Aclaraciones: No hay POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 26. Treta

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Golpeó el escritorio enojada, este crujió y se tambaleó un poco, debía dejar de golpear su escritorio de esa forma cuando estaba molesta o pronto lo tendría que cambiar. Malditos Hyūga y sus asuntos de Clan, si de algo tenía certeza es que aunque sacara una cita con Hiashi, sacar una cita ¡Jah! Ella era la Hokage, pero aún si hiciera eso, este no le diría nada. Llevaba casi dos horas desde que Neji se había ido y seguía sin encontrar ni una pista sobre ellos. De repente su cabeza se iluminó, si Tenten se había quedado en esos terrenos significaba que era bastante probable que le hubieran contado a ella también la historia. Además de tentar su escasa paciencia al tema no perdería más preguntándole directamente, por lo que se levantó y fue hacia el que era ahora el salón de clase. Golpeó la puerta suavemente antes de escuchar que siguiera.

- Buenos días chicas – las saludó

- Buenos días Tsunade-sama – contestaron las dos al tiempo

- Tenten, por favor pasa a mi oficina cuando terminen la lección

- Tsunade-sama, no fue mi culpa – pudo ver su mirada asustada – fue el clima, yo quería…

- No te voy a hospitalizar Tenten, Neji ya me explicó la situación – un suspiro de alivio salió de sus labios – igual necesito hablar contigo – ella asintió – por favor continúen – y se devolvió a su oficina a adelantar un poco del inagotable papeleo mientras la esperaba.

Kumiko le explicó una vez más lo concerniente a la invocación en un pergamino, pero una parte de su cabeza se iba al día anterior, logrando que no se concentrara y su siempre amable sensei la estuviera mirando ligeramente mal. Prestó atención e intentó nuevamente hacer el dibujo que estaba en el pizarrón y hacer fluir chacra hacia su mano luego de hacerse el corte en el dedo, un poco de humo salió del papel pero nada más, bueno, eso era un avance, a ese ritmo en un año sabría invocar todo lo que estaba en el gigantesco pergamino de su armario. Se estremeció por haber pensado que le tomaría todo un año, no, ella tendría sus recuerdos mucho antes y entonces se reiría de todo el tiempo que había dedicado a esas clases. Antes de terminar la lección, la ojiazul le recomendó un libro sobre habilidades de kunoichi, pues además de chacra, jutsus y similares, sería bueno que supiera las otras artes que se supone manejaba antes en sus misiones. Agradeció la recomendación y se dirigió al despacho de Tsunade, cuando terminara ahí iría a la biblioteca a buscar el libro mencionado.

- Por favor siéntate, Tenten – fue el saludo que recibió al asomarse por la puerta

- Gracias – se adentró en el lugar y se sentó en el borde de la silla

- Para empezar, lamento que tuvieras un ataque de ansiedad ayer por pensar que te hospitalizaría – sabía cuán amenazante había sido la anterior vez - ¿cómo pasaste la noche sin medicación?

- No muy bien, desperté una vez gritando y muy agitada

- Seguiremos con el medicamento, si hay alguna novedad con este quiero que me lo digas de inmediato, pero olvida lo dicho sobre hospitalizarte por eso ¿bueno? – contestó con un rápido asentimiento de cabeza – por otro lado, supe que estuviste en los terrenos de los Hyūga – no pudo evitar sonrojarse - ¿te contaron algo sobre tus captores?

- Sí – se frotó la cicatriz levemente – pero me dijeron que era un asunto del Clan y no podía decir nada – la rubia bufó molesta – disculpe Hokage-sama

- Lo entiendo – intentó que además de ese bufido, nada más delatara su enojo – pero es importante que entiendas Tenten, que lo ocurrido me compete a mí también – la mirada chocolate se dirigió al piso – está bien, no puedo obligarte a contarme – aunque siempre podía llamar a Ibiki y terminar de traumatizarla de por vida – pero necesito entonces que me digas todo lo que puedas – no hubo respuesta – hagamos algo – buscó entre las carpetas de su escritorio hasta que encontró el informe de Neji – lee esto – la castaña recibió las hojas y volvió a sentarse, desplazando sus ojos por las palabras allí escritas. Había tenido razón, él había luchado con fiereza por ella, aunque al parecer en el campo de batalla solo había visto a cuatro atacantes antes de perder la consciencia y despertar solo, se sentía decepcionada con lo leído pues al saber de qué se trataba esperaba que de pronto le hubiera traído recuerdos al haber estado ella también en esa pelea - ¿terminaste? – asintió – ahora lee este – del informe de Shikamaru le entregó solo la primera hoja que era en donde estaba lo concerniente al rescate, no consideraba prudente que ella leyera las apreciaciones que este daba sobre su estado mental. Leyó lo escrito sobre los cinco hombres en la sala y el sexto que había salido de la habitación en que se encontraba, una lágrima se resbaló por su mejilla al recordar que ellos habían llegado en el momento exacto, la limpió de una vez y devolvió el papel a la mujer – cómo puedes ver, tengo el ataque que les hicieron, aunque no esté claro porque decidieron secuestrarte en lugar de matar al Hyūga directamente, y tengo el rescate. Siento insistir, pero es necesario que me cuentes que pasó en el medio de esto y lo que recuerdes de tu cautiverio

- ¿Sobre mi cautiverio?

