Chicago, Illinois.
"El único hombre verdaderamente libre, es aquel que no es esclavo de si mismo", poético sin duda alguna, aunque inapropiado para promocionar un simple desodorante, Lincoln se alejo del letrero publicitario, camino a su próxima misión en la avenida Francis, esa frase si que lo hacia pensar, "ser esclavo de si mismo" era profundo y con bastante simbolismo para él, diría que es comparable a los escritos amateurs de Lucy cuando tenia 8 años, normalmente lo ignoraría como todo transeúnte común y corriente, siguiendo con su camino, pero el caso es que él no era alguien común y corriente, se juraba y soñaba con volver a serlo, un tipo que busca un trabajo de medio tiempo y una mujer con la cual comprometerse, lo que fuera seria mejor que esto, matar para sobrevivir y seguir ordenes solo porque no tienes de otra, era realmente estresante, necesitaba un café y un maldito cigarrillo.
15 minutos mas tarde llego a su punto de reunión, la cafetería "Remy Du`Saint" curioso punto de encuentro para espías de clase mundial, esperaba algo mas estilo James Blond o Matriz, un parque solitario, un bar clandestino, un callejón de mala muerte por lo menos, (suspiro) sin duda alguna las películas no reflejaban la cruda realidad. Sin mas empezó a dar pasos flojos y holgazanes hacia la entrada, motivado un poco por el olor a café recién hecho, al menos podría darse un buen desayuno antes de lo que fuera que le preparase el destino para hoy.
- Hey Lincoln - saludo Clyde desde una de las mesas del lugar
El albino tomo asiento frente a su amigo afroamericano, estirando un poco sus brazos y soltando un fuerte bostezo en el proceso, no quería ser grosero pero tampoco soportaba tener los brazos entumidos, Clyde se veía bastante casual, no usaba el típico traje negro con camisa blanca que acostumbraba llevar, tenia pantalones vaqueros azul oscuro, una camisa abierta azul y por debajo de la misma una camiseta amarilla, Lincoln no cambiaba mucho su vestimenta, capucha naranja, jeans gastados y unos zapatos blancos desteñidos por la suciedad y el tiempo...Si, el look de todo un espía profesional.
- Hola Clyde, como estas amigo? - pregunto con una voz algo apagada debido al sueño que cargaba aun con él
- Bien y mejor que tu por lo que veo - dijo a modo de broma, causando una leve sonrisa en la cara de su socio - Hoy tenemos algo bueno -
- De verdad? Cuéntame, que pasa? - curioseo con una actitud mas vivida
- Veras resulta que... -
- Caballeros - interrumpió la camarera, quien traía dos desayunos express sobre su charola - Aquí esta su pedido señor - dijo mirando a Clyde
- Oh espero no te moleste pero encargue por ti - explico mientras recibia su plato con sumo gusto
- Molestarme?...ñam...ñam...Me leíste la mente - comento el peliblanco, quien ya se había comenzado a devorar su desayuno
Tanto el afroamericano como la camarera parecían en shock, era como ver a un león hambriento disfrutando de una jugosa gacela, al percatarse de su actitud, Lincoln se limpio la boca y se reincorporo en su asiento, intercambiando miradas rápidas entre su amigo y la asombrada chica.
- Disculpen - dijo con una sonrisa nerviosa - Es que es muy delicioso -
- Aja - espeto la camarera con una mueca entre el asombro y el asco - Aquí tiene su factura, pague al salir - dijo mientras se iba a paso ligero de la incomoda escena
- Que fue eso viejo? - pregunto Clyde bastante preocupado por el arranque salvaje del joven Loud ante la situación
- Clyde, estos días han sido una locura, no puedo dormir, no puedo comer, no hago mas que pensar en mi familia día y noche, quiero llamarlos, saber de ellos, también debo averiguar como a estado Ronnie Anne, hace mucho que no hablamos - dijo con melancolía mientras masticaba el tocino con puro deleite
- Te comprendo, mudarme aquí no fue fácil, mis padres casi enloquecen al darse cuenta de mi traslado, pero tienes que aguantar, tan pronto acabemos esto volverás a Royal Woods y seras libre - dijo degustando de su café negro
- Al menos una llamada amigo, concédeme eso, una llamada a cualquiera de mis hermanas y respirare tranquilo -
- Lincoln - dijo con un tono serio, dejando a un lado sus cubiertos - No te lo puedo permitir, te pondrá en riesgo a ti y tu ubicación, de paso a mi y lo siento, eres mi mejor amigo, lo sabes, pero no puedo poner en riesgo mi carrera - hablo con un tono profesional y calmado
Lincoln dejo caer su mirada, debía darle merito a Clyde, hacer algo así seria peligroso dado las circunstancias y no podía estropear ni dejar en ridículo a su amigo por eso, ya encontraría la forma de contactar a su familia, pero debía ser discreto, concentrarse en el ahora.
