Aviso: El capítulo tiene escenas gore y un poco subidas de tono (¿?). Si esto te incomoda o no te gusta, mejor pasa al siguiente capítulo. Llevo unos días pensando en hacer un capítulo lemon (ejemsexoejem), pero no sé si me saldría bien jaja ¡Hay gente que tiene un talento impresionante para escribir esas clase de escenas! ¿Qué opináis? Además creo que publicaré la historia en inglés, por si la veis por ahí en otra página que sepáis que soy yo jajaja.
Y sí. Eliminé y volví a subir el capítulo por un pequeño cambio hecho, pero el capítulo 40 sigue siendo el mismo, así que tranquilos.
En fin ¡Gracias por leer!
Capítulo 39
-Hace un par de meses, en Wano-
¿Por qué siempre que la veía resurgía ese sentimiento extraño de su interior? Había estado con decenas de mujeres, pero ninguna le hacía sentir igual. Y esa incómoda sensación de que la conocía de antes (sabiendo que era imposible) le rondaba constantemente en la cabeza.
La presencia de esa mujer era impredecible y rara. Tal como aparecía, se iba de nuevo. Estaba harto de esa situación que lo enloquecía. Si creía que él era un hombre paciente, se equivocaba. Y mucho.
Cuando por fin encontraron un momento a solas, Law la arrinconó, asegurándose de que al menos, durante unos malditos minutos se quedase quieta.
-¿Por qué siempre acabo siendo yo el abandonado? No sé quién diablos eres en verdad, pero de algún modo siempre acabas en mis pensamientos, hasta cuando no quiero.
Ella lo miró sin saber muy bien qué decir. Estaba claramente confundida. Esa cara hizo que el pirata empezara a animarse, era bastante inexpresiva, pero aquellas muecas le resultaban encantadoras. Le tentaba a encontrar todo el repertorio.
-¿No vas a decir nada? - se dio cuenta de que quería jugar con ella, tal y como ésta siempre hacía con él. Por una vez no iba a permitir que esa mujer fuese quien se burlase de él. Tenía una reputación que mantener al fin y al cabo.
-Eres un hombre bastante difícil de complacer ¿Te lo habían dicho alguna vez? - contestó ella con una gota tras la cabeza.
-No eres tonta Mina, sabes perfectamente la clase de hombre que soy ¿Crees que de verdad puedes jugar conmigo y no pretender que vaya a tomar cartas en el asunto? No estoy hecho de piedra.
Aquello, por algún motivo, la molestó bastante.
-Vaya - sonrió con burla - Se nota que en el fondo sigues siendo un pirata. Pero qué hombre tan avaricioso.
-No intentes jugar conmigo - se acercó peligrosamente a ella - ¿Realmente no hay nada entre nosotros para ti? ¿Es que no me miras de la misma forma en la que yo te miro a ti?
-¿Es que acaso no sabes cómo puede acabar esto? - ¿acaso no le importaba que ella fuese revolucionaria? - Mi trabajo implica cosas muy desagradables.
-¿Te recuerdo que estás hablando con un pirata? - contestó molesto.
Mina lo miró seria.
-¿Es cosa mía o tal vez no te tomas enserio la clase de vida que he decidido llevar?
Law se quedó parado. Ella empezaba a parecer molesta, y definitivamente no era eso lo que buscaba. Suspiró molesto. No quería excusas, si no tan sólo una maldita respuesta de su boca.
-Te lo voy a intentar preguntar de una forma más sencilla - posó una de sus manos en la pared, arrinconándola - ¿Tengo una mínima posibilidad?
¿Era Law alguien tan importante para ella? En su vida las prioridades siempre habían estado más que claras, pero últimamente comenzaba a dudar. Le gustaba pasar tiempo con él hasta el punto que le habían llamado la atención ¿No era eso una clara muestra para él?
Ah, es cierto. Era imposible que él supiese eso.
Sí, había hombres definitivamente mejores que él. Siempre había pensado Sabo era hermoso, como un príncipe de cuento de hadas con esos ojos azules y cabello dorado y ondulado. Sin embargo la relación que había entre ambos era más fraternal, y lo mismo se aplicaba a sus otros dos compañeros.
Nunca había tenido ningún tipo de relación con otro hombre fuera de la de compañeros de trabajo, fraternal o subordinados.
Law no era un compañero, ni un subordinado, ni mucho menos un hermano.
¿Qué era él para ella?
No era ajena del todo a las relaciones. Había presenciado de cerca como Doflamingo seducía y después tiraba a cientos de mujeres con palabras dulces y noches de pasión que para él no significaban nada. ¿Acaso él pensaba igual que su tío? ¿También la usaría y la tiraría como parte de sus conquistas?
