CAPÍTULO 22
BELLA
Tras la extraña llamada de James trató de tranquilizarme y nos fuimos a la cama, me acurruqué sobre él, pero no he podido pegar ojo en toda la noche. Cuando sentí que estaba dormido me levanté con cuidado y lo llamé varias veces sin éxito, cansada de dar vueltas en la cama a las 6 de la mañana de levanté, me vestí y tras dejarle una nota a Edward fui a su casa en mi coche ¡Necesitaba saber que estaba bien! Echaría de menos desayunar juntos y que me acompañara al trabajo.
En cuanto llegué fui corriendo a su puerta y llamé desesperada, fueron unos angustiosos 5 minutos hasta que al fin abrió la puerta.
- ¿Bella? - se rascó los ojos varias veces como para asegurarse que era yo- ¿Qué haces aquí a estas horas? - le entrecerré los ojos a la vez que empujaba la puerta para entrar sin esperar su invitación.
- ¿Cómo puedes preguntarme algo así después del mensaje que me dejaste? - suspiró.
-Lamento eso…- se pasó la mano por el cabello- Anoche me precipité, cuando me di cuenta quise dar marcha atrás, pero él…
- ¿Qué? - resopló- ¿Puedes hablarme en cristiano? - me dio una de sus sonrisas y me llevó hasta el sofá.
-Espera aquí mientras preparo algo de café.
-Bien…- tras esperar otros 10 minutos, se sentó junto a mí con su café en la mano, tomé el mío y esperé que empezara a hablar.
-Anoche salimos.
-Lo sé.
-Fue una noche increíble, cenamos, fuimos a pasear…- estuvo unos segundos en silencio- Sentimos una gran complicidad y nos dejamos llevar por el momento…
- ¿Te acostaste con él?
-No…
- ¿Entonces? ¡Dios! ¡No sé si es la hora, la falta de sueño o qué! ¡Pero no pillo nada! - rió y gruñí.
-Nos besamos intensamente…- otro eterno silencio ¡Me estaba desesperando! - Pero cuando la cosa subió de nivel le paré los pies…- comenzó a despeinarse sin control- ¡Joder! Me siento tan estúpido… Llevaba años deseándolo y cuando tengo la oportunidad me rajo…
-No le veo el problema, todas las parejas no llegan siempre al final…- me miró como si fuera un bicho raro.
-Bella… Esas cosas solo te pasan a ti…- resoplé ofuscada- Creo que debí dejarme llevar…
-Ya no puedes cambiar lo que ocurrió, mejor habla con él y explícale las razones.
- ¿Pero qué razones cuando ni yo mismo las sé?
- ¿Lo quieres?
- ¡Claro que sí!
- ¡Pues no se hable más! Hoy lo llamarás, quedarás con él y arreglareis esto…- sonrió.
-Gracias…- nos recostamos en el sofá y me hizo echarme sobre él- Sabía que me harías sentir mejor…- sonreí- Me alegra que hayas venido, aunque jodieras mi espléndido sueño caliente con Thor…- reímos.
- ¿Thor?
-Ajá…
-Yo prefiero a Starlord…- me apretó con fuerza y besó el tope de mi cabeza.
-Sabía que me levantarías el ánimo.
-Es lo justo, siempre has estado ahí cuando lo he necesitado…- volvió a besarme el tope de la cabeza.
-Y por eso te quiero tanto…- bostezó y me contagió- Hoy el día será una mierda por mi falta de sueño.
-El mío será peor ¿Cómo voy a concentrarme en nada si solo quiero dormir?
-Nos queda poco más de una hora ¿Dormimos juntos? - asentí sonriente.
- ¡Vamos! – tiró de mi mano para irnos a la cama y una vez en ella no tardé en quedarme profundamente dormida… Cuando desperté estaba sola y al mirar el reloj abrí los ojos con horror- ¡Mierda! ¡No puse el despertador! -No había rastro de James, fui corriendo al baño para retocarme un poco- ¡Dios! ¡Que mala cara tengo! – cuando terminé lo llamé, pero no lo cogía- ¿Dónde se habría metido? Cerré la puerta y fui a mi coche mientras seguía insistiendo, al final tuve suerte y le reproché- ¿Por qué no me llamaste?
