Cuando los rayos del sol comenzaron a entrar por la ventana Sirius Black parpadeó un par de veces, despertando . "¿Valerie…?" Imágenes de lo ocurrido volaron rápidamente en su mente y su cuerpo se congeló ¿realmente le había pedido a la vampira que se quedara con él durmiendo en su cama? ¿Cómo podía haberse comportado de esa forma? Suspiró con pesar y negó con la cabeza. "Lo hecho, hecho está". Inhaló lentamente, listo para enfrentar la mirada de la vampira al verlo despertar… Se giró… y se encontró con el otro lado de la cama vacío…
Valerie caminó en silencio hacia su habitación mientras sentía como la sangre de Sirius había restablecido su fuerza y estabilidad. Rió por lo bajo al pensar en lo que haría él al despertar, no había querido alargar más el extraño encuentro que habían tenido por lo que decidió retirarse y tomar una ducha, se merecía un pequeño descanso. Aun así, mientras avanzaba por el pasillo repasó toda su interacción con Sirius y sonrió con malicia, jamas pensó que beber su sangre iba a ser tan… entretenido.
Draco Malfoy abrió los ojos y miró a su alrededor intrigado. "¿Cómo llegue aquí?" Observó la habitación y se percató que no estaba en la mansión Malfoy, lo más probable fuera que todavía estaba en Grimmuald Place. De pronto, se topó con la imagen de su abuelo sentado en un sillón cercano a la chimenea, durmiendo. Fue entonces que recordó sus heridas y frenéticamente empezó a revisarse el costado y sus costillas, pero su cuerpo parecía estar intacto.
— Buenos días — Abraxas Malfoy había abierto los ojos y le sonreía con cansancio. — Me alegro ver que te encuentras mejor… Nos diste un gran susto anoche.
— Abuelo… Lo lamento, no era mi intención preocuparte, debí haber sido más cuidadoso — titubeo Draco bajando la vista. — ¿Estuviste toda la noche en esa silla? ¿Por qué no dormiste cómodamente en la mansión?
— ¿Qué clase de pregunta es esa? No iba a dejar a mi nieto solo… Y no es necesario que te disculpes — Draco alzó la vista asombrado. — Estuviste en medio de una pelea contra Voldemort y sus mortifagos, pero de lo que escuché fuiste un gran duelista y no pudieron hacerles mucho daño. Fuiste muy valiente.
— Pero, mis heridas pudieron haber sido peores — refutó Draco, frustrado. — He hecho que te preocupes más de lo necesario y…
— En una pelea, es comprensible quedar herido, pero fuiste fuerte así que deja de mirar en menos tu comportamiento. Hubieras salido ileso o no me habría preocupado igual por ti, eres mi nieto después de todo… A demás, tenemos a una vampira de nuestro lado, con sus habilidades pudiste recuperarte más rápido de lo normal, por lo que no es necesario que sea tan duro contigo mismo.
— ¿Valerie curó mis heridas? — Abraxas asintió en silencio. — Abuelo, tu… — Draco guardó silencio, sin tener la seguridad de querer seguir con la pregunta.
— Si tienes alguna duda que quieras resolver, este es el momento…
— ¿Tú estuviste enamorado de ella? — logró decir Draco con vergüenza.
Abraxas rió, realmente sus sentimientos no pasaban desapercibidos. Tampoco podía olvidar que nieto era bastante inteligente y observador, tal vez demasiado… — Si, estuve y estoy enamorado de ella.
— Pero…
— ¿Qué puedo decir? Él tenerla de vuelta sacudió en mi sentimientos que pensé había logrado dejar atrás. Entenderás ahora por qué cuando la trajiste a la mansión reaccione de esa forma… No tienes porque avergonzarte de esa pregunta. Mis sentimientos son puros y ella lo sabe.
— ¡¿Ella sabe?! — Draco lo miró sorprendido.
— Claramente, Walburga se lo dijo y yo mismo se los confesé.
— ¿Por qué… por qué le dijiste?
Abraxas suspiró — Necesitaba sacarme ese peso de encima. No lo hice por el afán de que ella me correspondiera, ya soy un hombre viejo para aspirar a algo que jamas va a ocurrir. Yo se lo mucho que me quiere o ama, ponle el nombre que quieras, pero ella me ve como un amigo o hermano, jamás me ha visto o verá como una pareja. Y eso, es suficiente para mi. — Draco no supo que responder. — Tuve un hermoso matrimonio con tu abuela, Draco. Puede que no la haya amado como lo hice con Valerie, pero eso no significa que fuimos infelices. Cuando ella murió me sentí realmente solo y de no haber sido por ti, tal vez me hubiera perdido en un pozo de tristeza e incertidumbre. Por ti decidí seguir adelante, entregarte un hogar donde tuvieras cariño, respeto y toda mi admiración, estoy sumamente orgulloso del hombre en el que te estas convirtiendo y estoy seguro que tu abuela también estaría orgullosa de ti.
Draco Malfoy tragó en seco, abrumado por las palabras de su abuelo. Rara eran las veces en que mencionaban a su abuela y menos hablaban cosas tan profundas. No era que ninguno de los dos no sintiera nada por el otro, al contrario, Draco amaba a su abuelo con todo su corazón, pero ambos no eran usualmente muy comunicativos el uno con el otro sobre temas tan profundos como sus sentimientos. Saber que su abuelo estaba orgulloso de sus acciones le hizo sentir feliz y en paz consigo mismo.