- Tienes razón amigo, yo...lo siento, tratare de calmarme - expreso con cierto disgusto por su forma de actuar tan desesperada y fuera de si - Oye hablabas de que tenias algo bueno, que era? -
- Oh cierto, se me olvidaba - comento mientras devoraba el ultimo trozo de pan en su plato - Recuerdas a Rick Samsons? Al que le salvamos la vida la otra vez? -
- Como olvidarle, que pasa con él? -
- Pues esta bajo protección de testigos y ya nos ha dado información sobre su contacto con O.A.S.I.S, un tal Morris Goldberg... -
- El señor M? - pregunto Lincoln rápidamente interrumpiendo a su amigo, recordó lo que le dijo el malherido criminal aquella tarde, "busca al señor M"
- ...Si, ese es su apodo, como lo sabes? - pregunto maravillado su compañero
- Samsons me dijo "busca al señor M" cuando íbamos en la ambulancia, dime que lo tienen detenido o al menos tienen su dirección - pregunto extasiado y eufórico
- Ok, primero que nada cálmate colega, respira brevemente, segundo...eh...no, solo tenemos su descripción y la dirección de un bar que frecuenta mucho en el centro de la ciudad, hable con mis superiores y quieren que vayamos de incógnito, nos haremos pasar por traficantes que quieren eliminar a la competencia, así lo atraparemos in fragante en medio de la negociación -
- ¡Excelente! - espeto feliz el albino, levantándose de su asiento con energía - Que esperamos? Vamos rápido - dijo caminando hacia la salida del café
- (suspiro) Hoy va a ser un día pesado - dijo Clyde mientras dejaba el dinero de su desayuno sobre la mesa y alcanzando a su amigo en la salida
El coche negro del...negro, estaba estacionado en una de las plazas del lugar, ambos caminaron con algo de prisa hacia el, Clyde miro a Lincoln, se veía entusiasmado, hasta sonreía de la sola idea de atrapar a este tal Morris, comprendía los motivos de su socio, pero a veces se veía como todo un maníaco respecto a este tema, peor que Lynn cuando pierde su equipo favorito.
El coche arranco y fueron a un ritmo normal por las calles de Chicago, era un día opaco, no había sol pero tampoco señales de lluvia, Lincoln no dejaba de ver la ciudad a través de la ventana de copiloto, era un lindo lugar, ya entendía porque Lori se mudo aquí.
- Oye Linc - llamo Clyde - Como siguió tu dedo? -
- Oh, bastante bien - dijo mostrando el mismo, su muñón de sangre y pus había desaparecido, le cortaron algo de carne infectada y suturaron, ahora tenia un pequeño vendaje cubriendo el pequeño bulto que quedaba de lo que alguna vez fue su dedo meñique - Mejor que antes sin duda alguna -
- No lo dudo -
El leve intercambio de palabras termino ahí, no había mucho de que hablar la verdad, no ahora, Lincoln seguía sin quitarse todos esos pensamientos de su mente, solo quería hablar con alguien de su familia, era mucho pedir? Una llamada no los mataría ni pondría en peligro a nadie, solo 30 segundos y dejaría de atormentarse.
Esperaba que Ronnie, SU Ronnie estuviera bien, tanto tiempo sin hablarle, sin un solo mensaje, pensaría que la abandono? Dios, por qué tenia que torturarse con esto? Que acaso no sirvió en el ejercito? Como es que esto era peor que estar en las trincheras con balas rozando sus oídos?
Minutos mas tarde llegaron al "RockMania" un edificio de dos pisos, fachada negra con detalles rojos y blancos, se podía ver por sus ventanales un interior algo sombrío, luces negras, barra larga, mesas pequeñas y música a todo volumen, nada mal la verdad.
Clyde bajo, seguido del albino, quien se crujía el cuello con intensidad, preparado para lo que fuera, "un paso a la vez y seré libre" se repetía mentalmente como un mantra, le ayudaba a mantener el control bajo presión, ahora solo debía entrar en acción.
