Ahora si no me queda más que despedirme de esta historia que tanto he amado. Me alegro que haya sido de su agrado y de corazón les doy las gracias por sus cálidas palabras.
A comparación del capítulo anterior, el epílogo es corto, pero espero lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo.
Les dejo muchos besos y espero leerlas en futuros proyectos.
Epílogo. Entrevista a un actor.
7 de mayo de 1950
"Es un honor que me haya abierto las puertas de su hogar Sr. Grandchester" dijo el hombre frente a mi con libreta en mano.
"Es un placer" respondí con una sonrisa.
"Antes de iniciar esta entrevista, ¿tiene algún tema en específico del que no desee hablar?" giré mi rostro hacia mi derecha y recargada en el marco de la puerta estaba mi esposa con una pícara sonrisa en sus labios.
Levantó una de sus cejas y cruzó sus brazos sobre su pecho a la espera de escuchar mi respuesta.
"Por supuesto que no, Sr. Smith. Tiene libertad de preguntar lo que usted deseé" respondí incapaz de contener una pequeña carcajada.
"Aprovechando la carta blanca que me da. Noté un intercambio de miradas entre usted y su señora esposa hace un momento. ¿Podría compartirme el motivo de su risa?" asentí sin dejar de sonreír.
"Hace algunos años le hice una promesa a mi esposa que en nuestras bodas de plata, daría una entrevista a un reportero de su elección. Y heme aquí cumpliendo la promesa hecha" esta vez la mirada del hombre de no más de 40 años se llenó de asombro al tiempo que un ligero rubor coloreaba sus mejillas.
"En ese caso permítame felicitarlos a ambos, y al mismo tiempo, darle las gracias por la confianza, Sra. Grandchester" se dirigió a Candy con un asentimiento de cabeza, la cual, sin borrar esa hermosa sonrisa de su rostro, respondió con la calidez y franqueza que la caracteriza.
"Mi hermano Albert lo recomendó ampliamente. Tengo la certeza que la entrevista fluirá de maravilla versando sobre todo en el respeto." dijo "ahora si me disculpan, los dejo solos. Me voy a trabajar" dicho eso, depositó un beso en mis labios y salió de mi estudio cerrando la puerta tras de sí.
Dirigí de nueva cuenta mi atención al reportero frente a mí. La pregunta que estaba dibujada en su mirada era tan obvia, que me tomé el atrevimiento de responderla antes que tuviera el valor de hacerla audible.
"¿Se está preguntando cómo es posible que una mujer del estatus de mi esposa trabaje en un hospital sin necesitarlo?" los ojos grises del hombre se abrieron de par en par.
Después de unos segundos de turbación, recuperó la compostura y asintió.
"Me leyó el pensamiento, Sr. Grandchester" sonreí.
Crucé mis piernas y recliné mi espalda sobre el respaldo del sillón.
"Cuando nacieron Connor y Darrell, mi esposa tomó la decisión de dejar temporalmente su profesión para dedicarse al cuidado y educación de nuestros hijos. Eso ayudó en consecuencia a que pudiesen acompañarme con más facilidad a mis viajes de trabajo. No quería perderme momentos de la vida de mis hijos, así que ambos llegamos a la conclusión que viajaríamos juntos en familia sea cual fuese el acontecimiento" sin perder detalle de mis palabras, tomó nota en su libreta.
"Fascinante. He de admitir que jamás habría imaginado que usted era una persona tan cercana a su familia" no pude evitar soltar sonora carcajada ante su franco comentario.
"No es la primera vez que escucho esa aseveración de mi persona, pero admito que usted es el primero que se atreve a decírmelo en mi cara. Mi profesión siempre fue mi sueño. Desde que era un niño soñaba en convertirme en actor, pero cuando me enamoré de Candy y se me dio la oportunidad de formar una familia con ella, nada fue más importante. Mi vida entera gira alrededor de las personas que amo; mi esposa por sobre todas las cosas, mis hijos por supuesto, pero también mi familia política, mis hermanas, mis sobrinos, y mis padres que en paz descansen." le di un sorbo a la infusión que una de las mucamas dejó sobre la mesa frente a mi y continué hablando "mi familia es mi tesoro más preciado. Sin ellos no soy nada. Puedo asegurarle que no estaríamos platicando el día de hoy de no ser por la presencia de cada uno de ellos en mi vida" dije.
