Luego de la graduación, Chuya no había tenido motivo aparente para quedarse por mas tiempo en el departamento de Dazai, aunque este no había comentado nada al respecto y se mostraba completamente complacido de contar con la presencia y compañía constante que le daba Chuya, pero el pelirrojo sabia que ya se encontraba en el tiempo adecuado de volver a su departamento, a veces extrañaba sus cosas, como sus botellas de vino o sus borradores de poemas.
Y necesitaba prepararse seriamente para el lanzamiento de su libro, aun tenia unos cuantos poemas que enviar para que fuesen revisados en la editorial, eso y continuar con sus estudios independientes sobre la salud. De vez en cuando se encontraba a si mismo al borde de las lagrimas, intentando reprimir estas debido a que su mente le jugaba malas bromas, imaginando a Dazai en escenarios dolorosos. Chuya se sentía que se encontraba autodestruyéndose de alguna forma.
Así que Chuya decidió volver a su departamento, aunque el castaño insistiese en que esto no fuese necesario y podría quedarse el tiempo que desease.
- Podrías ir tu a quedarte a mi departamento – sugirió el pelirrojo
- Podría – contesto – te tomare la palabra – continuó Dazai
Compartieron un ultimo beso, entonces, Chuya se marchó.
Ignorante ante la idea de que esa seria una de las ultimas ocasiones en que se verían por un tiempo prolongado. La editorial terminaría por raptar todo su tiempo con respecto a las preparaciones de su libro, si Chuya hubiese sido consciente al respecto, hubiese vuelto en ese momento al departamento de Dazai, se hubiese quedado por mas tiempo, sin importar que sus acciones fuesen, bajo su propia opinión, algo invasivas.
Chuya se marchó esa noche, cuando llego a su departamento, se arrepintió de haber ido, mas bien, deseaba en su interior encontrarse con Dazai en su departamento, o en cualquier lugar, incluso podía llegar a pensar que su concentración e inspiración seria mejor, no necesitaría nuevamente huir al muelle, escuchar el océano, nada de eso, solo necesitaría una hoja, lápiz y observar a Dazai mientras este leía uno de sus curiosos libros.
El departamento se encontraba en penumbra, frio, un poco desordenado y sucio. El pelirrojo soltó un suspiro y procedió a abrir un poco las ventanas el olor al encontrarse todo completamente cerrado era un poco desagradable, no le importaba congelarse, haría que el aire y el aroma cambiase antes de ponerse a trabajar y volver a cerrar las ventanas.
Revisó unos cuantos correos, muchos eran de la editorial, limpio y cocino algo, entonces se acomodó para comenzar a trabajar, debía comenzar a seleccionar por si mismo los poemas que realmente sentía que serian adecuados para ser publicados, un filtro personal, además de eso, debía buscar entre sus cosas, una desventaja de poder escribir en cualquier lugar, era que se encontraba con un gran numero de papeles, y todo de suplementos, que lo habían ayudado a escribir.
Papeles rasgados, servilletas, trozos de tela, panfletos, algún examen o guía de la universidad, producto de su aburrimiento en alguna clase.
Era imposible que presentase algo como aquello a la editorial, por ende, comenzaría a transcribir los que seleccionaría. Chuya no pudo evitar sentirse completamente avergonzado consigo mismo al releer los que fueron sus primeros poemas, eran palabras que había escrito hace bastante tiempo, en ese entonces continuaba en la escuela. Era inexperto, poco romántico y le gustaba darle aires de grandeza. Pero el pelirrojo ni siquiera consideraba una posibilidad de deshacerse de todo eso, aunque sabia que jamás publicaría algo como eso, lo guardaría como un recordatorio de sus primeros poemas y lo malo que era en ello.
De esa forma comenzó un nuevo periodo estresante para Chuya. La preparación para su libro.
.
El pelirrojo miraba con el ceño fruncido, se encontraba en una de las conocidas oficinas de la editorial, continuaba trabajando allí, a pesar de encontrarse cercano a publicar, habían insistido en mantenerlo trabajando allí, había aceptado, sin lugar a dudas, pero eso no lo ayudaba a tener demasiado tiempo libre.