Miró de reojo al moreno. Sus ojos afilados y dorados se cruzaron con los suyos. Un hombre deseado por muchas y alcanzado por muy pocas. Un hombre con lista de espera.
Y sin embargo, en el fondo no le importaba tanto que tan sólo la quisiera usar de esa forma. Pensó que Koala se enfadaría con ella por pensar de esa forma.
-¿Hm? - el moreno le sonrió - ¿Es cosa mía o no puedes quitarme la mirada de encima?
Aquella actitud tan confiada la irritaba, pero también le gustaba.
-Capitán - lo miró inexpresiva mientras ladeaba la cabeza - Eres un hombre muy raro ¿Lo sabías?
Law se aguantó la risa. Esos ojos y ese tono de voz tan robóticos podían resultar intimidantes y extraños para muchos. Pero para él eran adorables. Conocía la diferencia entre su personalidad real y la que mostraba tras esa sonrisa ensayada para evitar preguntas innecesarias. Tal vez por eso le gustaba tanto cuando era inexpresiva, porque demostraba que había dejado de lado la sonrisa forzada.
-Pienso mucho en ti ¿sabes?
-Yo también.
-No, no tanto como yo - la distancia entre los dos era casi inexistente - ¿De verdad crees que soy la clase de hombre que va rogando por una mísera muestra de afecto a una mujer?
La revolucionaria empezó a sentir que el corazón le latía con prisa. Le encantaba ese hombre, más que ninguno.
El moreno agarró con suavidad su rostro con ambas manos, sin saber qué reacción esperar.
Cuando vio una sonrisa confiada y burlona, supo que estaba bien.
Juntó su boca con la suya. Joder ¿De verdad le había costado tanto llegar a ese punto? Empezó a jugar con su lengua y, de pronto, paró de golpe. No la veía molesta en lo absoluto.
-Voy a necesitar más que un beso para perdonarte ¿sabes?
Ella sonrió, pero su mirada desviada indicaba que estaba confundida con esas palabras.
El pirata sonrió. Ella era tan divertida.
¿Cuántas veces habían hecho esto? Desde que estuvo con él y su tripulación aquella vez que se la encontraron después de la guerra de Marineford han seguido con el mismo juego. Su relación había sido física desde hacía casi dos años, pero él sabía que quería más.
Aumentó la intensidad del beso y, cuando notó que su compañera de juegos parecía tener la guardia más baja, se dio cuenta que tal vez quería más y no un simple beso de adolescentes. El ya era un chico grande al fin y al cabo.
No notó rechazo por la otra parte, así que continuó con el plan.
Iba a ser una noche divertida.
Se despertó con el sonido del metal dilatándose.
Miró confundida hacia los lados, intentando ubicarse. Descubrió una espalda tatuada acostada a su lado.
Recordó que estaba en el submarino del pirata. Habían decidido continuar la fiesta en él, ya que se encontraba atracado en la costa de Wano, donde su compañero estaba recuperándose de la reciente operación.
Se sintió culpable, pero a medias. Ella estaba ahí, al lado de un hombre atractivo, mientras Kota estaba recuperándose de un derrame cerebral a pocos metros. Si éste se enteraba la mataría.
Suspiró, pero se rió para sus adentros.
Ese maldito pirata había conseguido marearla. Recordaba perfectamente todo lo ocurrido y no pudo evitar ruborizarse. Reconocía que el moreno sabía tratar a una mujer.
Le molestó pensar de dónde diablos había adquirido semejante práctica y experiencia.
Law, aún dormido, se dio la vuelta para acomodarse. Mina lo miró detenidamente.
Sí, era un hombre magnífico. Atractivo, inteligente e interesante. Además de gran amante.
"Qué diablos estoy pensando" se dijo a sí misma por dentro "No tengo ningún derecho a encariñarme de él".
Conocía su trabajo, los peligros y riesgos. Sabía que las probabilidades de que sobreviviera en un periodo corto de tiempo eran casi nulas. Pero aún así, quería disfrutar un mínimo de la vida, se lo merecía.
Volvió a pensar en la noche anterior. Se sonrojó.
"Ahora entiendo un poco mejor a Violet".
Un hombre que sabe moverse bien es peligroso. En más de un sentido.
Law despertó. Abrió los ojos y miró a su lado.
Vacío.
Se rió por lo bajo. Por supuesto.
Era imposible que esa maldita mujer se quedara quieta incluso después de pasar la noche juntos.
Tenían sexo desde hacía dos años y pensaba que a estas alturas su relación sería un poco más íntima, pero esa mujer seguía confundiéndolo. ¿Acaso no era especial para ella? Estaba más que convencido de que él había sido su primera experiencia aquella primera noche que pasaron juntos hacía ya casi dos años.
