El valor, esa es la razón por la que comenzó a pensar en ser una heroína.

Recuerda bien el primer momento, le faltaba poco para terminar la secundaria y hubo un incidente con un villano, quería indicaciones para llegar a algún lugar, honestamente ella no recuerda como pero logró alejarlo. Tuvo mucho miedo ese día, derramó lágrimas, cayó al suelo de rodillas abrazada por sus amigas al darse cuenta que su vida corrió peligro. Durante el asalto a la USJ pasó algo similar, estaba paralizada allí, no podía hacer nada más que proteger consigo misma a un herido Thirteen.

"Fuiste muy valiente" "¡Deberías ser una heroína!" "La gente se pondría feliz con solo verte llegar"

Enseguida la gente a su alrededor comenzó a apoyarla en su nueva idea para convertirse en heroína, ella misma pensó que sería fácil. ¿Puede llamarse realmente alguien valerosa? Si en todas las oportunidades donde un villano se presentó terminó en el suelo llorando ¿Es valor incluso si tus piernas tiemblan del temor? ¿Una heroína puede temer por su propia vida de la misma manera que lo hace por la de los inocentes?

Nada de eso le importa ahora mismo, porque si bien sus piernas siguen temblando y su respiración está más agitada que nunca, está allí por el bien de todos.

Hoy no enfrenta a un villano al que no le importa, hoy no tiene ningún profesional a su lado.

Tiene que ser valiente, como todos sus compañeros ahora mismo.

Kaminari y Arashi han desaparecido entre los árboles y solo ellos dos quedan como la única barrera de defensa. Sato y Ashido, ninguno hace un solo movimiento, mantienen sus ojos puestos en ese enemigo del otro lado del claro. Su cuerpo parece gigante y, con cada paso que da, se agranda más, el único ojo color amarillento los escanea y causa escalofríos aunque ni puedan verlo por la distancia, la presencia de la muerte misma está frente a ella.

- No caeremos hoy, Ashido, recuerda por qué vinimos – Sato murmura – Aizawa nunca nos perdonaría –

Sus palabras se notan miedosas pero, al mismo tiempo, la tranquilizan.

Crocous da un paso al frente y sonríe.

Esto es lo que se siente…


Capítulo 29 – Un verdadero villano


El bosque arde bajo un asalto de fuego azulado, las cenizas vuelan por el aire dejándose caer, meciéndose por el viento, adornando la nublada noche como estrellas cercanas al cielo. Tanto Ashido como Sato retroceden centímetros al ver a la bestia de color rojo acercándose a ellos, Crocous, es algo inhumano, una falta a las leyes de la humanidad parado allí, sus enormes dientes se curvan en una sonrisa realmente sadica, ladea su cabeza para mirarles con su único ojo e inspeccionarles mientras continua acercándose paso a paso. Su presencia es algo aplastante, el aire se vuelve más denso con solo tenerlo a unos metros de distancia, sus hombros suben y bajan mientras sonríe, comienza a escaparse de su hocico una débil risa burlona.

Una risa que se convierte en carcajadas completas.

- ¿Esto es lo que aceptan hoy en día en la academia? – Les habla directamente, su voz grave y ronca es suficiente para helarle la sangre a cualquiera – Vienen aquí a arriesgar su vida ¿Para qué? ¿Piensan que dejando huir a Arashi podrán vencerme? ¿Qué los números les ayudarán? –

No pueden responder, solo fijarse en ese único ojo amarillento, la saliva que cae de su hocico de reptil manchando el suelo. Su sola presencia evoca la muerte misma, la experiencia de incontables batallas. Si algo bueno puede tomarse de la situación actual es que Sana ha seguido las ordenes y se ha largado con Kaminari a un lugar remoto, con suerte volverá pronto para ayudar, con un plan. Hasta entonces ellos tendrán que resistir.

