Capítulo 3
Los Ángeles
Irina POV
–¿Hermana, te sientes bien? –Kate frotó mi espalda.
–No, estoy furiosa ¡llena de rabia! –zapateé.
–Shhh –intentó calmarme.
–Mataré a ese tipo, le meteré un tiro en la frente –observé el ataúd, se me erizó la piel.
–¡Pagará por lo que hizo! –Edward se nos acercó.
–Si tú lo vengarás, iré contigo –indiqué.
–Voy a buscarlo y lo haré pagar por esto.
–¡Estoy dentro! –exclamé –verás –tragué saliva –yo amaba a Jasper, y nunca volví a amar a alguien así –confesé.
–Sí, me lo imaginaba.
–¡Estoy con ustedes! –Benjamín apareció de repente.
–¡Me asustaste! –Kate le dio un empujón.
–¡Ese hijo de puta va a pagar por esto!
–Ese hijo de puta viene por todos nosotros, matamos a su hermano y ahora busca venganza –interrumpió Emmett –hay que eliminarlo antes de que él elimine a otro de nosotros.
Asentí.
–Hay que trabajar duro y encontrarlo –observó a Benjamín –necesito tu cerebro tecnológico, Benji.
–Sí, imaginé que dirías eso –respondió sonriendo.
–¿Dónde se metió Rose? –preguntó Kate frunciendo el ceño.
–Ella aún no lo sabe, nadie puede encontrarla –explicó Edward.
–¿Pelearon? –clavé la mirada en Emmett.
–Ella me dejó –se encogió de hombros –no sé a dónde ha ido, tiene el teléfono apagado.
–Lamento oírlo.
–¿Y si la tiene el hermano de DOBLE A? –Benjamín metió un bocado poco coherente para la ocasión.
Le di un codazo.
–Auch
–Si la tuviera, ya lo sabríamos –indicó Edward.
.
Emmett POV
LLAMADA ENTRANTE – CLARK
–Clark –atendí.
–¡Tengo información!
–¡Dime!
–Su nombre es Carlisle Anderson, es el hermano mayor de DOBLE A –era de esperarse –Trabajó para las fuerzas especiales británicas. Era una especie de asesino entrenado. Lo usaban en misiones secretas. Al tiempo decidieron que no lo necesitaban más, intentaron eliminarlo.
–Déjame adivinar, no pudieron.
–Asesinó a unos doscientos agentes, escapó, es un fantasma desde hace unos cinco años.
–¿Cómo lo encuentro?
–No lo encuentras…
–¡No me digas eso, es ridículo!
–Te matará, Emmett, a ti y a tu familia.
–Por eso debo matarlo primero.
–¡Joder, eres terco!
–Se metió con mi familia, asesinó a Jasper, esto se convirtió en una puta guerra.
–¡Matamos a su hermano! –exclamó –ahora el tipo está desquiciado, está entrenado, por la élite de la élite, y tiene todo a favor.
–Eso no me da miedo.
–Lo sé, y eso me da pavor, Emmett, estás tan enojado que cometerás un error, y él te matará.
–No me importa –me inflé de valor –¡junto con mis amigos, lo encontraremos y lo mataremos!
–Hazme un favor ¿sí?
–¿Qué?
–Cuando encuentres al imbécil, no falles –exigió.
Reí.
–¡No lo haré!
Me dirigí al hotel donde estaba parando, noté que un coche me seguía.
–¡Anderson!
Frené.
El coche desaceleró, pasó a mi lado con su ventanilla baja.
–¿Qué tal el funeral? –me guiñó un ojo.
–¡Hijo de puta! –comencé a seguirlo.
¡Iba a matarlo! ¡Quería hacerlo trizas!
Pasé un par de semáforos en rojo.
Los demás coches me tocaban bocina.
Estaba ciego, solo quería una cosa, ¡MATARLO!
Dobló en una esquina a toda velocidad, lo seguí.
–¡No te escaparás!
Se adentró en una fábrica abandonada.
Le di un golpe de atrás.
–¡Muérete, joder!
Sacó su mano por la ventanilla, me hizo fuck you
–Ahhhhhhhhhh –grité furibundo.
Volví a golpearlo.
Aceleró alejándose, le seguí.
–¡No, no te irás!
Frenó del golpe, chocamos, como no llevaba cinturón de seguridad, me golpeé la frente contra el volante.
–No debiste meterte con mi familia –amenazó bajando de su coche.
–Eso mismo le dije a tu hermano, pero no lo comprendió –froté mis ojos.
–Mataste a mi hermano –apretó sus puños.
