Bienvenidos al capítulo 55 de Power Rangers Furia Olímpica, en este capítulo veremos las acciones que tomaran los Rangers frente al secuestro de Eri a manos de Keu, S entrara en un estado depresivo del cual no lograra salir solo.

Este pequeño arco no es mío, lo escribió alguien más y sinceramente en mi opinión es mejor de lo que yo haya podido haber escrito, este arco tal vez no haya batalla Ranger pero como dije, es para profundizar un poco más al personaje de S.

No olviden visitarme en DeviantArt soy SolarBeast043, voy a rehacer los dibujos de Furia Griega ahora con mi técnica mejorada, espero les guste apenas los suba.

Comencemos con el capítulo.


Un gran mal ha de despertar

Nuestro destino es

Buscar el gran poder

Entre la espesa niebla al caminar

Tratar de encontrar

Un camino ideal

Nuevamente estallara la gran batalla celestial.

El poder olímpico usaras

Vamos Power Rangers.

Ardan como el fuego

Y venzan a todo el mal

Vamos Rangers.

Luchando con valor.

Guerreros de Esperanza, vuelen

Por siempre Power Rangers

Luchemos contra el Chrono Poder

En las estrellas hay

Un camino de luz

Se valiente con el corazón

No pares de luchar

Con toda tu pasión

Nuevamente estallara la gran batalla celeste.

El poder olímpico usaras

Vamos Power Rangers.

Ardan como el fuego

Y venzan a todo el mal

Vamos Rangers.

Luchando con valor.

Guerreros de Esperanza, vuelen

Por siempre Power Rangers

Power Rangers Furia Olímpica.


Capítulo 55.

El imperdonable.

Lluvia caía despavorida sobre los campos normalmente verdes y llenos de vida. El escenario podría parecer hermoso ante los ojos de cualquier espectador, pero ante las dos perlas color negro que miraban la tierra mojada sin ningún tipo de emoción, dicho lugar no era más que lúgubre y baldío.

Un rubio caminaba sin rumbo, cubierto con una capa a cuerpo completo y capucha. Bastante más flaco de lo normal, hasta tal punto de que sus costillas se lograban asomar entre su Yukata mal puesta.

Su estómago gruñó exigiendo comida. S, a sabiendas de que no poseía ningún alimento miro a los alrededores, encontrándose con unos árboles que prometían ser manzanos. Como un hombre muerto caminó hacia los árboles, donde pudo apreciar las manzanas rojas mojadas por la lluvia. Levantó su mano sin ganas hacia las ramas y genero una leve corriente de viento que cortó varias manzanas. Mientras las recogía escuchó unos gritos y ladridos al fondo en los árboles.

S estaba a punto de ignorarlos, pero un grito de auxilio lo detuvo.

-¡Ayuda, mami!–.

La voz de una niña pequeña.

S miró la manzana y luego su espada. Cerró los ojos y le dio un mordisco antes de darse la vuelta rápidamente.

Llegando al lugar vio a una manada de lobos rodeando un árbol. Allí arriba, sosteniéndose como podía se encontraba una niña de cabello negro largo. Tenía rasgos asiáticos notables, un vestido blanco y tez ligeramente pálida.

S se posó frente a los lobos en un momento, los cuales le gruñeron en advertencia. S únicamente los miró con sus ojos muertos y expulsó una corriente de aire que los asustó.

El rubio vio irse a los lobos. Miró hacia arriba para notar que los ojos de la pequeña niña ahora estaban sobre él, en una mezcla de miedo, expectación y asombro. Sus ojos eran color verde jade.

-¿Estás bien?–.

La voz tosca de S, la cual parecía no haber sido utilizada en mucho tiempo, llamó la atención de la niña. Ella solamente lo veía.

-¿Puedes bajar sola?–.

Preguntó el rubio una vez más. La niña tragó saliva y negó con la cabeza mientras desviaba la mirada. S de un salto llegó donde la niña. Ambos se miraron fijamente. El rubio le ofreció su mano. La pequeña la tomó.

Ambos llegaron al suelo, y entonces S captó movimiento detrás de ellos.

-¡Lanna!-.

La niña reconoció la voz.

-¡Mami!–.

Exclamó la pequeña para salir corriendo al encuentro con su madre. S observó a la mujer, era bastante joven, no debería tener más de 25 años. Pelo corto azabache, rasgos asiáticos marcados y ojos grisáceos.

La mujer abrazó a la niña y luego notó al hombre rubio. Lo miró con sospecha mientras abrazaba protectoramente a su hija.

-Mami, Él me salvó de los lobos–.

La mirada de la mujer se suavizó cuando escuchó las palabras de su hija. Suspiró y se acercó a S. Hizo una reverencia.

-Muchas gracias por salvar a mi hija. Ella siempre es tan hiperactiva y se escapa de casa sin pedir permiso. –

Le agradecía la mujer. S solamente la observaba. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse. La mujer miró confundida al hombre y trató de detenerlo.

-E-Espere, quisiera agradecérselo. Mi nombre es Mikasa, Mikasa Jaeger. Noto que usted es un viajero, quizá podría darle algo de comer como agradecimiento y algo de refugio mientras pasa la tormenta–Le ofreció con una sonrisa la ahora reconocida Mikasa.

S la miró algo sorprendido por la oferta. La azabache esperaba expectante la respuesta del hombre sin dejar caer su sonrisa.

-Eso… Estaría bien–Respondió finalmente el rubio. Mikasa asintió e hizo ademán de que la siguiera. Eso hizo el rubio.

La niña miraba a su salvador con añoro y curiosidad.

-¿Cómo se llama, señor?–Preguntó de repente la niña. S quedó un poco descolocado.

-Mi nombre no es de importancia–.

Lanna miró triste al suelo. S suspiró. Mikasa veía todo un tanto curiosa.

-Puedes llamarme Kaze–Respondió el rubio. La niña se animó ante la mención del nombre.

Llegaron a la casa. Era una cabaña de tamaño mediano en medio del bosque. Al entrar S pudo sentir la diferencia de temperatura. El lugar era cálido. Mikasa extendió sus manos ante él, pidiéndole el abrigo.

S con cautela se lo quito, revelando su Yukata maltratada y cuerpo desnutrido. Lo único que parecía en buenas condiciones era su Katana. Mikasa notó el estado deplorable del hombre.

El rubio se sentó en el sofá frente a la fogata mientras la mujer cocinaba, la niña dibujaba en el suelo. S miró a sus alrededores, notando varias fotos en la pared. En una se podía apreciar a Lanna más pequeña junto a Mikasa y a un hombre castaño que suponía era su padre. Sin embargo, Él no parecía estar cerca.

