Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 38. AQUÍ ESTAMOS SIEMPRE PARA TI


Le llamé a Kenjirou para que venga por mí pero sala me alcanzó cuando estaba saliendo hacia estacionamiento.

—¡Yuuri! Lo olvidé, tiene que llevarse su caja.

—¿Mi caja?— pregunté intrigado.

—Esa caja que les regaló el hospital en el baby shower. Ninguno de los panzoncitos se las llevó. Esta semana tengo que llamar y enviarlas a casa de tus amigos.

—Ya recuerdo— hice memoria, aquellas cajas grandes que la bruja dijo que eran finlandesas o algo así.

—La doctora Petrova las mandó a hacer, no son originales, así que no creo que les sirva de todas formas— me sonrió. –El doctor Nikiforov pidió una donación y les iban a enviar unos preciosos asientos de bebés para el auto pero ya sabes cómo es la doctora. Siempre dice que hay que ahorrar. Prefirió el dinero y anduvo buscando en internet esas cajitas que les dan en Finlandia a las puérperas. A Lilia no le hizo gracias porque tuvo que ir a recogerlas a la estación— Sala soltó una leve carcajada. Parece que eso le había divertido mucho.

—Entiendo. ¿Son bonitas?— pregunté porque si al menos no son originales pueden estar hechas de un buen material.

—En realidad no se gastaron ni 2000 yenes en los regalos para cada uno, así que no creo que esas cajas sean térmicas o que estén hechas con cartón antialérgico. Yo que tu no podría a mi bebé allí. Pero la ropita y las demás cosas que traen, si pueden servirte— siguió parloteando mientras yo intentaba seguirle el paso rumbo al salón de psicoprofilaxis. Me agrada a pesar que es muy habladora, debe ser porque es italiana.

—Aquí está. También tengo esto— me mostró el libro de firma que hice para la fiesta. –No sabía qué hacer con él y te lo guardé. Oí que tú lo hiciste— sonrió. —Debería dárselo a Celestino pero él no está disponible por el momento ¿Cuídalo sí?

No fui capaz de decirle que no lo quería, sobre todo porque recordé que Viktor escribió allí. Y claro, Anya la perfecta también. Además están todos los buenos deseos de los demás médicos del hospital y las familias de los otros embarazados. Creo que este libro debería quedarse en el salón de psicoprofilaxis.

—Sala, creo que debería quedarse aquí o con Celestino— sugerí.

—No se puede, tienen que limpiar el salón, no sé dónde pondré las demás cajas si no vienen a recogerlas. Ah y Celestino no va a venir en estos días, está deprimido... su chihuahua se murió— hice nota mental para llamarle a nuestro monitor y hablarle. Yo sé que es perder un compañero canino. Guardé el libro en mi bolso, apenas cabía.

Esperé a Kenjirou con mi enorme caja en la recepción.

—¿Eso es para devolver al bebé si no lo quieres?— bromeó al llegar.

—Es un regalo del hospital, tonto— le dije fingiendo estar molesto.

—Sólo bromeo. Vamos, yo lo llevo.

Durante todo el camino de regreso a casa mis dedos jugueteaban con mi bolso y con aquel libro de firmas. Estuve tentado muchas veces a sacarlo pero me reprimía. Debo tener paciencia para leerlo en mi habitación.

Casi eché a la calle a mi amigo cuando llegamos, él quería comer algo, le preparé un sándwich y le dije que me caía de sueño. Una vez solo me encerré en mi habitación. Muy despacio saqué ese gran cuaderno y lo abrí

En la primera página pude ver aquella caligrafía que me era tan conocida. Ahora se ve más hermosa que antes...

"Un hijo es la bendición más grande que nos envía el cielo, trae consigo una magia que se hará realidad el día que puedas verlo a los ojos. Dentro de tu vientre crece la esperanza, la fe y la mayor motivación que puedas conocer. Es un alma lo que traes al mundo, nunca lo olvides. Habla con tu bebé, dile cuanto lo amas y lo mucho que lo esperas. Los días pasan rápido, las molestias del embarazo también. No temas pedir ayuda, aquí estamos siempre para ti. V.N. "

Lo volví a leer al menos unas veinte veces hasta aprendérmelo de memoria. Durante toda la noche mi bebé no dejó de moverse y darme patadas muy fuertes al punto que me despertaba de mis sueños. En el último de ellos pude ver a Matsurou sola con su pequeño, sentada en una banca, pidiendo limosnas. Me desperté llorando.

"Tú también vas a crecer sin papá hijito y no puedo hacer nada para evitarlo. Tu mami también fue un omega egoísta que no pensó más que en sí mismo y se acostó con alguien que no era libre. Ahora vamos a estar solos" suspiré pensando por primera vez que hice mal y no debí proceder de esa forma.

