El pelirrojo soltó un suspiro profundo en cuanto el medico y la enfermera se marcharon de esa habitación, una sonrisa divertida adornaba el rostro de Dazai, desde que había despertado hace un par de días que este se encargaba de molestar a Chuya y hacerlo sentir avergonzado delante del personal del hospital, comentarios subidos de tono, bromas y declaraciones explicitas de amor. Chuya a veces sentía que no podía mas y terminaba por salir y quedarse de pie en el pasillo, intentando controlar su sonrisa y su sonrojo.
Una vez dentro del cuarto, nuevamente, observaba el rostro de Dazai, últimamente sonreía bastante, Chuya no podía evitar pensar que algo realmente había cambiado un poco, al menos con respecto a los sentimientos del castaño.
- Es incomodo – comentó Chuya, sentado a un lado de la cama de Dazai, cruzando sus piernas
- Lo sé, desearía poder lanzarte sobre la cama y hacer unas cuantas cosas, pero seria un poco incomodo si entrase alguien
- ¿eh? No me refiero a eso – soltó Chuya, sobresaltado – me refiero a la forma en que me miran la enfermera y tu medico
- ¿Cómo lo hacen? – pregunto Dazai, divertido con las palabras del pelirrojo – como si fuera la cura a una extraña enfermedad
Dazai se lanzo a reír fuertemente. Chuya observo atentamente y grabó en su memoria el sonido de sus carcajadas.
- No es gracioso, Dazai – soltó Chuya elevando su voz por sobre la risa del otro
El castaño se movió a un lado de su camilla, haciendo espacio a su lado, le hizo unas cuantas señas con la mano a Chuya, este de inmediato lo entendió, se puso en pie y se acomodó a un lado de Dazai, ambos recostados uno al lado del otro, mirándose. Chuya sentía que los colores volvían a subir a su rostro, después de todo, cualquiera podía entrar y verlos, sabia que si llegaba una enfermera los regañarían por hacer aquello.
- Pues, yo creo que tu si podrías ser mi cura, Chuya – soltó Dazai, llevando su mano hacia la mejilla del pelirrojo y acariciándolo, el pelirrojo sonrió
- No presiones – soltó
- No es necesario, solo tienes que seguir haciendo lo de siempre
- ¿Qué cosa?
- Quedarte a mi lado
- Te encuentras mas cursi y romántico de lo normal, es extraño
- Es efecto de las medicinas y la anestesia – soltó el otro, restándole importancia
- Suena como una excusa
- Es porque lo es, Chuya
Dazai se inclino hacia el pelirrojo y lo besó lentamente, como si desease alargar el momento por el resto de su vida, Chuya solo cerro sus ojos, se concentro en las caricias del otro y relajó su cuerpo, si continuaba así terminaría por dormirse, lo sabia, pero simplemente ya no podía evitarlo.
- Dentro de poco podré salir de aquí, aunque yo me hubiese marchado hace días si tan solo mi ovejita no me hubiese amenazado
- Limítate a seguir las instrucciones de los médicos y todo estará bien
- Si con eso me dejas tocarte – soltó Dazai, satisfecho con el trato
- ¿te dijeron cuando?
- Tal vez mañana
- Apenas llevas una semana aquí – observó Chuya
- Pero ya estoy bien, puedo descansar en el departamento
- Si, sobre eso – comenzó Chuya
Pero el pelirrojo no sabia como seguir con sus palabras, sabia lo que deseaba y que quería decirle a Dazai, sin embargo, no podía tan solo decirlo, en ese momento, no deseaba actuar de una forma agresiva e imponente ante el otro.
- Digamos que me he apropiado de tu departamento
- ¿eh?
- Estaba enojado
- Siempre lo estas
- Bien, estaba muy enojado y preocupado – Chuya soltaba sus palabras de forma rápida, casi esperando que de esa forma esa situación terminase rápidamente
- ¿entonces, decidiste entrar a mi departamento y volverlo tuyo?