-Linda casa–Soltó el rubio, sabiendo que Mikasa lo escucharía. La pelinegra se asomó por el ventanal de la cocina y le sonrió.

-Gracias, mi marido la construyó con sus propias manos junto con unos amigos-. Contó la pelinegra. S entonces notó cómo la mirada de Lanna se entristecía ante la mención del padre.

Mikasa los llamó a comer. El rubio se sentó con recelo, solo había tres platos. Ya era oficial, aquel hombre de ojos verdes no iba a volver. Comieron en silencio.

-¿De dónde viaja, señor Kaze?-Preguntó la niña. El rubio tomó algo de sopa.

-De un lugar muy lejano- Respondió sin más.

Siguieron comiendo en silencio.

-Señor Kaze, si le apetece podría tomar un baño- Ofreció Mikasa, notando lo mugriento que estaba. S se miró así mismo y asintió.

Después de la cena S se metió al baño y se despojó de su Yukata y Katana. Se miró al espejo, todo su cuerpo estaba lleno de cicatrices que iban desde el rasguño de un gato hasta la mordida de un tiburón. Se metió a la ducha y cerró los ojos.

-Debes estar loco… ¡No podemos hacer eso! –

-Lo harán, porque así yo lo ordeno. No más guerras.–

-Nunca le daré la mano a ese infeliz–.

-Entonces te la cortaré. Si ustedes no detienen esta mierda, los mataré a todos, uno por uno. –

-¡Después de tantos años en guerra, todo medio oriente descansa por fin! ¿Quién es el héroe que consiguió que estás personas dejaran las armas? –

-Se escuchan rumores de un hombre con una espada japonesa. Nadie quiere hablar mucho de Él, excepto de lo aterrador que es. –

-"El Jefe de jefes". –

S abrió los ojos asustado. Se había quedado dormido de pie en la ducha. Notando su cuerpo limpio, decidió salir. En vez de su Yukata encontró otro conjunto de ropas color marrón, y su Katana seguía ahí.

S salió del baño vistiendo la ropa. Mikasa lo vio y se le acercó.

-Espero que no te haya molestado que tomara tu Yukata. Estaba algo sucia y deteriorada, solo la lavaré, y si quieres podría repararla un poco.-La pelinegra decía con una sonrisa. S solo pudo asentir.

Llegó la noche y Mikasa gui la habitación de invitados.

-Aquí duermen nuestros amigos cuando nos visitan. Espero que sea lo suficientemente bueno. – Explicaba Mikasa mientras veía al rubio sentarse en la cama.

-¿Por qué haces esto?-Preguntó el ojinegro. Mikasa lo miró confundida.

-Dejar entrar a un desconocido a tu casa, con una Katana. Si quisiera podría haberlas matado a las dos y robar todo.-Dijo el rubio con una expresión dura. Mikasa solo lo miró.

-Por cómo te veo, pareces totalmente perdido, en todos los sentidos. Sin ofender, pero soy una ex-capitana del ejército, por cómo estás podría someterte. Y además… Sé que no harías tal cosa. Ningún hombre que sea malo se tomaría la molestia de salvar a una niña, y menos en ese estado.-Explicó la mujer, acercándose a S. El rubio solo la miraba con algo de sorpresa.

-No me conoces.-Susurró el rubio. Mikasa sonrió.

-No, no lo hago. Sin embargo, no es la primera vez que veo esa mirada en los ojos de alguien.-Mikasa le sonrió con tristeza. S bajó la mirada.

-¿Cómo te llamas realmente?-Preguntó la pelinegra. S la miró con recelo.

-Mi nombre es… -

Mikasa sonrió al escuchar su nombre.

-Un placer conocerte. –

P.O.V de S.

Sin motivo aparente, terminé quedándome en esa casa más tiempo de lo que pretendía. La lluvia había cesado hace días, pero yo seguía sin irme.

Lanna me contaba de lo que hacía en el bosque, donde jugaba con los animales. Era una niña muy energética, curiosa y aguerrida. También era una artista, dibujaba bastante bien para solo tener 8 años. Por algún motivo le gustaba jugar con mi cabello y pintar mis uñas de negro. Mikasa se reía mucho al verme tratando de mantener mi expresión recta mientras una niña me hacía trenzas.

Mikasa se volvió mi confidente. Terminé contándole cómo perdí a mis padres a temprana edad, sobre mi hermana y maestro. Ella me contó que su esposo, Eren, murió de una enfermedad incurable hace ya 2 años.

Sin querer me fui acercando demasiado a las dos. Mikasa y yo terminamos teniendo relaciones al segundo mes de mi estancia. Lanna no tardó en notar que las cosas entre su madre y yo habían cambiado, pero en vez de recriminar me aceptó completamente. Ella aún amaba a su padre, pero no tenía problemas con tener otro. No lo estaba reemplazando, Eren era Eren, y yo soy yo.

De repente dejé de tener tantas pesadillas. Keu ya no estaba en mi mente, ni medio oriente. Solo Lanna, Mikasa y el campo. Si hubiese muerto al cuarto día de mi quinto mes con ellas, hubiese muerto feliz.

Pero llegó el quinto día.

Lanna no volvía a casa y caía la noche. Mikasa y yo decidimos salir a buscarlas. Yo me llevé mi Katana y ella sus pistolas. Nos separamos para cubrir más terreno.

Logré detectar su energía hasta una casa abandonada a las afueras del pueblo más cercano. Junto a ella, había unas 10 más. Cuatro eran de niños, y las otras seis de adultos.

Entré llenó de ira, exigiendo la liberación de todos. Lanna me reconoció y gritó mi nombre. No debió haber hecho eso. La amenazaron contra mí, y eso me enfureció. Aura carmesí se encendió a mi alrededor. Los noqueé a todos. Pero justo cuando iba a desatarlos a todos noté que uno no había quedado completamente inconsciente. Le apuntaba a Lanna.

Se escuchó un disparo. Salpicó sangre.

Yo no llegué a tiempo.

Algo dentro de mí se quebró. Toda mi piel quemaba. El mango de mi Katana comenzó a brillar carmesí. Le corté la cabeza a aquel hombre.

Esa fue la primera noche que vestí mi traje Ranger. Y con él me manché de sangre. Nadie quedó vivo, solamente los niños.

Llamé a las autoridades y llevé a Lanna al hospital más cercano.

