No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la Saga de Crepúsculo. La historia es de Half Of My Soul, yo solo traduzco y me divierto.

I do not own the copyright. The characters belong to the Twilight Saga. The story is from Half Of My Soul, I just translate and have fun.

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Summary: Con el regreso de Edward, Bella teme perder a Sam, quien teme perder a Bella.

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La habitación de Bella dio vueltas mientras su mente intentaba procesar lo que sucedió horas antes. Todavía estaba vestida cuando Charlie llegó a casa y la vio. Él la miró con sus agudos ojos notando un cambio.

- ¿Bella? ¿Cariño? ¿Estás bien? – Bella sacudió la cabeza.

- Él regresará. No quiero que regrese. – Ella susurró.

Charlie abrió más la puerta dando unos pasos.

- ¿Quién? – Charlie preguntando esperando a Dios que no fuera Edward.

- Edward. – Murmuró ella.

Charlie maldijo yendo hacia su hija. Se arrodilló junto a la cama y le retiró el pelo.

- Llamaré a Billy para que avise a Sam cariño, ¿está bien? Siempre te hace sentir mejor. – Bella no dijo nada mientras asentía, sus ojos marrones lo miraban fijamente.

Charlie salió de la habitación con el ceño fruncido en la cara al abrir la puerta. Bajó las escaleras hacia el teléfono. Mientras recogía la línea, llamaron a la puerta. Él dejó el teléfono sobre la mesa y se dirigió a la puerta. Al abrirlo, no pudo evitar mirar al chico de cabello bronce.

- Aléjate de aquí. ¿Cómo diablos llegaste aquí tan rápido si Bella dijo que regresarías hace unos segundos? – Espetó, mirando a Edward.

Edward bajó la vista disculpándose.

- Solo quiero hablar con Bella, señor. ¿Está ella en casa? – Charlie sacudió la cabeza.

- Bueno, no quiero que veas a Bella y ella tampoco quiere verte. Sal de mi porche. Ahora. – Amenazó con cerrar la puerta en la cara de Edwards.

Regresó hacia el teléfono. Marcó rápidamente el número de Billy.

- Residencia Black. – Billy murmuró adormilado.

- Billy... ¿cuál es el número de Sam? Cullen ha vuelto y Bella está en... – El grito espeluznante de Bella lo interrumpió cuando dejó caer el teléfono corriendo escaleras arriba.

- ¡Bella! ¡Bella! ¡Bebé, respóndeme! – Charlie abrió la puerta de su habitación con un golpe. La cama de Bella estaba vacía y su ventana abierta de par en par. – ¡Mierda! – Espetó corriendo de vuelta escaleras abajo. Levantó el teléfono otra vez, la voz frenética de Billy al otro lado. – Billy... llama a Sam y dile que se encuentre conmigo aquí. Ese hijo de puta tiene a mi hija. Y Billy... ningún humano puede llegar hasta aquí escalando. Sé sobre las historias de la tribu. Me vas a contar lo que sea y todo cuando recupere a mi bebé. – Charlie colgó el teléfono y agarró su escopeta y las llaves que se dirigían al crucero.

Se sentó en el auto por un momento solo pensando en los lugares donde podrían estar. Un fuerte golpe en la ventana lo hizo saltar. Sam estaba mirando hacia adentro, su rostro mostraba una ira completa.

- Entra. – Charlie respondió.

Parpadeó en estado de shock cuando Sam estaba del otro lado y abría las puertas en segundos. Sam solo lo miró con sus ojos oscuros.

- Te lo explicaré más tarde. Ve a la casa de los Cullen. – Murmuró, su cuerpo temblando ligeramente.

Charlie salió del camino de entrada, con la sirena a todo volumen.

- No sé qué está haciendo, pero juro por Dios que le dispararé. – Charlie murmuró haciendo una aguda izquierda.

- Las balas no servirán de nada. – Sam murmuró, su cuerpo tensándose.

- Bueno, ¿qué hace? – Charlie espetó girando alrededor de un auto.

Giró a la derecha y se dirigió hacia el largo camino de entrada. La casa estaba oscura y Charlie temía lo peor.

