Abro mis ojos mirando a mi alrededor, en el lugar donde debería estar Tom esta vacío y frío.

¿Dónde está?

Me levanto de la cama y veo por la ventana que aún está oscuro, ¿Dónde habrá ido?

-Tom.- Digo.

Confundido salgo de la habitación y camino por los pasillos como si todo fuera un laberinto, nunca había sentido que la mansión fuera tan grande como para perderme.

¿No había pasado ya por aquí?

No entiendo nada, tal parece que alguien me ha enviado un confundus porque no veo posible la razón por la cual no encuentro como poder escapar.

Debe ser un sueño.

Miles de pensamientos pasan por mi mente, confundido, miro hacia todos lados intentando buscar la voz de que me habla.

-El no te quiere.- Susurran.

-Debiste morir.

-Fenómeno.

Miles de voces a la vez se unen para formar una palabra.- Monstruo.

Intento contener las lágrimas y sacudo mi cabeza intentando ahuyentar patéticamente mis propios pensamientos, no puedo pensar correctamente y fracasando intento que las voces se callen.

-Debiste morirte.

Miro a los cuadros, al suelo, al techo.

Nada.

No hay nadie.

Procedo nuevamente a buscar a Tom ignorando las voces y mirando simplemente al frente.

-Fenómeno.

Sacudo mi cabeza y camino con las piernas temblorosas. Abro una puerta encontrándola vacía, antes de salir escucho la escalofriante risa de una mujer, confundido me adentro a la habitación encontrándome con una mujer de cabello brillante color blanco, piel exageradamente pálida y unas cuencas donde deberían estar sus ojos.

-Debiste morir.- Susurra.

De su boca salen todas las voces, gritos de ayuda y risas escalofriantes.

-¿Quien eres?

-Tom no te quiere.

-Cállese.

-El estaría mejor si tu murieras.

-¡Cállese!- Grito a sabiendas de que tiene razón, él estaría mucho mejor si yo desaparezco de su vida.

Niego con la cabeza.

-No. El me quiere.

El me quiere. Repito en mi mente.

Salgo de la habitación sin ver nuevamente a la mujer y sigo caminando por los pasillos intentando encontrar a mi novio.

-¡Tom!- Grito.

Solo silencio.

Agarro mi varita y me pincho el dedo sacando un poco de sangre.

No es un sueño- Pienso.

Sigo caminando de forma rápida a tal punto que he empezado a correr con desesperación, no lo encuentro.

-¿Dónde estás?- Digo con desesperación.

Me encuentro en el salón, miro hacia todos lados pero solo veo oscuridad, con mi varita conjuro un Lumus.

Lágrimas caen lentamente por mis ojos al ver la escena ante mi.

Tom y Bellatrix.

Besándose.

Suelto un sollozo notando como poco a poco mi corazón se va resquebrajando, mi alma, la cual se estaba curando lentamente vuelve a estar herida, color rojo sangre y negro intenso demostrando mi dolor.

Lo amo.

¿Por qué me hace esto?

-Tom.- Susurro.

Parece que él no se da cuenta y sigue besando desenfrenadamente a Bellatrix igual que como lo hacía conmigo.

-Para, por favor.

Sigue besándola pero esta vez mirándome a los ojos, frialdad y maldad, eso es lo único que demuestran esos orbes azules. Mientras veo como su lengua se introduce en la cavidad de Bellatrix pienso en todo lo pasado con el.

¿Cómo puede hacerme esto?

Le miro desesperado, con lágrimas cayendo por mi rostro y tapando mi boca con una de mis manos fracasando en el intento de disminuir mis sollozos. De repente se separan y Bellatrix se gira lentamente con una sonrisa en sus labios.

Rojos e hinchados.

La mataré.

-Oh Harry. No te había visto.- Dice sonriendo.

No contesto y miro a Tom pidiendo una explicación, el solo me mira con la misma sonrisa que la mujer.- Eres tan patético.

Cierro los ojos sintiendo el golpe justo en mi corazón, roto y sangrante.

-¿Pensabas que él querría algo con alguien como tú?- Intento retener mis lágrimas.

Fracaso.

-El me quiere.- Digo tartamudeando patéticamente.

-Sí.- Afirma Tom. Un deje de esperanza nace en mí.- Pero muerto.

Bellatrix suelta una escalofriante carcajada que me hace estremecer antes de sacar su varita, la mano de Tom descansa en la cintura de ella mientras besa su cuello.

-Crucio.

Siento dolor, mil dolores juntos, todos mis huesos se rompen y se vuelven a unir para hacer lo mismo repetidas veces. Pero nada duele más que mi corazón, lastimado y traicionado.

Otra vez. Pienso.

Abro los ojos inundados de lágrimas viendo la satisfacción en las facciones de Tom.

-Sectumsempra.- Dice después de acabar con el crucio.

Noto como la piel de mi cuerpo se abre dolorosamente y litros de un líquido escarlata sale ensuciando el suelo en el que me encuentro arrodillado. En ningún momento dejo de mirar sus ojos.

Esos hermosos ojos azules con toques grises que me miraban con tanto cariño, ahora esa mirada solo tiene odio y diversión.

¿Era mentira?

¿Nunca me quiso?

-Crucio.-

-Incendio.

Dicen los dos a la vez.

Ahora el dolor es mayor, siento como mis huesos se rompen y mi piel sale de mi cuerpo a la par de que el fuego recorre cada tramo de piel.

No intento protegerme, ¿Para qué? Estaría muerto en vida.

Duele.

Toso por culpa de humo intentando no gritar por tal magnitud de dolor pero, no cierro los ojos y no dejo de mirar los suyos.

¿Por qué? Trato de decirle con los ojos.

Oigo sus carcajadas de fondo, el zumbido de su magia chocar con mi cuerpo, como la mía trata inútilmente crear un escudo, escucho mis huesos y piel abrirse, huelo como mi piel se quema.

Intento mantener mis ojos abiertos, viendo la traición de la persona más importante de mi vida.

¿Todo era mentira?

No puedo evitar rememorar todos los buenos recuerdos con él, su mirada, sus besos, sus palabras.

¿Nunca me amó?

¿Todo era un plan para matarme? ¿Desde el principio?

¿Nunca fue real?

Las preguntas van y vienen por mi mente, siento como la cordura se escapa de mi y mis pensamientos se disuelven hasta solo oír silencio.

Como si no hubiera nada más alrededor, no siento dolor ni oigo sus carcajadas. Solo puede ver el ultimo momento en que estuve con él en la enfermería.

¿Por qué no me dejó morir?

¿Por qué esperar a ver cómo me traicionaba?

¿Quería matarme él?

Mi vida se va apagando poco a poco pero no dejo de mirar sus ojos.

-Te quiero.- Digo antes de ver oscuridad.

No hay sonidos.

No hay dolor.

Solo paz.