El doctor negó con la cabeza mientras Mikasa lloraba desconsolada. Yo estaba congelado. Traté de abrazarla, pero me empujó. Yo la miré sin entender.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no salvaste a mi hija?! –

Me reclamó. Yo me hice la misma pregunta. Si los hubiese matado a todos como siempre había hecho, Lanna estaría bien.

Esa noche tomé mi Yukata, la cual había sido reparada por las manos de la mujer que había llegado a amar.

Salí por la puerta y nunca volví.

Actualidad. Base ranger.

Todos se encontraban callados. Nadie decía nada y el ambiente estaba denso. S estaba sentado mirando su Katana. Kim aún seguía en shock con Daniel a su lado tratando de calmarla.

-Maldita sea.-Gruñó Marshall por lo bajo.

-Si Keu se la llevó deberíamos recibir su mensaje pronto. Es como lo de Thomas otra vez. Esos malditos.-Maldijo Fionna. Tommy se acercó a S en estado catatónico.

-S, la última vez me ayudaste a salvar a mi hijo. Ten por seguro que haré lo que sea necesario para ayudarte a salvar a Eri. – Prometió el Ranger legendario. El rubio no dijo nada.

-S, yo… Lo siento tanto, esto es mi culpa.-Se disculpaba la Ranger plateada. Desde que despertó no había dejado de llorar, estaba afligida y destrozada. Daniel la abrazó.

-Shh, tranquila. Esto no es tu culpa. La recuperaremos, cariño.-El ranger rojo hizo lo posible para calmar a su novia.

-Acabo de detectar una señal perdida, su frecuencia es similar a la energía de Cronos.-Avisó Alpha.

-Atrápala, seguro es Keu.-Ordenó Keith. Alpha tecleó algo en el panel central y un video comenzó a reproducirse.

-Hola, chico.-Saludó el rostro oscuro de Keu. Todos miraron con rabia al demonio.

-He notado que has hecho una nueva amiguita. Yo también quería una nueva amiga, así que la tomé prestada. Espero que no tengas problema con ello.-Se regocijó el demonio, luego la imagen se enfocó en Eri, la cual estaba en una esquina hecha bolita.

-Ella no está aceptando mi amistad, y eso me pone triste. Si no vienes en menos de 24 horas aquí, tendré que terminar con esta relación. Tú solo, sin tus amigos. ¿No es irónico? Ya sería la segunda vez que mato a una niña delante de ti.-Keu empezó a reírse mientras llamas negras salían de su cuerpo.

S miraba con ojos congelado las imágenes.

-Ah y una cosa más. No puedes usar tus podercitos de colores. Y para que no hagas trampa hice que ese científico construyera un campo que detecte energía mórfica. Si haces trampa, una pequeña cabeza blanca rodará. No tardes.-El video se cortó.

Todos estaban en silencio. Kim seguía llorando.

S se levantó y todos lo miraron. Él simplemente se dio la vuelta hacia la salid.

-S, ¿qué haces?-Preguntó Tommy, confundido. No recibió respuesta. Daniel dejó a Kim y corrió hacia a S, deteniéndolo.

-Espera, S, sé que estás enojado, pero debemos pensar las cosas antes de mandarte ahí. Si no puedes usar tus poderes Rangers, deberíamos pensar en una estrategia.-

-No iré. –

Esas palabras helaron a todos los presentes. Daniel parpadeó varias veces y balbuceó.

-¿A qué te refieres?-Preguntó el fénix temiendo la respuesta.

-No iré. Simplemente eso. Ustedes encárguense. – Respondió el rubio con voz muerta.

-S, nos encantaría poder luchar todos, pero escuchaste a Keu, si no vas Tú, Él la matará.-Razonó Tommy.

-Ya lo resolverán.-Fue la fría respuesta del rubio.

Kim era la que menos podía creer lo que estaba viendo. Ella sabía lo mucho que S se preocupaba por Eri, no entendía nada.

Marshall fue el primero en salir del shock, cambiándolo por furia. Sus ojos se volvieron rojos y sus colmillos se alargaron. En un parpadeo se encontró frente a frente con S y le dio una patada en el estómago que lo mandó volando.

-¡Hijo de perra!-Exclamó el vampiro, yendo una vez más a por el rubio.

-¡Marshall! ¡Basta!-Llamó Fionna, pero eso no detuvo al vampiro.

S estaba de pie, cabizbajo y sosteniendo su estómago. Marshall le dio un puñetazo, lo tomó de la solapa y le encajó un rodillazo en el plexo solar. S escupió algo de sangre, pero no se defendía.

-¡Sabía que no eras más que un maldito infeliz! ¡Esa niña confía en ti y te da igual!-Marshall tomó la cabeza de S y le estampó un rodillazo que lo hizo tambalear.

-¡¿Qué pasa?! Ya no eres tan poderoso, parece. ¡No eres más que un cobarde!-

Tommy, Daniel, Dante y Tyler fueron necesarios para sostener a Marshall y alejarlo de S, quien seguía de pie cabizbajo.

Kim y Elsa se acercaron a Él. Solamente pudieron apreciar sus ojos cristalinos antes de que desapareciera en una ventisca carmesí.

Monte Olimpo.

Cronos estaba sentado en su trono, mirando aburrido la imagen en vivo de Keu sentado en posición de loto dentro del domo, con la niña de pelo blanco temblando de miedo lejos de Él.

-Fue una sorpresa que el Ranger carmesí tuviese este tipo de debilidad. Para el final del día habrá un Ranger menos.-Hablaba Cronos a sus siervos. Savithar, BlackArachnia, Scylla y Specter.

-El Carmesí ha sido una molestia desde que llegó, y más con esa historia que se trae con Keu. ¿Y qué si mató a su hermana y maestro? Gran cosa.-Se quejaba Scylla. Savithar entrecerró los ojos.

-Viniendo de alguien como Keu no me extraña que su mayor arma para hacer daño a su enemigo sea mediante sus allegados. Es patético.-Expresó Savithar con cierto asco en su voz. Specter bufó.

-Mira quién habla, el agente doble.-El científico dio un golpe bajo. Bryan gruñó.

-No me importan los métodos, quiero que los Rangers caigan y si es sufriendo, mejor.-Declaró Cronos.

-Aunque es una lástima, este Ranger Carmesí hubiese sido un buen aliado, en especial después de averiguar de su estatus en la tierra. Bastante sorpréndete. E irónico considerando que es un Ranger.-Siguió hablando el Titán.

