La historia es una adaptación del libro de Vi Keeland y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


27

POV Bella

Cual fuera el miedo que había tomado residencia dentro de mí, estaba lentamente empezando a disiparse. Tres noches de compartir una suite con Emmett en la soleada Florida me habían hecho recuperar mi confianza en nosotros. Todavía no había abandonado la habitación por la que WMBC pagó, no queriendo que nadie me preguntara nada. Aunque, en este punto, era de conocimiento común que Emmett y yo éramos pareja. Algunos de mis colegas masculinos que guardaban rencor porque había sido ascendida sobre ellos, habían llegado a hacer comentarios maliciosos cuando entraba en la habitación, aludiendo a cómo aseguraban sus entrevistas las reporteras femeninas. Lo odiaba, pero no lo bastante como para dejar de salir con Emmett.

Después del juego contra Tampa, luego de las entrevistas del vestuario el domingo por la tarde, Emmett y el equipo estaban listos para ir al aeropuerto mientras me reunía con Mike Newton para conducir a Miami. El equipo estaba cargando sus bolsas en el autobús fuera del hotel cuando Mike detuvo un Jaguar convertible rojo brillante, con la parte de arriba bajada.

Emmett y yo habíamos hablado sobre quién viajaba conmigo, así que no fue una sorpresa para él. Pero eso no significaba que estuviera feliz por eso, en toda la extensión de la palabra. No estaba enojado, en realidad. Diría que era más la cosa celosa estilo hombre de las cavernas, alfa y posesivo lo que le pasaba. Bastante extraño, me gustaba un poco.

Después de guardar sus bolsas bajo el autobús, Emmett regresó para despedirse. Mike hizo un gesto con la mano, pero se quedó junto a su auto a unos pocos metros de distancia, esperando.

―¿Puedes tomarte libre el viernes?

―Eso creo.

―La línea ofensiva está libre el viernes. Quiero llevarte al norte del estado. Mostrarte mi cabaña.

―¿Quieres mostrarme tu cabaña?

―Sí. Y mi polla. Siempre quiero mostrarte mi polla. Pero quiero enseñártela en mi cabaña el jueves por la noche.

―¿Cómo puedo negarme a tan tentadora oferta? ―Me reí.

―No puedes. ―Emmett envolvió un brazo con fuerza alrededor de mi cintura y me acercó―. Nos iremos el jueves después de que salgas del trabajo.

―De acuerdo.

Se movió más cerca, nuestras narices casi se tocaban, pero podía ver el brillo en sus ojos.

―Sabes que tengo que mostrarle que eres mía.

―¿Vas a levantar tu pierna y mearme?

―Mi dulce chica están en alguna mierda pervertida. Pero juego si tú lo haces.

Le codeé en el pecho.

―En serio. Ten un viaje seguro. Y dile al imbécil que mantenga sus ojos y manos en la carretera, o voy a tener que tratar con él.

―Sí, Tarzán. ―Puse los ojos en blanco juguetonamente.

―Ven aquí, Jane. ―La mano de Emmett apretó la parte de atrás de mi cuello mientras su boca devoraba la mía. Me perdí completamente en su beso. El espectáculo que estaba haciendo mientras me inclinaba hacia abajo en una dramática bajada y me besaba como si no hubiera un mañana, ni siquiera lo noté. Hasta que nos levantó de la bajada y liberó mi boca y todo el equipo, quienes habían estado observando desde el autobús, empezó a aplaudir.

Quise matarlo entonces, aunque me lo había advertido. Antes de que aflojara su agarre, me sorprendió deslizando algo sobre mi cabeza. Era su jersey. No estaba bromeando acerca de querer marcarme.

―Cuídala bien. ―Asintió a Mike mientras éste abría la puerta del auto.

Los primero minutos del viaje fueron incómodamente silenciosos. Finalmente, Mike habló:

―Entonces. Supongo que sé por qué no querías salir conmigo.

―Lo siento. Probablemente debería habértelo contado. Pero cuando preguntaste la primera vez, todavía no estábamos saliendo, y realmente me encontraba ocupada, como dije. Y entonces, la siguiente vez, todavía no estábamos saliendo cuando dije sí, pero para el momento en que nosotros…

―Está bien. No tienes que explicarme. ―Me echó un vistazo, luego de nuevo a la carretera― No voy a mentir y decir que no estoy decepcionado. Pero no voy a hacer las cosas incómodas.

Mis hombros se relajaron un poco.

―Gracias.

Las tres horas de viaje en realidad fueron realmente relajantes. El calor del sol de Florida daba sobre mi cabeza mientras el viento de la parte de arriba abierta me mantenía bien y fresca. Entre empezar en mi nuevo puesto un par de meses atrás, conocer a Emmett y luego preocuparme sobre la reaparición de su ex perdida hace tiempo, había estado realmente estresada últimamente.

―Nunca he estado en un convertible. Me encanta. ¿Alquilaste este auto?