Mi bebé merece un padre que lo ame, que se preocupe por él y por culpa mía no lo tendrá.

El lunes a primera hora fui a hacerme los análisis. Me dijeron que estarían en dos días, así que aproveché que Kenjirou tenía la mañana libre para que me lleve a donde tenía planeado.

—Sala ¿Ya enviaste la caja de Yoon Bum?— pregunté.

—No, la doctora Petrova dijo que se la enviaría pero no se acordó y no creo que lo haga ¿Por qué?

—Yo puedo llevársela, pienso ir a hablar con él.

—Está bien pero...— otra vez se acercó a mí como si me susurrara un secreto. –El sábado el doctor Nikiforov y el doctor Giacometti llevaron a Bum al hogar de madres para que no esté solo.

—Tengo que verlo, es un buen amigo— dije.

—Llévale la caja, anímalo. Me da tanta tristeza lo que pasó, siempre los que salimos dañados somos los omegas y no es justo— soltó un bufido como si recordara algo que aún le molesta.

—¿Otra caja más?— Kenjirou me ayudó a llevarla.

—Es para mi amigo Bum.

—¿El flaquito ese del otro día? ¿El coreano?

—El mismo.

—Yuuri su casa está un poco lejos...

—Ahora está viviendo en el hogar de madres, no es lejos. Puedes dejarme allí que yo regreso a casa solo— le sonreí.

—¿En el hogar de madres? ¿Y su alfa loco? ¿Qué le pasó? ¿Lo dejó?

—No lo sé bien, creo que tuvieron problemas, te dije que le avisaría a un médico para que le ayude.

—¿Y le avisaste a Nikiforov?— preguntó.

—Sí y al doctor Giacometti, ellos se han hecho cargo de Bum— dije muy serio porque aun recuedo lo que me dijo sobre no meterme a ayudar a un omega en problemas.

—Eso está bien Yuuri, no busques problemas, no ahora que estás esperando, cuida el cachorro es tu único trabajo.

—Lo sé— dije para silenciarlo. Sé que se preocupa por mí, que solo quiere cuidarme y se lo agradezco de corazón pero hay cosas que debo hacer. Como por ejemplo estar pendiente de mis amigos de la psicoprofilaxis e ir a comprar materiales para empezar mi trabajo para Chris.

Cuando llegué al hogar de madres me recibió una omega que he visto antes en el hospital, creo que también estaba en nuestra bendita fiesta. La saludé y le dije que venía a ver a Yoon Bum.

—Hola, eres Katsuki ¿verdad?— preguntó.

—Soy yo ¿Y usted?

—Mi nombre es Sayo y soy la trabajadora social del hospital y también del hogar de madres— se presentó. Justamente con esta mujer es que tengo que hablar y pronto pero no puedo ser tan aprovechado como para tratar temas personales cuando vengo a ver a un amigo.

—Encantado de conocerla, soy amigo de Bum, nos conocimos en... el hospital— dije para evitar nombrar la clase de psicoprofilaxis.

—Bum no se encuentra bien, está en la enfermería del hogar, no tiene nada físico sin embargo padece en una profunda depresión, no sé si sea bueno que vuelva a ver a las personas relacionadas con...

—La fiesta del viernes— terminé su frase.

—Exacto. Tal vez debemos darle más tiempo...

—No sé si pueda volver a visitarlo por favor, cuídenlo mucho, le traje el regalo que el hospital nos dio, espero que lo vea como presentes para su cachorro y no como recordatorio de ese mal día— hice una reverencia y me retiré sin insistir, ya buscaría el modo de ver a mi amigo. Tal vez si se lo pido a Viktor...

Dos días después regresé para recoger mis análisis, el técnico a cargo me dijo que aún no habían llegado porque no figuraban entre los resultados. Hice un poco de coraje, aunque solo internamente, porque no es usual que nos hagan perder así el tiempo. Si me dijeron para hoy, deberían estar allí. Aproveché para visitar a Isabella porque Matsurou ya no estaba.

—Hola Yuuri— me saludó una muy recuperada señora Leroy. —Aún estoy aquí, mi cachorrito más pequeño está internado en neonatología, así que no me iré a casa hasta que pueda salir con los dos. No puedo dejarlo solito— suspiró. —Pero me dejan alimentarlo cada dos horas aunque si se lo llevan para más análisis debo sacarme la leche.

—¿Cómo va? ¿Qué dice Viktor de su estado?—pregunté.