-He de decir, Lord Cronos, que hasta nosotros sabemos que ese tipo no es material de Ranger. Por otro lado, no me cae tan mal como los otros idiotas que se creen héroes.-Expresó BlackArachnia.

Mientras tanto.

Apolo estaba inquieto, como lo ha estado los últimos tiempos. Entonces sintió una energía muy familiar. El Dios del sol gruñó, y al pestañar ya no se encontraba preso. Estaba en un lugar parecido al espacio exterior, con estrellas y galaxias visibles a su alrededor. Frente a él se encontraba una mujer pelinegra con Alas de ángel.

-Tiempo sin vernos, Dios del sol.-Saludó con cierta burla la mujer. Apolo bufó.

-Némesis. ¿Qué quieres?-Preguntó agresivo el Dios. Némesis sonrió.

-Solo quería ver cómo estabas. Llevamos mucho sin hablar. Noto que estás en una situación algo complicada, qué vergonzoso para un Dios.-La entidad primordial siguió provocando.

-Sí, sí. Supongo que no estás aquí para ayudar, mucho menos con la mierda de juez que elegiste esta vez.-Apolo se masajeó la sien debido al estrés. Némesis lo miró confundido.

-¿Mierda por qué? Yo creo que este es el correcto. Probablemente el mejor desde Escanor.-Dijo Némesis, causando que Apolo se le quedase mirando raro.

-¿De qué mierda estás hablando? Ese mocoso es el peor candidato posible. Tiene la psique más roto que Kratos.-Rebatió el Dios. La diosa se puso en pose pensativa.

-Bueno, es cierto que tiene problemas, ¿y qué? No lo elegí porque sea el más cuerdo.-Declaró la Diosa. Apolo levantó una ceja.

-¿Por qué lo escogiste?-Preguntó el Dios formalmente.

-Es complicado de explicar. Supongo que ya viste toda su vida y experiencias. Jack fue su maestro, mi antiguo juez. Un hombre honorable, respetable y patético como Juez. La mayoría de los jueces que he elegido los basé en sus valores morales para que no abusaran del poder, y pues eso está bien, pero quizá busqué hombres demasiado buenos para el trabajo.-Se explicaba la Diosa.

-¿No se supone que buscas la justicia? –Preguntó el Dios.

-No exactamente. Temis es la Diosa de la justicia, yo soy la Diosa de la justicia retributiva, en otras palabras, venganza. Soy la que castiga, Temis solo condena. La mayoría de los jueces que he elegido han dudado. Los pocos como Escanor no dudaron nunca, Escanor era soberbio, calmado y sabía quién debía morir y quién no. El chico de ahora es parecido, al menos en su mejor momento. Detuvo una guerra y se hizo con el poder de las mafias más peligrosas de todo un continente.-Némesis se acercó a Apolo.

-Él es un juez vengador en toda regla. Decide quién muere y quién no, basándose en juicios personales. Lo único malo de Él es ese trauma que tiene con ese demonio.-Decía Némesis despreocupadamente ante la mirada descolocada de Apolo.

-Siempre supe que estabas loca, pero no esperaba que dejases que tu locura afectara tu trabajo.-Recriminó el Dios del sol cruzándose de brazos. Némesis lo miró y se echó a reír.

-No te hagas el santo, Dios del sol. Que ustedes hayan obtenido cierto grado de moralidad después de tantos milenios no elimina todas las locuras que han hecho.-Némesis se acercó a Apolo invadiendo su espacio personal. El Dios frunció el ceño.

-Espero que no te equivoques con ese chico. Por mucho que recuerde a Escanor con más añoranza que pesar, no estoy seguro de si quiero a otro como Él.-Reflexionó el Dios. Némesis se burló.

-¿Le temes al poder? Vaya Dios.-

Base Ranger.

El ambiente estaba tenso. Todos se encontraban discutiendo sobre qué hacer para intentar rescatar a Eri sin que Ella corra riesgos.

-Propongo un ataque sorpresa. Keu es fuerte, pero no podrá contra dos equipos Rangers.-Dijo Tyler.

-No, correríamos el riesgo de que Eri termine en fuego cruzado.-Descartó rápidamente Tommy.

-Sin mencionar que Keu es extremadamente rápido, podría matar a Eri al momento de darse cuenta de nuestra presencia.-Mencionó Daniel.

-Eso es otra cosa, al igual que S lo más probable es que tenga entrenamiento en percibir la energía. No podrían acercarse a Él sin ser detectados.-Informó Keith.

-Deberías enseñarnos a hacer eso, Keith. Sería muy útil.-Dijo Damián por lo bajo.

Mientras todos discutían, había una persona que estaba más callada de lo habitual. Kim estaba sentada mirando al suelo, aun lamentándose de su fracaso. Las chicas habían intentado subirle el ánimo, pero no pudieron. Al final le dieron su espacio.

La rubia pensaba en cada interacción que había tenido con S, desde que la salvó por primera vez hasta que lo vio aquella noche borracho. El chico estaba roto, eso era innegable.

-Todas las personas que he amado… Todos están muertos por mi culpa. –

-No fui lo suficientemente fuerte. –

La Ranger apretó sus puños y vio su morfo. El poder de la luz estaba en ella, si ella no era capaz de iluminar el camino a través de la oscuridad entonces no era digna del poder del Unicornio.

Flashback.

Eri se acababa de dormir y S se estaba yendo de la casa. El rubio tenía la decencia de salir por la puerta. Kim lo acompañó a la salida.

-Nos vemos luego, Unicornio.-Se despidió solemne el ojinegro. Kim suspiró y se puso las manos en las caderas.

-Tengo nombre, ¿sabes? No es Unicornio, ni plateada. Puedes llamarme Kim.-Se quejó la Ranger. S le dio una mirada indescifrable y luego hizo un ruido con la garganta. La rubia alzó una ceja.

-¿Cómo debo tomarme eso? A todo esto, ni siquiera me has dicho tu nombre. Se está siendo bastante molesto llamarte S.-Siguió hablando la chica. S la miró directamente a los ojos, la cabeza le estaba empezando a doler.

-Yo ya no tengo nombre.-Dijo simplemente. Kim suavizó su mirada.

-¿A qué te refieres?-Preguntó la rubia.

-No lo merezco.-Respondió el ojinegro.

-¿Por qué dices eso?-Siguió presionando Kim, a sabiendas que se estaba metiendo en terreno peligroso. S se llevó una mano a la cabeza y miró al suelo.

