Algún día, en algún lugar (Someday, Somewhere).

Los personajes de Candy pertenecen a sus respectivas autoras K. Mizuki y Y. Igarashi. Ésta es una historia construida con la única intención de esparcimiento, sin fines de lucro, casi toda pertenece a mi imaginación, sin embargo, reconozco que hay pasajes de libros que he leído por aquí y por allá, como aquel que da nombre (en inglés) a esta historia.

Si desean subir esta historia a otro portal, por cortesía háganmelo saber, y por favorrrrr siempre citen al autor en la historia, recuerden que es un trabajo no pagado y el reconocimiento es lo único que pedimos.


Capítulo 28: El comienzo después del final

– ¡Deja de reírte Lilian!

– ¿Yo? Eres tú quien no puede parar de reír.

– ¿Abuela depravada? ¡Esa sí que es buena! – Blake entró al departamento y se dejó caer sobre un sillón colocando una de sus largas piernas sobre el equipaje.

– ¡Blake, si no dejas de reírte...! Yo tampoco podré parar. Basta, me duele el estómago, y baja los pies de mi maleta, ¿así te comportas como invitado? Me temo que tendré que decírselo a tu madre – dijo Lilly bromeando y sonriéndole abiertamente mientras se sentaba a su lado.

– Hmm. Yo aún estoy indeciso – la sonrisa ladeada de Blake advertía que su mente estaba trabajando para incordiarla. – Cuando notifique a mi madre de nuestra llegada a Londres, ¿me sugerirías mencionarle primero el que llamaste a la abuela Candy una depravada... o que deseas llevar una vida impúdica conmigo?

– ¡Blake Hartman Grandchester! Si mencionas eso a Julia, te juro que te mataré lenta y dolorosamente. ¿No sabes que en todas las películas de horror debes evitar quedarte en la casa de una mujer soltera y loca que les grita a los hombres en la calle?

– Y tú, ¿sabes que te ves más bonita cuando te comportas como una loca?

– Blake... ninguna mujer puede verse bonita cuando grita de esa manera.

– Tú te veías preciosa...

Lilian se tapó la cara con ambas manos. Todo el camino hacia su casa pensó qué sucedería si Blake optaba por dejarla instalada e irse a un hotel. El que estuviera más preocupada por lo que sucedería si él se marchaba la hizo sonrojar aún más, ella deseaba que se quedara.

– Por la manera en la que te has sonrojado casi creería que no estás acostumbrada a los cumplidos. Me gustan las mujeres que saben lo guapas que son. ¿O es que has comenzado a imaginar las mil y un maneras en las que haré que permanezcas despierta a partir de hoy?

– A ti deben gustarte todas las mujeres... – Lilly optó por hablar del tema más seguro. A veces juraría que él era un ser demoniaco que podía leer su mente.

– Y tú tenías un muy mal gusto para elegir a los hombres de tu vida antes de mí. ¿Qué hay con ese tipo?

– ¿John? – ella se encogió de hombros – No me gusta admitirlo pero era una relación cómoda.

– ¿Cómo es que una romántica como tú, capaz de defender una historia de amor que ni siquiera es la suya pudo enamorarse de un tipo así?

– Llegó un momento en que tuve que ser realista y entender que no todos vivimos un amor ardiente y apasionado. Fue entonces cuando John apareció en mi vida, alguien menos perfecto no sonaba mal aunque resultó bastante peor de lo que pensaba.

– Bueno, las aventuras terribles se convierten luego en excelentes historias que contar. Y acerca de lo primero, yo podría hacerte cambiar de opinión...

– Blake deja de bromear con eso, tú ni siquiera vives aquí.

– Eso se puede solucionar muy fácilmente.

Lilian estaba preciosa. Sus ojos brillaban mientras toda su atención se dirigía a él. Blake se sintió tentado a abrazarla, besarla y llevarla en brazos hacia la recámara. Pero no lo hizo. En lugar de ello se levantó y se dirigió a una puerta del fondo que asumió era la cocina. Necesitaba un minuto para calmarse o ella pensaría que solo estaba aprovechándose de la situación.

– Necesito tomar algo.

