- ¿Le pasa algo señora?

- No es nada George, vamos a casa. Candy estuvo en silencio durante todo el camino a casa, las palabras de Niel llegaban a su mente a cada momento. ¡Esto tenía que ser una locura! ¿Cómo podía hablar de esa forma? ¿Es que acaso nunca amo realmente a su esposa?

Sin darse cuenta Candy ya había llegado a casa. Subió rápidamente a su habitación y se encerró. La cabeza le daba vueltas.

Durante la cena todos notaron la ausencia de Candy hasta que Terry llego.

- ¿Dónde está mi esposa? Preguntó con preocupación.

- Ella aún no ha bajado, Lotty le llevo comida… En ese instante la empleada regresaba con la bandeja intacta.

- Oh, ¿Le pasara algo? Se pregunto la abuela, iré a verla.

- No abuela, yo iré. Terry tomo la bandeja con comida y subió a la habitación que compartía con su esposa. Al entrar la encontró sentada frente a la ventana.

- ¿Te sientes bien, cariño?

- Terry… me asustaste. No, yo estoy bien.

- Dejo la bandeja sobre una mesa pequeña y se acerco a Candy, se agacho y la miro a los ojos. – Que te preocupa. Le dijo tomando su barbilla entre sus dedos.

- Ella aparto la vista.- Yo…yo.

- Calma… dime lo que tengas que decir.

- Yo… estoy confundida. Dijo.

- Confundida ¿de que?

- Escuche algo que no debí oír.

- ¿Qué oíste?

- Candy lo miraba y en su mente se preguntaba si realmente debía contárselo a su esposo, conocía a Terry y sabia que podría reaccionar de manera violenta contra Niel.- No es nada, olvídalo.

- ¿No confías en mí? Dijo Terry.

- ¡Por supuesto que confió en ti!

- ¿Entonces por qué no me dices la verdad?

- Candy cerró los ojos y luego los abrió y dijo.- Esta bien, te lo diré pero primero prométeme que te controlaras que no reaccionaras de forma violenta.

- Candy, me estas preocupando, habla por favor. Dijo con seriedad.

- Promételo primero.

- ¿De que se trata?

- Es sobre tu hermana.

- ¿Mi hermana? ¿Qué ocurre con ella?

- Primero promételo.

- De acuerdo, lo prometo. Dijo Terry.

- Hoy cuando regresaba del hogar de Pony me detuve para comprar una semilla y caminando encontré a…

- ¿A quién?

- Niel.

- ¿Niel?

- Ella asintió.- Él estaba rodeado por muchos hombre en un principio pensé que lo querían asaltar pero entonces escuche su conversación.

- ¿Qué dijo?

- Era algo terrible… Candy se tapo la cara con las manos.

- Él dijo que dejaría a los Grandchester en la miseria y que la casa que compartía con Annie se la entregaba al jefe de esos hombres. Terry, él no ama a Annie.

- Durante unos segundos Terry mantenía la miraba vacía, sentía su sangre subir con fuerza por sus venas, la mano la tenía en un puño.

- Terry… Candy intento tocarlo pero inmediatamente el se levanto.

- ¡ESA BASURA! ¡YO LO MATARE! Dijo con intención de salir de la habitación.

- Terry por favor no lo hagas. Candy lo abrazo de espaldas pidiéndole calma.

- ¿Cómo? ¿Cómo me pides calma? SI esa porquería de persona se burlo de nosotros ¡DE MI HERMANA! Por favor, Candy no pidas calma.

- Te lo pido no actúes por el impulso. Él es el esposo de Annie y ella está embarazada… te imaginas si ella se entera que su esposo realmente no la ama.

- Terry miraba en todas las direcciones sin saber que hacer, quería bajar y moler a golpes a ese desgraciado pero su esposa tenía razón actuar de esa forma delante de Annie solo la lastimaría. Dio un respiro profundo y voltio a mirar a su esposa, ella traía la mirada con preocupación y comprendía que ella como él estaba preocupada por Annie entonces la abrazo.

- Terry…

- Gracias… gracias por preocuparte por mi hermana. Candy le correspondió el abrazo y una lagrima cayo por su mejilla.- Quiero a tu hermana como si fuera la mía.

- Él le tomo el rostro y beso su frente.- Siempre te preocupas por los demás.

- Me preocupo por las personas que son importantes para mí.

- Él le dedico una sonrisa pero en segundos su sonrisa desapareció.- Mi hermana… ¿Cómo debo decírselo? Ella sufrirá mucho.

- Digámoslo después de que tenga al bebé, ella ahora es muy sensible. Dijo Candy.

- Estoy de acuerdo contigo. ¡Ahh! Maldito Niel, jamás confié en él pero me las va a pagar juro que me las va a pagar.

Una semana después

- ¿C-como me encontraron?

- Eso no interesa. Dijo uno de los hombres a Niel.

- Eso no importa, la casa que diste no es suficiente y el jefe está impaciente.

- ¿Qué es lo que quieren?

- Queremos dinero.

- Pero esta no es mi casa, es casa de…

- Lo sabemos y también sabemos que tu cuñado es dueño de una de las empresas más famosas de este país, así que no creo que te sea difícil conseguir el dinero.

- Ustedes no entienden…

- Tienes 24 horas de lo contrario te encontraremos y no te gustara lo que te haremos.

- Está bien, les llevare el dinero.

Los hombres se fueron en un automóvil mientras Niel estaba completamente frustrado ¿De dónde sacaría el dinero ahora? De pronto la respuesta llego a su cabeza.- Annie.