- No exactamente, solo entre y dejé algunas de mis pertenencias – Dazai intentaba actuar serio, sin embargo, su sonrisa lograba colarse en sus labios, contra su voluntad – no es todo, solamente tenia pensado quedarme por un tiempo largo contigo – excusó Chuya
En ese momento el pelirrojo se encontraba sonrojado, deseando desaparecer, pero sabia que él mismo se había buscado aquello, se había sentido un tanto desesperado y ansioso, sabia que Dazai volvería a su departamento, y la idea de dejarlo solo por largos periodos de tiempo, volver a pasar días sin verse el uno al otro, la idea lo inquietaba, sabia que comenzaría a experimentar crisis de ansiedad producto de su propia imaginación.
Pero Chuya no ventilaría sus propias preocupaciones e inseguridades a Dazai, él no necesitaba de ello en ese momento, aunque el pelirrojo supiese con certeza que este era una persona fuerte.
- Chuya – lo llamo el castaño – deja de hacer todo eso, es innecesario – soltó, su voz había sonado bastante dura, Chuya se sobresaltó un poco y se tensó en su lugar, una parte de él si esperaba que Dazai reaccionase de una forma negativa, después de todo, había sido invasivo
- Sé que debí haberte preguntado primero, lo siento – se apresuro a disculparse, desviando su mirada, no quería encontrar esa mirada un tanto fría, no era momento para eso y que su cuerpo comenzase con sus reacciones extrañas ante ello
- Deberías dejar de hacer todo eso a medias y mudarte conmigo de forma definitiva – soltó rápidamente el otro
Entonces el pelirrojo se congelo de la sorpresa, volvió a mirar a Dazai, casi esperando que se tratase de una broma, la sonrisa amable del castaño en su rostro le indicaba que no era una broma. Chuya sonrió, mentiría si dijese que eso no era lo que deseaba en realidad, aunque hubiese preferido que se encontrasen en otro contexto, otra situación, sin embargo, aceptaría felizmente.
- Tendrás que ayudarme – sentencio el pelirrojo
- Chuya – soltó Dazai como el inicio de una queja – se supone que debo descansar luego de salir del hospital
- Oh, pero hace tan solo unos minutos asegurabas que te encontrabas perfectamente
- A veces tengo recaídas – aseguró
Chuya terminó por reír por un momento. El sonido de las risas sonaba un tanto extraño en esa habitación, el mismo lugar donde el pelirrojo hace tan solo unos días se había sentido casi morir, había pasado por una gran nube oscura y se sus sentimientos se habían tornado de un azul tan oscuro como las profundidades del mar. Pero ahí se encontraba riendo luego de unos días.
- ¿estas seguro de ello? Me conformo con quedarme contigo por algunos días – dijo Chuya, asegurándose de la decisión del otro
- Estoy seguro – soltó de inmediato Dazai – pensaba pedírtelo dentro de poco de igual forma – Chuya pensó que ese era un comentario un tanto extraño para alguien que había intentado suicidarse
"si pensabas en pedírmelo en un futuro, entonces ¿porque intentaste dejarme?" pensó Chuya, sintiéndose egoísta debido a sus pensamientos, sabia las verdaderas razones, sabia que la razón no tenia una relación directa consigo mismo. Pero a veces su mente actuaba demasiado rápido, lanzaba pensamientos de forma cruel y sin tomar en consideración razones.
