Capítulo 29: Veneno
—¿Veneno? —murmuró una voz de un hombre, parado junto a la cama de Albus Potter, quien permanecía inconsciente.
—Sí, veneno paralizante —le confirmó una mujer a su lado, también hablando en voz baja.
—¿El sitio de ingreso? —siguió preguntando la voz del hombre.
—Difícil de saber con precisión… Tenía varias pequeñas heridas producto del duelo. Podría haberlo incluso ingerido durante el desayuno—le respondió ella—. Le he sacado una muestra de sangre. Hay que hacérsela llegar al Sanador Le Blanc… Es posible que él pueda obtener algo más de información. —Hubo un breve silencio, cargado de tensión.
—¿Crees que puede haber sido un intento de…?—el hombre dejó la pregunta flotando en el aire.
—Pues si su intención era matarlo, no lo lograron —le respondió ella, comprendiendo perfectamente a qué se refería—. Y eso puede deberse a dos cosas: o bien logramos extraerlo antes de que lo matase, o bien quién lo preparó no contaba con las habilidades necesarias para fabricarlo a la perfección. Los venenos paralizantes son muy complicados, y el más mínimo error puede alterar su efecto.
—Entonces puede tratarse de un alumno —interpretó él.
—Podría ser—estuvo de acuerdo ella—. ¿Qué sabemos de la estudiante de Salem?
—Pues, tiene un legajo interesante —le respondió él, con sarcasmo.
—¿Han avisado a Harry Potter? —la mujer soltó finalmente la pregunta que llevaba masticando por dentro.
—Sí, Longbottom se comunicó—confirmó él. Nuevamente, un tenso silencio los envolvió—. Lo más probable que sea simplemente un juego de niños… —agregó luego, en un claro intento por tranquilizar a su interlocutora.
—Te sorprendería lo que los niños son capaces de hacer en épocas de guerra, Thomas —le advirtió ella, sombría—. Por algo Harry nos pidió que le informáramos de cualquier irregularidad o situación sospechosa que sucediera durante los duelos —agregó.
—Sanadora Chang… siguen siendo niños —le advirtió Thomas. Ella resopló.
—No sería la primera vez que se cometen crímenes dentro de Hogwarts, profesor White—le advirtió Cho Chang. Un tercer silencio los envolvió, esta vez casi de manera amenazante.
—Hablaré con el señor Potter y le expresaré sus preocupaciones, Sanadora —le aseguró Thomas, su voz más distante.
—Sé qué piensas que soy una extremista… Pero no podemos distraernos cuando tenemos al enemigo respirando en nuestra nuca. Es mejor pecar de precavidos en estas épocas, Thomas —insistió ella, y luego, se alejó.
Albus escuchó el sonido producido por las voces como si estuviese llegando amortiguado por algodón. No entendía que decían, pero notaba que se trataba de dos personas conversando en voz baja. Se concentró en él mismo, olvidándose momentáneamente de las voces lejanas. Estaba acostado en una cama, eso era seguro. Pero no recordaba cómo había llegado hasta allí. Su último recuerdo era el duelo contra Sasha Hill.
Escuchó el ruido producido por un cuerpo al dejarse caer sobre una silla, abrumado, y supo que el profesor White se había sentado junto a él. Haciendo un esfuerzo, abrió los ojos.
Albus despertó sintiéndose sumamente mareado. Tardó unos segundo en enfocar la visión y distinguir dónde se encontraba. Después de múltiples visitas durante los últimos años, no tuvo dificultades en reconocer la Sala de Enfermería.
—Buenas tardes, Albus —le dio la bienvenida Thomas, inclinándose hacia delante en su silla. Potter pudo ver como el joven profesor intentaba esconder la preocupación de su rostro.
—¿Qué hora es? —preguntó Potter, confundido.
—¿Realmente le estas preguntando la hora el hombre ciego en la habitación? —dijo el profesor, alzando las cejas en fingida sorpresa.
—Oh, lo siento mucho, profesor White… —se apuró a disculparse Albus, pero el profesor estalló en risas.
—Es una broma, Albus —dijo mientras sacaba un reloj de bolsillo de entre los pliegues de su túnica y pasaba los dedos sobre el relieve del mismo, leyendo las agujas—. Son las seis y cuarenta de la tarde.
—¿Y el Torneo? —preguntó a continuación, lanzando una mirada rápida por la ventana, como si pudiese ver el campo de Quidditch desde allí.
—Ya ha terminado por hoy —le respondió pacientemente Thomas—. ¿Cómo te sientes? —le preguntó adoptando una expresión más seria.
—Débil —fue todo lo que podía pensar. Thomas sonrió levemente.
—Es normal. Pronto te recuperarás. —le aseguró el profesor White.
—¿Qué sucedió? —exigió saber Albus. Thomas tardó unos segundos en responder. Potter supo que el profesor estaba meditando qué responderle.
—Ganaste. Y luego perdiste el conocimiento. No respondías a ningún hechizo de recuperación de conciencia, así que te trajimos a la Enfermería para que la Sanadora Chang te revise —le explicó el profesor diplomáticamente.
—Me envenenaron —afirmó Albus. La sonrisa en el rostro de Thomas pareció desvanecerse al escuchar aquello.
—¿Por qué crees que te envenenaron? —preguntó seriamente.
—No lo creo, profesor. Estoy seguro. Fue Sasha Hill —afirmó Albus, sentándose más en su cama. White lo escuchaba impasible.
—Cuéntame más —le pidió él, pacientemente.
Albus pasó entonces a relatarle todo lo que recordaba del duelo. Le contó cómo Sasha le había estrechado la mano, y él había sentido que algo se le clavaba en la piel al tocar los guantes de la chica. Cómo al poco tiempo comenzó a sentirse débil, incapaz de mantenerse en pie. Y cómo lo único capaz de ayudarlo a recuperarse, aunque fuese transitoriamente, había sido el hechizo de sanación anti veneno. Thomas pareció mostrar especial interés en ésta última etapa de la historia, pidiéndole que le explicase en detalle qué hechizo había realizado, cómo lo había hecho, y qué resultados había obtenido.
—Interesante —fue todo lo que dijo cuando Albus terminó su relato.
—¿Qué sucederá ahora, profesor? —quiso saber Potter. White alzó las cejas, recuperando su expresión simpática.
—Ahora, tú pasaras la noche aquí hasta que la Sanadora Chang considere que te encuentras en buen estado —fue la respuesta que obtuvo del profesor de Defensa.
—¿Y Sasha Hill? —insistió Albus, el ceño fruncido. Comenzaba a molestarse y le estaba resultando muy dificultoso controlar su temperamento en ese momento.