– Adelante, sírvete tú mismo. En la alacena debe haber alguna cosa, John insistía en traer vinos elegantes que nunca bebíamos – contestó ella sonriendo y arrastrando una de las maletas al cuarto de atrás.

Blake hizo una mueca de desagrado, ya se encargaría de vaciar todas las botellas de John y traer las suyas. Haría que todas las huellas de ese hombre en la vida de Lilian fueran borradas con su presencia.

Se preguntó si había enloquecido. Hace unos meses él seguía pregonando que la soledad era la mejor forma de vida, y ahora irrumpía en la casa de la mujer que puso su vida de cabeza revelándole un secreto familiar.

La realidad es que estaba loco por ella y esta era su oportunidad. Si algo había aprendido de la historia de su bisabuelo era a acomodar prioridades y no desaprovechar el momento cuando el futuro era siempre incierto.

Mientras él se debatía frente a la alacena, Lilian entraba a su habitación.

Pensó que necesitaba recoger un poco el desorden en el que había quedado cuando partió a Nueva York sin noticia previa. Aventó la ropa al armario y escondió en los cajones cuanto les cupo. Al mirar su rostro en el espejo del tocador se sintió avergonzada. Era como si estuviera preparando todo para dormir en su propia cama con Blake. Ni siquiera habían tocado el tema de que él se quedara pero era domingo en la noche y encontrarle un taxi sería complicado... aunque para los Hartman del mundo ese no sería un impedimento para que se fuera.

No, ella no deseaba que se marchara, estaba dispuesta a pedirle prestado su atemorizante perro al vecino de arriba para evitar que Blake partiera. Después de todo había muchas historias de secuestrados que se terminaban enamorando de sus captores ¿no?

Espera... ¿enamorarse? ¿para qué quería que él se enamorara? ¿o es que ella era quien había terminado locamente enamorada del bisnieto de Candy?

Se restregó la cara varias veces, pero no sirvió de nada. No recuperaba la sensatez ni siquiera utilizando todas sus tácticas para retrasar el momento de contestarse esa pregunta. Estaba a punto de decirlo, ya era incapaz de reprimirse.

Respiró hondo, alzó la vista, y por fin lo soltó:

– Lo quiero para mí – dijo ella con firmeza y salió de su habitación con rumbo a la cocina.


– Blake, ¿estás bien? Llevas un buen rato aquí, ¿no encuentras algo que te guste?

– No... de hecho es todo lo contrario – dijo él dándose la vuelta para mirar a Lilian.

Él alzó la mano para colocarla en la curva de su mejilla y comenzó a acariciarla. Los centímetros que los separaban parecieron desvanecerse sin que ninguno de los dos se moviera. Blake besó su frente, y olió su fragancia suave y delicada. Sintió cómo ella separaba los labios buscando palabras, sin embargo, no pronunció nada. ¿Qué trataba de decirle?, ¿que parara?, ¿que siguiera?

Podía escapar de él si lo deseaba, disponía sólo de unos segundos antes de que él perdiera la cordura. Ella lo tomó por la nuca y lo jaló hacia sus labios, el movimiento fue tan repentino que él se resistió para no irse de frente.

– Estoy tratando de besarte Hartman. Colabora, por favor.

Él sonrió y en un instante ya se estaban besando, o mejor dicho, ella lo estaba besando.

Cuando sintió que empezaba a apartarse, le rodeó la cara con las manos para mantener su boca contra la suya. De ninguna manera la dejaría marchar. Eso no iba a terminar. El deseo estalló en su interior y deslizando una mano por su espalda para acercarla, más hundió la otra mano en su largo cabello castaño. Tal vez había sido ella la que había empezado, pero ahora era él el que lo continuaba. La boca de Lilly era suave y cálida, tal y como la recordaba en ese primer beso frente al teatro Stratford. Era solo un beso, y aún así, era la experiencia más intensamente erótica de su vida.

Ella abrió primero los ojos y cuando lo vio hacer lo mismo, decidió que a partir de hoy no le importaría ver todos los días esos ojos del color del océano.

– Espero que ese manuscrito quede listo antes de que llegue nuestra luna de miel.

– ¿Luna de miel?, ¿es que vamos a casarnos? – preguntó ella.