— Se vienen tiempos complejos Draco y tenemos que estar preparados para lo peor — mencionó de pronto Abraxas, poniéndose de pie. — Por ahora solo quiero aclarar un pequeño detalle…
— ¿Cuál detalle? — Abraxas caminó hacia la cama donde estaba sentado Draco y lo miró intensamente a los ojos al quedar frente a él. — ¿Tienes claro cuales son tus sentimientos hacia Valerie?
— ¿Có… Cómo… Perdón?
Abraxas rió — Venga, ¿de verdad crees que no me he dado cuenta cómo la miras? ¿La devoción con la que actúas frente a ella y la entrega que le das? — Draco no tuvo palabras para responder. — Quiero darte dos consejos, Draco. — El joven lo miró expectante y un poco avergonzado por semejante pregunta que no pudo negar. — Creo que deberías dejar ir a Valerie…
— ¿Dejarla ir? — refunfuñó Draco.
— No me mal interpretes. No te estoy diciendo que dejes de estar con ella, sino que aquellos sentimientos que te están haciendo verla como más que una amiga no te llevarán a ninguna parte… Yo se lo mucho que ella te quiere, pero parece que la historia se repite y ella te mira como un querido amigo, al igual que a Potter y los demás, pese a que tenga mayor cercanía contigo que con resto de los jóvenes magos. Mi consejo es que no te aferres a esos sentimientos, porque no va a cambiar la forma en que te ve, ella todavía esta en la lucha interna de dejar ir al hombre que alguna vez amo y si te soy sincero, dudo que sea un Malfoy al que le abra la puerta para intentar dejarse querer. Solamente no quiero que te aferres a un sentimiento por tanto tiempo como lo hice yo… No vale la pena… No digo que ella no lo valga, al contrario, dudo que exista una mujer tan increíble como ella, pero no deseo que desperdicies tu vida intentando lograr algo que tal vez no suceda como lo hice yo… Aun así, si tu respuesta es que realmente no deseas dejarla ir, tampoco puedo negártelo, tus sentimientos siempre los respetaré, pero es aquí donde viene mi otro consejo…
— ¿Cuál sería tu otro consejo, abuelo?
— ¿Realmente sientes algo por ella o es que estás confundido?
— ¿Confundido?
— Ella ha sido tu primera amiga, Draco. Su llegada al castillo te permitió poder tener una amistad sincera por primera vez con alguien. Valerie es una amiga que jamás te fallará. Eso permitió que pudieras conectar con los otros jóvenes magos… Son buenos chicos, tal vez un poco imprudentes, pero buenos amigos al fin y al cabo. Pero al ser ella la primera persona con la que pudiste ser tu mismo, que se han protegido mutuamente, se han confiado secretos, experiencias y pensamientos, no quiero que confundas el enorme cariño que le tienes con lo que realmente sientes. ¿Estás seguro que tus sentimientos hacia ella son porque la vez como más que una amiga o porque realmente ella es una persona muy importante para ti, como si fuera la hermana que nunca tuviste? — Draco quiso responder, pero Abraxas levantó la mano, impidiéndole hablar. — No es necesario que me respondas esa pregunta ahora, lo que quiero es que lo pienses profundamente... Si de verdad sientes algo más allá que amistad hacia Valerie y deseas ser fiel a ese sentimiento, vuelvo a repetirlo, lo respetaré, mi único deseo es que puedas ser feliz y que no pases años de tu vida pensando en un amor que no es correspondido.
Draco asintió y ambos se quedaron en silencio. ¿Podría su abuelo tener razón? ¿Estaría acaso confundido en la forma en que veía a Valerie? ¿Realmente tenía claro cuales eran sus sentimientos hacia ella? Observó de reojo a su abuelo que suspiró con lentitud y le sonrió tímidamente. Sabía que Abraxas no era un hombre bueno para mostrar sus emociones y verlo preocupado por su futuro le obligó a cuestionarse muchas cosas. "No deseo que desperdicies tu vida intentando lograr algo que tal vez no suceda como lo hice yo…" Las palabras de Abraxas calaron hondo en su mente, pues el fuerte sentimiento que sentía por ella lo persiguió toda su vida… ¿Habría valido la pena? Tal vez su abuelo no se arrepentía, pero eso no significaba que estuviera conforme y Draco no estaba dispuesto a repetir la historia. Debía entonces responder a la pregunta que continuaba dando vueltas en su cabeza: ¿Qué era lo que realmente sentía por Valerie?
— Abuelo, ¿cuál es su verdadero nombre? — preguntó de pronto Draco.
— ¿A que te refieres?
— ¿Cual es el verdadero nombre de Valerie?
— Valerie Deanoff.
Harry había logrado levantar al resto de sus amigos bastante temprano, tarea que no le fue para nada sencilla. Aun así, él no iba a dejar pasar la oportunidad de hacer algo, realmente estaba comprometido con la idea de hacerle algún detalle a la vampira. Pese a que todavía le costara acostumbrarse a la idea que no fuera humana, ese detalle no iba a cambiar la forma en que se comportara frente a ella, era su amiga y eso no iba a seguir así.
Parecía que su entusiasmo había contagiado al resto pues todos bajaron al comedor y se pusieron manos a la obra. Tras una hora de discusión y trabajo estaban expectantes por terminar los últimos detalles y recibir a la vampira cuando se levantara.
