El camino de regreso al Ice Azgeda se le hizo algo pesado aquella tarde noche a Aden. No es que el pequeño de los Woodward no estuviese acostumbrado a moverse por aquellas calles de Scranton Crow en las cuales prácticamente se había criado, es que usualmente hacía varias paradas antes tener que volver al bar.
Cuando entro en local estaba bastante concurrido con las mismas personas y caras de siempre, los bebedores asiduos, algunos jugadores de billar apostando en las mesas, otros jugando a las cartas haciendo el mismo escándalo de siempre sin importarles a quien pudiesen molestar con su griterío y risas habitual.
Roan estaba recogiendo algunos botellines vacíos de una de las mesas mientras que en la barra algunos tipos bebían y charlaban con la jerga habitual. Y no tardo en reconocer la pastosa voz de su padre dirigiéndose a uno de los hombres.
—¡No, no lo que digo, escúchame bien lo que yo digo y sé muy bien de lo que hablo... —escuchó decir a su padre en voz alta apoyando la mano en el hombro del otro hombre casi colgado de él con un botellín de cerveza en la mano—...es que si en lugar de tener lo que tengo en los pantalones yo tuviese un par de tetas el Estado me daría el doble de pasta por criar solo a mis hijos, es un hecho!
Aden que paso por detrás de él dándole una mirada se dirigió a la barra.
—Desde luego, desde luego —dijo el otro tipo levantando su cerveza chocando su botellín con el de él—. Amen a eso, amigo.
—¡Cuando eres un tío no quieren saber una mierda de ti! —continuo diciendo Gustus a todo aquel que quisiese escucharle antes de dar un largo sorbo a su botellín.
Roan que bordeo la esquina de la barra entro con los botellines vacíos y se dirigió al cubo de la basura para tirarlos dentro dando una fugaz mirada a Gustus y luego a Aden.
—¿Le entregaste la pasta a Sinclair? —le pregunto Roan al chico al pasar por delante suyo para ir a una de las neveras.
—No, Raven dijo que ya estaba pagado y que la pieza que les faltaba llego el jueves pasado —respondió Aden sacando el sobre con la pasta dejándolo sobre la barra antes de empujarlo hacia él—. Que se pondría con ella esta noche y tendrías la moto mañana por la tarde.
Roan que frunció el ceño al oírle volvió la cabeza para mirarle sirviendole un refresco frío.
—¿Cómo que ya estaba pagado?
—¡Y te piden que demuestres que buscas trabajo, trabajo como si el trabajo cayese de los árboles hoy día! —siguió despotricando Gustus a dos butacas de él—. ¡Además, yo no puedo trabajar!
El hombre le miro con interés como si realmente le escuchase aunque ambos estaban inmersos en la conversación.
Aden se encogió de hombros escuchando a su padre de fondo.
—No sé, eso ha dicho. Incluso me ha enseñado el registro, lo habrás pagado, y no te acordarás.
—Pero si yo no he...—comenzó diciendo él desconcertado hasta caer en la cuenta de lo que había pasado quedándose callado—. Oh, mierda.
—¿Qué? —pregunto Aden curioso sin entender.
—¿Sabes? —volvió a decir Gustus apoyándose en el hombre—. ¡Sufrí un tormentoso accidente que por desgracia me ha mantenido fuera del mercado laboral e incluso me ha apartado de mis deberes con mi país!
Aden que le escucho puso una cara al oírle asomándose a la barra para verle.
—¡Oh por dios!—acabo quejándose y aclarando Aden en forma de protesta—. Te tiraste delante de un taxi para poder cobrar el seguro, Gustus.
Roan supuso que había sido cosa de Ontari, Ilian trabajaba en el taller así que probablemente en su visita a Hollysbrooke para verla, ella le hubiese dado el dinero o quizás le hubiese dicho donde guardaba parte de sus ahorros para pagar la pieza, y el arreglo de su moto sabiendo cuanto significaba esta para él.
—¡Y a eso se le llama tormentoso accidente! —replicó Gustus en voz alta regresando a hablar con el otro tipo—. Perdona a mi hijo, no sabe nada de la vida. ¡Y la confianza, ¿donde queda la confianza en nuestro sistema de justicia?
Aden que rodó los ojos al oírle miro a Roan que tomaba el sobre de la barra para guardarlo, ya arreglaría cuentas con ella cuando saliese. Pensó en darle el dinero a Aden pero sabía que era muy posible que Gustus se quedase con aquel gesto suyo y que desarmase media casa con tal de dar con aquel dinero.
—¡Debieron darme una indemnización mayor, más aún teniendo seis hijos que mantener! ¡Su madre, escúchame bien, su madre era un espíritu libre que se largo! ¡Cuatro meses, cuatro tenían él y su hermana! ¡Dos años después regreso y se volvió a ir, casi cinco años después regreso con un idiota que conoció en algún lugar de Atlanta y se volvió a ir dejándonos a todos con el corazón roto pero esta vez ya no volvió a aparecer! ¿Te imaginas, amigo? ¡Luna la mayor tenía quince años, su hermana Lexa catorce, su hermano Ilian trece, su hermana Ontari once y su hermana y él nueve años, nueve! ¡Yo tuve que ocuparme de ellos, tuve que ocuparme de todo!
Roan que apoyo la mano de la barra le lanzo una mirada a Gustus sabiendo lo que vendría a continuación, Aden puso una cara volviendo la cabeza apoyado en la barra escuchando las mismas tonterías de siempre salir de la boca de su padre.
—¡Desapareciste un cinco meses! —replico Aden en forma de protesta en tono incrédulo.
—¡Estaba llorando su perdida, gracias don sabelotodo!
El otro tipo frunció el ceño pero continuo centrado en su cerveza.
—¿Estando de juerga?
—¡Cada uno llora a su manera, listillo! —le acuso Gustus volviendo la cabeza para mirar a su hijo pequeño—. Anda Roan, ponme otra y a mi nuevo amigo también!
Roan que sacudió la cabeza miro a Aden después haciendo un gesto yendo a la caja a por algo de dinero dándoselo.
—Por el recado, y por hacer sitio en el almacén tío, ha quedado genial.
Aden cogió el dinero guardándolo y choco su mano a modo de aprecio y despedida.
—Gracias a ti, tío sabes que nos hace falta la pasta. Ahora he de irme a casa, nos vemos.
—Cuídate, y saluda a tus hermanos de mi parte.
—Lo haré —se despidió Aden apartándose de la barra para salir de allí y volver a casa.
—Eh, hijo, hijo —le llamo Gustus fijándose en como guardaba el dinero volviendo la cabeza al verle pasar por detrás suyo para dirigirse a la puerta—. ¿No podrías prestarme un par de pavos?
Aden que abrió la puerta ignorandole alzo la mano en señal de despedida hacia Roan.
—¡Hasta otra, Roan!
Roan le dedico un gesto y le vio abandonar el local antes de intuir como Gustus iba a actuar.
—¿Ves lo que te digo? ¡Los hijos son unos desagradecidos, les das la vida y...?
Continuara...