- ¿Creen que por haber sobrevivido a la invasión de la USJ tienen alguna chance? Esos no eran más que amateurs llamándose villanos – Crocous se detiene en seco, estira una mano hacia adelante mostrando su puño, las garras en sus dedos, la fuerza de su agarre siendo probada con el aire mismo – Ahora están en las grandes ligas –

Sato logra juntar aire en sus pulmones y deja salir un grito furioso.

- ¡Si quieres llegar a…! –

- Sé cómo va esto, pequeño renacuajo – Crocous tuerce la cabeza hacia el otro lado, su rostro del lado derecho tiene un color más claro que el resto de su cuerpo, atravesado por cicatrices y quemaduras en forma de línea recta, pasando sobre el ojo que está completamente blanco – No necesito "pasar sobre ustedes", con unos gritos de dolor ella saldrá a encontrarme ¿No? –

- Tch – Sato queda callado, la mirada ausente es tan paralizante como el ojo de reptil.

- Especialmente la chiquilla rosa – Exclama el cocodrilo volviéndose hacia Mina, esta siente su corazón dejando de latir – Puedo oler tu miedo desde aquí, estoy seguro que no eres así usualmente… eres una de esas heroínas de apoyo… sonrisas y palabras bonitas… -

Se prepara, su cuerpo entero inclinándose hacia adelante, va a cargar contra ellos.

- Voy a despedazarlos… miembro por ¡MIEMBRO! –

Su fuerza es bestial, acentuada por el grito desaforado que exagera para que la oculta Arashi escuche, la única manera de frenarlo sería con una fuerza similar. No pueden permitirse estar a la defensiva desde el principio o perderán fácilmente, la única forma es responder con un ataque similar, puede que tengan miedo pero no por eso olvidarán el plan que habían conversado en el camino hacia aquí.

Sato salta a la batalla dejando salir un grito, Mina lo sigue de cerca aunque se asegura al separarse cuando va a producirse el impacto. Crocous intenta asestarle con un gran puñetazo pero él logra atraparlo con facilidad y devuelve de la misma manera, directo a su dura y puntuda mandibula, el lagarto mueve su cabeza entera dejando salir una estela de saliva en dirección contraria. Los dos gigantes se enfrascan en una prueba de fuerza, tomándose de los puños para ver quien cede primero, obviamente este siendo Sato quien, lenta pero seguramente, va perdiendo terreno de a poco.

- ¡Ah! ¡Tienes fuerza chico! ¡Admitiré eso! – Crocous aprieta sus puños con fuerza, sus garras comenzando a rajar el tejido en las manos de Sato y este gruñe, no queriendo darle la satisfacción de gritar.

- No solo fuerza – Dice el chico entre quejidos comenzando a jalar de los brazos para hacer a Crocous girar a un ángulo correcto - ¡Chúpate esa! –

- ¿Hm? –

El cocodrilo llega a ver una masa grande de líquido viscoso que se acerca, se le pega a la espalda como si fuera una repentina alimaña que no va a quitarse.

Detrás de él se para Mina Ashido, bajando los brazos después de haber disparado, como pudo, una buena cantidad de su acido. Ella nunca ha usado su acido tan abiertamente con una persona, dudó incluso por un momento contra el enorme monstruo pero, al escuchar los quejidos de Sato, no pudo evitar intervenir. Cuando comienza a pensar que había cometido un terrible error es que escucha ese sonido desesperante, escondido detrás del seseante ácido corroyendo y evaporándose.

Una risa de voz gruesa.

Crocous mira por encima de su hombro mientras mantiene a Sato en su lugar, el ácido en su espalda se desvanece, algo de eso cayendo al suelo para matar al césped debajo, deja atrás una mancha oscura sobre las escamas rojas pero estas siguen allí.

- Eso hace cosquillas – No puede verla, Ashido está fuera de su vista pero ese ojo blanco le hace sentir observada, como si estuviese viendo su alma misma y riéndose de su inocencia con esa sonrisa de dientes puntiagudos - ¿Eso era todo el plan? –

Está paralizada pero la voz de Sato la regresa al sitio del combate.

