Aquel día sería clave para Sakura y Temari. Si bien fue lo suficientemente planeado por la rubia para que su mejor amiga aclarara sus sentimientos lo más rápido posible, lo sucedido con Shikamaru no fue planeado por nadie.
De hecho, el propio Nara huyó a ese lugar porque sabía que nadie más que Temari sabría de él y no cabría posibilidad de que ella se apareciera por allí. No obstante, así sucedió y fue inesperado para Shikamaru, dado que había reflexionado lo suficiente para poder continuar y no seguir preocupando a su mejor amigo Naruto.
Cuando Temari bajó del vehículo, les prometió que volvería acompañada de Shikamaru y que lo convencería para que no volviera a comportarse como preadolescente rebelde.
Sakura se apegó a la ventanilla, observando la determinación de Temari al adentrarse al amplio jardín que se asemejaba a un bosque encantado.
Atemorizada por lo que podría suceder, se mordía las uñas.
—No te preocupes por ella, confío en que podrá hacerlo—Naruto rompió el hielo, notando el creciente pánico en Sakura. Se lamentaba, ella nunca se mostró así ante él y no sabía cómo calmarla.
—Tengo miedo de que salgan aún más lastimados de lo que ya están... —musitó la pelirrosa. Suspiró y volteó a ver a Naruto— Sé que es fuerte y trata de ocultar su dolor, pero la conozco demasiado y sé que esto será muy complicado para ambos.
Naruto esbozó una sonrisa ladina y se recargó sobre el volante, escondiendo sus labios temblorosos.
Notó un ligero cambio en su relación. Le dolía, pero necesitaba dejarle en claro cuáles eran sus verdaderas intenciones.
No obstante, no podía hacerlo en cualquier momento. Esperaba a que Sakura dijera algo al respecto, aunque ella esperaba lo mismo de él.
—Cuando algo duele y sabemos cuánto daño nos puede llegar a hacer, es mejor afrontarlo y acabar con la agonía— aquella indirecta fue rápidamente recogida por la pelirrosa, quien se había ruborizado al recordar lo sucedido.
Sakura tenía el corazón colapsado de emociones encontradas y necesitaba quitarse aquella mochila que estaba destruyendo su cuerpo y mente.
Los hombres la habían dañado lo suficiente como para continuar lastimándose más.
Sakura bajó la mirada. Jugueteaba con sus dedos, entrelazándolos y clavando sus uñas en ellos.
Mordió su labio inferior y se armó de valor para dar el primer paso, dado que Naruto no lo haría si ella no cortaba con la distancia.
—Naruto... —su voz se volvió suave y quebradiza. Intentaba controlarlo, pero sus emociones eran más fuertes de lo que pensaba y le costaba muchísimo trabajo —Bueno, quería preguntarte algo y, la verdad...
Titubeaba. Naruto sabía que cuando ella mostraba esa actitud era por temor a expresarse. El Uzumaki se apoyó en el respaldo del asiento del conductor y observaba disimuladamente a Sakura.
—Necesito saber qué fue lo que pasó en el escenario—exclamó con seguridad. Las miradas de Naruto y Sakura se cruzaron a través del espejo retrovisor.
El Uzumaki respiró profundo y escondió los labios en su boca, mordiendo sutilmente antes de soltar cualquier palabra.
Las orbes jade de Sakura brillaban más que de costumbre.
Naruto suspiró y llevó sus manos a la nuca. Levantó su cabeza y fijó su mirada en el techo del vehículo.
—Pues, eso mismo que pasó. Un show en el cual logramos cautivar a los que estaban viéndonos—argumentó y trataba de convencerse de ello.
Encolerizada, la Haruno frunció el ceño y se acercó al pequeño espacio que existía entre los asientos del conductor y el acompañante, sorprendiendo al rubio.
—¡¡NO DIGAS ESTUPIDECES, NARUTO!! —exclamó— SÉ PERFECTAMENTE QUE ESO NO FUE ACTUADO Y LO ASEGURO PORQUE TE CONOZCO LO SUFICIENTE...