De pronto, la puerta se abrió y por ella ingresó Sirius Black con un gruñido y deseoso de un fuerte café.
— ¡Buenos días, Sirius! — al mago no le pasó desapercibido el entusiasmo de su ahijado mientras con un movimiento de su varita se servía una taza.
— Buenos días, Harry — miró al resto de los jóvenes. — Buenos días chicos ¿a qué se debe todo este entusiasmo? — preguntó mientras observaba lo que estaban haciendo.
— Queremos darle una sorpresa a Valerie — explicó Ginny sonriendo.
Sirius se atragantó — ¿Sor.. sorpresa? —
— Oh, bueno… Con todo lo que ocurrió anoche pensamos que sería bueno comenzar el día con algo más animado y lograr que Valerie se sintiera más cómoda ahora que todos sabemos su "secreto" — explicó Hermione sin despegar la vista de lo que hacia.
— Oh… — Sirius no supo que responder.
— Sigue siendo extraño todo lo que ocurrió, pero no queremos que ella piense que por eso las cosas van a ser diferentes… — añadió Ron nervioso. — Es nuestra amiga después de todo.
Sirius Black asintió, todavía incapaz de responder. ¿Por qué no se le había ocurrido algo similar? Estaba asombrado de la preocupación genuina que los jóvenes parecían tener hacia Valerie, realmente les era importante.
— ¿A qué se debe todo esto? — preguntó una voz al ingresar al comedor.
— Buenos días, Remus — respondió Sirius bebiendo un sorbo de su café, detrás del hombre lobo entró Tonks que miró a los jóvenes asombrada y sus ojos brillaron por la curiosidad. — Oh, bueno, los chicos están preparando una sorpresa para Valerie.
— ¿Una sorpresa? — preguntó Tonks.
— Bueno, ya saben… Algo para que se sienta más cómoda — intentó explicar Black.
— Creemos que ayer fue una mala experiencia, pero Valerie es nuestra amiga y no deseamos que se quede con ese amargo recuerdo — señaló Luna con sus ojos soñadores. — Creemos que es importante hacerle saber que nos importa que esté cómoda y feliz entre nostros y también es una pequeña forma de pedirle disculpas.
— ¿Pedirle disculpas? — repitió anonadado Remus.
— Fuertes palabras fueron usadas y se le juzgó sin conocerla solo por su naturaleza — explicó Luna. — Ella no merecía ser tratada de esa forma y para nosotros es importante hacerle saber que no queríamos ofenderla o hacerla sentir mal. Ha hecho mucho por nosotros y no se merecía ese trato.
Remus tragó en seco.
— ¿En qué puedo ayudarles? — preguntó súbitamente Tonks.
— Creo que Neville y Ron podrían necesitar un poco de ayuda separando esos dulces — señaló Hermione.
— ¿Nymphadora? — Remus la miró sorprendido.
— Vamos cariño ¿qué esperas? Realmente ayer fuimos muy duros con la pobre joven… Bueno, no se si joven sea una descripción que ahora la represente, debe ser más vieja de lo que pensamos — rió y Sirius nuevamente se atragantó con el café, nervioso. — Además, no podemos dejar que ella se quede con la mala imagen que ayer le dimos, cuestionamos su humanidad y acciones, no me siento muy orgullosa de eso. ¿No sientes lo mismo? — Remus bajó la vista.. ¿Acaso no sentía lo mismo? ¡Por supuesto que si, más que nadie! Estaba realmente avergonzado de sus acusaciones y fuertes palabras, en verdad le había tomado cariño a aquella joven como a todos los amigos de Harry y si no hubiera sabido que era una vampira jamas habría dejado que aquellas palabras salieran de su boca… Porque al final, ¿qué tanta diferencia había entre él y ella? Ambos cargaban en sus hombros una condición con la cual no habían nacido, nadie podía culparlos.
— Ella no les guardará rencor si realmente están arrepentidos, lo se por experiencia personal. O bien se disculpan o realizan acciones que le demuestren que no ha cambiado la forma en que la ven — les dijo Hermione con una pequeña sonrisa.
— Entonces, manos a la obra — respondió Remus con seguridad, dispuesto a disculparse fuera como fuera con la vampira.
— Er.. Si, toda la razón. ¡Yo también quiero ayudar! — agregó Sirius.
— ¿Alguien ha visto a Valerie? — preguntó Harry cuando todo estuvo listo.
Todos negaron con la cabeza. Sirius sopesó decir algo, pero se mantuvo callado. ¿Qué iba a decir en todo caso? "Si, la última vez que la vi estaba sentada a horcadas sobre mi bebiendo mi sangre…" Ninguna posibilidad.
— Iré a ver si ya esta despierta, en una de esas no ha querido bajar — señaló Harry y corrió hacia las escaleras.
Cuando el mago llegó a la habitación de la vampira se topó con la puerta abierta. — ¿Valerie? — no obtuvo respuesta por lo que asomó la cabeza extrañado. Se dio cuenta que la cama estaba hecha, nadie había dormido en ella y no había señales de ella. — ¿Valerie estás aquí? — el silencio fue su respuesta. Extrañado Harry miró a su alrededor. "¿Dónde se habrá metido?"
