Nota de autora:
Lamento si me tardo mucho en subir el capítulo, pero es el momento que tengo libre entre tantas cosas por hacer, pero de subirlos, los subiré. Además subo hoy porque tuve problema técnico de no tener internet por dos días y hoy recién lo arreglaron :c
Por cierto, subí una historia a Instagram con el mapa del lugar en donde está pasando la historia, para que tengan una idea de cómo lo pensaba mientras escribía y las distancias entre cada lugar. Si ya no está en historias, pueden encontrar todo en el highlight de 're: secreto'. *Subiré también unos planos que tengo de las casas, ya que los dibujé y nunca los compartí y estoy orgullosa de no tener idea de lo que hice. ヽ(*∇)ノ
Es algo pequeño en comparación a todo lo que estoy haciendo para los siguientes y proyectos, y es como el 1% de lo que estoy investigando/diseñando para mis proyectos personales, es por eso que me tardo mucho en algunas cosas y esta historia la tuve que reescribir para que los últimos tres capítulos permitieran un pequeño spin-off en el que estoy trabajando.
TREINTA Y OCHO: UN PLAN MISTERIOSO
JAKE
A pesar de que no le gustaba la idea de que Leon estuviera ahí con ellos, pero no dijo nada más. Observó a los equipos organizarse mientras el médico del equipo hacía las suturas a la herida en su pierna, habían vendado su brazo que tenía un corte que no notó hasta que finalmente la adrenalina abandonó su cuerpo.
Tenía aún que ponerse el traje que habían traído para él, pero estaba más atento al teléfono a su lado, esperaba la llamada de Sherry antes de que tuviera que salir, pero había salido hace menos de dos horas y no creía que fuera a ser llevaba a un lugar tan cercano a Raccoon City.
—Ordené que los trasladaran hacia un refugio al noroeste de Filadelfia— explicó Jill mientras hablaba con Leon cuando ordenaron a los demás a asegurar el lugar y ver a las personas que estaban en el lugar guardando refugio. —Okland está demasiado cerca y Kathy y las niñas serán llevadas a Canadá.
—Con ese maldito de regreso, supongo que tendremos que volver a los planes de antes— escuchó a Barry hablar, una mueca en los labios que pasaron a sostener el puro que sacó del bolsillo del chaleco protector que llevaba puesto. —Debemos asegurarnos de que esta vez no vuelva.
—¿Qué creen que haga? — preguntó Jake sin levantar realmente la mirada, la fijó en los puntos que tenía en su brazo, notó los zapatos de Leon cerca de su rango de visión, pero no lo miró tampoco.
—Ha hecho cosas inimaginables con tal de conseguir lo que quiere, ahora no sé que podría hacer, aunque supongo que debe tener ayuda— miró de reojo a Jill, sabiendo por Leon por lo que la agente había pasado por culpa de Albert, aunque incluso el Kennedy no sabía todos los detalles, tenía una noción de lo que había ocurrido. —No creo que simplemente sobreviviera por arte de magia.
—Excella está muerta, ella sabía sus planes— notó que el Redfield se había sentado en una de las cajas que tenían los equipamentos, una mano en su mentón y su mirada seria fija en un punto perdido, pero Jake rapidamente alejó sus ojos del hombre.
—No creo que supiera todos, especialmente porque la traicionó. Wesker simplemente no trabaja en equipo y se vio con Birkin— alzó la mirada rápidamente como si se tratase del movimiento de un látigo en cuanto escuchó aquel nombre.
—El padre de Sherry, ¿no?— preguntó, aunque sabía la respuesta. Vio a Leon asentir como respuesta y mordió el interior de su mejilla. —Ella me contó sobre él. Era el hombre que luchó contra ella.
—Aunque obviamente ese era un clon que no fue expuesto al virus— algo pareció hacer click en la cabeza de Jill. —Son clones ¿no? Ellos no saben nuestras debilidades.
—Pero nosotros sabemos cómo derrotarlos— Chris se levantó casi como si diera un salto. Apuntando con la misma mano que había apoyado en su mentón.