-Te veías muy bien durmiendo…- rodé los ojos.
- ¡Pero voy muy tarde!
- ¡Vamos! Nadie va a decirte nada, eres su mejor escritora…- resoplé.
-Me gusta ser profesional.
-Por llegar un día tarde no dejarás de serlo…- rodé los ojos a pesar que no podía verme- Yo no pude hacer lo mismo porque seguí tu consejo…- sonreí- Lo llamé para desayunar juntos.
- ¿Y? ¿Qué tal te fue?
-Más que bien, tras explicarle completamente mis miedos y sentimientos lo ha entendido a la perfección, concuerda conmigo en ir con calma.
-Me alegro…- suspiré mientras me acomodaba al volante- Te dejo que voy a conducir…
-Deberías llamar a tu chico.
- ¿Edward?
- ¿Tienes otro?
-Ja, ja…
- Como te he dicho varias veces el sarcasmo no es lo tuyo…- volví a rodar los ojos- Me llamó esta mañana bastante alterado porque te habías ido sin decirle nada.
- ¡Pero si le dejé una nota!
-De eso no me dijo nada, pero se veía muy preocupado y yo diría que algo cabreado...- ¡Mierda!
- Lo llamaré enseguida, nos vemos en un rato.
- Adiós bella durmiente…- gruñí por su mote y pude escuchar su risa antes de colgar. Aunque odiaba hablar mientras conducía, lo llamé por el manos libres mientras iba a la editorial, enseguida lo cogió.
- ¿Cómo se te ocurre salir de madrugada sin decirme?
-Estabas dormido, no quería molestarte.
- ¿Molestarme? ¡Dios! Preferiría que lo hubieras hecho a pasar el mal rato que pasé cuando vi que no estabas.
-Dejé una nota…
- ¡La vi muy tarde! ¡No quiero notas! ¡Ni mensajes! ¡Quiero que me digas las cosas a la cara o me llames por teléfono! - gritó bastante alterado y con su voz de mando, lo que logró sacarme de mis casillas.
- ¡Para la próxima lo haré papá! – contesté destilando sarcasmo.
- ¿Qué? ¿Te parece gracioso?
- ¡No! Pero no tengo tiempo ni ganas de discutir, nos vemos Edward…- colgué sin esperar su contestación, nada más hacerlo me sentí mal ¡Joder! Pero… ¿Por qué es tan exagerado? ¡Le había dejado una nota, aunque al señorito no le gustara! Cuando llegué a mi despacho mi humor seguía igual, pero debía concentrarme o perdería el día por completo ¡Iba a ser un día muy largo!
EDWARD
¡Mierda! ¿Me había colgado? Quedé mirándolo como idiota ¡Maldita sea! ¿Cómo había podido hacerlo? Esta mañana me asusté al despertar, verme solo y su sitio bastante frío, debió avisarme en vez de dejar una nota… Para cuando la vi ya estaba demasiado preocupado, asustado y cabreado para poder calmarme ¿Acaso pedía tanto? ¡Encima se enfada y me cuelga! ¡Yo mismo la hubiera llevado con su amigo y no habría tenido que conducir sola a esas horas de la mañana! Nervioso llamé a mi encargado de seguridad…
-Señor Cullen.
-Quisiera saber si ya tienes a alguien asignado a mi mujer.
-Comenzó esta mañana, pero tuvo un percance…- me podía hacer una idea de cual- Ella no se encontraba dónde debía y tuvo que buscarla, no tardó en encontrarla en casa de su amigo…- suspiré tratando de calmarme ¡Joder! Con el cabreo me había olvidado por completo.
-Siento no haberte informado del cambio, pero surgió algo…
-No se preocupe señor, trataremos mantenerla vigilada a todas horas…- suspiré mientras apretaba el puente de mi nariz ¿Vigilarla todo el día? Me parecía excesivo…
-No es necesario, yo le informaré de cualquier cambio.