- Préstame atención Chuya – dijo Dazai, utilizando su tono de voz infantil
- Te estoy prestando atención – contestó el pelirrojo – quieres pasar por café una vez que salgamos de aquí mañana, prefiero ignorar eso, sabes que no puedes beber café hasta unos cuantos días mas
- Por los medicamentos, vaya, has desarrollado por fin tu habilidad de concentración
- Continua y te lanzare por la ventana
- Definitivamente vivir contigo será divertido
- Y – comenzó Chuya – quiero aclarar algo que sé que estas pensando
- También desarrollaste tu habilidad de leer la mente, me sorprendes Chuya, uno se duerme por un par de días y al despertar me esperas con nuevas habilidades
- No busco vivir contigo debido a este incidente ni para mantenerte vigilado – el pelirrojo noto como Dazai se tensaba en su lugar – busco vivir contigo porque te amo, solo eso ¿entiendes? Quiero cuidarte y quererte
- Entiendo – soltó el otro, bajando su mirada, buscando esconder su rostro – y quiero aclarar que no decidí beber cada píldora que encontré en mi departamento debido a que no nos veíamos desde hace demasiado tiempo, lo digo en serio y lo repito porque sé que lo piensas muy en tu interior, son recaídas
- Lo sé – comentó de vuelta el pelirrojo
- No es tu culpa, Chuya – dijo Dazai, el pelirrojo buscó la mirada de del otro, pero no la encontró, decidió llevar su mano hacia el rostro de Dazai y forzarlo a levantar un poco la mirada – no es tu culpa – repitió Dazai – así que, por favor ya no me mires como si me hubieses apuñalado – ambos rieron un poco
- Lo entiendo, lo siento – dijo
Y por ese momento, las cosas habían quedado mas aclaradas entre ellos, al menos hasta el punto que no terminarían por sentirse dañados por las acciones del otro, Chuya dejo que Dazai jugase con su cabello por un tiempo, sentía como cepillaba sus hebras pelirrojas con sus dedos, de forma lenta y delicada, también sentía como este le hacia una trenza para luego desarmarla.
Chuya se dejo guiar por las manos del castaño, terminando por reposarse en el pecho del otro, cerro sus ojos y se concentro en las caricias. Seria cosas de unos minutos para que terminase por dormirse.
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Chuya miraba con el ceño fruncido a Dazai, este se encontraba observándolo de vuelta, sabia que se encontraba bastante aburrido en ese hospital, pero no era como si el pelirrojo pudiese hacer realmente algo por él. Y debido a la negativa del pelirrojo ante la idea de ayudarlo a escapar del hospital, Dazai había concluido que su nuevo pasatiempo seria observar al pelirrojo y molestarlo de paso, mataría dos pájaros de un tiro.
Pero lo peor de todo eso era el hecho de que funcionase, se encontraba molestando al pelirrojo con su insistente mirada. Tanto, que Chuya le devolvió la mirada un poco desafiante, casi como si lo retase a iniciar una pelea.
Pero sabia que todo eso no los llevaría a nada, además, no podía culpar al castaño, el mismo Chuya se encontraba bastante aburrido de esas paredes, aunque no pensaba que la solución fuese realmente planear un escape.
- ¿no deberías estar trabajando en tu libro? – le pregunto Dazai, apenas era iniciada la tarde
- Adelanté bastante trabajo y pedí un poco de tiempo
- Pediste que lo pausasen – sentencio Dazai
- Ellos entendieron que me encontraba lo suficientemente distraído como para no llegar a acuerdos, mientras les de algunos poemas con los cuales trabajen, no habrá problema, no esta del todo pausado – aseguró Chuya
Entonces el pelirrojo decidió ponerse en pie, sin decir palabra alguna, se acerco a la puerta y salió por esta, dejando atrás a un castaño confundido.
Chuya tenia la intención de buscar a una enfermera y negociar, aunque sabia que se encontraba en una gran desventaja, después de todo, conocía las reglas, sabía con certeza que no se le permitiría sacar un pie de la habitación, pero al menos lo intentaría.
Sus ojos buscaron rápidamente a la enfermera que había curado su herida, sabia que era una de las asignadas a Dazai, además de mostrar un poco de trato especial con respecto a este, sabia que tendría al menos una probabilidad si se trataba de ella.
- Enfermera – la llamo mientras daba con ella del otro lado del pasillo, caminaba de forma apresurada – me preguntaba si podría pedirle algo – comenzó Chuya mientras la alcanzaba, ambos tenían la misma altura
- Oh eres el chico de Dazai – Chuya sentía los colores subir a su rostro por ese comentario
"¿es que acaso el idiota decidió comentarle nuestra relación a todo el personal medico del hospital?" se preguntó.
