Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 39. CADA VEZ MÁS CERCA


Sin darme cuenta había llegado nuevamente el fin de semana, era viernes y fui nuevamente al hospital, a pesar que no me llamaron del laboratorio para confirmarme que mis resultados ya estaban. Mamá siempre decía que en los hospitales hay que apurarlos o nunca te atienden pero desde que Viktor llegó a hacerse cargo no he tenido más problemas con el personal... sólo con ese mal compañero de la psicoprofilaxis que casi nos mata del susto y de la vergüenza.

Por teléfono, Isabella me contó que Matsurou se fue a Nagasaki con su tía, Bum seguía en el hogar de madres y Kenji había regresado a su orfanato.

Estoy decidido a recoger los análisis e irme derechito a obstetricia aunque tenga que esperar hasta el mediodía sentado para que me atiendan, a pesar que la bruja no parece alarmada como Viktor por mi presión, yo he vuelto a ver lucecitas de colores, esporádicamente. Eso no me gusta, además que mis pies están empezando a hincharse, me aprietan los zapatos. Y si no me atiende voy a esperar a Chris pero del hospital no salgo sin que algún experto me diga que estoy bien.

—Estás muy callado ¿Qué te pasa?— preguntó Kenjirou mientras íbamos hacia el hospital.

—Me duele un poco la cabeza. Y si he estado callado es porque la semana pasada, la fiesta que nos hicieron no salió como esperábamos— me decidí a contarle.

—¿Y qué esperan? ¿Payasos o algo así?

—¡No! Lo que sucedió es que el omega que dio el discurso se volvió loco y ofendió a las demás— confesé.

—¿A ti también?— giró su cabeza preocupado.

—No. A mí no porque no me conoce— afortunadamente Cao Bin no llegó a decir nada comprometedor o tal vez otras habrían sido las consecuencias.

—Pues que bueno. ¿Eso es lo que llaman cambios de humor? Yo siempre he creído que los embarazados enloquecen...

—¿Crees que estoy loco?— reclamé.

—¡No! No, Yuuri no te enfades. Es que con eso de las hormonas y llevar un cachorro en sus panzas... no lo sé, se ve bastante difícil.

—No es nada fácil. Y lo de Cao Bin no sé si fue un cambio de humor. Creo que él tiene problemas con todo el mundo.

—¿Problemas mentales?

—Tal vez— me quedé pensando si tal vez tiene alguna enfermedad o un estrés muy fuerte por sus problemas.

—Eso debe ser aterrador. ¿Tan grave fue lo que dijo?— volvió a preguntarme interesado en saber.

—Sí. Isabella empezó labor de parto en plena fiesta— suspiré recordando a mi amiga.

—Pero eso nunca es previsible ¿verdad? Me refiero a que nadie sabe cuándo van a venir esas contradicciones.

—Contracciones Kenjirou, se dice contracciones. No, no se puede saber cuándo un embarazado va a empezar con las contracciones pero un susto fuerte o un gran disgusto pueden adelantar el parto.

—Oye Yuuri... ¿Cuánto te falta para que tengas a tu cachorro?— preguntó preocupado.

—No voy a empezar a tener contracciones en tu auto Kenjirou— sonreí. —Estoy en la semana número 29— le sonreí.

— ¿Ya estás a punto?— me miró asustado.

—¡No! Me faltan unas 11 semanas en teoría pero puede ser mucho menos, ya sabes que los omegas varones rara vez llegamos a las 40 semanas.

—Qué bueno saberlo— me sonrió mientras iba estacionando el auto en el hospital. –Oye Yuuri tengo que ir a colocar un espejo retrovisor aquí en el pueblo. Regreso por ti en una hora ¿Vale?

—No es necesario, pienso quedarme hasta que alguien me atienda, tengo que recoger los análisis y luego buscar a la especialista— sonreí antes de bajarme.

—Vale, si me necesitas me llamas.

Caminé hasta el laboratorio para pedir mis análisis. Esperé un buen rato sentado y nadie me daba razón.

—Disculpe ¿Van a demorar?— pregunté al técnico que estaba atendiendo.

—No, no, sólo... ¿Su nombre?— me dijo preocupado.

—Katsuki Yuuri.

—¿Debía recoger sus resultados hoy?— preguntó metiendo mano en unas pequeñas fichas.

—No, vine el miércoles y aún no estaban, me dijeron que me llamarían pero nadie me llamó para confirmarme si ya habían llegado los resultados de mis exámenes que me practiqué el lunes— sonreí aunque lo que me provocaba es gritarle un poquito pero mis padres siempre me dijeron que debo tratar a los demás con respeto.