-Como quiera señor Cullen.
-Lo dejo, tengo que irme.
-Que tenga un buen día señor.
-Igualmente…- tras colgar respiré hondo tratando de tranquilizarme, no había pasado nada, ella estaba bien… Aunque no se dignó llamarme antes de irse… Resoplé ¡Necesitaba tomar algo de aire! Salí de mi despacho y me dirigí a la puerta, al ver mi cara enseguida se acercó a mí.
-Hermano ¡Te ves peor que antes! - gruñí.
-Lo estoy…- negó con la cabeza.
- ¿Todavía no hablas con ella?
-Si…- me entrecerró los ojos.
- Por lo que veo no te gustó su explicación.
- ¿Tu qué crees? - seguí mi camino para dejar zanjado el asunto, pero en vez de dejarme tranquilo vino tras de mí.
-Te acompañaré…- resoplé ofuscado.
-No es necesario, solo voy a tomar el aire…- negó.
-En esa condición será mejor que andemos…- iba a quejarme, pero insistió- Así te despejas mejor…- en cierto modo tenía razón…
-De acuerdo…- seguimos el camino en silencio, algo muy raro en Sam hasta que al final no pudo aguantarlo más.
- ¿Quieres hablar?
-Bella me colgó…- vi como trataba de ocultar su risa- ¡No tiene gracia!
- ¡Vamos hermano! Seguro que fue por una buena razón…- gruñí- ¿No te pusiste en plan cabezón reprochándole la nota? - a pesar que trataba de estar serio se veía perfectamente que escondía su risa, cuando llegué esta mañana y vio mi cara no me dejó en paz hasta que le conté y por supuesto le parecía exagerada mi reacción.
- Salió de casa sola de madrugada y sin decirme.
-Edward…- chasqueó la lengua- Por si no te has dado cuenta tu mujer es mayor de edad…- lo miré muy mal.
- ¿Eso que tiene que ver? - rodó los ojos.
-Que no eres su padre…- volví a resoplar con fuerza, la misma puta broma que ella hizo.
- ¡Lo sé! ¡Pero eso no quita que debió llamarme antes de irse y no dejar una maldita nota en el salón!
-Desde mi punto de vista estuvo bien que te la dejara…- le entrecerré los ojos.
- ¿Qué parte de la dejó en el salón no entendiste?
- ¡Joder Edward! Seguramente la dejó donde la escribió ¿Acaso iba a escribirla a oscuras en la habitación?
-No…- gruñí.
- ¿Ves? No tienes motivos para comportarte como un idiota con ella… Deberías disculparte…- suspiré, tal vez tuviera razón y había exagerado un poco. Los acontecimientos de los últimos días tenían la culpa de todo.
-Lo haré…- me dio una palmada en el hombro.
- ¡Ese es mi chico! - no pude evitar reír.
-Gracias…- negó con la cabeza quitándole importancia, seguimos paseando en silencio y se me ocurrió la manera perfecta de disculparme. Sonreí, le encantaría…
BELLA
¡Maldita sea! ¡No podía pensar en nada que no fuera Edward y su enfado! Mientras me removía incómoda en mi silla no paraba de darle vueltas al asunto ¿Estaría muy enfadado? ¿Se le habría pasado cuando llegara a casa? ¡Dios! Miré el móvil de nuevo pensando en llamarlo o no, me mordí el labio ¿Qué hacía?
- ¡Buenas tardes bella durmiente! - rodé los ojos.
-No me agrada ese mote ¡Así que déjalo! - me entrecerró los ojos.
- ¿De mal humor?
-No he dormido bien…- rió y lo miré peor.
- ¡Pero si dormiste más que yo! ¡Y mírame! - suspiré.
-Edward se ha enfadado conmigo…- rodó los ojos.
-Todas las parejas discuten…- me guiñó- Lo mejor son las reconciliaciones…- el calor y los colores volvieron a subir recordando nuestra última reconciliación- Veo que lo has captado…- dijo divertido mientras me alzaba ambas cejas, dejando a un lado su clara connotación sexual tal vez debería...