- Me preguntaba si podría salir por un momento con Dazai
- Lo siento, pero eso no es posible, por el momento, aunque dentro de un par de días ya debería poder marcharse
- Lo sé, solo me preguntaba si podríamos salir por un momento, sabe que lo cuidaría bien
- Sé que lo cuidarías bien, pero no depende de mi – Chuya comenzaba a pensar en otro plan, las cosas no iban como su optimista mente pensó por un momento, escuchó un suspiro de la enfermera – la próxima visita medica es en una hora – comentó ella – los pacientes deben salir en una silla de ruedas
Y sin mas, la enfermera se marchó, Chuya se sintió un poco confuso en un principio, pero sabia que debía haber una razón real a las palabras de ella, había una razón de que le diese esa información.
Chuya buscó a su alrededor, no podía ver ninguna maldita silla de ruedas, salir con Dazai de forma normal levantaría aun mas sospechas y para esas alturas, su mente consideraba el fracaso ni siquiera como una opción.
Entonces Chuya sintió algo chocar contra la parte posterior de sus piernas, se giro y se encontró con una silla de ruedas, elevo su mirada y se encontró con la misma enfermera, esta le sonrió y señalo su muñeca, su reloj, Chuya murmuró un "gracias" y comenzó a caminar de vuelta a la habitación de Dazai.
Una hora seria suficiente, eso si es que el castaño accedía a subir a esa silla de ruedas y salir a dar una vuelta.
Chuya abrió la puerta de la habitación con un poco de dificultad, entro con la silla de ruedas por delante de su cuerpo, Dazai de inmediato lo miró cuestionándolo con la mirada, luego lucho por contener una risa, aunque terminó por soltarla de igual forma.
- Prefería cuando me ofrecías salir a dar un paseo en tu motocicleta
- Yo también, pero, por ahora, esto es lo que pude conseguir, y una hora libre antes de que llegue algún medico a ver tu estado
- Sé muy bien que por regla general ningún paciente puede abandonar el hospital sin una silla de rueda, pero eso no evita que la idea me desagrade
- Oh, date prisa y levántate – sentencio Chuya – estamos perdiendo tiempo
Luego de unos minutos, Chuya ya se encontraba empujando la silla de ruedas, Dazai se encontraba sentado de una forma que dictaba bastante de la pose de alguien que se encuentra saliendo de un hospital, mas bien, se había acomodado como si se encontrase en uno de los sillones de su departamento, sus piernas de lado sobre la silla, a pesar de que Chuya le había dicho que no debían llamar la atención.
- Si nos descubren, te abandonare en la silla de ruedas y me iré al departamento
- No nos descubrirán, Chuya, puedes estar tranquilo, solo llévame al patio trasero de este lugar
- Veo que lo conoces bien
Pasaron por los pasillos, si llamaban bastante la atención, las personas se giraban a mirarlos, sin embargo, Chuya luchaba por mantener la compostura y actuar como si nada, Dazai ni siquiera lo intentaba.
El pelirrojo no se sintió aliviado hasta que salieron del hospital y se dirigieron al patio trasero, siguiendo las indicaciones de Dazai. El lugar no tenia nada de especial, solamente se encontraba considerablemente vacío en comparación con las otras zonas de las afueras del hospital.
- Es bastante tranquilo – comento Chuya, ni siquiera podía escuchar el sonido de las ambulancias desde ese lugar
- Por eso este es mi lugar favorito en el hospital – Chuya sonrió
- No se supone que tengas un lugar favorito en el hospital – Dazai comenzaba a jugar con su silla de ruedas, inclinándose hacia atrás y balanceando su peso en las ruedas - Te caerás si continuas con eso
- Chuya estará para cuidarme
- Estaré para golpearte y reírme de lo idiota que eres
- Y luego para cuidarme, Chuya, no olvides esa parte – su rostro era burlesco, divertido e incluso Chuya podía identificar que se encontraba coqueteando con él, provocaba una sonrisa en sus labios
- Si, como sea – aceptó el pelirrojo
Chuya llevo su mano hacia el cabello castaño frente a él, lo acaricio un poco, siempre se encontraba despeinado, pero al pelirrojo le gustaba de esa forma, le gustaba la apariencia juguetona de Dazai, le gustaba la sonrisa que le dedicaba y el brillo especial en sus ojos.
