Sé que siempre subo capítulo los sábados, pero por azares del destino no pude subir capítulo ayer. En fin aquí está el nuevo capítulo, espero que les guste.
Pov Sasuke.
— ¿enserio te quieres quedar aquí?
—Bueno, no es como si tuviera mucho dinero para quedarme en un hotel, además solo serán unos días, después rumbo a Paris —Azuka sonrió solo por cortesía.
Luego de deambular por la ciudad algunas horas todo malhumorado y asqueado de la vida en general, decidí volver a casa; cuando llegué me extraño ver a Azuka llevando sus maletas al estacionamiento, al inicio no comprendí el motivo de tal decisión, incluso llegué a creer que Itachi había tomado enserio mi palabra y ahora ambos se irían de la ciudad. Pero no era así, ellos dos habían terminado su extraña relación. Sin duda alguna me ofrecí a llevar a la chica a donde ella me indicara, por alguna razón la dirección que me compartió nos llevó hasta los departamentos en donde vivía Deidara.
— ¿estás segura? El tipo que vive aquí es un poco raro, es artista y ya sabes cómo piensan los artistas. —trataba de persuadirla mientras llevaba sus maletas conmigo.
—Sasuke idiota, yo también soy artista. —me fulminó con la mirada. —estoy segura, aquí también está Kizame y yo confió plenamente en él. No es tan rudo como parece.
—bien, yo solo quiero que estés bien.
Tras subir las escaleras nos hallamos en el mismo lugar donde la conocí, ella tocó la puerta y tras esperar un poco Kizame abrió, al verla no hizo más que abrazarla y decirle que Itachi era un imbécil.
—también vino el Uchiha menor, vamos pasen.
No me sorprendió en lo absoluto ver a Deidara bailando como un idiota hippie mientras escuchaba sus grupos de rock psicodélico, ninguno de los tres le prestó mucha atención y solo seguimos a Kizame. Nos condujo al pasillo donde se hallaban al menos ocho habitaciones, sabía que una de ellas le pertenecía a mi hermano, pero hice caso omiso. Kizame me pidió que dejara las maletas en cualquier lugar y al terminar de subir unas escaleras en forma de caracol nos encontramos en una especie de salón pequeño; en este se encontraba un sillón en forma de L y más adelante una terraza con vista a la ciudad.
—Así que Deidara es rico —me referí en un tono cálido.
—eso creo, pero es un imbécil, el tipo se gasta su dinero en drogas y alcohol. A veces también compra cosas de arte, que quedan regadas por todo el departamento, ahora mismo tengo un cuadro muy abstracto en mí habitación. Ni siquiera me preguntó si lo quería, un día llegué y ya estaba ahí. —Kizame hizo un mohín mientras tomaba asiento en el sillón. Azuka al contrario camino por la pieza mientras admiraba los grandes lienzos que había en las paredes.
— ¿ella va estar bien aquí? —necesitaba preguntarlo.
—sí, ¿Por qué no lo estaría?
—bueno aquí vive mucha gente y la mayoría están enfermos, sin ánimos de ofender. —Reí un poco —no me gustaría que ella pase un mal rato con todos ustedes.
—no hay nadie más aquí, salvo Deidara y yo. Pain y Konan se mudaron hace unas semanas, según el escándalo de Deidara les proporcionaba migraña, Hidan viene algunas ocasiones, pero en realidad ya vive con la molesta de su novia. Kakuzo viajó al otro lado del continente, sospecho que está trabajado con algún mafioso. Ya sabes a ese sujeto le gusta el dinero.
—ya veo. Tú ¿Qué piensas sobre todo esto? —arrugué un poco mis cejas.
—meh... pienso que es una situación estresante. Itachi jodió lo que pudo ser una buena relación y todo por esa niña conflictiva. —se cruzó de brazos mientras seguía hablando. —en alguna ocasión me pregunté que tenía ella que hizo que Itachi se convirtiera en un idiota. Nunca le conocí una relación seria y aunque en realidad no la conozco tú hermano la procuró bastante. —
Me dolía escuchar todo lo que Kizame decía pero traté de no externarlo.
—Azuka estará bien aquí Sasuke, ella es una mujer fuerte, se enamoró del incorrecto, pero así es la vida.
—En eso tienes razón —hablé quedamente.
— ¿Qué, tú también tienes problemas de ese tipo? Que extraño, pensé que eras más listo que Itachi en ese aspecto. Por lo general tu hermano es muy... como decirlo, muy sensiblero, pensé que tú no.
—no hablemos de eso, es más embarazoso de lo que crees.