"Sus padres. Es poco lo que sabemos de su relación con ellos, sin embargo a lo largo de los años, mis colegas y el público en general han ido creando historias en torno a ese tópico. ¿Qué puede decir al respecto?" sin querer, dejé escapar un largo suspiro de mi boca.
Evocar a mis padres, ahora fallecidos, resultaba igual de doloroso que el primer día que tuve que hacerme a la idea que a partir de ese momento mis pláticas con ellos serían en mi cabeza.
"Todo lo que se dice respecto a mi infancia y adolescencia en Inglaterra al lado de mi padre es cierto. Fue espantosa, por decirlo sutilmente. Crecí sin amor de nadie, creía estar solo en el mundo, mi relación con mis medios hermanos era nula, mi madrastra me odiaba y a mi madre prácticamente no la conocía. Afortunadamente el destino fue más sensato y volvió a unir a las personas que me trajeron al mundo. Gracias a esa unión nació mi hermana Alisa a la que adoro con el alma. Mis padres cometieron muchos errores, pero puedo asegurarle que todo el dolor de nuestro pasado, ellos lo borraron con su amor, atención y apoyo incondicional. Aun cuando ahora soy un hombre de 54 años, puedo asegurarle que extraño mucho el abrazo de mi madre, sus palabras de aliento, mis pláticas con mi padre, sus consejos. Mi tiempo al lado de ellos fue demasiado corto" tuve que dejar de hablar un momento.
El nudo que se instaló en mi garganta amenazó con hacerme llorar frente a este hombre que no conozco.
Me puse en pie, me acerqué a uno de los ventanales de mi estudio y respiré profundamente varias veces en un intento por recuperar la compostura.
"Gracias a ellos soy el hombre de ahora. Mi vida estuvo lejos de ser perfecta, pero amo a mis padres y agradezco la vida que me dieron." dirigí mi atención hacia el reportero y vi que no anotaba absolutamente nada de lo que yo decía.
¿Cómo debo tomar eso? Supongo que lo sabré el día que salga la entrevista en el New York Times.
"Debo admitir que no esperaba sentirme tan conmovido con usted, Sr. Grandchester. Cuando se me presentó esta maravillosa oportunidad de entrevistarlo, imaginé varios escenarios, pero en ninguno de ellos consideré la idea de ver al hombre detrás de la máscara dura e intransigente que generalmente porta con los medios" volví a sonreír más tranquilo y nuevamente tomé asiento frente a él.
"Si no lo hago así, me comerían vivo" ambos reímos de buena gana por mi comentario "Valoro mucho el derecho a tener mi vida privada. Siempre he creído que mi trabajo debe ser lo que más interese de mí. No mi vida personal. Aunque entiendo que cause curiosidad, pero creo firmemente que muchas de las veces esa inquietud es alimentada más por su gremio Sr. Smith que por el público mismo" sorbió de su infusión después de asentir en respuesta a mi comentario.
"No puedo negar la verdad de sus palabras, Sr. Grandchester" con discreción, dirigió su vista hacia la pared que yacía detrás de mí y observó con atención las fotos que descansan sobre mi escritorio.
Con un gesto de mi mano, lo invité a acercarse.
"Son mis hijos hace unos cuantos ayeres. Ahora los 4 son adultos. La más pequeña es Marianne. Seguirá siendo mi pequeña princesa aunque sea una mujer de 20 años" dije sin despegar la mirada de la foto que el Sr. Smith admiraba entre sus manos.
Cómo pasa el tiempo, pensé al ver a mi hija jugando con Ryan, el hijo menor de Albert y Elina.
Él es más grande que ella por unos meses. Son primos y además los mejores amigos.
"El parecido que tiene su hija con su esposa es impresionante" asentí orgulloso de la belleza de mi hija.
"Son como dos gotas de agua. Como orgulloso padre de familia he de admitir que heredó lo mejor de la personalidad de ambos. Mi esposa y yo estamos sumamente orgullosos de los logros de nuestros hijos" dije.