El castaño tomo la mano de Chuya, se acomodó bien sobre la silla de ruedas y lo guio para que se sentase sobre su regazo.
- Estoy seguro de que nos regañarían si nos viesen así
- Nos regañarían de igual forma por encontrarnos aquí
- Tienes razón – dijo el pelirrojo acomodándose mejor sobre los muslos de Dazai – entonces no creo que haya algún problema si fumo un cigarrillo, de todas formas, nos regañaran por muchas cosas si nos descubren
- Adelante
El pelirrojo busco en los bolsillos de su chaqueta, no demoró demasiado en encender un cigarrillo y comenzar a inhalar el humo, la nicotina lo ayudaba bastante a lidiar con su estrés y la presión de su libro, se encontraba pausado, sin embargo, no era una decisión que había tomado Chuya en realidad, mas bien, Matt lo había obligado, pero Chuya continuaba trabajando sin descanso y leyendo por montones.
- Te ves algo casando – comentó Dazai, todos los días le comentaba lo mismo a Chuya - ¿estas durmiendo bien?
- Claro – una mentira
Las primeras noches, mientras Dazai se encontraba inconsciente, le habían permitido dormir en el hospital, en la sala de espera y si tenia suerte alguna enfermera le permitía dormir en un sofá en el interior de la habitación de Dazai.
Pero luego de que el castaño despertase, Chuya, por petición de las enfermeras y el mismo Dazai, había comenzado a dormir en el departamento del castaño, sin embargo, eso no significaba que realmente pudiese dormir, mas bien, pasaba bastantes horas en vela o trabajando.
Por no hablar de las pesadillas que lo visitaban una vez dormido, todas eran iguales, repetir esa horrorosa noche en que había descubierto a Dazai inconsciente.
Un momento que no deseaba repetir en su vida, sin embargo, su mente se encargaba de recordárselo con frecuencia.
"estaré mejor una vez que Dazai vuelva al departamento" pensaba Chuya, seguro de que se sentiría mucho mas protegido y seguro si volviese a dormir al lado del castaño.
Chuya exhaló el humo de su cigarrillo, observo como el humo gris hacia algunas figuras extrañas en el aire y terminaba por desaparecer. El día era gris, un tanto frio, pero Chuya en realidad no lo sentía demasiado de esa forma, sentía en su interior algo tibio naciendo. Y también algo tibio bajo él.
- Contrólate – le dijo Chuya mientras continuaba fumando
- No puedo si estas sentado sobre mis piernas – respondió Dazai – además de eso, me ignoras y te encuentras fumando, ¿es esto algún tipo de plan macabro para que terminemos por tener sexo en el hospital?
- ¿Qué? Eres un idiota – dijo Chuya, riendo
Chuya bajo su mirada hacia el pantalón del castaño, a un lado de él, mas bien, pegado a su costado. Claramente podía ver algo sobresalir, y también podía sentirlo. Duro.
- Creo que ya estas completamente recuperado
- Llevo días diciéndote lo mismo, Chuya, tengo que tener una erección para que me creas
Eso basto para que Chuya terminase por reír fuertemente.
Pasaron el resto de la hora simplemente hablando y paseando por la zona, sin alejarse del hospital. Había extrañado eso, pasar bastante tiempo junto a Dazai, hablar y bromear sin descanso.
Dentro de poco dejarían ese hospital, Chuya no sabia como serian las cosas a partir de ese momento, no cuando ya había terminado por mudar la mayoría de sus pertenencias al departamento de Dazai, habían pasado días juntos, en el departamento del otro, sin embargo, no seria lo mismo a comenzar a vivir juntos, sabia eso.
