No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la Saga de Crepúsculo. La historia es de Half Of My Soul, yo solo traduzco y me divierto.
I do not own the copyright. The characters belong to the Twilight Saga. The story is from Half Of My Soul, I just translate and have fun.
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Summary: En el momento que Sam encuentra a Bella en el bosque, las cosas cambian para ambos (Sam no conoce a Emily).
Pareja: Sam/Bella
Rating: T
Nayeli – Significa 'Te amo' en Quileute.
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El gran lobo negro olisqueó a la niña humana que yacía en el suelo tiritando. Ladeó la cabeza hacia un lado olisqueando, estornudando ante el hedor a sanguijuela que parecía cubrirla de pies a cabeza.
Se quejó, empujando su cabeza hacia un lado. Ella gimió suavemente, susurrando algo. El lobo gimió de nuevo acariciando su cabello. Su gran lengua rosada sobresalía lamiendo su rostro suavemente, el hedor a vampiro abandonaba su rostro.
Sus ojos se abrieron parpadeando, ojos marrón chocolate. A pesar de la oscuridad que cubría el bosque, sus ojos se encontraron con los ojos amarillos claros de la bestia negra que se alzaba sobre ella.
- Hermoso. – Ella susurró, cerrando los ojos.
La bestia se redujo a un humano. Sam. No hizo ningún sonido cuando la levantó. Se detuvo momentáneamente para mirarla con sus nuevos ojos. Estaba pálida como la nieve, nada especial, bonita... seguro. Ella le hizo pensar en Blancanieves.
Sam no dijo nada mientras la llevaba a casa.
Se tomó su tiempo, su cálido cuerpo la calentó rápidamente, y ella se acurrucó en su calor.
- Hermoso lobo. – Ella susurró.
Sam miró hacia abajo, tenía los ojos cerrados y respiraba acompasadamente. Ella estaba soñando con él. Sam se detuvo en la línea de árboles, inclinó la cabeza hacia la línea del cabello y respiró hondo.
- Encantador. – Él susurró.
Levantó la cabeza y siguió caminando. Charlie Swan lo vio primero, corriendo hacia él.
- Oh, Dios mío. Bella. – Él respiró, una mano acariciando su frente.
- Ella está bien. Simplemente noqueada por el frío. – Sam dijo sosteniendo a Bella cerca.
- Tráela adentro. – Charlie miró ignorando a todos ahora que Bella estaba en su línea de visión.
Charlie le abrió la puerta a Sam y caminó con facilidad, recostándola en el sofá, agarrando la manta y colocándola sobre ella. Después de asentir hacia Charlie, Sam se fue, desapareciendo en la noche.
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Pasaron los meses y todos los días desde ese día, Sam siempre estuvo en casa de Bella. Asegurándose de que comiera, llegara a la escuela, viviera un poco. La oscuridad en sus ojos ahora brillaba con un brillo que hacía sonreír a Sam cada vez que la veía.
Bella se rió de la expresión de Sam mientras él la veía terminar la lasaña. Tenía harina en la nariz cuando la ayudó a preparar el pastel de chocolate.
- Todavía no lo entiendo. – Se quejó.
Bella le dio una sonrisa y lo sentó.
- No te preocupes. Cocinaré para ti. – Ella sonrió. Sam no pudo evitar acercarla y sentarla en su regazo, acariciando su cuello. Era algo que hacía todos los días antes de irse. Bella hizo un puchero, frotando su frente contra la de él. – No te vayas. Quédate. – Ella susurró, suplicando.
Él tarareó, sus manos frotando sus brazos.
- Me tengo que ir. Volveré. – Él susurró.
- ¿Cuando? – Preguntó, inclinándose hacia atrás para mirarlo.
Sus ojos transmiten algún tipo de miedo. Sus ojos se estrecharon al notar la emoción.
- ¿Qué pasa? – Preguntó, sus ojos mirándola.
Miró hacia abajo y Sam levantó la mano y levantó la barbilla.
- Me temo que nunca volverás. – Se sorbió la nariz, roja.
Sam sostuvo su rostro entre sus manos con una mirada seria en su rostro.
- Nunca te dejaré como él lo hizo. ¿No siempre vuelvo a ti? – Preguntó, sus dedos recorrían su cabello. Bella asintió, una lágrima deslizándose por su mejilla. – Nayeli. – Susurró besando su frente y nariz.
Bella todavía no entendía lo que significaba, pero Sam se lo decía todos los días antes de irse. Ella sonrió respirándolo. Olía a madera recién cortada y a una especia que no podía colocar. Suavemente la acercó a un puesto y la abrazó.
- Nayeli. – Susurró de nuevo antes de alejarse y salir por la puerta trasera.
Bella nunca cuestionó cómo llegó a casa de esa manera y él le aseguró que algún día se lo diría.
Se volvió para volver a cocinar cuando sonó el teléfono. Abrió el horno mirando por encima de su pastel casi listo antes de estirarse para sacarlo del gancho.
- Residencia Swan. – Ella respondió.
- Bella... – susurró una voz.
Ella dejó caer el teléfono, el fuerte sonido que hizo ni siquiera se registró en sus oídos ya que todo lo que quería en ese momento era los fuertes brazos de Sam a su alrededor. Respiró hondo, antes de deslizarse hacia el piso frente al gabinete. Ella dejó escapar un suspiro tembloroso sacudiendo su cabeza de un lado a otro.
- No. No. No. No. – Cerró los ojos para que apareciera su brillante caballero. – Déjame sola. – Ella susurró al escuchar su voz.
Se detuvo por un momento y de repente pudo escucharlo muy bien.
- Irme fue un error... voy a volver.
La línea se cortó y Bella comenzó a llorar.
Solía desear este momento, pero ahora ansiaba algo diferente. Si Edward regresaba, temía perder a Sam para siempre. Él la hizo mejor. Sentirse viva.
Bella se puso de pie, cubriendo la lasaña con plástico de cocina. Apagó el horno después de pasar un tenedor por el pastel. Ella limpió, deseando tener el número de Sam. Le resultaba inútil tenerlo ya que él estaba con ella todos los días.
Bella apagó las luces y subió las escaleras arrastrándose hasta la cama, haciéndose un ovillo.
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Aiññ! Qué está pasando?! Ya mismo les subo la siguiente parte jaja no olviden dejar un comentario.
¡Nos leemos pronto!
