Capítulo 39

Sospechas

Mi padre me despierta con suavidad.

-¿Qué pasa?- Le pregunto nerviosa pensando que se trata de lo de Bob y que de algún modo sabe que he tenido algo que ver.

-Sé que es temprano, pero quiero ir a recoger algunas plantas medicinales.-

Me siento en el catre aún aturdida. –Te acompañaré pero, ¿por qué no esperar a después?-

-Me apetece pasar un rato contigo antes de que estés demasiado ocupada para hablar con tu viejo padre.- Bromea. –Te espero fuera.-

-Papá, tú no eres viejo.- Digo dándole un beso en la mejilla antes de que salga.

-Cierto, lo que soy es una reliquia.- Se ríe de sí mismo. Niego cayendo divertida en su juego.

Consigue hacerme sentir mejor con facilidad.

Desde que era pequeña, siempre ha sido así.

Termino de vestirme, me hago una coleta, cojo mi machete y estoy lista.

En la entrada del pabellón veo a Merle esperando junto a mi padre.

-¿Vendrás con nosotros?- Pregunto sorprendida.

-Claro, el Doc me ha prometido un paquete de tabaco.- Dice sin más.

-¿Por qué no salimos por la parte de atrás? Ahí está el arroyo, seguro que habrá plantas que te puedan servir.- Le sugiero a mi padre para así no tener que pasar por el patio.

Por alguna razón, no quiero que mi padre sea el primero en ver a Bob, siento que de alguna manera al tenerme a su lado, lo sabría al instante.

A pesar de que no me arrepiento de lo que dejé que Ethan hiciera por mí, que mi padre lo llegue a descubrir, o siquiera sospechar, me avergüenza profundamente.

-Cierto, buena idea.- Él nos abre camino sin permitir que sus muletas le resten vitalidad mientras el sol comienza a asomar tímido sobre la línea de los árboles.

-¿Cómo es que estás despierto desde tan temprano?- Le pregunto a Merle ahora que mi padre está algo retirado.

-Me pareció escuchar algo anoche,- dice serio torciendo la boca.

-¿Qué fue?- Le cuestiono con una sonrisa amable, disimulando mis nervios.

-Una especie de chirrido,- escupe al suelo –seguramente hasta lo soñé, el caso es que no pude volver a dormirme.-

¡Él nos oyó en la oscuridad! Si nos hubiera pillado tendríamos que haberle matado, me estremezco solo de pensarlo.

-Pero sospechas que no es solo eso, ¿no? De lo contrario no nos acompañarías.- Finjo tener frío y me arrebujo más en mi chaqueta.

-Mira niña todo lo que sé es que han pasado cosas malas últimamente, y que no está demás tener un poco de cuidado.- Gruñe molesto. –Ahora mueve el culo y cruza.-

-No hace falta que te enfades,- digo para calmar sus ánimos, -me alegra que estés con nosotros.- Acaricio su brazo sano al pasar junto a él como gesto de agradecimiento.

Mientras salgo no puedo evitar pensar que las cosas no están saliendo precisamente como esperaba.

Aún no me creo que haya conseguido ir y volver sin que lo note, al parecer no soy la única que se agotó ayer.

Sonrío para mí enternecida por verle así.

Tan relajado e inocente.

Dejo la ballesta a los pies de la cama y me tumbo de nuevo a su lado.

-Buenos días angelito.- Le llamo acariciando su cadera.

Él sonríe aún adormilado y abre los ojos despacio. –Buenos días u-gi-tsi-ha,- me envuelve en sus brazos. –Es temprano, ¿cómo es que has madrugado tanto?- Me cuestiona besando mi frente.

Realmente adoro a Daryl con sueño, puede que literalmente sea la imagen más tierna en el universo que una mujer enamorada pueda echarse a la cara al madrugar.

-Tenía algo súper importante que hacer.- Digo bajito.

Él se ríe por mi tono de voz conspiratorio, y las carcajadas de su cuerpo nos mecen a los dos.

-¿Ah sí?- Pregunta escéptico, hombre de poca fe.

-De verdad de la buena,- le aseguro con mi mejor intención.

-¿Y qué es eso tan súper importante? ¿Robarle a Carol otras dos cucharadas a escondidos de dulce de leche?-

-Oye,- le reclamo inflando mis mejillas. –Eso te lo dije en confidencia.-

-No me lo dijiste, literalmente te pille con la cuchara en la boca.- Dice besando mi mandíbula, comenzando a bajar hacia mi cuello.

-Ya, como si te hubieses quejado de lo rico que estaba el beso que te di después.-

-Para nada, fue muy dulce.- Lame mi cuello y yo ya siento que pierdo mi mente, -igual que tú.- Oh mi Diosa, bragas fugaos y no volváis conmigo, que hombre.

-Es en serio, tenía que ir a por tu regalo.- Digo en un increíble esfuerzo de voluntad.

-¿Un regalo para mí?- Pregunta clavando sus ojos en los míos consiguiendo que mis mejillas se sonrojen.

Puto Daryl Dixon de los ovarios.