—Lo mejor será llamar a Rebecca, ver si puede tener algo preparado en caso de necesitarlo— Jill alejó la mano de su pareja cuando pasó frente a él. Una mano en su cadera y en la otra el comunicador que sacó de su bolsillo. —Son vacunas que ya se hicieron, no tardarán en hacerlas.
—Entonces, si Wesker los expone de nuevo a esos virus será mucho más fácil y rápido derrotarlos, aunque no sé si habrán suficientes bazucas— miró con confusión a Leon cuando dijo aquello, pero había algo más en su mente además de su preocupación por Sherry y los niños Kennedy.
—El problema será lo que haya creado ahora y lo que le inyectó a Leon— escuchó la conversación de Jill y Leon, pero su mirada seria se centró esta vez en Chris, quien masajeaba la parte trasera de su cuello, sus ojos enmarcados en las cejas fruncidas, una expresión que parecía nunca abandonar el rostro del agente. —Te controlaba, ¿no es así?
—Así es.
—Redfield— lo llamó desde su lugar, el medico del equipo ya había terminado para cuando habló y notó que los demás guardaron silencio, pero realmente quería sacar aquello de su interior. Había pensado en lo ocurrido, en lo que había hecho y el plan que ellos no entendían. —Lo siento— no le agradaba la idea de tener que pedir disculpas, no con como era su personalidad, pero era algo que debía hacer. Pasó su mano por la parte trasera de su cabeza y suspiró. —Sobre haberme ido con Wesker.
—Soy yo el que se debe disculpar— sorpresa era lo que obviamente demostraba su expresión, no necesitaba un espejo para saber que su rostro era lo que más demostraba su shock ante la disculpa del agente que finalmente suavizó su expresión. —No debí pensar que te ibas a unir a él— lo vio encogerse de hombros antes de continuar. —Debí suponerlo, todos hemos visto tu cambio.
—Me viste unos minutos en Tatchi-.
—No creo que necesites saber que obviamente has demostrado que no eres tu padre— lo vio encogerse de hombros, como si sus palabras fueran obvias, pero para él no lo era.
El enterarse que su padre no era un idiota random que se había largado de su vida sino que un cientifico genocida maniaco culpable de innumerables muertes y desastres en el mundo, simplemente había hecho que se cuestionara si esa locura, esa maldad que había en la mirada del hombre que tenía su sangre, simplemente no venía en su ADN.
El Redfield realmente no lo conocía y las veces que lo había visto afuera de las misiones podían ser contadas con los dedos de su mano, un par de navidades, los cumpleaños de Scott y Amy, y una visita sorpresa que fue incomoda, pero sobrevivió.
Jake había hecho cosas malas mientras trabajaba como mercenario, e incluso si ya no hacía los mismos trabajos que antes, simplemente a veces los recuerdos regresaban en sus sueños y quería creer las palabras de Ada y Leon, esa idea de que podría cambiar. Especialmente quería creer en las palabras de Sherry.
—No solamente colaboraste para la cura tras lo de Tatchi, ayudaste a Leon con el secuestro de su hijo, una cura para ellos y ahora con todo esto— respondió Jill, explicando con tranquilidad mientras presionaba incesante la pantalla de su comunicador. —Yo vi de lo que es capaz Wesker y tu no eres como él, tu eres bueno.
—Como lo es Sherry— miró a Leon en cuanto escuchó el nombre de la rubia, su mirada seria demostraba seguridad al igual que el tono de su voz. —Ella no es como su padre, tu tampoco eres como el tuyo.
—Ahora lo mejor será apurarnos— Jill dejó de lado el comunicador y sacó de una de las cajas un maletín que parecía pesado, pero la agente simplemente sonrió, con algo que Jake podía identificar como una esperanza de algo bueno, era una sonrisa parecida a la que había visto en Sherry, pero para él era menos llamativa. Ella no era Sherry, obviamente, por lo que solamente la rubia podría convencerlo de que todo estaba bien, lo había hecho antes y quería verla pronto, asegurarse de que todo sería así. —Rebecca preparará las curas, pero necesitamos llevarle muestras del policia herido.
—Bien, acompañeme— dijo el Capitán Collins, guiandola hacia la puerta que llevaban a las celdas, habían atendido al policía ahí por precaución. Chris la siguió de cerca tras tomar su arma y Leon le entregó el traje doblado.
