Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 25

Inuyasha estaba recobrando lentamente la conciencia, por lo que sentía confundido al encontrarse recostado en una camilla en una habitación que, a su criterio, era de un hospital. Se sentó, tratando de recordar qué es lo que había pasado, y fue en ese instante que su mente le mostró la imagen de Kagome atada con unas cadenas.

Dirigió su mirada hacia la puerta cuando escuchó que se abría, pudo ver como un hombre de unos 50 y tantos años ingresaba.

- Veo que por fin despertaste – musitó aquel tipo

- ¿Quién eres tú?, ¿dónde estoy?, ¿dónde está Kagome? – preguntó confundido

- Mi nombre es James, soy un agente secreto. Estas en el hospital de nuestras instalaciones dentro del comando central – suspiró antes de continuar – y te pido por favor que no repitas ese nombre acá – fue duro al decir esto

- ¡Dime dónde está! – exigió el peliplateado

- Escúchame Inuyasha, es necesario que comprendas que la verdadera identidad de Ukyo no puede ser revelada… si lo haces, aunque sea por un leve descuido, la pondrás en peligro cuando ella salga de estas paredes. Si alguien se llega a enterar de su verdadero nombre, dará paso a que varios enemigos intenten matarla cuando no se pueda defender, y no permitiré que eso ocurra… ¿te queda claro? – su tono era de furia y preocupación. En parte, odiaba a ese chico que la había puesto en peligro

- Comprendo… jamás querría poner su vida en peligro –

- Pero lo hiciste -le refutó molesto el hombre

- Yo… creí que la dejarían libre – la culpa y el remordimiento lo invadían

- Eso ya no importa, solo debe quedarte claro que Ukyo es una persona y Kagome otra – el joven asintió – Ahora mandaré a que te traigan una muda de ropa. Yo mismo te iré a dejar al hogar de tus padres, debo hablar con Inu-no –

- Por favor, dime cómo está, necesito verla – suplicó

- Lo siento, Ryoga prohibió terminantemente que te acerques a ella. Solo puedo decirte que está luchando por su vida, su cuerpo quedó muy lastimado y la energía que utilizó fue más allá de lo que debía… - agachó la cabeza, le dolía saber que la chica estaba así

- Pero… -

- Pero nada – respondió cortante, se dio media vuelta y salió de la habitación

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Al llegar a la mansión, James solicitó que llamaran al dueño y que los guiaran al estudio. El empleado miró a Inuyasha un tanto confundido, primera visita que ordenaba ser atendida en una parte en específico de la casa, por lo que cuando vio que el chico asintió, cumplió con la orden.

Al entrar al estudio, Inu-no vio a su hijo decaído sentado en el sillón y a James parado mirando por la ventana.

- James… Inuyasha, ¿qué ocurre? – preguntó desconcertado

- Señor Taisho, buenos días – saludó cortésmente – disculpe que venga un día sábado a su hogar, pero hay algo que debo informarle –

- ¿Te pasó algo hijo? –

- No papá, estoy bien – respondió con la voz entre cortada

- James, te exijo que me expliques qué demonios está pasando. ¿Por qué mi hijo está así? – se estaba ofuscando. Jamás había visto al menor de sus retoños tan triste… ni siquiera cuando Kikyo se fue lo había visto sufrir de esa manera

- Señor, ayer su hijo fue secuestrado por Naraku y sus secuaces – comenzó a informar James con una voz solemne y tranquila – antes de que lograran hacerle daño, nuestros agentes intervinieron y lograron salvarlo. Igual fue revisado por nuestros médicos, quienes lo tuvieron en observación por 12 horas y ya lo dieron de alta – definitivamente había entregado la versión resumida

- No entiendo, ¿Por qué estas así Inuyasha si no te hicieron nada? – preguntó confundido

- Ella… yo… - sollozaba, lo que hizo que Inu-no se acercara, se sentara a su lado y colocara una mano sobre su hombro

- James… - lo incitó a que explicara

- La agente encargada de la seguridad de su hijo salió mal herida. Inuyasha se siente responsable por eso – completó, dirigiendo una mirada al chico para que no hablara de más