-… No merezco perdón…-Susurró el hombre, más para sí mismo, pero Kim logró escucharlo.

Fin flashback.

Kim se levantó y se dirigió hacia Alpha.

-Alpha, por favor teletransportame donde sea que esté S.-Le susurró la rubia. El robot balbuceó un poco, pero Kim le hizo ademán de silencio.

-Por favor.-Suplicó la Ranger. Alpha asintió y después de teclear un poco Kim fue teletransportada. El único que se dio cuenta fue Keith, pero no dijo nada.

-Suerte, Kim. –

Bosque de Angel Grove.

S se encontraba de rodillas en posición seiza entre los árboles, mirando al vacío con expresión muerta. La parte superior de su Yukata no estaba dejando ver aquel collar de girasol y su Katana se encontraba frente a Él.

-Kazu. –

La niña lo miraba suplicante, rogando por la ayuda de su hermano mientras sus ojos se apagaban. Las manos de S comenzaron a temblar.

-Lanna. –

Los gritos de súplica de la pequeña seguían retumbando en sus oídos. Aquella mirada de shock cuando la bala la atravesó nunca se borrarían de su mente. La mandíbula de S comenzó a temblar.

-Eri. –

Aquellos ojitos perdidos, la forma en la que se aferraba a Él como un cachorro perdido. Él le prometió que no le pasaría nada. Falló, una vez más. Seguía siendo débil.

S iba a agarrar el mango de su Katana, pero antes de que eso pasara sintió una energía detrás de Él.

-¿Qué quieres?-Preguntó afligido el rubio. Kim se acercó lentamente a Él.

-S, por favor, tenemos que salvar a Eri. No puedes estar aquí sin hacer nada.-La rubia suplicó. Entonces notó la espalda descubierta del hombre. Estaba llena de cicatrices horribles. Podía distinguir cortes, puñaladas y hasta balas.

-Vete de aquí.-Ordenó el rubio.

-Comprendo lo que estás pensando. Sé que has perdido personas importantes, y sé que crees que es tu culpa, pero no lo es. No dejes que los fantasmas de tu pasado te hagan cometer este error.-Siguió hablando Kim.

S escuchaba cada palabra, y por cada una de ellas temblaba más y más. No pudo soportarlo. Agarró su Katana y rápidamente se puso de pie, apuntando la garganta de Kim. La expresión del Carmesí era de puro dolor e ira.

-No sabes nada. No te atrevas a pretender que sabes cómo se siente. No he hecho más que fallar en la vida. Todo aquel que se acerca a mí está condenado. Deberías alejarte antes de que tú también te jodas. – Advirtió S con voz quebrada. Kim intento ponerse firme sin importar que la espada del rubio estuviese a milímetros de su yugular.

-¿Por eso no vas a luchar por Eri? Tú la salvaste del infierno. No la condenaste con tu presencia, todo lo contrario. Eres su héroe. – Trato de convencer Kim.

-No soy un maldito héroe. No soy nada más que un puto demonio. Si supieras las cosas que he hecho no estarías aquí y no me estarías jodiendo todo el puto rato con que me una ti y a tu grupo de idiotas.-S se acercó a Kim aun con la Katana sobre su garganta.

-He hecho cosas que te harían vomitar por días. ¿Crees que los monstruos con los que pelean son malos? Subestimas la crueldad humana.-

Kim lo miraba con cierto nerviosismo. El rubio suspiró y se alejó, bajando su arma; pasó su mano por su rostro y cabello.

-Miré demasiado tiempo al abismo, me he vuelto parte de Él. Eri merece algo mejor.-Susurró el rubio, sentándose en una roca. Kim se acercó a su lado y lentamente se sentó junto a Él.

-Eri te necesita a ti.-Susurró suplicante la rubia.

S sostuvo el collar de girasol entre sus dedos, mirándolo atentamente. Kim lo notó, era obvio que no pertenecía originalmente a S.

-Nací en los barrios bajos de Tokio. Mis padres murieron un año después de que naciera mi hermana menor.-Empezó a hablar el rubio ante la atenta mirada de Kim.

P.O.V de S.

Los mataron unos ladrones, típica historia. Yo me escondí con mi hermana dentro de un closet. Cuando salí, se habían llevado lo poco que teníamos, incluyendo la vida de mis padres.

La vida es dura y no había espacios en los orfanatos para nosotros. Hui con mi hermana. Yo tenía tres años en ese momento, ella solo tenía uno. ¿Cómo sobreviví todo este tiempo? Ni idea. Robaba en mercados, hacía trabajos, servía de camello para los vendedores de drogas. Todo con tal de que mi hermana tuviera qué comer.

Cuando tenía 6 años me vi obligado a irme de la ciudad porque le rompí la cara a personas equivocadas. En el camino nos intentaron robar, yo estaba seguro de que moriría, pero más me importaba la vida de mi hermana. Me daba nauseas pensar en lo que harían con ella. Entonces Él llegó.

Jack, mi maestro. Nos salvó, nos dio refugio, comida y lo más importante: gracias a Él pude ver a mi hermana sonreír y ser una niña normal. Él me entrenó y me ayudó a controlar mi ira, me guio por el camino del honor del samurái.

Vivimos en paz por tres años… Hasta esa noche. Esa maldita noche.

Una figura oscura apareció exigiendo que mi maestro peleara con Él. Aquella figura quería venganza dado que mi maestro había matado al suyo hace muchos años. Mi maestro lo enfrentó, pero era muy anciano. Él perdió.

Recuerdo que rogó por nuestras vidas, fue la primera vez que lo vi llorar de rodillas. Todo para que aquel demonio nos dejara vivir. Aparentemente accedió a dejarnos vivir.

Le cortó la cabeza a nuestro maestro delante de nosotros.

Yo me llené de ira y ataqué a aquel demonio, confiado de mis habilidades.

Fue mi error.

Me derrotó fácilmente. No pude ni tocarlo. Pero la paliza que me dio no dolió tanto como sus palabras.

-Iba a dejarlos vivir a los dos, pero por tu insolencia creo que me llevaré dos vidas esta noche. –

Rogué que me matara a mí. Mi hermanita estaba en shock y solamente lloraba en silencio.

Mientras ese monstruo se reía atravesó el corazón de mi hermana con su Katana. Se seguía riendo como si fuese divertido. Luego se acercó a mí y trazó una equis en mi mejilla con su Katana ardiendo.

-Para que nunca olvides este día. –

Se fue mientras se seguía riendo.

Yo solo me aferraba al cuerpo de mi hermanita. Su expresión de súplica nunca dejará mi mente.