Las cosas entre ellos podrían llegar a cambiar una vez que comenzasen a vivir permanentemente junto al otro.
Chuya no podía ni siquiera imaginarse como cambiarían las cosas, sin embargo, de una forma sincera, no podía imaginar que las cosas entre ellos saliesen mal, simplemente no podía después de todo lo que habían terminado por vivir desde que se habían conocido, habían pasado por bastantes cosas, habían continuado juntos, siempre terminando por volver al otro, y esperaba que continuase de esa forma una vez que comenzasen a compartir departamento.
- Se que aseguré que nada malo sucedería, sin embargo, creo que ya deberíamos volver, se cumplirá una hora
- ¿ahora estas preocupado? – le preguntó Chuya con el ceño fruncido
- Me preocupa que no me permitan marcharme de este lugar
- Volvamos – dijo Chuya
Ya habían disfrutado de un tiempo fuera de esas paredes, comenzaba a oscurecer y el tiempo corría demasiado rápido. Chuya llevo a Dazai de forma exitosa de vuelta a su cuarto, se encontraba vacío, se apresuraron y el pelirrojo devolvió la silla a la enfermera, aunque le había llevado algo de tiempo el encontrarla entre los pasillos.
- Muchas gracias – dijo el pelirrojo a la enfermera, ella sonrió
- Deberías apresurarte, el doctor se dirigía a ver a Dazai, al parecer tiene buenas noticias – Chuya la miro por un momento, luchando en su interior con el deseo de apresurarse de vuelta a Dazai – ve – le dijo ella
- Gracias – repitió Chuya
Entonces el pelirrojo caminó rápidamente entre los pasillos, una vez había comenzado a correr y lo habían regañado al respecto, no volvería a hacer aquello, por mas que se encontrase ansioso por conocer las noticias.
En cuanto entro al cuarto del castaño pudo ver al doctor de pie a un lado de Dazai, ambos se sonreían, pero Chuya pensaba que en realidad era el tipo de sonrisa un tanto forzada, como si ambos se encontrasen mas bien retándose. El pelirrojo frunció el ceño, siendo consciente de que algo sucedía allí.
- ¿pasa algo? – sus alarmas comenzaban a encenderse, no deseaba malas noticias, le habían dicho que era algo bueno lo que lo esperaba
- Solo estábamos negociando – dijo Dazai, su aura no había sido afectada, para nada
- ¿sobre que? – preguntó Chuya
- Mi salida del hospital – Chuya soltó un suspiro, saludó al doctor con un asentimiento de su cabeza, el otro lo imitó
- ¿Cuándo será? – preguntó Chuya
- Mañana – respondió Dazai
- En tres días – respondió el medico, ambos fruncieron el ceño, Chuya prosiguió a tomar asiento y observar
- Son solo dos días de diferencia – comentó Chuya
- Eso es bastante – dijo Dazai – dilo Chuya
- ¿Qué quieres que diga?
- Que con tus conocimientos no debería ser un problema si mañana me marchase, si llegase a suceder algo tu sabrías que hacer
- Sobrestimas mis conocimientos al respecto
- Claro que no – respondió Dazai – además, nada sucederá, llevo bastante tiempo estable, Chuya lleva bastante tiempo salvándome la vida – comentó el castaño
Chuya lo miró con algo de admiración, se veía bastante risueño, decidido, como si tuviese conocimiento pleno de que no perdería aquella discusión, mas bien, era como si él considerase que ya hubiese ganado. El pelirrojo sonrió un poco y llevo su mirada de vuelta al doctor, observaba a Dazai como si este fuese alguien sumamente cercano a él, cariño se filtraba a través de sus ojos un poco fríos. Llevó su mano hacia su cabello oscuro.
Entonces Chuya sabia que el castaño había terminado por hacerlo ceder.