- Vamos a eso Clyde - dijo con entusiasmo
- Espera... - exigió Clyde tomándolo del brazo derecho - El tipo tiene conexión con O.A.S.I.S, tal vez te reconozca, ponte tu capucha para aparentar - recomendó torpemente al no tener mas opciones visibles
- Eh, tienes razón - dijo mientras obedecía a la orden - Ahora si, adelante -
El dúo entro discretamente al bar sin llamar mucho la atención, nadie pensaría que eran agentes encubiertos, solo veían a dos amigos con deseos de tomar unas cervezas frías, como todos dentro del lugar, para ser las 10:00 A.M el lugar tenia buena clientela, conformada en gran parte por rockeros, punks y uno que otro tipo con tintes góticos, trataban de no cruzar miradas con nadie ahí dentro, no era conveniente llamar mucho la atención estando tan cerca de su objetivo. Se sentaron en la barra del lugar, ignorando al cantinero quien se acerco a atenderlos, pero con un movimiento de cabeza dejaron en claro que no tenían ánimos de beber.
- Ok Lincoln, buscamos a un tipo de pelo negro, con coleta de caballo, nariz respingada y un diente de oro - susurro el afroamericano mientras organizaba algo dentro del bolsillo de su camisa
- Que haces? - pregunto con curiosidad
- Ajusto el micrófono, debemos hacer que admita trabajar con O.A.S.I.S de forma clandestina, así tendremos evidencia contra él -
- Perfecto - dijo con simpatía
Requisaron el lugar de arriba a abajo con la mirada, ¿Cola de caballo? Que son los 80`s? Era algo gracioso, si algo aprendió Lincoln por su paso en O.A.S.I.S es que los espías, contratistas y sicarios no son nada parecidos a los que hay en la televisión, no andan en lujosos coches ni visten ropa de marca, no siempre se llevan a la damisela en apuros y no son tan carismaticos y bellos como los muestra la ficción, suelen ser amargados de 40 años con adicción al juego y al alcohol o chicas de 30 años con problemas para conseguir pareja por culpa de su dependencia emocional a alguien, no siempre son esos carismáticos sujetos que te lanzan ese monologo de "un mundo mejor" cuando están apunto de matarte, eso seria un error de novatos, hablar mientras apuntas a tu enemigo con un arma no tiene ni pies ni cabeza, es estúpido...
- Lincoln...Lincoln...¡HEY! - grito Clyde para captar la atención de su amigo
- Eh...que...que sucede? - pregunto mientras salia de sus pensamientos sobre espías reales versus la ficción
- Que ya lo encontré - exclamo con fastidio - Esta en aquella mesa, vamos - dijo levantándose de la barra
Ambos caminaron lentamente, sin mostrar expresiones faciales escandalosas, no se veían felices, ni enojados, ni rudos, solo neutrales, con una mirada de poker en su andar, frenaron al tener al susodicho Morris en frente, el tipo llevaba lentes de sol (en un interior), su coleta de caballo, nariz respingada y en su sonrisa lucia con orgullo el diente de oro que comento Clyde, parecía alguien simpático así que sin mas rodeos fueron al tema.
- Hola - saludo Clyde casualmente - Eres...el señor M? -
- Depende - exclamo con discreción - Quien pregunta? -
- Unos tipos que necesitan que se haga un trabajo - dijo Lincoln entrando a la conversación - Y pagaran muy buen dinero por él -
- Uuuuh dinero, mi palabra favorita - dijo mientras se quitaba las gafas de sol - Siéntense por favor -
Ambos acataron a la orden de inmediato, el tipo de verdad que parecía de todo menos amenazante, era obeso, de estatura media, su sonrisa no delataba nada fuera de lugar, "ojala no tuvieran al tipo equivocado" decía Lincoln para si mismo con algo de incertidumbre.