Pero a pesar de trabajar allí y conocer el edificio de memoria, en ese momento no cumplía esas funciones, en ese momento era un factor de interés para la editorial y un próximo escritor, se encontraba sentado del otro lado de la mesa de cristal, no estaba tomando notas, solo observaba como el resto discutía sobre su libro, agradecía que Matt se encontrase siendo el supervisor de todo aquello, lo calmaba aquello, después de todo, con aspectos técnicos del libro, el escritor no tenia demasiado que opinar o que dictaminar.
- No te preocupes de nada, Chuya, sé como te gustan los libros – comentó Matt, eso calmó considerablemente al pelirrojo – negociaré por una versión en tapa dura, sabes que los escritores primerizos no suelen tener una de esas versiones
- Lo sé – soltó Chuya – aunque me gustaría esperar a ver que tal van las ventas antes de comenzar con una versión de tapa dura – dijo de forma sincera
- Eres un ángel – suspiro Matt – es bueno que lo digas, porque mis negociaciones al respecto no iban para nada bien
Todos en el lugar rieron un poco, se conocían, por ende, no necesitaban mantener un ambiente del todo profesional, mas bien, era casi como una reunión de amigos. Aunque Chuya no podía evitar sentirse nervioso.
Las cosas habían avanzado rápidamente, después de todo, el anciano se había encargado de proporcionar a la editorial un numero considerable de poemas que habían sido aprobados. Era turno de Chuya el terminar el trabajo.
Sentía presión silenciosa en él, como si realmente las personas se encontrasen esperando bastante de él debido a que lo consideraban discípulo del anciano, Chuya prefería referirse a si mismo solo como su asistente.
Aunque las personas también le repitiesen que no se presionase, de igual forma lo hacían, indirectamente, pero lo hacían. Chuya soltó un suspiro terminando su café, solamente deseaba terminar aquella reunión y marcharse a su departamento, o al de Dazai, cualquiera de los dos estaría bien, deseaba dormir, descansar, si iba hacia el del castaño podría dormir y relajarse, Dazai lo trataría bien si eso deseaba, sabia leer la atmosfera y los estados de animo de Chuya. O podía ir a su propio departamento y dormirse en el silencio de ese lugar, incluso podría repasar una vez algunos poemas, incluso podría llegar a escribir algunos mas.
- Debido a que nuestro querido poeta se esta cayendo dormido en su propia silla, será mejor que dejemos la reunión hasta aquí – sentencio Matt, nuevamente risas del equipo
- No, no – se apresuró a negar Chuya, aunque todos le dedicaban sonrisas comprensibles
- No te preocupes, sabemos que te esfuerzas – le comentaron
Eso no evito que Chuya nuevamente se disculpase. La reunión termino y cada uno se marcho, aunque el pelirrojo decidió quedarse por un momento a hablar con Matt. Este le regalo una sonrisa y se quedo en su asiento, con solo ver la expresión de Chuya sabia que algo sucedía.
- Nuevamente problemas – comenzó Matt
- No discutimos – explicó Chuya
- Pero algo sucedió
- Nada sucedió, ese es el problema – el pelirrojo soltó un suspiro – no nos vemos desde hace un tiempo, aunque hablamos por teléfono a diario, lo extraño de igual forma
- Pensé que no viviría para escucharte decir algo como eso en voz alta – dijo Matt, Chuya frunció el ceño en respuesta
- Tómatelo en serio
- Lo digo en serio – le respondió el otro, entonces borro su sonrisa y miro a Chuya con esos ojos sinceros que hacían que el pelirrojo se sintiese un poco como un idiota – estas cansado, siempre, te pasas el tiempo estudiando formas para evitar que el termine por cometer un suicidio, trabajando y encargándote de los detalles de tu libro, aunque diría que el tema de los estudios es lo que te cansa emocionalmente, pero sigues haciéndolo porque lo amas – Chuya se retorció un poco en su asiento, eran palabras demasiado sinceras que no sabia como manejar – pero cometes un error
- ¿Cuál?