- ¡Oye, feo! –

Se sueltan uno al otro, la distracción es justa para que Sato logre golpear a Crocous varias veces, justo como lo hizo contra Cementos en la prueba que les llevó hasta este lugar, con fuerza bruta, golpe tras golpe, logrando hacer retroceder al enorme villano, aunque este siga riendo durante todo el descargue.

- Muy débil… – Se cubre con sus antebrazos y retrocede unos centímetros, cuando Sato cree que tiene la ventaja destapa su rostro y salta hacia adelante con una enorme mordida - ¡MUERE! –

El joven forzudo lo detiene de los hombros, los dientes del reptil casi tocan su nariz al momento que da el empujón.

- ¡Sato! –

- ¡Ashido! ¡Diles…! – Es lo único que logra musitar antes de tener que callarse para salvar su vida.

Al tener que empujar a Crocous sus brazos está ocupados y este logra atraparlo de la cabeza, cierra su boca y la aparta, aprieta su cabeza entre las dos gigantes manos y lo derriba hacia el costado. Sato cae rendido en el suelo boca arriba, apenas logra mirar hacia arriba para detener una pierna que venía a aplastar sus costillas, Crocous pone presión suficiente para que mantenerse en una pieza sea una tarea difícil.

- ¡Ya no hacen a los héroes como antes! – Dice el reptil divertido antes de dejar de intentar aplastarlo, continua asaltándole en el suelo pero esta vez con puños y patadas, uno por arriba que Sato ataja resulta en una patada en su abdomen, una pierna que es sostenida termina en un puñetazo en su espalda - ¡Vamos! ¡Chilla! –

Un chillo se escucha pero no de dolor, y no del muchacho en el suelo.

Ashido se prende de su enorme brazo, usando acido en sus manos para quedarse pegada, el villano debe sentirlo en el antebrazo porque se detiene inmediatamente y comienza a sacudirse de manera violenta.

- ¡Suéltame porquería! –

La sacude y, aunque ella intente aferrarse lo más posible, logra sacarla tomándola de una pierna, la levanta en el aire y la azota contra Sato, este levanta las manos para atraparla y con algo de fuerza aventarla lejos de Crocous quien todavía se para junto a él. Ashido aterriza en el suelo golpeando su cabeza, se incorpora hasta estar con una de sus rodillas en el suelo y ve a lo lejos a Crocous riendo junto a Sato quien acaba de reincorporarse en la conmoción.

- Todavía no terminamos – Dice el chico musculoso mientras toma algo de su bolsillo, lo que parece una pequeña bolsita con azúcar.

- Eso espero, o esto sería una decepción –

- No deberías haber bajado la guardia, lagarto –

Antes de que Crocous pudiese responder a la insolencia su cuerpo entero se pone tenso, recibe un golpe directo en la parte baja de la espalda y una sensación de dolor recorre todo su cuerpo. Se da la vuelta furioso, gruñendo cual bestia enjaulada, atina para atrapar al nuevo intruso y pronto siente como cae directo en sus garras. El chico que tiene en la mano ahora es de complexión escuálida y cabellera rubia, pero su rostro no se ve para nada aterrado, le lanza una mirada desafiante mientras sonríe condescendientemente.

- Hicieron un grave error al atacar –

- Voy a… - Aprieta su agarre con todas sus fuerzas pero el ruido es anormal, puede sentir que el muchacho tiene una textura extraña y, si bien su ropa cede ante la presión deshilándose, su cuerpo no recibe mayor rasguño - ¿Qué…? –

- Vas a tener que estar más atento si los números te fallan –

Un segundo golpe le causa un tremendo dolor, esta vez definitivamente lo siente más allá de la sorpresa, una mano igual de dura se hunde en su cuerpo desde el costado haciéndolo tambalear y, en el proceso, soltando al chico rubio. Logra tomar algo de distancia aferrándose a su costilla, sintiendo el sabor a sangre en su boca mientras ve al pequeño grupo agruparse frente a él.