"Escuché hace tiempo que sus medios hermanos Milton y Arthur jamás procrearon un heredero para el título de Duque" dirigió brevemente su mirada hacia mí.
Era obvio que esperaba apreciar de lleno mi reacción.
"Lo sé. Mi esposa y yo teníamos muy en claro que clase de vida deseábamos para nuestros hijos, así que formar parte de la aristocracia británica de la que hui, no formaba parte de ella" lentamente dejó el retrato de mis hijos para tomar enseguida el de mi hermana Alisa.
No pude evitar sonreír mientras veía la foto de ella desbordante de felicidad el día de su boda.
"Me gustaría que me platicara el impacto que le causó enterarse que su hermana se enlistaba como enfermera en la Segunda Guerra Mundial" un pinchazo de dolor se instaló en mi pecho al recordar esos años.
Me giré sobre mi mismo y me encaminé nuevamente hacia el ventanal.
Desde aquí tengo la mejor vista de las Dulces Candy que decoran el jardín.
Verlas siempre me genera una sensación de calma.
"Mi hermana es una de las personas que más amo en este mundo. Ella se convirtió en mi tabla de salvación cuando no tenía nada ni a nadie por quien vivir. Más tarde me reconcilié con mi pasado, me casé, tuve hijos como ya lo sabe, pero Alisa jamás dejó de ser mi luz. En parte no me sorprendió que tomara esa decisión. Mi esposa fue un ejemplo importantísimo para ella. Quería ayudar a los demás como Candy algún día hizo. Contrario a mí, Alisa es optimista, sabia a pesar de su juventud, madura, y tuve la certeza que esa luz que iluminó mi existencia, conseguiría aliviar la pena de aquellos que más lo necesitaban. Cada día que la tuve lejos durante esos 4 largos años fue una agonía, créame, pero cuando regresó con esa sonrisa que tanto amo dibujándose en su rostro, y además comprometida, supe que todo estaría bien. Mi temor más grande era perderla en la guerra como perdí a mis padres" giré mi rostro hacia el reportero con lo que esperaba fuera una sonrisa en mi boca "afortunadamente me equivoqué" el Sr. Smith tomaba notas esporádicas.
Estaba más atento a mí plática que a su libreta.
"Durante esos años usted y su familia se mudaron a Suiza, ¿es correcto?" fruncí el ceño al recordar esa época y asentí.
Recargué mi mentón sobre mis manos y mi mente viajó al caos que vivimos cerca de 10 años atrás.
"Así es. No estábamos lejos de la guerra pero, Alemania jamás invadió ese lugar. Así que por decirlo de alguna manera, estábamos tranquilos. Mi familia política por supuesto se mudó con nosotros. En esos años me dediqué por completo a escribir y como era de esperarse, puse en pausa mi carrera como actor. Tenemos la fortuna de contar con una buena posición económica que nos permitió darnos el lujo de refugiarnos donde creímos estaríamos más a salvo" silencio.
El Sr. Smith no me interrumpió en ningún momento.
Supongo que esperaba que continuara con mi relato.
Me tomé unos segundos antes de continuar.
"De esa experiencia, mis hijos mayores Connor y Darrell decidieron radicar en Europa. Estudiaron allá sus respectivas carreras. Connor conoció a la mujer con la que va a casarse en unos días. Mañana partimos hacia a Suiza para asistir a su boda. Es una fortuna que los medios de transporte sean más rápidos que 20 años atrás" dije sintiéndome repentinamente más viejo. "vaya, ese comentario me recordó que estoy haciéndome viejo" sonreí.
"No diga eso, Sr. Grandchester. Sigue siendo considerado un hombre bastante atractivo. Levanta suspiros con el género femenino de todas las edades" de nuevo me invadió una carcajada.
"Creo que exagera, pero agradezco su intención de hacerme sentir mejor. La hija de mi hermana Alisa, es una niña de 3 años que asegura se casará conmigo cuando ella sea grande. Así que tengo esperanzas todavía" el Sr. Smith no se contuvo y se carcajeó junto conmigo.