—Eso será decisión de las autoridades del Torneo de Merlín —le explicó White con paciencia.
Albus sintió deseos de quejarse, pero se contuvo. Sabía que no obtendría nada más de Thomas White en ese momento. Y lo cierto es que se sentía demasiado débil como para discutir.
—Es una acusación muy seria la que su Candidato está haciendo, profesor White —le espetó la profesora Woodgate. Se encontraba sentada en su silla, con la espalda rígida y los labios apretados. Y a pesar de que formulaba sus palabras en un tono calmo, se podía leer el enojo en ellas.
—Es una acusación con fundamento, profesora Woodgate. El señor Potter se desvaneció producto de un veneno que la sanadora del colegio encontró en su cuerpo, y él asegura que la señorita Hill lo pinchó cuando le estrechó la mano —afirmó Thomas, con igual tranquilidad y similar enojo.
—¿Hay posibilidad de que todo esto sea simplemente un error? —intervino el director Hopkins, intentando calmar las aguas.
—Me temo que no, Milton —lo contradijo Minerva—. El señor Potter efectivamente fue envenenado hoy.
—Y nadie lo pone en duda, Minerva. Pero, de ahí a pensar que una alumna de Salem lo hizo hay un largo trecho —puntualizó el director. Minerva asintió con la cabeza, reconociéndole su verdad.
—Hay una manera de verificarlo —propuso Thomas—. Revisar los guantes. Si, efectivamente, los guantes fueron la fuente del veneno, habrá rastros del mismo —aseguró el muchacho rubio. Todos guardaron silencio unos segundos, analizando aquello. Minerva lanzó una mirada significativa en dirección a Milton Hopkins. Finalmente, el anciano suspiró.
—De acuerdo— accedió Hopkins. Lucía agobiado por la situación y visiblemente cansado.
Minerva se puso de pie y caminó hasta la entrada de su oficina. Abrió la puerta y se asomó al exterior. Neville Longbottom se encontraba esperando afuera.
—Profesor Lognbottom, ¿podría hacerme el favor de buscar a la señorita Sasha Hill y solicitarle que se presente en mi oficina con los guantes que llevaba puestos durante el duelo? —le pidió McGonagall con calma. Neville asintió al instante. Se disponía a marcharse cuando Minerva lo retuvo—. También necesito que pase por el despacho del profesor Slughorn y le solicite una Poción Reveladora de Veneno —agregó.
Neville se alejó con pasos torpes a toda velocidad. Minerva volvió a ingresar a la oficina y tomó una vez más asiento en su lugar detrás del escritorio. A su alrededor, todos aguardaban en silencio, visiblemente tensos. El director Hopkins golpeteaba su bastón contra el suelo, impaciente. Gemma Woodgate permanecía estática en su silla, como si se tratara de una estatua. Thomas White estaba excepcionalmente serio, absorto en sus propios pensamientos.
—La señorita Hill es una muchacha complicada, no lo negaré. Pero es una excelente alumna —rompió el silencio el director Hopkins, quien lucía sumamente incómodo.
—Nadie lo ha puesto en duda, Milton —le aseguró la directora de Hogwarts.
—Al menos permítanos hacer nosotros las primeras preguntas —pidió repentinamente la profesora Gemma Woodgate.
—Por supuesto —le concedió Minerva.
Pasaron varios minutos hasta que finalmente Longbottom regresó, esta vez acompañado de Sasha Hill. Minerva la observó intrigada. La chica lucía una expresión mezcla de confusión y curiosidad. Pero no había miedo ni preocupación en su mirada.
—Señorita Hill, tome asiento, por favor— le pidió gentilmente el director Hopkins, señalándole una silla libre ubicada frente a ellos—. ¿Sabe usted por qué la hemos llamado aquí? —le preguntó a continuación. La muchacha observó la cara de todos los presentes antes de negar con la cabeza.
—Hoy a la mañana, usted se batió a duelo con el señor Potter —comenzó a hablar Gemma—. Tras el duelo, el señor Potter fue trasladado a la enfermería. Resulta ser que había sido envenenado —le explicó ella, haciendo una pausa como si esperase que sus palabras surtiesen algún efecto sobre la chica. La chica frente a ellos no pareció inmutarse ante aquello. — ¿Usted tiene idea de qué pudo haberle sucedido, señorita Hill? —la instó a hablar. Sasha arqueó las cejas.
—¿Por qué habría de saberlo, profesora? —respondió con otra pregunta. Gemma frunció el ceño ante la respuesta.
—Porque el señor Potter parece pensar que fue usted quien lo envenenó —soltó la profesora de Defensa contra las Artes Oscuras. Sorpresivamente, Sasha se rió.
—Eso es ridículo —aseguró la chica, cruzándose de brazos. Minerva carraspeó entonces, llamando la atención de los presentes. El director de Salem pareció comprender lo que aquello significaba, pues asintió con su cabeza, dándole permiso para intervenir.
—Profesor Longbottom, ¿me haría el favor de alcanzarme los guantes de la señorita Hill? —pidió en ese momento Minerva, perdiendo visiblemente la paciencia.
Neville, quien había permanecido en silencio hasta entonces, se acercó hasta la mesa de la directora. Llevaba en sus manos un estuche, dentro del cual se encontraban guardados los guantes que Sasha había utilizado durante el duelo aquella mañana.
—¿Estos guantes son suyos, señorita Hill? —le preguntó MCGonagall.
—Sí —respondió ella escuetamente.
—¿Puedo preguntarle por qué llevaba guantes puestos durante el duelo? —insistió la directora McGonagall.
—¿En serio? —exclamó Sasha de manera petulante, alzando una ceja ante la pregunta.
—Responda la pregunta, señorita Hill —le dijo el director Hopkins, su voz adquiriendo un nuevo matiz. Sasha resopló.
—Porque siempre los uso durante los duelos —afirmó ella—. Han pertenecido a mi familia durante múltiples generaciones. Mi tatara tara abuela fue la última en ganar el título de Heredera de Merlín en la familia, y llevaba esos mismos guantes puestos cuando salió campeona —explicó.
—¿Podemos observarlos? —preguntó Thomas, con amabilidad.
Sasha se encogió de hombros e hizo un gesto con la mano, indicándoles que sí. Minerva abrió la caja que contenía los guantes y los observó sin tocarlos.
—Piel de dragón —susurró la directora en dirección al profesor White. Éste simplemente asintió. Minerva levantó la mirada una vez más hacia Neville, quien continuaba como silencioso espectador en el fondo. — ¿Tiene la poción, señor Longbottom?
Nervioso, Neville revolvió en uno de sus bolsillos y extrajo un pequeño gotero, cuyo líquido era traslúcido. Con manos temblorosas, se lo entregó a Minerva. Con delicadeza, la profesora tomó el gotero, cargado de líquido incoloro, y dejó caer una única gota en cada uno de los guantes.