Se les ha unido un pelirrojo, Kirishima, inconfundible, el fuego en sus ojos siendo tan aterrador como el propio villano.

Sato de vuelta en acción, su musculatura más marcada y parándose al medio del grupo.

Detrás Ashido, cubriéndose con los que están allí para pelear físicamente.

Monoma levantándose y caminando junto al recién llegado.

Un pequeño escuadrón de héroes que comienza a rodearle, paso a paso.

Si no le dejan espacio para hacer nada entonces tienen esperanza.

- ¡Podemos ganar esto! ¡Haremos que paguen por lo que hicieron esta noche! ¡Todos juntos! –

El grito del pelirrojo resuena en todo el bosque mientras se preparan para seguir la pelea.


La refriega continua su curso mientras el duo que ha logrado escapar se esconde sobre uno de los arboles tumbados en el camino hacia el claro, las ramas de este haciendo para un perfecto escondite y la superficie casi horizontal dejándoles espacio para bajar rápidamente si es necesario. Sana ha tomado a Kaminari y ha salido saltando lo más rápido posible, no hicieron demasiado camino antes de decidir frenar, es claro que Crocous no les perseguirá hasta que no se haya encargado del resto. Entre los arboles pueden verse a las figuras correr de aquí para allá, los gritos se escuchan pero no más alto que los golpes al suelo, los puños impactando contra la dura tierra o algún árbol.

Sana observa con rabia entre las ramas del árbol, Kaminari se le une enseguida al lograr subir arrastrándose contra el tronco y apartando las hojas para poder encontrarle.

- Si uso mi quirk entonces estaremos acabados, nos encontrará ¿Puedes cargar sin que lo use? –

- No pueden ganar – Kaminari no encuentra contestación en ella quien tiene la vista en otro lado - Debemos hacer esto rápido para poder volver. –

- No vamos a volver, Sana – Ella le devuelve la mirada a Denki quien se ataja enseguida – Sin un plan no lo haremos, a eso me refiero –

- ¿Qué clase de plan dices? –

- ¡No lo sé pero… algo! ¡Lo que sea! – Kaminari ve como Sana se acerca, posa su mano derecha sobre su hombro, buscando el contacto de piel a piel, entonces siente ese calor familiar, está absorbiendo energía sin que él la produzca. Afortunadamente habían probado esto unos días atrás. – Tu misma lo dijiste, no pueden derrotarlo, ambos sabemos que tu padre era el único que podía hacerlo –

- Tenemos que golpearlo fuerte y ya –

- Es más que eso –

Kaminari se aferra a su brazo, Sana vuelve la mirada a él, tiene una expresión preocupada, verlo allí también temiendo por la seguridad de sus compañeros logra calmarla un poco y apartar la vista del horizonte. Se concentra en drenar la energía suficiente, el proceso es más lento que hacerlo en el exterior, aunque no debería tardar más que unos minutos.

- No conozco a Crocous tan bien, más allá de ser un villano que mi padre solía pelear – Después del accidente no se interesó tanto en la carrera de su padre, le provocaba demasiado dolor, detalles sobre sus villanos, olvidando con el tiempo detalles sobre los villanos e incluso sobre la carrera de su padre.

- Tiene una terrible resistencia, pero además de eso su quirk le permite recuperarse de las heridas endureciendo su cuerpo cada vez más, en cuestión de minutos estará recuperado –

- ¿Puede curarse? –

- No del todo, las heridas siguen allí pero las tapa con su propia coraza de escamas, como poner un pedazo de cinta sobre cables expuestos –

Eso debió estar en alguna de las entrevistas de su padre, o algún blog que Kaminari leyó.

Sana frunce el ceño.

- Debe tener un punto débil –

- White Th… Tu padre nunca dijo nada sobre eso – Se corrige Kaminari.

