Capítulo 4

Edward POV

–¡No vayan a caer por el precipicio! –advirtió Rose.

–¡A los 800 metros se activarán sus paracaídas! –recordó Benjamín.

Observé la pantalla digital, estábamos a 2300 metros del suelo.

–¡Caemos muy rápido! –Irina sonó algo preocupada.

–Tranquila, todo saldrá como lo planeamos –respondió Benjamín con calma –¡Atentos, ya estamos a 1000 metros!

800 metros, marcó la pantalla digital.

El paracaídas se activó.

–¡Uffff! –pude sentirme aliviado –A cuatro metros del suelo hay que soltar el paracaídas –me aferré al botón.

Entrecerré los ojos, el suelo cada vez estaba más cerca.

Solté el paracaídas, las ruedas rozaron la carretera –¡Sí! ¡Aterrizamos! –festejé.

–¡Yeah, baby! –Rose aterrizó detrás de mí.

–¡Malditos idiotas, yo sigo volando por el aire! ¡Los odio! –gritó Kate furiosa.

–¡No seas quejosa, Kate, ya bajarás! –Benjamín lanzó una carcajada.

–¡Hay que hacerlo! –Emmett se posicionó al frente.

–Estamos a pocos metros de su Convoy –afirmó Benjamín –¡Ojos bien abiertos!

–¡Los tengo en la mira! –aceleré.

Nos acercamos lo suficiente como para llevar a cabo el plan.

Las dos camionetas blindadas frente a nosotros, abrieron su puerta trasera.

–¡Van a dispararnos! –gritó Irina desacelerando.

–¡Benjamín, ponte al frente! –ordenó Emmett, ya que conducía un 2007 Jeep Wrangler, blindado.

Comenzaron a disparar, me moví a los lados, intentando esquivarlos.

–¡Armemos una fila! –me coloqué detrás del coche de Emmett, que estaba detrás del de Benjamín.

Dispararon el frente del Jeep, solo le hicieron unos rasguños.

–¡Empujen el Jeep, vamos a darle a las camionetas un buen golpe! –se me ocurrió un plan.

Irina desde el fondo empujó el coche de Rose, y así sucesivamente, acumulando un gran potencia para el último golpe –¡Ahí va el golpe, Benji! –vociferó Emmett.

El Jeep golpeó ambas camionetas, se desviaron del camino, una cayó por el barranco y la otra se detuvo.

–¡Rose, Emm, disparen el arpón, en 3, 2,1! –señalé quitando el techo de mi descapotable.

–¿Estás listo, Ed? –preguntó Benjamín ansioso.

–Eso creo –respiré hondo.

Los ganchos se clavaron en las puertas traseras del Convoy.

–¡La camioneta ha vuelto, está detrás de mí! –Irina intentó evadirlos.

–¡Frena! –gritó Emmett mirando a Rose –¡Hazte a un lado, Irina!

Las puertas salieron volando hacia atrás, y golpearon a la camioneta de frente.

–¡Wooooho! –festejó Irina –¡Los hicimos polvo!

Me acerqué lo suficiente al Convoy.

–¡Vamos, Ed, salta! –Rose se colocó a mi izquierda, mientras Emmett se colocaba a mi derecha –¡Suelta el volante!

Me puse de pie sobre el asiento.

Benjamín me empujó de atrás –¡Te daré impulso!

–¡Más cerca, Benjamín!

Salté dentro del Convoy, le di un puñetazo a un muchacho que se me abalanzó.

–¡Maldito, imbécil, no sabes con quién te estás metiendo! –amenazó gruñendo.

–¿Con quién? –pregunté con ironía –¿Con caperucita roja? –me burlé.

–¡Mi nombre es Jared, estúpido!

–¡Activaré el cañón! –exclamó uno de los hombre sentado frente a un tablero.

Empujé al tal Jared y tiré al otro de su silla –¡Nada de cañones! –grité rompiéndole la nariz.

–¡Jared, quítamelo!

Me agarró por detrás e intentó asfixiarme, me resistí dándole codazos en sus costillas.

–¡Activa los putos cañones, dispárales! –Jared se enfureció con el muchachito.

Le pegué un puñetazo en la entrepierna, cayó arrodillado.

Uno de los conductores desenfundó su arma.

–¡Mierda! –me hice a un lado, escudándome detrás de un panel de metal.

Saqué mi arma, le quité el seguro, podía sentirlo acercándose.

Con rapidez me asomé, y le disparé en el brazo derecho.

BUM

Abrí una gran caja, ahí debían tener a Egypcian, quedé pasmado al notar que no era un hombre, sino una mujer.