P.O.V general.

Kim apenas y era capaz de procesar todo lo que había escuchado. La voz de S se había quebrado varias veces mientras hablaba. Sus lágrimas silenciosas eran visibles.

-Ese día juré venganza. No iba a descansar hasta que Él estuviese muerto.-Contó S con rabia en sus palabras.

-Keu…-Susurró Kim. Ahora todo tenía sentido para ella. S solamente gruñó ante el nombre.

Kim se acercó lentamente al hombre destrozado, y sin que Él se lo esperara lo rodeó con sus brazos. El rubio se exaltó y miró a la Ranger confundido.

-Lo lamento tanto.-Susurró la chica. S solamente cerró los ojos.

Así estuvieron varios minutos hasta que Kim se separó del rubio.

-Eso solamente te da más motivos para ir por Eri. Ahora eres poderoso, inclusive sin tu poder Ranger. Tienes que salvarla. – Habló suavemente la rubia. El hombre seguía mirando al suelo.

-Fallaré, otra vez. No soportaría verla morir frente a mí. Todo menos eso.-Habló el hombre roto.

-Entonces lo que tienes que hacer es ir y sacarla de las manos de ese maldito demonio.-Kim lo miró firmemente. S seguía sin decir nada.

La rubia suspiró y se levantó. Empezó a alejarse lentamente, se detuvo y miró a S una última vez.

-Tú la salvaste, y al hacerlo ella te salvó a ti. Ella te necesita, y tú también la necesitas.-Fueron las últimas palabras de Kim antes de irse corriendo, dejando a S sentado en aquella roca.

Flashback.

-Eri, es hora de dormir.-

La voz de S resonó en la habitación de la pequeña en la casa de Daniel y Kim. La niña ya estaba arropada, pero se negaba a dormir.

-No quiero. – Susurró la niña desviando la mirada. S suspiró.

-¿Por qué no? – Preguntó amable el rubio. Eri lo miró con sus grandes ojos rojos.

-Me da miedo que al despertarme no sigas ahí conmigo.-Explicó débilmente la pequeña con ojos cristalinos. S la miró comprensivamente y se sentó en la cama. Puso su mano en el cabello de la niña para intentar confortarla.

-Tranquila, no pasa nada. No iré a ningún lado.-Prometió el rubio.

-Pero ni siquiera sé tu nombre, podrías irte y es como si nunca te hubiese conocido. Los nombres son importantes.-Se explicó la peliblanca. S se quedó quieto, reflexionando.

El nombre del rubio le traía malos recuerdos, lo había abandonado dos veces por las mismas razones.

-Eri, mi nombre no es importante. Si no lo uso es por algo.-

-Tú sabes el mío… No es justo.-Se quejó tiernamente la pequeña. S cerró los ojos y peinó un poco el cabello largo de la niña.

-Tal vez algún día te lo diga.-Susurró el hombre. Eri lo miró ilusionada.

-¿Lo prometes? –

-Lo prometo. –

Fin Flashback.

S volvió a mirar su Katana. Sus manos temblantes dejaron de estarlo lentamente. El rubio frunció el ceño y de su Yukata sacó un celular. Marcó un contacto y esperó los timbres.

-Gustavo, código armería.-

-Afirmativo, señor. Lo esperamos.-

S colgó y se puso de pie.

Afueras de Angel Grove.

Una gran cúpula verdosa se veía en una zona desértica. En el medio de dicho lugar estaba Keu en su forma demonio meditando en posición de loto. Cerca de los límites de la cúpula estaba la pequeña Eri temblando.

-Señor S, ayuda.-Era el mantra que se repetía en los pensamientos de la pequeña. Cuando al fin parecía haber terminado su pesadilla, volvió a caer en otra. Pero ella mantenía la fe en su héroe.

Keu por su parte se concentraba en su objetivo. Una leve aura de fuego negro se notaba alrededor de su cuerpo. El demonio miraba su Katana negra empuñada firmemente.

El demonio sintió una energía acercarse a la cúpula. Por un momento sonrió pensando que era S, pero al notar que no era Él frunció el ceño. Gruñendo, se levantó y se acercó a los límites de la cúpula para hablar con la recién llegada.

-¿Se puede saber qué mierda haces tú aquí?-Preguntó agrío el de negro.

-Estoy aquí por Eri. –

La mencionada reconoció la voz y al levantar la vista pudo verla, era Kim.

-Me parece que fui muy claro. Esto es entre ese mocoso y yo, tú no tienes nada qué ver aquí. Ahora dile que venga y sea un puto hombre.-Dijo Keu enfadado. Kim trató de mantenerse recta.

-No vengo a pelear contigo, Keu.-Empezó Kim, ganándose una mirada confundida del demonio.

-Vengo a ofrecerme como moneda de cambio. Suelta a Eri y yo tomaré su lugar.-Ofreció decidida la rubia, dejando sorprendido a Keu.

-Joder, admito que eso me tomó por sorpresa, solo que hay un pequeño problema. Mi objetivo con esa niña es destruir psicológica y físicamente a tu compañero carmesí, si estás tú en vez de ella el efecto no será el mismo. – Explicó Keu con cierta burla, pero manteniendo una cordialidad bastante extraña para su persona. Kim tenía una mirada indescifrable.

-Te equivocas, al igual que Eri, yo también soy… Importante para S.-Comenzó suavemente la chica. Keu alzó una ceja.

-¿Importante? Permíteme dudarlo. E inclusive si lo fueras solo serías su amiguita, no haría tanto daño como esa mocosa.-Siguió negándose. Kim tragó duro y suspiró.

-S y yo somos más que amigo.-Declaró la rubia. Keu la miró seriamente unos segundos antes de bufar.

-Ja, buen intento niña. Sé que eres la novia del Ranger Rojo, según su querido amigo el traidor ustedes se aman de toda la vida. Deja de perder el tiempo, sabemos todo sobre ustedes.-Rebatió Keu creyéndose ganado. Kim se mordió el labio.

-Hay alguien Bryan no sabía, ni nadie. Es cierto que Daniel y yo somos novios, y aun así eso no me… detuvo con S.-Kim bajó la mirada, más nerviosa que otra cosa. Keu la miró unos segundos antes de echarse a reír.

-¡JAJAJAJA! No hablas en serio, ¿verdad? A ese niño le crecieron pelotas. Pobre Ranger Rojo.-Se burlaba Keu. Kim dejó salir una leve sonrisa, pensando que ya había ganado.