Fue a la biblioteca, pero no tampoco estaba ahí. Su preocupación comenzó a aumentar y recorrió los distintos lugares en donde se le ocurría podría estar, pero no había señales de ella. Inquieto volvió al comedor.
— ¿Harry? — preguntó Hermione al verlo entrar con el rostro serio.
— No encuentro a Valerie…
— ¿Cómo? ¿No está en su habitación? — le interrogó Hermione.
Harry negó con la cabeza — Su cama estaba hecha, creo que ni siquiera durmió en ella — Sirius se mordió el labio inconscientemente.
— ¿Revisaste la biblioteca, el estudio y las otras habitaciones? — preguntó Remus.
— Claro que si, pero no la encontré…
— ¿Crees que se haya marchado? — preguntó preocupada Ginny.
— No, ella no puede haberse ido… — respondió sin pensar Sirius. — ¿Tal vez fue a ver como estaba Malfoy? — No quería pensar que la vampira se hubiera ido. ¿Se sentiría incomoda? ¿Había hecho algo mal al ofrecerle su sangre? ¿No se estaría sintiendo bienvenida en su casa?
— No, revise la pieza donde está Draco, pero el señor Malfoy no me dejó ingresar, Draco todavía no se levanta… — respondió Harry rascándose la cabeza. Nadie supo que más decir.
Sorpresivamente, la puerta del comedor se abrió y Valerie Deanoff ingresó con calma. Al ver todas las miradas clavadas en ella levantó una ceja extrañada — ¿Ocurre algo?
— ¡Valerie! — Harry se acercó a ella y la abrazó con rapidez. — Pensé que te habías ido, no te encontraba en ninguna parte.
— Estaba en el baño, Harry… — respondió la vampira con una pequeña sonrisa, sorprendida por la preocupación del mago de anteojos.
Harry rió — Mmm… Creo que no pensé en esa posibilidad — los demás rodaron los ojos.
De pronto Valerie se percató de la mesa y la decoración: varias guirnaldas verdes y doradas colgaban del techo, un cartel escrito a mano decía "Buenos días, amiga", la mesa estaba puesta y una enorme cantidad de comida yacía en los platos.
— ¿Hay alguna celebración? ¿Está alguien de cumpleaños? — preguntó extrañada la vampira.
— ¿Qué? ¡No, no! Era una sorpresa para ti — explicó Harry nervioso.
— ¿Sorpresa? ¿Sorpresa para mi? — la vampira lo miró anonadada.
— Si, bueno, este… Queríamos darte un desayuno especial después de todo lo que pasó. Fue gracias a ti que pudimos salir casi ilesos de la batalla contra Voldemort y como eres nuestra amiga, quisimos prepararte un pequeño detalle — explicó Harry ansioso.
— Oh… — la vampira no supo que más responder, estaba demasiado sorprendida, nunca pensó que los demás fueran a recibirla de esa forma. Estaba preparada para miradas nerviosas o que la observaran con rencor y miedo, no aquellas llenas de alegría, ansiedad y cariño. — De verdad no se que decir, no esperaba esto — agregó Valerie.
— ¡Ven, ven! — Ginny corrió hacia ella y le tomó de la mano. — Te hemos preparado varios pasteles y tostadas… Aunque no se si son de tu gusto… — se excusó inquieta.
— La verdad no sabemos bien si lo que nosotros comemos te hace bien o la necesitas — señaló Ron rascándose la cabeza. — Pero, con Neville y Tonks cogimos varias cajas de grajeas de sabores y logramos identificar aquellas que tienen sabor a sangre, tal vez eso te guste más — el pelirrojo rió y Neville junto con Tonks asintieron sonriendo.
— Chicos, no era necesario…
— ¡Tonterías! — replicó Hermione. — Es lo mínimo que podemos hacer por ti, incluso Sirius y Lupin nos ayudaron — la vampira los miró. Remus y Tonks estaban nerviosos, pero Valerie solo les sonrió con timidez, todavía demasiado abrumada por lo que estaba pasando.
Harry llevó a Valerie y la hizo tomar asiento — Creo que… Comeré un poco de esas grajeas de sabor sangre — su voz sonó un poco nerviosa.
— ¡Ojala te gusten! — mencionó Luna con una sonrisa soñadora.
— ¡Eh, no olvidemos la apuesta! — chilló de pronto Ginny aplaudiendo.
— ¿Apuesta? — preguntó extrañada la vampira.
— Si bueno… ¿Cuál es tu edad realmente? Con los demás hemos apostado a ver quien está más cerca.
Tonks, Remus y Sirius comenzaron a toser, incómodos, pero Valerie rió. Su risa era sincera y contagiosa — ¡No lo puedo creer! ¿Qué clase de pregunta es esa? No se le pregunta la edad a una mujer…
— ¿Podrías decirnos un aproximado? — preguntó ilusionado Harry.
Valerie volvió a reír mientras comía una grajea de sangre — Un poco más de cuatrocientos años —
— ¿¡Qué!?
— ¡Pensé que eran menos!
— ¡Merlín, no estuve ni cerca!
— ¡Si! — gritó Ron. — Casi le di y ustedes que decían que estaba loco — los demás continuaron quejándose unos segundos más.