–¿Eres mujer? –fruncí el ceño, atónito.

Asintió temblorosa.

Le quité la mordaza –¿Segura que tú eres Egypcian?

–¡Sí, soy yo!

Guardé mi arma en el bolsillo trasero del jean.

La tomé de las manos –¡Ven, te sacaré de aquí, déjame ayudarte!

–¿Quién eres? –preguntó con lágrimas en los ojos.

–¡Emmett, acércate más! –moví mis manos en el aire.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, acerqué a la muchacha al borde del Convoy –¡Anda, salta!

–¡Noooo! ¿Estás loco? ¡Me matarás! –tensó su cuerpo.

–¡Salta sobre el capot! ¡Hazlo!

–¡Ni loca! –se negó rotundamente.

–Lo siento –la empujé.

Cayó sobre el capot de Emmett –¡Sostente, mujer! –exclamó él desacelerando.

Alguien me tironeó de atrás –¡Joder!

–¡No te irás a ningún lado! –Jared sonrió pegándome una patada en el rostro.

Caí, observé al muchacho con la nariz rota, pulsar un botón rojo.

Se oyeron unos disparos fuera.

–¡Joder! –grité levantándome.

Jared se me abalanzó y comenzamos a forcejear.

–¡Agarra un arma, y dispárale al maldito! –exclamó furioso, estampándome contra un monitor.

–N–no, señ–señor, no –oí la voz temblorosa del muchacho.

–¡Estúpido cobarde! ¿A dónde crees que vas?

–¡Esto no es para mí! –se tiró del Convoy, arriesgándose a ser arrollado por los coches.

Desenfundé mi arma.

–Ni se te ocurra –amenazó, intentando quitármela.

Le quité el seguro, intenté direccionarla hacia su rostro.

–¿Jefe? ¿Jefe? –el conductor dudaba –¿Debo frenar? ¿Qué hago?

Disparé, se me salió una bala.

–¡Idiota! –Jared viró su vista hacia el conductor, ahora muerto.

–¡Mierda! –me alejé para saltar del Convoy.

–¡No, no irás a ninguna parte! –algo me golpeó la cabeza.

–Mmm –rocé mi nuca, adolorido.

El Convoy comenzaba a inclinarse, sostuve a Jared de la pierna.

–¡Suéltame! –cayó a mi lado, cuando el Convoy se dio vuelta.

–¡Puta madre! –a los manotazos, intenté sostenerme de algo.

Parecía que el Convoy no se detenía, se seguía desplazando.

Observé por el vidrio delantero que nos dirigíamos al precipicio.

–Oh, shit –Jared se puso de pie.

Le seguí detrás, lo vi agacharse, recogió mi arma.

–¡Toma! –gritó disparándome.

Me agaché y corrí hacia el frente, alejándome de él.

Los disparos cesaron, volteé, Jared se había tirado fuera.

Iba a caer al vacío, ya no tenía oportunidad.

Respiré hondo.

Trepé hasta la ventana del conductor, y salí por ahí, ahora me encontraba sobre el Convoy, estaba a punto de morir.

Podía sentir como la estructura se tambaleaba, y caía por el risco.

Corrí desesperado, esperando llegar a tierra a tiempo.

.

Al mismo tiempo

Emmett POV

–¡Tengo a la chica! –dije por el radio.

–¿Chica? ¿No era un chico? –preguntó Irina.

–¡Este no es un chico! –aclaré desacelerando para que pudiera ingresar al coche –¡Anda, metete por la ventana!

–¡Están locos! –gritó frunciendo el ceño.

Unos cañones salieron del costado derecho del Convoy.

–¡Rose, cuidado!

Las balas salían a borbotones.

Rose se acercó a la banquina.

–¡Ojo, Rose! –me desesperé al verla en peligro.

Benjamín se puso a su lado, como escudo, protegiéndola.

–¡Hey, Emm! ¡Anderson está aquí! –Irina se colocó a la par –¡Viene en un 2011 Lamborghini, rojo!

Su coche me golpeó por detrás.

–¡Emmett! –Rose desaceleró.

–¡Sigue a Edward, Rose! –ordené –¡Cuida su espalda!

Al parecer, los cañones se habían quedado sin balas.

Un joven salió rodando del Convoy, Benjamín le pasó por encima.

–¿Era Edward? ¡Joder! ¿Era Edward?

Irina le dio un golpe de costado a Anderson, mientras intentaba meter a la muchacha dentro del coche.

–¡Hijo de puta! –gritó gruñendo.

