CAPÍTULO 25 – AMANECER

POV HERMIONE

Abrí los ojos, tuve que sentarme para visualizar la habitación, al parecer no había sido un sueño, estaba aquí, con él, bueno suponía que él se encontraría por aquí.

Me sentía más fuerte, recuperada, aunque el recuerdo de mi encuentro con aquellos carroñeros de Bellatrix seguía poniéndome la piel de gallina, miraba a todos lados cuando la puerta se abrió, una elfina entró con una bandeja llena de comida.

-Le traigo la comida señorita Granger.

-Gracias… ¿Has visto a Draco?

-El amo Malfoy dijo que vendría en seguida, el amo también pidió que la hiciera comer rápido, que debía marchar pronto a casa.

-No pienso comer hasta que no venga.

-Debe comer, el amo se lo ha ordenado a Prince, Prince quiere ser buena sirviente.

-Tranquila Prince puedes marcharte yo me encargo de la señorita Granger.

-Prince lamenta no poder cumplir su orden, ¿qué castigo merezco?

-Draco…

-No… no mereces ningún castigo, simplemente ve a descansar.

-El amo ya no quiere que le sirva más…

Se marchó con la mirada baja, haciéndome sentir culpable, nunca llegaría a entender la conciencia de los elfos, si sus amos les dejaban sin tareas se sentían mal y en cambio, si eran castigados se sentían agradecidos.

-Debes comer.

-Nunca entenderé a los elfos, les das la libertad y te escupen, les golpeas y lloran de felicidad.

-No puedes cambiar a todo el mundo, creí que lo habías entendido, ahora come.

-No, no si no accedes a venir conmigo.

-Está bien. ¡Prince ven aquí!

En menos de un ¡plop! La elfina ya se encontraba en la habitación, deseosa de recibir nuevas órdenes.

-Creo que la señorita Granger no ha quedado satisfecha con el plato, parece que no es de su agrado.

-Prince lo lamenta mucho amo, Prince no está siendo buena sierva del señor, castígueme por favor.

-¡No! Mira, estoy comiendo, está riquísimo, sólo quería felicitarte en persona, sigue así.

-¿Amo Malfoy?

-Puedes retirarte, prepara un baño para la señorita, sales de vainilla y pon velas y trae ese libro que hay en mi despacho, déjalo junto a la bañera.

-Como ordene amo Malfoy.

-Me alegra hacerte entrar en razón.

-Eso ha sido ruin.

-Ya… te dejaré comer a solas.

-No, por favor, quédate, no quiero quedarme sola.

-Bien…

-¿Cómo llegaste hasta mí?

-Eso no-

En ese instante entró una majestuosa águila por la ventana, se acercó sin pensarlo hacia el animal, acarició su cabeza y recogió el pergamino que portaba en su pata atado, tras darle un trozo de carne, para verlo partir de nuevo seguramente hasta el nido de los Malfoy, era conocido por todos de la majestuosidad de las aves de la familia.

-¿Qué ocurre?

-Nada que debas conocer, no aún, de momento te basta con saber que en dos horas te trasladarás por red flu hasta dónde os refugiéis ahora, cerraré el paso y no volveremos a vernos.

-¿Y ya está? Así piensas acabar todo…

-Nunca debimos reencontrarnos.

-Lamento lo que ocurrió, sé que nunca obtendré tu perdón por participar en su muerte, pero ella lo quiso así, sabías que estaba condenada de una forma u otra, sé que eso no es excusa, lamento el día en que no te lo conté.

-¿Crees que estoy dolido contigo por la muerte de madre?

-Acaso… ¿acaso he hecho algo peor?

-No desmiento que al principio dolió, sentí como mi mundo se derrumbaba, como una vez más esos que creí eran mi familia volvían a utilizarme, pero no, no es por ello.

-¿Qué es entonces? Merezco saberlo.

-Me odio a mi mismo, por haber creído que tenía una oportunidad de ser feliz, por cegarme.

-Aún la tienes.

-¿Sí? Voldemort me quiere muerto, tus amigos me quieren muerto, se acabó.

-Me tienes a mí, vámonos lejos de aquí.

-No, hace meses te lo pregunté, me dijiste que no podías abandonar a tus amigos, a tu mundo, no, hacer eso sería ponerte una diana en la espalda.

-¿Otra más?

-Ganaréis la guerra, Potter lo hará, para entonces yo ya estaré lejos, o puede que incluso de camino a Azkaban.

-No lo permitiría.

-¿Crees que al Wizengamot le importará algo tu palabra? Sólo quieren hechos, tengo la marca, la acepté, cumplo todos los requisitos, mortífago, asesino, traidor a la Orden, por no hablar de mi sangre mágica, jinete de dragón. Creo que directamente me condenarían al beso del dementor.

-Salvaste a esa gente, hay testigos.

-También calciné a muchos.

-No tenías elección.

-La tuve pero como siempre, me la arrebataron, no intentes cambiar la historia, mi destino ya está fijado.