—Creo... creo que, hemos traspapelado los resultados de sus análisis— dijo preocupado. –Debemos volver a realizarlos.

—¿En serio?— dije fastidiado. –Es que no estoy en ayunas— me quejé pensando en el delicioso katsudon que me comí, es que tenía antojo desde ayer.

—Le proporcionaré el frasco para la muestra de orina. Puede venir mañana temprano para volver a tomar la muestra de sangre. No se le cobrará nada por esto. Perdónenos por favor— el muchacho me hizo una reverencia y no pude más que aceptarla pues tampoco era su culpa.

Me decidí a pasar por obstetricia aunque no tengo motivos pues no me dan los resultados y la doctora me los va a pedir apenas me vea.

—La doctora Petrova no atenderá sus citas de hoy— escuché decir a Lilia aquella enfermera con rostro congelado. —Anoten aquí sus números telefónicos y me comunicaré con ustedes para confirmarle su próxima cita...

Seguí de largo porque ya no tenía nada que hacer allí, sin análisis y sin especialista lo mejor que puedo hacer es irme a casa, mañana vendré a volver a realizarme los exámenes y con suerte el lunes o martes podrán atenderme.

Estaba a punto de pedir un taxi desde el celular cuando vi a Harumi en el elevador. Sin pensarlo me metí en él para saludarla.

—Hola ¿Estás con dolores?— pregunté al verla con una bata y el rostro descompuesto.

—Hola Yuuri, desde esta madrugada tengo contracciones pero me dicen que aún me falta, así que estoy caminando para que salga rápido— me sonrió.

—¿Duele mucho?— pregunté aunque yo no pienso llegar a tanto, apenas sienta algo raro vendré de inmediato al hospital para que me planifiquen la cesárea. Romper mis caderas para dar a luz del modo natural no está entre mis planes.

—Se va haciendo más insoportable a medida que avanza, mis otros cachorros casi no dolieron, por suerte tuve lo que se conoce como "parto al agua"

—¿Y no te duele nada?

—No al momento de tenerlo, salieron fácilmente pero de las contracciones no te libras— me sonrió al verme todo sorprendido. –Me dijeron que fuiste a visitar a Bum.

—Sí pero no me dejaron verlo...

—Lo sé, estuve allí cuando la trabajadora le dijo al doctor Nikiforov. Intentalo nuevamente y verás que te dejan entrar— me sonrió.

—¿Estabas allí el miércoles?

—He estado con Bum todas las mañanas, aunque mi suegra eche chispas por quedarse con sus nietos. No lo iba a dejar solo, pobrecillo, tiene tanto miedo que lo devuelvan a su país.

—¿Pero no lo harán verdad?

—Claro que no, el doctor Nikiforov ha contactado con un abogado internacional para hacer un pedido a derechos humanos. A pesar que Bum no salió de su país de forma adecuada, le darán el asilo de refugiado por su condición de omega embarazado.

—¡Qué buena noticia!— dije muy feliz, saber que Bum podrá quedarse y tener su cachorrito aquí me tranquiliza.

—Lo es, Bum está más tranquilo ahora pero sigue deprimido. El doctor Giacometti ha ido a revisarlo, estamos cuidando de él sin embargo la tristeza por su alfa no se le quita.

—Debe ser duro...

—¡Ay!— gimió al llegar a la puerta de su habitación.

—¿Qué pasa?— me asusté.

—Otra contracción, creo que ya casi estoy a punto, voy a decirle a la enfermera para que llame al doctor, me da pena ¿Pero que le puedo hacer?— intentó sonreír.

—¿Te atenderá el doctor Giacometti?— pregunté asombrado porque ella es paciente de la doctora Petrova.

—Sí, la obstetra ha viajado, justamente hoy que voy a tener a mi cachorro ¡se fue a Rusia!

Me sorprendí al saberlo... con razón no hay consulta para sus pacientes ¿Será alguna emergencia o habrá pasado algo que la hizo irse definitivamente?

El sábado pasé muy temprano a dejar mi muestra y sacarme sangre, prometieron tenerlos para el lunes como compensación por su negligencia.

Harumi tuvo un lindo cachorrito, ella tiene la esperanza que sea un alfa para darle felicidad y orgullo a su esposo. Sus otros dos cachorros son omegas.

Es algo que a veces no entiendo pues a pesar del avance, la modernidad de Hasetsu y del país, se sigue considerando con más rango a un omega o beta que tiene hijos alfas. Incluso escuché de niño a mis vecinos preguntarles a mis padres si iban a tener más niños buscando el alfa, solo porque al tener omegas el apellido deja de perpetuarse.