– Bueno, vas a pedírmelo, ¿no? – dijo él con voz burlona.

– ¿Que si voy a...? – repitió Lilian tratando de liberarse de los brazos que la rodeaban. – ¡Suéltame, tengo que darte un puñetazo!

– Pelea cuanto quieras. Además, eso me da una idea.

– Sólo iba a arrodillarme – añadió ella entre dientes y sin dejar de luchar. – Ya sabes, para entregarte un anillo de diamantes que justo llevo en el bolsillo. Suéltame y te lo enseñaré.

– Me encantan las mujeres independientes, aunque preferiría zafiros en mi anillo de compromiso, pero aun así nada evitará que te acepte. Te quiero Lilly... – las palabras surgieron con naturalidad.

Lilian dejó de luchar y apretó los labios para contener la emoción mientras trataba de evitar sin éxito que una enorme sonrisa se dibujara en ellos. Avergonzada quiso dar por terminada la situación.

– Bien, entonces es un hecho que me quieres y yo te quiero. Entonces ¿ya está? ¿Hemos terminado?

– ¿¡Terminado!? Ni siquiera hemos empezado... – dijo Blake antes de darle un fuerte y ardiente beso que hizo que todo comenzara a girar.


Stratford-upon Avon

Seis meses después

Lilly abrió los ojos y se preguntó por qué se despertaba con una sonrisa. Luego se dio cuenta de dónde estaba, y lo comprendió. Había llegado el día que tanto deseaba: la presentación de la obra póstuma de Terrence Graham.

Muchas cosas habían cambiado, ya no despertaba contemplando un futuro en soledad, sino un torso masculino; su residencia había cambiado del departamento de Londres a un hermoso cottage en Stratford-upon Avon.

Aquella cama en Stratford que había pertenecido a Candy y Terry resultaba más acogedora de lo que había sido alguna vez la suya. Sintiéndose completamente feliz se estrechó contra Blake antes de intentar levantarse de la cama.

Tenía algo urgente qué hacer.

– Buenos días – dijo él medio dormido a su oído.

– Buenos días – contestó ella sonriendo automáticamente. – Vaya señor Hartman, me parece que los papeles se han invertido, ya no soy yo la mitad perezosa de esta pareja.

– Eres tú quien me mantiene despierto toda la noche – la mirada de Blake la recorrió lentamente y finalmente sacudió la cabeza. Si no cambiaba de tema, evitaría que salieran de la cama en todo el día. – Felicidades preciosa, hoy es un día importante – dijo él estrechándola en sus brazos y besando su cabello.

– Es un día importante para toda la familia White-Grandchester-Hartman.

– Quieres decir que es un día importante para nuestra familia.

"Nuestra familia", Lilian se apoyó en los codos y sonrió, eso se escuchaba perfecto.

– Tenemos que darnos prisa si no queremos que mi madre nos encuentre en la cama, aunque ya debe estar acostumbrada a la vida impúdica de su hijo y su nuera.

– ¡Blake! ¿Hasta cuándo seguirás con esa broma?

– ¿Cuántos años dices que el abuelo Terry llamó Tarzan Pecosa a Candy?

– ¡Cielos! se me olvida que no es tu culpa, este humor burlón es culpa de tus genes.

La risa profunda de Blake inundó el lugar mientras abría las cortinas dirigiéndose al cuarto de baño. Lilian lo observó caminar desnudo por la habitación, no lograba acostumbrarse a ver a ese hermoso hombre dormido junto a ella y mucho menos, verlo despertar y amarla cada mañana.

Todavía atontada se levantó y se dirigió al armario para alistar su atuendo. Había preparado un hermoso lounge para presentar el libro de Terry en el auditorio principal del Swan Theatre, un teatro perteneciente a la Royal Shakespeare Company con una maravillosa vista al río Avon.

Julia y Ryan Hartman eran los invitados principales junto con el abogado Cornwell, nieto de Archibald, y la casa editorial para la que Lilian trabajaba. Y había un invitado más, finalmente el comité editorial decidió darle una oportunidad a Frank Taylor, aquel hombre que había encontrado las fotos de 1924 cuando Terry regresó a Londres buscando a Candy y el oficio sellado por el ducado de Grandchester con el que Alexander le había regresado la validez al matrimonio de sus padres.