-No pienso rendirme, qué es esa carta.

-Nada que debas saber.

-¿Por qué te ha enviado Harry una carta?

-Olvidaba que yo mismo te enseñé Legeremancia. -No pude evitar una sonrisa- ¿Qué?

-No leí tu mente, simplemente se reflejaba en el espejo.

-Astucia, creo que cada vez eres menos leona.

-¿Les has dicho que estoy aquí?

-No, no me apetece que la comadreja venga a reclamarme su posesión más preciada.

-¿Entonces?

-Les he enviado dos paquetes que sabrán apreciar si es que son inteligentes, ahora termina la comida o le romperás el corazón a la pobre Prince, es nueva no quiero un elfo deprimido lamiendo mis pies, tardaré poco, en cuanto vuelva espero ver ese plato vacío y a ti en ese baño.


En cuanto desapareció no dudé en terminar mi plato, avisar y agradecer a Prince por la comida y el baño, dudé en cerrar la puerta, así que la dejé medio abierta, como una invitación para poder entrar y comencé a desnudarme mientras me quitaba la ropa sucia y dejaba entrar mi pierna en el agua caliente, relajando cada uno de mis músculos, llevaba semanas sin conseguirlo.

Apenas había necesitado unos minutos a su lado, sin embargo, tomé el libro que dejó a mi lado, era el mismo que le presté, Romeo y Julieta, sonreí, quizás no todo estaba perdido, sabía lo que significaba aquel libro, para ambos, nos veíamos reflejados en su historia de amor, pero nosotros tendríamos un final feliz.

Volví a colocar el libro en el mueble contiguo y me sumergí en el agua quería dejar de pensar, imaginar que estábamos en casa, felices, quizás el anillo de la familia adornaba mi mano derecha, símbolo de nuestro compromiso, simplemente disfrutaba del baño a la espera de que él llegara y se uniera.

Pero eso no sucedió, di un respingo al sentir la puerta abrirse, pero simplemente era Prince dejando ropa limpia en el mueble y terminar por cerrar la habitación.

Ahora que era consciente de que no entraría en el baño decidí bañarme y salir de allí cuanto antes en su búsqueda, cuando salí del agua vi que la ropa era un vestido delicado, de seda verde, todo un detalle por el color.

Por inercia busqué mi varita para acomodar mi pelo y caí en la cuenta que no la había recuperado desde el incidente y él debía guardarla, usé una de esas lociones que Malfoy tenía y mi cabello en seguida se vio increíble.


Bajaba por las escaleras, buscándole, esa mansión era todo un laberinto, encontré la planta principal y desde ahí un gran ventanal dejaba a la vista el jardín, un escalofrío recorrió mi cuerpo, podía distinguirse la lápida rodeada de rosas blancas, bajé sin pensarlo.

Miraba a todos lados, esperando una mirada desaprobatoria, que indicara que no merecía estar allí, pero le debía mostrarle mis respetos, a pesar de todo era una gran mujer que sacrificó su vida por el bien de su familia.

Estaba a unos pasos, y en lugar de sentir ese frío y desolación, sentí calidez, felicidad, me arrodillé junto a la placa con su nombre y fecha mientras una lágrima se resbalaba por mi mejilla.

-Lo siento… prometí que le cuidaría, que no le dejaría regresar al lado de ese monstruo, pero no fui capaz.

Entonces una luz blanca comenzó a tomar forma, una paloma se abrió paso entre la lápida, era hermosa, voló hasta estar junto a mí no dudé en abrir mis manos para que se posara sobre ella.

Había oído hablar de los espíritus del pasado, cuando un alma tenía una misión pendiente seguía manifestándose a través de su Patronus, una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras acariciaba con cuidado su cabeza y alas.

-"Tú eres ahora su refugio"

-No quiere escucharme…

-"Si algo caracteriza a un Malfoy, es la lealtad a su familia, encuentra el modo de hacerlo quedarse a tu lado, sólo así vivirá"

Tras decirme esto salió volando tras de mí, no pude evitar levantarme y girar mi rostro en la dirección de su vuelo, encontrándolo junto al Patronus de su madre, que se había detenido sobre su hombro para acariciarle el rostro y al parecer le dijo algo porque me miró y sonrió antes de observar cómo se alejaba desapareciendo en el cielo.

-¿Qué haces aquí?

-Estaba buscándote, lo lamento sé que no debería haber venido pero…

-Si se ha transfigurado es porque te agradece que estés aquí, sólo suele ocurrir con la familia, al fin y al cabo un día te consideré así, pero tu verdadera familia debe estar preocupada por ti, debes regresar.

-He hecho una promesa, no pienso volver a romperla, no voy a irme sin ti.

-Podría obligarte.

Apareció Orión bajando lentamente hasta posarse junto a Draco y avanzar a pasos lentos hasta mí, pero no tenía miedo, le miré a los ojos y comenzó a acercarse más y más, empecé a preocuparme pero no bajé la cabeza.