―No. En realidad, tengo una casa aquí. En Miami. Guardo un auto ahí.

―No me di cuenta de eso. ¿Está lejos del hotel?

―A veinte minutos con tráfico.

―Oh. Puedo tomar un taxi desde allí, así no tienes que salirte de tu camino.

―No importa. Pero eres bienvenida a quedarte en mi casa en lugar del hotel.

Mis ojos parpadearon hacia él.

―Relájate. Tengo una casa de invitados. Eres bienvenida a quedarte allí. Ni siquiera tenemos que estar en el mismo edificio.

―Gracias por tu oferta. Pero me quedaré en el hotel.

Mike se encogió de hombros como si no fuera gran cosa. Quedarme en su casa de invitados probablemente no debería haber sido un problema. Sin embargo, se sentía mal. El hotel definitivamente era una mejor idea.

El tráfico se ralentizó a paso de tortuga una vez que llegamos a la franja de Miami y mi teléfono vibró en mi bolso. Lo saqué y leí el mensaje de Emmett.

Emmett: sentado en el avión. Atrasado. ¿Qué estás haciendo?

Decidí jugar con él un poco.

Bella: Bebiendo margaritas junto a la piscina y trabajando en mi bronceado. Es una buena cosa que echara un traje de baño en mi maleta.

Emmett: ¿Con Newton?

Bella: ¿Con quién más estaría?

Emmett: Estás jodiendo conmigo, ¿verdad?

Bella: Supongo que lo descubrirás cuando veas mis marcas de bronceado.

Emmett: Tu culo va a tener marcas de mi mano cuando te vea.

Bella: Hmm… Podría gustarme eso.

Emmett: ¿Estás jodiendo conmigo?

Bella: ¿Sobre las bebidas y la piscina? Sí. Las marcas de manos…

Emmett: Estoy poniéndome duro en el avión al lado de un defensa de ciento cuarenta y siete kilos.

Bella: LOL

Emmett: Acaban de anunciar que finalmente vamos a despegar. Voy a apagarlo. Ojalá vinieras a casa conmigo. Incluso después de tres días contigo, te extraño tan pronto como me voy.

Mi corazón se hinchó un poco en mi pecho. El hombre literalmente me había conquistado sin siquiera intentarlo. Estaba loca por él y finalmente aprendí a recostarme, relajarme y disfrutarlo.

Bella: Yo también.

Fue después de medianoche cuando mi teléfono vibró de nuevo. Acababa de quedarme dormida. El nombre de Emmett destelló en la pantalla. Respondí, sonriendo, con mi voz soñolienta:

―Hola.

―¿Te desperté?

―Está bien. Debo haberme quedado dormida.

―No debería haberte llamado tan tarde. Lo siento. Te llamaré por la mañana.

El tono en su voz me hizo sentarme. Extendí la mano y encendí la luz.

―¿Qué pasa?

―Escuché mis mensajes cuando aterrizamos. Broadhollow Manor llamó. Llevaron a Maggie en ambulancia al hospital.

―¿Qué sucedió?

―No están seguros. Estuvo un poco fuera durante el día. Entonces tomó una siesta, lo cual no es típico de ella, y nunca despertó de nuevo. Sus constantes vitales empezaron a caer, así que llamaron a una ambulancia.

―Oh, Dios. Lo siento. ¿Te diriges allí ahora?

―Sí. La llevaron a St. Luke's. Voy en un taxi.

Emmett espetó órdenes al taxista durante los siguientes cinco minutos, diciéndole que no tomara ciertas calles. El nivel de estrés en su voz aumentó cuando más se acercaba.

―Voy a salir e ir caminando las últimas cuadras. El tráfico está parado en la Octava Avenida. A la jodida medianoche. ―Retiró el teléfono de su boca y habló con el conductor―. Estacione, déjeme salir de aquí. ―Oí la puerta del auto cerrarse y palabras amortiguadas mientras salía del taxi.

―Tomaré un vuelo a primera hora de la mañana.

―Tienes que hacer entrevistas. El imbécil de tu jefe ya está en tu culo por mí. Quédate. Ni siquiera sé qué está pasando todavía.

―Pero…

―Duerme un poco. Te mandaré un mensaje cuando sepa más.

―Por favor, hazlo.

―Sí. Está bien. Voy a correr. El hospital está a solo otra cuadra de distancia, y probablemente debería llamar a Rosalie y decirle lo que está pasando.

Me quedé despierta durante un par de horas esperando saber de Emmett de nuevo, pero todavía no había mandado un mensaje cuando me quedé dormida. Odiaba estar tan lejos. Quería encontrarme allí para él. Simplemente sentarme a su lado si iba a escuchar malas noticias, darle consuelo. Y tal vez, solo tal vez, había una parte egoísta de mí que quería asegurarse de que nadie más estaba sentada en mi lugar ofreciéndole ese consuelo.