-Sí, ¿por qué crees que no pospuse el irme para hacer las paces contigo? Era importante.-

-Pero… No es mi cumpleaños, ¿es nuestro aniversario o algo así?- Pregunta empezando a poner cara de pánico.

-Daryl, respira.- Le acuno el rostro entre mis manos. –Ni siquiera creo que nosotros tengamos eso, cálmate.-

-¿Pero entonces?- Duda.

-Pues porque me apetecía tonto, y porque pensaba haber ido a por ello antes de… Bueno, lo de Merle y todo lo que vino después.-

-Joder.- Esconde su cara en mi cuello, se va a asfixiar como siga así.

-¿Qué pasa ahora?-

-Soy un mierda.- Responde, consiguiendo descolocarme.

-Vale traducción, ¿por qué dices eso ahora?- Le pregunto acariciando su espalda con suavidad para intentar relajarle, aunque hay algo muy duro contra mi muslo que puede seguir rígido sin problema.

-Querías ir a por un regalo para mí,- dice en un susurro. –Y yo te grité.-

-Y juraría que me llamaste niñata o algo parecido.- Le pico recordando la situación como algo meramente anecdótico a estas alturas.

-¿Cómo puedes quererme con lo bruto que soy a veces?- Niega frustrado consigo mismo.

-Bueno, a tu favor tienes que solo te dan esos momentos tontos de vez en cuando, eso y que follas de puta madre, así que…-

-¿Solo me quieres por el sexo?- Pregunta divertido, sacando por fin la cabeza de mi cuello, mucho mejor así.

-A ver, tanto como solo por eso…- Me muerdo el labio inferior. –Pero la verdad es que sí.-

-¿Serás?- Atrapa mi pezón derecho entre sus dientes y me la mete de repente.

-Oh,- se me escapa un suspiro. –Daryl, tenemos reunión del consejo.- Que por eso había madrugado yo, para darle su regalo antes de ir, no para esto… Aunque ya que nos ponemos, no voy a quejarme.

-Solo quiero darte las gracias.- Dice poniéndonos de lado, al segundo paso mi pierna izquierda sobre sus caderas para que las embestidas sean más profundas.

-Ah,- se me escapa un grito cuando me da un azote.

La tensión se acumula a nuestro alrededor como una explosión inminente.

Besos, caricias, gemidos se superponen con rapidez a nuestro sentido común.

Muerdo su labio cuando se separa de mí, él en respuesta me da un nuevo azote antes de salir de mí dejándome vacía y confusa.

Pero dejo de estarlo cuando se pone de rodillas y levanta mi trasero, de modo que quedo apoyada sobre el colchón únicamente por los hombros.

La sonrisa de depredador que me dedica al verme completamente a su merced y dispuesta a lo que sea, bueno, podría ser catalogada como una de las siete jodidas maravillas del mundo actual.

Sujeta mi trasero firmemente para atraerme hacia su verga y de nuevo ahí está, el placer a rebosar al sentirle dentro, es una sensación de intimidad sencillamente deliciosa.

Las embestidas son cortas y duras, ambos jadeamos de placer, follándonos con los ojos también con cada vaivén de nuestros sexos mientras nos miramos.

Llevo una de las manos a mi clítoris al sentirme cerca de la cumbre, al verme Daryl acelera sus movimientos y apenas unos minutos después los dos gritamos sin preocuparnos ya de la posibilidad de despertar a alguien.

Hola prisión, somos vuestro jodido despertador erótico. Encantados de estar aquí con vosotros.

Me rio al imaginarme diciendo eso cuando salgamos de la celda. Él me limpia la mancha de semen del estómago con la sábana.

-¿De qué te ríes?- Pregunta curioso

-De que somos un par de escandalosos.-

Se encoge de hombros sin darle importancia. –A estas alturas ya deben de estar más que acostumbrados a nuestros ruidos.-

-También es cierto, bueno…- Dibujo símbolos al azar sobre su pecho. -¿Es que no vas a ver tu regalo?- Pregunto picarona señalando a los pies de la cama.

Él abre los ojos sorprendido. –¿Es una ballesta nueva?-

-No es porque la cambies,- digo temiendo de repente ofenderle, al fin y al cabo la otra lleva con él muchos años. -Es solo que pensé que no te vendría mal tener una de repuesto por si acaso la otra fallase.- La coge sin escucharme y empieza a examinarla concienzudamente, -también traje flechas para los dos, las he dejado en esa bolsa de ahí, en la esquina.- Asiente sin mirarme.

Una ballesta ha conseguido robarme su atención, sonrío cerrando los ojos, adoro verle feliz.

-Cass.- Me llama tumbándose de nuevo a mi lado.

-¿Te ha gustado?- Pregunto sintiéndome repentinamente tímida.

-Claro.- Dice con sus dedos sujetando mi barbilla para que no desvíe la vista de sus ojos, consiguiendo así que me ponga nerviosa.

-Me alegro de que sea un arma buena para ti.- Digo lamiendo mis labios, de pronto los noto muy secos, Daryl sigue el movimiento de mi lengua con la concentración digna de un cazador como él.

-Perfecta en realidad.- Algo me dice que ya no estamos hablando de la ballesta.