En un primer momento, Blake se había opuesto alegando que era un autor de reportajes mediocres, pero muy pronto le demostró que su capacidad de encontrar datos difíciles era realmente su fuerte. Era un investigador nato y un diamante en bruto como escritor. El jefe de Lilly había quedado prendado de él. Parece que habría un final feliz para todos.

Sería una velada fantástica, a pesar de lo nerviosa que se sentía al ser la presentadora oficial que debía hablar ante los medios y ante el patronato de la Fundación Hartman que había hecho posible la publicación. Por ello, pensó que llevar consigo un objeto de Candy y alguna otra cosa de Terry al evento le traería buena suerte.

Fue gracias a eso que recordó la caja de tesoros de Candy y deseó echarles un vistazo. Abrió con cuidado el joyero de madreperla que los contenía y tomó el pañuelo con las iniciales T.G. No había nada que deseara con tanta fuerza, como el que aquel manuscrito, que hoy era un hermoso libro con una ilustración de rosas y narcisos en su portada, lograra transmitir al público lector los hermosos sentimientos de Candy y Terry.

Ese era el objeto que debía llevar, ahora necesitaba algo de Candy.

Observó por unos instantes el prendedor con la letra A detenidamente. Había leído de él en el diario pero a decir verdad siempre le había dado escalofríos. Quizás era debido a que conocía bien la historia de los Ardlay, que inevitablemente se veían ligados a los Leagan en su memoria. Quizás debía llevar la cruz de la Hermana Lane...

Blake entró en la habitación, ajustándose un antiguo reloj al bolsillo del saco.

– Es ese... – dijo Lilian con los ojos brillantes de emoción.

– Este es el reloj con las iniciales T.G.G. que una hermosa chica le devolvió a mi familia, junto con una hermosa historia de amor definitivo.

– Le queda muy bien, señor heredero de los Grandchester. A Candy le hubiera encantado verte luciéndolo.

– A Terry definitivamente no, fue un regalo del Duque.

– ¿Tienes que arruinar los momentos de nostalgia de esa manera? Me parece que esta noche debo darte una lección.

– La estaré esperando con ansias, mujer impúdica; ahora ve a ducharte o llegaremos tarde.

– De acuerdo, Blake ¿mientras podrías devolver el joyero al armario? Su lugar es junto a la caja con el nombre de mamá.

– Futura Lilian Hartman, ¿no habías terminado ya de ordenar los tesoros de esta casa?

– Esa es la última caja, como tenía el nombre de mamá asumí que serían papeles y otros objetos de ella – alegó Lilian encogiéndose de hombros. – Estoy buscando un objeto de Candy que pueda llevar como amuleto de buena suerte, sé bueno y ve qué puedes encontrar por allí.

Tras algunos minutos Lilian salió enfundada en un vestido de seda azul, con el cabello recogido y un discreto y elegante anillo de compromiso en su mano.

– Tengo una muy bella prometida... aunque con ese vestido azul me parece que el amuleto que he escogido no es adecuado.

Lilian miró en la mano de Blake el prendedor de los Ardlay y no pudo evitar hacer una mueca.

– No importa, de todas maneras ese prendedor no me gusta como amuleto. Lo devolveré a su lugar.

Lilian tomó el joyero de madreperla nuevamente para depositarlo allí, después de todo, le gustara o no, era uno de los tesoros de Candy.

– Lilly, no he tomado ese prendedor de allí.

– ¿Cómo dices? Si yo acabo de verlo...

Para su sorpresa Lilian encontró el prendedor del príncipe de la Colina junto con el resto de los objetos de Candy. Pero ella tenía en la mano otro exactamente igual con la insignia y la campanilla, ¿cómo es que había dos prendedores?

– Blake... ¿dónde encontraste esto?

– Estaba dentro de esa vieja caja entre las cosas de tu madre.

– ¿Qué hacía mi madre con un prendedor de los Ardlay? Debe haber un error, este objeto solo lo tienen los hombres de la familia. Quizás mamá guardó aquí por accidente algo que le pertenecía a Candy... pero...

