Tritón sólo respiraba hondo tratando de guardar la compostura, el día de ayer solo habían recibido malas noticias, así que no había dormido nada, no es como que un dios necesitara dormir, pero lo había estado haciendo por primera vez en siglos desde que piso tierra.
Primero Mary y Aquiles llegaron anunciando que Belerofonte había sido raptado por Andy, el ex novio del rubio, mismo que ahora se encontraba amordazado en una de las habitaciones de la casa. Ellos no iban a dejar que esto quedara así.
—Es mi hermano, no sabes con quién te has metido —Susurro Tritón al oído de Andy cuando Aquiles lo trajo arrastrando al interior de la casa.
—Claro que lo sabe —Aquiles estaba furioso, sólo quería acabar con aquel ser que se había llevado a su Patroclo lejos suyo —¡El recuerda su vida pasada! —Lanzo un ahora destrozado celular sobre la mesa.
—¡Tu tienes la culpa! ¡Por fijarte en una cosa horrenda como él! —Había gritado Andy antes de que cayera al suelo y comenzara a retorcerse, como si sus venas se quisieran salir de su cuerpo, se calló llevando sus manos a su garganta, como si alguien estuviera apretando sus cuerdas vocales.
—¡Orión! —Tritón que sujetar al rubio, se notaba que estaba furioso y era él quien estaba controlando la sangre de Andy.
—¡Estoy cansado! ¡Siempre les atacan! —Orión aflojó con su poder, dejando que Andy descanse, estaba rojo del dolor y tratando de recobrar el aliento. Tritón abrazó al semigigante.
—Tranquilo, ya lo sé, todos estamos mal —Orión se aferró a él con fuerza y el rubio comenzó a llorar.
—Perdón, perdón, también lo perdí a él, perdón, soy inútil —El azabache solo acariciaba su espalda con gentileza. Se notaba que el rubio había estado en mal estado, su ropa entre quemas, cortadas, con vendas en brazos y torso, había llegado solo unos minutos antes que Aquiles, casi arrastrándose con la ayuda de Hylla y algunas Amazonas más.
—Ellos estarán bien, te lo aseguro, los dos son fuertes —Calmaba el azabache mientras acomodaba al rubio a su lado en el sillón. Lo hacía con una ternura que la mayoría de los presentes no había visto nunca en él, la forma en que susurraba, acariciaba y peinaba el cabello del rubio, como si de un niño se tratara —Piritoo sabrá como resolver todo, Belerofonte resistirá, como que uno es hijo de la guerra y el otro del mar, ellos estarán bien. Iremos por ellos, tranquilo —
Ahí estaba el detalle, habían atacado el acuario, buscando llevarse a Orión, a Piritoo y raptar a Tritón, sólo que este no estaba con ellos, el había estado en la casa trabajando en el chupete de Percy.
Orión ya había salido lastimado esa mañana en el ataque del titán Hiperión en uno de sus brazos, por lo que su puntería estaba un poco comprometida, Tritón imagino que por eso lo vieron como un blanco más fácil y lo habían seguido hasta el acuario.
El acuario estaba cerrado al público por la alerta de Tsunami, como estaban cerca de la bahía, tenían que poner más seguridad en los animales. Así que la mayoría de empleados se reunieron para guardar a los animales, ponerlos a salvo bajo el establecimiento.
Entonces es cuando todo estalló, un titán con cuernos de carnero en su casco, armado con un ejército de monstruos azotó en el lugar con su fuerza, comenzaron a lanzar olas de fuego con flechas. Entre Hylla y Orión lograron poner a los mortales a salvo, ella hizo un llamado rápido para que las Amazonas que estaban cerca llegaran.
Menos mal Hylla había decidido quedarse un tiempo extra, Orión no habría podido hacerlo solo. Piritoo estaba trabajando ese día, disfrutando de la noticia que le dio Orión, Tritón le había permitido pasar en su casa a él y a su hermana, el fin de semana con ellos, Clarisse solo iba a cuidar a su tonto hermano mayor, o a matarlo si hacía algo indebido, lo que sucediera primero.