-Daryl.-

-¿Sí?-

-Bésame de una vez.- Le ordeno notando que mi cuerpo arde de deseo a pesar de que acabamos de hacerlo, pero siempre nos pasa lo mismo después de estar más de un día separados.

-Tenemos reunión.- Me recuerda él a mí ahora.

-¿Y eso que tiene que ver?- Pregunto frunciendo el ceño, pensando que de todas maneras, seguro que ya llegamos tarde.

-Pues que si te beso no me detendré ahí.-

-Pues que le den a la reunión, ya nos contarán lo que sea después.- Digo tirando de su pelo para atraerle hacia mí.

-Me encanta que seas impaciente.- Dice resistiéndose.

-No seas malo conmigo.- Le ruego moviéndome contra su cuerpo para tentarle.

-Si alguna vez lo soy pégame un tiro.- Me dice serio con esa voz deliciosamente ronca que me eriza la piel.

-Nunca te haría daño, y ahora bésame por favor.- Le pido desesperada.

Cuando por fin cumple mis deseos, el beso que me da me hace olvidarme hasta de la gravedad, una de las leyes físicas más básicas que existen. Justo después de eso la realidad se destruye antes de volver a crearse de cero a partir de mis labios contra los suyos.

El Big Bang tuvo que ser algo parecido, una especie orgasmo cósmico bestial entre el caos y el orden.

Que bien sienta estar en casa.

A lo mejor si corro me dará tiempo a pillarle por sorpresa en la torre antes de desayunar con Mika.

Pero mis planes no salen como los tenía pensados, un placaje me tira al suelo deteniéndome en seco.

-Eres un tramposo,- niego riéndome con Carl encima.

-Vamos, admite tu derrota, será lo más indoloro.- Me asegura haciéndose el indulgente conmigo.

-Jamás,- le muerdo la muñeca y me suelta.

-Eso es trampa.- Se queja frotándose el mordisco.

-Merle dice que cuando peleas vale todo.- Replico haciéndome la chulita a punto de salir disparada pero me detengo al ver algo raro en la cancha de baloncesto.

-Te pillé otra vez.- Alardea Carl poniendo su antebrazo alrededor de mi cuello.

-Carl.-

-Ni se te ocurra decir que no vale solo porque no te he tirado al suelo.- Reclama bufando.

-Carl- chillo para que me haga caso.

-¿Qué pasa?- En lugar de responder señalo en la dirección a la que estoy mirando. -¿Tienes tus cuchillos?- Su tono de voz cambia por completo, ya no es un juego.

-Ajá,- enseguida los tengo en las manos.

-Echemos un vistazo, a lo mejor es solo que a alguien se le olvidó guardarla anoche.-

-Pareces súper convincente.- Le digo con la vista clavada en la carretilla. –Sigue así y te votaré para alcaide.- Sigo hablando para contener mis nervios.

-Petarda.-

-Memo.-

Nos detenemos ante la carretilla que apesta a alcohol que tira para atrás, nos miramos en silencio y ante una señal suya tiro de la lona rápidamente.

Carl me cubre la espalda apuntando a lo que hay debajo, los dos reprimimos un jadeo al ver que es Bob.

-¿Qué le ha pasado?- Pregunta acercándose al cuerpo para revisarlo más de cerca, pero sin quitar su dedo del gatillo, por si acaso se levanta convertido en un caminante hambriento.

-Bueno el sheriff eres tú, no yo, pero a mí me parece que le han asesinado.- Carl me mira acido por mi comentario.

-¿No me digas?- Me suelta sarcástico.

-Tú has preguntado.- Me defiendo a la par que guardo mis cuchillos cuando Carl me enseña la herida en la sien de Bob.

-Sabes qué no quería decir eso.-

-Sé lo que querías decir…- Me callo al notar que me mira de reojo.

-¿Sospechas que ha sido Ethan?- Me pregunta serio, dispuesto a confiar en mí sea cual sea mi respuesta, es el mejor amigo que nadie podría desear tener en el fin del mundo.

-Es una presentación muy teatral, y no hay testigos.- Me encojo de hombros. –Diría que es su estilo, si es que tiene uno.-

-Aunque tengas razón no podemos demostrarlo.- Niega frunciendo el ceño.

-Lo sé, pero podemos contarle a tu padre esto, el consejo tenía reunión temprano, no creo que nadie lo haya visto todavía.-

-Es cierto, no lo habrían dejado aquí.- Guarda su revólver y se lleva las manos a las caderas, me recuerda un montón a su padre cuando hace eso. –Vamos.- Dice empezando a correr.

-¿Qué? ¿Lo dejamos así?- Pregunto alcanzándole sin esfuerzo.

-Mi padre tiene que verlo tal como está, sin que toquemos nada más.-

-Ya, pero podríamos haberlo tapado de nuevo con la lona.- Digo obvia.

-No creo que importe, ya has oído el ruido que estaban montando Daryl y Cassidy, pronto la gente lo verá de todas maneras.- Asiento dándole la razón.

Mientras corremos para llegar a la biblioteca no dejo de pensar en cómo se las apañaría mi hermano para obligarle a beber todas esas botellas que tenía encima.

Lo que es casi seguro es que ni habiéndole metido en una bañera de alcohol habría apestado tanto.