Minerva observó cómo las gotas tocaban los guantes y eran rápidamente absorbidas por la piel de dragón. Al principio, nada sucedió. Pero tras unos segundos, la directora McGonagall notó que la palma de uno de los guantes comenzaba a teñirse de negro. La directora frunció el ceño al notarlo. Con un movimiento de varita, hizo levitar el guante para que todos pudiesen verlo. Gemma Woodgate se levantó entonces de su silla como propulsada por un resorte.
—Sasha Hill, esto es simplemente intolerable —le espetó la profesora, enfurecida. Sasha parecía haberse quedado sin palabras. Su mirada se encontraba fija en la mancha negra de su guante.
—¡Yo no he sido! —afirmó la muchacha, perdiendo el control por primera vez y levantándose también de su silla.
—Señorita Hill… —susurró el director Hopkins, la decepción filtrándose en sus palabras.
—No, no entienden. ¡Alguien puso ese veneno ahí! —aseguró ella.
—¿Alguien como quién, señorita Hill? —quiso saber el director, aunque el tono de sus palabras dejaba claro que no creía aquello posible. Sasha pareció enfurecerse aún más.
—No lo sé —respondió finalmente, furiosa—. Claramente alguien que quería perjudicarme en este Torneo… —empezó a elaborar. Gemma Woodgate alzó las cejas, escéptica.
—¿Perjudicarla? El veneno casi consigue que usted gane su duelo, señorita Hill —señaló Woodgate. Aquello pareció disparar un gatillo dentro de la muchacha.
—¡YO NO NECESITO DE NINGÚN VENENO PARA GANAR UN DUELO! —comenzó a gritar, enfurecida.
Pero la profesora Woodgate se adelantó, caminando hacia la chica y colocándose frente a ella. Puso ambas manos sobre las mejillas de la muchacha, conteniéndole el rostro, y durante unos breves segundos simplemente la miró.
—Ya es suficiente, señorita Hill. Los alumnos del Instituto de Salem no montan escándalos —habló, su voz tranquila y pausada, recuperando su sonido habitual.
Sasha respiró hondo, y mientras soltaba el aire volvió a tomar asiento. La estudiante mantuvo la cabeza gacha, evitando las miradas de los presentes.
—Señorita Hill, el Colegio Hogwarts nos ha recibido con sus puertas abiertas, y usted ha traicionado hoy su confianza, así como también la integridad y el respeto con que hemos abordado el Torneo de Merlín. Conductas como esta no serán toleradas bajo mi dirección. Se le restarán 100 puntos a la Casa del Este. Usted quedará usted castigada indefinidamente, y regresará inmediatamente al Instituto de Salem. Al finalizar el Torneo, la Junta de Profesores de Salem decidirá sobre su continuidad en nuestra institución —le informó el director Hopkins, indignado. Sasha simplemente asintió con la cabeza, sin emitir palabra—. Profesora Woodgate, ¿sería tan amable de organizar la partida de la señorita Hill cuánto antes?
—Prepararé uno de los carruajes —aceptó la profesora Woodgate inmediatamente—. Señorita Hill, acompáñeme —le pidió a la muchacha.
La chica obedeció, poniéndose de pie y caminando detrás de su profesora, manteniendo la cabeza baja y la mirada escondida. Thomas las observó con cierta curiosidad y desconcierto.
Milton Hopkins esperó a que ambas mujeres hubiesen abandonado la habitación para hablar nuevamente.
—Minerva, lamento muchísimo lo que ha sucedido. ¡Y encima con uno de los hijos de Harry Potter! Por todos los magos, qué vergüenza —se lamentó Hopkins, mientras se ponía de pie apoyándose en su bastón.
—Lo importante que es que Albus Potter se encuentra bien —afirmó Minerva, seriamente. Hopkins asintió con un movimiento de cabeza.
—Gracias por la comprensión, Minerva. Me alegra que hayamos resuelto este problema —afirmó complacido—. Y nuevamente, mis más sentidas disculpas —repitió el director, y se encaminó hacia la salida del despacho de la directora de Hogwarts, dejando a Minerva, Thomas y Neville solos.
Minerva McGonagall esperó a que el director Hopkins abandonase la habitación para dejarse caer nuevamente en su silla. Suspiró agotada, mientras encerraba la cabeza entre las manos, intentando pensar. Tenía que organizar sus pensamientos antes de decidir qué hacer.
—Longbottom, ¿qué fue lo que te dijo Potter? —inquirió McGonagall, levantando la mirada.
—Dijo que vendrá cuanto antes para Hogsmeade. El lugar de encuentro de siempre —le respondió Neville.
—¿Cuánto antes? —inquirió Minerva.
—Estaba en el Ministerio cuando me comuniqué con él por las redes flú… Parecía ocupado —explicó Longbottom—. Pero le aseguré que Albus se encontraba bien —agregó.
—Profesora McGongall, ¿qué cree de todo esto? —le preguntó entonces Thomas White.
—No estoy segura de qué creer —confesó ella.
—La señorita Hill parecía sinceramente sorprendida por la acusación —señaló Neville—. Pero luego terminó aceptándolo con mucha calma.
—Demasiada calma —señaló McGonagall—. ¿Tú notaste algo, White?
—No estoy seguro… —respondió el rubio, frunciendo levemente la frente, en expresión pensativa—. Algo en la energía de la chica pareció cambiar al final… Como si hubiese recuperado el autocontrol.
—¿Cómo lo interpretas? —insistió Minerva. Thomas simplemente sacudió su cabeza, desconcertado.
—Puede ser resignación… Puede ser que finalmente aceptase que la habían descubierto y se diera por vencida. Pero no lo sé, fue tan solo unos segundos, y si no hubiese sido porque había perdido completamente el control segundo antes nunca lo hubiese notado —explicó Thomas. Minerva asintió.
—Bien —dijo la directora, mientras que volvía a guardar el guante dentro de la caja y la cerraba—. Irás a Hogsmeade, White. Y llevarás esto contigo— agregó mientras le entregaba la caja con los guantes—. Quiero que hables con Potter y le cuentes todo.
Thomas se ajustó el cuello de su túnica mientras caminaba por Hogsmeade. El sol ya se había escondido hacía rato, y la noche había traído el frío con ella. Caminaba a paso rápido, pero no demasiado. No quería llamar la atención. Todavía había mucha gente haciendo compras de último momento o bien conversando con amigos, entrando y saliendo de las Tres Escobas, o simplemente deambulando por el pueblo. Lo mejor era pasar desapercibido.