- Dedicas mucho tiempo a tu estudio en cosas que realmente dudo que te sean de alguna utilidad, poniéndonos en el peor caso de que él lo intente – Chuya bajo la mirada ante esa posibilidad – pero en realidad, ese tiempo deberías dedicárselo a él, no ha estudiar para él
Chuya se sintió como un idiota, Matt lo hacia parecer como algo evidente. Desde que había pasado la graduación, se había encargado de mantenerse ocupado, además de preocuparse seriamente sobre sus estudios con respecto a Dazai, pero lo hacia realmente porque deseaba cuidarlo y evitar que algo sucediese, lo hacia porque lo atesoraba y la idea de perderlo era insoportable.
Pero se sentía como si hubiese terminado por hacer precisamente eso en el camino.
- Entiendo – murmuró Chuya
- Hoy es viernes, se un buen novio y ve al departamento de él – sugirió Matt – libera un poco de tus tensiones, no puedo creer que seas un poeta, no entiendas de estas cosas y no pases tiempo con tu novio
- Bien, ya entiendo tu punto – dijo el pelirrojo
- Entonces vete de aquí, quiero ir a mi departamento y descansar – Chuya soltó una risa sincera y se puso en pie
- Gracias, Matt – le dijo de forma sincera
El pelirrojo ya tenia un plan trazado, hace un tiempo considerable que no veía al castaño, no habían llegado al acuerdo de encontrarse durante esa noche o ese fin de semana, Dazai no lo presionaba con respecto a que se encontrasen, mas bien, le otorgaba a Chuya el tiempo que necesitase y lo llamaba solo cuando el pelirrojo contestase unos cuantos mensajes, dejando en claro que se encontraba libre en ese momento.
Comparando el tiempo que pasaban juntos cuando Chuya iba en la universidad, en ese momento se veían un tercio de ese tiempo, una caída considerable.
Y Chuya sentía de debía compensárselo.
Una sonrisa se formo en su rostro con solo imaginar la expresión que le dedicaría el otro al encontrarlo llegar a su departamento con los ánimos suficientes para pasar una noche en vela, comer y beber, además de hablar durante horas, Chuya tenia pensado esforzarse esa noche para hacerla memorable.
Así que paso por la botella de whiskey que era el favorito de Dazai, compro comida deliciosa, escribió unos cuantos mensajes al castaño, asegurándose de que se encontrase en su departamento, sin dejar entrever que iría durante esa noche.
Chuya debió imaginar que algo malo sucedía, después de todo, envió los mensajes mientras salía del edificio de la editorial, había pasado mas de una hora sin recibir respuesta, Dazai solía contestarle rápidamente.
El pelirrojo comenzó a inquietarse cuando sus llamadas no fueron contestadas.
"¿estará enfadado?" pensó de forma ingenua, ignorante al real panorama que lo esperaba en el conocido departamento, el mismo lugar donde había reído y se había sentido amado, y había amado, un numero incontable de veces.
Pero Chuya no creía que Dazai se encontrase enfadado con él, tampoco creía que este se encontrase dormido, nada de eso. Muchas cosas comenzaron a pasar por su mente, mientras esperaba que la comida para llevar estuviese lista, habían hablado recientemente, incluso le había deseado suerte antes de la reunión, con respecto a los días anteriores, si lo había notado un poco extraño, su animo había cambiado, aunque no de una forma notoria, Chuya sabia que alguien como Dazai seria un experto en ocultar sus problemas y sentimientos.
En ese momento se encontraba seguro de que Dazai, en efecto, le había ocultado algo.
Sin esperar mas tiempo, ni siquiera la comida, termino por salir del restaurant y subir a su motocicleta, conduciendo rápidamente hacia el departamento del castaño. Un sentimiento frio se encontraba en su pecho, un escalofrió, el nacimiento de un estremecimiento, su corazón palpitaba rápidamente, sus manos se encontraban fría y sudorosas.
"algo esta mal, algo esta mal" se repetía en su mente, una y otra vez.
Chuya se sintió desesperado.
Estacionó mal su motocicleta, dejo caer el casco a un lado de esta, de forma descuidada, corrió hacia el edificio, de inmediato subió por las escaleras, rápidamente, no podía esperar, sus sentimientos no hacían mas de incrementarse en su pecho, lo ahogaban, su teléfono se encontraba en su mano, verificando si el castaño terminaba por decir o enviar algo, pero allí no había nada.
Cuando llegó a la puerta, descubrió que su cuerpo temblaba un poco, demasiado silencio, aterrador, escalofriante, Chuya intentó presionar la contraseña de la puerta, se equivoco un par de veces debido a sus manos torpes, entonces esta terminó por abrirse.