…..

-Entonces a ver si me aclaro, ¿Beth estará a cargo de hacer el nuevo censo?- Pregunto apuntándolo en mi cuaderno.

-Sí Maggie, es un trabajo sencillo y ella cae bien a la gente.- Insiste Rick. –Además es algo que hemos pospuesto por no ser urgente, pero ya es hora.-

-No me opongo,- digo negando con la cabeza. –Es solo que pensé que me lo pedirías a mí.-

-A ti, a Glenn y a Michonne os quiero haciendo un acopio de los suministros. El invierno aún está lejos y vamos a ser menos personas que el año anterior, pero debemos estar prevenidos.-

-¿Por qué no puedo hacer eso yo?- Se queja Ale como un crío.

-Porque deben catalogar lo que tenemos, no comérselo.- Responde Rick con burla.

-Se acabó.- Dice Carol cruzándose de brazos. -¿Es que a todos os parece bien que Daryl y Connors se pierdan la reunión?-

-Lo estoy apuntando todo, luego se lo contaré.- Digo para tranquilizarla.

-No es eso, puede que no seamos un Gobierno propiamente dicho, pero las reuniones del Consejo son importantes.- Insiste en su postura.

-¿Y qué pretendes que haga con ellos? ¿Tenerlos separados el resto del día como castigo?- Le pregunta Rick irónico. –Podemos prescindir de ellos por esta vez sin armar revuelo por ello.-

-Pero…-

Grimes la corta de raíz. -Votemos, ¿alguien quiere penalizarles?- Nadie levanta la mano para votar a favor, ni siquiera Carol. –Sigamos, Hershel me ha dicho que de material en general vamos bien gracias a la expedición a la universidad, pero de antibióticos estamos justos, sería mejor encontrar más antes del invierno.-

-Será una prioridad, podemos hacer equipos y dar una semana de margen para ir y volver, ya sabemos que cerca no queda nada, como no asaltemos los edificios de los pueblos más próximos, lo que personalmente me parecería correr un riesgo innecesario a cambio de una pobre recompensa.- Interviene Glenn.

Sé que no solo lo ha propuesto por el bien común, le gustaría que nos tomáramos un tiempo para nosotros.

Lo que la verdad, me encantaría.

Disfrutar solo de nosotros sin tener nada por lo que preocuparnos.

-No es una mala idea, pero no creo que debáis ir en parejas.- Le responde Rick cortándole las alas. –Sería más seguro en grupos de al menos cinco. Ya sabéis los problemas que tuvo en la universidad el equipo de Daryl.-

-Y los tipos que nos encontramos Rainbow y yo. Tal vez habiendo sido uno más no hubiesen tenido ocasión de jugárnosla.- Dice Michonne seria. –El grupo de cinco me parece una idea sensata.-

-Por cierto, hablando de medicamentos y de ausencias, esto sí que quiero saberlo, ¿dónde está mi padre? Suele llegar siempre el primero.- Comento extrañada.

-No te preocupes por él, está dispensado de esta reunión, me dijo que iba a ver que clases de hierbas y flores había por la zona que fuesen medicinales, opina que aunque no sea lo mismo que los químicos será útil volver a los remedios que se usaban antes de que existieran grandes farmacéuticas.-

-No me extraña.- Sonrío cuando Rick nos cuenta eso. –En casa siempre que podía antes de darnos una pastilla probaba con infusiones o emplastos de plantas.- Digo recordando, -la cuestión es que haya algo por aquí que pueda servir.-

-Seguro que sí, ese viejo tiene ojo de lince, por cierto ¿sabe algo sobre setas comestibles?- Me pregunta Ale interesado. –Porque si es así yo podría echarle una mano.-

-Claro e imagino que de paso podrías comerte una o dos.- Se burla Rick de él. –Volvamos a lo importan… ¿Carl? ¿Gin?- Los dos entran corriendo.

-Alguien ha matado a Bob.- Dice Carl resoplando por el esfuerzo.

-No puede ser.- Niega Carol dando voz a los pensamientos de todos.

-Acabamos de ver su cadáver, está en una carretilla en mitad de la cancha de baloncesto.- Nos explica Gin con la respiración apenas alterada.

En seguida todos nos ponemos de pie y los seguimos.

-¿Cómo es posible que los vigilantes no vieran nada? ¿Es que nos hemos confiado tanto que se duermen en sus turnos?- Pregunto reprimiendo mi enojo a duras penas.

-No creo que fuese eso, si hubiesen oído el más mínimo ruido habrían dado la voz de alarma, estoy seguro.- Intenta calmarme Glenn.

-¿Entonces quién lo hizo? ¿Un fantasma?- El estómago se me retuerce con la certeza de que está a punto de suceder algo terrible. –Glenn, ¿y si nos equivocamos con Andrea?-

-No puedes creer que decía la verdad sobre lo de que la inculparon.- Dice mi marido cogiendo mi mano.

-Pero de ser cierto tendríamos a un asesino entre nosotros.- Insisto aterrada por la idea de haber estado ciega ante el peligro.