Entonces ocurrió aquello que tanto tiempo llevaba esperando, bajó su cabeza esperando mi caricia que no tardó en recibir para instantes después tumbarse a mi alrededor.

Dejé las caricias a un lado y me lancé a abrazarlo, notando como cubría mi cuerpo con su ala y su cola, levantando la mirada hasta Draco, salí del refugio improvisado y comencé a subir a lomos de la criatura tendiéndole la mano.

-¿Un paseo?

Tomó mi mano, le hice un hueco delante de mí pero para mi sorpresa se situó tras de mí, cruzándose de brazos.

-¿Qué haces ahí?

-¿Has dicho que íbamos a dar un paseo? Tú me lo has ofrecido a mi Granger, así que a qué esperas para alzar el vuelo.

-No… ¡yo ni siquiera sé cómo despegar!

-No es una escoba, ni un coche hechizado, pero si te da pánico podemos volver a la mansión e irte a casa.

-¡No! Sé lo que tramas y no pienso caer en eso, está bien, ¡Orión arriba!

El animal no se movió un ápice de su posición, mientras escuchaba la risa de Draco tras de mí, lo intentaba una y otra vez, pero nada daba resultado, entonces sentí su incursión en mi mente, a la vez que se inclinaba sobre mí y posaba mis manos sobre dos escamas puntiagudas que supuse me servirían de riendas.

Comencé a ponerme nerviosa, sintiéndole tras de mí, sin poder evitar cerrar mis ojos.

-Debes dejar tu mente abierta, siéntele contra tus piernas, sois uno ahora, piensa en subir.

De repente Orión emprendió el vuelo a gran velocidad, lo que me llevó a tumbarme prácticamente sobre él, tensa y muerta de miedo.

-¡Despacio, vamos Orión despacio!

-Olvidé decir que pensaras en algo suave, ahora que ya estamos en el aire, vuelve a cerrar los ojos, visualiza el lugar al que quieres ir y déjate llevar.

Volví a cerrar los ojos, simplemente quería que el momento fuera lo más largo posible, y pensé en aquel lago, sabía que notaría si íbamos camino al refugio y se opondría, poco a poco fui abriendo los ojos y admirando la vista, bajo nosotros, con algo de miedo y duda comencé a soltar mis brazos de las escamas y abrirlos en cruz, disfrutando.

Pero entonces dio un giro en el aire que me hizo ir hacia atrás, directamente hasta losbrazos de Draco, cuando abrí sólo uno de mis ojos vi que estábamos quietos, junto al lago, un suspiro de descanso salió de mis labios.

Antes de poder darme cuenta ya estaba en brazos de Draco bajando hasta el suelo, me sentía mareada cuanto menos.

-Ni se te ocurra vomitarme encima el desayuno Granger.

-Sólo necesito un poco de aire, recuérdame no volver a dirigir nunca un dragón.

-Por un momento creí que nos dirigirías al refugio.

-Lo pensé, pero no volveré a obligarte a hacer algo en contra de tu voluntad.

-Pues mi voluntad es ir allí.

-¿Hablas en serio?

-Tengo asuntos que tratar con Potter y tú debes volver sana y salva con ellos, no quiero ampliar mi condena otros 30 años.

-Deja de decir esas cosas.

-La verdad duele Granger.

-No voy a permitirlo, cuando todo esto acabe nosotros tendremos poder suficiente para dirigir el Ministerio, no irás a Azkaban.

-Ahora todos están de vuestro lado por el bien común, pero cuando él caiga, porque caerá, el mundo volverá su cauce, nadie recordará mis hazañas, verán hechos, aun así mi destino está fijado y no puedo cambiarlo.

-Eso no ocurrirá, pero si a pesar de que pusiera todos mis medios, que moviera cielo y tierra para impedirlo, si llegaras a ir a Azkaban quiero que tengas claro que eres un buen hombre, porque nunca me habría enamorado de ti de ser de otra forma.

-Por suerte tienes a Weasley.

-Mi corazón nunca le perteneció. –Acerqué mi mano hasta su pecho, notando como comenzaba a latir con mayor rapidez - Mi corazón vive en ti, siempre estará aquí.

-Debemos ir al refugio.

CONTINUARÁ… LAMENTO LA ESPERA PERO TODO EL TRABAJO SE ACUMULA Y ESTE ES EL PRIMER HUECO QUE HE ENCONTRADO PARA SUBIROS ESTE CAPÍTULO QUE ES EL PRELUDIO DEL FINAL, APENAS QUEDAN UN PAR DE CAPÍTULOS PARA QUE ESTALLE LA GUERRA Y COMO HA DICHO DRACO, SU DESTINO YA ESTÁ ESCRITO.

ESPERO QUE LES GUSTE Y SE ENCUENTREN BIEN EN CASA, PROMETO QUE INTENTARÉ SUBIR LO MÁS RÁPIDO POSIBLE LOS DEMÁS PARA ANIMAR EL AMBIENTE EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE Y ENTRETENEROS!

NO OLVIDEN DEJAR SU REVIEW