–¡No, ese no era Edward! –confirmó Rose.

–¡Ahhhhhhhhhhhh! –la muchacha intentaba aferrarse al capot, con todas sus fuerzas.

–¡Vamos, metete o morirás! –saqué mi brazo por la ventanilla.

Tiré de ella, metiéndola dentro.

–¿Ustedes están locos, o qué? –cuestionó, con su respiración acelerada.

La tenía sobre mis piernas.

–¿Tú eres Egypcian?

–Sí –afirmó.

–¡Pásamela! –Benjamín se acercó más –¡Será más seguro si me la llevo! ¡Estoy blindado! –señaló hacia atrás, se acercaban dos camionetas negras, a toda velocidad.

Abrí mi puerta, mientras me acercaba al Jeep de Benjamín –¡Vamos, abre tu puerta, Benji!

Abrió su puerta en medio de la balacera.

–¡Carajo!

Cerré la puerta al sentir una bala rozar mi brazo izquierdo.

–¡Te dispararon! –gritó la muchacha entre arcadas.

Anderson le dio un golpe a Irina, haciéndola girar en círculos.

–¿Estás bien, Irina? –pregunté por el radio.

–¡Sí! ¡Aceleren a toda marcha, estos tipos vienen armados hasta el culo! –del techo de una de las camionetas sacaron una ametralladora.

–¡Irina, ten cuidado! –grité notando que le disparaban sin piedad.

–Ahhhhhhhhhhh –su coche dio unos vuelcos.

–¡Irina! –Benjamín miró hacia atrás.

Anderson sacó por la ventanilla una especie de bazuca.

–¡Cuidado, Benjamín, tiene una bazuca! –advertí viéndolo por el espejo retrovisor.

–¿Bazuca? –Egypcian volteó frenética –¡Detén el coche! ¡Detenlo!

–¡No puedo, sería peor!

Anderson le disparó a la camioneta con la ametralladora, haciéndola volar en mil pedazos.

–¡Anda, pásala ahora! –Benjamín aprovechó la distracción.

–¡Salta a su Jeep! –señalé re abriendo la puerta.

–¡No, ni loca!

–¡Hazlo, ya! –la empujé hacia el Jeep.

Benjamín tomó su mano –¡Vamos, ven conmigo!

–Ahhhhhhhhhhhh

Anderson volvió a golpearme por detrás.

–¡Nos vemos donde lo planeamos, Benji! –me desvié por el barranco, del lado derecho.

–¡Emmett no te alejes del grupo! ¡Anderson te asesinará! –Rose habló por el radio, lo apagué.

Como lo pensé, Anderson fue tras de mí.

Estaba seguro de que mi coche no aguantaría mucho, las rocas del barranco golpeaban mis llantas con fuerza.

–Aguanta, bebé, aguanta –acaricié el manubrio.

Anderson se puso a mi lado, me clavó la mirada.

–¡Maldito asesino! –vociferé bajando mi ventanilla.

Me golpeó de costado, una y otra vez, intentando lanzarme al precipicio.

–Morirás, Swan –susurró sonriéndome.

El coche de Kate se apareció de repente, golpeó a Anderson con fuerza y lo empujó al vacío, desprevenido.

–¡Eso es! ¡Sí!

Kate me guiñó un ojo.

–¡Parece que nos necesitabas, Emm! –Irina estaba a su lado, parecía estar bien.

–Espero que Carlisle Anderson muera –ansié mirándolo caer por el precipicio.

.

Al mismo tiempo

Benjamín POV

–¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren de mí?

–¡Tengo que sacarme de encima a estos malditos! –miré por el espejo retrovisor, una de las camionetas iba tras nosotros.

–¿Quiénes son ustedes? –repitió.

Las balas golpeaban el vidrio trasero.

–¡Ahhhhhhhhhhhh!

–Tranquila, es blindado, no nos harán nada…

Me desvié por un pequeño camino de tierra del lado izquierdo, para dirigirme al punto de encuentro.

La camioneta nos siguió.

–¡Nos está siguiendo! –temblaba como una hoja.

–¿Benji? –oí la voz de Irina por el radio.

–¿Estás bien, Irina?

–Mi coche está destrozado ¡joder! –tosió.

–¡Hermanita, espérame, yo iré por ti! –aclaró Kate.

–¿Lograste bajar, Kate? –reí.

–¡Cuando te vea, te daré un puñetazo, idiota!

Apagué el radio.

–¡Oye! ¡Aún nos siguen!

Observé más adelante un tronco caído, me dirigí hacia allí.

