Neville iba con Pansy de la mano. Acababa de presentársela a sus padres, Alice y Frank le habían sonreído y obsequiado unos envoltorios de dulces. Para Neville aquella había sido una señal de aceptación para su novia.
Pansy estaba al borde de las lágrimas. Ver a los padres de su novio le hizo sentir y saber que ella debía de protegerlo de lo que fuese. Sabía claramente que para que una pareja funcionase debía llevarse bien en la cama y llevarse bien emocionalmente así ninguno de los dos buscaría ser infiel. Ambos cumplían con ambos requisitos que antes no había notado. Es más nunca antes le hubiera cruzado por la mente seducirlo.
Al llegar a la sala de espera notaron que Ginny y Blaise sostenían una discusión.
—Me niego, Blaise. —la pelirroja tenía el ceño fruncido de manera graciosa. — no se llamará Ginevra.
—Tu nombre es hermoso, que a ti no te guste es un desperdicio. —el moreno tampoco parecía querer ceder.
—¿esperan una niña? — preguntó Neville. Sólo para evitar que fueran a empezar a lanzar hechizos en el hospital.
— Sí, y estoy seguro que va a parecerse a su madre y por eso quiero ponerle el mismo nombre. —expresó Blaise.
— mi nombre es... Es... es el de un licor y no me gusta. —Ginny se cruzó de brazos.
—¿y si le ponen el mismo nombre, pero en otro idioma? —preguntó Pansy. — por ejemplo, Gwenivere, así se le podría llamar Gwen.
Ginny le sonrió. —Pansy es más Slytherin que tú y sabe más de idiomas. Gracias.
—¿te gusta el nombre? — Blaise preguntó cauteloso. ella saltó a los brazos de su novio, y lo besó. — entonces si te gustó.
Neville y Pansy se sentaron alejados de la pareja que se comía a besos.
— Esperemos 6 años para tener un hijo. —Pansy le susurró a su novio. —bueno solo si llegamos a Casarnos.
— Casémonos mañana y vamos programando una selección de quidditch. —bromeó Neville.
— Solo si todos los embarazos son compartidos. —susurró Pansy.
Neville palideció había visto como Malfoy estuvo actuando durante los tres primeros meses. — mejor que sean sólo dos y en 6 años los tenemos, luego de que me des el sí. Pansy sonrió triunfal ante aquella respuesta.
Theo y Luna aparecieron sonrientes, como si hubieran acabado de hacer una travesura en el armario de escobas. Lo cual no estaba demasiado lejos, porque tenían los cabellos revueltos.
Tras ellos venía Draco con una elegante sonrisa, a lo que todos claramente interpretaron como que su primogénito era varón.
Sirius venía hablando con Hermione como si tratara de convencerla de algo.
—Hermione, quiero obsequiarles una hermosa mansión, donde el pequeño Orión ha de crecer. — expresó Sirius, detestaba el nombre que su sobrino había elegido para su hijo. El viejo Abraxas había sido tan agradable como un grano infectado en la cara. Así que ni un Avada haría que el llamara al pequeño por ese nombre tan... Tan... Tan Malfoy.
—No voy a aceptar una mansión, es demasiado. —negó.
— Yo la aceptaré, tío— Draco asintió y añadió: —solo si te casas y tienes hijos. Solo así.
Hermione empezó a reír, aquello era como pedirle a Sirius que se hiciera una marca tenebrosa y fuera un purista.
— ¡duele, duele! — todos giraron a ver a Harry que gritaba se dolor.
— ¡no hacíamos nada malo! — chilló Daphne.
La gran Narcissa Malfoy traía de las orejas al niño que vivió y a la chica que lo domó.
— estaban comiéndose en el pasillo. — Narcissa estaba ofendida. — compórtense como los adultos que se supone que son.
— ¡solo fue un beso! — Harry trataba de liberar su oreja de la mano de aquella rubia malvada que al parecer deseaba arrancarle la oreja.
— ¡estaban dando un espectáculo! — Narcissa no soltaba a ninguno Daphne se mantenía en silencio, soportando el dolor ya que podría ser peor y terminar con la oreja hinchada o muy grande. — parecían un par de adolescentes de 15 años.
— ¿usted hacía eso a los 15? —preguntó Harry con inocencia. —¡auch! Era broma no lo preguntaba en serio.
La Malfoy lo zarandeaba y el resto evitaba reír.
Sirius empezó reír— Lucius Malfoy era... Era un hombre demasiado atrevido con mi querida prima. — dramatizó. — Cissy, mi pobre prima perdió su...
— shhh. — Draco tapó sus oídos. — ningún hijo merece saber cómo es que sus padres eran de jóvenes.
—¡eh! para ahí, hijo, sigo joven, no insinúes que estoy madura. — Narcissa soltó las orejas de la joven pareja que rápidamente se alejaron de ella. — ¿es niño a niña? — preguntó en un intento por cambiar de tema.
Hermione sonrió. — Un niño y estoy completamente segura que se parecerá a Malfoy.
— Lo consentiré lo suficiente y también espero tener pronto una nieta. —Admitió su suegra. — deben romper aquella costumbre de que los Malfoy tengan un solo hijo. Los Black tenían dos o tres y entre más hubiese era mucho mejor.
Aquel comentario hizo que el rostro de Hermione adquiriera un color tan rojo como el cabello de Ginny e hizo que Draco pensara en que Antares tanto como Scorpius serían la consentidos de Narcissa Malfoy
— Desde luego madre, voy a trabajar arduamente para darte una nieta. — Draco sonrió arrogante.
— No seas tan descarado, respeta, hay quienes no queremos imaginarlos en eso— Blaise estaba perturbado.