- Así que digan, que trabajo necesitan? - pregunto mientras daba un sorbo a su jarra de cerveza
- Mira, hay un tipo al sur de la ciudad que nos da mucha competencia - exclamo Clyde seriamente - Nos gustaría deshacernos de ese pequeño obstáculo -
- Como se llama el tipo? - pregunto Morris algo intrigado
- Oh...eh...ya sabes, le dicen el Colombiano - dijo el agente torpemente
- El Colombiano? No he escuchado a nadie que le digan así? -
- Se llama Carlos Zapata, llego hace poco menos de una semana - interrumpió el encapuchado de naranja - Tal vez por eso no lo conoces todavía -
- Jummm, puede ser, hace un mes que no estoy actualizado del lado sur, muy bien díganme, que tan duro es este tipo? Porque debe ser alguien muy duro como para que vengan a buscarme a mi - dijo señalándose con ambos pulgares
- Bueno pues...creo que ya te haces una idea con su apodo - comento Clyde con una sonrisa algo nerviosa
- No...no me queda claro - increpo Goldberg - Es mas, ustedes de donde son? A que banda pertenecen? -
- Mira - llamo la atención nuevamente el encapuchado, que parecía mas serio respecto al tema - Zapata esta tomando control de la venta de drogas de todo el sector, él y su banda de matones nos esta quitando lugar a nosotros "la formación serpiente" -
- La formación serpiente? Quienes son esos? -
- Hace unos años se fundo en Royal Woods era una simple pandilla pero comenzó a tomar forma con el tiempo, así que decidimos expandirnos a las grandes ciudades -
- Ooh Royal Woods, mis jefes están ubicados halla, creo haber escuchado la situación con las bandas pero hace mucho tiempo, creí que se habían desintegrado, no sabia que seguían vigentes -
- Pues lo están y mas activos que nunca, que dice señor M? Tenemos un trato? - dijo ofreciendo su mano al rechoncho personaje
El hombre tenia una mirada de sospecha, no sabia que pensar, estos dos vienen de la nada y le piden que se cargue a alguien sin mucho detalle, dicen ser parte de una banda que ha pasado varios años inactiva y sus actitudes no le terminan de cuadrar, un blanco y un negro en la misma pandilla se le hacia poco común, mas sin embargo era una oportunidad de negocio, no podía dejar ir dinero de forma tan fácil, el encapuchado parecía seguro al hablar, no como su amigo, no era capaz de ver bien su rostro, pero algo dentro de él le decía que no había problema en confiar en ellos siempre y cuando pagaran.
- Puedo ser sincero con ustedes? No me inspiran demasiada confianza - dijo sin quitar la mirada de la mano de Lincoln
- Ok, tomaremos nuestro ¡DINERO! eh iremos con alguien mejor, no eres el único en el negocio amigo - exigió Clyde indignado mientras se levantaba de su asiento
- ¡Esperen! - dijo el hombre con cola de caballo - No hay que enloquecer ok? Miren pondré a mis hombres a trabajar y a recopilar información, esta bien? -
- Y quienes son esos hombres si se puede saber? - pregunto el hombre afroamericano mientras rascaba el bolsillo de su camisa
- El tiene razón, no podemos dejar algo así de gordo a manos de novatos - apoyo el encapuchado
- De novatos nada - expuso Morris ofendido - Verán, tengo amigos que trabajan para una agencia clandestina llamada O.A.S.I.S, algo así como la CIA pero mucho mas brutales y renegados, acabaran con quien sea a cambio de buen dinero, es un trabajo seguro - dijo con susurro sutiles y bastante convincentes
Los dos "serpientes" se miraron, compartiendo una mirada de victoria, sincronizadamente asintieron, dejando por cerrado el negocio.
- Señor M, nos convenció - dijo Lincoln mientras estrechaba la mano con el intermediario
- A ustedes caballeros - dijo con una amplia sonrisa, haciendo brillar su diente de oro - Celebremos con unos tragos -
- Desde luego - dijo el afroamericano mientras se rascaba el bolsillo de su camisa - Pero primero vamos por el dinero, esta en el coche -
- Uuuh mejor que mejor - dijo Goldberg - Adelante, los sigo -
El trió se levanto de sus asientos y fueron hacia el estacionamiento del lugar en el callejón de atrás, Morris se veía feliz, pero indefenso ante lo que se venia, era como un conejo camino a una trampa de osos, no tenia posibilidad, por su parte los dos agentes encubiertos se susurraban la siguiente parte del trabajo.
- Ok, tan pronto estemos fuera lo arrestamos, tenemos información suficiente - exclamo Clyde satisfecho del trabajo
- Perfecto, pero una cosa amigo - dijo Lincoln con preocupación en su rostro
- Que? -
- Aprende a actuar mejor - dijo algo enfadado y a la vez de una manera cómica - Esos balbuceos casi tira todo al traste -
- Oh vamos, funciono, lo tenemos donde lo queríamos -
- Si, porque YO tuve que inventarme una historia improvisada, sino estoy seguro que nos descubría -
- Exageras viejo - dijo algo apenado el agente
- Exagerar que? - pregunto Morris
Sin percatarse ya se encontraban en frente de su coche negro, Morris se veía confundido por tanto chismorreo y murmullos a su espalda, los dos amigos quedaron mudos pues esperaban que no escuchara todo lo que se susurraron hace un segundo.