- Quédate en el auto. No importa lo que escuches, quédate en el auto. – Sam dijo antes de salir. Sam desapareció en la casa, su cuerpo temblando. – ¡Cullen! – Él bramó gruñendo.

Edward apareció en lo alto de las escaleras, sus ojos de un rojo brillante.

- Llegaste tarde, perro. He probado la dulce ambrosía de su sangre. Estaba... deliciosa. – Edward sonrió, lamiéndose los dedos.

Sam gruñó con la mente en blanco por la ira. Edward frunció el ceño, la sonrisa arrogante en su rostro cayó. No había nada más que silencio. Sam se desvaneció, su tamaño masivo alejó los muebles. Voló hacia las escaleras, sus grandes dientes chasqueando. Edward se movió rápidamente, volteando sobre Sam y bajando las escaleras. Las escaleras crujieron en protesta por el peso.

Sam bajó su cuerpo, gruñendo. Edward se agachó esperando a Sam para saltar. Sam sabía que Edward esperaba que saltara especialmente con el crujido de las escaleras, pero no lo hizo. Sam dejó que las escaleras se rompieran bajo su peso, y cuando se rompieron, se lanzó hacia adelante, sus enormes patas aterrizaron en el pecho de Edward.

Cayeron al suelo y Sam apretó los dientes alrededor del cuello de Edward mordiendo con fuerza. Edward rio. El chasquido de un encendedor sonó cuando Edward lo levantó hacia su propio cuello, la primera gota de veneno lo encendió en llamas.

Sam se tambaleó hacia atrás con un grito evitando el fuego. Edward se puso de pie, su cuerpo envuelto en llamas. En un instante, Edward estaba en la cocina encendiendo la estufa de gas, su cuerpo producía suficiente energía para hacer eso antes de caer al suelo carbonizado.

Charlie observó desde afuera cómo la casa estallaba en llamas. Jadeó, saliendo corriendo del auto, sin saber qué hacer. Él simplemente se arrodilló y comenzó a rezar.

Sam ni siquiera intentó retroceder mientras empujaba su cuerpo al segundo piso. El fuego ni siquiera podía enmascarar el olor de su Bella y él estalló a través de una puerta cerrada, Bella tendida en el suelo. Sam se quejó dirigiéndose hacia ella. Podía detectar un latido levemente, muy débil mientras usaba sus dientes levantándola por la camisa. Se puso de pie sobre sus patas traseras, volviendo la espalda hacia la ventana.

El fuego ya estaba en su camino. Confíando en su cuerpo al revés por la ventana. Con Bella todavía en sus dientes, la hizo girar para que ella estuviera boca arriba cuando aterrizó. Se giró justo a tiempo aterrizando sobre sus patas con Bella en su espalda.

Charlie observó cómo se rompía la ventana, una enorme forma negra que caía con su hija sobre su espalda. Observó con asombro cómo se acercaba a él. Se arrodilló ante el grupo, dejando a Bella en el suelo. Ante sus ojos, el lobo se encogió, convirtiéndose en un Sam desnudo.

Sam cayó de rodillas y acunó a Bella cerca de su pecho.

- Nayeli. – Susurró sus ojos cerrados.

- Hermoso. Lobo. – Bella susurró, sus ojos marrones mirándolo.

Sam pudo ver que la luz comenzaba a desvanecerse en sus ojos.

- Si. – Susurró, acariciando su cabello.

- ¿Qué significa eso? – Ella preguntó con voz ronca.

Sam tragó saliva, con la boca seca.

- Significa que te amo. – Él afirmó.

Bella le dio una pequeña sonrisa, su cuerpo palideció por segundos.

- Yo también te amo. – Ella susurró, cerrando los ojos.

Sam miró a Charlie con los ojos llenos de lágrimas. Charlie avanzó, su rostro grabado con incredulidad.

- No. No, no, no. Ella no puede ser. – Gritó.

Sam tomó una respiración temblorosa.

- Lo siento. – Susurró entrecortadamente.

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Ay no, ay no, ay no… tranquilos! Aún nos queda una parte… a lo mejor algún milagro ocurre! No olviden dejar un comentario.

¡Nos leemos pronto!