Los meses habían transcurrido de manera normal, Hermione siempre despertaba con alguna melodía que Draco tocaba en el piano y cuando ella salía de su habitación él se arrodillaba para hablarle a Abraxas Orión que a veces respondía con una patadita.
El vientre Hermione era ya muy notorio con sus siete meses y medio, e incluso en las clases su rendimiento seguía siendo el más alto, tanto que Draco empezaba a imaginar que su hijo saldría dispuesto a comerse una biblioteca.
Cierta mañana cuando Hermione despertó, no había ninguna melodía del piano dispuesta a despertarla en cambio se oían gritos.
— ¡Maldición!, ¡Malfoy, yo esperaba por ti! — aquella voz era la de una mujer que no lograba identificar. — fui educada para amarte, me voy lejos unos meses y tú, te largas con Granger.
— Astoria. — Draco arrastraba las palabras. — no te amo, estoy comprometido.
— ¡Pero ella no es una sangre limpia! ¡¿Dónde queda tu estatus?! ¡Maldición, la preñaste! — Hermione le dolía la cabeza con solo oír aquello. — Granger no es más que una...
Aquella mujer no pudo continuar porque al parecer algunas cosas se rompieron, sonaban golpes extraños. Lo que era la magia de Draco que con su enojo había roto los cristales y jarrones cercanos.
— Yo soy tu prometida, así tu madre haya roto nuestro compromiso. Así rompas todos esos cristales yo seguiré siendo tu prometida, déjala y ven conmigo — aquella mujer rogó. — estoy dispuesta a cuidar del hijo que ella está esperando.
Hermione estaba llorando, rogando porque el rubio no le quitase a su hijo. Durante estos meses Draco le había mostrado que sólo ella y su hijo existían para él.
— ¿Quieres dinero para dejarme en paz? Te daré todo el dinero que quieras, pero lárgate y no vuelvas a aparecer ante mí. — Draco estaba aburrido y enojado. Era como si tratase con alguien que no tenía ni un ápice de entendimiento.
— ¡Siempre está Granger antes que yo! — parecía frustrada, enojada y demás emociones negativas. —¿cómo es que eras tan idiota y jamás te diste cuenta de que le querías? ¿Cómo es que dejas todo el estatus de la sangre? Sabes, yo sí te amo, Draco.
— deja de ser dramática y vete. Granger es muy importante y especial en todos los sentidos. Es una gran bruja y yo la...
—¿¡La amas!? ¡Eres un traidor a la sangre! — ella gritaba y Hermione podía imaginar a Draco poniendo los ojos en blanco. —Sabes tienes razón voy a largarme a hacer lo que siempre quise. — oía sollozos de aquella mujer. — iré a Rumanía y de mí no vas a saber nada, y dile a Daphne que ella no tiene la maldición familiar.
—¿Cual maldición? —preguntó Draco.
— morir por tener un hijo. Ella es hija de uno de los amantes de mi madre, desearía yo no ser una Greengrass así podría tener muchos hijos. — Astoria se oía molesta, incluso Hermione se sorprendía de que esa mujer pudiera estar llorando y al instante enojada. — te odio Malfoy y si tengo manera de devolverte esta humillación ten por seguro que lo haré.
Tras aquello la torre se quedó en silencio. Hermione limpio sus lágrimas y sonrió. Entonces la melodía del piano volvía a sonar. Quizás era el momento de confesarle a Draco que había recuperado al menos el 50% de sus recuerdos.
Salió de su habitación, vio que Theo también surgía de su habitación, Draco estaba sumergido en sus pensamientos mientras tocaba el piano. Lo que daría ella por saber que pensaba.
— Buenos días, Mione. — saludó Theo
— Buenos días a ambos. — saludó Hermione y Draco se paró rápidamente, con varios movimientos de la varita ordenó la habitación. —¿qué sucedió?
— Vinieron a perturbar mi mañana, pero ya le dije que te prefiero mil veces. — Malfoy se mostró calmado. — así me tengas en la abstinencia.
— No quiero oír nada de lo que hacían hace siete meses atrás. — Theo estaba escandalizado. —¿que se te antoja hoy Hermione? Bajaré por el desayuno.
Hermione sonrió por qué vio una oportunidad: — manzanas, fresas, torta de melaza, pastelillos de calabaza y algo que sea de tu elección. Y de ser posible demora todo lo que puedas pienso sacar a Draco de la abstinencia.
—¿tan temprano? — Theodore preguntó sorprendido y al instante intentó enmendar su impertinencia. — bien, digo... Enviaré a un elfo para que les deje el desayuno.
Sin decir más se retiró, Draco estaba sorprendido por aquella insinuación.
—No, Granger no, ni se te ocurra. — Draco negaba con la cabeza. — no puedes estar arriba, ni abajo así que mi respuesta es no.
Hermione empezó a reír. — ¿has estado imaginando cómo podríamos hacerlo? sabes de costado es una opción. —movió las cejas de manera sugerente. — he recordado mucho y bueno...
Draco se acercó a ella para besarla con suavidad — Esperaré a que nazca nuestro hijo.
Se separó de él — No, tú me cumples, además de que he leído que disminuye el dolor del parto y yo...
—¿qué clase de libros lees? ¿Vas a tener a nuestro hijo por un parto natural? No sé ni para que pregunto. — él cerró los ojos tratando de asimilar lo que decía y oía de parte de su novia. — está bien lo haremos, pero en mi habitación, es más desde ahora dormirás conmigo.
— señor Malfoy, ¿tanto me ha extraño? —preguntó la castaña sonriente.
— Mucho a decir verdad y de ahora en adelante por las mañanas despertarás con besos y caricias señora Malfoy
— Draco besó la frente se su novia.
—Mentira, no estoy casada, soy soltera. — bromeó Hermione.
— luego de que nazca Abraxas serás una Malfoy. — le susurró.