– La abuela Candy no tuvo contacto con los Ardlay después de partir a Londres, ¿no es eso lo que sabemos? Lilly, ¿qué más hay en esa caja?

Ella tomó la pequeña caja y le dio la vuelta regando su contenido sobre la cama. Había una camisa de seda que alguna vez había sido blanca, amarillenta por el paso de los años, un par de cintas para el cabello, una peineta de plata, una muñeca antigua y varias cartas con el nombre de Beth en el sobre. Una de ellas estaba muy maltratada, esa fue la que Lilian eligió abrir.

Fue escrita en el año en el que ella nació.

Mi amada Beth,

Guarda este obsequio en señal de mi promesa.

Un día será la insignia de nuestro hijo como parte de su herencia familiar.

Pronto estaré con ustedes.

Con todo mi amor.

– ¿Hijo? Mi mamá no tuvo ningún hijo – dijo ella frunciendo el ceño.

La carta no tenía nada más.

– Por lo que veo tu madre tenía un admirador que no firmaba las cartas de amor que le enviaba. Todas tienen la misma letra en el sobre, ninguna tiene remitente, pero parece que pertenecen a la misma persona.

Ella tomó las otras cartas y las abrió una a una buscando un nombre. Ninguna lo revelaba y todas parecían anteriores a la que había leído.

– Lilly, el obsequio del que él habla en su carta debe ser éste, no hay nada más aquí. ¿Sería posible que tu padre estuviera relacionado con los Ardlay?

– No, eso es imposible.

Beth siempre le dijo que su padre las había dejado y sus abuelos la habían echado de casa, era por eso que Candy la había acogido e incluso le había dado su apellido para protegerlas.

Pero ¿protegerlas de qué?

Lilian siempre pensó que esa frase significaba darles un techo, comida, y educación cuando ella tuvo la edad suficiente. Nunca pasó por su mente que las tuviera que cuidar de alguna otra cosa.

– Tengo que hablar con el abogado Cornwell, si hay algo que deba saber, él me lo comunicaría.

– Lilly, prométeme que dejaras que el pobre hombre llegue y disfrute la velada antes de atacarlo con un bombardeo de preguntas. Esta es solo una sospecha, bien podemos esperar algunas horas más. Quizás el abogado no sabe nada de esto.

– Te prometo que lo dejaré disfrutar la velada... – dijo sonriendo maliciosamente y dirigiéndose hacia la mesita de noche.

– Lilly, ¿qué haces?

Ella tomó el teléfono y comenzó a marcar.

– Dejémoslo a la suerte, Blake, si él no contesta te prometo que esperaré, pero si toma la llamada...

– ¡Oh, Dios! Aquí vamos de nuevo – suspiró Blake apoyando una de sus manos sobre el hombro de ella en señal de apoyo. A pesar de sus bromas ligeras, sonaba preocupado.

El teléfono comenzó a sonar. Se sintió como una eternidad pero no debieron haber pasado más de unos cuantos segundos.

– ¿Señorita White?

– Abogado Cornwell, ¿qué tal el vuelo?, me imagino que viene ya en camino a Stratford, ¿le gustaría que lo recibiéramos en algún lugar?, no le pregunté antes si viene acompañado, pero nosotros podríamos...

– Señorita White, imagino que son otras las preguntas que le gustaría hacerme. No puedo decir que ignoraba que este momento llegaría, aunque a decir verdad, esperaba su llamada mucho antes. Tenemos algo de qué hablar, pero dejémoslo para después de esta noche que solo le pertenece a Terrence y Candy Grandchester, ¿de acuerdo? Nos vemos pronto... sobrina.

Cortó la llamada.

Lilian se quedó con el teléfono en la mano escuchando el sonido de la línea por varios segundos.

– ¿Lilly? ¿qué sucede?, ¿todo está bien? – dijo Blake tomando el teléfono de sus manos. – Tienes la misma mirada que aquella mañana cuando te encontré aquí mismo llena de polvo del desván.

– Me llamó sobrina...

– ¿¡Sobrina!? – exclamó él con sorpresa.

Un golpe a la puerta los interrumpió. Blake se acercó a ella y la abrazó con fuerza.