Esta vez fue Sirius quien se atragantó, claramente era mejor dejar de tomar café por unos minutos. Su mirada se cruzó con la de Valerie, la cual le regalo una sonrisa juguetona. No parecía para nada incomoda ante su presencia. "Es una vampira con más de cuatrocientos años de edad ¿realmente se va a poner nervios al verme?" Y él le sonrió de vuelta, tocando disimuladamente la zona donde Valerie lo había mordido, si aquella vampira no iba a ponerse nerviosa él iba a lograrlo, sería un desafío muy interesante.
— ¿Y es cierto que tienes más fuerza que un ser humano? — preguntó ansioso Neville, Valerie asintió. — ¡Asombroso!
— No lo creo hasta verlo — le retó Harry riendo.
— ¿Me estas retando, Potter?
— ¡Absolutamente!
— Me incluyo en ese reto — agregó Sirius.
Valerie les sonrió con malicia, sin que ninguno se lo esperara se agachó y tomó del tobillo a Harry. — ¡Merliiiin! — Harry quedó colgando de su tobillo y su cabeza rozando el suelo, mientras Valerie lo sostenía con solo dos dedos. — ¿Qué me dices ahora, cuatro ojos? — Todos rieron.
— Me retracto, me retracto — Harry rió nervioso y Valerie lo dio vuelta con suavidad.
— ¡Increíble, eso fue increíble! — aplaudió Neville.
— Jamás olvidaré esto, gracias Valerie — rió Ron mofándose de Harry.
— ¿Y también eres veloz? — se aventuró a preguntar Tonks, entusiasmada.
Valerie solo sonrió. En un abrir y cerrar de ojos la vampira se movió de la mesa hacia donde estaba Sirius, apoyándose en su hombro casualmente — Si, suelen decir que soy bastante rápida — y en menos de un segundo estuvo nuevamente sentada en la mesa.
Tonks abrió la boca asombrada y Sirius se quedó como piedra. — ¡Asombroso! — Ginny, Hermione y Luna aplaudieron.
Valerie sonrió, pero tragó incomoda ¿realmente estaban celebrando sus habilidades? ¿Nadie iba a recriminarle por ser una vampira? ¿No iban a mirarla con miedo por beber sangre o ser una criatura peligrosa?
La puerta del comedor volvió a abrirse y por ella ingresó, con su característico andar aristocrático, Abraxas Malfoy.
— Buenos días — miró la decoración, la mesa y la alegría en el rostro de todos. — ¿Me estoy perdiendo de algo?
— Oh, señor Malfoy, mil disculpas, no quisimos despertarlo ya que pensamos que estaría todavía con Draco — explicó nervioso Harry jugando con sus manos. No se podía negar que la imagen y presencia de Abraxas inspiraba mucho respeto y mucho más ahora todos sabían que era una persona muy importante y cercana a Valerie. — Le preparamos una sorpresa a Valerie, queríamos que tuviera un desayuno especial tras todo lo que pasó, como es nuestra amiga no queremos que se sienta mal…
Abraxas abrió los ojos sorprendido, observó a la vampira que se encontraba sentada en la mesa con el rostro avergonzado, — ¡Maravilloso! Creo que nunca había visto a Valerie Deanoff tan avergonzada, lástima que Walburga no esté aquí para ver esto — el mago rió y se acercó donde su amiga para abrazarla. Todos sonrieron, pero la escena era en si bastante irreal, Abraxas Malfoy comportándose de esa forma con Valerie… Era algo de lo que todos tendrían que acostumbrarse.
— No es chistoso — refunfuñó Valerie, aceptando con gusto el abrazo de su amigo.
— Disculpe… señor Malfoy — dijo Neville con timidez. — ¿Dijo usted, Valerie Deanoff?
— Claramente, ese es su verdadero nombre ¿no les habías dicho? — respondió Abraxas y miró a su amiga.
— No tuve tiempo para tantos detalles — Valerie se encogió de hombros.
Hermione la miró asombrada — ¿Deanoff? ¿Es enserio? ¿Eres… eres originaria de Rumania? —
— Exactamente, aunque sería más correcto decir que viví en el pueblo de Craiova, actualmente una ciudad, que en mis tiempos fue parte del Principado de Valaquía.
— Asombroso… — susurró Hermione.
— ¿Por qué sabes eso? — preguntó anonadado Ron.
— ¿Te sorprende? — cuestionó Valerie con sarcasmo.
Hermione se sonrojó — Estudié las distintas dinastías y familias de Europa oriental durante mis vacaciones… — Valerie rió, restándole importancia al asunto.
— ¿Y por qué no fui invitado a esta pequeña celebración? — interrumpió una voz. Draco Malfoy estaba apoyado en el marco de la puerta con una mueca burlona en el rostro.
— ¡Draco! — Valerie se levantó rápidamente e hizo ademán de querer salir corriendo hacia él, pero se detuvo. ¿Iba a recibirla con los brazos abiertos? ¿Acaso su amistad cambiaría al saber que era una vampira?
Draco bufó molesto, con fuertes zancadas fue hacia la vampira y al estar frente a ella la pego a su cuerpo, abrazándola con fuerza.
— Draco… — susurró Valerie.
— ¿No ibas a correr a abrazar a este atractivo mago que estaba parado en la puerta? — le recriminó con sarcasmo.
— Si… Bueno, es que pensé… — titubeó.
Draco se separó de ella y la tomó de los hombros — Ese es el problema, pensaste. Deja de considerar cualquier estupidez que esté dando vueltas por tu cabeza… — Valerie bajó la cabeza incomoda. — Ehh, vamos ¡nunca te había visto así! — Draco rió. — No tienes nada de que avergonzarte. Muchas gracias por haberme protegido y haber curado mis heridas, si no hubiera sido por ti no estaría aquí ahora.