El ataque había sido devastador, afortunadamente los animales ya estaban lejos del peligro. Piritoo con las Amazonas, lograron sacar a todos los mortales del lugar, en lo que Orión llamaba la atención del titán, pero su brazo no ayudó en eso, atacó con lo que tenia, derrumbó a varios con el agua sacada de las atracciones.
Pero el titán, que no era otro que Críos, se ensañó con él y antes de que Orión, Hylla y Piritoo pudieran salir de ahí, los acorraló en una emboscada contra uno de los lugares cerrados, lejos del agua. Con lo que no contó fue que había una salida de emergencia.
Piritoo empujó al rubio y a la reina de las Amazonas fuera, haciendo que le dejen solo junto con Crío, su espada y una sonrisa en sus labios. Eso fue lo último que supo de él Orión, Hylla había dicho que lo mejor era irse, que sólo terminarían peor si entraban de nuevo, así que había arrastrado al semigigante hasta su casa.
—El tiene razón, van a estar bien —Percy con su pequeño tamaño se acercó al rubio para abrazarlo, este salió de entre los brazos de Tritón y se aferró al pequeño cuerpo de su hermano —Saldremos de esta, no te preocupes —Anima sosteniendo las mejillas del mayor en sus pequeñas manitos.
—Gracias, a todos —Susurro agradecido el rubio, beso la suave mejilla de Percy haciendo que ria.
—Tenemos que salir, mis cazadoras dicen que vieron más monstruos cerca —Anuncio Thalia, se le veía cansada —Zoë se encargará de aquel invitado —
—Sólo que acabe de una vez con él, ya tenemos lo que queríamos —Tritón se puso de pie y camino hacia la ventana —Un monstruo menos, es una ventaja —
—Si, ella ya lo sabe, no te preocupes —Vio con el ceño fruncido al Dios, no entendía que miraba por la ventana y más, que era lo que le molestaba, no era normal eso. Desde temprano había hecho eso.
—Que lo haga ahora y aléjense de las ventanas ¡Ahora! —Todos se quedaron un poco sorprendidos de lo que dijo, pero obedecieron al instante, entonces algo hizo que la casa se estremeciera.
Algo resonó contra la casa y crujido se escucho en la lejanía. Habían lanzado un ataque, pero no a esta casa, a unas cuantas casas más allá. Orión cubría a Percy entre sus brazos, este sólo se aferraba aterrado al brazo del rubio comenzando a llorar, Teseo que había estado en el pasillo apenas pudo sostenerse del borde de la puerta, pronto se oyeron más ataques.
—¿Qué esta pasando? —Pregunto Perseo tratando de llegar a los demás, el piso se estaba moviendo demasiado.
—Atacaron la casa de los Grace, eso pasa —Tritón dio un pisotón en el suelo y la tierra se calmó enseguida, hizo aparecer su tridente en una mano, en la otra su caracola —Pronto llegaran aquí —
Thalia se asomó a la ventana, desde ahí se podía ver la esquela de humo que salía de la casa de ellos, también vio el momento exacto en como una barrera, que protegiera su casa antes se quebraba fracturándose en millones de pedazos.
—Vaya —Era todo lo que podía decir la cazadora, miro a Tritón que se dirigió a la puerta —¿Qué vas a hacer? —
—Defender este lugar, busquen ponerse a salvo —Les dio una mirada indescifrable a todos cuando llegó a la puerta, se detuvo, parpadeo, miro a Percy con fijeza —Todo saldrá bien, cuídalo —Salio de ahí enseguida.
—Hay que salir de aquí —Jason recogió a Percy de los brazos de Orión, este solo estaba muy calladito, pero se aferró al rubio como si su vida dependiera de ello.
Todos comenzaron a caminar hacia la parte trasera de la casa en busca de una salida antes de que se desarrolle un nuevo ataque, Thalia iba adelante de ellos por el pasillo, Jason con Percy, Hylla, Perseo y Teseo la seguían detrás, Orión se quedó al final.