– Creo que estoy de humor para seguir desempolvando secretos familiares juntos. Y a Taylor le encantará ayudarnos si tú así lo decides – dijo él acariciándole la mejilla con suavidad.

Lilian le sonrió con complicidad, para ellos estar juntos comenzaba a ser un estado natural.

Al abrir la puerta, los Hartman los saludaron con un afectuoso abrazo. Blake notó como en cuanto entró al cottage, los ojos de su madre recorrieron todo el lugar con una enorme nostalgia al recordar que ese había sido el hogar de su padre Alexander y de sus abuelos. Julia no se cansaba de agradecer todo lo que había sucedido en el último año desde que Lilly llegara a su vida y la de su hijo.

Entre pláticas y sonrisas partieron hacia la hermosa velada que Lilian había preparado para todos.


Cuando llegaron al Swan Theatre, al mismo tiempo aparcaba un elegante auto con la insignia de los Ardlay del cuál bajó el nieto de Archibald Cornwell. En cuanto lo vio, Lilian tomó aire y cerrando los ojos le susurró al oído a Blake:

– Este es el comienzo después del final.

Blake asintió.

Juntos, tomados de la mano, caminaron hacia un nuevo viaje al pasado.

Fin.

Why Do We Close Our Eyes When We Pray, Cry, Kiss or Dream?

Because the Most Beautiful Things in Life are Not Seen But Felt by the Heart.


Notas:

No saben cuánto me he quebrado la cabeza analizando el árbol genealógico de los Ardlay/Ardley para crear este capítulo. Me entusiasmó mucho que la historia de Lilian les generara tanto interés, honestamente al inicio creé el personaje pensando en que fuera como cualquiera de nosotras, una espectadora externa pero la misma historia me fue llevando a crearle un pasado y gracias a todos sus comentarios es que finalmente llegué a ligarla, no con Candy, pero sí con su familia adoptiva y con ello, hay solo dos posibilidades para ligar la insignia a la protagonista:

1. Ni Albert, ni su hijo podrían ser el papá de Lilly porque si fuera así cuando conoce a Beth y se embarazan, Albert tendría como 80 o su hijo como 50 años. Siempre pensé al padre de Lillian como un jovencito inexperto e inmaduro de 17 años (igual que ella) así que siguiendo la lógica tendría que ser el nieto o incluso el bisnieto de Albert que sería un joven por ahí de los años 70 cuando conoce a Beth y ahí sí cuadran mejor los años. Me gusta más la opción del bisnieto para que el nieto de Archie fuera tío tercero de Lilly, y no el que fueran primos, suena raro que le diga prima un señor de la edad de su suegra Julia.

2. La segunda posibilidad es que el padre de Beth fuera hijo de uno de los nietos de Archie (a Terry le daría un infarto de saber que en esta historia su bisnieto se enamora de la descendencia del "Elegante"). Por ejemplo, del hermano del abogado Cornwell, con lo cuál igualmente Lilian sería su sobrina.

Se los dejó a su elección, la verdad ambas posibilidades me gustan.

Agradecimientos:

Ha sido un hermoso camino de incertidumbre extrema esta historia, y es que aunque hay capítulos que ya tenía previstos, conforme fui escribiendo me fui metiendo más y más en una trama que me gusta que sea realista. Por ello, no podía hacer a los protagonistas descendientes directos de Candy y Terry, no tendría sentido. Los años tenían que pasar para que este secreto familiar se cocinara a fuego lento. Es un relato que entra al corazón poco a poco a cuenta gotas.

Mi inspiración como saben fue un 20% la historia de "Someday, Somewhere" de Eileen Ramsay, que me dio el hilo inicial, pero ese libro es una historia medio trágica y ya saben que lo mío es el romance así que abandoné la historia original y me aventuré por mi cuenta, muchas veces guiada por sus preguntas y sus comentarios. Quise lograr algo así como un "Descubre tu propia aventura" donde vas escogiendo de las alternativas hasta llegar a un final alternativo.

Por ahí me decían que el título como que no llamaba mucho la atención, no se me ocurrió uno mejor jajajaja para la siguiente historia tendré que pensarlo mejor.