—bien, en realidad no me gusta hablar de esos temas, ¿quieres beber algo? Aunque siendo realista lo único que puedo ofrecer son bebidas alcohólicas, esta casa está llena de perdición —un aura oscura se ciñó sobre él.
—no quiero beber nada, creo que lo he hecho bastante los últimos meses.
—yo si quiero beber Kizame, trae lo que sea. —Azuka volvió de su visita a la galería de Deidara.
—de acuerdo, ahora vuelvo.
—Azuka lo preguntaré una vez más ¿estás segura de querer dormir aquí? Podemos correr al imbécil de Itachi del apartamento, de cualquier forma tiene más lugares donde ir a dormir — dije mientas pensaba en la pequeña pieza a la que me había llevado.
—no te preocupes, este lugar es bueno para mí. Además ¿Cómo podría sacar a Itachi de su propia casa? Eso sería tonto. Pero olvida eso, hace un momento escuché cuando dijiste que tu situación era embarazosa ¿a qué te refieres?
—No debiste escuchar eso, pensé que le ponías atención al arte conceptual de Deidaraa —hice unos gestos soberbios mientras hablaba.
—no entiendo como no aprecias el arte, eres arquitecto, eres un artista que trabaja a grande escala.
—nunca lo he pensado de esa forma —
—es porque eres un idiota, pero no me cambies el tema. ¿Por qué es embarazoso?
— ¿no podríamos seguir hablando sobre quien es artista y quién no? —Me miró con desagrado —bien ¿Cómo lo digo sin que suene terrible? —pensaba una forma de externar mi situación, aunque no sabía si era correcto hablar de Sakura con ella.
— ¡ya dime! — me arrojó uno de los almohadones que servían como respaldo.
— ¿recuerdas aquella noche en que te hablé de la chica que me gustaba? Te dije que ella no se encontraba bien, en realidad ella sufrió una sobredosis y tras estar hospitalizada sus padres decidieron internarla en una clínica de adicciones. —apreté los labios un segundo. —bueno, yo quizás no he convivido mucho con ella. Solo hemos tenido algunas conversaciones y... nada. Pero en verdad me gusta, me siento bien cuando estoy con ella. — bajé la mirada al recordarla.
— ¿piensas que es embarazoso por qué esta en una clínica de adicciones? Eso te convierte en un imbécil Sasuke.
—No, obvio no es eso, yo no soy así. Me referí como embarazoso frente a Kizame por lo complicado de la situación. —suspiré mientras observaba a Azuka. —ella es Sakura, la misma chica que tuvo una relación con Itachi. —me deje caer sobre el gran sillón y me cubrí el rostro con mi antebrazo.
— ¿Qué demonios? Que alguien me explique que tiene esa niña para atraer a dos sujetos de la misma sangre, ella no me pareció tan bonita cuando la conocí. —Azuka se notaba enojada. —es decir ¿Qué ella está jugando con los dos? Que niña tan más cínica.
—Espera, no pienses así de ella. Cuando yo la conocí ella ya no tenía nada que ver con Itachi, ustedes estaban en Europa. Pero sé que aún lo quiere y eso me hace sentir estúpido. — sonreí para tratar de suavizar su comentario.
— ¿ella no lo sabía?
—No, hoy por la tarde la visité y se lo dije. La forma en que reaccionó me desconcertó un poco, me hizo entender que no lo sabía. Ahora no sé qué hacer, Itachi tampoco lo sabe, el piensa que solo soy un amigo preocupado. No tuve el valor para decirle la verdad. Esto es una mierda. —arrojé la gran almohada hacía el suelo sin darme cuenta de que Kizame había regresado, por poco le tiró las bebidas que llevaba consigo.
— ¡¿eres estúpido o qué?!
—Lo siento, no te vi —me levanté para recoger el cojín.
—sí, sí. Lo que sea. —se dejó caer en el sillón y comenzó a beber.
—creo que mejor me voy, sino acabare ebrio y estoy harto de estar ebrio.
—pero no hemos terminado de hablar. —Azuka parecía demasiado interesada en darme su opinión. Así que volví a mi asiento, quizás me haría bien hablar del tema con otras personas.
—creo que si quiero una bebida Kizame — le sonreí y el tipo me chistó la lengua.
—eres una molestia Uchiha. —Se levantó y comenzó a andar —espero que eso que vas a contar sea lo bastante interesante.
Miré a Azuka y esta comenzó a reírse. Le arrojé el almohadón que acababa de levantar, la chica hizo lo propio y comenzamos a jugar.
Pov Sakura.