–¡Se lo merecía!
Lanzó una carcajada.
–Bueno, tu amigo también lo merecía. Hermano por hermano –aclaró sacando una fotografía de Rose del bolsillo.
Noté que llevaba un arma.
–No juegas limpio –señalé su arma.
–¿Acaso crees que vamos a tener una pelea callejera? ¿A los puños?
Me hervía la sangre.
–Tú y yo, querido Swan, somos de mundos muy diferentes, pero aun así, me doy cuenta que tenemos los mismos códigos, ¡la familia no se toca! –desenfundó su arma –creí que serías más difícil, pero te me entregaste rápido –sonrió.
–¡Vete a la mierda!
De repente dos camionetas, al parecer blindadas, se acercaron a toda velocidad.
Intenté escapar, corrí hacia mi coche.
–¡Al suelo! –gritó un hombre con chaleco y rifle, apuntándome.
Me quedé de pie.
–¡Al suelo, dije! –se acercó lentamente.
Cuando lo tuve a pocos centímetros, fingí que me tambaleaba.
–¡Oye! –me picó con su arma, se la arrebaté con fuerza.
–¡Aléjese! –le apunté.
–¡Swan! –un hombre vestido de traje, bajó de una de las camionetas –¡Baja el arma! ¡Venimos en paz!
–¿En paz? ¡Este tipo me apuntaba con el rifle!
–Lo sé, es precaución, solo eso –respondió.
No sabía si creerle.
–¡Anderson escapó! –miré a los lados, ya no estaba.
–Clark me contactó, dijo que ibas a hacer que te mataran, y creo que eso casi sucede ¿no?
–¿Qué quieren de mí? ¿Quién es usted?
–Dime… señor "Don nadie"
–¿Don nadie? –fruncí el ceño.
–Necesito tu ayuda en un caso –explicó –Y si me ayudas a resolverlo, yo te ayudo con Anderson. Es tu decisión, si quieres unirte a mí, solo debes seguirme.
Bajé el rifle.
–¿Me dejará matar a Anderson?
–Podrás hacerle lo que quieras –sonrió.
–¡Hablaré con Clark! –marqué su número.
–¿Don nadie te salvó el trasero? –preguntó al atender.
–Algo así –no quise admitir que tenía razón –¿Es amigo tuyo?
–¿Amigo? Más bien diría colega, creo fielmente que él te ayudará a matar a Anderson, deberías aceptar el trato que haga contigo.
–Bien –colgué.
–¿Y?
–Iré con usted, quiero saber más de ese caso que necesita resolver.
–Sube a la camioneta –señaló.
–Si alguien me toca, le mato –me quedé con el rifle.
–Consérvalo, si así te sientes más seguro, ¡anda, sube!
BASE ENCUBIERTA DE OPERACIONES
Bajé de la camioneta, un hombre se me acercó con una cerveza en mano.
–¿Desea una?
Negué frunciendo el ceño.
–¡Anda! ¡Sé que la cerveza Corona es tu favorita! –exclamó Don nadie.
–¿Y cómo lo sabe?
–Tu expediente es detallado –me entregó una carpeta con mi nombre.
–Hablemos de ese caso que aún no ha podido resolver…
–Anderson es un hombre difícil de atrapar, Swan, no podrá agarrarlo con facilidad.
–Usted me interrumpió cuando lo tenía –bufé.
–¿Lo tenías? ¡Te salvé el pellejo, Anderson te hubiera matado! –se cruzó de brazos –Te brindo ayuda por ayuda. Tú resuelves mi problema, y yo el tuyo.
–¿Cuál es su problema? ¿Para qué me necesita?
–A ti, y a tu equipo necesitaré –aclaró.
–¿Mi equipo? ¡No los meta en esto!
–Anda, Swan, vas a necesitar ayuda, esto no es pan comido –ingresamos a una oficina– Además también tienen derecho a vengar la muerte de su amigo.
–Garrett –se presentó un muchacho estrechando mi mano –¿No bajarás ese rifle? –preguntó luego riendo.
Lo apoyé sobre una mesa.
–Bien, Swan –Don nadie encendió una pantalla –Ese hombre –señaló –es Demetri Bewley, un terrorista.
–¿Y qué les hizo?
–Secuestró a un hacker conocido como "Egypsian" –encomilló –Nuestro país está algo nervioso con esta situación, ya que este hacker creó un programa muy interesante –explicó –Se llama OJO DE DIOS
–¿OJO DE DIOS? –reí.