- No lo diría, no si quisiera que Crocous siga desprotegido –

Los dos alumnos guardan silencio, el único ruido que se escucha entre ellos es el chispeo proveniente de Sana, los golpes detrás y el fuego azul que se extiende en la distancia constantemente dejándose oír, un infierno que se les acerca más y más. Kaminari emite un quejido, Sana se vuelve hacia él de nuevo y puede ver en sus ojos como se asoman unas lágrimas, lágrimas de alguien que no sabe qué hacer, lo único que sabe es que su quirk y, por lo tanto, él mismo es totalmente inútil contra Crocous y su resistencia a rayos.

La única manera seria con la fuerza de White Thunder, pero nadie aquí tiene semejante poder, incluso sus rayos solían ser lo suficiente poderosos como para paralizar al monstruo de Crocous, Sana podría intentar dispararle con su quirk pero si eso no da en un punto débil o al menos vulnerable entonces seria mucha energía malgastada, sin mencionar que necesitaría tiempo para cargar.

- Me gustaría tener su quirk, al menos para esto – Sana aparta su mano de Kaminari, él levanta la mirada y limpia las lágrimas con su manga.

- Crocous tiene más resistencia que nuestra fuerza combinada, incluso si alguien tuviera dos o tres veces la cantidad de poder necesaria… -

La cantidad de poder necesaria.

Tres veces más.

- ¡Eso! – Sana se enciende de repente, sus ojos recuperan algo de su brillo y su mano metalica golpea el tronco donde descansan - ¡Esa es la respuesta! Multiplicaré mi poder –

- ¿C-cómo…? –

- Cuando uso mi quirk sobrecargo mi cuerpo, por eso soy tan rápida y fuerte, hay una manera de sobrecargarlo más allá del límite, de un supuesto "cien por ciento" – Sana explica rápidamente – Y así multiplicar mi poder, hacerle frente a Crocous. –

- ¡Eso es increíble! ¿Sabes cómo hacerlo? –

- No… -

Recuerda las palabras de su tío en el patio, esa vez después del incidente en la USJ, cuando todavía comenzaba su carrera de heroína, parece ser hace tanto tiempo que apenas recuerda lo que respondió a tanta pregunta. Las instrucciones no eran claras ni siquiera para Kazuhiko ya que él nunca lo había hecho, hay, sin embargo, un sacrificio que viene con semejante poder.

- Puede ser fatal si lo hago –

Kaminari pierde su efusividad, frunce el ceño nuevamente mirándola, Arashi tiene su vista puesta en el tronco donde clava una de sus garras con fuerza para dejar un tajo.

- ¿Fatal…? –

- No sé cuánto pero… es un último recurso –

- Tal vez si lo usas por poco tiempo… - El chico rubio se fija en la batalla al fondo, sus compañeros todavía sufriendo a Crocous – Lo suficiente para buscar ese punto débil –

- Incluso si no funciona así, no hay otra manera –

Hace un tiempo alguien le preguntó ¿Qué es lo que haría en una situación de vida o muerte donde tenga que sacrificarlo todo? Ahora mismo el miedo le impide recordar la respuesta pero, lo que si recuerda es ese sol del atardecer, esa hermosa tarde que pasó con su tío entrenando, practicando, cuando todo parecía mucho más simple.

Cuando quería ser una heroína por cuestiones simples.


La batalla ha durado demasiado ya, a pesar de solo haber sido unos pocos minutos, el grupo se divide las tareas como habían planeado de antemano mientras hacen tiempo para que Sana y Kaminari regresen con un buen plan para vencer. Kirishima y Monoma alternan ataques mientras toman la iniciativa, Sato interviene en esto para atacar con su fuerza superior pero retrocede al momento de recibir golpes para ser cubierto por los otros dos muchachos con quirks de resistencia, Mina se mantiene lejos del enfrentamiento patinando en un círculo alrededor de ellos e intentando distraer con su acido.