— De nada — Valerie le sonrió con timidez.
Draco volvió a reír y negó con la cabeza — Esperaba un poco más de entusiasmo al verme, estoy decepcionado.
— No, no es eso…
— Valerie — le interrumpió el mago un poco más serio. — Me vale mierda que seas una vampira ¿entiendes? No por saber cual es tu verdadera naturaleza algo va a cambiar, siempre vas a ser mi amiga, y te puedo apostar que todos acá piensan lo mismo. Nadie está orgulloso de lo que pasó anoche, pero tienes que saber que nada será diferente, sigues siendo la supuesta nieta de Dumbledore a la que todos queremos. ¿Te quedó claro?
La vampira vio la intensa mirada que Draco le daba y luego observó al resto. Abraxas le regaló una mirada de apoyo y cariño, Harry, Hermione, Ron, Ginny, Luna y Neville le sonrieron ansiosos, Tonks, Remus y Sirius le regalaron una cálida sonrisa. Valerie asintió, sin ser capaz de decir nada, demasiado emocionada por lo que estaba pasando y sonrió agradecida.
— Albus ya no está en peligro, pudieron tratar sus heridas, pero continua inconsciente — explicó Severus Snape en la biblioteca de Grimmuald Place frente al resto de los adultos y Valerie.
— ¿Cuándo despertará? — preguntó la vampira.
— No tienen certeza todavía, pero estiman que debería ser pronto… El rango que me dieron es entre dos semanas a un mes.
— ¡¿Un mes?! — chilló Valerie.
— Albus ya no es tan joven como antes, tenemos que dar gracias a que el ataque que recibió no fue tan letal como podría haber sido. Su magia logró protegerlo y eso le permitió a los doctores salvarle la vida… — señaló Severus.
Valerie se dejó caer en una de los sillones mullidos y suspiró con pesar, Abraxas tomó asiento a su lado y le acarició la espalda, preocupado.
— ¿Cómo se encuentra Draco? — preguntó Snape.
— Está completamente sano, aunque por ahora ha preferido descansar un poco y recuperar sus fuerzas — respondió Abraxas. — Agradecería si pudieras chequear que no tenga nada más, Severus.
— Por supuesto — Severus inclinó la cabeza.
— ¿Cuáles serán nuestras siguientes acciones? — preguntó de pronto la vampira.
— ¿Nuestras siguientes acciones? — cuestionó Remus.
— No podemos quedarnos de brazos cruzados ahora que el mundo mágico sabe del retorno de Voldemort… — explicó la vampira.
— No ha había indicios de movimientos por parte del señor Oscuro — señaló Severus cruzando los brazos. — Considero que por ahora tienes la posibilidad de recuperar tus fuerzas y descansar.
— Pero… — quiso refutar Valerie.
— Las clases en Hogwarts ya han finalizado, por lo que no hay necesidad de que vuelvas al castillo. Potter y sus amigos pasaran las vacaciones acá o en casa de los Weasley como se tenía planeado desde el principio.
— No pretenderás que me quede haciendo nada ¿o si? — cuestionó la vampira.
— Puedes quedarte acá si lo deseas — replicó abruptamente Sirius. Todos lo miraron sorprendido, pero él mantuvo el semblante relajado y se encogió de hombros. — Estoy seguro de que Harry estaría feliz con la idea.
Valerie levantó una ceja y no puedo evitar la mueca burlona que se formó en su rostro, en respuesta, Sirius le regaló una pequeña sonrisa altiva.
— Por primera vez, estoy de acuerdo con Black — respondió Snape suspirando. — Ante cualquier eventualidad, es mejor que te encuentres cerca de Potter o de la Orden del Fénix.
— De acuerdo — miró a Abraxas. — Tendremos que turnar las visitas, viejo amigo.
— Un cambio en la rutina no me vendría mal, de seguro Walburga estará gustosa de pasar tiempo en Grimmuald Place y estorbar con su presencia a su hijo — se mofó el mago mirando a Sirius, él aludido rodó los ojos, pero sonrió.
— Tengo una pequeña aprensión… — mencionó de la nada Lupin y todos clavaron sus miradas en él. — ¿Es seguro dejar a Dumbledore solo en San Mungo? Tal vez deberíamos establecer patrullas para asegurar su recuperación y protección.
— No es una mala idea — señaló Sirius.
— Tenía ya un plan ha establecido antes de que ustedes hablaran — replicó Severus molesto, Sirius y Lupin lo fulminaron con la mirada.
— ¿Qué tienes en mente? — preguntó casualmente Valerie.
— Por ahora es poco probable que el señor Oscuro realice algún movimiento, pero la noticia del estado de Dumbledore le llegara tarde o temprano. He pensado que podríamos crear ciertas protecciones y una alarma en caso de que alguien irrumpa en donde se encuentra Albus.
— ¿Una alarma? — cuestionó Tonks.
— Una alarma — continuó Sverus ignorando a la bruja — que le avisará a Valerie cuando haya algún posible ataque. En caso de que eso ocurra, ella podrá desplazarse a San Mungo a proteger a Albus.
— ¿Quieres que vaya a protegerlo así cómo así?