—No te preocupes, volveremos todos a casa.
—Suenas seguro— respondió a las palabras del agente Kennedy, desenvolviendo el traje que estaba envuelto en plastico, directamente sacado de los equipos especiales para esa misión en especifico.
—Supongo que lo estoy, al menos eso quiero pensar.
—¿Por qué? — Leon suspiró, dejando caer sus hombros y entonces una sonrisa se asomó en sus labios, cubriendo sus ojos con su cabello rubio de tono oscuro cuando inclinó su cabeza hacia el frente.
—Ahora tengo más razones para regresar. Debo mantenerme con vida, ¿no? No quiero ser un fantasma para mis hijos.
Jake apartó la mirada, mordiendo el interior de sus mejillas cuando pensó en el secreto que estaba ocultando, en aquello que obviamente nadie más sabía y que aún no era notable. Tenía terror de que Albert Wesker supiera que quizás él tenía algo que ver, pero por el momento ella estaba a salvo y eso era todo lo que importaba.
»SECRETO«
SHERRY
Abrió la puerta con la llave que Leon le había dado, especialmente cuando nadie respondió a la puerta, pero sabía que la señora Ming debía estar ocupada, se suponía que iban a 'cambiar de turnos' en cuanto a cuidar a los niños ese día y esperaba no llegar demasiado tarde.
—¿Hola? ¿Hay alguien en casa? — preguntó, siempre atenta a necesitar su arma que estaba en el cinturón de su pantalón, ya eran muchas las situaciones que había atravesado como para caer como ingenua. Sin embargo, la única respuesta que escuchó fue la voz inconfundible de Amy desde el comedor.
—¿Riri? — sonrió cuando dobló hacia la derecha*, desde el arco que marcaba la entrada pudo ver a la niña. Amy estaba en su sillita alta, un puré de manzana que ya no se encontraba solamente en su pocillo, sino que, en todo su babero y boca, unos ojos llamativos heredados de su madre que se fijaron en la agente rubia con emoción.
—¿Cómo estás, mimi? — preguntó sin realmente esperar una respuesta que no fuera más que un asentimiento efusivo. Tomó el paño que obviamente era de ella, un rosa palido y mariposas blancas bordadas, obviamente una firma de Ada Wong, y entonces limpió el rostro de la pequeña.
Se movió para ir por unas servilletas, pero en el momento en que regresaba escuchó una voz que se había vuelto inconfundible.
—Bien, niño, ahora nada de juegos. No sé quien llamó a la puerta porque decidiste esconderte. Recuerda que debo cuidar a tu hermana tambien y-
Jake se quedó callado, algo sorprendido por su presencia obviamente. Esperaba que no soltara el agarre que tenía de Scott, a quien tenía sobre su hombro como si se tratase de un saco de papas.
—¿Sherry? — la confusión en su expresión fue acompañada por la de su voz y ella no pudo evitar sonreir.
—¡Señorita Sherry! — Scott se movió inquieto y Jake chasqueó la lengua, intentando obviamente no dejarlo caer. —¡Jake!
—Calmate o te caerás— en un movimiento rapido lo bajó con cierta gracia, pero obviamente con la intención de marearlo, antes de que pudiera acercarse a ella, el mercenario tomó al chico esta vez bajo su brazo, recibiendo una mirada seria por parte de él. —Tus manos, limpialas antes de que ensucies a Sherry o tu hermana.
Scott hizo una mueca con la boca, pero cuando levantó las manos incluso Sherry notó el polvo que cubría sus palmas. Cuando Jake lo bajó una vez más el niño se dirigió a la cocina sin decir nada, ninguna queja vino por parte del niño y cuando ella se movió ligeramente Jake pareció reaccionar.
—No sabía que vendrías.
—No sabía que eras niñero.
—La espía insistió— Jake apartó la mirada y Sherry no era taningenua como para no notar lo timido que era a veces el Muller. Observó como masajeo la parte trasera de su cuello y ella apretó los labios para evitar la sonrisa. —La señora tenía cosas que hacer y como estoy de paso se aprovechó.