No necesitó que se lo dijera, lo notó enseguida, al fin y al cabo él no era ningún primerizo en el asunto. No dijo nada, pues conociéndola probablemente la haría molestarse, así que simplemente cambió de táctica. Aún así, el que fuese nueva no hizo para nada que la noche fuese aburrida.
Y desde ese encuentro, siempre que se encontraban no podían evitarlo. Quería más de ella, mucho más de lo que tenía. Esos encuentros ocasionales no eran suficientes para él. Y aunque sonara raro viniendo de un hombre como él, esperaba un nivel mínimo de conexión sentimental.
Y si se iba de una manera tan precoz no podía hacer nada más que desearla más.
-Me gustaría que esto ocurriese más veces...
Sabía que las muestras de afecto de la revolucionaria se las administraba a cuentagotas, pero eso lo motivaba más aún. Al fin y al cabo, le gustaban los desafíos.
Sonrió y decidió empezar a ponerse en marcha. Se vistió y salió de su camarote para comer algo antes de irse a continuar con el plan para derrotar a Kaido.
Para su sorpresa, había unas cuantas personas más en la cocina del submarino: Shachi y Jean Bart.
-Buenos días - saludó con normalidad. Eso era inesperado, pensó que estaban solos.
-Bu...buenos días capitán - contestó el chico de las gafas de sol.
Law los miró un poco de reojo. El primero estaba completamente sonrojado, mientras que el segundo parecía bastante incómodo. Se sentó, esperando que le sirviesen el desayuno, como de costumbre.
-No sabía que hubiese alguien en el submarino - actuó con indiferencia, sólo para ver sus divertidas reacciones - ¿Cuándo llegasteis?
-¿Quién? ¿Nosotros? ¡No! No nos malinterprete - comenzó Shachi a hablar con nerviosismo mientras le servía el desayuno en la mesa temblando como un flan - No sabíamos que estaba aquí... vinimos a ver qué tal estaba el paciente...
Ah, era cierto, el compañero de Mina seguía ingresado y alguien debía mantenerlo vigilado. Y definitivamente él no lo estaba haciendo.
-Es cierto, error mío - dijo sin darle más importancia al asunto, pero le divertía ver a su nakama rojo como un tomate.
Estaba claro que ambos habían escuchado, pero ¿por qué alguien de 27 años como Shachi seguía comportándose como una doncella? Él no era tampoco ningún caballero que se reservara para el matrimonio. Lo había visto perseguir a mujeres como un perro ¿A qué venía esa cara sonrojada entonces?
La situación era cómica para el capitán, y le gustaba burlarse un poco de sus subordinados de vez en cuando. Eran adorables a su manera. Esta vez no iba a ser ninguna excepción. Sonrió con malicia.
-¿Saludasteis a Mina al salir?
Ambos volvieron a sonrojarse violentamente, Jean Bart incluso se atragantó con el zumo que se estaba tomando.
Law se aguantó las ganas de reírse.
-No...No la vimos salir... - contestó torpemente Shachi, desviando la mirada de la de su capitán.
-¿Entonces sabíais que estaba ella aquí? - preguntó sonriendo.
-¡No! Es... ¡Tú has hablado de ella y lo he deducido! - cada segundo que pasaba sudaba más - ¡Capitán! - comenzó a lloriquear.
-Bueno, ella os envía saludos.
-Ya, bueno... Espero que precisamente nosotros no estuviésemos en vuestra conversación... - Jean Bart tampoco parecía por la labor de continuar la broma.
Law estalló a carcajadas, dejando a ambos piratas muy confundidos.
-¿A qué vienen esas caras de doncellas avergonzadas? - dijo mientras intentaba calmar su risa - No es que nunca hayáis hecho nada de lo que ha pasado ahí dentro.
-¡Capitán!
-O tal vez sí, no sé qué hacéis en vuestra intimidad.
-¡Law!
Shachi únicamente se refería a él por su nombre de pila cuando estaba molesto, o en este caso, terriblemente avergonzado.
El moreno sonrió una vez más. Quizás no había despertado con la situación idónea, pero esta era definitivamente más divertida.
-De vuelta al presente-
Era desagradable. Muy desagradable.
A pesar de que intentó desviar sus pensamientos, aquello era imposible de ignorar.
Le dolía todo el cuerpo, y ya no le quedaban fuerzas para luchar.
¿Enserio iba a ser violada en aquella celda y delante de dos piratas?
Se mordió los labios hasta sangrar.
Patético.
Intentó preparase psicológicamente para lo que iba a ocurrir, pero de pronto, escuchó un sonido seco pero fuerte.
Abrió los ojos de golpe. El hombre de blanco yacía a su lado con un enorme charco de sangre debajo de su cabeza.