—Me dio maravillosas noticias hoy, mi cachorrito está respondiendo bien, dice que con un adecuado tratamiento podría ser posible librar la operación, solo necesita muchos cuidados, no debo dejarlo llorar ni agitarse durante un largo tiempo, mañana me dirá si me lo llevo el fin de semana— sonrió.

—Eso es... amazing—sonreí, ella me miró entrecerrando los ojos.

—Es exactamente lo que Viktor dijo.

—No me dejaron ver a Bum— cambié de tema.

—¿Por qué? El pobrecillo necesita compañía.

—Me dijeron que tiene depresión severa y...

—Ay no, eso quiere decir que volvió a cortarse— dijo muy preocupada.

—¿Hace eso seguido?— pregunté al recordar aquellas marcas y vendas que traía el día que conocí su casa por casualidad. Bum me dijo que él mismo lo había hecho y pensé que estaba defendiendo a su alfa.

—Bum es un caso, lo conocí como dos meses antes que tú y sí, creo que lo hace cuando está desesperado. Pero según me dijo JJ los análisis de su alfa salieron negativos, él no es el padre del hijo de Kenji sin embargo sí participó en aquel acto horrendo, Kenji ya lo reconoció. Lo malo es que Sangwoo no quiere dar los nombres de los otros alfas que participaron. Parece que va a ser deportado.

—¿Por qué?

—Lo están evaluando porque Kenji no es el único caso de violación, Yuuri. Han habido otros pero va a ser muy difícil probar que Sangwoo ha participado en todos, algunos omegas no recuerdan o no quieren testificar por vergüenza. Si se limitan a procesar la demanda por una sola violación, no le darán más de 8 años, 6 si se porta bien. ¿Y luego? saldrá a seguir haciendo lo mismo.

—Pero si lo deportan...

—Su gobierno se encargará de él.

—Y no volverá— dije pensando en lo que Kenjirou me contó.

—Es lo mejor para ese tipo de gente, tienen que cortar esto de raíz y hacer algo contra esos alfas. ¿Cómo podemos vivir con miedo? ¿Qué clase de mundo le dejaremos a nuestros cachorros?

—Tienes razón. ¿Has sabido algo de Cao Bin?— pregunté.

—Ese es otro problema— suspiró. —Es como si la tierra se lo hubiera tragado.

—¿Qué?

—Se hizo humo, nadie sabe de su paradero. Envié a JJ a que lo busqué, allá donde dijo que vivía en ese motel y nadie lo ha visto desde el fin de semana ¿No viste con quién se fue ese día de la fiesta?

—Ni me fijé, pasaron tantas cosas que no puse atención en Cao.

—Ese mocoso tiene la clave de todo pero no voy a descansar hasta saber por qué lo hizo y quién le pasó esa información.

—Ya no creo que haya clases así que estaré en casa ¿Puedes mantenerme informado de lo que pase? Si puedo ver a Bum o a Kenji, no dudes en llamarme. Si sabes algo de Matsurou o Harumi...

—Te llamaré Yuuri, descansa y mantén la calma, cuida tu cachorro— me sonrió.

—Espero que puedas llevarte pronto a tus bebés a casa— me despedí con un abrazo.

Nuevamente me sumí en la rutina, en mi vida normal solo en casa, bebé Katsuki no me lo ponía fácil, pateaba y se movía como un pececito. Y sus golpes eran cada vez más fuertes. A lo mejor papá tiene razón y llevo un futbolista dentro, un alfa futbolista. Sus ataques son dirigidos hacia mi costilla derecha, parece que encuentra ese hueso particularmente pateable. Varias veces he tenido que encogerme del dolor que me causa. Si no fuera por la almohada que me vendió Chris, no podría descansar tan cómodamente, aunque cuando mi cachorrito despierta por las noches y la posición en la que estoy no le parece soy atacado furiosamente.

Mi embarazo se está volviendo muy pesado y a veces no me reconozco a mí mismo. Me sorprendo llorando por cualquier cosa, sintiéndome solo y desamparado. Al mismo tiempo siento que mi corazón no cabe en mi pecho cuando mi bebé se mueve. Y me desespera cuando me patea. ¡No me entiendo!

Me dediqué a ver maratones de películas viejas, cursis y románticas. De esas donde todos viven felices comiendo perdices, mientras hago unas hermosas muñecas japonesas de papel que pronto enviaré a Chris para que vea que voy avanzando su pedido.

El viernes me llamaron del hospital para que pase por mis análisis, esperaba que con ellos la obstetra pudiera atenderme y determinar si necesito medicación o hay peligro de entrar en preclampsia. También pienso sacarle una copia a esos análisis para enviárselos a Chris por si hay una vacante su turno y poder atenderme con alguien en quien sí confío.