—¿Estás de paso? — esas palabras fueron lo más importante para ella, pareció ser lo único que escuchó y realmente no había escuchado mal, pero esperaba que estuviera por más días en aquel lugar.
—Tengo un trabajo, la espía lo consiguió para mí, supongo que es mejor que nada— lo vio encogerse de hombros, como si aquello no fuera llamativo.
—¿Ada te consiguió un trabajo? — preguntó, intentando no sonar demasiado entrometida mientras limpiaba la superficie de la bandeja de la sillita. No quería que pensara que ella era alguien que se metía en asuntos que no le incumbían, pero realmente se preocupaba por él, especialmente sabiendo que Ada había trabajado de espía por muchos años, en misiones peligrosas, siempre al borde del riesgo de ser atrapada o asesinada, ganando enemigos con el tiempo.
—Nada de lo que hacía ella, si eso es lo que preguntas.
—¡Señorita Sherry! — volvió a sonreir cuando escuchó a Scott regresar, agitando sus manos obviamente para quitar el resto de agua que quedaba en su piel antes de abrazarla cuando ella se acuclilló para quedar a su altura. —¿Cómo ha estado?
—Muy bien, gracias por preguntarme— notó que el niño parecía crecer cada vez más, incluso si tenía aquel brillo inocente en su mirada, algo en él parecía volverse mayor. Más allá de los modales, obviamente obra de Ada, el chico parecía más atento cada vez que lo veía, una inteligencia que era llamativa. —¿Cómo has estado tú? ¿Muchas tareas?
—Oh, hace las mismas preguntas que Jake— lo vio hacer un gesto de cansancio similar a Leon, algo que provocó que volviera a sonreir, esta vez dejando escapar una risa y mirando de reojo al mercenario que puso los ojos en blanco, negando con su cabeza. Había cruzado sus brazos sobre su pecho y obviamente estaba atento a lo que el niño respondía. —Me gusta ir al colegio y mis amigos, pero no tener que estudiar lo que no me gusta.
—Supongo que no a muchos nos gustó tampoco, pero ya pasará— no había ido a un colegio normal desde lo ocurrido en Raccoon City, pero Scott no necesitaba pensar en el colegio como algo negativo, por lo que una mentira piadosa no era algo malo. —Ahora, tus papás me dijeron que necesitabas ayuda con una tarea, ¿no es así?
—Si, pero puede quedar para despues, ahora podríamos jugar, ¿no? Aprovechando que está acá con nosotros— una sonrisa encantadora surgió en los labios del niño, como si estuviera consciente de que tenía un encanto que podía usar como arma. Sin embargo, aunque aquello podía ser una debilidad para ella por considerarlo un hermano pequeño, Jake simplemente era inmune.
—Niño, nada de eso, tus tareas primero— alzó la mirada un momento cuando escuchó a Jake, pero regresó sus ojos al rostro de Scott, seriedad en estado puro y una combinación letal entre Ada y Leon se vio en su expresión. Aunque obviamente al Muller tampoco le importó. —Iré a preparar algo para que coman— se volvió a poner de pie cuando Jake se dio vuelta para caminar hacia la cocina, lanzando una ultima advertencia sin siquiera mirar al mayor de los hijos de Ada y Leon. —Nada de excusas o les contaré a tus padres como te quedaste atascado bajo el sofá.
—Bien, vamos, siéntate para ayudarte y terminar pronto— tomó la mano del niño y lo llevó hasta el otro lado de la mesa. Amy aún concentrada en su pure de manzanas como para prestar atención, pero a tan solo un par de minutos de abrir el cuaderno, los ojos del niño se centraron en ella, sentada a su lado.
—¿Podría convencer a Jake de quedarse con nosotros?
—Estoy segura que se está quedando con ustedes— respondió, sonriendo mientras movía las otras cosas para revisar que debía hacer.
—Me refiero a para siempre— se detuvo sin poder aparentar que aquello había tocado profundo en su ser. 'Para siempre' no era una palabra que le agradara, finalmente cada vez que decían que algo sería eterno resultaba en una promesa rota y esperanzas destrozadas, pero entendía a que se refería y no podía negar que era algo que incluso ella anhelaba. —No quiero que se siga yendo lejos— yo tampoco, pensó. Incapaz de decirlo en voz alta y bajando la mirada un momento, pero ella era una adulta y Scott le estaba hablando, por lo que miró a la cocina esperando que Jake no estuviera escuchando, al menos no en ese momento, para luego mirar a Scott. —¿usted no lo extraña, señorita Sherry?