— Bueno, pensé que sería provechosos continuar usando tu identidad secreta como el mortifago traidor del señor Oscuro. Si te ven ahí, es probable que se centren más en vencerte que en matar a Dumbledore.
— Es un una gran idea — señaló Abraxas.
Valerie sonrió con malicia — No esperaba menos de ti, Severus — Snape sonrió orgulloso.
— Iré a chequear al joven Malfoy y me encargaré de crear la barreras y alarmas mágicas cuando visite San Mungo — finalizó Snape. Se giró ondeando su capa negra y abandonó la biblioteca con paso seguros.
— Odio tener que admitirlo, pero realmente es un buen plan — se quejó Sirius.
Sirius se sentó en su despacho acompañados de Remus tras una agradable comida con el resto de los jóvenes. Las pertenencias de cada uno de los chicos y chicas, incluyendo las de Valerie, habían aparecido en la entrada de Grimmuald Place durante la tarde. Tras la comida, Ron y Ginny se había retirado a La Madriguera por red floo, al igual que Luna y Neville partieron a sus respectivos hogares. Hermione pasaría otra noche más donde Harry pues sus padres pasarían por ella en la madrugada. Abraxas y Draco Malfoy se habían excusado y retirado a su mansión para que Draco pudiera continuar su reposo por un par de días más.
Harry era el más animado de poder tener a sus dos amigas por los que las invitó a jugar un par de partidas de Snap Explosivo al finalizar la comida. Tras lo cual Remus le dijo a su viejo amigo que fueran por un trago a su despacho, aprovechando que Tonks se había retirado durante el almuerzo a revisar ciertos temas en el Ministerio y se encontraría con Lupin en su hogar.
— ¿Haz pensado en lo que harás a continuación? — preguntó repentinamente Remus cuando ambos magos estuvieron sentados, cómodamente, frente a frente cerca de la chimenea.
— ¿Hacer respecto a qué?
— Qué vas a hacer con Valerie, por supuesto — respondió como si nada el hombre lobo. Sirius se atragantó con su trago y comenzó a toser. — No pensé que fueras a ponerte tan incomodo con el tema — se burló Remus.
— No se de que hablas — dijo Sirius con dificultad intentando controlar la tos.
— Te recuerdo que para mi no pasas desapercibido Black, he visto como la haz mirado todo este día. ¿Ocurrió algo entre ustedes?
Sirius bufó, odiaba que su amigo estuviera tan atento a sus movimientos. — No, no ha ocurrido nada — gruñió él.
Remus lo observó con cara de no creerle. — Solamente tuvimos una plática ayer en la noche… — agregó Sirius restándole sabía porque lo hacia, pero quería mantener lo ocurrido con Valerie en algo privado entre ellos.
— ¿Una plática? — repitió Remus con sarcasmo.
— ¡Es la verdad!
Lupin rodó los ojos — Haré como que te creo… Aun así, no has respondido mi pregunta. ¿Qué vas a hacer?
— No entiendo que quieras que te responda, no pretendo hacer nada…
— ¡Oh por favor, Sirius! Realmente si me vas a mentir deberías esforzarte más. Tengo claro que te sientes atraído, se nota demasiado y ahora con todo lo que sabemos sobre ella dudo que vayas a poder frenarte.
— ¿Tan poca fe me tienes? — bufó Black, molesto.
— ¿Es broma? — Remus lo miró incrédulo. — ¿Qué te pasa por la cabeza? No te das cuenta que ahora nada te impide hacer algo — Aquellas palabras dejaron a Sirius como piedra. — ¿Sirius, realmente no te haz golpeado la cabeza últimamente?
— No estoy entendiendo…
— ¡Hombre, que demonios! Ella no es una jovencita, Sirius. Es una vampira con casi cuatrocientos o quinientos años de edad ¿de verdad me vas a decir que no pensaste en eso? Claramente lo que seas que hagas ahora no podría llamarlo pedofilia, aunque no hubiera esperado que te gustaran las mayores — se mofó.
Sirius miró sorprendido a su amigo ¿realmente estaba de acuerdo con eso? ¿No pensaba criticarlo por seguir interesado en Valerie? — Pensé que me dirías que no continuara por ese camino…
— Bueno, ahora que se quién es realmente ¿realmente puedo criticar tu actuar? Lo interesante será ver si Sirius Black logra Valerie Deanoff le preste atención — Sirius lo fulminó con la mirada, ofendido. — ¿Qué quieres que te diga? No todos los días tienes la oportunidad de ver como tu mejor amigo intenta conquistar a una vampira…
— Nunca dije que quería conquistarla… — gruñió Black.
— ¿Acaso estás enamorado de ella? — preguntó asombrado Remus.
— ¿Qué? ¡No! ¿Estás loco? Cómo iba a enamorarme de alguien que hace solo un día era la joven amiga de mi ahijado — respondió aun más ofendido Sirius. Lupin suspiró aliviado.
— ¿Entonces? — le cuestionó el hombre lobo.
— Pues… No sé… Diría que me atrae, pero…
— Es una pasión o deseo más carnal — señaló Remus sonriendo.
Sirius bebió un largo trago — Podría decirse que si, pero suena bastante mal — refunfuñó.
Lupin asintió — Solo quiero que tengas claras tus intenciones, Sirius. Ella mencionó que estuvo enamorada de quien Voldemort fue en el pasado y no sabemos si todavía ha podido superarlo. No quiero verte sufriendo cuando las cosas se pongan más difíciles por la guerra.