Llegó ante la casa que Neville le había indicado y tocó a la puerta con suavidad pero determinación. Victoire Weasley tardó solo segundos en abrirle. Thomas le dedicó una sonrisa amistosa. Pero notó al instante que la muchacha se encontraba rodeada de un halo de preocupación.
—Hola, Vic —saludó White. Una sonrisa vacilante se dibujó en los labios de la muchacha.
—Hola, Tom —respondió, y a continuación se lanzó sobre el cuello del muchacho, envolviéndolo en un fuerte abrazo.
Thomas permaneció allí de pie, devolviéndole el abrazo. Podía sentir las preocupaciones de la joven bruja, sus miedos e inseguridades, todas puestas en aquel abrazo.
—No sabes cuánto me alegro de verte —volvió a hablar Victoire, rompiendo finalmente el abrazo—. Por favor, entra, vas a congelarte ahí afuera —le pidió ella.
Thomas cruzó el umbral de la puerta y sintió la magia golpearle el cuerpo. Una fuerza mágica le aprisionó el pecho mientras cruzaba el escudo protector que custodiaba la entrada de la casa, impidiéndole respirar. Solo cuando estuvo completamente dentro de la casa sintió que volvía a respirar con normalidad.
—Veo que has tomado algunas medidas de precaución… —comentó con sarcasmo, señalando hacia la puerta de entrada. Victoire giró a mirarlo y sonrió.
—Scarlet insistió al respecto. Dice que las casas de todos nosotros deben estar mínimamente protegidas por si llegan a atacarnos... —explicó Weasley, alzando levemente los hombros—. Claro que ninguno de estos escudos servirá si la Rebelión decide golpear a mi puerta —agregó luego, su voz desapasionada y fría, como si estuviesen hablando de alguna trivialidad como el clima—. Pero bueno, al menos hay suficientes escudos como para darme tiempo a prepararme.
—O huir —sugirió Thomas con sutileza. Victoire le clavó la mirada.
—Yo no voy a huir, Tom —afirmó ella.
—Vic, hay un tiempo para ser valiente, y un tiempo para ser inteligente —le aconsejó Tom. Victoire rió ante el comentario.
—Se me olvidaba que tú habías ido a Ravenclaw —se burló ella, mientras que se dejaba caer en uno de los sillones de la casa. Lucía cansada y preocupada.
—¿Has tenido noticias de Ted? —le preguntó Thomas, cambiando de tema. Una sombra surcó el rostro de la chica.
—Lo último que supe fue que habían llegado a Ucrania y se disponían a entrar al Bosque Oscuro… Eso fue hace cinco días atrás —le respondió ella, abrumada.
—Seguro están bien… Sólo que no pueden comunicarse con nosotros mientras estén ahí adentro —aseguró White.
—Sí… Hermione me explicó lo mismo. Algo sobre una barrera mágica que protege el bosque y no permite ningún tipo de comunicación con el exterior —reconoció la rubia con un bufido. Sus ojos se posaron entonces en Thomas—. Dime la verdad, Tom, ¿cómo es el Bosque Oscuro? —le pidió ella.
—Quisiera poder decirte, Vic… Pero la verdad es que no lo sé —le respondió el joven profesor sin pensarlo. Inmediatamente pareció caer en cuenta que había cometido un error. Pero ya era tarde. Victoire alzó las cejas, sorprendida ante la respuesta. Algo en su rostro pareció cambiar, y Thomas pudo percibirlo en el ambiente.
—¿Cómo que no lo sabes? ¿Acaso tú y Ted no estuvieron ahí durante su viaje dos años atrás? —disparó rápidamente la chica. Thomas se tensó en su lugar.
—Me refiero a que yo no puedo ver cómo ustedes, Vic… —comenzó a explicarse White. Pero el rostro de Victoire había adquirido una expresión feroz.
—No intentes mentirme, Thomas White. Yo sé perfectamente que tú puedes ver sin ninguna dificultad cuando hay magia a tu alrededor. Y ese maldito bosque respira magia por todos sus condenados árboles —estalló la chica. Thomas tragó saliva, visiblemente nervioso—. Tú nunca estuviste ahí, ¿verdad?
—No —confesó finalmente Thomas con un suspiro de resignación. Victoire se puso de pie, rabiosa.
—¿Y qué hay de Felicity y Rick? ¿Ellos estuvieron ahí? —exigió saber, de pie frente a él. Thomas simplemente negó con la cabeza—. Pero Ted dijo que había visitado el bosque con ustedes… —insistió Victoire, sin poder creer lo que escuchaba.
—Ted nos pidió que dijésemos eso. No quería que Andrómeda y el resto se preocuparan —explicó White, sonrojándose.
—Nos mintieron… A todos —Victoire susurró pasmada.
—Lo siento mucho, Vic —susurró Thomas, con cautela.
—Ustedes… ¿Lo dejaron solo? ¿En el Bosque Oscuro? —cayó en cuenta repentinamente la chica rubia.
—¡No! Claro que no. Lo dejamos con Katya —se apresuró a responder White. Pero la mirada de confusión en el rostro de Weasley le dio a entender que, nuevamente, había cometido un error.
—¿Quién diablos es Katya? —espetó ella, sin poder creer todo aquello.
Estaba enojada, furiosa. Sentía la tentación de sacar su varita y lanzarle un maleficio a Thomas White en ese mismo instante. Pero en el fondo, Victoire sabía que su enojo no era con aquel muchacho. Un odio voraz comenzaba a crecer dentro de ella, y el culpable era Ted Lupin.
La charla se vio interrumpida por un nuevo golpeteo en la puerta. Victoire permaneció estática en su lugar, incapaz de reaccionar. La persona en la puerta volvió a golpear. Lanzándole una última mirada furibunda a Thomas, se encaminó una vez más hacia la puerta.
—Buenas noches, Vicky —la saludó una voz masculina debajo de una túnica negra. El hombre dejó caer la capucha para mostrar su rostro.
—Tío Harry… Te ves terrible —exclamó la muchacha apenas lo vio.
Harry Potter se encontraba de pie en la entrada de la casa. Y a pesar de que Victoire solía verlo con bastante frecuencia, aquella noche se sorprendió del aspecto lastimoso que presentaba el hombre. Su cabello se encontraba aún más despeinado de lo habitual. Hacía semanas que Potter no se lo cortaba, por lo cual algunos mechones de cabello comenzaban a taparle el rostro. Sus ojos parecían hundidos en cuencas oscuras, consecuencia de las ojeras que decoraban su rostro. Lucía cansado, demasiado cansado, como quien lleva varios días durmiendo muy pocas horas.
Harry entró en la casa y caminó en silencio hasta la sala de estar donde aún se encontraba un nervioso Thomas White. Sin decir palabra, se dejó caer en uno de los sillones.