—Si, lo hago.
»SECRETO«
WESKER
Miró con seriedad a los agentes frente a él, el traje era más pesado de lo que pensó y estaba incomodo, pero no lo demostraría frente a simples peones. El helicóptero se meció levemente debido al viento, pero ni siquiera eso hizo que quitara la fachada segura que tenía.
El tiempo estaba calculado para que no hubiese errores esa vez y hasta el momento todo estaba marchando perfectamente como para siquiera importarle el hecho de que no estaba en la base como siempre lo hacía, alejado de la acción.
—¿Estás seguro de que no quieres esperar en Nueva York? — escuchó la voz de Arias a traves del comunicador en su oido y no pudo evitar la mueca en sus labios ante la idea de tener un socio. Él no era alguien que trabajara en equipo, pero las circunstancias eran otras y por el momento necesitaba al traficante.
—No, porque fueron lo suficientemente ineficientes como para perder su rastro una vez— notó que un par de los agentes se movieron incomodos en sus asientos, obviamente intimidados por él, especialmente despues de que les tomaran horas encontrar la localización de los sujetos que debían extraer y que ahora se encontraban en movimiento. Ahora tenía otra misión y debía esperar la oportunidad para que los sujetos se detuvieran en algun lugar y el equipo que había sido enviado tras ellos finalmente cumplieran su misión. Él debía esperar solamente. —Al parecer tengo que hacer todo yo mismo.
—Bien, como quieras— cruzó sus brazos sobre su pecho ante la respuesta, moviendo su cuello ante la idea tentadora de terminar con todo pronto y el dolor que recorrió su cuerpo por un momento.
Maldito experimento, se quejó en suspensamientos.
Los dedos de sus manos algo entumecidos, pero nada que no pudiese ignorar para no perder la compostura.
—El lugar está preparado, al igual que los camiones y personal.
—Bien, esperen a mi señal.
—Por cierto— evitó chasquear la lengua cuando Arias lo interrumpió y esperó en silencio que continuara con lo que iba a decir. —El experimento fue exitoso en Arklay.
Sonrió, con ese gesto caracteristico de él lleno de malicia y orgullo.
Un paso más cerca, cada vez menos para lograr su objetivo.
»SECRETO«
ADA
Quedaban al menos tres horas más de viaje, aunque se suponía que eran solamente casi siete horas de viaje, las carreteras cortadas, la gente que se iba en pánico a ciudades más lejanas de Raccoon City, incluso si tenían una hora de ventaja para llegar al refugio en Filadelfia, simplemente no parecían avanzar y el calor del día estaba ausente a medida que las horas transcurrían.
Por las ventanas se podían ver las nubes que cubrían el cielo y que parecían comenzar a extenderse cada vez más al este. Amy había despertado hace una hora y miraba el exterior tranquilamente sentada sobre su regazo, jugando con su cabello negro que comenzaba a crecer más allá de sus hombros, el mismo que su hija había heredado y que había tenido que cubrir con el mismo gorro que había intentado quitarse mientras dormía.
Scott se mantenía a su lado sentado, el cuerpo apoyado contra Sherry, quien acariciaba el cabello rubio del pequeño mientras miraba el exterior, una mirada perdida y en su mano libre sosteniendo el teléfono. Helena miraba el exterior con una expresión seria y Claire finalmente descansaba más de quince minutos.
—¿Crees que estén bien? — Ada miró de reojo a Sherry antes de volver a acomodar a Amy en sus brazos. —Jake habló de un ataque.
—Estarán bien— insistió Ada, cubriendo su boca cuando no pudo contener el bostezo. Estaba cansada y realmente no había dormido nada, pero tampoco quería descansar, sentía que si cerraba sus ojos por un minuto todo podría desaparecer.
—¿Cuánto queda? — preguntó Helena al conductor, tambien fastidiada por el viaje y todos los desvios que se habían encontrado con la orden de aislar las ciudades cercanas a Raccoon City.