- Así es – la vio reacomodarse en la silla, subiéndose bien en esta para alcanzar a subir también las piernas y abrazarlas, pensó que volvería a guardar silencio y en ese caso no le quedaría más que dejarla ir y esperar otra ocasión para volver a preguntar

- Yo era la carnada para él – su tono de voz era bajo, tuvo que esforzarse para escucharla – dijeron que yo le importaba y que iría por mí, no sé cuántos días estuve allí, no sé cómo perdí la memoria… solo sé que desperté y todos estaban mirándome fijamente – señaló la hoja del Nara – Shikamaru tiene razón, son seis y… Uryuu y Jannos… - se apretó un poco más – ellos son los dos mayores, es fácil confundirlos… yo aprendí a diferenciarlos además de su cabello, porque… - escondió la cabeza por un momento tomando aliento – Uryuu era el que intentaba abusar de mí… - respiró profundo – había uno con el cabello rojo que olvidó un cuchillo en mi bandeja de comida – levantó la muñeca izquierda y la movió un poco para indicar a qué se refería – Ryuuken es el menor, creo que fue quien me salvó… a los demás casi no los vi… - sonrió tristemente – hay uno llamado Ikkaku, el rubio nunca me habló … dijeron ser el Clan Kazirga – se encogió de hombros – no hay mucho más que contar… nunca salí de esa habitación

- Gracias – lamentaba la forma de haberle preguntado, pero le daba un excelente punto de partida - ¿cómo vas con tus clases?

- Es mucho más lento de lo que creí que sería… pero me mantiene ocupada… ¿puedo retirarme? – la palabra incómoda parecía pequeña para describir cómo se veía en ese momento

- Sí, te veo mañana en tu tratamiento – ella asintió y se levantó para irse rápidamente a la salida, antes de girar el pomo se detuvo, indecisa

- Por lo que escuché anoche, el ataque por el que solo quedaron ellos seis fue hace como dieciséis o diecisiete años – no esperó la reacción de su superior, solo abrió la puerta y se fue rápidamente del lugar.

Era un hecho, a nadie le bastaba con que ella estuviera confundida sobre sí misma y encima tenían que hacer cosas que terminaban de conseguir que no supiera ni dónde estaba parada respecto a nada, sabía que la Hokage era la autoridad suprema de la aldea y por eso todos debían responder a ella, pero entendía también que esa familia era importante y por eso tenían casi su jurisdicción propia y justo había quedado en la mitad de las dos cosas sin saber que paso dar. ¿Le molestaba que le hubiera preguntado sobre su cautiverio? Extrañamente no, de hecho estaba sorprendida de haber podido hablar sin atacarse a llorar, tal vez porque entre más tiempo pasaba, más confirmaba que era algo del pasado y que su vida ahora seguía en ese lugar al que terminaría de adaptarse tarde o temprano. Entró a una tienda a comprar una botella de agua y buscó entre su maleta una de las pastillas para el dolor de cabeza. Tras hacer eso, decidió ir a la biblioteca y luego iría al campo de entrenamiento.

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Pasó por su departamento el tiempo necesario para poder desayunar y luego fue a entrenar, había conseguido un compañero para ese día y esperaba que no resultara una completa decepción al igual que todos los anteriores, él era el único jōnin sin una misión asignada y no había un solo indicio de que eso fuera a cambiar en el futuro cercano, por lo tanto su opción eran los chunins, si dejaba de lado a los novatos, que solían mantener ocupados, los demás no se mostraban muy dispuestos a dejarse patear el trasero por él. Desde que vio llegar al sujeto supo que no debía esperar nada de ese encuentro, incluso sin su byakugan no le fue difícil lograr golpearlo ni esquivar las armas que le arrojaba. Hizo un par de movimientos más y el hombre se rindió y se fue. Bien, seguiría golpeando el tronco que le era casi igual de útil, de seguir así las cosas debería ir a pedir que por favor le prestaran un ANBU al menos por un rato, pero entonces sí debería temer por su vida pues sabía que eran letales. Bueno, eso y que con el enojo mostrado por Tsunade si llegaba a solicitar eso seguro se ofrecería en persona con tal de poder darle uno de sus legendarios golpes. Dio otro puño y fue cuando vio llegar a Tenten caminando despacio, ella no solía ir entre semana por lo que se detuvo y al verla más cerca se dio cuenta que estaba irritada.