-Debería hacerlo ¿Verdad?
- ¡Yo lo haría encantado! - reímos- Pero seguro que ni tú ni el me dejan…- negué.
-Es solo mío.
- ¡Bien por ti! Por cierto ¿No vas a preguntarme como fue mi desayuno con Mike?
- ¿Me contarás, aunque no lo haga? - comenzó a reír.
- ¡Que mal te sienta discutir con tu hombre! - me pasé las manos por el cabello, de tantas veces que llevaba debería parecer una loca.
-Tal vez me pasé un poquito…
-Si tanto te preocupa llámalo…
-Después, primero cuéntame cómo te fue…- su sonrisa lo decía todo y me alegraba mucho por él, comenzó a relatarme todo y escuché con atención. Ambos tenían razón, uno tenía miedo de ir deprisa y estropearlo mientras el otro temía que se les escapara la oportunidad. A fin de cuentas, quedaron en tomarlo con calma, pero sin pausa…
Sería una novedad que escribiera una historia de amor así, aunque estaba convencida que la editorial se quejaría porque no es un género demasiado conocido…
-Y eso es todo…- terminó y volvió a darme su sonrisa pícara- Ahora ¿Quieres decirme algo? - negué.
-Lo llamaré, necesito hablar con él y disculparme…- suspiré- Estaba de mal humor y lo pagué con él.
- ¡Estoy convencido que ni se acuerda! - entonces pegaron a la puerta y nos miramos extrañados.
- ¿Quién? - cuando se abrió me sorprendí de ver a Caius ¿Qué hacía allí?
-Me alegro de verte…- nos saludó a ambos, cuando vi la intención de James de irse le hice un gesto para que no lo hiciera, me incomodaba quedarme a solas ¡Qué voy a hacer! ¡Soy imbécil! - Verás necesitaba hablar algunas cosas y dado que es casi la hora de comer quería invitarte…- bueno, era solo por trabajo, me relajé y le sonreí.
-Claro ¿Nos acompañas James? - negó.
-Tengo una cita…- me guiñó y ya supuse con quién sería- Nos vemos luego bella durmiente…- lo miré mal y salió sonriendo, Caius rió.
- ¿Bella durmiente? - suspiré.
-Hoy me quedé dormida y me puso ese mote.
-Estoy de acuerdo en lo de bella…- sentí mis mejillas arder, el miró alrededor- ¿Nos vamos? - asentí mientras cogía mis cosas ¿Por qué me sonrojaba por todo? Que me llamara bella tampoco era para tanto, peor sería que me llamara fea ¿Verdad? Al fin y al cabo, nuestra relación es meramente profesional.
Como ya tenía hecha la reserva se ofreció a llevarme y acepté, si me costaba conducir por sitios conocidos, por los que desconocía era mucho peor, cuando llegamos me alegré de ver un restaurante más familiar, nada que ver con el otro, tras saludar al encargado que resultó ser un buen amigo de Caius, tomamos asiento y tras pedir la comida lo insté a hablar.
- ¿Y bien? ¿Hay algo más que quieras cambiar?
-Algo…- dijo sin ahondar dejándome descolocada, viendo que no añadía más pregunté.
- ¿Y que sería?
-Me gustaría que estuvieras presente en el rodaje, aunque sea un rato cada día…- lo miré más que horrorizada.
- ¡No tengo tiempo! Estoy liada con otro de mis libros, tengo que terminarlo antes de navidad y…- cogió mi mano sobre la mesa y me miró con dulzura.
-Solo sería cuando tuvieras tiempo, me gusta saber que todo va bien contando con la crítica de la experta, en este caso tú…- enseguida aparté mi mano de la suya y comencé a jugar nerviosa con ambas.
-No soy experta en estas cosas, tal vez la opinión de James te vendría mejor…- enseguida negó.