—¿Y qué es lo que realmente querés escuchar de mí? —respondió el rubio, volteando hacia su amiga —¿Acaso necesitas confirmar si estoy enamorado de vos o no? Realmente me parece muy molesto...
Aquel punto era un tema sensible para el Uzumaki. Por muchos años trató de ocultarlo y así continuar su vida, pero fue exactamente Sakura quien lo notó y le costaba trabajo admitirlo sin enojarse por su silencio.
—¡QUIERO SABER PORQUÉ ESTUVISTE TANTOS AÑOS CALLADO! —poco a poco, las lágrimas de Sakura se iban manifestando— Necesito... —y se convirtió en sollozos de impotencia—Necesito entenderte.
El rubio resopló y desvió su mirada. Su corazón se destrozaba cada vez que Sakura lloraba y deseaba abofetear a todos los que se habían atrevido a lastimarla.
No obstante, era él quien había provocado aquella reacción.
Necesitaba más valor. Anhelaba ser el hombre que siempre quiso ser, aunque su pudor se lo impidiera.
—Preferí ser un refugio para tus fracasos y el pañuelo que secaría tus lágrimas... —musitó en un tono más suave de lo habitual. Sakura levantó su mirada y secó sus mejillas son los puños de su ropa.
—Pero... —cuando ella estaba por preguntar algo más, la tímida mano de Naruto sujetó la suya.
Él la miraba con ternura y la acariciaba con cariño.
Naruto podía ser el hombre más romántico de todos los personajes de novela que pudieran conocer, sólo que eso era posible si Sakura se lo permitía.
—Conozco tus miedos, tus sueños y estuve a tu lado cuando estabas triste. Sé qué es lo que te gusta y qué aborreces... —Naruto se dignó a mirar a los ojos a Sakura. Ya estaba preparado para expresar aquello que cargó por tantos años— Sé cuán problemático te resulta la cocina y por eso preferís comer pizza de delivery antes que provocar un incendio por hervir huevos...
Sakura rió y dejó caer más lágrimas. Las manos de Naruto eran muy cálidas y suaves, algo que no solía encontrar en la piel de un hombre.
—Te vi llorar, reír, emocionarte y deprimirte. Sé cuán difícil fue tu vida amorosa y que aún estás en problemas, pero eso no impide que te ame tanto como siempre lo hice, Sakura.
El silencio fue el protagonista entre ambos. Una obra inconclusa y dramática para darle un toque intenso a la vida amorosa de Sakura. Su corazón latía con euforia y se sentía amada.
Por primera vez...
La sonrisa que Naruto le regalaba era sublime. Era delicada y sutil como un pétalo de flor que acababa de crecer.
No obstante, es de saber que cuando éste cae, se marchita.
—No fue mi intención que supieras esto, Saku. Yo simplemente quería que todo siguiera igual y así acompañarte —suspiró.
Sakura sujetó el rostro de Naruto, dejándolo absorto. Su rostro ardía ante la cercanía y rogaba que no volviera a suceder lo de la noche anterior.
—Sos el hombre con el que elegí compartir todo de mí, aún sin saber cuáles eran tus sentimientos—su mirada se sostenía en los ojos azules del Uzumaki que estaban acuosos después de confesar la verdad—. Fui una irresponsable al involucrarte en mis problemas y sé que te estoy lastimando con esto, pero quiero que sepas que no te perderé por nada en este mundo.
Sakura acarició las mejillas del rubio y continuó con su cabello. Esta pequeña muestra de cariño estremecía a Naruto, ya que sobrepasaba los límites de la amistad.
—Soy consciente de que gran parte de la culpa en mis fracasos reside en las malas elecciones y en mi facilidad ante mis instintos carnales con las personas, pero... —suspiró— Siento que después de escucharte, todo lo que hice en mi vida fue una pérdida de tiempo y el amor estuvo allí, esperándome.
Los labios de Naruto volvían a temblar. Por fin sentía que sus palabras no estuvieron guardadas en vano.
—Sólo te pido que... —sonrió —no me odies.
Naruto quitó las manos de Sakura de su rostro e imitó aquel gesto en ella. Secó sus lágrimas y acercó su frente con la de la pelirrosa.