-Entonces, con eso claro, soy tan importante para Él como lo es Eri. Te saldría mejor tenerme a mí ahí. Inclusive dejaré mi morfo afuera cuando la dejes salir.-La rubia siguió hablando. Keu al fin dejó de reírse.

-Una oferta bastante buena, Ranger Plateada. Sin embargo, sigo prefiriendo a la niña.-el demonio sonrió con malicia dejando a Kim sorprendida.

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Si es verdad que Tú y él son tan cercanos, conocerás nuestra historia. Me parece más divertido matar a otra mocosa importante para Él en sus narices, es más poético.-

Kim estaba sudando, no había forma de negociar con un loco.

-¡Keu! Acepta la maldita oferta.-La voz de Cronos sonó de repente en la cabeza de Keu.

-¿Qué? Pero señor, esto fue diseñado para acabar con el carmesí.-Respondió Keu, ganándose una mirada confundida de Kim.

-Y ahora tendrás la oportunidad de matar a dos Rangers. A mí me importa una mierda esa niña.-Explicó el Titán.

-Pero señor…-

-¡OBEDECEME!-Ordenó furioso el Dios. Keu apretó los puños y miró hacia abajo.

-Sí, señor…-

Keu miró furioso a la Ranger.

-Bien acepto tu maldita oferta. Quítate el morfo y entra.-Ordenó el demonio.

-Primero deja salir a Eri.-Exigió la rubia. Keu gruñó y caminó hacia la pequeña, haciéndole señas a Kim para que lo siguiera del otro lado de la cúpula.

-Eri, cariño, soy yo. No te preocupes, vas a salir de aquí.-Intentó calmar a la niña. La pequeña la miró con ojos vidriosos.

-¿Dónde está el señor S?-Preguntó suplicante la niña. Kim trató de mantener una mirada estable.

-Él ya viene, cariño. Yo tomaré tu lugar y Él vendrá por ti.-Le dijo la rubia. Keu bufó y puso su pie en frente de la niña. Entonces en frente de ellos se abrió una pequeña porción de la cúpula.

-En el momento en el que dejes tu morfo en el suelo y lo patees lejos yo haré lo mismo con la niña. Si intentas algo raro las mato a las dos.-Gruñó el demonio.

Kim asintió y lentamente se quitó el morfo. Justo cuando estaba a punto de tirarlo lejos Keu sintió varias energías acercarse y miró a Kim enojado.

-¡Perra!-El demonio pateó a la niña hacia adentro y estuvo a punto de clavarle la espada a la rubia.

Un cuchillo de doble filo salió de la nada y se clavó en el ojo de Keu haciendo que tropezara. Kim saltó hacia atrás y la cúpula se volvió a cerrar.

-¡Kim!-La voz de Daniel acompañado por todo el equipo alerto a la rubia. Entonces ella entendió y se puso de pie enojada.

-¡Son unos idiotas! ¡Eri casi estaba libre!-Les gritó enfadada.

-Y tú no ibas a estarlo, Kim. Al no poder contactarte supimos que ibas a intentar algo estúpido, y dado lo que estaba a punto de pasar no me equivoqué.-Explicó Daniel algo enojado con ella.

-Oigan, ¿quién le tiró el cuchillo a Keu?-Preguntó Marshall. Todos se miraron confundidos hasta que vieron al demonio maldiciendo mientras se sacaba el objeto del ojo.

-Ese sería yo.-

Todos voltearon y se sorprendieron al ver a S, pero se veía diferente. Aunque aún traía su Yukata, tenía un cinturón de combate y varias correas que apenas se notaban. Se veía más robusto debido a que traía un chaleco protector debajo de su Yukata, piezas de armadura en sus brazos, hombros y piernas. Todo color negro.

-¡Viniste!-Kim gritó de alegría yendo a por Él. Desde lejos, Keu miraba con una sonrisa maliciosa y Eri abría los ojos con esperanza.

-Tenía que hacerlo.-Dijo simplemente el rubio antes de dirigirse hacia Daniel con el ceño fruncido.

-Bien hecho, si no fuese por su intromisión ahora tanto Eri como Kim estarían fuera de esa cúpula.-Dijo con cierto enojo.

-¿Cómo iba a saber lo que planeaban?-Rebatió el ranger rojo.

-S, ¿cómo supiste que haría eso?-Preguntó Kim confundida.

-No lo sabía, simplemente supuse que harías algo estúpido. Gracias por eso.-Le agradeció entre líneas a la rubia, quien sonrió.

-Oculté mi energía lo mejor que pude y al ver la situación decidí tomar ventaja de ello. Hasta que llegaron ustedes. No saben una mierda de sigilo.-Se quejó el rubio. Marshall le sacó el dedo.

-Voy a entrar. Unicornio, toma esto.-S le extendió una carta. Kim la tomó y se dio cuenta que era la carta del Grifo.

-Sin eso no podré transformarme. Tendré que jugar con sus reglas.-

-Eso es muy peligroso, no importa lo hábil que seas, no podrás con él sin poder Ranger.-Le dijo Tommy. S lo miró aburrido.

-No me subestimes, Dragón. He acabado con ejércitos enteros con nada más que mi Katana y un par de cuchillos.-S se acercó a la cúpula. Keu se posó frente a Él. Ambos se miraron fijamente.

-No pudiste vivir con tu fracaso. ¿Eso a dónde te llevó? De vuelta a mí.-Se burló el demonio ante la mirada furiosa del rubio.

-Esto no será como la última vez. Esta será tu tumba. – Gruñó el rubio. Keu saltó hacia el centro de la cúpula y entonces se abrió, dejando pasara S.

Rápidamente Él detectó la posición de Eri a la par que la cúpula se cerraba detrás de Él.

-En todos mis años de demonio, la única vez que matar fue algo personal para mí fue cuando le arranqué la cabeza a ese viejo. Pero lo que le haré a esta patética niña en frente de ti antes de matarte… Lo voy a gozar, como no lo puedes imaginar.-Keu frunció el ceño y con un movimiento de su Katana lanzó un corte de fuego hacia S.

El rubio empuñó su Katana y lanzó un corte de aire ante de rodar por el suelo y lanzar varias bombas de humo que explotaron cerca de Keu. El demonio notaba que la energía del rubio estaba distorsionada entre el humo por lo que no lo podía ubicar.

Un cuchillo de doble filo salió disparado hacia Keu quién lo agarró por instinto para darse cuenta que tenía un alambre amarrado, entonces sintió un shock de electricidad recorrer su cuerpo al mismo tiempo que varias balas impactaban contra su cuerpo de diversos lugares.