De inmediato entro de forma acelerada, llamando casi en gritos a Dazai, sin recibir respuestas, una parte de él deseaba de forma sincera que este le jugase otra broma y se escondiese en el departamento para luego asustarlo. Lo deseaba.
Encendió las luces de cada cuarto, todo se había encontrado sumamente oscuro.
No fue necesario encender la luz del cuarto de Dazai para saber que él se encontraba allí, la luz tenue del exterior reflejaba su silueta tendida en el piso. Él junto a algunas cosas a su alrededor.
Chuya se congelo en su lugar, en la entrada de la habitación, había sentido mucho con anterioridad, pero en ese momento estaba congelado, todo su cuerpo lo estaba, sus sentimientos también.
Miró a Dazai en el piso, demasiado quieto.
"no puede ser" pensó. Sentía que todo se venia abajo, su cuerpo comenzaría a demolerse.
Se acerco a pasos lentos, apenas sintiendo lo que hacia, su cuerpo se rehusaba a moverse, cuando llego a su lado, observo al castaño con atención y temor, deseaba realmente que su cuerpo hiciese lo que ordenaba, pero se rehusaba.
Miro lo que se encontraba a un lado del castaño, recipientes de medicinas, desconocía que eran en realidad, pero podía inferir que había ingerido bastante y de diferentes tipos. Sus ojos viajaron nuevamente hacia Dazai, notando señales en su cuerpo. Se arrodillo a un lado de Dazai, tocando su muñeca. Sus movimientos habían sido rígidos y lentos. Estaba en shock, lo sabia, y se odiaba por eso, debía ser rápido en ese momento.
Perdida del conocimiento, fiebre, vomito, dificultades respiratorias y pulso cardiaco errático.
Chuya sabía lo que debía hacer. Lo leyó un montón de veces. "Muévete, muévete" se dijo. Miró al castaño, tendido sobre el piso, boca arriba, podría morir en cualquier momento, el pelirrojo se sintió impotente e idiota por quedarse congelado y no poder moverse, se repitió una y otra vez que debía hacerlo.
"muévete" se ordeno. Antes de poder controlarse, había terminado por morder con fuerza su propio antebrazo, con el objetivo de causarse dolor, un daño que terminaría por hacerlo reaccionar y moverse, comenzó a sangrar y sintió en su boca el sabor de su propia sangre. Había dolido bastante, pero al menos había funcionado.
Chuya se lanzó hacia Dazai, lo llamo y movió con delicadeza, al mismo tiempo en que sacaba su teléfono de su bolsillo, sus manos volvían a temblar.
"no debo inducir el vomito a menos que me lo diga un especialista" recordó Chuya, posiciono el cuerpo del castaño de costado, por el rastro que había a su alrededor, podía inducir que había intentado vomitar con anterioridad.
Entonces Chuya fue capaz de llamar una ambulancia. Intento estabilizar a Dazai mientras llegaban, se quedo a su lado, temblando como un cachorro, ayudo a mantener sus signos vitales y, por recomendación de la persona del hospital que había contestado su llamada, había inducido el vomito, sin embargo, eso no evitaba que Dazai no retomase la conciencia.
El pelirrojo lloraba. Cuando llego la ambulancia, los paramédicos entraron al departamento de inmediato, Chuya había dejado la puerta abierta cuando entró.
El resto fueron escenas cortadas en su memoria, un mal collage que solo traía tristeza y desesperación, un momento en el departamento junto a los paramédicos, otro momento ya se encontraba sobre la ambulancia, a un lado de Dazai, tomando su mano, al siguiente ya se encontraba en el pasillo del hospital, esperando.
"¿algún familiar al cual llamar?" Chuya no supo que contestar, sabia que Dazai tenia familia, pero nada mas, nunca había dicho nada mas con respecto a ellos, ningún numero ni nombre.
"no, solo yo" se escucho decir, no reconoció su voz.
Chuya paso horas en ese lugar, un gran numero de personas caminaba de un lugar para el otro, ninguno decía una sola palabra sobre Dazai, el pelirrojo sentía que él mismo terminaría por desmayarse, había leído un montón de veces como debía reaccionar y que debía hacer en casos como esos, sin embargo, nada se comparaba a haberlo vivido realmente, haber pasado por ello.