–Este programa es una belleza, entra en la red digital de cualquier país, en cualquier hora, cualquier día… y puedes encontrar a quién quieras en menos de una hora. Hackea celulares, satélites, cajeros automáticos, ordenadores, lo que se te ocurra. Tiene acceso a todas las cámaras en el mundo. El OJO DE DIOS, puede encontrarte donde sea que te escondas.
–Anderson –susurré.
–Sí, puedes encontrar a Anderson, indefenso, e ir por él, cuando sea y donde sea.
–¿Indefenso? No creo que ese hombre en algún momento esté indefenso.
–Necesitamos quitarle el acceso a este sistema a Bewley, ya que si logra duplicar el programa, obligando a Egypcian a crear uno nuevo, estaremos fritos. Un terrorista tendrá acceso a toda la red y podrá saber los movimientos de cada ciudadano en este país.
–Entonces ¿necesitas que salve a Egypcian por ti?
Sonrió –No puedo enviar a mis hombres, el gobierno no quiere verse involucrado, supongo que lo entenderás… por eso te necesito a ti, y a tu equipo –hizo una pausa –Además, una vez que tengamos el OJO DE DIOS, podrás vengar la muerte de tu amigo, Jasper Hale.
Recordar que Jasper estaba muerto, me enfurecía.
–¿Quieres saber cómo matar a una sombra? –indagó –Ilumínala un poco. Consígueme a Egypcian y pasaras de ser el cazado, a ser el cazador.
Asentí.
–Debo llamar a mi gente –comenté luego.
–No te preocupes, ellos ya están aquí –señaló Garrett abriendo la puerta.
Benjamín, Irina, Kate, Edward y Bella, cruzaron la puerta.
–¿Qué haces aquí, Bella? –la tomé de los brazos –¡Tú no irás!
–¿Por qué no? –gruñó.
–¡Estás embarazada, no te pondré en riesgo, como aquella vez en Brasil!
Agachó la cabeza.
–¿Qué pensabas, Edward?
–Esta mujer no me dejó detenerla, es terca ¡como su hermano! –resopló.
–¡Bueno, pero te detendrás, Bella, no arriesgarás al bebé!
–Bien, me quedaré con Newton, tienes razón –murmuró.
–¿Y porque a mí no me haces caso? –Edward negó refunfuñando.
–¡Porque sentía que podía hacerlo, quiero vengar a Jasper, es mi causa también!
–Lo vengarás, hermana, pero no dentro de este plan, es peligroso… esta gente es muy pesada, son terroristas. Cuando tengamos a Anderson, serás la primera en romperle el rostro ¿Qué dices?
–Eso me parece justo –musitó riendo.
–¿Entonces, qué hay que hacer? –Irina enfrentó a Don nadie –Sus hombres nos dijeron, que el trato era salvar a uno de los suyos, por la vida de Anderson.
–Sí, así es. Salvaremos a un colega de Benjamín al parecer –reí –Su nombre es Egypcian –aclaré.
–¿Es hacker? –Benjamín se sentó –¿Y usted qué es? –preguntó mirando a Don nadie –¿El hermano perdido de Charlie Clark?
Kate lanzó una carcajada.
–¡Es cierto! ¡Tienen el mismo bigote!
–Ya siéntense por favor –Don nadie negó –No somos hermanos, ni parientes –explicó luego entregándonos unas carpetas –Aquí está la información del grupo de Bewley.
–Un infiltrado nos informó que trasladarán a Egypcian mañana alrededor de las once de la mañana por una ruta imposible de intervenir.
–¿Imposible de intervenir? –Kate lo observó –Nada es imposible…
–Por eso lo necesito a ustedes –interfirió Don nadie –Han hecho cosas que parecían ser imposibles, por eso les pido rescatar a Egypcian, y que lo traigan a mí, con vida; para luego entregarles en bandeja a Anderson.
Garrett colocó unos planos sobre el escritorio.
–Esta es la ruta que utilizarán –señaló.
–Y ahí es donde atacaremos –Kate hizo una cruz con un lápiz.
–¿En la montaña? ¿Acaso no oíste mujer, que ese lugar es imposible de intervenir?
–¿Y tú no oíste que nosotros hicimos cosas más imposibles que esto?
–¿No oíste del robo millonario en Brasil? –interrumpió Edward.
–Déjalos pensar en un plan, Garrett, lo resolverán, ten fe –Don nadie palmeó su espalda.
–¡Tienen hasta mañana para idear un plan! –Garrett me clavó la mirada.
–Lo tendremos listo esta misma noche –respondí desafiándolo.
–¡Emm! –volteé, Rose estaba allí parada en la puerta.