- ¿Estás bien? – se animó a preguntar de una vez

- Más o menos – contestó ella sin verlo realmente – sigo sin poder hacer invocaciones en el pergamino

- ¿Quieres practicar un poco? – podría dar por terminado el entrenamiento y ayudarla

- No… - la vio frotarse la cicatriz indecisa – Tsunade me llamó a su oficina a preguntarme por lo que me dijeron anoche – su ceño se frunció con esas palabras, por la artimaña usada por la Hokage

- Tenten ¿qué le contestaste? – sabía que no era culpa de ella, pero se sentía ligeramente molesto

- Que era un asunto del Clan y no podía decir nada – dio un par de pasos más hacia ella – entonces cambió la pregunta y me preguntó por mi cautiverio – aprovechó que estaba cerca y lo abrazó, no lloraba pero necesitaba que la confortara un poco, él le devolvió el abrazo.

- Tengo una idea – le dijo un rato después cuando se separaron, ella lo vio sin entender – toma – se quitó el porta-kunais de su pierna y se lo entregó abierto

- ¿Qué hago con esto? – estaba confundida, él sacó una y se la dio por el lado no filoso, ella la giró en la mano antes de sostenerla con firmeza

- Lánzala hacia el tronco – vio el pequeño blanco allí dibujado y contuvo la respiración antes de hacer un movimiento fluido que tuvo como resultado la kunai enterrada en todo el centro, no esperó y sacó otras dos, arrojándolas a la vez con cada mano y atinando al blanco en los otros dos troncos, estaba fascinada por la puntería

- Esto debería estar practicando en mis clases, al menos en esto si soy buena

- No es suficiente con tener buena puntería, en una batalla no puedes solo esconderte y apuntar. Debes poder defenderte al tiempo que atacas y para eso es lo que estás aprendiendo – aclaró, ella suspiró resignada

- Es fácil para ti decirlo – sacó dos armas más y volvió a lanzarlas hacia el inmóvil pedazo de madera, su irritación y enojo disminuyó un poco tras hacer eso - ¿también sabía apuntar a cosas en movimiento?

- Sí – fue hasta el tronco y arrancó las kunais que estaban profundamente enterradas para regresar junto a ella - ¿quieres comprobarlo?

- ¿Y a qué le voy a apuntar? – él levantó una ceja, dándole a entender a qué se refería – podría lastimarte

- Eso significaría que mi entrenamiento no ha servido de nada – no espero que le contestara y se paró en la mitad del campo, indicándole que lo atacara. Sabía que no era una buena idea y por eso no le estaban enseñando nada de lucha activa, pero le era imposible resistirse a tener algo parecido a sus anteriores entrenamientos. Ella dudó, sostuvo con su mano derecha el porta-kunais antes de optar por atarlo a su cintura para que no le estorbara. Sacó dos armas, jugó con una mientras lo veía fijamente, estiró el brazo para enfocar mejor su mirada y lanzó. Él esquivó con un movimiento rápido a la izquierda pero antes de poder detenerse, alcanzó a esquivar la otra que iba justo al lugar dónde se dirigía. Esquivó varias, pero se sintió lento en el momento en que casi recibía un corte y al ver que otra volaba justo hacia su cara no tuvo más opción que realizar su Kaiten. Ella se detuvo.

- ¿Qué es eso?

- Una técnica de mi Clan que no debí utilizar – estaba supremamente curiosa

- ¿No te mareas al hacerla? – estaba de nuevo a su lado, con sus ojos chocolate casi brillando, él negó con la cabeza - ¿en serio?

- Tú tampoco te mareas – creía que era imposible que abriera más sus ojos, pero no – te lo demostraré – le extendió la mano que ella tomó dudosa, casi como si bailaran hizo que diera la vuelta para que quedara de espaldas a él y la sostuvo de la cintura con la misma mano – no te muevas

Un escalofrío la recorrió en todo el cuerpo por el contacto, no cerró los ojos aunque era lo que quería para dedicarse solo a sentir la cercanía. Notó como todo se veía igual de claro en el momento que él giró, no la soltó, hizo la técnica dos veces más antes de detenerse por completo y efectivamente comprobó que no estaba mareada. Bajó su cabeza al tiempo que con la mano que tenía libre le tocaba delicadamente el mentón para hacer que ella levantara su cara y poder besarla, como debió hacer mucho tiempo atrás.

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Nunca están de más las escenas que nos recuerdan que esto es un NejiTen. El próximo capítulo es mi favorito.

Recuerden que sus comentarios, quejas, tomatazos y lo que quieran los pueden dejar en un review.

Y se pueden dar una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) que me la paso hablando sola y desvariando sobretodo en las madrugadas.

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Atrévete a perder y a ganar.

Att: Sally K