Planes
Esta mañana recibimos una citación, para reunirnos con el Cónsul en la embajada norteamericana, el objetivo era realizar una entrevista personal conseguida por el Teniente Coronel Denalli, para por lo menos poder iniciar los trámites y sacar a los niños del país para volver a los Estados Unidos.
No queríamos tener esperanzas pero era nuestra alternativa más viable, mientras estuviéramos en tierras extranjeras ser hacía más difícil la adopción de dos niños refugiados.
-Cariño- las manos de Edward acariciaron mi mano sobre el bolso donde llevaba toda la documentación que los niños tenían, casi nada… ellos fueron recogidos prácticamente entre los escombros. La documentación que pudimos obtener de ellos, lo hicimos a través de ACNUR, Alice específicamente. Sin ella acelerando la bendita burocracia no podríamos haber hecho mucho… el tiempo legal de espera para la adopción se hubiera extendido, así como también la salida del país –cálmate amor, vamos a hacer lo imposible para llevarlos con nosotros-
-Si lo sé… es solo…- negué con la cabeza mirando hacia la ventanilla a mi lado. Una camioneta del ejercito nos llevaba al Consulado esa tarde, la reunión sería a las 5 pm, una excepción de la que me sentía profundamente agradecida y por la que me sentía aún más esperanzada… ¿por qué tantas molestias si nos iba a decir que no?
-Tienes miedo- confirmó Edward entrelazando sus dedos con los míos en mi regazo.
-Si… Edward- volteé a mirarlo –no me pienso ir sin ellos, no voy a dejarlos aquí- mis ojos se llenaron de lágrimas y un nudo se atoró en mi garganta.
-Mi amor- su mano me tomó de los hombros y me empujó hacia él para abrazarme –yo tampoco me iré sin ellos- besó mi frente –en Chicago todo está listo para recibirnos ¿sabes? Contraté a alguien para reacondicionar la casa de mis padres-
Me separé de él de golpe y lo miré a los ojos, -¿En serio?- gemí
-Si… es hora de darle uso a lo que con tanto amor construyeron- susurró –seremos una familia mi amor, en cuanto menos lo esperes… todo saldrá bien-
Oh cielos, sabía lo que para él significaba la casa de sus padres, los había perdido tan joven y de manera tan trágica que podía imaginar el dolor al que se había tenido que someter para poder tomar la decisión de sanar esa parte y permitirse ser feliz allí. No podía estar más orgullosa de él, era admirable… mi soldado de batalla y dolor.
Cuando llegamos al Consulado nos hicieron pasar al despacho del cónsul, aunque tuvimos que esperar un tiempo para ser atendidos. Mi pierna rebotaba mientras permanecimos sentados fuera de la puerta de su oficina. Su secretaria nos había ofrecido café para la espera pero no podía tragar nada, me aferraba a los documentos que Alice me había entregado a mi pecho y a pesar de no haber sido nunca en mi vida precisamente muy religiosa, recé a cada entidad que conocía.
-Señores por favor- la secretaria salió de la oficina y nos señaló para entrar. Edward tomó mi mano y entrelazando nuestros dedos entramos.
Michael Conner, el Cónsul de Estados Unidos en Túnez, un hombre entrecano y de unos 60 años, nos recibió cordialmente y nos señaló las sillas dispuestas frente a él,
-Sargento Masen… un gustó, gracias por su servicio- saludó a Edward estrechándole la mano y luego volteó hacia mí.
-¿Señorita Swan?... mucho gusto- estrechó mi mano –por favor tomen asiento-
Una carpeta se desplegaba frente a él, se fijó en ella y miró a Edward sobre las medialunas de sus anteojos,
-Sargento Masen primero que nada déjeme felicitarlo y agradecerle por su servicio a nuestro país, su despliegue y actuación en territorio hostil fue admirable- asintió con un gesto genuino de agradecimiento –tanto su comandante como sus compañeros solo hablan cosas buenas de usted-
-Hice lo que debía hacer Señor, gracias a usted por recibirnos y darnos un momento para escucharnos- murmuró Edward como respuesta, tomé su mano con el corazón totalmente enamorado de ese hombre, me sentía afortunada de estar a su lado.
-El Teniente coronel Denalli me habló un poco de su situación, pero me gustaría saber un poco más de la voz de ustedes- cruzó los dedos sobre el escritorio, Edward apretó mi mano y comencé a hablar tomando un profundo respiro.
-Señor Conner, soy fotógrafa, trabajo como reportera gráfica del Washington post, fui enviada a Libia con mi equipo para dar testimonio fotográfico de lo que allí estaba sucediendo, estuve en varias ciudades pero en Trípoli bombardearon el edificio donde me hospedaba y Edward- miré a mi amor – me rescató en pleno ataque. Fui llevada a la base de refugiados que ACNUR tiene aquí en Túnez y allí conocí a dos niños… ellos son hermanos mellizos, Abbas y Azhar de 10 años-
Carraspeé abriendo mi carpeta que había estado abrazando todo el tiempo y saqué las fotos de ellos y los certificados de nacimientos que habían sido conseguidos a través de pedidos judiciales. Se los tendía al cónsul.
-Sus padres murieron en un ataque a las afueras de la ciudad, ellos sobrevivieron. Estuvimos haciendo algunas averiguaciones y no tienen parientes consanguíneos que puedan darle un buen porvenir. Están solos en el mundo y deseamos adoptarlos-
-Muy bien, según parece los niños desarrollaron un vínculo estrecho con ustedes, ¿es así?- alzó la mirada a Edward y a mí.