Al principio esta estrategia sirvió pero no por mucho tiempo, Crocous comienza a entender cómo funcionan y hace gala de su propia experiencia en batalla, espera al momento indicado antes de ir directo a por Sato, ignorando a los otros dos, sus golpes apenas pueden detenerlo y por esto Sato ha recibido una buena cantidad de daño. Él quiere retroceder, alejarse, pero Corocus muestra tener una velocidad impresionante para su tamaño, dando fuertes pasos agigantados que cubren una gran cantidad de terreno, así es como termina trabado con él en otro forcejeo.

El reptil no deja de reírse durante todo el rato, disfruta la pelea y ni siquiera se la toma en serio, esto destroza los corazones de los estudiantes quienes siempre creyeron tener la ventaja.

Los ojos de Sato comienzan a perder su brillo, sus pupilas se achican y sus palabras comienzan a deslizarse, el azúcar tiene efecto en su mente.

- ¡Vamos! ¡Dame todo lo que tengas! ¡Creí que iban a hacerme arrodillar! – Crocous le grita frente a frente, Sato apenas puede mantenerlo entrelazando sus manos con las del enemigo.

- ¡Gh… AH! – Deja libre un brazo para asestar en el estómago de Crocous un buen golpe, este se queja pero no más que eso.

Su fuerza está fallando, necesita más azúcar, pero tomarlo sería perder la conciencia.

- Hehe – Un fuerte codazo baja directo en su espalda enviándolo al suelo, de rodillas con los codos en el césped.

- ¡Sato! –

Mina va a su rescate, se acerca patinando pero Crocous puede escucharla, estaba preparado para eso. Toma al joven en el suelo de los pelos y lo levanta hasta tenerlo derecho, todavía con sus rodillas en el suelo, hace un movimiento rápido para esconderse detrás de él obligando a Mina a frenar con su ataque, Crocous usa de escudo humano a Sato, si no hubiese frenado lo habría rociado con su acido. Ella aprieta sus puños, el rostro de su compañero se encuentra completamente rallado, sangre brota de una herida en el tabique de su nariz, su expresión es nula pues ha quedado desmayado con semejante golpe en la columna, o al menos está desvaneciéndose poco a poco.

- ¡Bastardo! – Le grita, impotente.

- Estúpida – Las garras de Crocous se aferran al cabello, agitando la cabeza de Sato – Dime ¿A cuántos compañeros has visto morir? –

Mina se siente asqueada por la pregunta y solo se mantiene en sielncio.

- No están jugando con la estúpida liga de villanos ahora, esta no es la hora de los Amateurs – Dice Crocous mostrando su enorme sonrisa del terror.

Alguien se acerca a rematarle y él empuja a Sato al suelo, pone un pie sobre él mientras da la vuelta para recibir a un muchacho de cabellos rojos que va por su espalda con un puñetazo. Creia que estaba a salvo pero lo recibe una mirada asesina por parte del reptil, levanta su mano como si nada fuera y atrapa el puño con facilidad, apretando su agarre alrededor, causando un quejido de dolor por parte de Kirishima.

- Buen intento – Dice mientras alza al pelirrojo con facilidad, tomándolo de una mano, él se estremece para intentar zafarse, en vano.

- ¡Vete al diablo! –

- ¡RESPETA A TUS MAYORES, PEDAZO DE MIERDA! – Suelta al niño en el aire, aprovechando esos segundos donde no toca el suelo para darle un buen golpe, su mano sola ocupa todo su torso y envía al chico endurecido a volar - ¡Estas son las ligas mayores, niñas! – Dice levantando el pie una vez más.

Mina queda completamente paralizada allí, Crocous pisa con fuerza a Sato antes de caminar en dirección contraria a ella, Kirishima se abalanza contra él asestando los golpes que puede, de frente, pero esto no es suficiente. Lo único que ella puede ver es la enorme silueta alejándose, peleando contra uno de sus compañeros al que ya no puede ver, sabe por demás que no podrá hacer nada, escucha los golpes viscerales, las armaduras que chocan y se quiebran una contra la otra, escucha las burlas del mastodonte escamado.