Pasé toda la mañana y parte del día en el área que tenían destinada como hospital, la enfermera me comentó que el imbécil del Dr. Uchiha no había firmado aún mi alta y a pesar de mi empecinamiento por salir de aquel lugar, no fue posible. El sujeto me daba mala espina, algo en él me desagradaba aunque no podía definir qué es lo que era. En fin, tras salir de aquel inmundo lugar comí como una bestia, nunca he sido una persona que se alimenta demasiado, pero siempre que tengo ataques de pánico, un hambre atroz me agobia. Mientras comía estuve pensando lo que Sasuke me había confesado, todo lo que me ha sucedido en los últimos meses había sido como la peor broma del mundo. Ellos dos hermanos era lo último que me faltaba para terminar de tirar mi vida a la basura.
En realidad no sabía que hacer ¿tendría que hablar de esto con Itachi? O ¿era algo sin importancia? Aunque para mí sí tenía importancia. Después de la forma tan hosca en la que me retiré de la sala de visitas y después de todo el drama ocurrido por mi condición de neurótica tuve toda la noche para pensar, descubrí que Sasuke parecía herido mientras hablaba de su hermano ¿y cómo no estarlo? No me gustaría quedar mal con él, indudablemente me hizo sentir cosas desde que lo conocí y aquella noche que pasamos juntos hacia eco en mí cabeza. Yo no quería lastimar a nadie, en realidad es un asco sentirse traicionado o abandonado. Ambos sentimientos los conocía bien.
Eran casi las seis de la tarde, la hora de mi consulta se aproximaba y aunque no quería tomarla con ese sujeto tan extraño tenía que hacerlo, «al mal tiempo darle prisa» pensé mientras caminaba hacia mis aposentos, aún debía tomar una ducha y tratar de verme lo más saludable posible; este idiota tenía en sus manos la oportunidad de dejarme aquí por más tiempo. No era eso lo que quería.
Estaba sentada en el diván del consultorio, el Dr. aún no llegaba y yo me comenzaba a impacientar, el reloj que tenía frente a mí, me decía que el sujeto tenía quince minutos de atraso. —Que descortés —dije en voz baja, mientras me reacomodaba en el canapé. No paso mucho tiempo más para que la puerta se abriera y diera paso al Dr. el cual caminó con soltura hasta el gran escritorio. No tomó asiento en su sitio sólo se recargó en el escritorio y me miró fijamente, algo en él me incomodaba bastante.
—bien ¿Cómo te encuentras? —habló sin premura y sin mostrar algún interés.
—estoy mejor, gracias.
—qué bueno. Lamento no liberar tu alta antes, tenía asuntos pendientes en ala Este del hospital. —no dije nada solo me encogí de brazos. —Entiendo que vas bien con el programa, quiero creer que el hecho de que no convivas demasiado con tus compañeros no tiene nada que ver con tu "adicción" sino con tu forma de ser —había utilizado sus manos para contener la palabra adicción entre comillas, eso me pareció un tanto impropio viniendo de un Dr.
—eso creo.
Obito Uchiha dio la vuelta al escritorio y tomó asiento, frente a él se encontraba lo que parecía mi expediente, él lo ojeo un par de minutos y posteriormente me volvió a mirar. Nos miramos fijamente «esto es raro» me dije a mí misma mientras rompía el contacto visual y posaba la vista en cualquier otro lugar.
—no suelo ser tan ortodoxo como Kakashi, en tu expediente hay algunas cosas que han llamado mi atención. Creo que lo que llaman problema de drogas no es realmente un problema. Prefiero pensar que eres joven y algo torpe, quizás influenciable. Por consiguiente comenzaste a consumir, aunque lo que he leído es que no consumes drogas duras. En realidad sería un problema si fueras un consumidor activo de heroína o cocaína, pero por lo general solo es LSD y marihuana. Hasta yo lo he hecho. En lo personal esto no me interesa, he visto tu evolución y no parece que estar limpia te afecte de alguna manera, yo pondría más atención a tus ataques de ansiedad. Aunado a esto... —volvió a ponerse de pie para rodear el escritorio y quedar más cerca de donde yo me encontraba — las cámaras te han interceptado en situaciones poco comunes. Ya han pasado varias semanas para poder concluir algo más certero que un simple ataque de ansiedad o que el insomnio ha hecho que veas o escuches cosas donde no las hay. —El Dr. guardó silencio tras decir esto, me puse nerviosa al instante ¿Qué debías hacer o decirle?
— ¿Qué estás insinuando?