Buscaba entre sus las cosas de su esposa, algo de valor debería haber pero lo que encontraba no era suficiente, encontró un joyero pero seguro si lo iba a vender no conseguiría la cantidad suficiente. – Terry, él seguro debía tener algo de más valor en su habitación. Con mucho cuidado camino por el pasillo y se aseguro de que nadie lo viera, entro a la habitación percatándose de que no hubiera nadie tan pronto como ingreso comenzó a buscar entre su ropa, en los cajones algo debía encontrar. Un reloj o mejor aún dinero pero nada pareciera que estaba destinado a pagar las consecuencias de haberse metido con un mafioso. Cuando estaba por salir pero un destello llamo su atención. Abrió la caja que estaba semi-abierta y vio un crucifijo. El objeto se veía de valor y pensó que con eso y las joyas de su esposa conseguiría dinero suficiente por ahora.

Candy había regresado del hospital tras su visita a los niños en compañía de George por exigencia de Terry luego del atentado que sufrió.

- Bienvenida mi señora. Dijo una de las empleadas.

- Gracias pero solo llámame, Candy.

- Mi señora yo debo hablarle con respeto.

- Lo sé pero no me gustan esas formalidades, solo llámame por mi nombre.

- Pero…

- Por favor al menos cuando estemos solas, me siento mayor.

- Está bien, Candy.

- Eso está mejor. ¿Mi esposo ha llegado?

- Aún no.

- Oh entonces iré a tomar un baño y cuando llegue cenaremos.

- Como digas, Candy.

¡Vaya! que necesitaba ese baño, los musculo del cuerpo le dolían. Ese momento era mágico y relajante.

Salió envuelta en un toalla y tras secarse escogió su ropa limpia luego empezó a desenredar su cabello y su mirada se poso en la caja que tenia. La tomo entre sus manos.

- Lamento haberte dejado por un momento pero si vuelvo a perderte sufriría mucho. Abrió la caja y el cepillo que sostenía con una mano cayó al piso.- Su mirada cambio, las manos comenzaron a temblarle.- ¡¿D-donde?! ¡¿DÓNDE ESTA?! Asustada comenzó a buscar por toda la habitación, estaba a punto de llorar las lagrimas casi resbalaban por sus mejillas, sentía un viento helado en su espalda. Sintió que se iba caer y se sentó sobre la cama. En ese instante Terry ingreso quien al verla en ese estado se preocupo.

- Se acerco y se agacho.- ¿Te sientes mal?

- Al mirarlo no puedo evitar romper en llanto, lo abrazo y él le correspondió mientras acariciaba su cabeza.- Terry… el crucifijo… N-no está.

- ¿Cómo?

- Ella se separo y le conto lo ocurrido.

- Pero ¿estás segura que lo dejaste?

- Ella asintió.- tenía temor de perderlo y lo deje en esta caja pero al regresar ya no estaba.

- Esto no es posible, nunca antes se había perdido algo en esta casa. La tomo de los hombros con delicadeza y le dijo.- Te prometo que lo encontrare.

- ¿De verdad?

- Si es necesario levantare esta casa hasta encontrarlo.

- Te lo agradezco.

- Haría todo por ti, no soporto verte llorar. Con la llema de su pulgar empezó a limpiarle las lágrimas.

- Aquí tienes. Dijo Niel arrojando varios fajos de dinero.

- ¿Qué es esto? Pregunto un hombre robusto y calvo.

- Es lo que pediste para dejarme en paz.

- JAJAJA ¿enserio crees que eso será suficiente?

- No tengo más.

- Eso a mí no me interesa. ¡Me hiciste perder mucho dinero! Y esto no es ni la mitad de lo que perdí.

- Pero vendí lo que tenia, ya no tengo más.

- No sé cómo lo harás pero a mí me consigues todo mi dinero, Te doy 48 horas y si no estás de vuelta con todo mi dinero estos hombres irán por ti y no te va a gustar lo que te harán.

- Señor, le pido más tiempo, en 48horas no lograre juntar ese dinero.

- 72 horas ni un segundo más.

- De acuerdo.

- Déjenlo ir. Dijo el hombre robusto a sus hombres.

Al llegar a casa descubrió un gran alboroto.

- ¡Cariño, nos han robado! Era el rostro angustiado de Annie.

- ¿Qué?

- Si, desaparecieron mis joyas y el crucifijo de Candy.

- Pero como pudo haber entrado, no me lo explico. Decía la abuela nerviosa.

- Anthony trataba de calmar a la abuela pero esta no dejaba de caminar.

- ¿Dónde estuviste? Dijo Terry al ver nerviosos a su cuñado.

- T-tuve que reunirme con un cliente. Me gustaría poder ayudarlos pero tengo mucho trabajo. Tan pronto como dijo eso se fue dejando a toda la familia preocupada excepto por Terry quien sospechaba que Niel no decía la verdad, algo estaba tramando. – Miserable. Tenía tantas ganas de desenmascararlo pero por su hermana no lo hizo.

- ¿De dónde sacare tanto dinero? Niel se frotaba la cabeza pensando en la manera de conseguir dinero rápidamente. Una idea llego a su mente y aunque era arriesgado hacerlo ahora era necesario además con ello conseguiría arruinar a los Grandchester.-Las propiedades de los Grandchester. Con eso podría pagar a aquel hombre y largarse para siempre de esa familia dejándolos sin casa, sin empresa sin nada y para ello solo necesitaba la firma de Terry. Era un hombre muy hábil en el engaño así que lograría a toda costa que su querido cuñado firme los papeles donde le entregue sus propiedades.

Continuará…

Hola chicas bellas ¿Cómo han estado? Espero que bien, les dejo aquí un capítulo más de regalo y les deseo un feliz fin de semana.

Niel está ocasionando problemas pero les digo que todo lo que ha hecho hasta ahora no es nada , se viene algo terrible que lastimara a más de uno de la familia Grandchester.