Narrado por Terry
Despierto muy temprano, aún ni amanece, he pasado otra noche mal dormido, extrañándola y buscándola por toda la cama...
Ayer juré que la haría caer en la tentación, pero ahora fue Eleonor la que estropeó mi plan, justo cuando ya tenía la guerra ganada...
Miro mi miembro y está muy erecto, estos días han sido un tormento, la deseo como un loco, estoy seguro que cuando al fin la tenga, le haré el amor como un animal. Respiro, tengo que calmarme.
Al fin amaneció, tengo que prepararme, esos periodistas llegarán muy temprano. Tomo un baño, me miro al espejo y mi inflamación es apenas notoria, mi enfermera deberá colocarme el ungüento antes que las maquillistas hagan todo lo posible para tapar mis moretones. Me pongo el conjunto más informal de los tres, me remango la camisa hasta mi antebrazo, no me pondré el corbatín, me gusta más que la camisa quede abierta un par de botones, me coloco los tirantes, y los pantalones, que son un poco más entallados de los que normalmente uso, parece que es la nueva tendencia.
- ¿Terry, estás ahí?- me grita Candy desde la puerta.
- Sí Pecas, ya te abro - Abro la puerta y la admiro, está preciosa, tiene un vestido rojo a rayas, el cabello suelto y está maquillada tenuemente, pero logra enmarcar sus preciosos ojos y sus labios.
- Candy te ves muy hermosa - le susurro, mientras la abrazo posesivamente.
- Gracias, y tú estás muy guapo, me gusta como te ves con esa ropa -
-¿Y ese vestido? no lo recuerdo de ayer-
- Me lo acaba de enviar Coco, quisieron agregar uno adicional- me dice sonriendo- Vine a ponerte tu ungüento, hoy amaneciste mucho menos inflamado, tal ves Robert no se moleste tanto cuando te vea - eso espero.
Ella comienza a colocarme la crema y cierro los ojos, sus dedos son suaves y su contacto es puro magnetismo para mi piel, ella corre un mechón que ha caído en mi cara, ya casi va a terminar así que tomo su cintura y la atraigo más a mí.
- Candy, cámbiame el castigo, hago lo que quieras, pero ya no soporto no hacerte el amor - sí estoy suplicando. Ella me mira fijamente a los ojos, pero no responde y no logro adivinar que está pensando.
- Terry, no sé, aún estoy dolida - me dice y logro sentir su tristeza, he estado tan metido en la idea de hacerle el amor, que olvidé lo que realmente trataba de hacerme entender, rompí su confianza, esa burbuja entre ella y yo la hice pedazos cuando mi estúpida boca le gritó al mundo lo que solo nosotros sabíamos, suspiro, desde hoy ya no intentaré llevarla a mi cama, haré que se vuelva a enamorar completamente de mí, que no tenga dudas.
- Candy, perdóname, no quise presionarte - ella me sonríe, mientras la beso suavemente en los labios.
- Candy, señor Terrence, ya llegaron los periodistas- nos llama Dorothy desde la puerta.
- Ya le dije mil veces a Dorothy que me llame Terry o Terrence, pero sigue con lo del Señor Terrence - vuelvo los ojos.
- Dale tiempo, aún se siente intimidada, hace solo unos días te decía Señor Grandchester, ya va mejorando- sonreímos.
La tomo de la mano y salimos rumbo al salón, hay un equipo de quince personas, en serio que es una gran producción, es casi todo el personal que necesitamos para montar una obra en el teatro.
Inician con las fotos, quieren algo casual, diario y espontáneo, así que salimos al jardín y jugamos un poco, Candy es increíble, no se intimida en lo absoluto y está feliz sonriendo y disfrutando del momento, admirarla logra que olvide que todo es un montaje y nos comencemos a divertir como dos niños, como cuando corríamos en Escocia. Corto unos narcisos del invernadero y se los regalo, ella está aún más feliz y la abrazo atrayéndola hacia mí. Cuanto la amo, mi Pequeña Pecosa.
Terminamos la sesión en el jardín, ahora toca cambiarnos de ropa, quieren unas fotos dentro de la mansión, son más formales, pero ella sigue comportándose tan relajadamente que con seguridad saldrán maravillosas, nada parecidas a los retratos sin vida que suelen hacer para estas entrevistas. Candy se cambia de nuevo para hacer unas fotos en solitario, sale con unos ajustadísimos pantalones, tengo que pestañear varias veces, se ve muy sensual, ese trasero y esas piernas perfectamente torneadas hace que me excite al contemplarla, así que me fuerzo en cerrar los ojos y para tratar de distraerme.
