Breathe in, breathe out
let the human in,
Breathe in, breathe out
and let it in...

Plants awoke and they slowly grow
beneath the skin,
So breathe in, breathe out
let the human in...

"Human" (Of Monsters and Man)


John solía jugar con su hermana todo el tiempo, a veces se peleaban, pero luego era fácil volver a amistarse. Sus padres siempre les habían repetido que el respeto y el valor a la familia era una de las cosas más importantes en la vida, eso siempre lo tuvo presente, incluso cuando creció y su relación con su hermana empeoró.

Su familia nunca fue de clase pudiente, pero el techo y la comida nunca faltaban; sin embargo, cuando sus padres perdieron sus trabajos, John se sintió en la obligación de ayudarlos, por lo que se pasó un tiempo trabajando luego de salir de la escuela. Pagar las deudas y tener lo suficiente para que todos coman se había vuelto parte de su prioridad. Su hermana, a pesar de ser la mayor por unos años, no demostraba la determinación de John, por lo que discutían con frecuencia, especialmente cuando se había dado cuenta que Harry había empezado a beber a pesar de no tener la mayoría de edad.

Cuando finalmente la situación familiar había mejorado, en la mente de John rondaba la idea de alistarse al ejército. Quería ser un soldado, eso lo tenía claro, pero eso no era lo que sus padres esperaban de él en realidad. Él nunca se quejó por ello, el simple hecho de sentirse obligado a abandonar lo que quería lo consideró absurdo de su parte. John quería demostrarse a sí mismo que tenía la madures suficiente para tomar las decisiones correctas.

Fue así como decidió estudiar Medicina. Ver el rostro iluminado de su madre había sido suficiente para saber que hacía lo correcto.

Poco después, Harry provocó un antes y un después en la familia: se había vuelto alcohólica. John no pudo sentirse como un hermano protector con ella, desde hacía años que ni siquiera se había sentido bien a su lado. No podía aprobar sus actitudes ni estar de acuerdo con ella en nada. Que se haya sumergido en el alcohol no lo había sorprendido, pero sí lo había enojado, él hacía lo posible para que todo en casa esté como se supone que debería estar, pero su hermana siempre tenía que estropearlo de alguna manera.

Tal vez había sido un ingenuo al creer que recibiría el apoyo de sus padres cuando empezó a reclamarle a Harry sobre su falta de respeto hacia la familia, puesto que la defendieron de él y lo reprocharon por no entender que solo había cometido un error.

—Tú eres su hermano, deberías protegerla; no culparla por sus errores— reclamó su padre

—Siendo el menor, he dado un mejor ejemplo que ella en toda su vida—

—Si fueras tú el que cometió el error, ¿no querrías que tu hermana te ayude en vez de señalarte con el dedo y repetir tus errores? ¡Madura, John! —

John se sintió decepcionado ese día y estuvo molesto con todos durante la semana. Pero entonces volvía a colocar a los demás antes que él y decidió enterrar su descontento, "es su hija, es obvio que la apoyarían", se decía constantemente para cambiar su perspectiva.

Cuando ingresó a la universidad, pudo encontrar la salida perfecta para concentrarse en otra cosa que no sean sus padres detrás de Harry y su rehabilitación. Puso toda su energía en cada detalle de la carrera, incluso se prohibió por decisión propia el tener novia, al menos por un tiempo.

Podría decirse que John no se había sentido más orgulloso que aquel día en el que le dijeron que había obtenido una beca por tener el segundo puesto en la universidad. Ver la felicidad de sus padres le había dado la confianza para seguir. Sentía que estaba caminando hacia el camino correcto y que estaba haciéndolo todo de manera perfecta, eso le seguía dando ánimos para seguir adelante.