-Él no conoce la obra como tú…
-No te creas, a veces pienso que me conoce mejor que nadie, incluso que yo misma…- reímos, en ese momento dejaron nuestras bebidas sobre la mesa, enseguida tomé la mía y casi la bebí de golpe.
- ¿Y bien? ¿Podrías hacerme ese favor?
-No sé… Estoy bastante agobiada, tengo mucho trabajo atrasado y…- volvió a coger mi mano.
-Para mí significaría mucho…- la intensidad en su mirada me puso bastante nerviosa, bajé la vista a mi plato como si fuera lo más interesante del mundo y volví a retirarla- ¿Y bien?
-Lo intentaré…- suspiré rendida- Pero con la condición que James me acompañe…- tomó su copa de vino y bebió sin apartar su mirada de la mía.
-No quiero ser indiscreto, pero ¿Por qué no quieres verme a solas? - abrí los ojos sorprendida.
-No es eso…- tragué grueso- Es porque si lo hiciera tendría que ser a la salida, sería tarde y no me gustaría andar sola a esas horas por la calle…- su mirada me estaba poniendo muy nerviosa- Además, Edward me recoge todos los días para ir juntos a casa y no quisiera molestarlo.
- ¿Temes que se enfade tu novio?
-Prometido…- aclaré y asintió de nuevo- Pronto pondremos fecha a nuestra boda…- se quedó callado bastante tiempo antes de volver a preguntar.
- ¿Lo amas? - asentí sonriente.
-Conocerlo ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
-Tiene mucha suerte, me hubiera gustado estar en su lugar…- ahora sí que el calor subió tanto que me agobié y comencé a echarme aire con las manos, por suerte llegó la camarera con nuestra comida y me puse a comer para no tener que decir nada, el debió notar mi incomodidad y se dedicó a hacer lo mismo, cuando terminamos añadió- No quisiera que te sintieras incómoda conmigo, llevo mucho tiempo en esto y me gusta tener buen feeling con quien trabajo.
-No es eso, es que no estoy acostumbrada…
-No puedo creerlo…- asentí sin apartar la mirada de mi plato.
-Soy demasiado tímida…- suspiré con pesar- A veces quisiera parecerme un poco a mi hermana.
- ¿Ella no es tímida? - negué divertida.
-Nada de nada…- el cambio de conversación me hizo sentir más cómoda, continuamos charlando dejando de lado el tema anterior. Cuando terminamos el postre, volvimos a la Editorial y tras despedirme entré rápidamente ¡Debía darme prisa en terminar el capítulo empezado! Pero cuando entré en mi despacho me sorprendí de ver a Edward, por su cara debía seguir enojado.
- ¿De dónde vienes?
-De comer…- señaló la mesa, había unas preciosas flores y unos chocolates.
- Había venido a invitarte y así disculparme, pero veo que no tenías muchas ganas de hablar conmigo…- le entrecerré los ojos y señaló mi móvil ¡Mierda! ¡Lo había dejado sobre la mesa antes de salir! - Se me olvidó…- la forma en la que apretaba los dientes no me gustaba.
-Hablaremos en casa…- dijo sin más y salió dando un portazo ¿Qué demonios le pasaba? ¿Se había puesto así por olvidarme el móvil? ¿O seguía molesto por la nota? Tras suspirar varias veces salí a buscarlo, no me gustaba estar peleada con él, tuve que darme prisa para alcanzarlo ¿Cómo podía correr tanto? Por suerte lo hice antes que entrara al coche.
-Edward, espera…- paró y suspiró sin volverse- Quisiera pedirte disculpas…- comencé a jugar nerviosa con mis manos- Esta mañana fui algo borde, lamento haberte contestado así… Pero estaba cansada, agobiada, llegaba tarde…- resoplé- Y tus reproches no ayudaron mucho… Lo siento…- siguió sin moverse mientras no paraba de despeinar su cabello ¡Dios! ¡Que sexy se veía así!
-Yo no debí enfadarme tanto…- se volvió y me abrazó- Fue cosa de 2…- su olor me hizo volverme loca y no tardó en besarme, necesitaba sentirlo sin importar dónde estábamos, pero él enseguida me separó- Aquí no podemos…- sonreí.