–¿Qué haces? ¡Hay un tronco gigante ahí! –chilló, sacudiéndome.

–Shhhhh

Giré bruscamente el volante al acercarnos al tronco.

La camioneta que nos seguía, no tuvo tiempo de frenar y voló por el aire, al llevarse puesto el tronco.

–¡Lo hice! ¡Te lo dije! –miré a Egypcian, se había dado un golpe contra el tablero, estaba desmayada, tenía sangre en la frente –¡Oh, mierda! –frené para revisarla.

.

Al mismo tiempo

Rose POV

¿Por qué Edward aún no saltaba fuera del Convoy?

–¡Nos vemos donde lo planeamos, Benji! –exclamó Emmett por el radio.

¿Qué?

De seguro planeaba alejar a Anderson.

¡Maldita sea!

–¡Emmett no te alejes del grupo! ¡Anderson te asesinará! –respondí rabiosa –¿Emmett? ¡Respóndeme!

De repente el Convoy comenzó a inclinarse.

–¡Edward! –grité desesperada.

Aceleré a toda potencia.

Había una curva más adelante.

El Convoy se volteó por completo, y siguió desplazándose a gran velocidad, se dirigía al vacío.

–¡Holly shit! –abrí mi ventanilla –¡Edward, sal del Convoy!

Alguien se lanzó fuera, lo esquivé con rapidez.

–¡Maldición, Edward, sal ya! ¡Sal de una vez!

Ahora estaba al borde del risco, y comenzaba a desplazarse hacia abajo.

Edward salió por una ventana, y comenzó a correr.

–¡Vamos, Edward, corre!

Encendí mi nitro, y aceleré acercándome al barranco.

Edward se lanzó hacia mi coche, giré en U para que se aferrara al alerón.

El Convoy cayó unos cuantos metros al vacío, y explotó.

Frené de golpe.

–¡Uffff! –suspiré al ver a Edward sujetado al alerón.

–Me salvaste –jadeó soltándose.

Bajé del coche, estiré mi mano hacia él para ayudarlo a levantarse –El alerón te salvó –señalé riendo.

.

–Oye –sacudí a la muchacha –¿Estás bien?

–Se dio un buen golpe –señaló Benjamín.

–¿No tenía puesto el cinturón de seguridad? –preguntó Irina.

–No paraba de gritarme, y nos estaban disparando, Irina, no pensé en decirle, "ponte el cinturón de seguridad, es un camino peligroso".

Kate le limpió la herida.

–No me parece una hacker, no creo que sea Egypcian, nos mintió.

–¿Y por qué no parece una hacker? –Benjamín refunfuñó.

–Es muy bonita para ser una nerd –se encogió de hombros.

Reí.

–Eso no tiene nada que ver, Kate…

–Ayyy –despertó quejosa.

–¿Seguro que era la una persona aprisionada ahí dentro, Edward? –insistió Kate.

–Sí, solo ella.

–¿Te duele mucho la pierna? –observé a Irina frotarse la rodilla.

–Es solo un rasguño, no te preocupes –negó.

–¿Quie–quiénes son? –preguntó la muchacha, sentándose.

–Los que te salvaron el culo –respondí.

–¿Y por qué lo hicieron? ¿Quieren algo a cambio, verdad?

–Eres una chica lista –Emmett sonrió.

–Necesitamos tu ayuda para encontrar a alguien, y luego te dejaremos ir. Un favor por un favor –clarificó Edward.

–¿Necesitan el OJO DE DIOS?

–¡Sí, exacto! –asentí.

–¿Entonces tú eres Egypcian? –Kate aún no podría creerlo.

–Sí.

–¿Segura?

–¿Por qué no me crees? –frunció el ceño.

–Pareces modelo, con ese cuerpo y ese rostro, no te ves como una hacker –repitió.

Sonrió con picardía.

–¿Y cómo debería verse un hacker para ti?

–Así –señaló a Benjamín.

–¡Hey! –se quejó bufando –¿Qué quieres decirme? ¿Qué soy feo?

–¿Dónde tienes el OJO DE DIOS? –interrumpió Edward.

–No lo tengo, se lo di a mi prima para que lo escondiera.

–¿Y dónde está tu prima?

–En Abu Dabi –confesó.

–¿Está realmente en Abu Dabi, o quieres hacernos caer en una trampa? –me senté a su lado.

–¡Está en Abu Dabi, lo juro!

–¿Cómo confiaremos en ti?

–Como yo confiaré en ustedes –susurró.

–Benji, haz la llamada, diles que iremos a Medio Oriente –ordenó Emmett.