Cuando se calmó un poco, sorbió de su infusión, y por el gesto serio que se dibujó en su rostro supe que la pregunta que formularía a continuación no sería de mi agrado
"Me gustaría regresar varios años atrás. A los días posteriores al secuestro de su esposa Candy a manos del Sr. Ainsworth. Esa fue una noticia que invadió los medios durante semanas. ¿Volvió a verlo cuando salió de la cárcel? ¿estuvo de acuerdo con la corta condena que tuvo?" supongo que no puedo evitar responder, pensé.
Al principio de esta entrevista me preguntó si había algún tema que quería evitar y dije que ninguno. Ahora Terry, asume las consecuencias.
"Seré corto con mi respuesta. No es un tema que me agrade tratar. Al Sr. Ainsworth tuve la fortuna de no volver a verlo después de que rescatamos a mi esposa. En cuanto a su condena me pareció injustamente corta, pero mi esposa quería dejar atrás ese momento tan amargo que vivió, así que no apelé la decisión del juez y continué con mi vida" asintió con el ceño fruncido.
"Se casó con una chica de nombre Dorothy. Se han mantenido alejados lo más posible de los medios" solté un largo suspiro y bajé la mirada al suelo.
No quitará el dedo del renglón. Él sabe que yo se algo, pero no creo ser el indicado para satisfacer su curiosidad.
"Respeto la privacidad de ellos. Revelar detalles de su vida privada frente a usted no es mi papel, además que hacerlo, no sería de caballeros" dije.
"Tiene toda la razón. Disculpe mi intromisión, a veces el periodista supera a la razón" sonreí.
No volvimos a tocar el tema a lo largo de la entrevista, la cual, duró un par de horas más versando en temas como mis futuras películas, mi familia y mi pasado.
Cerca de las 6 de la tarde llegué al hospital y esperé a que mi esposa saliera de trabajar. En cuanto divisó nuestro auto, se acercó a mi y como era nuestra costumbre, me abrazó para después depositar un casto beso en mis labios.
Durante el camino le conté mi experiencia con el Sr. Smith y los temas que versaron en la entrevista.
"Me alegra que todo haya ido de maravilla. Sabía que así sería" sonreí.
"Usted tan sabia como siempre, Sra. Grandchester" orgullosa de si misma, levantó su nariz en dirección opuesta a mí, gesto que por supuesto me hizo reír bastante.
Llegada la noche, ambos terminamos de preparar nuestro equipaje.
Estamos listos para viajar mañana a Suiza.
"Creo que pronto nos convertiremos en abuelos. Connor se casa, Darrell no tarda en darnos la noticia, y en consecuencia Evan y Marianne lo harán algún día" noté un dejo de tristeza en la voz de mi esposa.
Juguetonamente la tumbé sobre la cama y sin reparo tomé posesión de sus labios.
"Siempre me tendrás a mí. Hasta el día que mi corazón pronuncie su último latido. Incluso cuando llegue al más allá seguiré estando aquí, contigo. Nada nos separará jamás. Ni siquiera la muerte tiene ese poder" sus hermosos ojos verdes se abrieron de par en par al escuchar mis palabras.
Una hermosa sonrisa adornó sus labios. Colocó sus manos sobre mis mejillas, y con toda la dulzura de la que era poseedora acercó mi rostro al suyo y me besó.
"Te amo" recorrí con mis manos las curvas de su cuerpo mientras escuchaba en mi mente esas dos palabras una y otra vez.
Volví a clavar mis ojos sobre los suyos y quise hacerle desesperadamente el amor.
"Te deseo tanto o más que el primer día que posé mi mirada sobre la tuya. Eres tan hermosa, Candy. Tan bella" sus manos se prensaron suavemente alrededor de mi cuello.
Cerré los ojos al tiempo que acercaba mi boca a su cuello.
¡Este aroma me vuelve loco!
"Hazme tuya" susurró en mi oído.
"Siempre" respondí.
Nuestras almas así como nuestros cuerpos, se unieron en uno sólo. Cada espacio de mi cuerpo se acopla con tanta perfección al suyo, que tengo la certeza que fui hecho para pertenecerle a esta hermosa mujer que amaré incluso después de la muerte.
Fin.
Notas de la autora.
¡GRACIAS, GRACIAS POR TODO! por sus bellos mensajes, por sus palabras de aliento, por leer mi historia.
Cuídense y espero leerlas muy pronto!