–¡Rose! –corrí a abrazarla –Oh dios, estaba tan preocupado por ti –la presioné con fuerza contra mi pecho.
–Fui a la casa, solo me encontré con los escombros… me contaron que –sus ojos se llenaron de lágrimas –que Jasper está muerto.
–Lo siento, Rose, perdóname –me sentía culpable, no podía siquiera mirarla a los ojos.
–¡No tienes que pedir perdón! ¡No es tu culpa! ¡Es la mía! –me tomó de la barbilla.
–No digas eso…
–Asesinó a mi hermano porque yo asesiné al suyo –respondió.
–¡Yo lo asesiné, Rose!
–Pero fue mi culpa, yo lo traicioné.
–Vengaremos la muerte de tu hermano, lo juro. Encontraremos a Anderson y lo haremos pagar ¡lo juro, Rose, lo juro!
–Pagará, Rose, él pagará –musitó Bella rodeándola con sus brazos.
.
Benjamín POV
–Tengo una idea –fruncí el ceño observando los planos del terreno.
–¿Qué pensaste? –Edward se me acercó.
–No esperan un ataque en esta ruta, Kate, tienes razón –la miré –hay que hacerlo ahí.
–¿Pero cómo llegarán? –interrumpió Bella –El muchacho dijo que la ruta era inaccesible, no podrán usar los coches.
–Un avión.
–¿Un avión? –Irina negó –¡Eso es una tontería!
–No es tontería, Irina, es un plan arriesgado –respiré hondo –algo loco quizás, pero eficiente.
–¿Dime, Benji, cuál es esa loca idea? –preguntó Emmett intrigado.
A la mañana siguiente
–No entiendo porque no pensamos en otro plan –Kate resonó su cuello.
–¡Oye, ánimo! –sonreí mirándola.
–Esto es horrible –bufó.
–¿Nerviosa? –preguntó Edward por el intercomunicador.
–¿¡Tú no!? –exclamó.
–Estoy bastante tranquilo…
–¡Mentiroso! –Kate golpeó el volante –¡Eres un maldito, Benjamín, este plan es una mierda!
–Tú tuviste la idea de atacarlos aquí –refuté.
–¡Pero a ti se te ocurrió esta locura del avión!
–Falta poco, estamos cerca –aclaró Rose –Estén atentos, cuando se abra la compuerta, saldremos de a uno, tal y como lo planeamos.
–No quiero salir… no quiero –repitió Kate.
–¡Vamos, será divertido!
–¡No, no lo será! –gruñó.
La compuerta del avión comenzó a abrirse.
–¡Joder! ¡No quiero!
–¡Hermana, relájate! –gritó Irina.
–¡Vamos a morir! ¡Este plan es una mierda!
Comenzó a sonar una alarma que nos alertaba cuando debíamos lanzarnos.
–¿Listos? ¡Vamos a hacerlo! –Emmett aceleró con su coche hasta llegar a la compuerta –¡Allá vamos baby! –gritó lanzándose hacia el vacío.
–¡Oh, mierda, no quiero hacerlo! –gritó Kate atónita.
Edward aceleró –¡Vamos, Kate, arriésgate!
–¡Vete a la mierda, Ed!
–¡Carajo! –gritó Edward desaforado, mientras su coche caía.
–¡Irina, no lo hagas, no te tires! ¡Si lo haces, te juro que te mataré!
Rose salió detrás de Edward –¡Wooohooo!
–¡Irina, ni se te ocurra! ¡Nos vamos a estrellar contra el suelo, los paracaídas no aguantan coches, aguantan personas!
–Esto están preparados para los coches, tontita –refuté.
Irina avanzó hasta la compuerta con lentitud.
–Te veo abajo, hermanita…
–¡Irina, noooooo! –gritó Kate cerrando los ojos.
–Funcionará, ya verás, Kate –insistí siguiéndole el paso a Irina.
–¡No voy a hacerlo! ¡Ni loca!
–Bien, quédate aquí, miedosa –susurré lanzándome –¡Ohhhhh fuck!
–Recuerden que el paracaídas tiene gps, se abrirá cuando sea necesario –aclaró Edward.
–¿Segura que no bajarás, Kate? –consulté mirando hacia arriba.
–¡No me lanzaré al vacío! ¡Están locos!
–Ella no bajará, Benji, ¡hazlo! –ordenó Irina.
–Lo siento –reí.
–¿Qué sientes, Benjamín? ¿Qué sucede? ¿Irina?
Activé su paracaídas con mi tableta.
–¡Hijo de la gran put…! –su coche salió despedido del avión –¡Ahhhhhhhhh, voy a morirme!