-De ser cierto,- me detiene Glenn para que me calme mientras los demás se nos adelantan –Pero no lo es, tienes que despejar tu mente de lo que sea que te preocupe.-

-Tienes razón,- suelto el aire con pesadez. –Es solo que… Parece que cada vez que nos confiamos un poco nos sorprende algo desagradable.-

-Lo sé, aun así siempre nos apañamos para seguir adelante. Encontraremos a quien haya hecho esto. Descuida.- Me abraza y yo se lo devuelvo sin dejar de pensar en lo que me dijo Daryl el otro día.

-Ethan es peligroso… No te quepa duda, Gin lo sabe mejor que nadie, ¿no te has dado cuenta de cómo actúa con él? Le repele como si fuera un caminante, puede que sea una niña, pero no la subestimes por eso, estarías cometiendo un error.-

¿Y sí fuera él? ¿Y sí Ale hubiese tenido razón desde el principio al apartarle de Gin cuanto podía? O tal vez Gin repele a su hermano porque se lo ha enseñado Ale… Pero no, Castillo puede ser muchas cosas pero no es ningún paranoico.

¿Podría ser Ethan la sombra que siempre hemos sentido acechándonos tras cada recoveco de la prisión?

Pensarlo si quiera es demasiado terrible para creerlo, pero sin embargo de alguna manera, no deja de tener sentido.

-¿Vas a decirme ya que es lo que te preocupa tanto últimamente?- Me pregunta mi padre, arrodillado en el suelo.

Merle se aleja disimuladamente para darnos intimidad.

-No me preocupa nada.- Niego apoyando la cesta en el suelo de nuevo, para que pueda echar cómodamente en ella lo que va encontrando.

-Beth, soy tu padre, y sé cuándo mi hija no se comporta como suele hacerlo porque le sucede algo.-

Me siento a su lado sin saber que decirle. –Papá yo…-

-Ssshhh, no quiero que me digas algo que no estés lista para compartir conmigo, pero quiero que sepas que si me necesitas, estoy aquí.-

Intento contenerme, de verdad, pero eso consigue romper una barrera en mi interior que yo creía inexpugnable.

-He cometido un error papá.- Digo abrazándole, con las lágrimas corriendo en cascada por mis mejillas. –Me he enamorado de alguien que no es bueno… Y no me arrepiento aunque sé que debería hacerlo.-

-Ya cielo, ya.- Me consuela pasando sus grandes manos con suavidad por mi espalda.

-Es que no sé cómo arreglarlo, ¿cómo evito sentir lo que siento?- Me comporto como una niña que ha perdido el rumbo, o mejor dicho, que lo ha encontrado pero tiene miedo de seguirlo. –No soy como Maggie, o Michonne, no soy una luchadora, pero soy dura. Debería poder obligarme a tomar la decisión correcta y sin embargo…-

-Beth, equivocarse es lo más humano que existe y lo más fácil. Lo difícil es reconocer que algo falla, y lo que a veces parece imposible es intentar arreglarlo.-

-¿Y si no puedo?- No puedo deshacer la muerte de Bob, ni quiero.

-Entonces,- me aparta para mirarme a los ojos. –Siendo dura como eres, tendrás que enfrentarte a las consecuencias. ¿Quién es ese hombre que te hace dudar de que quererle sea bueno?- No es que lo dude papá, es que lo sé, es lo que me gustaría contestarle, pero en su lugar solo digo su nombre.

-Ethan Ford.- El gesto de mi padre se tuerce un poco.

-Es un muchacho extraño y cínico.- Comenta sin soltarme de su agarre, evaluando mi determinación.

-Lo sé.- De hecho nadie sabe mejor que yo lo extraño que Ethan puede llegar a ser.

-Bien, pues ya está dicho, sí él es la persona a la que quieres tendrás que asumir que para muchos será raro, pero si estar juntos es lo que os hace felices, lo superaréis.- Besa mi frente y yo me siento aliviada.

Porque ahora sé lo que tengo que hacer, no podemos quedarnos en la prisión, si lo hacemos él siempre será un peligro para ellos aunque intente controlarse, lo más seguro es irnos cuanto más lejos mejor.

-Pero que tierna escena padre e hija- Dice una voz a nuestra espalda sobresaltándonos.

-Gobernador.- Dice mi padre serio, yo siento que la sangre se congela en mis venas al ver como recibe un golpe en la frente con la culata de una escopeta que le deja inconsciente.

-¿Dónde está Merle?- Pregunto incorporándome mientras desenfundo mi machete.

Dispuesta a dar toda la pelea que sea capaz.

-Enseguida os reuniréis con mi viejo amigo, no te preocupes por eso.- Furiosa esquivo un golpe de su arma, aprovecho mi ventaja para girar mi muñeca y así poder asestarle un sablazo en el costado cuando desde atrás alguien me golpea en la corva de la rodilla derecha haciéndome caer al suelo.

Lo último que veo es una culata acercándose a mi cara, y no puedo evitar pensar que quizá esto sea lo que me merezca por desear arrebatar vidas en un mundo en el que tantas se han perdido ya.

Después todo es plácida oscuridad.

-Gin, Carl, intentad que los curiosos no se acerquen por aquí hasta que nos lo llevemos ¿vale?- Les pido para mantenerlos lejos del cadáver.