Llega la hora de la entrevista, pero no se cambia de ropa, así que debo concentrarme el doble para poder responder a las preguntas, llega su turno y por ratos me sorprendo por sus respuestas, es tan honesta, tan cálida, tan ella, la contemplo con admiración, si era posible amarla más, hoy lo ha logrado, estoy totalmente loco por ella.
Salimos rumbo al teatro, ahí serán las últimas fotos vestidos de gala, Robert ha acondicionado la escena del balcón, así que oficialmente ella será mi Julieta.
Al fin terminamos, justo a tiempo para la entrada de mis compañeros. Nos vamos a mi camerino y ella se viste nuevamente con sus pantalones, no intento nada cuando entra sola detrás del biombo, ahora mi misión es hacer que ella misma no se resista a hacerme el amor.
- Candy, esos pantalones, no sé, creo que no podrás salir con eso a la calle - ella me mira interrogante.
- ¿Se ven tan mal?- me mira angustiada.
- Todo lo contrario Pecas, matarás del corazón a cuanto hombre te mire - le sonrío -te ves muy sensual - le digo sentándola a mi lado.
- Me gustan, son cómodos, me hubieran ahorrado muchos peligros cuando brincaba entre los árboles, no sabes cuántas veces he quedado atorada con mis vestidos-
- Jajaja- me río.
- Mona Pecas, eres maravillosa, tengo que confesarte que me encantó cada una de tus respuestas en la entrevista -
- Y a mi también me encantaron tus respuestas, desde ya muero por leer la entrevista el domingo- Tocan a la puerta, abro y es Karen que me mira con ojos divertidos.
Narrado por Candy
- i Hola Señor Antisocial! - escucho a Karen que saluda como de costumbre a Terry.
- iAmiga por Dios! ¡Levántate quiero ver eso que andas puesto!- me levanto apenada, lo ha gritado tan fuerte que de seguro hasta el señor de la boletería la ha escuchado.
- i Por Dios, date la vuelta, necesito unos pantalones de esos, urgente! - sigue gritando extasiada, Terry se tapa los oídos y se para frente a ella.
- Karen nos dejarás sordos a todos- le dice bromista. Ella lo ignora y sigue.
- i Dime amiga ¿dónde los conseguiste?, los quiero, los necesito!- mira a Terry que aún se sigue tapando los oídos.
- Ay amiga ven, no se puede hablar aquí- me toma del brazo y me dirige a su camerino.
- Ahora sí Candy, aparte de que quiero que me consigas esos increíbles pantalones, aunque ojalá se me miren igual que a ti, que bárbara con razón tienes a Graham vuelto loco, también debes pasarme tus ejercicios de piernas y trasero- me habla como una máquina de hacer palabras mientras me sonrojo un poco.
- Amiga tú y tus sonrojos- niega con la cabeza, va a su escritorio y saca un papel -Mira esta es la solicitud para las clases que te comenté, solo fírmalo y mañana lo paso entregando, también hay que pagar una pequeña fortuna, pero vale cada centavo-tomo el papel y lo firmo sin dudarlo, estas clases me dan mucha curiosidad.
- Bueno ya sabes amiga, el sábado temprano es la primera clase, dile a tu juguetito sexual que me llevarás de compras, que también debe ser verdad, pero primero iremos a las clases, ya a medio día estaremos libres-asiento sonriéndole.
- Karen nadie sabrá que estamos en esas clases ¿verdad? -
- Uy amiga no te preocupes, esto es ultra secreto, solo van chicas importantes como nosotras y debes firmar un acuerdo de confidencialidad, además hacen pasar todo como si fuera un juego de canasta, de eso que juegan las viejas aburridas, así que no levantaremos sospechas -
- Esta bien, le diré a Coco que nos reciba el sábado antes de medio día-
- Amiga ¡Te amo! Gracias - me responde con ojos de real gratitud.
- Y cuéntame Candy, suéltalo todo, entonces tu hombre es un duque, quién lo diría... y ahora vas a hacer duquesa es como un cuento de hadas- me dice ilusionada.
- Bueno algo así, pero Terry nunca ha querido heredar el ducado, así que en teoría nunca seríamos ni duque ni duquesa-
- Ese hombre tuyo de verdad es raro- me responde pensativa.
- Ahora regresa donde Graham que me matará si te secuestro más tiempo, que hombre tan posesivo el tuyo, yo necesito uno ¿sabes? Ese primo tuyo Stear, está bello, buen conversador, simpático, tenía el cuerpo trabajado, buenos brazos, alto y detrás de esos lentes había mucha intelectualidad, ya sabes lo que dicen, los nerds son los nuevos sexys, pero note que tenía novia porque evadía ciertas conversaciones, así mismo como cuando noté que tu hombre también estaba enamorado amiga, no se acercaba demasiado a ninguna mujer, ni en los ensayos y se la pasaba en la azotea tocando la armónica, ahí dije, ese hombre está apartado, y yo no sirvo para perder el tiempo con hombres enamorados, uy amiga como la Gusana arrastrada esa, que mujer con tan poca dignidad, se la pasaba persiguiendo a Graham de manera desesperante y todos notábamos como él la ignoraba olímpicamente, de verdad se ganó su apodo - Me ha hablado de tantos temas a la vez, que no sé ni a cuál contestar y me río.
