativa y esa noche no sería diferente…
-Abuela, pero que sorpresa que nos acompañas.
-Bueno hijo, ya que te has olvidado un poco de mí.
-Hay no digas eso, sabes que te quiero pero he tenido un poco de trabajo, que solo tengo tiempo para dárselo a esa damita que está sentada ahí, verdad mi amor, -dándole un beso a Katy.
-Sí hijo, lo sé, pero bueno dirás que ya estoy vieja, pero esta vez vine hacerte una petición.
-Dime abuela.
-Bueno hijo, fui al doctor y me dijo que, sería bueno que me fuera un mes algún lugar más caliente, ya sabes para mis huesos y no sé qué te parece si me llevo a mis dos nietas, digo ellas también necesitan salir, la niña necesita un poco de sol.
-Bien y a dónde has pensado ir.
-Hijo, te acuerda que compramos una casa en florida, así que he pensado que irnos uno días no sentara bastante bien.
-Abuela, pero yo sin Katy no puedo estar, sabes que me gusta verla despertar cada mañana, que el solo pensar que este lejos de mí, me aterra.
-Bueno hijo, porque no vas con nosotras, digo un descanso te hará bien a ti también, digo con tanto trabajo, ustedes desde su luna de miel que no salen, así que tu deber es llevar a tu familia a un viaje.
-Está bien, arreglare todo para partir la próxima semana, ¡¿les parece?! No sé porque las tres se confabulan en mi contra, mirando a Katherine que le devolvía una risotada de ver a su papa, serio.
-¡De verdad hijo!
-Si abuela, tienes razón necesito un descanso y la verdad es que la niña no conoce la playa, un descanso de la ciudad nos vendrá bien, pues bien señoras y mi solecito de las mañanas, preparen las maletas porque nos vamos.
-Candy, sonreía de que su plan estaba saliendo viento en popa, un mes alejado de todo y sobretodo de aquella mujer, le daría la oportunidad de estar más tiempo con William, así que no desaprovecharía la oportunidad. – Bien abuela, busquemos ropa cómoda ya que en Florida hace calor, tendré que hacer algunas compras para Katy, ya que su ropa es muy abrigadora.
-Sí hija, si quieres mañana vamos.
William, solo pensaba en las damas los felices que estaban planeando el viaje, en los últimos días, las sorpresas en su casa no paraban y este día no era la excepción, regresaba a la oficina, ya en su despacho pensaba todos los acontecimientos, cuando George lo interrumpió…
-William, estas aquí o en qué lugar para que te regreses.
-No, te burles.
-Bueno, últimamente estas en la luna.
-Como no estarlo, si cada que regreso a mi casa encuentro a mi mujer con algo nuevo para mí bienestar, que me comienzo asustar.
-Escuche bien, dijiste de nuevo mi mujer.
-Ahí está mi pesar, que yo ahora no sé, que hacer, por un lado esta Candy, como una mujer nueva haciendo todo para alagarme, me hace saber que quiere que las cosas vuelvan a tomar su rumbo, pero por el otro esta Madeleine con su amor incondicional hacia a mí, que no sé, que decisión tomar.
-Bueno pues deberás tomar una decisión, porque una vez que Candy, se entere que tú tienes otra mujer, ella se va a desencantar y tu burbuja se va a desinflar, así que no es por presionarte pero deberás decidirte por una de las dos.
-Sí, lo sé, es solo que tengo miedo que Candy, me vuelva desilusionar con alguna otra cosa, cuando le creí que después de la hacienda realmente me comenzaba amar, ella solo fingió muy bien, ahora no sé a qué se debe su cambio.
-¿Qué te hace creer que no lo hace por amor a ti?
-William – solo suspiro – si así fuera, le pediría perdón por todo lo que le he hecho, rogando por una oportunidad.
En eso un mensajero entra a la oficina –señor le mandan esto.
-Sí, gracias puedes retirarte.
-¿Qué es?
-Madeleine que me invita a pasar la tarde con ella.
-¿vas a ir?
-No, Candy, va a venir con Katherine vamos a ir a comer y después las llevare a comprar ropa para el viaje, le mandare una excusa, cada vez me cuesta más trabajo excusarme con ella, pero mi hija esta primero, pero después de este viaje tomare una decisión espero no equivocarme en mi decisión.