Aunque se lo había prohibido a él mismo, John nunca pudo contra su naturaleza coqueta, ya que cuando estaba en una de las muy pocas fiestas que se permitía, casi siempre conseguía a una linda chica para irse a un lugar privado a divertirse. Mike, su compañero de clases con quien entabló una amistad desde el inicio de la carrera, lo acompañaba casi a todos lados. Él junto con Mary, su otra compañera de clases, solían juntarse y acompañarlo. De hecho, John tenía una relación agradable casi con todos en la carrera, siempre fue una persona sociable, así que disfrutaba estar rodeado de amigos. Pero solo a Mike y Mary los consideraba como sus amigos más cercanos, especialmente Mike, a quien le confió parte de la responsabilidad para hacer la tan temida tesis.

John Watson no tenía una vida particularmente interesante, pero él era optimista y, a veces demasiado ligado hacia lo correcto. Incluso Mike había probado marihuana una vez, solo porque sí, pero John no compraba ni cigarrillos. Él solía quedarse en la biblioteca hasta altas horas de la noche para poder terminar trabajos, repasar las clases o estudiar para exámenes. En casa no podía hacerlo porque sabía que el tema de Harry o cualquier otro tema incómodo surgiría y lo distraerían de su objetivo. En realidad, se sentía más a gusto en la universidad que en casa, se sentía bien con el silencio del lugar.

Fue entonces que una noche en la que había salido de la universidad pasando las once de la noche, se encontró con la persona que le daría un giro a su vida. Ese día había recibido la noticia de que su segundo puesto en la universidad seguía intacto, por lo que la beca lo seguía cubriendo. Se podía decir que ese día estaba feliz.

Ver a Sherlock por primera vez no le había agradado del todo, pero sí lo había impresionado. Tal vez se había enamorado desde el primer día, no había forma de saberlo en aquel entonces, pero luego de que Mike resulte ser amigo del chico y que encima los presentara, John no podía negar que la presencia del chico lo incomodaba y le atraía al mismo tiempo.

Luego llegó su relación con Mary, una que adoraba. John le gustaba desde hace mucho, pero era su amiga y ella nunca había demostrado interés en él hasta aquel viernes en el cumpleaños de un compañero mutuo, se besó con Mary por primera vez. Ella no era un agarre más, eso lo tuvo claro, y que ese beso no pasara a más en toda la noche, hizo que a John le gustara aún más la actitud de la chica. No tenerlo fácil con ella se le hacía bastante atrayente.

Al día siguiente tenían clases, así que John procuró pasar más tiempo con ella, descubriendo así una faceta que no había notado en su amiga. Ella era más inteligente de lo que creía, era interesante, fresca, alegre y su sonrisa simplemente lo derretía. No pasó mucho hasta que se atrevió a hacerle la dichosa pregunta que, gracias a todas las deidades, ella aceptó.

Pasaron varios meses después de que conociera "oficialmente" a Sherlock gracias a Mike, cuando, de pronto, el chico apareció nuevamente en su vida. Y por más extraño que suene, John sintió que todo había cambiado. Saber que tenía novia lo había afectado de manera inexplicable, y es que no entendía del todo qué rayos le pasaba cuando ese maldito muchacho se cruzaba en su camino. Cuando Sherlock dijo: "Me gustas, John Watson", las palabras quedaron en su mente como un tatuaje. Aquella vez Sherlock se había comportado más pesado y más jodidamente coqueto con él que lo normal. Y para empeorar todo, cuando sintió a Sherlock encima de él, esa sensación en su cuerpo no lo abandonó fácilmente.

John Watson no era gay, nunca se había fijado en un hombre, nunca tuvo curiosidad y mucho menos se había preguntado si no solo los senos y las curvas femeninas lo excitaban. No, John era heterosexual. Era, porque cuando Sherlock lo besó por primera vez en la plaza, su cuerpo había experimentado algo que ninguna chica le había hecho sentir antes. Huyó asustado, le daba vergüenza admitirlo, pero, por más tonto que suene, le dio pánico saber que era muy probable que no solo le podía gustar las mujeres. Para John no era malo ser gay o lo que sea, él tenía compañeros homosexuales y jamás tuvo problema con ello; sin embargo, que sea su propio caso y que lo descubra de una manera tan sorpresiva, lo había dejado aturdido y hasta confundido.