Tener un hijo varón beta es más celebrado que tener un omega. Somos como la última rueda del coche. Por eso yo quería tener un cachorro omega, porque conmigo no se sentiría menospreciado, sin embargo si Chris tiene razón, tendré un alfa y por cómo me patea casi no tengo dudas.

El lunes a primera hora ya estaba en el hospital para que me den mis análisis y esta vez no me fallaron. Me entregaron las hojas con muchas disculpas más. Como era temprano decidí ir a preguntar si la doctora ya había regresado, siempre cabe la posibilidad que haya sido una emergencia y ella esté nuevamente aquí.

En el camino entre el laboratorio y obstetricia me encontré a Sala, así que decidí preguntarle a ella primero ya que sé que me respondería de buena forma y no como la cara de palo de Lilia.

—La doctora Petrova no ha regresado de Moscú. Su madre está muy grave— me dijo de modo confidencial. Ya me estoy acostumbrando a que Sala me cuente lo que pasa.

—Cuanto lo siento— dije pensando en que Anya debe estar pasándolo mal. Yo aún echo de menos a mamá a pesar de los años. Siempre me pregunto cómo sería todo si ella estuviera conmigo.

—El doctor Giacometti está desbordado Yuuri, quizás por eso nadie te ha llamado si has pedido cita pero no esperes más, tu solo ven mañana temprano y te va a atender, eres de alto riesgo y prioridad— sonó tan segura que me animé a presentarme sin cita.

—Gracias Sala, mañana mismo estoy aquí— sonreí, tampoco quería llenarlo de más trabajo ya que por lo visto ha asumido a todos los embarazados del hospital.

— Si tienes algún problema en cualquier momento entras por emergencia. Anota mi número por si te pasa algo— pidió, ojalá todas las enfermeras fueran tan buenas como Sala.

Ya no puedo dormir en las noches, por más intentos que hago mis ojos no se cierran antes de las tres de la mañana. Me dedico a ordenar la ropita de bebé que he logrado reunir, la que vino en la caja del hospital, la que pude comprar y la que me han obsequiado. Yuuko me trajo varios bebecreces abrigadores pues mi cachorrito va a nacer casi en invierno. Hay más de una docena de camisitas y pantaloncitos de algodón. Gorritas, zapatitos y mantas. Pequeños calcetines y mitones bordados. Cuatro bebecreces dos blancos de ovejita, uno amarillo de patito y otro rosa de puerquito. También tengo cuatro bolsas con veinte pañales cada una para recién nacido. Y presiento que todo esto no era suficiente. Debo adquirir más pañales y algunas prendas para recambio. No sé cuánto tiempo me quede en el hospital cuando dé a luz, no podré lavar lo que mi cachorrito ensucie. Compré un par de batas abrigadoras para mí y también calcetines muy gruesos. Espero no quedarme más de tres días en el hospital, es lo usual en omegas cesareados, he estado investigando.

Conforme los días pasan y me queda menos tiempo con mi pececito dentro, siento miedo. Sé que toda cesárea duele cuando pasa el efecto de la anestesia, que no podré caminar erguido por varios días, he visto películas de omegas que han dado a luz y todos parecen caminar como viejecitos.

¿En cuánto tiempo me entregarán a mi cachorro? ¿Podré cuidarlo a pesar del dolor? Seguramente me darán analgésicos. ¿Tendré suficiente leche? Los omegas varones no podemos alimentar correctamente a los pequeños alfas según dicen, son voraces. Voy a tener que comprarle fórmula especial y es muy costosa.

Luego pienso mucho en mi bebe. ¿De qué color serán sus ojos? ¿Marrones como los míos o celestes como los de su padre? Quisiera que tuviera el mismo color de cabello plateado que Viktor pero eso sería contraproducente, pongo toda mi fe en que mi bebé sea igual a mí para no tener que dar explicaciones o ser sometido a las habladurías de la gente y sobretodo no levantar sospechas con los rusos. Tener un hijo con ojos azules también sería un gran problema pero aún tengo la excusa de la inseminación artificial que sé que está muy de moda en grandes ciudades como Tokio. Lo que sí deseo fervientemente es que mi cachorro herede todas las hermosas cualidades de su padre, que sea tan inteligente, perseverante y de gran corazón como Viktor.

Lo que más le pido a Kami-Sama es que nazca sanito, sin ningún problema de salud o complicación producto del parto.

Y eso me trae de vuelta a recordar que la primera persona que verá a mi pececito va a ser nada más y nada menos que aquel suizo de pestañas largas y pícara sonrisa al que ya considero mi amigo. Me siento tranquilo porque confío en Chris.