-Sí.- Dicen al unísono saliendo directos al comedor para entretener a la gente allí.

-¿Qué opináis?- Le pregunto a los demás olisqueando el cadáver que atufa como si llevara una semana de fiesta en una Rave.

-Opino que Daryl y Merle tienen un problema.- Dice Michonne cruzándose de brazos.

-¿Bromeas Lady samurái?-

-Estaba allí cuando Daryl le amenazó, lo más seguro es que Bob se lo contase a alguien, de ser así parecería raro que ni siquiera les interrogásemos sobre el asunto.- Responde seria.

-Rick.- Me quejo.

-Ella tiene razón aunque me guste tan poco como a ti.- Suspira apretándose el puente de la nariz. -Le amenazaron Ale, es un hecho.-

-Joder, porque Rainbow estaba enferma.- Rick pone una mano en mi hombro.

-Estoy contigo, pero es mejor quitar cualquier asomo de duda. Hablaremos con ellos y los mantendremos en las torres para que vigilen, así ellos estarán seguros de cualquier idiota asustado.- Suspira mirando el cuerpo.

-¿Pasa algo?- Pregunto al ver como se agacha sobre la carretilla.

-Tiene cinta de embalar alrededor de la muñeca.- Comenta él pensativo.

-Bueno, no creo que a pesar de ser un alcohólico decidiera beber hasta ahogarse.- Comenta Carol arrugando la nariz disgustada por el olor.

A mí no me parece tan terrible, a gente más apestosa atendí trabajando de barman, las cosas como son.

Dejo de divagar para observar a Maggie que permanece sería mirando el cadáver con una fijeza de perra de presa. Ella sospecha, y no de los Dixon precisamente, se lo veo en los ojos.

-Ale, ve a buscar a Cassidy y a Daryl.- Me pide Rick cubriendo el cuerpo con la lona, -difícilmente podremos sacar nada de su cadáver, será mejor que lo enterremos para no perturbar a la gente, si alguien os pregunta Bob ha sufrido un accidente.-

Sin hacerme de rogar voy en busca de mi familia.

Hay algo en todo ese espectáculo de la carretilla que no me gusta, muy teatral, demasiado preparado… Como… La sangre se congela en mis venas, al recordar la imagen de Kate carbonizada y esposada al cadáver de Milton, intentando alcanzarme para morderme.

Pero eso no puede ser, Andrea murió.

-¿Ale estás bien?- Me pregunta Karen con Judith en brazos al verme entrar en el comedor, parece que hoy le ha tocado hacer de niñera.

-Sí, sí, es solo que ha sucedido algo.- Digo con el corazón latiéndome acelerado de pronto en el pecho.

-¿El qué?- Me pregunta preocupada.

-Todavía no puedo contártelo.- Carraspeo nervioso -¿has visto a Merle?-

-No, de hecho olvidé que teníais reunión y fui a buscarte a su celda pensando que le estarías incordiando, pero no estaba.-

-Joder,- me rasco la nuca nervioso, -¿si le ves antes que yo te importa decirle que le ando buscando?-

-Descuida, le avisaré… Ale, lo que sea que ha pasado ¿es muy grave?-

Podría mentirle y decirle que no estoy seguro, pero no puedo hacerlo. –Eso creo, aunque tal vez me equivoque.-

-Tú nunca lo haces, será mejor que lleve mis armas encima.- Dice preparándose para posibles problemas.

-Me quedaría más tranquilo…- Admito a mi pesar, dicho lo cual ella empieza a alejarse. –Eh, oye,- la agarro por la cintura y le robo un beso. –No te quedes sola con nadie que no sea del consejo ¿vale?-

-De acuerdo.- La he preocupado más aún, pero prefiero que esté asustada y alerta, ha confiada y muerta. –Tú ten cuidado, tienes tendencia a hacerte el héroe, no creas que no me he dado cuenta.-

-Nena eso no es una tendencia, es una realidad.- Consigo sacarle una sonrisa. –Te veo luego.-

-No lo dudes.- Me guiña un ojo y subo las escaleras a la celda de Daryl y Rainbow.

Espero que hayan acabado de hacerse obscenidades el uno al otro.

Daryl acaricia mis hombros con suavidad, amo sus manos sobre mí.

-Eh, a los folladores de ahí dentro, ha pasado algo, vestíos, rápido.- Los dos nos incorporamos al escuchar a mi unicornio.

Por su voz no es ninguna coña.

-Danos dos minutos.- Grito y empezamos a vestirnos.

Daryl termina y se echa a la espalda las flechas y en las manos lleva preparada su ballesta nueva.

Por mi parte tardo algo más, pero él me espera. Al terminar de vestirme me pongo la sobaquera para guardar mi tasser y mi pistola. Después los arneses de mis muslos para mis ballestas de mano, la navaja en mi bota derecha, el cuchillo retráctil en mi antebrazo derecho y colocando las flechas a mi espalda, estoy lista.

-Wow, ¿vais a la guerra?- Pregunta al vernos.

-Por tu tono de voz desde luego parecía que teníamos que estar preparados para una.- Digo preocupada.