- Ven – lo llamo una enfermera – te curare tu herida
Chuya había olvidado por completo su propia herida, miró su brazo, continuaba sangrando, se había mordido mas fuerte de lo que creía. El pelirrojo la siguió y dejo que ella se encargase de curarlo, no sentía dolor, en realidad, no sentía nada.
Solamente culpa, por no actuar de forma eficiente, por congelarse y perder valiosos segundos que podían costar la vida de la persona que amaba, por hacer las cosas mal, por dedicar parte de su tiempo a estudios y videos que solo provocaron un distanciamiento involuntario con Dazai, que solo los llevaron hacia donde se encontraban en ese momento.
Chuya se sentía realmente responsable de todo, aunque sabia que no lo era realmente.
- Lo hiciste bien – comentó la enfermera, Chuya se sorprendió ante esas palabras – despejar vías respiratorias, controlar el pulso, posicionarlo de una forma adecuada, inducir el vomito, lo hiciste todo bien, el resto depende de él
- Gracias – susurró el pelirrojo
Pero las palabras de ella no lo habían calmado, el resto dependía de Dazai, Chuya no podría hacer nada, no podría ayudarlo, solamente quedarse y esperarlo, deseando lo mejor. Pensaba que era incluso un poco injusta la forma en que las cosas habían sucedido, sabia que había descuidado un poco su relación, sin embargo, no esperaba nada como eso, en especial en el momento en que pensaba prestarle toda su atención al castaño.
"sabes que él no te haría esto como un castigo por dedicarle menos tiempo, claro que no" Chuya sabia que no, Dazai lo amaba y cuidaba mas que a nadie, no buscaría hacerle daño.
"¿entonces que demonios sucedió?" se preguntó Chuya, sentía que, ha pesar de haber dedicado horas a leer sobre ello, no había aprendido nada realmente, no había mejorado en su forma de comprender a Dazai y su forma de pensar, siempre había sentido la mente de este como un puzle, pero tenia la esperanza de descifrarlo en algún momento, en ese momento se encontraba demasiado alejado de eso.
Chuya se volvió a acomodar en la sala de espera del hospital, rodeado de otras personas que se encontraban esperando, al igual de él, ya sea por ser atendidos o esperando a alguna persona.
Pero Chuya, en ese lugar, se sintió un tanto solo, se sintió como un animal esperando por su dueño, un cachorro temblando.
.
Sentía un horrible dolor en su cuello y espalda, dormir en la sala de espera de un hospital no había ayudado, pero se negaba a moverse de allí, frotó con su mano sus ojos, estos ardían un poco, debido a su cansancio, sin embargo, de inmediato se sintió completamente despierto, sintió su teléfono vibrar en su bolsillo, mensajes, sabia que debía tener mas de uno, pero no deseaba contestar a nadie, no sabia que podría decir, como decirlo, ni siquiera creía que sus palabras fuesen capaces de salir de su boca.
Así que Chuya ignoro su teléfono, al menos por el momento, se puso en pie y camino un poco por el lugar, su cuerpo dolía intensamente, miro de forma insistente hacia la recepción, donde se encontraban tres mujeres tras sus respectivas computadoras.
Chuya terminó por decidir acercarse.
- Disculpe – dijo para llamar su atención
- Oh eres el chico de anoche – dijo una voz a sus espaldas, reconoció de inmediato a la enfermera
Se alejo del mesón y se acerco a ella, esperando que por fin le dijesen algo con respecto a su novio. Intento buscar algo en la expresión de ella, alguna señal o significado de lo que sucedía realmente. La enfermera lo evaluó un momento con la mirada, sabia que se debía a que se veía bastante lamentable, sabia que el contorno de sus ojos se encontraba completamente enrojecido, sabia que sus labios estaban secos y debía tener una zona oscura bajo sus ojos. Además de una expresión de profunda preocupación.
Ella tomo aire, Chuya se preparo a si mismo, mentalmente para lo que podría venir en ese momento.