- Necesito que siga instrucciones al pie de la letra, si lo dejo salir, será tu responsabilidad – dijo el doctor, ahora mirando a Chuya
El pelirrojo ni siquiera lo pensó, desde hace bastante tiempo que había decidido que haría que Dazai siguiese cada instrucción de los médicos, aunque tuviese que recurrir a tácticas sucias, lo haría.
- Lo tendré bajo control – aseguró el pelirrojo, todo bajo una atenta mirada y una sonrisa complacida de Dazai
- Te creeré – sentencio el medico, Chuya pensaba que este realmente se encontraba siendo flexible con Dazai, sin embargo, no comentó nada al respecto, se limitó a asentir – mañana podrás marcharte luego de que te visite por ultima vez – Dazai tomo aire con la intención de comenzar a reclamar al respecto – no negociare eso – sentenció el doctor, evitando las palabras del castaño
- Aceptamos la oferta – dijo Chuya, dando por finalizada la negociación, el medico lo observó, sonrió y dirigió su mirada hacia Dazai
- Pues ya esta decidido
Dazai solo sonrió. Ambos se quedaron en silencio hasta que el medico abandonase el cuarto. Chuya supo de inmediato que el castaño decía decir algunas cosas, con tan solo llevar sus ojos hacia la boca del otro lo supo, fruncía sus labios de una forma que hacia a Chuya pensar en lo adorable que era. Dazai abrió la boca y perdió su encanto.
- Chuya – soltó con una voz infantil – nunca debes aceptar las primeras ofertas demasiado rápido, me hubieses dejado continuar negociando y estaríamos ahora mismo saliendo del hospital
- Yo si saldré ahora mismo del hospital
- Solo porque las horas de las visitas están por acabar
- Exacto – soltó Chuya
- Yo debo quedarme aquí – continuaba reclamando el castaño
- Exacto – repitió Chuya, miró a Dazai, divertido
La expresión del castaño continuaba siendo como un niño pequeño iniciando una rabieta. Chuya soltó un suspiro y busco entre sus cosas en su mochila, esta se encontraba en el suelo a un lado de la cama de Dazai, hace un par de días había decidido imprimir una copia inédita de los avances de su libro, se lo había pedido a Matt ya que deseaba continuar trabajando en sus trabajos, aunque Matt asegurase que esos avances se encontraban listos y seguros para estar en el libro, no deseaba cambios en ellos, sin embargo, Chuya había terminado por pedírselo como un favor.
Y Matt sabia con certeza como actuaban los escritores, además de conocer la personalidad un tanto perfeccionista de Chuya, al menos con respecto a sus trabajos.
Accedió. Le dio una copia.
Pero Chuya tenia unos cuantos planes para esas copias.
- Ten, hazme un favor y critícalos un poco, haz algunas anotaciones – pidió Chuya, tendiéndole un gran numero de paginas con sus poemas
- ¿de verdad? – pregunto Dazai, rápidamente tomando las hojas – pensé que no me dejarías leer nada hasta la publicación
- Solo es un tercio del libro – dijo Chuya, restándole importancia – no te dejaré leer mas que esto, te entretendrá por un rato
- Saben que no me especializo realmente en poemas, no podría criticarlos
- Una simple opinión de un lector estándar estará bien – dijo Chuya
- Chuya deberías comenzar a llamarme tu musa o algo por el estilo, mas romántico, no un lector estándar – Chuya soltó una risa
- No eres mi musa, Dazai – dijo el pelirrojo – sabes que no escribo ese tipo de poemas
- Pero creo que si lo fui cuando desperté hace unos días y me encontré rodeado de hojas con tu escritura – dijo Dazai
Los colores del rostro de Chuya subieron, no podía negarlo en realidad, en ese momento si lo había sido, Dazai había sido la persona que lo había inspirado y a quien había dedicado aquellos poemas, llenos de sentimientos y pensamientos, oscuros y sinceros, había escrito de una forma bastante romántica, ahora que lo recordaba.