-¿Qué ha pasado?- Pregunta Daryl directo.

-Alguien ha asesinado a Bob, Rick quiere interrogaros a ti y a Merle para poder descartaros de cara a la gente que queda de Woodbury, pero a él no le encuentro, quizá haya salido con Hershel y Beth a recoger plantas medicinales, por lo que sé ellos se han ido temprano.-

Los dos nos echamos una mirada al oír eso.

-¿Cómo ha muerto?- Cuestiona mi cazador con el cuerpo tenso.

-Ahogado en alcohol seguro por como huele… Sé que es una pregunta estúpida, ¿pero alguno os fijasteis en Ethan durante la cena?-

Niego con la cabeza, -la verdad es que hace un tiempo que no le presto atención, ¿por qué?-

-Un mal presentimiento, vamos, Rick quiere que te quedes en una de las torres después de interrogarte, por si alguien se enterase y decidiese hacer alguna tontería.- Nos explica.

Los dos comenzamos a seguirle, -lo que no entiendo es porque ellos son sospechosos.- Digo sin poder evitar sentirme molesta con Rick por eso.

Daryl responde adelantándose a mi unicornio –porque le amenazamos.- Mi boca se abre en o recordando que me contó que se molestó con él cuando estuvieron en la universidad.

-Eh, solo es una charla, nadie va a encerrarte solo por eso.- Digo para intentar relajar los ánimos.

-¿Crees que me manda a la torre para que me tome unas vacaciones?- Niega tensando el musculo de su mandíbula.

Sabiendo que todo lo que le diga solo conseguirá alterarle más tomo su mano y le doy un apretón, él no me dice nada, pero me pega más a su cuerpo.

La sensación de despedida inminente es casi tan fuerte como aquella mañana en que mi unicornio me llevó al aeropuerto, pero no tiene sentido, ¿qué podría separarnos ahora?

-Vamos, ni que os llevase al matadero.- Dice mi hermano sin siquiera mirarnos, -relajaos un poco, Rainbow podrá ir contigo a la torre si es lo que quieres, además, seguro que todo estará bien en unas horas.- Intenta tranquilizarnos.

-Ni siquiera tú suenas convencido de eso.- Digo notando la inquietud en su voz.

-Eso es porque la actriz eres tú, no yo.- Se defiende mientras se rasca la nuca nervioso.

Justo en ese momento escuchamos la explosión y lo sabemos, nuestro mundo está a punto de cambiar otra vez.

…..

Le he dicho a Glenn que necesitaba pensar, y aquí estoy, sola, tratando de encontrar algo que no encaje.

Me cruzo de brazos en mitad de la celda de Ethan, no sé qué busco realmente pero…

No hay nada, absolutamente nada que haga ver que esta celda está ocupada.

No tiene ningún objeto personal, no ha intentado decorarla de ninguna manera, es vacía, fría.

No tiene ni siquiera un libro, y eso que siempre se le ve leyendo alguno.

No tiene sentido.

Un escalofrío me recorre la columna.

Es como si este no fuera su hogar, casi como si el Ethan cínico y solitario que nos hace ver no existiera en lo absoluto.

-Beth.- El nombre de mi hermana se me escapa en un susurro, tengo que encontrarla, tengo que hablar con ella, no pueden haber ido muy lejos a buscar las plantas.

Justo en ese momento, un estremecimiento recorre los cimientos de la prisión.

Y lo sé, el tiempo para pensar ha acabado.

Solo me queda esperar que no sea demasiado tarde para actuar.

Abro los ojos con pesadez.

¿Qué ha pasado?

No tardo en recordarlo y la sangre arde en mis venas al ver al Gobernador sonriendo ante mí.

-Bien muchachita, parece que te has despertado a tiempo para disfrutar del espectáculo.- Se agacha para quedar a mi altura. -¿No tienes miedo?- Me pregunta al ver que no me estremezco por su presencia.

-¿Miedo?- Una calma extraña relaja mis músculos, es como si estuviese en el centro de mi propia tormenta interna. –Te arrancaré la carne de los huesos por esto.- Digo sin alterarme.

-No sabía que tenías tantos cojones.- Dice Merle arrodillado como yo a mi izquierda. Por su comentario se gana un puñetazo que le hace humillar la cabeza ante nuestro enemigo.

-Yo más bien diría estúpida.- Responde el Gobernador balanceando mi machete ante mis ojos.

¿De verdad se cree que por el hecho de estar desarmada me ha arrebatado las ganas de luchas? ¿Y yo soy la estúpida? Evidentemente hace tiempo que no hace trabajo de introspección.

-¿Qué quieres?- Pregunto sin alterarme.

-Quiero lo que vosotros tenéis, quiero la prisión y quiero la vida de Connors, para que veas que he cambiado me abstendré de pedir también la de Michonne a pesar de que estaría en mi derecho el hacerlo, a los demás os dejaré ir sin haceros daño.-

-Mientes,- digo observando su único ojo, conozco esa mirada demasiado bien, es la de un hombre sediento de sangre, lo sé, porque la he visto en Ethan incluso mientras hacemos el amor.

Es una necesidad que supera la razón, nada le detendrá hasta que nos vea a todos convertidos en caminantes hambrientos.