—¿Qué es lo que sucedió? —Clarisse salió al pasillo, estaba con una camisa blanca y pantalón militar, se estaba quedando ahí desde hace dos días por pedido de Piritoo, además de cuidar de Chris.
—Todo estallo, hay que salir de aquí —Thalia se apresuró a sacarla de ahí —Vamos, deben salir —Levanto a Ethan que estaba sentado en la cama junto a Chris, los dos tomaron sus espadas para salir con los demás.
—¿A dónde vamos? —Pregunto Ethan mientras sentían que la tierra temblaba una vez más.
—Dónde Annabeth tal vez —Sugirió Thalia, sabia que la rubia vivía cerca.
Comenzaron a correr por el patio de la casa, pronto encontraron un agujero por el cual seguir su camino, abriéndose paso a través de los patios de las casas. Detrás de ellos podían escuchar un sonido aterrador que los hizo estremecer a casi todos, Orión, Teseo y Percy no lo hicieron, ellos incitaron a que sigan, como si ese sonido fuera de parte amiga y no enemiga.
—¿Ese es Tritón? —Murmuró Hylla deteniéndose un momento y viendo hacia atrás.
Había una batalla descomunal entre un hombre mitad pez con doble aleta, mitad hombre, que sostenía un tridente al frente y una caracola estaba en sus labios, el agua estaba a lado suyo, salida de la nada. En el suelo se podían ver los escombros de lo que alguna vez fue una casa, ahora no quedaba nada, solo trozos de madera quemada y deshecha.
—¡Ellos serán nuestros! —Rugía una voz. Era contra quién peleaba Tritón. Ethan se congeló, era el que le había atacado en el laberinto. Anteo, un hijo de Poseidón y Gea.
—¡Hay que salir de aquí! —Orión los hizo poner en movimiento una vez más, los jalo de las camisetas para que siguieran su camino.
—¡Cuidado!—Advirtió Percy escapando de los brazos de Jason, lanzo un halo de luz contra un hombre que se venia acercando en un caballo hacia ellos. Fue a dar unos metros lejos de ellos, el hombre cayo del caballo pues no se esperaba que el atacaran.
—¡Calígula!—Grito Ethan reconociendo al hombre sobre el caballo, saco la espada que le habían dado en la casa de los hijos de Poseidón, pronto fueron abordados por un montón de monstruos, aunque algunos desaparecían de la nada.
—Salgan ya de aquí—Decía una voz desde algún lugar a su derecha mientras los monstruos desaparecían.
Jason saco su lanza y se fue contra el hombre que Percy había tumbado, este detuvo su ataque con su arma tratando de llegar a Percy.
—Solo deben entregarlos—El hombre sonreía, Jason sabia que a quien quería era a Percy y a Ethan, Chris les había dicho que los necesitaba a los dos para terminar de obtener el poder que desea. A Ethan para que leyera la caja y a Percy para poder poseer su cuerpo, dejando de lado el cuerpo mortal que ahora poseía.
—Antes muerto—Gruño Jason haciendo un movimiento con su lanza para hacer que Caligula retroceda, este solo sonrió con sorna.
—Si así es como lo deseas—Sostuvo su espada en alto y se enzarzo en una pelea contra el hijo de Jupiter.
Ethan corrió hasta Percy cuando Teseo saltó frente a este a pelear contra lo que parecía una mujer con las piernas mas raras que alguno de ellos viera, una era de metal y la otra una pata de burro. Teseo podía decir que aquellas mujeres se veían preciosas, pero él sabía lo que eran y eso si que no era hermoso. Era lo que los mortales en la antigüedad conocían como vampiros, la verdad lo que conocían ahora en la actualidad como vampiros, daban vergüenza en su mayoría.
—Te aseguro que serás feliz—Aquella mujer de vestido rojo, estaba demasiado cerca de Teseo, trataba de seducirlo mientras este quería cortarle la cabeza, ella hizo un rápido movimiento con sus piernas, haciendo que Teseo acabe en el suelo—Seras mío —Se le fue encima al chico, hasta que comenzó a desvanecerse con grito atronador.