— Tranquilo, Remus. También lo sé, pero no tengo intenciones en conquistar a Valerie, pero no puedo negar tampoco que me atrae.
— Solo quería dejar eso claro. Aun que todo depende de si lograras que te preste atención — Sirius lo fulminó con la mirada. "Si tu supieras viejo amigo, si tu supieras". — Solo estaba un poco preocupado, he notado como ella también te mira… Hay una química especial entre ustedes, pero realmente no quiero que sufras… Valerie tiene un rol muy importante en esta guerra y cuando eso termine no se qué la seguirá atando al mundo mágico.
— Esta bien, Remus, enserio agradezco tu preocupación, pero no es como si tuviera intenciones de casarme con ella o algo por el estilo.
— Oh, bueno… — Lupin comenzó a sonreír y dejó la preocupación rápidamente de lado. — Creo que si lo piensas detenidamente un poco, ella sería una perfecta esposa para ti.
— ¿Qué demonios..?
— Después de todo — continuó Remus — el lazo de Andrómeda la acepto en tu linaje. ¿No es ese lazo el que, según tu tradición familiar, deberías entregarle a tu futura esposa cuando forme parte de tu familia? — Sirius quedó como piedra y Remus Lupin lloró de la risa ante la cara de espanto de su viejo amigo.
— Mi señor… — el mortifago se encontraba de rodillas en un enorme salón de piedra. El mago oscuro lo miraba con odio sentado en su silla jugueteando con su varita. — No hemos podido obtener mayor información ni la ubicación de la nieta de Dumbledore. Las clases en Hogwarts han finalizado por lo que no sabemos donde pasará las vacaciones.
Lord Voldemort se puso de pie, furioso. ¿Eran realmente sus seguidores tan ineficientes? ¿No podían llevar a cabo una simple misión? — ¡Crucio! — el mortifago cayó al suelo retorciendose de dolor. — ¿Nadie ha obtenido información que pueda ser útil? — siseó con un tono mortífero.
El resto de los mortifagos se quedó en silencio, mientras su compañero aullaba desesperado. Voldemort gruñió y cortó el maleficio.
— Amo… — se aventuró a decir Bellatrix. — Si bien no sabemos el paradero de la nieta de Dumbledore, asumimos que debe estar en donde sea que se encuentre Potter.
— Sé que está con Potter, Bellatrix — el mago oscuro dijo el nombre de la bruja con desprecio — eso es algo obvio, pero me interesa saber si se moverá a otro lugar en donde no este protegida. ¿Algún otro comentario que aporte? — los miró con desprecio a todos.
— Lo que quiero decir… Es que es probable que ella no esté con Dumbledore — intentó explicar la bruja. Voldemort la observó, pero la dejó continuar. — Hay rumores de que Dumbledore se encuentra inconsciente en San Mungo tras las heridas que sufrió en el duelo contra usted.
— Crucio — el malefició pego en el pecho de la bruja y la botó de espaldas contra el suelo. — ¡Y cuándo pensabas mencionar ese detalle, Lestrange! — rugió furioso Voldemort.
— Mi lord — le interrumpió Lucius y avanzó inclinando la cabeza — aquello podría ser una oportunidad para nosotros… Si Albus Dumbledore se encuentra en San Mungo podemos planear un ataque. — El maleficio dejó de torturar a Bellatrix que quedó tirada en el suelo respirando con dificultad.
— ¿Atacar a un enemigo inconsciente? — siseó con rabia Voldemort. — Si vamos a derrotar a Dumbledore será de una forma humillante o asesinándolo, pero no mientras yace en San Mungo ¿quedó claro? De todas formas la Orden del Féñix tendrá alguna protección, no dejarán a ese viejo estúpido solo.
— No necesitamos matarlo, mi lord — respondió Lucius con un poco más de seguridad. — Sería solamente para llamar la atención del resto de la Orden aprovechando que deben estar esperando que ataquemos… — Voldemort alzó una ceja, pero una mueca maliciosa amenazó con escapar de sus labios. Comenzaba a gustarle hacia donde iba la idea de Malfoy. — Sabemos que la nieta de Dumbledore es una bruja muy hábil para su edad y dudo que se quede de brazos cruzados si su abuelo es atacado… Aun que también, puede que podamos enfrentar otro problema mientras intentamos obtener más información de la joven Dumbledore.
— ¿Y cuál sería ese otro problema? — siseó sonriendo Voldemort.
— Si atacamos a Dumbledore, es probable que aquel mortifago aparezca nuevamente… Píenselo, mi lord, o bien logramos sacar a la nieta de ese viejo de su escondite o logramos atrapar al traidor.
Voldemort sonrió con maldad, era un gran plan — Lucius, estarás a cargo, quiero que planifiquen ese ataque a la perfección — Malfoy hizo una reverencia. — Quiero que queden claro ciertos detalles… Primero, nadie matará a Dumbledore. Segundo, si la nieta de ese viejo aparece quiero que la atrapen y la traigan con vida…
— ¿Y si el traidor aparece? — se aventuró a preguntar Malfoy.
Voldemort se puso de pie y les dedicó una sonrisa macabra — NO DUDEN EN ASESINARLO.
Espero les haya gustado, las cosas se van a poner cada vez más complicadas! Como siempre espero sus comentarios, los quiere, Florence!