—Un par de horas, realmente estamos yendo intentando no levantar sospechas— respondió el DC, sentado en el asiento del copiloto.
Ada apoyó su cabeza contra la de su hija y miró el exterior. Vio el paisaje cambiar un par de veces debido a los pueblos y ciudades que se veían a lo lejos, los arboles y algunos terrenos vacios, pero todo tenía algo en común. Las nubes se extendían sin parar por el horizonte y algo le provocaba nervios en su interior, una sensación incomoda.
—Si, claro, entonces esperaremos— apartó si mirada con curiosidad cuando escuchó a DC hablar claramente por su comunicador. —me informan de un cambio de planes— Helena y Sherry también llevaron su atención al hombre que volteó a mirarlas sobre su hombro. —La familia de Burton irá con nosotros.
—¿Pasó algo malo?— preguntó Sherry, preocupación en su voz que ha Ada le comenzaba a parecer normal.
Era una niña en comparación a todo lo que ella había atravesado, el que fuera tan preocupada por los demás no era su problema, sino que él no poder controlar sus sentimientos era lo que a veces le preocupaba a Ada.
Sin importar lo que había hecho el padre de la mujer, aunque el intento de asesinato no era algo que olvidaba, si no culpaba a la rubia que obviamente no era como sus padres, se preocupaba por ella de cierta forma, aunque la ex-espía lo justificaba con el hecho de que era alguien importante para Leon y obviamente ahora formaba parte de la vida de Scott y Amy.
—No, es una orden superior, al parecer el clima no es el mejor para volar— respondió con simpleza, provocando que Sherry se relajar y volviera a acariciar el cabello de Scott. —Se informa de una tormenta y es por seguridad.
—Ya veo, entonces el equipo regresará tambien, ¿no?
—Así es, seremos más seguridad— respondió DC, regresando su mirada al frente y Ada intentó atrapar el peluche que Amy dejó caer en el asiento, pero Helena fue más rapida.
—¿Tú tambien has notado las nubes, ¿no? — preguntó la agente de cabello castaño, Ada asintió, observando a su hija recibir de regreso el peluche con forma de oso. —¿Crees que tenga algo que ver?
—No lo sé realmente.
—Tras lo de Tatchi comenzé a creer que todo es posible.
»SECRETO«
LEON
Observó a Jake regresar con el traje puesto y sabía que era algo incómodo cuando no se estaba acostumbrado a usar ese tipo de equipamiento. El gobierno no daba trajes a sus agentes siempre, había usado algunos trajes tácticos en zonas de conflicto.
—¿Cómo pueden usar algo como esto? — se quejó el mercenario, tirando de la manga de su traje intentando acomodarlo.
—Me gustaría decir que te acostumbras, pero ni yo lo he hecho— respondió, sus brazos cruzados sobre su pecho mientras observaba a Jill asegurando las muestras que había recolectado para Rebecca.
—¡Capitán! — miró a la agente que llamó al Redfield, quien de pie junto a Jill miró con seriedad, su cuerpo girandose loo suficiente para mirar a la agente que acuclillada junto al agente encargado de las comunicaciones escuchaban algo con los audifonos. —Comunicación interceptó una señal de llamada.
Leon se acercó a donde ellos se encontraban cuando Chris lo hizo, pero fue Jill quien recibió los audifonos para escuchar la señal, su mirada fue enmarcada por el ceño fruncido y observando la pantalla del computador portatil con distintos programas abiertos.
—¿No se supone que no hay señal? — preguntó y la agente volteó a verlo, su cabello negro hasta los hombros se meció cuando ladeó la cabeza levemente.
—Se supone, la única razón por la que podemos comunicarnos es porque son comunicadores satelitales, esto es algo local— respondió la agente antes de regresar su atención a su compañero.
—Habrá algo de un traslado de sujetos y material, cinco horas como minimo— habló Jill sin apartar la mirada de la pantalla mientras el agente escribía el mensaje que iban decifrando. —¿Trasladarán cosas?
El capitán Collins negó.
—Hay orden de permanecer en casa, nadie tiene autorizado salir.