—De eso nada, este es mío cariño—Perseo saco su espada de la espalda de esa mujer y la miro con la cabeza ladeada mientras terminaba de desaparecer.
—¿Y Percy?—Teseo se levanto con la ayuda de Perseo. Vieron hacía donde estaba Jason peleando con Caligula, la espada chocaba contra la lanza del otro, los vientos hacían que el hombre retroceda, pero los cortaba con su espada y se abalanzaba contra el semidiós una vez más.
Mas allá lograron a ver a Percy en los brazos de Ethan, estos trataban de sacarse de encima a telquines, estos estallaban por las flechas que llegaban de algunos lados, otros seguían desapareciendo de la nada. Luego apareció un gran gigante de color azul que hizo que parte de la calle se escarchara y el ambiente se comenzara a tornar frío.
—Gigantes azules hiperbóreos, skatá—Mascullo entre dientes Thalia antes de poner una flecha en su arca y apuntar hacia ellos, aparecieron mas chicas del otro lado y eso la hizo sonreír, en especial por la que venia frente a ellas. Zoe había llegado con las demás cazadoras—¡Vamos!—
A sus ordenes corrieron todas ellas y las flechas comenzaron a llover sobre aquel gigante. Ethan abrazaba a Percy viendo toda la destrucción a su alrededor, todos estaban peleando de un lado a otro, Tritón tenía a Anteo contra una casa, sus tridentes echaban chispas, la tierra estaba luchando contra el agua a sus pies formando lodo, Thalia estaba corriendo por el brazo de un gigante mientras Orión y las demás cazadoras le lanzaban flechas con cuerdas, pronto lo hicieron caer derribándole al suelo. Aquiles y los demás trataban de acabar con los demás monstruos—Telquines, Cíclopes con corazas, centauros salvajes, perros del infierno—
—No es personal, pero...—Ethan logro escuchar una voz a su espalda antes de caer al suelo con Percy, este logro ver al rubio antes de que Ethan y él, fueran arrastrados de ahí. El pequeño aún estaba consciente, pero débil, así que solo se aferro al cuerpo del azabache.
La batalla aun duro un rato más, la mayoría de los monstruos habían sido derribados, los demás corrieron lejos de ahí cuando Tritón tocaba su caracola una vez más. Había logrado derrotar a Anteo cortándolo con su tridente mientras lo hacia colgar de los brazos y pies con serpientes de agua, era verdad que ambos eran hijos de Poseidón y controlaban el agua, sin embargo el poder de Anteo era más de la tierra, así que se hizo polvo poco a poco mientras colgaba. Tritón acabo agotado volviendo a su forma humana.
—¡Muere!—Jason le lanzo un ultimo ataque a Calígula mientras este había tratado de darle un golpe en la espalda, el rubio había sido rápido, le dio un golpe justo en el pecho, lo empalo en su lanza.
—¿Dónde esta Percy?—Pregunto Teseo sosteniendo su brazo, un perro del infierno le habia herido en el brazo.
—Se lo llevaron—Annabeth se materializo, su rostro lucia agotado, su espada estaba manchada, su ropa rasgada y presentaba algunas heridas en brazos y piernas.
Jason saco la lanza de la espalda de Caligula, dando por determinado que estaba muerto, volteo a ver a los demás, el arrepentimiento estaba dibujado en su expresión, habían perdido a Percy y era su culpa.
—Hay que reagruparse, tenemos que ver que haremos—Hablo Tritón que era sostenido por Orión—Gracias grandote—Apenas podía mantenerse en pie—Tranquilo rubio, sabía que pasaría, mi hermanito estará bien—
—Vamos a mi casa, es la única que esta en pie. Los demás nos esperan ahí —Hablo Annabeth guardando su daga en su cinto.
—Es mi culpa—Jason estaba cansado y se sentía una basura, no había protegido a Percy como debía, ahora ellos lo tenían.