-Si Señor- confirmó Edward –llegué a la base de ACNUR hace al menos tres semanas desde Libia, ellos se adaptaron muy bien a Bella, afortunadamente me dejaron entrar a ese círculo de confianza y hoy también puedo decir que soy parte de eso. Es importante para nosotros hacer que ellos se sientan seguros y más que nada felices, por eso es que queremos adoptarlos y llevarlos a Estados Unidos para poder armar una familia-
-¿Están casados Sargento Masen? Sabe que es más fácil dar en adopción niños refugiados a familias consolidadas, por cuestión de estabilidad del niño-
-Estamos comprometidos Señor- Edward me miró y sonrió –nos casaremos apenas pisemos suelo estadounidense-
-Bien… déjenme contarles algo- tomó una respiración profunda –Libia está en una frágil situación socio política, en este momento no tienen un líder, pero sí una gobierno de transición con el cual están saliendo de la tiranía del régimen de Kadhafi para pasar a un gobierno democrático. Esto hace más fácil resolver situaciones como estas. En este momento Libia es una nación pobre, por lo que el gobierno de transición necesitará ayuda de todos lados para sacar al país adelante. No veo difícil obtener el permiso para trasladar a los niños, en situaciones como estas, tan especiales, ubicar a refugiados en países seguros económica y socialmente es una prioridad y uno de los mayores objetivos de la OTAM… mucho más si son niños huérfanos. Por lo que por mi parte y el gobierno de los Estados Unidos, quédense tranquilos… la adopción es suya y yo que ustedes, estaría haciendo las maletas en vez de preocuparme por cosas burocráticas. Tienen mi palabra-
-Oh por dios…- me quedé mirando al Señor Conner, su sonrisa genuina y confiada hizo que pegara un grito tapándome la boca, miré a Edward y sonriendo asintió al cónsul,
-¿Es muy pronto para decir que son nuestros?- dijo sin dejar de mostrar esperanza
-Se los puedo asegurar. Mañana por la mañana me comunicaré con la base ARCNUR para hacerlo oficial-
Edward exhaló el aire de sus pulmones al mismo tiempo que yo caía sobre él abrazándolo por el cuello, riendo y llorando al mismo tiempo… él me tomó por la cintura y me abrazó riendo. Había perdido total compostura delante del cónsul y lo recordé cuando escuché su risa.
-Disculpe- dije al tiempo que volvía a mi lugar y secaba mis lágrimas, el hombre me ofreció unos pañuelos descartables.
-Gracias- murmuré avergonzada.
-Necesito una copia de los certificados de nacimientos, para ir tramitando los pasaportes de los niños y sus visas-
Oh cielos… estaba sucediendo. Le entregué las copias que había traído conmigo.
-Bien, tengan en cuenta que la adopción tomará un tiempo, pero el permiso lo conseguirán lo más pronto posible-
-Entendido- murmuró Edward tomando mi mano para darme un apretón –lo importante es que estará en trámite-
-Si, además el caso será trasferido a una agencia de adopción americana en cuanto prosigan con el trámite allí, por lo que se tratará como cualquier caso del país. Serán visitados por asistentes sociales y delegados de la ACNUR-
Asentimos de acuerdo, teníamos un camino para recorrer, pero lo importante era que lo recorreríamos juntos con los niños a nuestro lado.
-Muchas gracias señor Conner… le estaré eternamente agradecida-
-Por favor… a ustedes por ser tan generosos-
Nos despedimos con un apretón de manos y salimos de allí con un semblante y un ánimo totalmente distinto a cómo habíamos llegado. Antes de salir hacia la base de refugiados nos detuvimos en la ciudad para comprar una maleta extra para los niños y ropa, iban a necesitar varios cambios hasta llegar a Estados Unidos y comenzar con el proceso de adaptación. Teníamos que pensar en muchas cosas, cielos… la educación, clases de inglés ante todo, vestimenta, etc…
Paso a Paso, me repetía una vez que estábamos sobre la camioneta rumbo a la base, un poco cada vez, sería arduo y un camino largo, pero tenía fe, si estábamos juntos nada sería imposible.
-Te dije amor… que todo iba a salir bien- murmuró mi valiente soldado en mi cuello.
-Gracias cariño, estás haciendo cada uno de mis sueños realidad- murmuré besando el costado de su mandíbula afeitada,
-Y tú cada uno de los míos- besó mis labios con tanto amor que casi podía palpar la felicidad absoluta.
Llegamos a la base momentos después y vimos, cuando la camioneta se detuvo, a los niños esperándonos fuera del hangar, tomados de la mano, expectantes. Solté la mano de Edward y abrí la puerta para salir a su encuentro, ellos miraron atentamente mientras bajamos. Al ver la maleta que traíamos en mano, Abbas abrió grande su boca y Azhar solo me miró esperando alguna señal mía, sus ojos verdes llenos de esperanzas. Entonces sonriendo no pude evitar las lágrimas, Azhar sonrió también y se lanzó a correr la distancia que nos separaba para colapsar abrazándose a mí.
Mi niña hermosa, mi pequeño héroe… estábamos en la puerta de salida hacia una nueva y más extraordinaria vida.
Hola amores! Un nuevo capi de este fic que refleja tantas cosas, no? Está cursando sus últimos capítulos, acompáñenme hasta el final. Besos y abrazos y gracias por sus reviews!
