Esta es mi versión de la escena en la que Sehrazat y Onur están en la casa de ella y comienza una tormenta, que interrumpe un beso entre ellos...
Capítulo 38 "Miedo a los truenos"
Cuando se preparaban para irse, Sehrazat notó que Onur la miraba con tanta pasión contenida que se enterneció. Había sido un largo mes en el que apenas habían podido tener algunos ratos y casi ninguna caricia ni beso robado, porque ella quería que él terminara de recuperarse…
Al principio se sintió culpable, pero luego lo tomó como una preparación a lo que indudablemente vendría después, que ambos se entregaran a ese amor que por tanto había pasado…
No bien llegaron de la oficina, porque él le había ofrecido de llevarla a su casa, Onur tomó entre sus brazos a Sehrazat y ella sonrió. Había descubierto que adoraba estar cerca de él, su cuerpo pegado, disfrutando de ese calor familiar que le llenaba el alma y el corazón…
-¿Aceptaste la candidatura? - le preguntó ella con interés.
-Sí, no me quedó otra, Yasemin y Kerem insistieron mucho para que aceptara…
-Bien hecho, te va a hacer bien la presidencia…
-Ah, ¿sí?
-Mmmhmm… pero igual van a votar ¿cierto?
-Sí, pero solo es… una formalidad…
Sehrazat sonrió y el ánimo cambió, él se puso serio y miró sus labios con interés, ella no quiso ocultarle su deseo y lo imitó. Se acercaron de a poco, sintiendo que se debían el disfrute de un beso desde hacía demasiado tiempo y cuando sus labios estaban a punto de tocarse, un trueno la sobresaltó a ella y se arrojó a sus brazos, buscando su protección…
A Onur le costó un poco reponerse, pero la sostuvo en sus brazos, ella jadeó apoyando su cabeza en el hombro de él…
-Shhhhh…- dijo él acariciando con suavidad su espalda- ¿te asustaste? - le preguntó algo divertido por la reacción de ella y Sehrazat lanzó una risita nerviosa.
-Es que le tengo miedo a los truenos…- le dijo incluso tapándose la cara y Onur siguió sonriendo divertido…
-Shhh… tranquila… yo estoy acá…- le dijo y besó su frente a la altura de su sien mientras seguía acariciando su espalda.
Otro trueno se escuchó y Sehrazat se abrazó más a él y Onur la apretó entre sus brazos para protegerla…
-Tranquila, tranquila… tranquila, yo estoy aquí…- le dijo y sonrió- está bien… ya pasó…- le dijo y ella se mantuvo abrazada a él…
Onur la continuó sosteniendo en sus brazos, confortable por un buen rato, y cuando la tormenta comenzó a bajar de intensidad, la llevó hasta su habitación y la hizo sentar sobre su cama.
-¿Kaan?- le preguntó, cuando había entrado se habían distraído hablando de otra cosa y no lo había visto.
-Se quedó con sus primas hoy… habían organizado una pijamada…
-Me alegra…
-¿Te alegra?
-Que se divierta… porque… tengo una propuesta para hacerte…
-Dime…- le dijo ella y sonrió, alzando las cejas.
-Pensaba que… ya que Kaan que es el hombre de esta casa no puede estar aquí hoy para cuidarte… quizá podría quedarme yo… solo por el interés de que estés a salvo…- le dijo con seriedad.
-¿Sólo por eso? - preguntó ella con desilusión.
-Bueno, no… quizá también porque quería dormir en tus brazos, si es que tú me lo permites…
-No solo te lo permito… te lo ruego… si la tormenta continúa, no podré sobreponerme…
-Y no queremos que lo pases mal…
-Por supuesto que no…- dijo ella y le sonrió.
Onur se inclinó y besó sus labios con suavidad. La intensidad que habían sentido un rato antes quedó relegada a un segundo plano en ese momento…
Se puso a cortar algunas verduras por encargo de ella mientras Sehrazat se duchaba y cuando ella salió, él la acarició con la mirada mientras la observaba, enfundada en su bata y secándose el largo cabello, algo ausente, perdida en sus pensamientos…
Sehrazat se acercó a él cuando estuvo lista y se encargó de la comida. Onur le pidió prestada la ducha y se bañó mientras ella terminaba…
Cuando salió, ella estaba hablando con Kaan y le pedía que no le trajera problemas a sus abuelos y primas…
Onur se acercó por detrás y besó su cuello. Ella giró para mirarlo y sintió que su respiración se entrecortaba cuando lo vio solamente con una toalla anudada a la cintura…
-¿Ningún trueno te ha hecho sentir incómoda? - le preguntó y hundió su nariz en su cuello.
-Onur…
-Dime mi vida…- le dijo él absorto en lo suyo, besarla se había convertido en lo único importante en ese momento.
-¿No te… vestirás?
-Bueno… tendría que volver a ponerme el traje, creí que no estaría cómodo… y también creí que entenderías…
-¿Qué es lo que entendería? - le dijo ella alzando las cejas.
-Que nos casaremos pronto y que… tenemos confianza…
-Así es… pero…
-Sehrazat… de verdad siento incomodarte… creo que será mejor que me vaya… quizá me equivoqué al ofrecerte quedarme aquí contigo... quizá no es el momento indicado… me confundí…- dijo y se alejó. Se fue hacia la habitación y Sehrazat se mordió el labio con impotencia, no había forma de que estuviera nerviosa, ellos ya habían compartido intimidad, aunque la situación había sido muy distinta…
Se acercó a la habitación y lo vio juntando su ropa, algo molesto. Se quedó apoyada en el marco de la puerta y sus ojos lo acariciaron cuando él dejó caer la toalla…
-Onur…- dijo y él giró para mirarla.
-Enseguida me voy…- le dijo y ella lo acarició con la mirada.
-No lo hagas… yo… perdóname… quiero estar contigo, pero me siento un poco nerviosa…- dijo y avanzó hacia él.
-¿Estás segura? - quiso saber él, porque tenía pánico de que ella volviera a arrepentirse…
-Muy…- dijo y cuando aún estaba a distancia, aflojó el nudo de su bata y la dejó caer.
Onur sintió que todo su cuerpo reaccionaba a ella y se acercó mientras la acariciaba con la mirada, sin tener suficiente de ella. La distancia le pareció infinita hasta que sus cuerpos se fundieron piel contra piel con ansiedad…
Un nuevo trueno la hizo sobresaltar y él la empujó hacia la cama mientras besaba cada centímetro de su cuerpo…
Se entregaron a la pasión durante horas… hicieron el amor un par de veces, porque parecía que nada les alcanzaba para saciarse… y finalmente, cuando ya amanecía, cayeron rendidos, uno en brazos del otro, disfrutando de su intimidad…
Onur se despertó hacia el mediodía y sonrió cuando tuvo que quitarse el cabello de ella que tenía sobre su cara. La miró con ternura y besó su piel…
-Mmmm… Onur… tengo sueño…- le dijo y él rio feliz.
-Quédate durmiendo, mi vida…- le dijo él e intentó irse, debía cambiarse.
-No… quédate conmigo…- protestó y lo abrazó.
Onur entrecerró los ojos y hundió la nariz en su cuello, preparado para dormirse otra vez, total, no tenía nada pendiente para ese día que fuera de vida o muerte…
Bueno, espero que les haya gustado. Nos vemos en el próximo! Gracias por seguir leyendo!