Es solo que en mi arrebato, por el enojo y mis celos me deje llevar y ahí estaba Madeleine ofreciendo lo que Candy era incapaz de darme que solo me refugie ahí, pero ahora sé que me equivoque y no sé, que hacer, si termino con ella voy a lastimarla y es algo que nunca me perdonare, me siento un gusano porque solo la use para llenar un vacío.
-Pues deberás tomar una decisión, William yo he visto el extraordinario cambio de Candy ella ha puesto de su parte para que las cosas funcionen y te lo digo yo, que la he visto como pone empeño cuando quiere apoyarte en cosas que son de interés para ti, déjame decirte que me sorprendió mucho cuando me pidió que le enseñara algunas cosas de las empresas.
Amigo, no eches por la borda tu matrimonio se ve que Candy te ama, lo noto en sus ojos, tal vez se equivocó pero tú también te has equivocado, creo que están en un punto donde los dos se han lastimado mutuamente y es la hora de que recuperen su relación o terminen de una buena vez, con esto trato de decirte que le des su libertad y tu hagas tu vida con Madeleine.
William, -solo suspiro- ante lo que George le decía, pero era verdad, el que la amaba con locura simplemente tenían que buscar un punto medio donde los dos tuvieran su felicidad, por un lado quedarse juntos y darse una nueva oportunidad o en definitiva, dar por terminado el matrimonio, aunque en su caso el seria el que diera la excusa de ser el quien había faltado al matrimonio por estar con otra mujer, así no la perjudicaría.- lo se George, no te creas todo lo que me dices lo he pensado y lo pensare muy detenidamente para tomar una decisión.
Pero dime ya se arreglaron las cosas con Nancy, digo ya veo que en la mansión ya ni llegas.
-Pues no muy bien, solo se enojó y no me dice que es lo que la tiene.
-Sí, sabes, solo que no quieres dar tu brazo a torcer, dime ya cuanto tiempo llevan de relación y tu solo estas con ella en una forma no tan formal, amigo debes de formalizar, dime ¿no la quieres?
-Pues de quererla si, pero para que casarnos, así estamos bien.
-Bien para ti, pero no para ella, piensa las mujeres necesitan seguridad y cuando no la tienen, comienzan a ponerse como Nancy, muy molestas.
-Sera que, es lo que tiene.
-Bueno te lo puedo apostar, vamos pídele matrimonio y yo te regalo el diamante para su anillo.
-Hay muchas gracias, que dadivoso me saliste, ya parece que yo perderé mi soltería ¡haaaaa! Si como no, saliendo de la oficina para la suya.
William, preparaba la nota para excusarse de Madeleine informándole que saldría de viaje y que no iba a poder verla hasta su regreso.
Un par de horas más tarde llegaba Candy con Katherine y la abuela para ir de compras.
-Bien mis damas ya las esperaba, así que vamos para que me desfalquen, porque tendré que pagar una cuenta grandísima en la tienda, comenzando por esta damita que dejara mi cartera vacía.
-Hay ya hijo deja de quejarte, que para eso has trabajado para darle gusto a tu hija y a tu mujer – enfatizando.
-Bien vámonos, veremos tiendas y después cenamos en algún restaurant.
Después de que recibió el mensaje de William, Madeleine fue a buscarlo a la oficina, se había cansado de esperarlo, cuando los vio salir, con su familia el cargando a Katherine y ayudando a su abuela, después a Candy al final para irse.
Madeleine quedo en shock, al verlo muy sonriente con su familia y ella con el corazón roto sintiendo como lo estaba perdiendo.
Continuara…
Bueno sé que algunas no estarán de acuerdo, pero si se ponen a pensar los dos faltaron a la relación y esto no se trata de hacer sufrir más a uno que a otro, se trata del perdón, se trata de cuando amas perdonas todo, hasta lo imperdonable y si lo haces, lo haces de corazón. Primero William, se dio a la tarea de enamorarla aunque un poco loco su método pero lo logro, después todo se fue a la borda porque Candy no fue honesta, ahora es el turno de Candy de enamorarlo y hacer que florezca el amor.
Los personajes no serán igual al manga, libro o manga.
Los espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.