—Preparemonos, podría ser Wesker— ordenó Chris, moviendose para ir con el resto del equipo.
—Llamaré a Ada, para que sepa que sepa que nos moveremos— dijo Leon sacando su comunicador de su bolsillo. —Mientras esté en movimiento será menos peligroso.
Caminó hacia la ventana, apoyandose en el borde y notando las calles desiertas mientras esperaba a que Ada respondiera.
—Se supone que amaneció, pero con esas nubes no parece que el sol hubiese salido— dijo Jake y Leon simplemente se dio cuenta que no había notado la hora y es que simplemente parecía aún ser de noche, algo ya era más que evidente que no era normal.
—¿Leon? — ver el rostro de Ada era simplemente tranquilizante, pero especialmente por notar que tenía a Amy en sus brazos, sentada sobre su regazo y con sus ojos atentos a la pantalla, obviamente lo había reconocido.
—¿Aún no llegan? — preguntó al notar que estaban en un auto y ella negó.
—Hay muchos desviios, nos ha tomado más tiempo del que esperabamos.
—Bien, me avisas cuando lo hagas. Nosotros ahora debemos irnos de aquí, hay una caravana y creemos que es la de Wesker.
—¿Están seguros?
—Al menos eso creen, interceptaron una llamada— notó la seriedad en la mirada de Ada, pero no dijo nada al respecto.
—Cuidate, dudo que Wesker sea tan descuidado para que intercepten una llamada.
—Lo sé, pero eso nos ganará tiempo para evitar que avance con su plan.
—¿Estás seguro-?— la llamada de pronto se cortó y la pantalla se volvió oscura. Miró al encargado de comunicaciones con seriedad ante la idea de que la señal se hubiese caído, preocupado por aquello, pero entonces el resto de las luces de la comisaria se apagaron.
—¡Linternas, ahora! — exclamó Jill, todos los agentes tomaron sus armas, linternas sobre los cañones y Leon rapidamente se movió para tomar la que le correspondía al igual que el Muller.
—¿Qué pasó? — preguntó acercandose al grupo, el arma en una mano y el comunicador en la otra.
—La señal se fue y toda la energía— respondió el agente, quien intentaba una y otra vez volver a hacer funcionar el computador. — Es casi como si algo estuviese bloqueando todas las señales
—Se cortó la luz. Por lo que veo no hay luz en los alrededores— habló otro agente, uno de los que vigilaban las ventanas.
—Saldremos, ahora— ordenó Chris. —Sin luces ni haciendo ruido.
—¿Estarán bien? — escuchó a Jake preguntarle al capitán Collins.
—Claro.
»SECRETO«
ADA
—¿Qué fue lo qué pasó? — preguntó Sherry. Incluso Claire se había despertado.
—No lo sé, simplemente se cortó.
Intentó llamar otra vez, pero simplemente no había señal, DC avisó de que algo estaba haciendo interferencia y que simplemente no lo intentara para evitar que fueran localizados. Ada lo hizo, no completamente a gusto con la idea, pero tenía razón. Solamente enviaría el mensaje en cuanto llegaran.
Tardaron un par de horas, pero llegaron al mediodía, las seis horas que se suponía que eran el viaje se habían convertido en nueve y sus hijos estaban simplemente aburridos de estar por tanto tiempo quietos, por lo que no dudó en dejarlos correr cuando entraron a la casa ubicada en una granja. El lugar había sido asegurado y no habían casas cerca por lo que no había forma de que alguien se acercara sin ser notado.
Ada envió el mensaje, pero no tuvo respuesta, pensó en volver a intentarlo, en llamar a su esposo, pero simplemente no había señal alguna. Caminó por la casa de dos pisos reconociendo el lugar cuando escuchó a la voz de su hijo cuando alcanzó la última habitación al final del pasillo del segundo piso.
—¿Señorita Sherry?— la voz de Scott la alertó y entonces escuchó un sonido que por meses le fue familiar. Rápidamente entró en la habitación y se dirigió al baño.
—Ve con tu hermana— le ordenó al niño que no dudó en retroceder, alejándose de la puerta del baño y volteando para salir de ahí. Ada no necesitaba mirar para saber que obedecería, por lo que fue hasta donde estaba la rubia, arrodillada frente al inodoro.