—No diré que te esperaré, pero quiero que sepas que estaré aquí para oír tus problemas una vez más, secando tus mejillas húmedas de tus fracasos. No me molestaría ser tu amigo eternamente, siempre y cuando no me impidas escuchar tu voz y contemplar tu sonrisa...
Aquellas palabras habían tocado el corazón de Sakura, quien había tomado su decisión.
—Naruto... —bajó la mirada y se ruborizó— te pido que me esperes y cuando me quite estas horribles esposas que me mantienen cautiva a ellos, quiero que me abraces y nunca me sueltes. No quiero sufrir más... —volvió a romper en llanto. Su corazón jamás se había exaltado tanto como en ese momento.
—No necesitás pedirme nada. Yo estaré aquí para recibirte y enamorarte, de ser posible—se arrimó a Sakura y posó sus labios ansiosos de volver a sentir aquella calidez. Con timidez, el Uzumaki le dejó en claro que sólo deseaba amarla y que sólo dependía de ella si tomaba aquella petición o no.
Sakura, atónita, cerró sus ojos y abrazó al hombre que le otorgaba una nueva oportunidad en el amor.
—Será difícil, pero sé que te enamorarás tanto de mí como yo de vos—la mente del Uzumaki sólo pensaba en luchar, ahora que Sakura le dio un atisbo de esperanza.
Nada estaba perdido...
Shikamaru y Temari caminaban bajo la luz de la luna.
Él estaba a unos metros más adelante suyo. Ella caminaba detrás de él, escuchando atentamente sus palabras.
Su corazón estaba extrañamente tranquilo y su mente se enfocaba en oír sin prejuicios.
—¿Te acordás cuando vinimos por última vez a este lugar? —inquirió el Nara, levantando del suelo una piedra y la arrojó lejos de ellos.
—Por supuesto, fue en tu cumpleaños—respondió la rubia—. Habíamos huído de la casa de tus padres porque la fiesta se había vuelto muy aburrida.
Shikamaru rió al recordar aquel día.
Su madre había organizado un cumpleaños sorpresa para su hijo, pero no tuvo en cuenta que él tenía amigos y qué tipo de música solía escuchar.
Había un gran banquete de todo tipo, en el cual el Nara optaba por los bocadillos.
Temari había bebido más de lo habitual y no paraba de reírse de los malos chistes de un viejo que Shikamaru no conocía.
Quizás sean celos o simple molestia, pero el Nara tomó la mano de quién iba a ser su futura esposa en aquel entonces y escaparon de una fiesta mediocre, repleta de ancianos que no dejaban de hablar de problemas reumáticos, medicamentos y política.
Shikamaru se escapó con Temari, quien solamente le seguía la corriente y allí pasaron la noche, hablando y planeando su boda.
—Este sitio es mágico, Tem. Aquí puedo pensar con claridad y tomar las decisiones correctas—sacó de su bolsillo una caja de cigarrillos y el encendedor. Volteó y le ofreció a la rubia. Ella se negó y el prosiguió a encender uno—. Estuve pensando en cómo continuar mi vida, alejado de vos.
Temari dirigió su vista al cielo, contemplando el brillo de las estrellas que los acompañaban. Sonreía ante ellas, buscando algún tipo de consuelo a su maldito orgullo que le impedía amar con libertad.
Su rencor aún prevalecía, no podía perdonar la infidelidad de Shikamaru, pero eso no impedía que aún continuara amándolo.
Le dolía la distancia, pero le afligía más su corazón roto. Por eso quería acabar con el pequeño lazo que aún los unía. Deseaba correr y alejarse, mas su corazón la delataba.
—Me hiere mucho esta situación y sé que toda la culpa es mía por ser un hombre que no supo expresar sus sentimientos; por caer fácilmente ante los encantos de otra mujer que no era mi esposa; que prefirió ser infiel antes que luchar por hacer el amor con la persona que esperaba hasta desfallecer ante Morfeo y no supo valorar nada de lo que estaban dándole—Shikamaru sentía cómo el nudo en su garganta crecía, pero debía hablar con firmeza—. Por eso, a partir de ahora no rogaré tu perdón —volteó hacia Temari y soltó una bocanada de humo—. Si tu felicidad es sin mí, la aceptaré. Lo que no toleraré es que mientas diciéndome que jamás me amaste o no me amas, porque sé que es mentira.