-No hay cámaras…- miró alrededor para asegurarse y volvió a negar.
-Es mejor prevenir, el parking es público y podría venir cualquiera.
-Tienes razón, contigo me olvido de mi vergüenza…- rió.
-Me gusta que así sea…- acarició mi cara- Solo conmigo…- asentí mientras cerraba los ojos y disfrutaba de sus caricias- Debo volver al trabajo, hoy apenas he hecho nada, nos veremos en casa.
-Si…- volvimos a darnos un beso bastante ardiente que me dejó anhelante de más ¡Dios! Si por mi fuera le haría el amor aquí mismo, en cuanto terminó se montó en su coche y tras darme un guiño se fue y me quedé como boba mirando el lugar por el que se perdía ¡Cuánto lo amaba! Más contenta me apresuré en volver, quería terminar cuanto antes para volver a casa y dar rienda suelta a nuestra pasión…
EDWARD
¡Maldita sea! Volví a golpear el volante con fuerza por no sé cuanta vez ¡Por culpa de ese imbécil se había echado a perder mi plan! Suspiré frustrado, había cogido mesa en nuestro sitio especial… Me hubiera gustado compartir con ella… Pero ese… ¡Mierda! Me cabreaba más conforme más lo recordaba, en cuando llegué, salí del coche directo a mi despacho… Emmet no tardó en alcanzarme.
-No pareces muy contento.
-No lo estoy…- casi gruñí mientras entraba y me sentaba en mi mesa, él lo hizo frente a mí.
- ¿Vas a contarme o debo adivinarlo?
-Había organizado algo especial con Bella y se echó a perder.
-Entiendo…- chasqueó la lengua- Pero no debes sentirte mal, son cosas que pasan…- quedamos en un tenso silencio en el que no paraba de analizarme- ¿Por qué me da la impresión de que hay algo más? - necesitaba desahogarme.
-Caius…
- ¿Lo conozco?
-Es el que dirige la película de…- callé abruptamente ¡Mierda! Resoplé y me miró raro- No me hagas caso, es solo un idiota que le gusta mi mujer…- sonrió de lado.
- ¿Despertó tu lado celoso?
-No es por celos, ese hombre la mira como yo…- negó.
-Tal vez los celos te hacen ver lo que no es.
-No lo creo…- le mandé un mensaje a mi jefe de seguridad para que me mandaran al correo las últimas fotos, necesitaba asegurarme que no había osado hacer nada indebido o lo mataría con mis propias manos.
-Si vas a ignorarme mejor te dejo…- rodé los ojos- Pero antes debes saber que tu abogado ha recibido un acuerdo con Black.
- ¡No quiero acuerdos! ¡Quiero que desaparezca de nuestra vida! Y de paso joderlo lo más que pueda…- suspiró.
-Es solo un idiota, parece que los cargos que tiene por robo lo tendrán en la cárcel un tiempo…- eso me gustaba y aunque no lo aprobaría tenía curiosidad.
- ¿Y puede saberse que trato propone?
-Ha prometido que si no presentan cargos no los molestará más…- no pude evitar reír.
-No es garantía suficiente, para eso está la orden de alejamiento, prefiero que siga como está y le caiga el mayor tiempo posible.
- ¡De acuerdo! Se hará como digas ¿Le dirás tú o quieres que me encargue?
-Encárgate tú, hoy no estoy de humor…- me dio una sonrisa tranquilizadora.
-No te preocupes por nada, yo me encargo…- se levantó y fue hacía la puerta, pero antes de salir se volvió- Y Edward… No pienses cosas raras, Bella no es como las chicas a las que estamos acostumbrados.