Descubrir que su hermana era gay ciertamente lo había ayudado, por primera vez (y sin querer), ella había hecho algo por él, así que, cuando aceptó sus sentimientos, podía sentirse seguro de que al menos alguien de su familia lo entendería. Conocer más a Sherlock solo había hecho que termine enamorado más rápido, ese chico de cabellos rizados era tan diferente a él, pero tan fascinante a la vez. Su piel pálida contrastaba tan bien con su ropa, su elegancia nata, su pulcritud y su inteligencia hacían una combinación exquisita ante los ojos del rubio.

Era como tener una obra de arte andante, hermoso y maravilloso por donde fuera. Había descubierto que debajo de toda esa máscara de altanería, se escondía un alma sensible y dispuesta a amar con pasión. Incluso hacerle el amor resultó ser mucho más de lo que imaginó, dejó atrás cualquier tipo de miedo o prejuicio y lo hizo con todo el amor que su alma podía ofrecer.

John nunca se había sentido tan dichoso en toda su vida.

Su felicidad era inmensa, casi tan perfecta como esas películas de Disney, pero también igual de fantasiosas. A John se le destruyó el mundo cuando vio los videos que la policía le mostró, sintió su corazón romperse en miles de pedazos cuando le dijeron que Sherlock tenía otra relación, que no era lo que siempre pensó que era. John se derrumbó por completo recordando cada detalle vivido con el rizado, los besos, las caricias, las historias, las promesas, todo había sido mentira. Había sido engañado sin piedad, ¿lo había utilizado de alguna manera? ¿para qué?... John sintió morirse cuando descubrió que simplemente había sido un juego para Sherlock, ya que no le tenía nada que ofrecer. El rizado simplemente quería una distracción con él.

Su corazón había escogido a la persona incorrecta para enamorarse perdidamente por primera vez, por eso, cuando se enfrentó a Sherlock y lo golpeó con ira y resentimiento, John se sintió culpable y miserable. A pesar de saber sus mentiras, a pesar de saber que no lo amaba, a él le dolió haber pronunciado cada palabra aquella noche y cada golpe que le dio era como si se lo hubieran dado a él. Su corazón se negaba a dejarlo ir.

No volvió a ver a Sherlock desde entonces, pasaron las semanas y los meses y lo único que supo fue que Sherlock ya no estudiaba en la universidad. John entonces no solo perdió al amor de su vida, también perdió sus ánimos, sus ganas de vivir, la mitad de la beca y a su amigo Mike. Si no fuera por la compañía de Mary, John no hubiera sabido cómo lidiar con la repentina soledad. Ese apoyo le hizo arrepentirse tanto de haberla dejado, pues ella era perfecta para él, tan hermosa e inteligente… pero su corazón no la amaba, la quería a más no poder, pero no la amaba, no podía hacerlo.

Con sus padres decepcionados y molestos con él, con el corazón roto y sintiendo su vida casi miserable, John intentó olvidar a Sherlock saliendo con otras chicas. Su lado coqueto al menos seguía intacto, pero solo había llegado a tener sexo con una y no se había sentido tan genial como antes. Entonces esa fue la primera vez que se preguntó a sí mismo, ¿podría gustarle otro chico?, ¿sería capaz de fijarse en otro hombre? No le dejaba de sonar extraño, pero decidió darles respuestas a sus preguntas una noche. Quería intentarlo, necesitaba saber si eso era lo que estaba buscando para finalmente arrancarse a Sherlock y poder seguir con su vida.