Temari no respondía. Guardaba cualquier palabra para escucharlo por completo.
—Me entregaste todo lo mejor de tu ser y me condeno por ser un idiota. No obstante, quiero que sepas que desde que te alejaste de mí, mi vida ha sido un caos porque no quería dejarte ir ni asumir mis consecuencias—bajó la mirada. En su mente recordó las palabras de Ino en el intercomunicador de su casa, confirmando su embarazo —. Por eso he decidido soltarte y asimilar que tu felicidad es mi prioridad. Si tengo que firmar nuestro divorcio sólo para verte sonreír una vez más, lo haré sin dudas. Si tengo que retirarme de la cancha, alegando mi incompetencia, no me negaré—dio unos pasos más hacia la rubia y la miró fijamente —. Lo que no estaré dispuesto a ceder es mi amor. Siempre estaré enamorado de vos y, pase el tiempo que pase, mi corazón estará ocupado en Sabaku No Temari.
Shikamaru, cejijunto y seguro de lo que acababa de decir, acabó su cigarrillo y lo arrojó al suelo. Lo pisó para asegurarse de que se apagara y guardó las manos en los bolsillos.
El silencio fue claramente invadido por el canto de los grillos y aullidos de perros en la lejanía.
Sus miradas resplandecían bajo la luz de la luna, realzada por lágrimas que aún no deseaban salir.
Temari estaba absorta. Suspiró y cruzó sus brazos, reconfirmando la decisión que estaba por tomar.
—Es lo correcto. Aunque quieras pensar que estaré feliz por esto, lo buscaré...—resopló y desvió la mirada— Y esto lo diré por última vez—dirigió sus orbes aguamarina hacia el rostro de Shikamaru. Humectó sus labios y tomó aire antes de expresarlo—. Te amo, Shikamaru.
Sorprendido por escuchar a Temari tan sincera, ignorando a su orgullo, él simplemente se lanzó hacia lo último que haría antes de que todo se acabe.
La abrazó con firmeza, apegándola a su cuerpo, posando una mano en la cintura y la otra en la mejilla de la rubia. La besó como nunca antes lo había hecho, demostrándole cuánto la amaba y cuán arrepentido estaba de sus errores. Él estaba decidido a dejarla ir.
Sus labios se fusionaron con avidez, dejando en claro que sus sentimientos estaban intactos, pero el orgullo de la rubia y la vergüenza del Nara impedían que continuaran su matrimonio.
Las lágrimas humectaron sus rostros y sus manos acariciaron su alma.
Ellos se amaban, pero el destino les impedía continuar y eso lo reconocían.
Shikamaru estaba dispuesto a renunciar a su matrimonio, mas no al amor incondicional hacia su esposa.
Temari había dejado atrás todos los recuerdos, pero ellos aún estaban en su mente y amenazaban con hacerla dudar.
¿Cómo podrían continuar adelante, ahora que ambos decidieron caminar por distintos senderos?
"Podrás negarme una y mil veces. Podrás insultarme e incluso gritarme.
Lo que jamás podrás hacer es dejar de amarme. Porque así lo siento, Tem.
Estoy dispuesto a soltar tu mano y verte partir.
Sólo dejame acariciar tus dedos, así no olvidaré tu calidez.
Permitime escucharte decir "te amo" una vez más y así grabarlo para siempre en mi corazón.
Dame sólo una chance más y la aprovecharé al máximo para no olvidarte jamás... "
" No continúes diciéndolo...Tus palabras me hieren más que cualquier navaja.Tus sentimientos son iguales a los míos, aunque yo trate de ocultarlos.Sólo cederé un momento, para completar este adiós.Tu aroma, tu voz y tu mirada son lo que alguna vez me enamoraron; ellos permanecerán dentro de mi corazón, lo aseguro.Sólo quiero una chance más y así darle el punto final a esta tortura.Ya no más...Odio los puntos suspensivos, pero me da pánico escribir punto y aparte.Te amo demasiado, Shikamaru."