—No pasa nada Jason, es culpa de todos, debimos ver que solo era una distracción para llevárselos—Consoló Thalia y el rubio solo quería ser del tamaño de Percy, para poder encogerse y acurrucarse a llorar, sin embargo no era momento de eso.
Avanzaron a paso lento hacia la casa de Annabeth, tenían heridas en el cuerpo, cansancio, sumándole al hecho de que perdieron lo que no debían perder.
Un hombre vestido de negro estaba sentado en lo que parecía un trono hecho del material mas negro que existía, miraba con atención una caja de color extraño delante de él, sostenía en su mano una copa llena a la mitad con vino tinto, sus ojos dorados refulgían en la oscuridad. A sus lados se podían escuchar algunos gritos y suplicas de personas, pero eso solo parecía traerle diversión.
—Señor—Llegó diciendo un hombre que tenía unos cuernos de carnero en su casco, detrás de el habían dos tipos grandes como osos arrastrando el cuerpo de un pelirrojo, que lejos de parecer asustado parecía a gusto con el lugar.
—Críos ¿Cómo te fue con nuestro rehén?—Pregunto dejando su copa de lado en la manga del trono donde estaba sentado. Apenas y era alumbrado por las antorchas que habían en las columnas de mármol negro. El hombre se hinco delante de él, apretó los puño y levanto la cabeza viendo con fijeza al hombre del trono.
—No nos ha dicho nada, disfruta con cada tortura señor—Hizo una mueca de asco, el pelirrojo sonrió mucho.
—Lo único malo serán las cicatrices, pero puedo vivir con eso—Piritoo sonrió con gentileza, tenia las manso atadas en su espalda y uno de los tipos grandes le sujetaba de su brazo.
—Vaya un semidiós sin miedo—Cronos sonrió viendo al pelirrojo, este se estremeció sin perder la sonrisa—Un hijo de la guerra—
—Si, le ha atinado, aplaudiría, pero ya sabe, con las manos atadas y eso—Se encogió de hombros.
—No veo que tengas de interesante, o de extraordinario para haber salido vivo de un ataque de Críos y haberle herido de paso—Piritoo solo sonreía, Críos soltó un gruñido gutural.—¿Cómo te han tratado los dioses pequeño semidiós? Ellos no suelen ser buenos con los que son diferentes como tú, aunque sean sus hijos, se que los mortales te hicieron daño—Miro al chico, este seguía con la misma expresión.—Uniéndote a mi, eso podría terminar, solo necesito que me digas una cosa—Se levanto del trono, comenzó a bajar muy despacio de este mientras hablaba—Necesito su escama, se que los conoces, has estado con ellos, pero ellos no son tus amigos, ninguno de ellos en verdad te ha apreciado—LLegó hasta la caja, paso una de sus manos por el borde de esta—Siempre te han mirado extraño, yo lo sé todo—
—No sé de que esta hablando—Comento en un tono alegre Piritoo, era como si no le importara hacer enfadar al titán, como si su vida no le importara, o más bien esperaba que le dijeran algo.
—Claro que lo sabes—Gruño Crios ponbiendose de pie y yendo conrra el hijo de Ares, pero fue detenido por un poder más allá del suyo. Cronos hizo que el tiempo alrededor de su hermano fuera lento, casi ahogandole, haciendo que otra parte de él comience a consumirse y pasaran siglos sobre está.
—Traelo Agrius—Demando el titan del tiempo soltando su poder de Críos y dejando que caiga al suelo tembolando, uno de los gigantes se movio a su orden. Pronto trajeron una caja llena de agua de color extraño, dentro habia un triton, mitad pez, mitad hombre, un muchacho castaño. Belerofonte. No se movia, apenas mantenia los ojos abiertos.
—No va a obtener la escama si lo sigue manteniendo ahí como esta, lo único que obtendra es un cadáver—Piritoo hablo sin emoción alguna mirando al muchacho en la caja.