—Te prepararé un té, tío Harry —propuso Victoire, preocupada.
—Que sea un chocolate caliente, Vicky. Y activa el Llamador de Scarlet, por favor —le pidió él con un esbozo de sonrisa. Ella asintió y desapareció camino a la cocina. Harry se recostó sobre el sillón y entrecerró los ojos. Thomas aguardó en silencio.—Te escucho, Thomas —agregó.
—Fue la alumna de Salem, señor Potter. Llevaba puestos unos guantes durante el duelo que contenían el veneno. Albus recuerda haber estrechado su mano y sentir que algo se le clavaba en la palma… Y al rato comenzó a descompensarse —comenzó a hablar White.
—Una niña de catorce años—suspiró Potter, aún con los ojos entrecerrados—. ¿Por qué haría algo así? —Harry formuló la pregunta más para sí mismo que para Thomas.
—No es simplemente una chica de catorce años, Harry —habló una voz feminina, analítica e impasible.
—Cielos… eso sí que fue una rápida respuesta —comentó Harry, riendo, mientras abría nuevamente los ojos y posaba su mirada verde en la mujer que entraba en ese momento a la sala.
—Activaste el Llamador… Por supuesto que la respuesta va a ser rápida. Es el objetivo de tener Llamadores —dijo Scarlet, mientras tomaba asiento en uno de los lugares que aún quedaban libres.
—Me alegra ver que funcionan bien —comentó Potter.
—Granger es verdaderamente buena… Nunca pensé que esos aparatos ruidosos muggles pudiesen ser útiles —reconoció Scarlet. Victoire entró a la sala cargando un jaro humeante de chocolate caliente que rápidamente llenó el lugar de aroma a cacao—. Tú y el bendito chocolate… —comentó Scarlet, pero una sonrisa pareció dibujarse en sus labios.
Harry aceptó la taza que Victoire le extendía y tomó un sorbo sin hablar. El agotamiento lo tenía entumecido. Algo impaciente, Scarlet aprovechó su silencio para exponer su postura.
—La familia de esa niña es mala hierba, y tú lo sabes. Sin ir más lejos, el padre de la muchacha fue uno de los Ángeles Negros que lideró la revuelta de Nueva York, ¿recuerdas? —le recordó Raven.
—Maximus Hill. Sí, lo recuerdo perfectamente —reconoció Potter, mientras tomaba un nuevo sorbo de chocolate.
—¿Lo conoces? —preguntó Victoire, sorprendida. Harry asintió con la cabeza.
—Claro que lo conozco —aseguró—. Fui yo quien lo capturó.
Diez años atrás, Harry Potter y sus Aurores habían viajado a Nueva York por órdenes del Ministro de Magia para asistir el Gobierno estadounidense en una guerra interna que se estaba librando entre el gobierno de Nueva York y un grupo de magos oscuros llamados Ángeles Negros. Durante días, aurores y ángeles negros pelearon sin descanso por el control de la ciudad neoyorquina. Finalmente Harry, con la ayuda de Ron Weasley y de Laurence Miles, lograron capturar a sus líderes y de esa forma disolver la resistencia. Maximus Hill había sido uno de ellos.
—¿Entonces piensas que es algún tipo de venganza? —propuso Thomas, aunque no parecía convencido.
—Maximus Hill es un fanático… Pero no es un psicópata —explicó Harry, girando la taza de chocolate en sus manos mientras pensaba—. Era un hombre joven y ambicioso, pero también un padre amoroso. Recuerdo a su hija llorando aferrada del borde de su túnica mientras los guardias se lo llevaban tras su juicio —agregó. Scarlet refunfuñó.
—¿A dónde quieres llegar con esa historia dramática, Potter? —estalló la mujer.
—No aparentaba el tipo de hombre que pondría en riesgo a su hija para llevar a cabo algún tipo de venganza indirecta —explicó Harry—. Es un hombre narcisista y ególatra. No se sentiría satisfecho delegando su venganza en otra persona. Querría hacerlo él mismo. Y no apuntaría hacia mis hijos… Iría contra mí —aseguró.
—Pues no es tan fácil intentar matarte, tío Harry. Para llegar a ti primero tendrían que pasar por sobre todo el cuartel de Aurores —señaló Victoire.
—Sea el motivo que sea, Sasha Hill intentó matar a su hijo, señor Potter —intervino Thomas, hablando con seriedad—. No quería simplemente ganar un duelo. El veneno que había en ese guante estaba destinado a ser fatal. Él único motivo por el cual no logró matarlo fue porque Albus comprendió lo que le estaba sucediendo a tiempo y conjuró un hechizo de sanación que contuvo el efecto del veneno —explicó White.
—¿Un hechizo de sanación? —preguntó Scarlet, invitándolo a que se explicase.
—Venenum Remedium —Thomas citó el hechizo que Albus le había contado.
—Ese hechizo es bastante avanzado para un alumno de catorce años. ¿Tú se lo enseñaste, Thomas? —insistió sobre el tema Raven.
—No, yo les he enseñado algunos hechizos sanadores, pero nada de ese nivel. Es demasiado peligroso para chicos de su edad que aún no manejan determinadas destrezas —explicó White—. Ha tenido bastante suerte, de hecho, porque si bien no logró realizar el hechizo a la perfección, al menos logró un efecto suficiente como para ralentizar la toxicidad del veneno.
—Un muchacho inteligente tu hijo, Harry—señaló Raven, con una sonrisa de lado. La mujer sentía deleite ante las muestras de habilidades mágicas. Harry simplemente asintió con la cabeza y pareció meditar unos segundos antes de volver a hablar.
—¿La chica Hill confesó haberlo envenenado? —preguntó a continuación Potter.
—No exactamente —contestó Thomas, sonriendo de manera nerviosa—. De hecho, lo negó rotundamente, incluso después que revisamos sus guantes y comprobamos que había rastros de veneno en ellos… Eventualmente terminó calmándose, algo que me sorprendió pues por un momento pensé que la chica iba a perder completamente el control… Estaba furiosa.
—¿Qué fue lo que dijo en su defensa? —insistió al respecto Potter.
—Que alguien lo había plantado allí para inculparla —respondió Thomas encogiéndose de hombros.
Harry se reclinó nuevamente sobre el sillón al escuchar eso, bebió otro trago de chocolate, y entrecerró una vez más los ojos.
—¿Crees que es posible, Thomas? —le preguntó Harry con calma.
—¿Qué cosa, señor? —respondió con otra pregunta, no muy seguro de lo que le estaban preguntando.