Les agradezco profundamente haberme acompañado en este camino, me halaga profundamente todos los hermosos comentarios que me dejan, ni remotamente me considero escritora, quizás solo me gusta mucho soñar despierta y es eso lo que alimenta que me siente a escribir y de pronto las letras fluyan solas.

No les digo adiós sino hasta pronto, en este momento mi cabeza necesita ideas para un epílogo así que bienvenidos los comentarios.

Próximamente una nueva historia también vendrá. Estoy inspirada.

Cuídense mucho, y si pueden cuídense aún más, y no olviden hacer un huequito en su día para agradecer todas las cosas buenas que nos suceden, para mí cada uno de sus comentarios es una de mis alegrías del día.

Les dejo un abrazo fuerte a todas y cada una de las personas que llegaron a esta historia. Con cariño y mis deseos de que permanezcan saludables: ClauT

Gladys: Me encantaron tus palabras, justo esa parte de la soledad que te hace un poco "inadaptado" en el amor es la que quise reflejar; un amor más inocente, más espontáneo... Efectivamente lo de John no es amor, pero creo que ambos lo sabían, es un personaje que no es un villano per se pero atiza el fuego para provocar cosas. Gracias a él Lilly y Blake se ven frente a frente y también al topárselo nuevamente acaban por decidirse a vivir su propia historia de amor. Gracias linda, por cada comentario que dejas y por acompañarme una vez más en esta historia.

Australia77: Ah, the end has come, thank you for being a wonderful support with your comments, your suggestions, your questions, and the love you have shown for my story. It is an honor. We will keep in touch and I will be aware of your comments. Read you soon.

Paolita27: Pues sí llegó el final y una semana después, ufff ha sido un reto pero finalmente lo logré. Espero que esta historia de amor te haya gustado. Besos.

Mel Herondale: Gracias linda, yo amo sus comentarios. Sí, ya estoy trabajando en la siguiente historia, así que esto es un hasta pronto. Besos.

Ster Star: Yo igual lloro en las despedidas, no sé qué me pasó pero ahora soy una llorona jajajaja. Espero que ya no estés enfermita y que ese buen humor llegue para quedarse, acuérdate que la parte anímica es un bálsamo para todos los bichos, virus y bacterias. No cura, pero cómo alivia. Te mando un fuerte abrazo y gracias por acompañarme en esta aventura.

Villa: Espero que esta historia te emocione, te relaje, te divierta cuantas veces la leas, para mí también ha sido un oasis en esta tormenta del 2020. Gracias por cada comentario que me dejas, lo aprecio muchísimo. Besos y gracias por acompañarme en otra historia.

Yelani: ¡Qué bonito! Me encanta saber que te recuerda esa fase tan bella de tu propia historia de amor. Ojalá no pierdan esa complicidad maravillosa. Tienes tu parte romántica como yo. Mil gracias por siempre estar por aquí en los comentarios.

Grace: Jajaja, nos juntamos (virtualmente) y le damos varios a ese John que despertó la ira de todas.

Kamanance: Ya me estaba preocupando cuando pasó el tiempo y no te leí, pero me alegré mucho al ver que escribiste un comentario. Desde el inicio siempre me dejaste unas letras y cuando me desaparecía siempre me alegraba saber que había alguien que se preocupaba porque la historia siguiera y por mí. Cuídate mucho y sigue inspirándonos con lo que nos escribes, siempre deja un calorcito en el corazón.

Analilit: A John le hace falta eso y más jajaja ahora cada vez que piense en esta historia y en Lilian, me acordaré de ti con cariño.

Guest: gracias a ustedes que hicieron que esta historia se pusiera tan buena.

Rosi Kary: Me cuesta un poco narrar capítulos de erotismo pero deseo que la breve sugerencia de una vida apasionada entre Lilian y Blake te haya gustado. Yo también espero que te encuentres muy bien.

Tete: Espero que el final te guste, darme tiempo para platicar con ustedes aunque sea a la distancia es algo muy bonito para mí. Bendiciones para ti también.

Y a quienes en el camino no pudieron continuar leyendo mis deseos de que pronto regresen a este foro y que las cosas en la vida se vayan alineando: Phambe y Alessandra Narciso.