- Karen bueno sí, Stear tiene novia, es una amiga cercana, fuimos todos juntos al mismo colegio-
- Amiga que lindo amor de colegio, amor intenso, amor desmedido, yo tuve uno, pero resultó ser todo un imbécil, ya lo superé, pero ahora quiero a alguien que me haga sentir amada y deseada todos los días - me dice románticamente, modulando la voz como si estuviera contando un poema, con razón es tan buena actriz.
- Lo encontrarás Karen, ahora sí me voy, nos vemos el sábado paso por tu casa -
- Amiga gracias- Salgo hacia el camerino de Terry, hablar con Karen siempre me pone de buen humor.
Cuando entro las maquillistas ya están trabajando en tapar todos los moretones, mientras que Robert supervisa con cara de no muy buenos amigos.
- Buenas tardes - saludo.
- Oh Candy, con todo respeto hoy se ve despampanante, esas modas europeas van a causar furor entre las americanas - Terry lo mira celoso de reojo, contengo una risita.
- Gracias Robert, sí, me encantan, son muy cómodos-
Las maquillistas terminan con Terry, lo han dejado perfecto, nadie imaginaría los moretones que esconde.
Llega la función, de nuevo lo observo desde primera fila, me gusta más que verlo desde el palco porque sé que puede observarme y lo hace en ciertas escenas, aunque muy discretamente.
Al terminar, de nuevo me lanza una rosa, ya es como un ritual para él, ese detalle me hace sentir el centro de su mundo.
Regreso al camerino, él aún no llega, hay varios arreglos florales, pero sin dedicatorias, al menos es una preocupación menos, Charles entra y deja solo un par de notas y varias invitaciones para eventos del viernes y el sábado. Sale y escucho a Terry conversar con él.
- Sí Señor ya está todo preparado como lo pidió -
- Muchas gracias Charles, hasta mañana- Él entra al camerino y me besa extasiado, sé que cuando termina de actuar siempre tiene esa reacción.
- Estuviste maravilloso- le digo tocando su cabello.
- Gracias amor - inesperadamente roza su nariz con la mía, hace que me tiemblen las piernas, no sé cuando me voy a acostumbrar, sé que ya debería haberlo hecho, pero sigo sintiéndome desbordada con sus muestras de cariño.
- Candy hoy te tengo una sorpresa - abro los ojos - Así que me cambio y salimos- asiento sonriéndole. Se va detrás del biombo, increíblemente hoy no me ha insinuado nada sexual, aunque esperaba que aceptara mis condiciones ahora tengo sentimientos encontrados, extraño su naturaleza de cazador ¡Candy quien te entiende! Me regaño a mí misma.
- ¡Vamos!- me dice mientras toma mi mano. Salimos y hay muchas fanáticas y periodistas. Él me toma fuerte por la cintura y no contesta preguntas, de repente tira un ramo de rosas desde el auto, las chicas enloquecen.
- Perdona Candy, tuve que hacerlo, Robert insistió que tengo que retribuir de alguna manera a las admiradoras- me río.
- Me parece lindo que lo hagas, aunque recuerdo cuando lo hiciste en Chicago y no me viste, saliste con Susana esa vez- trato de hablar tranquilamente pero mi voz casi se corta.
- Candy, ni me acuerdes, Robert me obligaba a salir con ella y hacer lo de las rosas, aduciendo que eran buenos para la publicidad, además estaba en mi contrato, así que no podía negarme-
- Y dime ¿cuál es la sorpresa?- cambio el tema, no me gusta hablar de esa noche.
- Si te digo ya no sería una sorpresa - me dice abrazándome.
Llegamos a la mansión, salimos del auto, él me vuelve y me tapa los ojos con una bufanda. Me toma de la mano y me lleva por el jardín.
- ¿Lista Candy? Ya puedes abrir los ojos - Abro los ojos y me dan muchas ganas de llorar, estamos en el invernadero, hay muchísimas velas y en el centro hay una manta con una canasta de picnic, comida y vino.
- Te prometí un picnic Pecas y aún no lo habíamos tenido- me abraza tiernamente, y yo aún no puedo articular palabra, es hermoso.
- Candy, enamórate perdidamente de mí, ya no tengas más dudas, perdóname - me dice suavemente casi susurrando, mientras me acuesta lentamente en la manta.
Continuará...