El demonio gritó y expulsó una gran cantidad de fuego alrededor de él que disipó el humo, revelando a S de rodillas con una pistola semi automática en cada mano cubriéndose del fuego. Keu lo miró con ira y expulsó una llamarada de fuego de su boca hacia el rubio. El carmesí notó que Eri estaba muy cerca por lo que no podría esquivarlo, por lo que invocó todo el poder del grifó que pudo y generó un muro de viento con su Katana. Debido a no estar protegido con su traje Ranger el rubio sufrió quemaduras leves debido al aire caliente.

El demonio arremetió con su Katana hacia el hombre, el cual se tiró completamente al suelo para intentar barrer a Keu siendo esquivado por este último. S rodó por suelo y procedió a dispararle al demonio con sus pistolas. Mientras el demonio se cubría de los disparos S logró levantarse y tomar distancia para volver a llenar al campo de bombas de humo.

-¡YA ME TIENES HARTO CON TUS PUTOS JUGUETITOS!-Keu gritó y lanzó varias estacas de fuego hacia Eri. S sin dudarlo corrió a toda velocidad agarrando a la niña y quitándola del lugar, pero no sin que una de esas estacas se clavara en su pierna izquierda. Para su fortuna el fuego se extinguió, pero la herida quedó ahí.

La niña miró al rubio, pero S no miraba a la peliblanca. La dejó el suelo y volvió a arremeter contra Keu con su Katana. El rubio estaba furioso.

Ambos compartieron espadazos dignos de maestros, la pelea de kenjutsu se veía muy equilibrada al principio, pero S fue perdiendo mucha ventaja debido a que no podía usar mucho poder carmesí, ganándose varios cortes a lo largo de su Yukata y chaleco. El rubio logró pegarle una pequeña bomba a Keu en el brazo y se impulsó con su pie en el pecho del demonio para alejarse justo a tiempo pues la bomba explotó.

S aprovechó el estado de Shock del demonio y vacío todos sus cargadores en él. Keu se volvió a hartas y envió varios tajos de fuego que el rubio intentó esquivar, pero le fue imposible no recibir la mayoría, perdiendo sus pistolas y recibiendo mucho daño.

-Esto no va bien. Debo debilitarlo lo suficiente para que vuelva a su forma humana. Ahí es cuando podré matarlo.-Reflexionaba el Ranger empuñando su Katana tratando de ignorar el dolor de los cortes y quemaduras. Su pierna había sido la más afectada.

S arremetió con su Katana mientras tiraba bombas de humo. El rubio pudo barrerse por debajo de las piernas de Keu mientras les hacía cortes a la vez que se posicionaba detrás Él impactándole bombas.

El demonio gruñó y generó un campo de llamas cuyo calor intenso ahogó a S, deteniendo sus ataques hasta caer el suelo de rodillas tosiendo. Keu aprovechó esto y lo pateó con tanta fuerza que salió volando hasta chocar con la cúpula. El demonio se acercó a toda velocidad y le propinó una serie de patadas envueltas en fuego que destrozaron por completo el chaleco del rubio, el cual apenas y pudo reaccionar para estallar una bomba pesticida en los ojos del demonio. S rodó por el suelo y le clavó un chuchillo-bomba a Keu en la espalda el cual detonó a tiempo para darle tiempo de retirarse.

S empuñó su Katana, pero antes de poder hacer algo recibió una patada en la garganta de Keu que le cortó el aire, luego el demonio le propinó varias patadas en la cara que pusieron tieso al rubio por unos segundos.

S invocó más poder del grifo y generó un leve vendaval que combinó con más bombas de humo, pero Keu ya no iba a caer más en ese truco por lo que envió una gran ráfaga de fuego hacia el rubio.

El ranger se cubrió como pudo con la armadura de sus brazos, pero terminó por tener que quitárselas ya que se estaban fundiendo, las lanzó contra Keu para obtener alguna distracción.

De repente todo se había convertido en un juego del gato y el ratón. Los rangos veían toda la pelea mudos, no sabían qué decir ni mucho menos qué hacer.

Keu arremetió contra el rubio y ambos volvieron a compartir espadazos, pero S fue rápidamente dominado. El demonio le hizo un corte en el brazo al Ranger que lo hizo soltar su espada y le dio una patada envuelta en fuego que lo envió lejos. Keu no se quedó quieto y apareció detrás de S propinándole una patada desde arriba que lo estrelló contra el suelo.

-¡QUEMATE! –

Exclamó psicótico el demonio enviando una ráfaga de fuego contra el rubio, dándole de lleno. S gritó de dolor y giró lo más rápido que pudo usando más viento carmesí.

S quedó de rodillas con toda la piel quemada, su yukata hecha cenizas y completamente desarmado. Un Keu sonriente le piso la cabeza.

-Pensé que esta sería mi tumba.-Dijo burlón el demonio, agarrando a S del cabello arrastrándolo hacia donde estaba Eri completamente aterrorizada. Keu puso a S justo frente a la niña, alzándole la cabeza del pelo para revelar su rostro magullado.

-Lo que le haré a esta niña será toda tu culpa, por tu debilidad. Debiste haberte quedado en medio oriente.-Decía Keu en un falso tono de condescendencia. Lanz los pies de la niña, la cual reaccionó y se arrodillo ante el cuerpo magullado de su héroe con lágrimas en los ojos.

-Señor S, por favor resista.-Imploraba la niña. S trataba de mantener sus ojos abiertos para la niña. Con dificultad alzó una mano y la posó en la cabeza de la pequeña.

-Eri… Mi nombre es... –

Todo se volvió oscuridad.

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Hasta aquí el capítulo, S a pesar de batallar duro contra Keu no ha logrado salir aun con la victoria, sin poder Ranger ni el apoyo de sus amigos no lograra hacer frente a la maldad de Keu, esperemos el siguiente capitulo.

Disculpen si hay algún error ortográfico, gracias por leer, no olviden dejar Reviews y gracias por esperar.

La luz de Orión: Ya comenzó la batalla entre S y Keu, en el proximo se vera la culminacion de esta feroz batalla, espero te guste este capitulo y te encuentres bien.

aioria09: El detalle no fue mio, la verdad ni paso por mi mente hacer referencia a Kratos, creo que el detalle de Seiya tambien hubiera sido epico, espero te guste este capitulo y te encuentres bien.

Nos vemos hasta la próxima...si Dios así me lo permite.