- El paciente se encuentra bien, estable, al menos por el momento – comenzó ella, Chuya soltó un suspiro – bueno, debimos quitar toda la medicina que había ingerido, un lavado estomacal y estabilizarlo, hidratarlo y hacerlo descansar, fueron bastantes medicinas las que ingirió – Chuya asintió – por ahora está dormido, pero puedes pasar a verlo – dijo ella
- Bien – fue el único susurro que pudo dejar salir Chuya de su boca, había sonado demasiado débil y afectado
- Sígueme
Chuya lo hizo, continuaba sintiendo su cuerpo frio, entumecido. Y con cada paso no hacia mas que empeorar, caminó detrás de la enfermera, un largo pasillo que, a pesar de encontrarse completamente iluminado, se veía espeluznante ante sus ojos. Miró la hora en un reloj de pared, las seis de la mañana, se filtraba la luz del amanecer desde las ventanas. Un panorama que solamente lo hacia sentir aun mas frio.
Se detuvieron frente a una habitación, nuevamente Chuya se sintió como si se encontrase en el departamento de Dazai, en la entrada de su habitación, a punto de descubrirlo tendido sobre el suelo, no pudo evitar estremecerse ante el recuerdo.
- Te daré unos minutos – dijo la enfermera, regalándole una sonrisa amable y comprensiva
- Gracias
La enfermera se marchó, Chuya no deseo observar por la ventana de la puerta, no deseaba hacerlo de esa forma. tomo aire una y otra vez, llevo su mano hacia el pomo de la puerta, demasiado frio, entonces termino por abrirla lentamente, sus ojos viajaron de inmediato por toda la habitación para luego quedarse fijamente en la persona sobre una cama.
Dazai estaba durmiendo, había algunas agujas conectadas en su brazo, respiraba de forma lenta, pero a un ritmo constante. Chuya se sintió como un extraño en esa habitación, sabia que debía entrar, pero se tomo su tiempo antes de dar un paso en su interior y cerrar la puerta tras de si.
"te daré unos minutos" eso quería decir que dentro de poco tiempo iría nuevamente la enfermera a sacarlo de allí. No podía desperdiciar el tiempo.
Caminó rápidamente hacia la camilla, observó de cerca al castaño. Por un momento pensó en desviar la mirada, evitar verlo en ese estado, pero se obligó a si mismo a no hacerlo. Se quedo a su lado, de pie, Dazai tenia su cabello despeinado, alborotado sobre su almohada, sus ojos cerrados una expresión que no era realmente de paz, se veía bastante mal, aunque Chuya sabia que su propio aspecto era aun peor.
Dazai no se encontraba con sus vendas, podía ver sus marcas, su piel se encontraba mas pálida de lo normal, el pelirrojo casi sentía que se encontraba grabando todo eso a fuego en su memoria. Sabia que, aunque lo desease, nunca seria capaz de olvidar esa escena.
Un nudo se instaló en su garganta.
Chuya termino por llorar, sujetando la mano de su novio. Deseando que esa fuese la ultima oportunidad en que se viese en una situación como esa, aunque sabia que probablemente no seria de esa forma.
Luego de llorar unos cuantos minutos, fue capaz de controlarse y tomar aire profundamente, miro con atención a su alrededor, ya había salido el sol por completo, la luz del exterior iluminaba de una forma optimista ese cuarto, una ventana grande a un lado de la camilla, unas cuantas maquinas que producían diferentes sonidos.
Una parte del pelirrojo sentía que se encontraba en algún tipo de ilusión absurda, como si nada de aquello fuera real, específicamente las ultimas veinticuatro horas. Y admitía que había soñado en mas de una ocasión con algunos escenarios como el que se encontraba viviendo, desde que había confirmado sus sospechas sobre las vendas de Dazai, las pesadillas sobre ello se habían hecho presentes.
"los sueños se hacen realidad y las pesadillas también" pensó el pelirrojo.
- Pasará unos cuantos días en observación – escuchó Chuya repentinamente, se había sobresaltado debido a la repentina presencia de la enfermera – lo siento, pensé que me había escuchado al abrir la puerta
- ¿su estado?
- Estable, mejorara, por ahora fuera de riesgo vital, puedes descansar – dijo ella – además, pregunté al doctor y puedes quedarte por mas tiempo
- Eres demasiado amable – comentó Chuya, casi como si sospechase de su actitud
- Es primera vez que alguien viene con él – dijo ella
- ¿viene muy seguido?