—¿Ah si?—Cronos lo vio con una sonrisa ladeada—Quizá así la obtenga más fácil—
—No le conviene, si el muere, las escamas capaces de completar su guadaña perderán su poder—Piritoo se encogió de hombros, Cronos sonrió más, como si ya le hubiera dado lo que quería.
—¿Como sabes que para eso la necesito?—El pelirrojo lo siguio viendo sin emocion, mientras los ojso de Belerofonte se cerraron por completo.
—He estudiado mucho la vida marina—Se volvio a encoger de hombros—Pero puede hacer lo que usted quiera. —
—Abran la caja, dejen que respire y llévense a este, pronto nos dira lo que quiero, o al menos sevira para carnada—Piritoo sonrio y sus ojos brillaron de emoción.
—Oye grandote ¿Dónde conseguiste el latigo de ayer? Necesito uno de esos urgente—Iba comentando mientras el gigante oso lo arrastraba del brazo—Y puedo enseñarte cómo hacer unos amarres con unos nudos mejores—Se fueron de ahí.
Belerofonte pudo volver a respirar una vez que los hombres que cragaban la caja la habían abierto un poco en el borde, apenas entraba aire al interior, sus manos estaban atadas a su espalda con cadenas ajustadas, solo podía mover un poco su cola que estaba lastimada, le habian intentado arrancar cada escama buscando las correctas. Esas que eran capaces de conceder "Deseos" eran las más fuertes, un material tan fuerte y resistente que serviria para hacer un arma indestructible.
—Vive cuanto puedas, cuando el pequeño llegue tendre escamas aún más fuertes—Golpeo con los nudillos la caja, el castaño solo observaba con la cabeza pegada a una esquina de la caja tratando de que el agua no llegue a su rsotro—El agua de un ninfeo olvidado es muy efectiva para debilitar hijos de Poseidón, aunque imagino que ya lo sabias—Rió mientras daba la orden con la mano de que se llevaran la caja.
—¡Señor Cronos!—Un hombre vestido de negro como traje militar llego corriendo—Tifón esta perdiendo contra los dioses—Anuncio agitado—Poseidón ha dejado los mares para ir contra él, también aparecieron más dioses del mar, las hijas de él—Cronos gruño.
—¿Qué pasó con Océano?—Miro con ira al pobre mortal delante de él.
—Sigue peleando en el mar contra las diosas que Poseidón dejo ahí—El hombre temblo.
—Puedo ir a ayudar a Océano con la flota—Sugirio Crios a su lado, Agrius se fue de ahi para ir con su hermano despeus de escuchar risas desde donde estaba este.
—No, los necesito aquí ¿Qué resultados se tienen de la otra distracción?—Indagó Cronos tratando de no destruir al mortal que tenia en frente.
—Ya están en el laberinto y pronto estarán aquí señor—Aviso el hombre y pronto de un lado del salon se abrio una grieta, un muchacho rubio de ojos azules entro arrastrando a un mucahcho azabache y el pequeño cuerpo de otro azabche.
—Bien, bien, ahí están—Cronos sonrió mirando al chico—Serás un gran general—Alabo al chico, este sonrio soltando los cuerpos—Críos, comienza a alistar todo para mañana—
—Si hermano—Crio hizo una reverencia y se aretiro tomando al pequeño niño de los brazos del rubio que solo sonreia complecido.
—Llevate al chico del ojo, aún no encuentro a sus amigos, pero lo hare pronto—Críos obedeció y se llevo a los dos, el mortal desapareció también, solo quedo Cronos con el chico rubio—Séras el nuevo general de mis tropas y el Pontifice Maximus—El muchacho sonrió, sus ojos brillaban con locura.
—Si señor, le servire bien mi señor—Hizo una reverencia.
—Cuando los dioses caigan, tú seras el único oráculo que existira y el que dictara el destino de todos—El hombre se alejo hacia su trono nuevamente, el chico levanto la cabeza con una sonrisa en el rostro—Los dioses desapareceran y una nueva edad de oro llegara—Se sento en su trono—Habrá un nuevo mañana en el día más oscuro del año—