Ada se acercó para ayudar a Sherry con su cabello, sujetándolo mientras la agente sostenía su peso al apoyar sus manos en el borde mientras devolvía su desayuno. No era alguien que fuera muy atenta al resto, pero sabía que no era momento para no mostrar cierta empatía por la rubia que la había ayudado tanto. Se mantuvo a su lado e incluso mojó una toalla para ofrecérsela.
—¿Cómo te sientes?— preguntó cuándo finalmente dejó de vomitar. Se sentó en el borde de la tina para observar a la rubia enjuagarse la boca antes de responder.
—Cansada.
—¿Te inyectaron algo?— vio la melena rubia mecerse cuando negó, pero por un momento se mantuvo quieta, su mirada perdida en el suelo, pensando.
—Estuve inconsciente, Wesker me había hecho exámenes para cuando desperté, ¿podría haberme inyectado algo?
—No lo sé, pero lo mejor será llamar a Rebecca.
»SECRETO«
LEON
Habían salido hace al menos dos horas, las calles de la ciudad estaban desiertas lo cual era más tenebroso que ver a zombies y BOWs recorriendo los lugares, algo en el aire parecía hacer el ambiente pesado, como si algo estuviese acechando en la oscuridad provocada por el clima.
El auto avanzaba lentamente con las luces apagadas, ellos caminaban a su lado asegurándose de que no hubiese nada raro y con sus trajes completos. Habían dejado atrás la comisaria con soldados que habían llegado para sustituir sus puestos, y debían alcanzar el este de la ciudad para alcanzar el convoy que suponían se movería, después de todo las otras partes de la ciudad estaban cubiertas por el ejército y sería la única forma de escapar sin ser percibidos, tenían unas horas de ventaja y simplemente quería terminar con todo pronto.
Cuando alcanzaron el borde notaron ya dos camiones enormes y unas camionetas, tenían logo el logo de A-GUA Industries, Ltd. en los costados. Chris ordenó seguirlos, pero ocultos esquivando arboles del bosque para evitar ser notados, al notar que se detuvieron y algo parecían discutir algunos evidentes mercenarios que tenían armas y algo señalaban. Sin embargo, la discusión terminó cuando de una de las camionetas bajó un hombre que solamente una persona del grupo reconoció.
—¿Glenn Arias?
—¿Lo conoces?— le preguntó Jill a Chris cuando todos lo escucharon.
—Estuvimos hace unas semanas rastreandolo, es un traficante de armas bio-orgánicas— había molestia en su voz y supo la razón cuando el Redfield continuó hablando. —Secuestró a una agente y su hijo, no pude rescatarlos a tiempo— el pesar más grande del agente eran las perdidas, parecían nunca cesar. —perdí otro equipo, el maldito tiene un virus peligroso.
—Entonces, ¿están trabajando juntos? — cuestionó Jake.
—Si es así, no creo que dure mucho. Wesker no es muy fiel a sus alianzas— fue la respuesta del Redfield, sus puños claramente apretados y si no fuera por el traje, Leon estaría seguro que su piel se estaba volviendo palida ante la fuerza. —Vimos a Excella Gionne mutar frente a nosotros y él no hizo nada.
»SECRETO«
ADA
La familia Burton llegó unas horas después, las hijas del matrimonio se bajaron cansadas por el viaje que para ellas pareció eterno y Ada saludó a Kathy cuando pasó junto a ella en la sala. Observó al equipo que se unía para la seguridad y notó que todos estaban equipados de pies a cabeza, cascos y armas, incluso escudos. No quería que sus hijos se asustaran, por lo que volteó a buscarlos.
—Vamos a jugar, será un día largo.
»SECRETO«
Nota de autora:
Para saber más de los próximos proyectos que tengo de Resident Evil y otros fandoms, los invito a seguirme en mi Instagram asukadattebayo, ya no uso mi Facebook, por lo que ahí podrán encontrarme.
Espero, que, durante estos tiempos difíciles, se encuentren bien y seguros, quédense en casa si pueden y tomen precauciones.
Muchísimas gracias y aquí les dejo el nuevo capítulo.
¡Muchas gracias por leer!
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