—¿Crees que es posible que alguien haya intentado envenenar a mi hijo e inculpar a la señorita Hill del crimen? —reformuló Harry, todavía con los ojos cerrados, como si estuviese descansando. Thomas tragó saliva, inquieto por la pregunta.
—Hemos estado vigilando constantemente todas las posibles entradas a Hogwarts, Harry —intervino Scarlet a la defensiva.
—Y no hemos detectado que nadie haya roto ninguna barrera de protección de Hogwarts, señor —estuvo de acuerdo Thomas—. Si alguien ha intentado matar a su hijo… Entonces esa persona se encontraba dentro de Hogwarts —Thomas dijo en voz alta lo que todos allí estaban pensando.
—Y si la señorita Hill está diciendo la verdad… —habló Harry, pronunciando las palabras de manera pausada.
—Entonces esa persona sigue en Hogwarts —reaccionó Thomas.
Sus palabras cortaron el aire como navajas. Todos los presentes permanecieron en silencio durante varios segundos, analizando el impacto de aquello. ¿Era acaso posible? Finalmente fue Harry quien interrumpió el silencio. Abrió los ojos y colocó la taza vacía de chocolate sobre la mesita frente a él. Luego, giró a mirar a los presentes, la determinación reflejada en sus ojos verdes.
—Esa es una posibilidad que no podemos descartar, Thomas —afirmó Harry—. ¿Qué me dices de los guantes?
—Los he traído conmigo, señor Potter. La directora McGonagall pensó que usted podría considerarlos útiles —informó Thomas, mientras le entregaba la caja que había traído con él. Harry la tomó con un gesto de agradecimiento—. También le he traído esto —agregó mientras sacaba un pequeño frasco de uno de sus bolsillos, con sangre en su interior. Potter lo observó con curiosidad—. Es una muestra de sangre de Albus apenas llegó a la Enfermería. Fue idea de Cho Chang… Ella cree que el señor Le Blanc podría analizarla. Talvez pueda extraer algo de información sobre el veneno que se utilizó —explicó Thomas.
—Dile a la Sanadora Chang de mi parte que fue una muy buena decisión, Thomas —le respondió Harry mientras guardaba también la muestra de sangre—. Con algo de suerte, el señor Le Blanc podrá decirnos qué tipo de veneno fue utilizado, y eso nos oriente en alguna dirección —señaló Potter—. Mientras tanto, quiero que adviertas a Minerva McGonagall de nuestras sospechas, Thomas. Ella se encargará de informar a su vez a quien considere de confianza dentro del castillo. Ahora más que nunca debemos tener mucho cuidado en quién depositamos nuestra confianza —le advirtió Potter, mirándolo fijamente. Thomas asintió silenciosamente. —Deben estar muy atentos… Si verdaderamente hay algún enemigo dentro de Hogwarts, entonces no dudará en volver a atacar —aseguró Harry.
—No lo comprendo… ¿Por qué matar a Albus? Es solo un crío —exclamó Victoire, visiblemente afectada.
—Tú misma lo dijiste, Vicky… Apuntan a mis hijos porque no pueden matarme a mí —le respondió Harry, sus palabras cargadas de significado y culpa—. Ahora, si me disculpan, debo irme. Vicky, tú y Scarlet son mis ojos en Hogmseade. Necesito que estén bien abiertos después de esto —le pidió a su sobrina. El pecho de Victoire Weasley pareció inflarse al escuchar aquello.
—Por supuesto, tío—aseguró la chica, como si fuese un soldado. Harry le sonrió con ternura y la abrazó.
—Eres muy parecida a tu madre —le susurró al oído con cariño. Victoire se conmovió al escucharlo. Su madre era la mujer más fuerte que conocía… Ella y Scarlet. —Cuídate mucho —le rogó.
—Te acompaño —se apresuró Scarlet a ponerse de pie, y se encaminó hacia la salida junto con Potter.
Thomas estaba a punto de ponerse también de pie para abandonar la casa cuando sintió la mano de Victoire cerrarse con cierta violencia sobre su hombro, obligándolo a permanecer sentado.
—Tú y yo tenemos que hablar —le dijo ella imperativamente. Thomas asintió resignado y se acomodó en su silla para lo que prometía ser una larga charla.
Harry abandonó la casa de Victoire acompañado de Scarlet. El aire frío de la noche le resultó revitalizante. Afuera, la calle se encontraba prácticamente desierta.
—¿Vuelves al Valle? —le preguntó Scarlet.
—No —negó Harry, el anhelo filtrándose en su voz—. Debo volver al Ministerio… Me han quedado algunas cuestiones sin resolver antes de venir aquí —agregó.
—Es tarde, Harry… —le señaló ella, su voz intentando no reflejar la preocupación que mostraban sus ojos violetas—. ¿Qué está pasando?
—Hay mucha actividad irregular en Italia, Scarlet… Están agitando el avispero —suspiró Harry mientras se pasaba una mano por los cabellos enmarañados.
—¿Zaira sigue allá? —le preguntó Raven, frunciendo el entrecejo.
—Sí… Pero no creo que pueda dejarla mucho tiempo más allí sin poner en peligro su coartada —confirmó Potter.
—Es una causa perdida, Harry. Ya te lo dijo Malfoy meses atrás… No podemos detener lo que va a suceder en Italia. Hemos llegado demasiado tarde —le recordó Scarlet—. Ahora es momento de proteger Inglaterra—insistió, mirándolo fijamente. Harry desvió la mirada, escapando de aquellas palabras—. Cada día que tus aurores pasan allí es un día más que los expones a la muerte, Harry.
—¿Te crees que no lo sé, Scarlet? —le espetó repentinamente Harry, elevando su voz por primera vez en la noche y tomándola por sorpresa—. ¿Crees que no soy consciente que cada vez que tomo una decisión pongo en riesgo la vida de alguien? Y no hablo simplemente de los Aurores…
—No es tu culpa lo que sucedió con Albus —comprendió Raven. Una risa amarga escapó de los labios de Harry.
—¿Tienes idea cuánta gente ha muerto en mi vida y cuántas veces he escuchado esas palabras? —se lamentó Potter. Una brisa fresca los envolvió, trayendo consigo el aroma a otoño.
—Nadie dijo que esto iba a ser fácil —susurró Scarlet—. Pero no puedes salvar a todos.
—Intentaré salvar a todos los que pueda —se negó a aceptar Potter, mientras se acomodaba los anteojos.
—Y siempre sentirás que no ha sido suficiente, Harry —vaticinó ella—. Hazme caso… Trae a Zaira de regreso. La necesitamos aquí.
—Vigila las entradas a Hogsmeade, Scarlet. Tengo un mal presentimiento —fue la respuesta de Harry. Y luego, sin decir nada, se Desapareció.