- Eh mi amigo dice que tus servicios son algo caros pero yo le dije que estaba exagerando - dijo Clyde de manera rápida
- Nada de eso mis amigos, verán como me caen bien, les haré un buen descuento - dijo sonriente y feliz el criminal - Por cierto, no me han dicho sus nombres -
- Oh claro, donde quedaron nuestros modales - dijo el encapuchado - Él es Clyde McBride y yo Lincoln Loud... -
- Lincoln Loud? - pregunto asombrado Morris, aquel nombre le sonaba
- Asi es y trabajamos para el FBI ¡Manos arriba! - gritaron al unisono mientras desenfundaban sus armas y apuntaban al sorprendido y desorientado intermediador
- ¡GUAU...GUAU, TRANQUILOS USTEDES NO TIENEN DERECHO A ESTE TIPO DE ABUSOS! - grito Morris poniéndose a la defensiva
Morris desenfundo una pistola que escondía entre sus ropas, pero Lincoln reacciono rápidamente disparandole en su pierna derecha, haciéndolo caer al piso, Clyde rápidamente lo esposo, quitandole su arma en el proceso, Morris soltó un fuerte suspiro, era su fin.
- Morris Goldberg, queda arrestado por afiliaciones con traidores del estado, chantaje, sicariato e intento de homicidio a un agente del FBI - declaro Clyde mientras le apuntaba al tipo en el suelo
- ¡TU! - grito Morris al albino, quien por fin se quito la capucha que cubría su rostro - Eres un desertor, la agencia ira tras de ti luego de esto, estas muerto...muerto -
Lincoln no respondió nada, solo lanzo una patada a la cara del abatido sujeto cuyo diente de oro salio volando de su boca, no perdió tiempo y lo tomo, tenia un poco de sangre pero seguía siendo oro genuino.
- Me lo quedare como un recuerdo, gracias Goldberg - dijo con una sonrisa tramposa en su rostro
- ¡Hijo de perra te asesinare por esto!... -
Clyde encerró a Goldberg en la parte trasera de su auto, suspiro de cansancio, no esperaba eso ultimo que paso, pero la situación no paso a mayores, se acerco a su amigo, que no dejaba de checar la joya que obtuvo de boca de Morris.
- Nada mal amigo - dijo mientras chocaban los cinco
- Lo mismo digo. No es peligroso dejarlo ahi contigo? se ve algo...rabioso - pregunto al ver como el desgraciado luchaba por romper los vidrios del coche, pero resultaba en vano
- Naaaa, si intenta algo lo noqueare - explico sin mucho problema - Esto es un gran avance Linc, créeme -
- No lo dudo, espero que este golpe le duela a Kane -
- Puedes apostar por eso, este tipo era uno de sus mayores intermediarios, todos los contratos en el noreste del país fueron mediante este tipo -
- Eso es como música para mis oídos - explico cansado - Oye porque no entramos y tomamos algo? El parece que no va a ir a ninguna parte -
- Lo siento amigo pero tengo una cita con Haiku enseguida, lo llevare a la central y me iré a ver a mi chica -
- Esta bien viejo, nos veremos luego - exclamo mientras daba media vuelta y volvía al bar
- Adios y no te preocupes, dentro de poco todo volverá a la normalidad, créeme - dijo el agente mientras entraba en su auto y se largaba del lugar
Una vez mas dentro del bar, Lincoln saco el diente de oro y lo puso sobre la barra.
- Que me das por esto? - pregunto al cantinero, quien veía algo asqueado el objeto brillante
- Una cerveza de calidad - espeto a la par que tomaba el diente con una servilleta
Un robo la verdad, pero no importaba, cualquier cosa que le refrescara la garganta serviría, no podía sacarse de la cabeza todo esto, cada vez mas cerca de salir y con mas preocupaciones dentro, se encontraba perdido y divagando en sus pensamientos, tenia que aguantar las tentaciones de llamar a cualquiera de sus familiares, debia ser fuerte, por ellos, por él, por todos.
Su cerveza llego y le dio un gran trago, su sabor era suave y refrescante, muy espumosa, vaya que valió el diente de oro que perdió en su compra.
- ¡AAAAAAAAH! NO PUEDE SER - grito una chica al otro lado del local
- Es Luna Loud - dijo un sujeto al lado de Lincoln
El albino quedo pasmado, miro rápidamente a la puerta de entrada, solo para confirmar sus temores, era su hermana y toda su banda, que fueron rodeados rápidamente por los clientes del lugar, se veía feliz, disfrutando del momento como siempre.
- Oh mierda - comento Lincoln dejando caer su cerveza de la impresión