- Algo así – contestó
Chuya de inmediato pudo inferir que ella lo conocía, conocía a Dazai debido a que este visitaba ese lugar bastante seguido, al menos hasta el punto en que el personal comenzaba a reconocerlo de entre un gran numero de personas.
La enfermera comenzó a moverse por la habitación, revisando al castaño, le dedico unas breves palabras a Chuya, para que este se acomodara mejor en su lugar, incitándolo a sentarse en la silla a un lado de la camilla, luego de eso, se marcho.
El pelirrojo dudó por un momento, luego, termino por sentarse en la fría e incomoda silla, sin soltar la mano del castaño, jamás hubiese imaginado que se vería en una situación como aquello, no realmente, esperaba que sus miedos se quedasen como una simple fantasía, nada mas que ello.
"él despertara" se repitió una y otra vez. Intentando convencerse. Mas bien, era algo que ni siquiera debía cuestionarse, sabia que lo haría, lo que realmente debería cuestionarse y pensar seriamente, era como enfrentarlo cuando lo hiciese, cuando sus ojos se abriesen y revelasen ese color chocolate que le encantaba al pelirrojo, no sabría que decir, Chuya se conocía, actuaria torpe y emocional, cosas que Dazai no necesitaría, él necesitaría a alguien fuerte que este con él y soporte todo aquello a su lado, no alguien que termine por quebrarse con el primer golpe.
"debo ser fuerte" comenzó a decirse Chuya reemplazando sus anteriores palabras. Tomo aire un montón de veces, pero sabia que cuando Dazai despertase, las palabras que pensase no saldrían como deseaba, pero trazar un plan era una idea mucho mejor que tan solo concentrarse en el cuerpo del otro, herido, lleno de cicatrices, marcas y agujas clavadas.
.
Chuya revisaba en su computadora toda la información y borradores que tenia, llevaba dos días en el hospital, junto a Dazai, había vuelto solo por un momento al departamento de este, solo para asegurarse que se encontrase todo bien, tomo su mochila de allí, una ducha rápida y volvió al hospital, rápidamente.
Dazai había dormido esos días, habían comenzado a disminuir sus medicinas lentamente, con el objetivo de que este recuperase la consciencia.
El pelirrojo había hablado durante esos días con Tachihara y Matt, pidiendo que estos guardasen discreción con respecto a lo sucedido, ya que Chuya podía imaginarse que al castaño no le agradaría la idea de mas personas supiesen lo sucedido.
Antes de marcharse y volver al hospital, Chuya miro su reflejo de forma breve, siempre había sido cuidadoso con su apariencia, pero en esos momentos no podía importarle menos, y eso se notaba, la zona alrededor de sus ojos se encontraba enrojecida y un poco oscura.
No era un aspecto demasiado alentador, nada era alentador en esa sala de hospital donde volvería.
Y antes de volver, Chuya paso a una florería, a diferencia de Dazai, él no tenia idea de que tipo de flores debería regalar, no sabia realmente sobre el tema, termino por marcharse sin nada entre sus manos, en cambio, decidió terminar por pasar por un libro, al menos eso si podría regalar a Dazai.
Mas bien, ese cuarto de hospital se encontraba lleno de rastros descarados de Chuya y la gran cantidad de horas que había pasado allí, hojas de papel por doquier con pequeños poemas, muchos sin sentido, muchos demasiado intensos. Y no le importaba dejarlos por allí, no se preocupaba si estos eran leídos en su ausencia. Como si los hubiese escrito con la intención de que fuesen leídos por cualquiera, un regalo anónimo.
Y el pelirrojo se quedó un poco congelado al ver la gran fachada del hospital, una parte de él deseaba correr hacia el interior, no recordaba en realidad como había llegado junto a Dazai hace unos días, pero si sentía la necesidad de correr a verlo y cerciorarse de que se encontrase bien.