¿Cómo…? ¿Cómo se supone que ganen? ¿Es realmente tanta la diferencia entre ellos y un villano "verdadero"? Su voz ronca continua hablando, recordando que no son más que niños intentando jugar a ser adultos. Sus piernas tiemblan, deja de producir ácido y solo retrocede con pequeños pasos, clava sus uñas contra las palmas de sus manos, frunce el ceño y el mundo entero se pone borros por las lágrimas en sus ojos.

Kirishima ha sido derribado ya, segundos le ha tomado, lo está pisando una y otra vez, enterrando su cuerpo endurecido en un cráter hecho con su propia fuerza.

Incluso durante el incidente en la USJ no había sentido lo que siente ahora, no es tristeza porque siente enojo, al mismo tiempo no es enojo, un sentimiento que le revuelve el estómago y evita que se mueva. Un sentimiento de falta, falta de pertenencia hacia su propia vida, porque esta depende de la persona del otro lado, esa bestia con ganas de arrebatársela, de destrozarla pieza por pieza.

Y sin embargo, abre la boca para gritar.

No sabe que ha gritado ¿Fue un insulto o un simple grito amorfo?

Lo único que ve es que Crocous se vuelve hacia ella, su único ojo mirándole con su brillo anormal, su sonrisa ahora desaparecida reemplazada por una mueca de aburrimiento y seriedad.

¿Por qué he gritado…?


- ¿Por qué? –

No recuerda mucho de ese día, es una de esas memorias que eclipsan al resto, cuando no puedes recordar lo que pasó antes o lo que pasó después, lo único fresco en tu mente es el momento. Se encontró una hora después, en una plaza, sentada junto a su hermana mayor, todavía tenía lágrimas en su rostro y si cerraba los ojos podía recordar ese enorme villano que amenazó a sus amigas.

Ran le habla seriamente, siempre lo hizo, a pesar de ser la hermana mayor de las tres siempre trató a las otras dos como si tuvieran la misma edad.

- ¿Por qué intervenir? –

- Porque era lo… correcto –

No recuerda más que la voz de su hermana, esa tarde no pudo levantar la mirada, estuvo mirando fijamente al suelo durante toda la charla, su propio uniforme manchado, sus manos sosteniendo una pequeña lata de refresco mientras esta transpira mojándole ligeramente.

- Lo correcto – Ran se escucha lejana, ha apartado la mirada – Lo correcto hubiese sido llamar a la policía –

Se le escucha molesta, molesta porque Mina estuvo en peligro, molesta por pensar que podría perderla.

- Lo siento –

Siente un brazo que la rodea, una mano que le da palmaditas en su espalda, levanta la mirada lo suficiente para ver a su hermana sonriendo, algo inusual, enseguida se siente más tranquila.

- Siempre actúas sin pensarlo – Es una sonrisa casi invisible, brilla tanto como el mismo sol viniendo de alguien tan seria como su hermana – Termina eso y vamos a casa, papá y mamá estarán preocupados –


No quiere morir.

Ese es el sentimiento que atraviesa todo su cuerpo.

Es que no quiere morir, simplemente no quiere, sin embargo sabe que eso no depende de ella.

Se acerca caminando lentamente Crocous, sabe exactamente que ella no va a moverse, no si quiere seguir distrayéndolo. En el fondo Sato se encuentra completamente ido, Monoma se ha quedado sin quirk y está también paralizado buscando la manera de levantarse, Kirishima enterrado bajo un montón de pedazos de tierra. Ahora solo Mina resta para hacerle frente a semejante bestia, solo queda ella y no puede moverse en lo más mínimo.

Le dijo que podía confiar en ella, le dijo que todo estaría bien a pesar de que no lo sabía. Fue la más rápida corriendo por el bosque, la que propuso el plan junto a Kaminari.

Quería salvarla, no ponerse en peligro, ahora es ella quien necesita ser salvada.