-Lo sé…- suspiré de nuevo pasando las manos por mi cabello- Pero no voy a permitir que nadie se entrometa…- rodó los ojos y sin decir más salió dejándome solo. Entonces abrí el correo y agradecí que mi encargado de seguridad, se llame como se llame, era bastante profesional, las fotos habían llegado. Tras dudar unos segundos lo abrí, todas eran normales, en la mayoría se veía angustiada hasta que salió con ese tipo, fueron en su coche a un sitio bastante tranquilo y estuvieron comiendo… Se atrevió a cogerle la mano en 2 ocasiones ¡Maldito cabrón! Bella las retiraba casi al momento y denotaba nerviosismo ¿Por qué no podía decirle que no lo haga? Me recosté en la silla y suspiré hondo, a pesar que no era propio de mí, necesitaba beber algo… Fui al almacén y tras coger una botella de mi whiskey favorito volví a mi despacho y me senté de nuevo a beber mientras pensaba en ese desgraciado…
BELLA
Cuando volví a mi despacho aparté los regalos de Edward ¡Era tan detallista! Pero ahora debía centrarme, por suerte pude por fin hacerlo y adelanté bastante, estaba tan concentrada que no me di cuenta que había entrado alguien hasta que sentí su aliento en mi oído.
-Hola preciosa…- me sobresalté del susto.
- ¿Qué? ¿Cómo entraste? - rodó los ojos mientras reía.
-Por la puerta…- la señaló y comenzó a reír.
- ¿Has bebido? – negó sin parar de reír, pero era evidente que estaba bastante achispado- No me digas que has conducido así hasta aquí?
-Tomé un taxi, Emmet me quitó las llaves…- suspiré más tranquila.
-Me alegra que lo hiciera…- me hizo levantarme y me abrazó dejando su cara en la curva de mi cuello.
-Te amo Bella, no quiero perderte…
-Nunca me perderás…- suspiró con fuerza antes de comenzar a besar mi cuello, fue bajando lentamente hasta alcanzar mi escote- Edward…
-Quiero demostrarlo…- me guiñó el ojo- He cerrado la puerta, nadie entrará…- negué.
-Estás bebido, no me parece buena idea…- me dio una pícara sonrisa desde su posición, sin hacerme el menor caso sacó uno de mis pechos y lo metió en su boca ¡Dios! Cuando sentí su lengua jugar con mi erecto pezón perdí el control, me quité la camisa y el pantalón quedando solo en ropa interior. Tras admirarme unos segundos comenzó a desnudarse demasiado lento para mi gusto.
-Quiero que te tumbes en la mesa dejando tu hermoso trasero al borde…- tras apartar mis cosas hice lo que dijo, se alejó un momento hacia la caja de chocolates y la puso en mi silla- Toma…- metió uno en mi boca y antes de comenzar a saborearlo unió su boca a la mía y su lengua entró para saborearlo conmigo ¡Dios!- Sabrosa…- Me agarró por la cintura para pegarme más al filo haciendo que su erección chocara con mi humedad, agarró mi tanga y lo fue deslizando lentamente por mis piernas hasta que lo dejó colgando en uno de mis tobillos- Perfecta…- volvió a coger otro bombón, lo puso entre sus dientes y se agachó sobre mí para unir nuestras bocas ¡El sabor del chocolate junto al suyo y ese toque a alcohol me estaba volviendo loca! Tras quedar satisfecho fue regando besos y muerdos por mi cuerpo hasta alcanzar mis pechos- Esto también va fuera…- tras quitarme el sujetador y ponerlo junto a la caja de bombones se deleitó con ellos haciéndome olvidar de todo, cuando creía que no podía excitarme bajó una de sus manos a mi centro y comenzó a masajear mi clítoris ¡Oh, Dios! Me quedaba muy poco para culminar cuando su boca siguió bajando y cambió su mano por su lengua… Entonces estallé…
- ¡Edward! - siguió tomando todo de mí hasta que estuvo satisfecho, volvió a enderezarse y me penetró de golpe ¡Joder! Puso mis piernas en paralelo a su pecho y tras agarrarlas con fuerza para que no pudiera moverlas comenzó a acelerar el ritmo, era excitante a pesar que me molestaba el roce de la mesa en mi piel desnuda, seguí disfrutando hasta que volvimos a alcanzar el orgasmo- ¡Oh, joder! - tras bajar mis piernas tiró de mi para quedar sentada y me abrazó con fuerza.