-Claro que no, te lo he dicho, he cambiado, tenéis mi palabra, si Rick accede a mis demandas no os pasará nada.- Retuerzo mis manos atadas a mi espalda, le tengo justo en frente y no puedo detenerle.

-Espera.- Vuelve a agacharse cuando le llamo.

-Tranquila preciosa todo irá bien.- Me asegura con una falsa dulzura que me da asco.

-Hace mucho tiempo ya que nada va bien pero eso ni significa que tengamos que entrar dócilmente en esa buena noche.- Digo calmada.

-Dylan Tomas, me impresionas.- Me alaga condescendiente.

-Entonces algo me dice que esto te hará ver las estrellas.- Comento con una sonrisa bailando en mis labios.

-¿El qué?- Me lanzo hacia él y muerdo su nariz como una perra de presa, él grita y se retuerce intentando apartarme, con cada puñetazo a mis costados aprieto más.

No me detengo hasta que le arranco de un mordisco la nariz y la escupo al suelo junto con un montón de sangre que baña ahora mi boca con su sabor ocre.

-No entraré dócilmente en esa buena noche.- Le grito dispuesta a abalanzarme otra vez sobre él para derribarle antes de que tenga ocasión de levantarse del suelo.

Pero alguien me detiene dándome una patada en la espalda. –Puta.- Ruge el Gobernador.

-¿No os dais cuenta? Destruirá la prisión y cuando haya acabado, también os matará a vosotros, ya lo hizo una vez. ¿No os ha hablado de Woodbury? Supongo que no.- Digo sin dejarme amedrentar a pesar del dolor en mi mandíbula por la fuerza con la que quien sea me aprieta contra la tierra.

Sin embargo mis palabras no han caído en saco roto, oigo murmullos incómodos.

Duda, la duda es nuestra única posibilidad.

-Lamentarás lo que has hecho, cuando hayamos abierto un hueco en la barrera atadle los brazos a los quads.-

-Señor, dijo que nadie saldría herido, que se rendirían.- Dice una voz de mujer claramente asustada por esa última orden.

-Y se rendirán cuando vean lo que les espera si nos hacen frente,- agarra a la muchacha de pelo corto por el cuello. –Haced lo que he dicho, y preparad los tanques, vamos a darles por culo tan duro que cagaran por la boca.-

-Beth.- Mi padre acaba de despertarse y trata de llegar a mí mientras dos hombres me arrastran para llevarme al frente de la comitiva, ¿de dónde ha sacado este loco tres tanques?

Va a destrozar mi hogar.

-Maggie.- Digo preocupada por mi hermana mayor, si papá y yo estamos condenados, al menos que ella pueda salvarse, por favor, por favor, que ella se salve.

Justo cuando terminan de atarme a uno de los quads, los tres tanques disparan, dos a la muralla de coches que tienen justo en frente para poder atravesarla y el tercero a la prisión.

Una lágrima se resbala por mi mejilla, hasta ahora no sabía realmente lo mucho que este lugar significaba para mí. Y lo feliz que había sido aquí.

Ahora eso desaparecerá como tantas otras cosas lo han hecho ya… Como mi padre, Merle y yo lo haremos en breve.

Un grito de pura ira que no puedo dominar me desgarra la garganta.

-¿Ahora lo entiendes?- Me susurra el Gobernador al oído. –Da igual lo que os resistáis, no cambiará nada.-

-Morirás,- digo comenzando a reírme sin poder contenerme. –Morirás y será mucho más doloroso que lo que nos hagas a nosotros, Ethan se asegurará de ello.-

-Calla.- Gruñe molesto cubriendo su rostro con un paño teñido ya de sangre, la satisfacción brilla en mis ojos, yo le he hecho eso, yo… Aquella a la que Carol considera una pobre chica frágil.

-Lo único que lamento es que no estaré ahí para verlo.- Digo sin dejarme amedrentar.

-Cállate.- Me da un bofetón que me gira la cara y me deja la mitad del rostro dormido.

Que fuerza.

-Señor, ya salen.-

-Bien avanzad con los tanques, cuando estén listos haced lo mismo con los prisioneros y no perdáis de vista la retaguardia, pronto aparecerán los mordedores.- Se gira hacia mí una última vez. –Si tan solo te hubieras comportado como una buena chica todo habría sido más fácil para ti.-

-La vida no es fácil, ¿por qué morir tendría que ser diferente?- Digo siendo arrastrada con cuidado hacia delante junto con mi padre y Merle.

Puede que vaya a morir, pero no por ello pienso ser dócil, si esto es lo último que puedo hacer por mí, entonces lo haré, no me voy a rendiré.

*/*/*

Hola almas corsarias.

Un capítulo más, el desastre está a punto de desatarse. ¿Podrán Daryl y Cass mantenerse juntos cuando los muros de la prisión se desmoronen a su alrededor?

¿Este será el final de MerleTocapelotasDixon?

Gracias en Fanfictió a Poty90 por comentar.

Gracias en por votar y comentar a Debie_Daryl, a WalkerDixon y a Risalifibaen.

Como siempre espero que os haya gustado, muchos besototes for all.