- Pero hijo, es parte de su trabajo – trataba de consolarlo

- Lo sé padre, disculpa – trató de cortar la conversación

- ¿Y cómo planean atrapar a ese bastardo? –

- Señor Taisho, estamos reestructurando el plan. Deberá esperar un tiempo, pues dependemos de la encargada de la misión. Además, él salió muy lastimado, por lo que sabemos que no atacará pronto –

- ¿Qué tan seguro estás de eso James? – preguntó desconfiado el patriarca

- Tan seguro como que usted es un daiyokai y que Naraku es un hanyou – al escuchar esto, Inu-no se levantó del sillón mirando sorprendido a aquel hombre – Debió informarnos de todo esto cuando nos contrató – le dijo James seriamente – Ahora deberán esperar nuestras indicaciones. Mientras tanto, nuestros agentes seguirán vigilando y protegiendo a su familia. Dicho esto, me retiro – y sin dar paso a que le dijeran algo, se dio media vuelta y salió del estudio.

- Hijo, será mejor que me cuentes todo – el chico asintió, aunque omitiría que Ukyo era en verdad Kagome, así como que ella era una sacerdotisa. Solo mencionaría lo justo y necesario, y ante cualquier duda, los agentes tenían la tecnología necesaria para rescatarlo y así justificaría los vacíos en su historia.

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Habían pasado 8 días en que Ukyo había permanecido en coma. Nunca estuvo sola, entre James y Ryoga se turnaban para estar con ella. Cada uno le hablaba de la misión, de los distintos informes que se estaban generando, de las posibles nuevas estrategias a utilizar. Ambos creían que, si le comentaban sobre estas cosas, ella lucharía para salir adelante como lo había hecho tantas veces. No dejarían que Kagome tomara el control de su mente, pues ella se había rendido después de lo que le dijo Inuyasha.

- Ukyo, con James hemos pensado que quizás debas tener un guardaespaldas… o alguien que te cuide 24/7… lo sé, lo sé, no te agrada la idea – Ryoga hablaba como si ella le respondiera – pero entiende que nos preocupamos por ti, y ahora que Naraku sabe tu verdadera identidad, debemos tomar todas las precauciones – dijo acariciando su mano. Se llevó una sorpresa cuando sintió que ella intentaba mover levemente sus dedos - ¿Ukyo? – preguntó sorprendido - ¡Enfermera llame al doctor! – salió gritando de la habitación.

Después de varios exámenes, el médico informó que por fin la sacerdotisa había salido del coma y que incluso la habían extubado. No le permitieron visitarla, pues debía descansar, pero al día siguiente no habría problema.

- Solo les pido que no la hagan vivir emociones fuertes, su cuerpo aún está débil – explicó el doctor a James y Ryoga

- Gracias doctor – respondieron ambos

(al día siguiente)

- Buenos días – entraba a la habitación con un ramo de lilium blancos y naranjos, las flores favoritas de Ukyo (y Kagome por cierto)

- Buenos días Ryoga – pronto se percató que el chico no venía solo - ¡James! – exclamó con entusiasmo

- Que bueno verte despierta – musitó con cariño el hombre

Los tres conversaron alegremente, ninguno de los varones presentes en la habitación quería hablar sobre trabajo debido a las instrucciones del doctor. Luego de unos 30 o 40 minutos, la chica se sentía exhausta, por lo que la dejaron descansar. Al salir de la habitación, se dijeron

- Sabes que no pasará mucho tiempo hasta que pregunte por Inuyasha y por la misión – musitó el pelinegro

- Lo sé, Ryoga… por ahora, evitemos tocar el tema… y cuando ella lo haga, bueno, no podremos evitarlo, sabes cómo es – respondió el hombre

- ¿Cuándo contrataremos al guardaespaldas? – preguntó el chico

- Pasado mañana le tocaré el tema, esperemos ya tenga más energía. No aceptará a nadie si la decisión no pasa por ella –

Continuará…