- Devuélveme mis hojas – dijo Chuya, refiriéndose a sus poemas descuidados de hace unos días atrás
- Claro que no – sentencio Dazai - ¡enfermera! – grito este al ver la silueta de una pasar por las afueras de la puerta, la mujer se sobresaltó y lo observó – el horario de las visitas ya termino, Chuya no quiere marcharse, planeaba quedarse a dormir nuevamente
- ¿Qué? Eso es mentira – dijo de inmediato Chuya
- Nakahara-san, sé que te preocupas por Dazai-san, pero será mejor que vuelvas a tu hogar, conoces las reglas – Chuya miraba de forma asesina al castaño, este le sonreía victorioso – tienes cinco minutos – le dijo la enfermera antes de seguir su camino y marcharse
Entonces el pelirrojo pudo escuchar la risa de Dazai, exagerada y fuerte, burlesca. Chuya se giró a mirarlo, listo para dejar salir su gran listado de insultos hacia el castaño, aunque se frenó por un momento al verlo tan feliz.
"dijo que tenia cinco minutos" pensó Chuya.
- Dime, Chuya – comenzó Dazai – ¿Qué piensas hacer en estos cinco minutos restantes? – su voz había adoptado un tono bastante lascivo
- Nada de lo que estas pensando – contesto de inmediato Chuya
- No seas aburrido, Chuya, cinco minutos serán mas que suficientes
Pero el pelirrojo ni siquiera estaba considerando la propuesta implícita de Dazai, se encontraba mas bien, pensando por si mismo que deseaba hacer esos últimos cinco minutos, no volvería a ver al castaño hasta el día siguiente, en realidad no era demasiado tiempo y podría despedirse como lo había echo los días anteriores, pero sabía que Dazai esperaba otra cosa.
Chuya decidió que esos cinco minutos jugaría con Dazai.
Rápidamente cerro la puerta y se acercó a Dazai, frente a la sorprendida mirada de este, Chuya sabia que este no esperaba realmente que hiciese algo como aquello, simplemente disfrutaba de molestar al pelirrojo, pero las acciones de este lo estaban tomando desprevenido.
- ¿Chuya? – preguntó
Pero no logro articular mas palabras. Los labios del otro lo callaron, devorándolo con ferocidad, en busca de saciar sus ansias del otro. Chuya subió a la cama y trepo sobre el cuerpo de Dazai, acomodándose sobre sus piernas, a horcajadas, sintió de inmediato las manos del otro envolverlo contra su cuerpo, sin embargo, Chuya manejaba el beso a su gusto, lo guiaba y demandaba.
Recorrió con su lengua los labios del castaño, tibios, recorrió y la zona para luego terminar por entrar en su boca, abrió un poco sus ojos solo para observar el rostro de Dazai, los ojos de este cerrados, una expresión casi de suplica. Chuya ahogó un gemido en la boca del otro.
El pelirrojo llevo sus manos inquietas hasta el cabello del otro, siempre le había agradado hacer aquello mientras se besaban, acariciarlo y jalar un poco de este.
Pero en ese momento tenían los minutos contados.
Chuya comenzó a separarse de los labios del otro, regalando breves besos en sus labios para terminar por morder un poco su labio.
- Sabes a medicinas
- Y tu a nicotina
Ambos se encontraban con la respiración agitada, Dazai llevo sus manos hacia los muslos de Chuya, comenzando a jugar con la tela de su pantalón negro, comenzaba a trepar hacia su entrepierna, el pelirrojo sonrió.
- Ya han pasado mis cinco minutos
Entonces Chuya se alejo, se levanto de la cama y tomo su mochila. Escuchando un gran listado de reclamos por parte del castaño. Antes de acercarse a la puerta y marcharse de forma definitiva, le regalo un ultimo beso breve a Dazai, este lo correspondió de inmediato.
- Nos vemos mañana – dijo Chuya
- Me las pagaras – soltó Dazai junto a un suspiro – nos vemos mañana, ovejita
GRACIAS POR LEER.