-Te quiero…- besó el tope de mi cabeza e hice lo mismo con su pecho.
-Yo también…
-Lamento haber sido tan brusco...- reí.
-Me ha gustado…- se separó lo justo para verme a los ojos.
- ¿Seguro? - asentí mientras me pegaba más haciendo que su erección, todavía dentro de mí, despertara de nuevo.
-Aunque preferiría que no olieras a alcohol…- me besó de forma tierna y mordió mi labio inferior.
-No volverá a ocurrir…- metió los brazos bajo mis rodillas y tras agarrar mi trasero con fuerza comenzó a moverme al compás de sus embestidas, no cabía duda de que Edward achispado era digno de disfrutar… Cuando estábamos a punto de alcanzar un nuevo orgasmo…
- ¡Bella!
- ¡Mierda! - contrario a lo que esperaba Edward aceleró sus acometidas haciendo que vibráramos de nuevo.
- ¡Bella! ¿Por qué cierras? - tras ayudarme a bajar de la mesa nos apresuramos a limpiarnos y vestirnos de nuevo.
- ¡Un momento!
-Deberías estar camino de casa, es tarde y seguro que tu delicioso hombre te espera…- Edward me alzó una ceja y negué, una vez vestidos fui a la misma y abrí lo justo para asomarme, su mirada era digna de admirar- No es por nada, pero tienes cara de recién follada…- los colores subieron y el calor se intensificó- ¿Te has estado tocando en horas de trabajo? ¿Por eso cerraste? - preguntó divertido, pero Edward abrió la puerta del todo y no hizo falta más explicaciones, me guiñó- Entiendo…- se acercó a darme un beso en la mejilla- Me sorprendes, pero me gusta…- tras alejarse le dio un apretón de manos a Edward- Encantado de verte amigo, será mejor que los deje, es hora de descansar…- una vez solos me abrazó desde atrás.
-Deberíamos seguir su ejemplo ¿No crees?
-Si, estoy muy cansada…- rió.
-No puedo negarlo…- los colores volvieron a subir.
- ¡No es eso! Anoche no dormí nada, estaba preocupada por James…- suspiró bastante hondo y me hizo volverme.
-Entiendo que es importante para ti, pero la próxima vez que pase algo así quiero que me despiertes, da igual la hora, me quedo más tranquilo si me dices lo que pasa.
-No pensaba que dejarte una nota te molestaría tanto…- reímos.
-No me gustan las notas prefiero hablar cara a cara…- levantó mi mentón para que lo mirara a los ojos- ¿De acuerdo? - asentí y volvió a besar ligeramente mis labios.
-De acuerdo…- volvimos a besarnos y susurró.
-Mañana iremos sin falta a poner fecha, no quiero esperar más para que seas mi mujer…- sonreí más que feliz y tras enredar mis manos en su cabello con fuerza metí mi lengua en su boca haciendo que el beso se saliera de control- Será mejor que volvamos a casa, te prepararé un baño relajante antes de dormir ¿Te parece bien?- asentí eufórica, cuando estaba recogiendo mis cosas tomé la caja de chocolates y me sonrió de lado.
-Necesito degustarlos más a fondo…- con una gran sonrisa, me llevó cogida de la cintura hasta mi coche y nos llevé a casa, durante el trayecto su mano se deslizó traviesa por mis piernas, pero nunca alcanzaba dónde deseaba, tras saludar al portero y aparcar en la entrada me alzó al aire, enredé mis piernas en su cintura y me dejé llevar hasta arriba ¡Dios! Nunca imaginé que pudiera ser tan feliz y mucho menos que pudiera disfrutar del sexo de esta manera… Cada vez estaba más de cerca de cumplir mi sueño… ¡Muy pronto sería la señora Cullen, la mujer más feliz del mundo!
URSU.
Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.
Muchos saludos y besos para todos.
*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA SWAN*