Realmente no pueden quejarse. No recuerdo haber actualizado tan rápido nunca en mi vida!
Ha sido un capítulo intenso. Creo que traigo algunas respuestas aquí, pero también varias incógnitas nuevas. Pero bueno, no quiero decir nada más. Dejaré que ustedes saquen sus propias conclusiones.
¡Espero ansiosa sus reviews! Verdaderamente son sus mensajes los que me impulsan a seguir escribiendo y querer terminar la historia!
Ahora, lo prometido es deuda. Responderé los reviews.
Algunas respuestas me han quedado verdaderamente largas... ¡Pero es que hay tantas cosas para responder! Espero que no les moleste.
Malagoniano: sabes que existe la opción de recibir alerta por mail cuando tus historias favoritas se actualizan, no? Así no tienes que entrar literalmente todos los días a comprobar si he subido un nuevo capítulo. :) Sobre el review... Sí, intento dejar algunos guiños dentro de la historia hacia la "contemporaneidad", y siendo latinoamericana, intento también incorporar mi continente todo lo que puedo. Así que si prestas atención, verás muchas referencias al respecto. Soy muy respetuosa de las culturas nacionales de este hermoso lugar que es América en general, y en cierta forma intento hacer como puedo un tributo hacia nosotros como sociedad... Con nuestras virtudes y defectos, con nuestros momentos más gloriosos así como también los más oscuros. Sí, en su momento empecé a leer El Hacedor de Reyes, pero lo cierto es que abandoné el libro a los pocos capítulos. Hacia aquella época yo estaba desarrollando mi propia versión de Albus y del universo de la Tercera Generación, y bueno, no quería "contaminarla". Pero cuando termine mis libros (si la suerte está de mi lado) posiblemente lo lea. No quiero decepcionarte, pero Albus es egoísta. Es uno de sus rasgos más importantes, aunque todavía no sea el más notorio. Y eso se debe a que, hasta ahora, los intereses de Albus han coincidido con los de la mayoría... O con los de su padre, más específicamente. Por su puesto que esto no es algo bueno ni malo. Es simplemente una característica. Él es egoísta, es manipulador, y tiene un tenue complejo de superioridad, que se fundamenta en que hasta ahora, ha salido victorioso casi siempre... El hecho de que sus amigos lo admiren y lo respeten también alimenta su ego. Recuerda que Al tiene unos zapatos muy grandes que llenar, siendo hijo del famoso Harry Potter. Y creo que a esta altura ya todos sabemos que Albus jamás podría conformarse con ser el hijo de alguien... Él querrá hacerse su propio nombre. Sobre Tessa, si te deja tranquilo, ella es uno de mis personajes femeninos más fuertes. No será un desamor lo que rompa su corazón. jajaja Jamedda? Vaya, no lo había pensado. Han inventado otros, tengo que confesarlo, pero creo que es la primera vez que escucho ese jaja. Sí, es verdad, tengo mucho cariño por Wence, pero no está relacionado a su vínculo amoroso con Hedda, sino porque creo que es un personaje cuya complejidad se irá revelando en los próximos libros y bueno... Wence representa la dicotomía humana, la capacidad que tiene el hombre de ser, al mismo tiempo, una criatura de luz y de muerte. Sobre tu review del último capítulo: aún no se ha revelado cómo continuaran las siguientes etapas del Torneo, pero sí, existe la posibilidad de que Albus se enfrente con Hedda o con Rose.
lulu0611: si te estabas montando películas en tu mente con los alumnos de Salem, entonces creo que este capítulo te dará mucho para maquinar, ¿eh? Aquí te he dejado un poco más de información sobre la familia de Sasha... No es demasiado, pero creo que nos da una idea bastante buena de la familia, ¿no creen? Haces bien en no creer en conversaciones casuales cuando de Albus se trata... después de todo, es una serpiente, no? Sobre tu pregunta respecto a viajes en el tiempo... Entiendo por qué lo has preguntado (asumo que a partir de la charla que Albus tuvo con Balthazar en la sala de Slytherin, supongo) pero no, no iba referido a que viajarán en el tiempo, sino más bien el deseo que Balt tiene de cambiar algo del pasado. Ya lo comprenderás mejor, lo prometo. Sobre el depto de Misterios, sí, eso si prometo que habrás bastante. Veo que Wence es un personaje que sale en los reviews. Solo puedo decirte que Hedda tiene sus motivos para confiar en Wence. Y el Lancelot que ella describe es real. Ese Lancelot existe. Dentro de él conviven un muchacho fiel y amoroso, capaz de cualquier cosa con tal de ver a Hedda feliz... Y también existe ese Wence que preocupa a Albus... El muchacho agresivo y violento, que ha crecido en el seno de una familia sangre pura y oscura. Y no se si recuerdan esa charla que tuvo Hedda con Wence, donde el muchacho le confiesa sus temores respecto a la posibilidad de que su familia esté tomando un camino "oscuro" nuevamente. Hay mucha profundidad en este personaje que aún no se ha llegado a conocer. Sobre tu pregunta respecto a Hedda y sus amigos... Cuando ella habla de sus amigos, se refiere a Albus, Scorpius, Rose, Elektra y Lysan. Y en eso Hedda es posiblemente la más cerrada del grupo. Y sobre la posibilidad de que Albus y Hedda se peleen como consecuencia de Lancelot, te planteo yo una pregunta... Si Hedda tuviese que elegir entre Lancelot y Albus, ¿a quién crees que elegiría? Cambiando de tema: Louis y Ely. Son encantandores, verdad? Es difícil poder visualizar a una pareja de niños de 14 años sobreviviendo todos los obstaculos que trae el camino de crecer y madurar... Y en general, no, no suelen prosperar más allá de eso. Pero eso no quita que sean importantes, y por qué no, a veces decisivos en la vida de las personas. Sobre James... Pues, nose si lo has notado, pero James es un mujeriego. Disfruta de coquetear con las mujeres... Eso no quiere decir que guste verdaderamente de todas ellas. Lo mismo corre con Hedda. James disfruta de molestarla, de provocarla, porque sabe que es algo que la hace enojar, y porque sabe que Hedda no lo mira como lo hacen el resto de las chicas. REspecto a tu segundo review... Me alegro que te gustaran los duelos. ¡Son tan dificiles de escribir y no caer en la redundancia o en algo aburrido! Sobre Balthazar, bueno, él es la gran sorpresa ¿no? Ese mago que nadie se vio venir. Me hubiese gustado poder escribir un poco más del duelo de cada uno... PEro creo que hubiese sido demasiado, y a los fines prácticos no aportaban demasiado a la historia. Me voy a centrar en describir aquellos duelos que resulten trascendentales... O importantes para el resto de la historia. Sobre Albus... Puedo asegurarte que despierta muchos sentimientos encontrados en las personas que lo rodean... Incluso en sus amigos más cercanos. Y esto se irá acentuando a medida que crezcan y que cada uno de los personajes empiece a definir su carácter y su camino. Nina es alguien de quien no he hablado mucho, y lamentablemente no puedo hacerlo tampoco... Ella tiene que ser un secreto, porque su función en la historia es siempre el factor sorpresa... Es lo que no te esperas.