Se controlo, no corrió como hubiese deseado, en cambio, respiro un gran numero de veces, hasta que sus sentimientos volvieran a su actual estado extraño pero constante, tolerable. No volvió a sentir que su pulso aceleraba hasta llegar a la puerta de la habitación, cada vez que salía y volvía, se paraba frente a la puerta y la observaba casi esperando que al abrirla se encontrase con Dazai despierto y consciente, con una sonrisa y algún comentario sarcástico esperándolo. Había sufrido unas cuantas decepciones durante ese par de días, comenzaba a pensar que debía corregirse y dejar de esperar algo como eso.
Llevó la mano hacia el pomo de la puerta y la abrió de forma despreocupada, sin esperar nada realmente. Evitó un poco mirar hacia la camilla, no lo haría hasta acercarse, fijo su mirada en el piso, concentrado en el diseño de este, limpio y brillante, reflejaba sombras irregulares. Chuya soltó un suspiro, aun evitando mirar hacia la cama, una parte de él aun se estremecía un poco al ver a Dazai en ese estado, aunque ya se encontrase fuera de peligro real.
- Mi ovejita esta muy triste, pero yo estoy feliz, te has quedado – escucho la voz de Dazai, Chuya de inmediato abrió sus ojos con sorpresa, levanto la mirada rápidamente, sorprendido
Ahí, frente a sus ojos se encontraba Dazai, sonriendo un poco, sentado sobre la camilla, relajadamente, el pelirrojo no sabia como debía continuar, deseaba golpearlo, besarlo, abrazarlo e insultarlo, todo al mismo tiempo. Pero se quedo congelado en su lugar, últimamente le sucedía bastante. Nuevamente sentía un nudo en su garganta y deseos de llorar, no lo hizo.
- ¿fue esto acaso como una prueba? – pregunto en voz baja, su voz había terminado por quebrarse
- No soy tan cruel, Chuya – respondió el castaño
- Pero lo que hiciste si fue cruel – dijo Chuya
- Si, lo fue, lo siento – la voz de Dazai también sonaba rasposa
Chuya sintió que esa no seria la primera ni la ultima vez que lo escucharía disculpándose por algo como aquello.
- Yo también lo siento – dijo Chuya
La expresión de Dazai le dejaba en claro que este no entendía la razón tras las disculpas de Chuya, pero el pelirrojo realmente deseaba disculparse, aunque las personas a su alrededor afirmasen que él no tenia responsabilidad sobre nada de lo que había sucedido, él si lo sentía.
"estaré mas atento, no me congelaré y seré mas rápido" pensó Chuya, aunque no le agradase referirse a aquello como algo que probablemente se repetiría.
- Vino hace poco la enfermera – comenzó a hablar Dazai, extendió su mano hacia Chuya, nuevamente había vendas en su cuerpo, sabia que había terminado por pedirle a la enfermera permisiva que cumpliese con sus caprichos – y me contó unas cuantas cosas – Chuya se tensó un poco, pero acepto la mano de Dazai y se dejo jalar por este, para que se acercase y terminase por sentarse a su lado sobre la cama
- ¿Cómo que? – preguntó el pelirrojo
- Lo hiciste bien, Chuya – dijo Dazai, entonces el pelirrojo sintió como un peso desaparecía de su cuerpo, tal vez esperaba la aprobación del castaño para relajarse por completo – muy bien – Dazai sabia sobre todo lo que había terminado por hacer Chuya al descubrirlo
El pelirrojo termino por acercarse al castaño y dejarse envolver por sus brazos, sabia que él debía consolar a Dazai, no al revés, pero realmente necesitaba del castaño, eso y necesitaba las caricias y palabras del otro. Sintió la mano de Dazai acariciar su cabello lentamente.
- ¿despertaste hace mucho tiempo?
- Tiempo suficiente para descubrir que no estabas aquí, lo cual me asusto, pero ver que habías transformado este cuarto en tu estudio y me encontraba rodeado de hojas con poesía, supe que en realidad si habías pasado por aquí
- ¿Qué tanto leíste? – preguntó Chuya, escondiendo su rostro en el cuello de Dazai
- Cada uno de ellos, pero no quiero que los uses en tu libro
- Los quemaré – dijo Chuya
- Claro que no, son míos, ya los escondí
Chuya soltó una risa, sinceramente feliz en ese momento. Aunque sabia que aun tenían unas cuantas conversaciones pendientes, el pelirrojo decidió solo abrazar y dejarse acariciar por el castaño.
GRACIAS POR LEER.