James Soltho resultó ser una sorpresa para él, especialmente por ser el primer chico "en cruzarse en su camino" esa noche. Le gustaba, no podía negarlo, era el primer chico que no era Sherlock que le parecía atractivo. Mayor que él, con una muy prometedora carrera en el ejército, alto, delgado, rubio, ojos azules, una manera de vestir jodidamente cool y una moto. John no pudo evitar sentirse más atraído.

Salieron por unas semanas, a veces se tomaban de las manos y juntaban los rostros más de lo necesario, James aprovechaba su altura para acorralarlo contra las paredes cuando se encontraban solos y eso divertía y excitaba a John constantemente, pero no se habían vuelto a besar desde esa noche en el bar. John no sabía exactamente porqué, pero sentía que James esperaba que sea él el que lo haga, porque el beso en el bar no había sido nada más que las hormonas hirviendo. James quería algo más sincero y esperaba por ello pacientemente.

Cuando finalmente se atrevió, John lo había estado pensando con detenimiento varios días atrás. Él siempre prefirió que esas situaciones ocurran de manera inesperada, de improviso, pero esta vez no podía evitar pensarlo dos veces, quería estar seguro de seguir, quería estar seguro de que su corazón esté olvidando a Sherlock de una buena vez. Pudo ver en James una pareja estable en un futuro, un sentimiento correspondido que lo ayudaría a seguir, un motivo por el cual levantarse todos los días. Se sentía correcto. Cuando lo besó aún no estaba seguro si lo había decidido por cariño o por necesidad, pero se había cansado de darle más vueltas al asunto, así que lo hizo. Era la mejor opción que tenía y prometía mucho.

Los días pasaron y James se atrevía a tomarlo de la mano más seguido, acariciarle el rostro o acercarse lentamente hasta darle un pequeño y suave beso. John no protestaba, se sentía bien saber que alguien le quería y James cada vez le inspiraba más cariño. Abrazarlo mientras iban en la moto se había convertido en unos de sus momentos favoritos del día, ya que lo buscaba casi todos los días al salir de clases. No eran pareja, no habían discutido eso, pero después de haber estado en ese limbo de ser y no ser durante unos largos meses, tal vez era hora de aclarar la relación.

—Me gustas mucho, James— dijo John

Los cascos de la moto de James tenían micrófonos que ayudaba con la comunicación de ambos, era como hablar por teléfono, pero en vez celulares, eran los cascos.

—Creo que eso lo tengo entendido, John— la risa de James era adorable —Tú también me gustas, me encantas—

—Entonces… no somos solo amigos—

— ¿Qué? —

James había sonado algo sorprendido haciendo que perdiera el control de la moto por unos segundos. John se asustó y agradeció el rápido control de James quien se estacionó al lado de la pista inmediatamente, para luego voltear a mirarlo aún con el casco puesto.

— ¿Qué paso? — preguntó John

—Me acabas de… ¿qué intentabas decir? —

— ¿Por eso perdiste el control? —

James rió divertido —Si te referías a lo que vengo esperando durante meses, entonces no me sentiré como un idiota por esto—

Ambos rieron divertidos. Se veían a través de los cascos y aun así John podía ver el brillo en los ojos de James.

—Quiero tener una relación contigo— dijo John

James se vio claramente emocionado y sorprendido.

— ¿Estás…? ¿estás seguro? —

—Claro que sí— John sonrió divertido como si lo que hubiera dicho era más que obvio

James guardó silencio por unos segundos, para luego bajarse de la moto sin decir nada. John no sabía exactamente lo que planeaba por lo que miraba expectante cada movimiento.

Se paró frente a él y lo volvió a mirar con aquel brillo especial en sus ojos.

—Quítate el casco, John, te voy a besar—

A John no se le salía el corazón del pecho por tan fuertes latidos, ni había mariposas en su estómago cada vez que James aparecía, pero sí sentía paz, cariño y compañía. James Sholto era todo lo que había estado buscando desde que el rizado había desaparecido de su vida y realmente esperaba poder volver a ser tan feliz como alguna vez se sintió al lado de Sherlock Holmes.