Severus 8: este capítulo trae un poco más de información sobre la familia de Sasha Hill... Y es posible que sirva para comprender un poco mejor el contexto de Salem y de Estados Unidos en esta guerra. Sobre Sasha... No, ella no es capaz de sentir demasiada empatía. Es bastante apática, de hecho... Con más tendencia hacia sentimientos violentos. No le interesan los vinculos, y definitivamente, no se siente atraída amorosamente a Albus, lo siento. No, Sasha considera ese tipo de relaciones una pérdida de su tiempo, al menos en esta etapa de su vida donde quiere concentrarse en aprender todo lo que puede sobre la magia... Pero eso no quiere decir que es incapaz de sentir amor, eh! Ella ha amado y ha sufrido por eso, con su padre. Sobre Elektra... pues, haces bien en tener un poco de miedo por ella. En cierta forma, es la más frágil del grupo, ¿no? Y no diré mas nada! Sobre los distintos estilos de lucha... No creo que ninguno encaje conmigo, a ser sincera... No me había detenido a pensarlo! Ja. Sobre tu último review, sí... la idea de este libro, más allá de la trama obvia que gira en torno al Torneo, es poder mostrarles un poco más los personajes, de manera que puedan conocerlos y familiarizarse con ellos. Sobre Balthazar... Hay algunas cosas todavía por suceder en torno a ese personaje, pero tendrán que esperar un poco más. :)
Potter Doll: ¿Así que James es tu personaje favorito? Pues sí, es muy carismático, eso debo concedérselo. Sobre su vida romántica, como dije en otro review, él es un romántico que no se enamora... No sé si me entendes, jaja. Sobre Albus... Sí, es altanero. Y sí, tiene esa confianza propia de quien ha salido victorioso varias veces, y empieza a creer que no puede ser derrotado. Pero lo cierto es que... nadie es invencible. ;)
karybust1126: Gracias por tu review, intentaré ir de a poco respondiendolo por partes... Espero no olvidar nada importante! Albus... Sí, es un anti heroe. En todo el sentido de la palabra, porque verdaderamente, si uno tuviese que analizarlo objetivamente... Entonces Albus no es un personaje tan "bueno", ¿verdad? Pero es esa cuota humana que tiene como tú señalaste, esa lealtad hacia quienes le son fieles, ese amor incondicional hacia su familia... Son esas cosas las que nos hacen quererlo, e incluso, justificarlo. Y no es solo a nosotros como lectores, sino fíjate que es exactamente lo que le sucede a los personajes dentro de la historia. Personajes con introspección y un concepto de la moralidad muy fuertes como James y Rose terminan siguiéndolo y apoyándolo, incluso cuando saben que algunas cosas son un poco "oscuras". Y es que eso es lo que sucede en la vida real, ¿no crees? Nos gusta ver lo bueno en las personas y justificar lo "malo". Hedda es, posiblemente, la única que ve a Albus por quien realmente es... Y lo acepta con sus defectos y sus grises. E incluso (y aquí ya estoy hablando un poco de más) lo secunda. Hedda piensa como Albus. Ni siquiera Scorpius es completamente objetivo cuando de Albus se trata. Malfoy, en cierta forma, idolatra a Albus... Albus es su ticket a la reivindicación. ¡Y aquí me detengo porque he dicho demasiado! Pareciera que leiste mi mente con respecto a Sasha... Supongo que tus dudas sobre ella se han revelado en este capítulo, ¿o no? ¿Realmente crees que Tessa es la pareja perfecta para Albus? Bueno, es interesante eso. Sí, coincido en que ella es madura, y acepta a Albus. En parte creo que ella es capaz de aceptar a un Albus tan ambivalente porque la historia de su vida está marcada por ambivalencias. Como Scorpius, Tessa también está intentando escapar de un pasado que parece perseguirlos como si fuese un destino prefijado, ¿no? Talvez a Tessa le sucede algo como lo que pasa con Scor, ¿no crees? Lo cual debería hacerte preguntar: ¿verdaderamente ella acepta a Albus por cómo él es? ¿Qué tanto conoce Tessa a Albus? Ser pareja de Albus no es algo simple como habrás notado... Inevitablemente, hay que aceptar el papel secundario en la historia, como dijo Malfoy. ¿Crees que Tessa es capaz de eso? Me gusta también el análisis que has hecho sobre Albus y Elektra, y sí, coincido... Si ellos fuesen pareja, sería muy fácil para esa pareja caer en una relación tóxica. Pero bueno... solo el tiempo tiene respuestas a eso!
bjilydp7: jajja me hiciste reír con la expresión "patatus". Creo que no la escuchaba hace años. Me alegra saber que te he traído un poco de felicidad. Veo que disfrutaste los duelos..l es un alivio en serio, porque me preocupaba cómo serían recibidos por ustedes. Sobre Balthazar, prometo que pronto te enterarás quien será su próximo contrincante, jua jua jua. :) Ojala estes disfrutando la historia, y espero con ansias tu review! Saludos
BSCE: Sí, siempre que puedo intento incorporar algunos hechizos nuevos... Es que es imposible sino. Tendría que adaptar todas las peleas a los hechizos que ya existen... Y a veces quiero que sucedan determinadas cosas para las cuales no existen hechizos o maleficios ya inventados... Así que tengo que inventarlos. He tomado en consideración lo que me dijiste sobre las versiones en PDF, y me estoy ocupando del tema. Prometo tener algo, aunque sea un borrador, en breve. Mientras tanto, les pido que me tengan paciencia... Lo cierto es que tengo todas mis energías enfocadas en este momento en terminar la historia :) ¿Estas escribiendo tu propia historia? ¡Felicitaciones! ¿Cuarta generación? ¿Sería los nietos de Harry Potter? Encantada de leerla y darte mi opinión... No soy una experta ni nada por el estilo, pero te ayudaré en todo lo que pueda.
Barbi2102: intuyo por tu review que Sasha no te ha caído bien, ¿eh? Jaja. Bueno, como habrás visto en este capítulo... Aún quedaban más cosas por descubrirse sobre ese duelo. Espero ansiosa sus opiniones al respecto. ;)
Gracias a todos por sus mensajes, y espero ansiosa sus comentarios sobre este capítulo! :)
Saludos,
G.