Asombrada, volteó rápidamente. Los dos piratas que con los que compartía celda la miraron de vuelta. Estaban completamente liberados de sus cadenas.
-Supongo que nos debes una ¿No crees, guapa? - dijo Kid, pero sin malicia, lo cual resultaba curioso.
-¿Cómo diablos...
-¿Nos hemos liberados? Llevamos más tiempo que tú aquí y tenemos cosas que hacer fuera. Desde hace días que sabemos cómo liberarnos, pero salir de aquí con ese imbécil viniendo constantemente no era nada sencillo - suspiró.
Killer comenzó a ayudar a la chica a liberarse de sus cadenas juntos con la ayuda de la Akuma No Mi de Kid.
Cuando por fin se liberó, miró el cuerpo inconsciente de aquel hombre. Volvió a mirar a los piratas.
El pelirrojo se encogió de hombros.
-Te he reservado el derecho al golpe final, soy un hombre generoso.
Ella volvió su vista al agente. Le levantó la cabeza.
El agente parecía recobrar sus sentidos poco a poco. Cuando abrió los ojos, vio los de Mina.
-¿Pero qué...
-¿Te gusta lo que ves? - le preguntó con una bonita sonrisa.
El hombre aún estaba aturdido por el potente golpe, así que se tropezó en cuanto intentó levantarse de golpe.
-Espero que sí, porque será lo último que veas - sonrió.
-¡Tú! ¿¡Qué diablos...
Kid y Killer observaron como la revolucionaria clavó sus dedos en las cuencas de ojos de aquel personaje. Sus dedos penetraron como si estuviesen agarrando los agujeros de una bola de bolos.
Los gritos de dolor del hombre vibraron por todo Impel Down.
-¡PERRA!
Mina mantuvo la calma en todo momento.
-Ha sido bastante doloroso ¿sabes? Todo lo que me has hecho me refiero - comenzó a hablar mientras continuaba encajando sus dedos - Honestamente, debiste haberme puesto la soga cuando aún tuviste la oportunidad.
La pelirrosa sacó los dedos de golpe, llevándose los globos oculares con ella. Los lanzó al suelo y pisó la cabeza del hombre con fuerza.
-Y en el fondo soy muy mala ¿Sabes? - se acercó a él y le susurró con una voz suave - Aunque te perdonaré si los lames.
El hombre continuó gritando, pero finalmente buscó con desesperación los propios ojos con las manos. Empezó a temblar cuando finalmente los agarró con sus propias manos.
-Sigo esperando.
El hombre lamió lo que se le había indicado, mientras temblaba y vomitaba.
Kid y Killer estaban alucinando. Ni en sus más salvajes sueños imaginaban que ella sería así. Pensaban que simplemente lo mataría, no que lo humillaría de aquella manera.
El pelirrojo miró la sonrisa torcida de la revolucionaria. Conocía aquella mueca. La mueca de una persona completamente demente.
Sintió verdadera lástima por Law.
-Menuda perra loca te has buscado, Trafalgar.
Tras divertirse con el agente, Mina finalmente se cansó.
-¿Qué vas a hacer con él? - preguntó Killer mientras miraba con cierta lástima a aquel despojo de ser humano - No es como que vaya a vivir mucho más.
Ella miró al hombre una vez más. Buscó un pedazo de metal oxidado y con cierto filo por la celda. Sonrió cuando lo encontró.
El hombre jadeaba de dolor.
-Esto es por Mjosgard.
Kid y Killer apartaron la mirada cuando ésta se tomó su tiempo para decapitar al hombre con aquel trozo oxidado de metal. Ella no desvió la mirada en ningún momento.
Finalmente, cuando la cabeza estaba completamente separada del torso, habló con un tono de voz que Kid encontró demencial.
-¿Estás contento? Has conseguido que esté completamente manchada con tu sangre - lanzó la cabeza al suelo - Asqueroso.
Intentó limpiarse la sangre como pudo. Ni siquiera se sintió bien al hacer eso. El dolor que sentía por la muerte de Mjosgard no disminuyó en lo más mínimo. Pensó que desquitarse con aquel hombre la haría sentirse mejor, pero se equivocó.
Miró al rubio y al pelirrojo. Ambos no parecían incómodos con la situación, si no más bien aburridos.
-Bueno, supongo que querréis respirar un poco de aire fresco ¿no?
Aclaración:
Sí, ya dije desde el inicio del fic que iba a intentar hacer una historia más madura por encima de romántica. Honestamente me arrepiento de no haber profundizado más en su relación sexual desde los primeros capítulos, pero sí, ellos dos llevan acostándose desde que ella estuvo una temporada con los piratas del Corazón viajando. Creo que eventualmente haré un capítulo de flashback o algo para explicarlo mejor.