—creo que es bastante claro. ¿Sabes? me gusta que me observen mientras doy terapia, no me gusta desgastar mis pensamientos e ideas en alguien que no me presta atención. Te pido de la mejor manera que me mires —tras decir esto, volví mi vista hacia él. Estaba inquieta, en realidad me costaba posar mis ojos en los suyos —correcto. Entonces, como bien sabes pertenezco al ala de psiquiatría del hospital, en ese lugar hay bastantes personas similares a ti, ¿Cómo es que tus padres no se dieron cuenta antes? — tragué grueso y bajé la mirada.
— ¿Qué es lo que quiere saber? No entiendo sus referencias ni su forma tan áspera de tratar a un paciente. Solo he venido aquí para darle seguimiento a mi tratamiento, usted lo ha dicho bien, no tengo ningún problema de adicción, solo tuve mala suerte. En cuanto a mis ataques de pánico y ansiedad, es algo que se me diagnostico hace algunos años, no hay manera de que sea otra cosa. —Lo miraba con desprecio, pero en realidad estaba muy nerviosa — ¿sabe? En realidad me estás haciendo sentir acosada.
— ¿acosada? —alzó una ceja y comenzó reír.
—sí, el día de ayer me estuviste viendo mientras estaba con mis amigos y eso de que me has observado por las cámaras es bastante enfermo.
—lo siento si te he dado esa impresión, pero ¿sabes? Soy médico, mi trabajo aquí es vigilar que los "adictos" no hagan estupideces. No te estaba acosando el día de ayer, solo examinaba tus reacciones. Me es difícil creer que quieras estudiar Psiquiatría. Y sobre los videos, se revisan a todos por las cámaras. ¡Ah! Pero no todos hacen cosas singulares como lo haces tú. —tomó asiento en el sillón frente a mí y me observó con cautela.
—lo que sea que haces, solo logras que me sienta incomoda.
— ¿Por qué no le recibiste el libro a Sasuke? ¿Era un libro malo?
— ¿Cómo sabes su nombre? También investigas a mis conocidos —el sujeto arrugó su entrecejo al oír mis últimas palabras.
—es obvio que si conozco a Itachi lo conozca a él. ¿Por qué estabas tan molesta cuando entraste de nuevo al recinto?
—eso no te incumbe.
—claro que no, tampoco me importa. Como te dije quiero saber qué es lo que hay en esa cabeza tuya, quizás pida que te realicen un encefalograma.
—No encontraras nada interesante
— ¿en realidad no encontraré nada?
Lo miré un par de segundos fijamente, estaba asustada pero no quería verme como una cobarde delante de él.
— ¿Qué es lo que quieres? Tal vez estás dándole muchas vueltas al asunto, siempre he sido alguien a quien cuesta trabajo dormir. No quiero tener más problemas, solo buscó salir de aquí lo antes posible. —volví a bajar mi mirada, creo que él estaba ganando.
—sólo la verdad, siempre queremos la verdad ¿no es así? Si te hace sentir más segura, te diré que Itachi es mi familiar. Y esto, lo que estamos hablando no tiene nada que ver con él.
— ¿también son familia? Qué asco, ya no sé a dónde es que me vine a meter. Yo solo quería solucionar las cosas entre él y yo. No quería a su hermano en mi cama ni a otro familiar estudiando mi cabeza. Esto es irónico.
— ¿Qué? Así que tú y Sasuke ¿lo hiciste cómo parte de una retorcida venganza?
—obviamente no, no sabía que eran hermanos, hasta el día de ayer que Sasuke vino y me arruinó más la vida. —Obito comenzó a reír desaforadamente, ladeé un poco la cabeza.
—oye chica sí que tienes mala suerte. —siguió riendo mientras yo me hacía más pequeña. —Haremos algo, háblame con la verdad, buscaré la manera de sacarte lo ante posible de aquí. Quizás pida tu traslado al ala de psiquiatría, total ya tienes un amigo confiable en Kimimaro. Solo estoy bromeando, ayúdame a ponerle nombre a esta situación, quizás sea beneficioso para ti.
— ¿Por qué estás tan obsesionado con este tema?
—Es lo que hacemos los psiquiatras, pero como te dije soy más heterodoxo. No me importa romper algunas reglas. —me regalo una sonrisa algo siniestra
—ya me di cuenta. Si te dejo estudiarme ¿me harías un favor? — supuse que yo también podría jugar ese juego.
—obviamente no traeré ningún tipo de droga.
—no es eso. Sácame de aquí, solo una noche. Si pudiste meter a Itachi, quizás puedas sacarme a mí. —lo miré de forma sumisa.
—no eres tan tonta como lo creí, está bien. Te daré una noche de libertad.
Me encanta Obito en demasía, tendremos más de él en los próximos capítulos.