Crocous se acerca más rápido, grita algo, Mina no puede oírle. Hacerse a un lado no haría ninguna diferencia, lo único que puede hacer es esperarle y esquivarle al último momento, seguir huyendo hasta que alguien pueda apoyarla. Su quirk es inútil, no tiene suficiente fuerza física para hacerle frente, ni siquiera puede segregar acido porque no puede concentrarse en otra cosa que no sea su propio miedo.

No puede gritar que no quiere morir, esas no pueden ser sus últimas palabras. No puede gritar nada. Da un paso atrás cuando ve la enorme silueta de Crocous abalanzarse sobre ella, dientes listos, saliva manchando su pecho y garras preparadas para arrancarle las entrañas.

Acido en sus pies, lista para correr.

Una trenza se cruza en su línea de visión, una trenza que ondea en el viendo, una que no estaba allí antes.

Entre ella y Crocous aparece una segunda silueta, esta es inconfundible, de lado como si hubiese llegado, materializándose de la nada, ambos pies sobre la tierra y un puño blanco metálico tirado hacia atrás. Enseguida pierde su balance, no puede ser que haya aparecido en un solo segundo, cuando Crocous estaba por saltarle encima, ella no estaba cerca ¿De dónde ha salido? ¿Por qué ahora? ¿Por qué tenía que protegerla con su cuerpo?

Mina intenta alcanzarla, estira una mano, todo sucede lento a pesar de solo ser unos segundos.

Crocous baja la mirada, también la ha visto, no es una ilusión.

Es ella.

Sana Arashi ha vuelto al campo de batalla.

El siguiente segundo se vuelve imposible de ver, una ráfaga de viento dispara a Mina hacia atrás cuando dos fuerzas enormes impactan, sus ojos se cierran, su cuerpo entero se vuelve hacia atrás y el ácido hace que se patine quedando tirada con su espalda en el suelo. Es algo similar a aquella vez en la USJ, All Might y ese enorme monstruo colisionando, un sonido a piedras chocando, una ráfaga de viento infernal, el chirrido de los rayos y los chispeos provenientes de ese mismo golpe, una repentina luz que la deja ciega.

Mina levanta la mirada, apoya ambos codos en el suelo todavía sin poder levantarse.

Sana está allí parada, dándole la espalda todavía, su camiseta está parcialmente quemada en la espalda, ni un rayo proviene de ella, como una tormenta que está en la distancia, no hace ruido pero aun así se ve amenazante, oscura, brutal. Sus ojos se dirigen hacia abajo, a los pies de la jovencita morena donde el césped se mancha en rojo, ambas manos están manchadas de sangre, sin mencionar que la misma cae desde su rostro.

"Estás sangrando…" Es lo que dice en voz baja, un susurro que desaparece comido por el silencio.

En la distancia Crocous chilla de dolor, tirado en el suelo de rodillas.

- ¿Cómo…? – Quiere preguntar pero entonces ve su rostro.

Se da la vuelta para enfrentarle ignorando por completo a Crocous, su rostro está tan mal como el resto, adornado con líneas de sangre verticales que bajan desde su frente, su nariz y sus ojos hasta llegar al mentón y de allí desprenderse para caer al suelo en pequeñas gotas. Su ojo izquierdo es aterrador, brilla en un blanco refulgente, su piel morena y su cabello oscuro se iluminan cuando este chispea cada unos segundos.

Se ve como un cadáver que camina, el dolor se siente en su mirada, no hay sonrisa, no hay alivio.

Y sin embargo, cuando habla, se escucha calmada.

Una calma aterradora que le susurra.

- Levántate -

Mina titubea pero no logra responderle.

- Todavía no terminamos. –


Una batalla brutal y casi perdida, ahora todo descansa en los hombros de Sana.

Gracias por leer, como siempre, y me alegra poder cumplir esta vez con el tiempo debido entre capitulo y capitulo. Dejen sus comentarios debajo y sus opiniones.

Nos leeremos pronto